SF – Después de varios meses regresamos a la actividad y volvemos a hacer lo que siempre he querido, hacer creer que esto es una buena historia…

IAT – qué diablos estás diciendo? Mi trabajo me cuesta escribir esta historia chamaco malcriado.

SF – aja sí como digas.

IAT – oye, me voy a quejar al sindicato.

SF – 1, no tienes sindicato y 2, si continuamos así nunca vamos a empezar, así que, comenzamos.

CAP. 16 – ¿QUIÉN ES ESA MARI MACHO?

Era un día resplandeciente en toda la extensión de la palabra, el sol del medio día lo iluminaba todo, el color azul del mar parecía más brillante gracias a los rayos solares, en ese hermoso tiempo se desplazaba un barco a muy buena velocidad, era un navío de considerable tamaño y sus ocupantes examinaban con detenimiento el paisaje, pero sobre todo el cercano puerto hacia el cual se dirigían, de entre todos ellos destacaba una bella joven de dorados cabellos, vestida completamente de negro, de rostro hermoso y serio, con ojos azabaches los cuales estaban fijos en el horizonte en el que parecía querer leer su destino, ella estaba de pie sobre la proa del barco, sujetándose de una cuerda, aunque en realidad no se preocupaba mucho, después de todo su vida entera la había pasado en los buques, de pronto algo la sacó de su abstracción, el suave toque de la mano de un joven castaño sobre la suya haciéndola voltear hacia donde aquel muchacho se encontraba.

-Te gusta demasiado estar aquí– comentó el castaño sujetando con delicadeza la mano de la rubia.

-Me encanta la brisa del mar, además hoy es un día perfecto para navegar, pero por desgracia pronto llegaremos al muelle y…– se detuvo ella cerrando sus ojos.

-¿Y? Continua Anita– pidió él aun cuando sentía venir sus próximas palabras.

-Y tengo miedo de lo que me espera Yoh– concluyó la pirata agachando su rostro.

-De lo que nos espera– corrigió el marino subiendo a lado de ella y sujetándose de la misma cuerda que agarraba la rubia –porque de ahora en adelante todo lo que hagamos lo haremos juntos.

-¿Qué pasará si tu familia no me acepta?– cuestionó la muchacha mirándolo con seriedad.

-Te aceptarán, te aceptarán cuando vean lo feliz que me haces– contestó Yoh con una segura sonrisa en sus labios.

-Pero supongamos que no me aceptan.

-Eso no pasará, ya lo verás– concluyó él para besarla mientras el barco se acercaba más al muelle.

C – c – C

Hacia casi una hora que el barco había atracado, fue gracias a lo conocido del nombre de Yoh que en el puerto no hicieron ninguna pregunta acerca de su tripulación, el castaño capitán ya sólo esperaba la llegada de su amigo Manta quien le habían informado hacia un mes había llegado a esas costas, él le notificaría de cómo había tomado la situación su familia, la tripulación del navío comenzó a bajar algunas cosas y el joven observó a Ana quien recargada en uno de los bordes de la nave platicaba con Len.

-Pilika desembarcó de inmediato ¿verdad?– preguntó la rubia a su amigo de toda la vida.

-Sí, creo que está harta de los viajes en barco– respondió sonriendo el muchacho de dorados ojos –y ¿por qué no has hecho lo mismo?

-Prefiero esperar hasta que Manta venga, cuando hable con Yoh y decida irse nos iremos juntos.

-Ana nos conocemos demasiado bien, sabes que no has salido de este barco por la misma razón que me mantuvo a mí– ella lo miró con seriedad –tienes miedo de todo lo que nos espera cuando bajemos.

-Bueno, nadie puede culparnos, cuando llegamos a "visitar" puertos como este era sólo para asaltarlos y ahora no sólo debemos estar aquí en plán pacífico, sino que debo conocer a una familia de aristócratas y convencerlos de que el hecho de que uno de los de su familia me ame no es una catástrofe, ahora tengo más miedo del que jamás creí sentir– murmuró inclinando su cabeza.

-No digas eso– tranquilizó Len tomando con suavidad la cara de la joven –mi mamá siempre me decía que tu madre era una gran dama y estoy seguro de que hay mucho de ella en ti, de seguro cuando vean eso y se den cuenta de todo lo que dejas para estar con Yoh no se opondrán, ya lo verás Ana, se valiente, bueno ya lo eres, ahora sólo debes demostrarlo– concluyó sonriéndole mientras veían a Yoh acercarse a ellos.

-¿De que tanto hablan?– quiso saber el castaño.

-De nada importante en realidad– contestó Len –voy a ver si Horo- Horo y los demás ya terminaron de bajar todo– dijo alejándose de la pareja.

-¿Ya estás lista para bajar?– preguntó el marino a la pirata en tanto la abrazaba.

-Sí, ya casi– dijo aferrándose más a los brazos de Yoh –sé que cuando deje este barco ya no habrá vuelta atrás, aquí se quedará todo lo que fui hasta hoy, Ana la pirata desaparece, ahora tendré que descubrir quien debo ser.

-Yo te voy a ayudar y ya nunca te voy a dejar sola, ahora ¿nos vamos?, Manta no debe tardar en llegar.

-Tu ve bajando, yo te alcanzaré en un momento– aseguró la rubia separándose de él, se alejó de la muchacha y comenzó a descender del buque, una vez abajo una gran emoción lo recorrió, después de tanto tiempo volvía a estar en un lugar conocido, en un sitio donde muchas veces a lo largo de ese viaje pensó no regresar, sin embargo había vuelto y todo lo que estaba frente a él le parecía incierto, de pronto escuchó a alguien que lo llamaba, fijó su vista y observó como desde donde comenzaba el muelle una persona corría hacia él, una mujer de largo vestido color rosa, con el cabello del mismo color de su vestido peinado delicadamente, corría con gracia en tanto meneaba la sombrilla que llevaba en su mano derecha, ella llegó hasta donde estaba él y sin decir otra palabra que el nombre del castaño se arrojó a sus brazos.

-Mi querido Yoh– dijo cuando se encontró ya abrazando al petrificado joven –no puedes ni imaginar lo feliz que estoy de verte– continuó diciendo.

-Tamao– apenas pudo decir él.

-Imagínate que el tonto de Oyamada quería venir a recibirte el solo, después de lo preocupada que he estado todo este tiempo por creer no volver a verte, de lo tristes que estábamos porque todos te daban por muerto– siguió hablando la joven sin las aparentes ganas de dejar al marino decir una sola palabra –yo quería ser la primera persona que vieras al bajar de tu barco, no sabes lo triste que me habría puesto de no haber sido así, ya ves, ya te había dicho yo que era muy peligroso andar en esas tonterías de los barcos, pero al fin has regresado a mí, porque después de todo cómo no iba a tener razón, yo que soy tu prometida¿no lo crees?

-Sí, como no iba a tener razón– exclamó una figura desde el barco, aquella persona tomó una cuerda y se balanceó para llegar hasta el muelle, cuando estuvo allí se paró casi junto a Yoh y retiró de su rostro uno de los dorados mechones de su cabello, en tanto acomodaba un poco su blusa de color negro la cual dejaba ver su delgado abdomen, además sacudió con un movimiento su oscuro pantalón, todos estos movimientos fueron percibidos por la chica peli rosa, quien no perdió tiempo para juzgar la figura de la rubia y mirar sus botas altas de marino, la pistola en su cintura y la pañoleta roja que llevaba en su cabeza.

-Pero Yoh¿quién es esta mari macho?– cuestionó Tamao con cara de desagrado.

-Te suplico Tamao que tengas más respeto por la persona a quien debo mi vida– atajó el muchacho –Tamao Tamamura permíteme presentarte a la capitana Ana Kiouyama.

-Un placer– murmuró Tamao haciendo una muy ligera reverencia con su cabeza –pero no entiendo como una mujer puede ser un Capitán– extenuó sin quitar su cara de repulsión.

-No te preocupes, por tu cara puedo adivinar que hay muchas cosas que no es fácil que entiendas– dijo Ana con desdén.

-Disculpe señorita, pero no me agrada que me tuteen las personas cuando recién nos conocemos.

-Sí, tienes, digo, tiene razón, por cierto preferiría que me llamara capitana¿si no es mucha molestia?

-Como desee– hablo la de cabello rosa –bueno Yoh¿nos vamos? Tu familia está ansiosa por verte.

-Sí, yo también necesito verlos, hay mucho de que hablar con ellos, vamos Anita– refirió el joven a la rubia.

-¿Cómo¿piensas llevarla a tu casa?– cuestionó Tamao casi escandalizada –¿en esa facha?

-Tamao– contuvo Yoh con tono molesto –te he pedido que…

-Puedo defenderme sola– lo interrumpió Ana –porque con esta facha no necesito comportarme tan ridículamente como usted señorita, así que más le vale que deje de meterse conmigo, créame que de donde vengo no se me obedecía precisamente porque me comportara de manera amable con los demás, así que agradezca que su apariencia de niña boba me contiene de tratarla como se merece.

-Ana– retuvo el castaño –por favor.

-Sí, haces bien en defender a tu noviecita, yo no soy tan frágil como ella– reclamó empujándolo para adelantarse al carruaje al final del muelle, a lado del cual estaba Manta esperándolos –hola enano, que gusto verte– refirió con el enojo aun presente en su voz, el chico no sabia muy bien que contestar, esa no era precisamente la situación que había planeado para la llegada de su amigo.

-No puedo creerlo– murmuró la rosa al marino –regresas y traes de tus viajes a una salvaje.

-Por favor Tamao, cierra la boca– ordenó él con molestia en tanto todos subían al transporte y éste se ponía en marcha. Desde el barco un joven de ojos dorados miraba a su mejor amiga alejarse , se sentía un poco preocupado por ella y sólo le quedo musitar una frase: "Buena Suerte Ana" .

C – c – C

El viaje de poco más de una hora, desde el muelle hasta la mansión de los Asakura, se hizo eterno para los cuatro ocupantes del carruaje, de un lado estaban sentados Manta y Ana, quien miraba por la ventana para tratar de disipar el hecho de que frente a ella iba sentado el hombre a quien amaba, en cuyo hombro estaba recostada la cabeza de una joven de cabello rosa, eso la enloquecía de celos, pero ello no intervenía en la sensación de asombro que la envolvía al contemplar cada una de las calles recorridas, jamás imaginó poder pasear por esos lugares, aunque le habría gustado ser ella quien fuera a lado de Yoh y no la melosa de Tamao.

Al fin el paseo llegaba a su final, el carruaje entró por una gran reja de dorada herrería, esto dio paso a un amplio jardín repleto de verdes campos llenos de flores de todos tipos y colores, todo lucia en un perfecto orden, se veía el cuidado que jardineros especializados tenían en dicho sitio, todo eso asombró a la rubia muchacha y también la hizo sentirse cohibida, el sentimiento ser menos la enojaba, pero era inevitable. Cuando el carruaje se detuvo Tamao fue la primera en bajar, ayudada por un sirviente que acababa de abrir la puerta, después siguió Ana, quien no permitió ayuda alguna, al estar abajo no pudo evitar poner atención en las caras de asombro y desagrado que todos los sirvientes, que esperaban ante el carruaje, habían puesto al verla, al fin bajó Yoh seguido de Manta.

Cuando el castaño descendió los sirvientes saludaron con respetuosas reverencias y dijeron un cortes "Sea usted bienvenido joven Asakura", esto terminó por aterrar a la pirata lo cual la hacia sentir estúpida, cómo era posible que esa situación la asustara más que el hecho de encontrarse ante la muerte. Se sentía humillada y más cuando vio a Tamao mirándola con una gran sonrisa.

-Muchas gracias– dijo Yoh algo avergonzado, sacando a Ana de sus pensamientos –bueno, entremos todos.

-Sí Yoh, toda la familia está adentro y están ansiosos por verte– exclamó la peli rosa emocionada.

-¿Toda? – preguntó el castaño confundido.

-Toda amigo, eso era lo que quería comentarte– refirió Manta previniendo al marino.

-Entiendo, pues vamos a entrar– concluyó Yoh con resignación mirando a su rubia acompañante, Tamao entró a la enorme casa de blanco mármol, por la gran puerta principal de fina y bella madera, la cual la pirata contemplaba con detenimiento, el castaño se acercó a ella y la tomó de la mano para entrar a la mansión a su lado.

En cuanto entraron se encontraron con una gran sala llena de personas jóvenes y adultas, todas ellas vestidas de forma elegante, pero con cierta sobriedad por tratarse de una reunión "familiar", aunque parecía que los Asakura habían mandado traer a toda la ciudad para recibir a Yoh.

-¡Hijo!– exclamó de pronto una mujer de largo cabello negro y fino vestido blanco que corrió a abrazar al muchacho, él la estrechó con fuerza.

-Me da mucho gusto volver a verte madre– murmuró el joven en tanto Ana miraba la escena con alegría.

-Yo siempre aseguré que volverías– extenuó la madre de Yoh enjugando unas lágrimas que habían escapado de sus ojos –perdonarás lo modesto de la reunión para recibirte, pero ya vez que solo hace unas horas que llegó tu barco, uno de nuestros mensajeros nos trajo la noticia tan pronto pudo confirmarlo, pero lo importante es que estás de vuelta– Keiko se separó de él un momento para dar paso al padre del muchacho, Mikihisa, quien estrechó con fuerza la mano de su hijo para después abrazarlo, también se acercaron a él una pareja de ancianos, su abuelo y abuela.

-Ya era hora de que dejarás de tenernos angustiados Yoh– reclamó la mujer de edad mirándolo con una ligera sonrisa.

Cuando el reencuentro terminó las miradas de su familia se detuvieron en Ana quien hasta entonces había permanecido inmóvil a unos cuantos pasos de Yoh, la primera en acercarse a ella fue la madre del castaño quien la miró con extrañeza y la observó de arriba a abajo.

-¿Quién es esta… señorita?– cuestionó Keiko después de un momento de duda lo cual la pirata no dejó de percibir como un insulto.

-Ella es la capitana Ana Kiouyama, ella fue quien me salvo la vida– refirió Yoh acercándose a la muchacha –además necesito hablar con ustedes– anunció él con tono solemne.

-Bueno, todo eso se hará a su debido tiempo, por ahora debemos atender a los invitados– contuvo Kino Asakura, ante aquella respuesta a Yoh no le quedó más remedio que obedecer, miró un instante a la rubia quien agachó su cabeza, su familia se alejó de ellos y entonces ella se decidió a hablar.

-¿Viste como me miraron?– murmuró la rubia aun con su mirada baja.

-Bueno, lo que pasa es que no tienen idea de lo que ocurre– respondió el castaño.

-Entonces díselos de una buena vez– sugirió ella molesta.

-Tranquila Anita, no puedo comunicarles algo tan importante cuando está presente tanta gente, esto debo hablarlo únicamente con ellos.

-Pero…

-Querido– los interrumpió Tamao tomando del brazo a Yoh –no seas mal educado, aun no has saludado a todos, además mis padres también quieren darte la bienvenida– dijo jalándolo para alejarlo de Ana.

-No te preocupes, como ya te dije, sé cuidarme sola– dijo la rubia pirata cuando él la miró, el resto del tiempo Ana tuvo que conformarse con estar en un rincón, apartada de las curiosas miradas, los ojos acusadores de muchas mujeres le hablaban claramente de quien creían que ella era, sintió un gran enfado al ver como Yoh platicaba con toda la gente ahí presente, en todo momento acompañado por la cursi novia que tenía, entonces se sintió desplazada, y comenzó a darle crédito a la mujeres que la miraban con desaprobación, donde sea que ellos se hubiesen conocido su relación estaba bien, pero en este sitio Ana era una sola cosa, "la otra" y de ese puesto no la quitarían, cuando estaba en esas dolorosas conclusiones un hombre de la servidumbre se le acercó y le ofreció una copa de una charola donde había varias copas y una botella de champagne.

-No se moleste– dijo Ana cuando el sirviente iba a servirle una copa –con esto me conformo– refirió arrebatándole la botella completa para darle un gran trago –de verdad muy buena– comentó la rubia –ya retírate– ordenó en tanto el siervo se retiraba con cara de desagrado misma expresión de todos los que vieron la escena y observaban a la joven dar trago tras trago a la botella.

-¿Qué haces Anita?– cuestionó Yoh sentándose a su lado.

-No lo ves– contestó secamente –probando lo que toman los ricos y créeme te felicito, por cierto no te da pena que te vean sentarte a lado de tu mal educada invitada, mira como nos ven todos, tu que los conoces mejor debes adivinar lo que piensan de nosotros.

-No me importa, cuando seas mi esposa van a lamentar haber pensado cualquier otra cosa.

-Si llego a serlo– dijo dando otro trago.

-Vas a hacer mi esposa, de eso estoy seguro, con o sin su aprobación, es más si quieres lo anuncio de una vez.

-No– lo contuvo Ana cuando lo vio ponerse de pie –te volviste loco, imagina lo que les causarías, recuerda lo que dijiste hace rato, primero habla con tu familia, por favor.

-Así lo haré, en cuanto esto se acabe tu y yo vamos a hablar con ellos– dijo acercándose para besarla, pero ella se agacho haciendo que Yoh solo depositara su beso en la frente de la joven quien no pudo evitar sonrojarse pues toda la concurrencia los miraba con demasiado interés.

C – c – C

La noche ya había caído cuando los invitados se retiraron de la casa Asakura, en el lugar sólo quedaba los padres y abuelos de Yoh así como su prometida y por supuesto Yoh y Ana quienes nerviosamente esperaban el momento para hablar.

Al fin llegó el instante que al castaño joven le parecía el más indicado para explicar todo, un lapso en el cual todos se sentaron en una pequeña sala, con el fin de que, quien había regresado de un viaje tan largo y accidentado (según lo poco que les había relatado Manta), les explicara todo lo sucedido. Por parte de Yoh, su amigo ya le había contado lo dicho por él a su preocupada familia, y de cómo había tenido mucho cuidado de omitir ciertos detalles, como la relación entre el marino y la pirata, porque después de todo no tenía idea de cómo explicaría él algo tan delicado ahora todo estaba en manos de la pareja de enamorados, tendrían que relatar su historia y dar sus argumentos para defender su causa, ahora ya estaban ante el jurado definitivo, uno nada imparcial por cierto.

Todos en la sala permanecían en silencio, sentados en cómodos sillones, Keiko y su esposo en un sillón, junto a ellos estaba Tamao en uno individual, a lado de ella los abuelos, al frente estaban Yoh y Ana, con lo mucho que la pirata le había huido a los juicios y ahora se sentía en el banquillo de los acusados; la familia miraba expectante a Yoh y con recelo a la rubia muchacha, apenas podían creer que el joven hubiese entrado a la casa en compañía de una chica tan extravagante, pero Kino Asakura, siempre tan directa no estaba dispuesta a seguir llena de dudas más aun cuando la presencia de Ana no le daba exactamente un buen presentimiento.

-Bueno Yoh, no crees que nos debes muchas explicaciones– amonestó la anciana a su nieto despedazando de golpe el ambiente pausado de la escena –tu amigo Oyamada nos contó un bonito cuento de piratas y marinos, pero deseamos conocer toda la historia y en lo personal deseo nos expliques ¿cuál es la razón de la estancia de esta jovencita en nuestra casa? Así que déjate de preámbulos y vamos al grano– todos quedaron asombrados por las palabras de la mujer, Yoh ya se esperaba aquella reacción, más aun conociendo la forma de actuar de su abuela.

-Esta bien, tienes toda la razón abuelita– comentó el joven poniéndose de pie –bueno, ya sabrán que a cusa del ataque de un pirata fue que nuestro barco se hundió, yo me vi obligado a defenderme de ese hombre y quedé herido, fue Ana y su tripulación quienes nos auxiliaron y yo fui cuidado en su… casa, hubo muchos…contratiempos– dijo Yoh poniéndose algo nerviosos –pero al final pudimos regresar, había algunos asuntos que no estaban resueltos del todo y por eso me vi en la necesidad de enviar a Manta primero, porque imaginé que después de tanto tiempo estarían preocupados…

-Destrozados sería un mejor término– interrumpió Tamao.

-Sí– continuó el marino –lo sé y…

-Dinos de una vez ¿qué hace ella aquí?– detuvo Mikihisa con desesperación.

-Es tu amante ¿verdad?– acusó la madre del castaño haciendo que Ana se pusiera de pie.

-¡¿Cómo se atreve a decir tal cosa de mí?!– exclamó la pirata con enojo.

-Pero si está muy claro ¿qué más quiere que pesemos de usted?– refirió Tamao mirándola con desprecio.

-¡Tu cierra la boca niña de porcelana!– le gritó la rubia a la peli rosa –Ana Kiouyama jamás sería la amante de nadie porque…

-Porque Ana es la mujer que amo– dijo Yoh reteniendo las palabras de Ana y tocando ligeramente los hombros de la pirata –me he enamorado de ella perdidamente, la amo y… vine a pedirles que rompan mi compromiso con Tamao porque deseo casarme con ella– sus palabras dejaron a todos los presentes enmudecidos, más a la muchacha de cabellos dorados quien no sabía exactamente que decir.

-¡Te volviste Loco!– gritó su abuelo hablando por primera vez –no esperarás que esta familia vea con buenos ojos a una chica así, no necesito ser adivino para saber que su vida no ha sido precisamente muy respetable.

-Por supuesto que no– intervino Ana –veo que no son muy observadores, me dedico a abordar barcos, secuestrar personas y enterrar tesoros, para que me entiendan se los diré con la mayor claridad posible: SOY UNA PIRATA, entienden P- I- R- A- T- A¿lo entienden?, ahora échense a llorar porque Yoh y yo nos amamos– concluyó la joven sentándose y mirándolos perplejos ante sus palabras. De pronto vio a Tamao pararse furiosa y caminar hacia ella.

-¡No puede ser que Yoh vaya a dejarme por alguien tan insignificante como tu!– exclamó furiosa.

-No vuelvas a insultarla Tamao– regañó Yoh parándose frente a ella –lo siento pero no puedo casarme contigo porque la amo a ella.

-Tu abuelo tiene razón– comentó Mikihisa –debes estar loco¿Cómo te vas a casar con una ladrona? La cárcel es donde merece estar…

-No vuelvas a hablar así de mi futura esposa…

-¡Primero muerta que verte casado con una mujer así!– gritó Keiko.

-¡SILENCIO!– gritó de repente Kino –siéntense todos y cállense, estoy harta de oírlos gritar como si todos hubiesen perdido la cabeza, ahora voy a hablar yo y tu niñita toma tu lugar y déjate de escenitas– refirió a Tamao, quien lloraba a lágrima tendida tirada a medio salón –y ahora, vamos a ver si a pesar de todos sus gritos entendí bien, Yoh, dices que estás enamorado de esta mujer, pero ¿no te das cuenta de lo que la gente dirá de ti…y de ella?, ya hoy todos comentaban muchas cosas, el comentario más decente es que era tu amante.

-Pero…– intentó decir el castaño.

-Todos nos preguntamos ¿de dónde la habrías sacado?, más por su vestimenta y sus malos modales, pero además resulta ser una chica que se dedica a actividades ilegales, uno cosa más inaceptable que sus malos modos y su forma de vestir…

-Usted no tiene derecho a juzgarme y…– interrumpió Ana.

-No he terminado de hablar jovencita– regañó la anciana –ya he visto que tienes mucho carácter pero no voy a permitir que me faltes al respeto en mi casa, ya tendré tiempo de hablar contigo ahora déjame terminar de hablarle a mi nieto– sus palabras la silenciaron, se sintió derrotada ante la personalidad de aquella mujer.

-Yoh, continuando con el tema, debes recordar que tienes un compromiso, una posición y un deber con esta familia, no puedes casarte así nada más como si no pertenecieras a una respetable familia¿estás seguro que podrías renunciar a todo por una pirata¿cómo vivirán?, la seguirás en sus travesías para robar barcos o esperarás a que la atrapen y la ahorquen o, si son otras razones las que te impulsan a casarte con ella– dijo deteniéndose para mirarla con más detenimiento –no serías el primer hombre de alta posición en tener un hijo fuera del matrimonio.

-Lo siento, pero no voy a permitir que insultes a Ana de esa forma, después de que está dispuesta a dejar toda su forma de vida por mí– clamó Yoh ofendido –además yo sería incapaz de…

-Está bien si esa no es la razón, pero bueno ahora tu, muchacha– comenzó la anciana mirando a la rubia quien le sostenía la mirada con firmeza –no comprendo bien lo que pensaste que haríamos, si lo analizamos con sensatez te darás cuenta lo descabellado de la idea de que te aceptaríamos con los brazos abiertos, porque reconocerás que eres una ladrona, no cuentas con educación y sobre todo imagino que no cuentas con una familia que te apoye, no puedes ser tan mala al estar dispuesta a dejar todo por estar enamorada de mi nieto, pero no puedes solucionar ni cambiar al mundo con amor y buenos deseos, menos en nuestro circulo social, donde las apariencias son tan importantes, de verdad lo siento porque créeme que jamás había visto a Yoh defender algo con tanta firmeza y decisión, no tengo más que decir.

-Yo si tengo mucho que decir– dijo la pirata levantándose –no crean que soy tan ingenua como para pensar que me recibirían, sabía lo que dirían, las cosas que pensarían de mí, cómo dudarían del amor entre Yoh y yo, podía ver venir la forma en que ensuciarían este sentimiento y si en algún momento lo dude, lo confirmé en el preciso instante en que me lanzaban sus miradas de repulsión, está bien, yo lo entiendo, sólo te puedo decir– comenzó mirando al castaño –que ya te lo había advertido Yoh– dijo en tanto una lágrima rodaba por su mejilla –no entiendo ¿cómo pudiste enamorarte de mí?, pero más aun no sé como pude olvidar lo que soy. Adiós mi amor– le murmuró antes de salir corriendo del lugar, él se puso de pie e intentó alcanzarla pero…

-No te atrevas a salir tras ella Yoh– lo retuvo Kino –lo que dijo es verdad.

-Ustedes no entienden, no me importa lo que piensen, ni lo que diga la gente AMO A ANA y me voy a casar con ella, les parezca o no– concluyó para salir del lugar.

C – c – C

En el barco donde aquella rubia pirata había llegado a esas tierras tan hostiles ya no quedaba casi nadie, sin embargo, en la bodega del navío dos jóvenes cenaban acompañados de una muchacha de cabellos azules, así es, Pilika Len y Horo- Horo esperaban impacientes las noticias de sus amigos, se había hecho de noche esperándoles y al no saber nada de ellos prefirieron comer algo.

-¿Crees que estén bien?– cuestionó la peli azul a su hermano.

-Ay Pilika ¿cómo podría saberlo? No soy adivino– contestó el muchacho con preocupación.

-No me contestes así– regañó la muchacha –basta con que me digas…

-No se peleen– los contuvo el oji dorado –bien o mal ya lo sabremos a su debido tiempo, sino esta noche será mañana, no tiene caso preocuparse por algo que no está en nuestras manos resolver.

-Sí, en eso tienes razón– murmuró Pilika recargando su mejilla en su mano. Apenas había concluido sus palabras cuando escucharon en cubierta los fuertes pasos de alguien –debe ser Yoh– clamó la joven levantándose.

-Es Ana– refirió Len dejando su silla –y no viene de buen humor– comunicó acercándose a la escalera por donde se salía de donde estaban.

-¿Cómo lo sabes?– quiso saber la asombrada joven.

-Toda una vida de conocerla me deja descifrar hasta sus pasos– explicó el muchacho decidido a subir –será mejor que vaya a verla, algo me dice que lo necesita.

-Tal vez lo que te lo dice es tus sentimientos– acusó Pilika con tristeza.

-Mis sentimientos son para ti– dijo tomando el rostro de la chica –ella es como mi hermana, mi mejor amiga, tu eres la mujer que amo– concluyó para besarla.

-Ya basta– los interrumpió Horo desde su lugar –no estoy pintado Len así que deja de besuquear a mi hermana– regañó el peli azul.

-Hasta la falta de memoria se te quita ¿verdad?– reclamó el de ojos dorados –mañoso– murmuró para salir del lugar.

En cuanto se vio afuera caminó por la cubierta del barco hasta la puerta del camarote mayor en donde sabía seguramente se encontraba Ana, se acercó un momento pero no escuchó más que los pasos de la pirata recorriendo la habitación como si fuese una fiera enjaulada, él iba a tocar, pero prefirió entrar sin previo aviso, él siempre entraba así a la habitación de la rubia y deseaba hacerse a la idea de que la confianza entre ambos no había cambiado.

Abrió la puerta y se introdujo en el lugar, miró a la joven quien se había quedado parada en seco mirándolo con sus ojos negros, el molesto semblante que ella tenía en su rostro se suavizó de inmediato y corrió a abrazarlo con fuerza para comenzar a llorar desesperada, el muchacho la estrechó con fuerza, tratando de confortarla.

-Por un momento pensé que quien había entrado era Yoh– al fin pudo decir Ana a pesar de su llanto –pero es mejor así…no podría verlo…no puedo volver a verlo– sollozó entrecortadamente en los brazos de Len.

-Ana– murmuró el muchacho acariciando el cabello de la pirata –por favor cálmate y explícame ¿qué paso?

-Len tu que crees que pasó– exclamó volviendo a mirarlo y reteniendo su llanto con dificultad –lo que sabía que pasaría cuando su familia me viera– después de aquellas palabras Ana le relató todo cuanto había pasado, cada palabra que le habían dicho y como la había herido darse cuenta que lo que la separaría de Yoh no serían ni los feroces enemigos, ni las distancias, ni la muerte, sino las absurdas apariencias sociales –siento ganas de morirme– extenuó ya más calmada, pero con voz de derrota.

-No digas eso– contuvo su amigo –mírame Ana– pidió el joven, lo que ella hizo topándose con los bellos ojos color oro de él en los cuales vio la sinceridad de sus sentimientos –ya no quiero verte llorar, sabes que tu eres lo más cercano a una familia que tengo, somos hermanos, somos piratas y tu eres un valiosos tesoro que no cualquiera puede conseguir, si ese idiota de Yoh sabe lo que vales no va a dejarse convencer por esas tonterías, así que déjate de lagrimitas y ven, lo que necesitas es un buen trago– refirió abriendo la puerta – Ana, recuerda lo que tu padre decía, "Los piratas no pierden su tiempo llorando, mejor lo aprovechan tomando".

-Tienes razón– aceptó ella poniendo su misma expresión neutral de siempre –vamonos Len, busquemos una buena taberna, pero tu vas a pagar porque no cuento con nada de dinero.

-No te preocupes, traje una buena cantidad de la isla y como a Pilika no le gusta que tenga dinero ganado como pirata me lo gastaré como uno, ya mañana viviremos como personas decentes.

-Perfecto– concluyó la joven ajustando su roja pañoleta –al abordaje– terminó saliendo del camarote seguida por su amigo.

C – c – C

Después de la discusión en la casa Asakura, Yoh salió corriendo en busca de Ana, intentó alcanzarla pero ni siquiera la vio, corrió por el jardín con la esperanza de encontrarla, se dio cuenta que seguramente la pirata no pretendía quedarse un segundo más en la casa donde la habían tratado de tan insultante forma, desesperado el castaño salió del lugar y corrió por la calle, pasó justo a lado de Manta quien lo detuvo.

-¿Adonde vas Yoh?– preguntó el joven quien lo sostuvo del brazo.

-No tengo tiempo de hablar– contestó el marino –tengo que ir a buscar a Ana– le respondió con premura.

-¿Cómo que a buscarla¿de que hablas¿qué pasó?

-Pasó que mi familia no sólo no la aceptó sino que hasta se atrevieron a insultarla, a tratarla de lo peor a…

-¿Y qué esperabas?– interrumpió Manta –Yoh llevaste a tu casa a una pirata y pretendiste ponerla por encima de tu prometida, lo más lógico era que reaccionaran así¿cómo iban a tomar semejante situación?

-¿Por qué dices eso? Creí que tu ya lo habías entendido.

-Yoh entiendo que te hayas enamorado de ella, pero todo lo maravillosa que es no va cambiar el que sea una pirata ni la vida que llevaba, para evitar estas cosas es que se hicieron niveles sociales, entiende Yoh su lugar no es aquí como el tuyo no era esa isla.

-No me interesa eso, no me interesa nada, ni lo que pienses tú, ni mi familia, la amo, la amo como jamás podría amar a nadie más, ella para mí es la libertad, la felicidad, es la vida…

-Si es todo eso ¿por qué te causa tantos problemas? Piensa Yoh, por su culpa nuestro barco se hundió, por su culpa te hirieron, gracias a ella te enteraste de que tenías un hermano que era el por ser del mundo, fue por su culpa que tu familia te creyó muerto, por su culpa vivimos un infierno y ¿también por ella te vas a quedar sin nada?, por ella te has olvidado que juraste sentar cabeza y asumir tu papel en la familia…

-Gracias a ella por primera vez he dejado de ser el obediente muñeco de mi familia, por primera vez he sabido lo que es luchar por conseguir algo, Ana me premió con su amor y por eso no voy a renunciar a ella, prefiero un momento disfrutando de sus sinceros sentimientos que toda una vida a lado de Tamao y su gran fortuna, si tu no lo entiendes te recomiendo que vayas a mi casa a inventar injurias contra la mujer que amo, adiós– concluyó para salir corriendo de nuevo, desesperado por volver a ver a su amada pirata, mientras corría recordó una obra que alguna vez vio y la cual no había entendido nunca, nunca hasta ese momento cuando se dio cuenta de que él ya había salido de esa "Casa de muñecas".

En cuanto se fue de entre las sombras salió Tamao quien había seguido al muchacho y oído todo lo dicho por los dos jóvenes.

-No puedo dar crédito a lo que acabo de escuchar– exclamó indignada a Manta –prefiere a esa mujer tan vulgar, la prefiere a mí, prefiere a esa que no tiene fortuna ni posición, esa pirata debe haberle dado algo para lograr que se enamorara de ella– aseguró temerosa y enfadada.

-Sí, le dio confianza, libertad y amor– extenuó el chico alejándose de la peli rosa –y eso era algo que Yoh no conocía– finalizó mirando a la joven.

-No digas tonterías Oyamada, pero ahora mismo su familia lo va a saber todo– aseguró ella quien no podía creer que aquella a quien sólo había tomado como una mari macho le hubiese robado a su prometido y la vida que tan cuidadosamente había planeado desde su niñez.

CONTIUARÁ…

IAT – Bueno, al fin después de tanto tiempo pudimos continuar y es que tuve un pequeño bloqueo, más largo que los demás, debe ser causa del hecho de que terminé mi carrera y no sé que hacer con mi vida.

SF – pequeño? Ah si, pequeño, si hubiera sido mediano hubiera sido en 10 años y grande nunca.

IAT – mira quien habla, el señor "no sé redactar".

SF – y la señorita "no tengo inspiración porque la musa se me va".

IAT – bueno ya, sólo aclaremos unos puntos…

SF – Yoh no es gay.

IAT – cállate animal, que estás diciendo, tienes algo mal en el cerebro, dejémonos de tonterías y al grano.

Los dos: en este capitulo hicimos un pequeñísimo homenaje a Henry Ibsen y su obra: "Casa de muñecas", la cual les recomendamos si no la han leído. Sin más comentarios pasemos a los reviews.

SHAMAN FAN:

STAR – Espero que tu imaginación esté preparada para lo que viene y que te guste lo que estamos haciendo, con una pirata en la familia, no sería lo más agradable y espero que tu misma lo compruebes, y que nos vuelvas a escribir muchas gracias.

GALIA V – ¡NUNCAN ME HAGAN ESO! Es lo que debiste habernos escrito, cuando un fic que esperas tanto como para hacer la blasfemia de estudiar, es algo grave, yo ya lo he vivido y es algo desesperante por eso te comprendo y me siento avergonzado, con respecto a cachetear a Ana si se hubiera puesta necia nosotros la aplacamos para eso esta mi hermana para convencerla física o psicológicamente pero ese asunto esta arreglado, disculpa, pero la próxima vez trataremos de acelerar el paso(si me pagaron por decir eso tendría mansión), pero en serio vamos a procurar acelerar la marcha, espero que sigas atenta a el final y de nuevo ¡Perdónanos! TT .

T –ANNITA HIGURASHI –¡Felicidades te has ganado! estar más tiempo pegada al monitor ¡Muchas gracias por tener la paciencia de leer de una sola vez todo lo que es este fic! que ya es bastante largo y que va aumentar un poco más, espero que te guste lo que viene y te sorprendas con las reacciones de la familia y los tortolitos por este encuentro, con suerte hay alguna baja familiar, espero que la próxima vez nos vuelvas a escribir y veas como le hacemos la competencia a Harry Potter en duración de tomos. CHAO.

ZILIA K –Usando como base la cita de Mr. Lennon, no te has perdido de mucho pues con el ritmo con eeeel queee traaabajaamooos este es "El fic más lento jamás contado", te lo digo porque has sido una de nuestras lectoras más fieles, siempre has estado ahí desde que empezamos y espero que lo sigas haciendo hasta el fin que ya esta cerca, jajajaja O-O ¡Oh estaba escribiendo! es lo más tonto estaba escribiendo en voz alta, en realidad si ya estamos cerca del final pero no por eso perderá fuerza, nos leeremos pronto, adiós.

VICKY –Después de una búsqueda extensa y dos atlas pudimos encontrarte, hablando en serio que bueno que nos escribas y te este gustando este fic y la adaptación que hemos hecho de los personajes te agrade espero que nos vuelvas a mandar tus reviews, espero que alguna vez puedas venir a este devaluado y copion país en el que vivimos o sea México, y a pesar de todo querido, hasta la próxima vez que nos escribas.

ITAKO ANA TENSHI:

STAR – Sí, tardamos mucho, pero al fin sabemos como reaccionó la familia de Yoh, espero que este cap también te guste, ve y gracias por tu review.

GALIA V – De verdad siento mucho tener parte de la culpa de que te pongas a estudiar, pero eso de los exámenes y los trabajos finales me dejó sin inspiración, pero bueno al fin aquí está y tienes razón, si Ana no recapacitaba habría que cachetearla, aunque con la forma de actuar de la familia de Yoh es como para salir corriendo.

T –ANNITA HIGURASHI – Que bueno que te haya gustado tanto la historia y sí, siempre tardamos mucho en actualizar, pero entre que nos ponemos de acuerdo y la escuela volviéndome loca no queda de otra, pero bueno ahora que ya acabe espero poder escribir más seguido, nos vemos y ojala nos sigas leyendo.

ZILIA K – No te preocupes, de todas formas nos tardamos la eternidad en actualizar, además tu siempre nos dejas review, de verdad te lo agradezco y nos estamos leyendo.

VICKY – hola Vicky, mucho gusto y me siento honrada de que nos consideres tan buenos, créeme que siempre nos esforzamos para mejorar y a mi también me encantaría conocerte, de verdad muchas gracias por tus porras.