Shaman Fan - después de mucho mucho tiempo en una galaxia muy lejana el joven Luke...

Itako Ana Tenshi - ¿qué estás diciendo?

SF - la guerra de las...

IAT- galaxias ¿que galaxias? este es tu fic.

SF - ah sí, el pobre Yoh ceniciento que...

IAT - NO el de los piratas.

SF - no es pirata es original y además Yoh el ceniciento es huerfano.

IAT - EL OTRO!

SF - Ah sí, ese... claro... COMENCEMOS...

NOTA: FB - quiere decir Flash back y FFB - fin del flash back. Las escenas se siguen separando con CcC

CAP. 18 – ANTES DEL RETO

Las dos personas que habían estado viajando en el carruaje descendieron de él pues al fin habían llegado a su destino, pisaron la calle empedrada y miraron a su alrededor, estaban en un lugar donde todas las casas eran grandes y lujosas, el primero en bajar era un joven de castaños cabellos quien no prestaba mucha atención al sitio, sólo estaba interesado en encontrar un cierto domicilio, por el contrario, su compañero observaba su alrededor tratando de ocultar su sorpresa, pero parecía estar calculando el valor de cada una de las viviendas y eso le asombraba aun más.

El castaño caminó hacia una gran casa de color blanco e hizo una seña a su acompañante para que lo siguiera, éste así lo hizo aunque continuó mirando hacia todos lados, como sintiendo que su sitio no estaba precisamente ahí, pero prefirió no prestar atención a esa sensación.

-Yoh, explícame ¿de quien diablos se supone que es esta casa?– cuestionó exasperado el joven de cabello oscuro y ojos dorados que continuaba mirando todo con algo desconfianza.

-Veras Len, aquí vive mi prima, no te acuerdas que te dije que tal vez aquí esté Ana, además ¿no puedes hablar sin estar siempre maldiciendo a todo el mundo?– contestó el otro muchacho colocándose ante la gran puerta para tirar de la campañilla a lado del umbral.

-Mira amigo, a mí nadie me va a corregir, hablo como se me da mi gana, preocúpate de que Ana sea la que hable como tu gente, ya que estás tan preocupado en que ella cambie.

-No quiero cambiarla y… bueno, no tengo porque darte explicaciones, además si estamos aquí es para saber que tanto planea hacer mi abuelita– Len iba a contestarle, pero en ese instante uno de los sirvientes abrió la puerta.

-Diga señor¿qué se le ofrece?– preguntó el mayordomo con educación en tanto miraba a Len con cierta extrañeza.

-Soy Yoh Asakura¿quisiera saber si podría hablar un momento con la señorita Jun?

-Ah, por supuesto señor, hace un rato llegó la señora Asakura, pase por favor– dijo cediéndole el paso con una inclinación.

-Len– dijo Yoh al pirata –creo que debo entrar solo, para, digamos, tentar el terreno, como no eres de la familia a mi prima podría parecerle un atrevimiento.

-Me parece una tontería, después de todo yo vengo contigo, es más hasta trataré de no robarme nada.

-Que bromista eres Len ja, ja, ja– rió el joven algo avergonzado ante el mayordomo quien escuchaba escandalizado –tu has lo que te digo y espérame aquí, no tardo– le murmuró entrando en tanto el oji dorado se sentaba enfuruñado en el escalón de la entrada.

C – c – C

Una vez adentro, Yoh fue conducido hasta una gran sala, bien iluminada por los grandes ventanales de cortinas blancas, todo estaba lleno de cuadros con pinturas donde aparecían los familiares de Jun, además al centro de esa estancia había una chimenea, por el momento apagada, y sobre la cual se veía una pintura de un hombre joven de buena apariencia, de cabellos y ojos negros, Yoh miró un momento ese retrato en tanto se sentaba en un cómodo sillón en donde el mayordomo le ofreció que se sentara en tanto lo anunciaban, pero al joven lo sorprendió encontrarse ahí con una mujer de edad, y cara seria, su abuela.

-Muy buenas tardes abuelita– atinó a saludar el joven un poco confundido por el repentino encuentro.

-Que descaro de tu parte– respondió Kino –anoche saliste como un loco de la casa, no te apareciste ahí en toda la noche y ahora saludas con tanta naturalidad, debería avergonzarte un poco tu comportamiento, imagina lo que todos pensaron, todos en la casa creen saber en donde pasaste la noche…

-Pero cómo se atreven– exclamó enojado.

-Cállate, eso pasa por no regresar a dormir como un hombre decente, sólo puedo decirte que ya tomé una decisión…

-Aceptaste a Ana ¿verdad?– interrumpió él con alegría.

-Por supuesto que no– contestó la anciana desilusionando a su nieto –pero tampoco la he rechazado por completo– continuó, sin embargo para ser aceptada por la familia deberá aprender a comportarse, para la fiesta de compromiso que celebraremos en dos semanas.

-¿Qué locura es esa?– cuestionó Yoh poniéndose de pie –eso es imposible¿qué pretendes¿exponerla? Tu sabes lo que es una prueba de esas, para cualquiera de nosotros y ella jamás…

-Si cuenta con el carácter suficiente no tiene porque preocuparse, si lo logra podrás casarte con ella sino te comprometerás ante la sociedad con Tamao.

-Nunca, no pondré mi futuro con Ana en una tonta prueba social ¿Cómo puedes…

-Buenas tardes querido primo– escuchó decir Yoh a una delicada voz femenina lo cual lo hizo mirar hacia un costado de la sala contrario a donde había entrado.

-Jun– exclamó mirando a la mujer de verdes cabellos y vestido color hueso en tanto se acercaba a ella quien de inmediato extendió su mano la cual el castaño beso –Buenas tardes prima, veras… yo… siento venir a visitarte de esta forma tan repentina, pero…

-Por favor Yoh, no te disculpes, además ya te esperábamos, era lógico que vendrías, no tan pronto puesto que asumimos que sería la abuela quien te diría todo al regresar a su residencia, te nos adelantaste un poco, según creo viniste a ver a la señorita Kyouyama ¿No es así?– dijo elocuentemente la joven mujer.

-Así es, necesito verla de inmediato– corroboró el marino –verás yo…

-No te preocupes, era cierto lo que dijo la abuela, estás muy enamorado de ella– ante ese último comentario el castaño se ruborizó violentamente –disculparás mi franqueza pero entre nosotros siempre la ha habido, por cierto, tu adorada damisela vendrá en seguida, ya me figuraba yo que te enamorarías de una joven muy distinta a las demás, pero debo reconocer que me sorprendió bastante tu elección, es un tanto… difícil.

-Sí lo sé, entonces ¿puedo hablar con ella? Ah por cierto, un amigo de Ana me acompaña, quería solicitar tu permiso para que él entre.

-Déjate de ceremonias primo, le diré a mi mayordomo que lo haga pasar.

-Muchas gracias Jun– contestó el castaño en tanto miraba de reojo las reacciones de su abuela, apenas habían dicho aquello, el mayordomo, que estaba junto a la peli verde, salió de la sala y regresó casi al instante en compañía de Len quien traía una cara de pocos amigos, saludó a Jun algo avergonzado y sin saber exactamente como comportarse, la joven le respondió con una sonrisa amigable.

-Bueno, acompáñenme por favor para que saluden a la señorita Kyouyama¿esperará aquí abuela?– preguntó la dueña de la casa a Kino.

-No, me retiro, dejo el asunto en tus manos, debo regresar a atender algunas cuestiones en casa– explicó la aludida en tanto se ponía de pie –no te preocupes por nada, sólo dedícate a educar a esa niña.

-Así lo haré, sabe que puede confiar en mí– respondió Jun en tanto veía a la anciana ser acompañada por el mayordomo a la salida, los dos jóvenes y la mujer caminaron por un largo pasillo, tan largo que estaba un tanto oscurecido, al fin llegaron a otra estancia donde se veía una gran escalera de fina madera y cubierta por una bella alfombra roja. De pronto el ruido de una dificultosa respiración se percibió en el oscuro salón, al fin una figura vestida de blanco comenzó a descender por la escalera, esa persona bajaba lentamente, agarrada al barandal de caoba de la escalera en tanto su blanco vestido se meneaba con gracia, al fin los dos jóvenes reconocieron a quien descendía, una muchacha de rubios cabellos quien lentamente se acercó a ellos que tenían la boca abierta de la sorpresa al igual que sus ojos los cuales no podían creer cuanto miraban.

-¿Ana?– preguntó Yoh pasmado.

-Y quien… más… podía… ser…– dijo ella con sarcasmo aunque su voz salía con dificultad.

-¿Qué te sucede?– preguntó Yoh acercándose a la rubia –¿qué tienes Anita¿qué te pasa¿qué necesitas?

-Cállate– interrumpió ella las preguntas del castaño –lo que necesito… es respirar– dijo ella –esta cosa es horrible…

-No me digas que traes… un corsé ja ja ja ja ja– prorrumpió Len en risas al ver como la pirata se esforzaba por respirar –ja ja ja como quisiera que todos estuvieran aquí, en especial mi madre que tanto… que tanto se esforzó en que te vieras como una mujer ja ja ja.

-Cierra la boca…ay… tu no sabes el suplicio que es esto…– regañó Ana.

-Pero Anita, es lo más común– comentó Yoh.

-Claro… porque tu no lo usas… tienes idea de… ay… lo que es usar uno de estos… porque…

-Ana– detuvo Jun –una señorita jamás toca ese tema con un caballero– dijo la anfitriona con algo de vergüenza.

-¡No soy una señorita!– exclamó enojada la rubia, ante lo cual Jun miró escandalizada a su primo, Yoh al ver la forma en la que la peli verde lo miraba se apresuró a aclarar la situación.

-No Jun, no es lo que tu crees… veras, eso no es lo que quiso decir Ana, veras ella– trataba de explicar alarmado el castaño –ella habla de…

-Soy una pirata… ay… no una señorita– aclaró la rubia.

-Lo ves, ella no tiene el mismo concepto de señorita– explicó Yoh completamente rojo.

-Ah, eso me tranquiliza– concluyó la mujer mirando a Len quien casi se revolcaba de la risa, en ese momento una joven de cabellos azules también bajaba lentamente, lo cual detuvo de golpe la risa de Len quien la miraba estupefacto.

-Pilika te dije que no podías quitarte el corsé hasta la noche– regañó la prima de Yoh.

-Lo sé, pero es en verdad insoportable, prometo que solo será un momento– respondió la peli azul.

-Esta bien, ahora vamos todos a tomar una taza de café– invitó Jun.

-Jun por favor…– comenzó Ana –¿puedo también descansar un rato?

-Esta bien, pero no más de media hora– indicó la joven de cabello verde.

-Entonces… esperen un rato– dijo la pirata dando la espalda para tomar de nuevo la escalera.

-Agh, Ana– murmuró la mujer de verde cabello aclarando su garganta –ahora dilo con propiedad.

-Ay– suspiró la rubia –permítanme por favor… ay… regreso en seguida– concluyó molesta comenzando a subir en tanto el castaño marino la observaba.

-No te preocupes Yoh, sé que necesitas hablar con ella y lo harás en cuanto regrese– le expresó su pariente.

-Gracias– finalizó el muchacho en tanto caminaba junto con el grupo de nuevo a la sala donde habían estado.

Ana no tardó mucho en regresar, lucía más tranquila aunque con la seriedad de siempre, caminaba con lentitud y parecía algo insegura, al fin se acercó hasta quienes tomaban el té, entró a la sala tomó asiento en un sofá individual, frente a ella estaba sentada Jun en el mismo sillón que Yoh. En otro estaba Len junto a Pilika.

-Quiero hablar a solas con Yoh– exclamó la muchacha de dorados cabellos en cuanto tomó asiento, ante esa aseveración todos la miraron con atención.

-No sé si sea correcto dejarlos a solas– extenuó Jun.

-Ana tiene razón– comentó Yoh –necesitamos hablar, solos– sentenció mirando a la muchacha frente a él.

-Esta bien– aceptó la mujer –joven Len, Pilika, por favor acompáñenme, les mostraré el resto de la casa– concluyó en tanto se ponían de pie y salían de la estancia, en cuanto dejaron el lugar Ana se puso de pie y caminó hasta una de las ventanas, Yoh también dejó su lugar y comenzó a acercarse a ella.

-Debo verme muy boba con esta ropa– extenuó ella sin retirar su mirada del jardín que se apreciaba.

-Te equivocas, te ves hermosa– aseguró él acortando más la distancia entre ellos –pero no considero necesario todo esto– aclaró abrazándola –te amo, a ti, no a tus modales ni ninguna de esas cosas que a mi familia le importan tanto.

-Lo sé y por eso acepté la prueba que me propuso tu abuela, quiero probarles que no soy solo una salvaje que salió de una isla para robarles a su hijo, su nieto o… su novio… ya no quiero ser una ladrona– dijo volteando para mirarlo directo a los ojos.

-Ya no lo eres Anita, no me has robado, yo te he entregado mi corazón voluntariamente, en todo caso el ladrón he sido yo…

-Es que no quiero que por mi culpa lo pierdes todo, que clase de amor es el mío que te orilla a renunciar a tu familia para que estemos juntos.

-No Ana, no es tu culpa si ellos no pueden ver lo que hay, lo maravilloso que es el sentimiento entre nosotros, te amo, te amo tanto y no puedes aceptar esta locura, creo que no comprendes en lo que te estás metiendo.

-Yoh te recuerdo que ya no estoy ebria, estoy en mis cinco sentidos y tomé esta decisión con pleno conocimiento de que no será fácil, más si tomo en cuenta el tiempo, aprender en dos semanas toda una forma de vida…

-Ana, es que no sólo es la ropa, los modales, no, hay tantas formas en que las personas que estarán ahí hacen menos a quienes consideran diferentes, te insultan de formas tan hipócritas que a veces ni te das cuenta, no quiero exponerte a eso, porque desde que me conociste no has hecho otra cosa que sacrificios.

-Yoh, el amor no es una actividad de dar y recibir, además tu me diste la oportunidad de amar, eso es más grande que cualquier sacrificio que creas que hice…

-¿Creer? Ana no olvido lo que estabas dispuesta a dejar por mí, por eso debes estar segura de que si ellos no te aceptan no me interesa, vas a ser mi esposa, les parezca o no, no voy a volver a dejar que manejen mi vida, esa vida ahora te pertenece– dijo el muchacho en tanto clavaba sus azabaches ojos en las negras perlas de la rubia.

-Nuestro amor es demasiado fuerte, por eso déjame intentarlo, demostrarles, además tu abuela confió en mí, le demostraré que los piratas sabemos cumplir una promesa– concluyó para comenzar a besar a Yoh quien la abrazó con más fuerza.

-Gracias Ana– dijo apenas separándose para después volver a besarla.

-No, gracias a ti mi amor– le murmuró entre besos, la escena de sus besos fue presenciada por el trío de personas que regresaba a la sala.

-Que escándalo– exclamó Jun al ver a la pareja la cual se separó al percatarse de que no estaban solos –que comportamiento más inapropiado– regañó mirando al castaño.

-Lo siento veras– trataba de explicarse el muchacho.

-Yoh se estaba despidiendo, ya tiene que irse– refirió Ana.

-Ah, comprendo– extenuó la peli verde –eso no disculpa su inmoral efusividad, pero bueno después de todo Ana ya te habrá explicado lo de los próximos días.

-¿De qué hablas?– cuestionó Yoh volteando hacia la rubia.

-Jun piensa– inició la pirata –que durante estos días no debemos vernos…

-¿Por qué?– interrumpió desconcertado el marino.

-La distraerás primo y después de esta escena me doy cuenta que tengo razón, veras, Ana debe aprender en unos días lo de años de educación, por tanto necesito que ponga todo en ello, si andas rondando por aquí no se logrará, pero la señorita Pilika podrá informarles de nuestros avances, así que no debes preocuparte, volverás a verla el día de la fiesta…

-Hasta ese día– saltó el castaño en desacuerdo –pero…

-Jun sabe lo que hace, estoy de acuerdo con sus argumentos, no me dejas concentrarme– explicó la amiga de Len tomando la mano del joven.

-Esta bien… si así lo deseas– se rindió Yoh, abrazó a la joven con fuerza –te amo– le murmuró al oído para salir del lugar presurosamente.

-Que modales los de mi primo– se quejó la mujer de la casa –ni siquiera se despidió correctamente.

-No quiere arrepentirse– dijo Ana mirando el umbral por el cual había salido Yoh.

Len también se despidió de las dos muchachas, pero depositó un fugaz beso en los labios de Pilika, lo cual volvió a escandalizar un poco a Jun, se despidió de Ana con una sonrisa.

-Te ves preciosa– dijo el pirata a la rubia –tu padre debe estar orgulloso– dijo antes de salir, afuera se encontró con el castaño quien lo esperaba con una cara algo entristecida.

-¿Crees que lo logre?– cuestionó Len en tanto ambos comenzaban a caminar.

-Jun es muy estricta, no creas que solo es la mujer hospitalaria y jovial que conociste.

-Me parece increíble que a su edad sea viuda– extenuó el oji dorado algo pensativo –además parece haber amado mucho a su esposo…

-Sí, lo amó mucho, pero su familia jamás lo aceptó, así que la desheredaron, por eso comenzó a trabajar como institutriz cuando se casó, su esposo trabajaba para la familia de Manta, entre los dos compraron la casa donde vive, tal vez esa es una de las razones por las cuales nos está ayudando, por todo lo que fue su amor, Jun sufrió mucho cuando él murió, pero no se rinde… por amor a él– concluyó Yoh en tanto los dos se perdían en la calle a paso lento.

C – c – C

Largos parecían los días para Yoh Asakura, a pesar de no faltarle que hacer, encontrar empleo para Horo y Len le había demandado varios días pero al fin lo había hallado, uno de sus amigos que conoció en la marina tenía una empresa de reparación y construcción de barcos y había aceptado emplear a los dos jóvenes, de los cuales el oji dorado era el más hábil sin duda por las veces que habría realizado ese tipo de trabajo en la isla donde vivió por tantos años, el peli azul no tenía la misma práctica, pero parecía haber aprendido suficiente para desempeñarse correctamente.

Pero todos esos pensamientos no lograban arrancarle de la cabeza la idea de cómo estaría Ana, le preocupaba pensar que tal vez se estaba arrepintiendo de haber aceptado el absurdo trato con la abuela del castaño, pero bueno, ella había aceptado el reto de presentarse a aquella fiesta para la cual faltaba una semana, como deseaba olvidarse un rato de ese problema y estar, aunque fuese un instante, con su adorada pirata de rubios cabellos, ni modo, aun faltaba bastante para eso y no sabría como sería ese reencuentro, esperaba que al fin pudiesen estar juntos, como lo estuvieron durante el viaje que los había traído al asecho de la familia Asakura.

Al fin el marino se vio cerca del lugar a donde se dirigía, una pequeña casa donde ahora habitaban sus amigos, un lugar con dos habitaciones y una estancia no muy grande, cerca de los puertos, que a fin de cuentas era el lugar de trabajo del Len y Horo- Horo, pensaba ir a platicar con Pilika quien le había prometido contarle acerca del avance de Ana, de cómo se sentía y qué tal la estaba pasando, por lo cual el muchacho se acercaba ansioso a esa casa que rentaban, a pesar del desacuerdo de la joven de celeste cabello, con un poco del dinero que Horo había traído de la isla a escondidas. Al fin Yoh llegó ante la puerta de la, nada lujosa, vivienda y llamó impaciente por saber algo de la rubia a quien amaba.

-Buenos días Yoh– saludó la de azul cabellera cuando abrió la puerta y se encontró con el marino.

-Buenos días Pilika– contestó él en tanto entraba y se acercaba a una mesa sobre la cual quedaban todavía algunos platos que por lo visto la joven estaba llevando a la cocina,

-Hoy casi se les hace tarde a esos dos– narró Pilika terminando de llevar el último traste –por eso aun no termino con todo esto– concluyó con una sonrisa.

-¿Si gustas puedo ayudarte?– propuso el joven acercándose a la pequeña cocina.

-No, no te preocupes, a fin de cuentas es otro tema el que te trajo hoy ¿no es cierto?– preguntó mirándolo pícaramente.

-Bueno…yo…sí, dime algo sobre Ana te lo suplico– dijo el joven mirando a la muchacha con tristeza.

-Tranquilo Yoh, no deberías estar tan preocupado, después de todo la señorita Jun es muy amable, pero eso sí, exigente como el demonio.

-Sí, lo sé, es por eso que mi abuelita llevó a Ana con ella.

-Por cierto, no te ha dado muchos problemas tu querida novia.

-¿Tamao? No en realidad, por extraño que parezca esta semana no ha ido a la casa ni para comer, está con sus padres, eso me parece muy raro porque siempre se la vivía en mi casa.

-Tal vez está planeando algo.

-No creo, simplemente debe estar ofendida por lo sucedido, pero dejemos ese tema y cuéntame algo de Ana por favor…

-Bueno, la verdad es que los primeros tres días fueron como un infierno para Ana, veras es que primero…

-F-B-

-No lo haré, nunca, nunca, nunca– repetía la rubia pirata con obstinación en tanto continuaba recostada en la gran cama de su habitación en la casa de Jun, se cubrió la cabeza con la sábana y se negaba a retirársela.

-Por favor Ana, no estoy jugando– regañaba Jun con un vestido entre sus brazos –quiero que te levantes y te pongas esto de inmediato.

-Y así lo haré, pero el corsé no me lo volveré a poner– sentenció la alumna de la peli verde –ayer ni siquiera podía hablar un enunciado completo, además en cuanto se fue Yoh me hiciste usarlo hasta más de media noche, no me lo pondré.

-¿No lo vas a hacer?– cuestionó maliciosamente la institutriz, ante aquel amenazador tono Ana asomó ligeramente su cabeza y sólo vio venir hacia ella una gran cantidad de agua fría la cual la empapó por completo y la hizo salir de un salto de la cama.

-Pero ¡¿qué demonios?!– exclamó la pirata –¿por qué me haces esto? No te bastó con que ayer me hayas hecho bañarme con agua helada.

-El agua estaba a buena temperatura, pero tardé tanto en convencerte de que necesitabas un baño que, lógicamente, ya se había enfriado, además ahorita no querías levantarte, ahora comienza a vestirte– dijo dejando el vestido y el corsé en una silla –y en castigo voy a apretar el corsé tal y como debe ir y no holgado como ayer.

-Ah eso llamas holgado, casi me muero, no resistiré nada, caeré muerta y…

-Si no te educas serás de la misma utilidad que si estuvieras muerta.

-Vaya eres una mujer de lo más terca, me llevan los…– un golpe de una vara que traía Jun cayó sobre el hombro de la rubia –Auh que demo…– otro varazo sonó –crees que no me duele.

-Si tanto te duele deja de hablar de esa manera tan poco decorosa.

-Poco decorosa, vah poco decorosa mi… Auuuh

-F-F-B-

-Eso fue apenas al otro día de que comenzaron las clases con Jun– continuó narrando Pilika.

-Que horror– dijo Yoh levantándose de la silla donde había estado –la pobre de Anita debe estar odiándome.

-No digas eso Yoh, además Ana tiene mucho carácter, imagínate que ese día se desmayó como ocho veces por lo del corsé, pero al otro día cuando Jun fue a despertarla ya Ana le estaba esperando para que lo apretara, es su determinación la que la ayudará, además eso no es nada porque…

-F-B-

La comida ya estaba servida en la mesa del comedor de Jun, había varios platillos, en un lado de la mesa se encontraba Jun, a lado de ella Ana y Pilika, pero frente a la joven de cabello dorado estaban colocados una infinidad de cubiertos y varios tipos de copas los cuales la pirata miraba con desprecio, también ante ella estaban varios platos, uno de los mayordomos se acercó a la impaciente joven y sirvió una deliciosa crema en el primer plato, Ana tomó la primera cuchara que estaba a la mano pero un varazo en su mano le indicó que algo había hecho mal.

-¿Ahora que?– cuestionó con altanería a la de cabello verde, al no recibir respuesta decidió repetir la pregunta –¿Qué hice?– continuó el silencio, la rubia respiró hondo y dijo –señorita Jun sería tan amable de informarme ¿dónde estuvo mi error?

-Con mucho gusto Ana– respondió la maestra –esa no es la cuchara correcta, como veras tienes varios cubiertos frente a ti, cada uno tiene una función…– Ana escuchó con paciencia la larga explicación en tanto Pilika consumía cuanto le habían servido, la pirata intentó e intentó varias veces recordar lo explicado para cada alimento pero sus errores fueron numerosos así que casi no probó bocado cuando ya había perdido el apetito a causa de las exigencias de su tutora.

-¿Puedo retirarme?– preguntó Ana con cansancio.

-Sí, puedes descansar diez minutos y después te veré en la biblioteca para practicar tu dicción.

-Aja… perdón, como digas– finalizó la rubia caminando con desgano fuera del comedor y sobando su adolorido abdomen a causa del corsé. Tal como le había pedido Jun, Ana estuvo en la biblioteca exactamente en el momento marcado, las dos se sentaron ante una mesa y la más joven recibió una pelota que colocó en su boca y miró un texto escrito ante ella y lanzó una inquisidora mirada a la peli azul que la veía desde la puerta intentando no reír.

-Comienza por favor– indicó Jun.

-Tu tu– comenzó Ana con la absurda pelota en su boca –ti tu tu ta ta ti tu Ahh– se interrumpió la muchacha golpeando su pecho.

-Ay no otra vez– murmuró Jun dando golpes en la espalda de la joven –Ana cuando podrás decir ese trabalenguas completo sin ahogarte con la pelota– regañó en tanto la aludida respiraba para recuperar el aire una vez que había escupido la pelota.

-Cuando me deje sacarme ese objeto, además estoy harta de los estúpidos tigres glotones– comentó enojada con la cabeza recostada en la mesa, al final del comentario sonó otro varazo.

-Ahora por eso no tendrás descanso y continuaremos con la clase de literatura, 15 horas continuas de lectura– sentenció la institutriz.

-F-F-B-

-Resistió las 15 horas, pero le ha costado mucho trabajo dominar lo del trabalenguas, además Jun dominó a golpes el gusto de Ana por las bebidas– sonrió nerviosa la chica en tanto el marino la miraba petrificado.

-Yoh, no pongas esa cara, no todo ha sido tan malo, caminar con libros en la cabeza no le fue tan difícil y además…– sus palabras fueron interrumpidas por la llegada de una persona a la casa, un muchacho de pupilas color oro.

-Hola– saludó a Yoh en tanto Pilika se ponía de pie.

-Hola Len– contestó contento el Asakura –¿cómo va el trabajo?

-Muy bien, no me quejo– dijo para mirar a la peli azul –estee– comenzó indeciso –vine por el almuerzo que olvidamos– concluyó con tono cortante hacia la muchacha.

-Lo sé– dijo ella caminando a la cocina y de inmediato reapareció con una pequeña canasta –aquí está– comentó con el mismo tono seco.

-Gracias– concluyó Len tomando el canasto y acercándose a la puerta –nos vemos luego Yoh– concluyó para salir sin siquiera mirar a Pilika. Ante aquel extraño comportamiento el castaño volteó a ver a la joven quien únicamente volvió a sentarse en donde había estado, pero no retiraba sus ojos, los cuales comenzaban a cristalizarse, del umbral por donde el pirata había salido, en tanto Yoh no podía evitar preguntarse qué era lo que estaba sucediendo con esa pareja.

-Pilika… ¿qué pasó?– quiso saber el castaño en tanto hablaba en un tono bajo.

-Las cosas con Len no son lo que yo pensaba – murmuró entristecida –o mejor dicho son lo que debí imaginar… creo que él no me ama –concluyó con las lágrimas surcando su rostro.

-Pero ¿por qué dices eso?– cuestionó Yoh desconcertado por la joven.

-Nunca me toma en cuenta, no confía en mí, no quiere conocerme tanto como yo deseo conocerle, le reclamé porque ya no soportaba más quedarme callada y él…

-F-B-

Un joven permanecía de pie al final de la calle, desde ahí, a pesar de la oscuridad que ya comenzaba a adueñarse del lugar, se percibían las siluetas de los barcos anclados en el muelle, el muchacho de dorados ojos miraba el horizonte por donde el sol casi había desaparecido.

-Extrañas mucho el mar ¿verdad Len?– preguntó una dulce voz detrás de él lo cual lo hizo voltear a verla.

-No, no es eso– contestó el aludido en tanto miraba a la muchacha de celestes cabellos que lo observaba –es sólo que… quería tomar aire– respondió inseguro.

-No tiene nada malo que me digas que extrañas el mar, después de todo llevaste esa vida desde que naciste, dime lo que estás pensando.

-En nada Pilika, ya te lo dije, es que estaba cansado y adentro hace calor.

-¿Por qué nunca me hablas de tus sentimientos?– reclamó la joven acercándose más a Len.

-¿Qué? Y para qué diablos quieres que hable de mis sentimientos, no sé a qué viene tanta pregunta, porque no sólo…

-¡Porque si fuera Ana sí se lo dirías!– exclamó exaltada y dándole un ligero empujón.

-¡Maldita sea, pero ¿a qué demonios y diablos te refieres?!– cuestionó exaltándose tanto como la peli azul.

-¡No te hagas Len! TODAVÍA QUIERES A ANA, por eso siempre te preocupas por ella, por eso la ayudas, por eso te fuiste esa noche a tomar con ella, querías que olvidara a Yoh para ver si se iba contigo, estoy harta de que finjas que te enamoraste de mí, si me quieres entonces porque no me confías nada…

-¡PORQUE APENAS Y TE CONOZCO!– gritó él dejándola petrificada –lo siento pero yo… yo no puedo decir lo que siento tan fácil y si esa es la confianza que me tienes entonces porque no nos olvidamos de lo nuestro de una vez.

-Exacto, vamos a olvidarnos de lo nuestro, porque no tiene caso seguir con algo que no está en tu corazón, si quiera deberías tener el valor de reconocer la verdad…

-La única que no sabe reconocer la verdad eres tú, pero si no quieres continuar con lo nuestro respetaré tu decisión y…

-Eso esperó– interrumpió ella para después entrar corriendo a la casa.

-F-F-B-

-Desde ese día no hemos vuelto a cruzar palabra– refirió la joven tratando de detener su llanto –solo cuando es indispensable, como ahora, me duele mucho Yoh, porque yo lo amo.

-Entonces tenle un poco de confianza, como la que me pediste que tuviera en Ana, la misma confianza que tenías esa noche cuando me reclamaste por enojarme cuando se fueron a beber– dijo con una sonrisa el marino –confía un poco en ese amor que le tienes– concluyó para ponerse de pie y salir de casa con tranquilidad, el castaño sentía muchas veces celos por la relación entre Len y Ana, pero aunque alguna vez el oji dorado había estado enamorado de la rubia ella siempre lo vio como un hermano, además él y Ana se amaban y no tenía porque desconfiar, la pirata le daba siempre muestras de lo que sentía por él, aunque claro, su corazón era humano y a veces una pequeña duda lo atacaba, pero siempre terminaba desechándola.

C – c – C

Yoh llegó hasta donde sus amigos trabajaban, muchos hombres laboraban en aquel sitio, algunos cortaban madera, otros cargaban el material y los más experimentados revisaban los planos de los barcos en construcción, el castaño se acercó a uno de los que parecían de mayor jerarquía y preguntó por Len, entonces el marino fue conducido hasta un gran taller donde se daba los últimos detalles a grandes piezas de madera, ahí vio a Len quien trabajaba con mucha concentración, tanta que no se percató de la presencia de su amigo hasta que este estuvo prácticamente a lado de él.

-¿Qué te trae por aquí Yoh?– cuestionó el de ojos dorados aun con su atención en el trabajo.

-Necesitaba hablar contigo– contestó con seguridad y algo de seriedad en su voz.

-Estoy muy ocupado Yoh, que tal si nos vemos más tarde…

-Yo creo que este asunto deberías tratarlo lo antes posible.

-Lo siento no puedo…

-¿Entonces es cierto que no amas a Pilika?– en ese instante sólo se oyó caer el pedazo de madera que Len había cortado sin querer ante lo causado en su interior por aquella pregunta.

-Esta bien– dijo el antes pirata –vamos a hablar–¿en dónde quieres que hablemos?

-Pide permiso para irte, te espero afuera– concluyó Yoh en tanto Len solo pudo obedecer.

Los dos jóvenes se alejaron del lugar y comenzaron a caminar y permanecían en silencio, aunque no fue así por mucho tiempo, porque al fin el marino se decidió a romperlo.

-Y bien Len¿No amas a Pilika?

-La amo, estoy enamorado de ella como un estúpido– expresó el joven clavando sus ojos dorados en las negras pupilas de Asakura.

-Es que ella cree…

-Sé perfectamente lo que cree, pero está equivocada, te diré la verdad– de pronto se detuvo e inclinó su rostro –tengo miedo… no sé como debo tratar con Pilika, ella tiene razón cuando dice que no le confío las cosas como lo hago con Ana… a Ana la conozco de siempre, crecimos juntos y estuvimos juntos desde que tengo uso de razón, con ella no necesitaba palabras y jamás se ofendía cuando le hablaba de cierta forma, era tan sencillo hablar con ella, tal vez por eso siempre pensé que sería con ella con quien estaría el resto de mi vida.

-Y llegué yo…

-No, no te culpo, Ana se enamoró de ti porque era de ti de quien se iba a enamorar, todos esos años y ella sólo sentía un cariño de hermanos hacia mí y ahora veo que yo sentía lo mismo, pero nunca me di cuenta, nunca…hasta que vi a Pilika, entendí que lo que me hacia sentir no lo había sentido nunca, por nadie y no quería perderla, entre más cerca estoy de ella más crece mi temor, de haber encontrado el amor, el verdadero amor del que me hablaste un día y… perderlo, perderlo por mi propia culpa, porque no sé como hablarle a Pilika, no sé como expresarme, como evitar lastimarla… ella no me conoce y yo jamás me preocupe por aprender a expresar mis sentimientos y ahora no sé como hacer para decirle lo mucho que la amo, ella tiene razón al reclamarme, pero es que tengo tantas cosas en la cabeza y no creas que me arrepiento de haber dejado la vida de pirata por Pilika, es sólo que a veces me siento fuera de lugar y no sé si podré vivir sin la necesidad de volver a navegar, pero yo sé que Pilika no está hecha para la vida de la mujer de un pirata, ella no se merece esa clase de vida, que es muy bella, muy libre, pero dura y efímera, la verdad es que temo perderla o dañarla con mi forma de ser y mira… con mi propio miedo terminé por arruinar todo entre nosotros…

-Pero aun no es tarde Len, sólo hay una forma en la que le puedes demostrar lo que en verdad sientes por ella – el ex pirata lo miró confundido –háblale con la verdad, abre tu corazón para que ella pueda ver lo que sientes, lo mucho que le amas.

-No es tan fácil.

-Lo sé, por eso vas a ir a hablar con ella en este instante que tus sentimientos están tan claros– Len puso cara de terror, pero hasta ese momento se dio cuenta de lo cerca que estaban de la casa. Cuando llegaron a la puerta tocaron y Pilika abrió casi de inmediato, sus ojos lucían tristes y al ver a Len la muchacha intentó borrar las señales de sus lágrimas.

-¿Qué hacen aquí?– quiso saber la joven de azul cabello.

-Hola otra vez Pilika– saludó Yoh con despreocupación –Len quiere hablar contigo– dijo empujando al muchacho al interior de la casa para cerrar la puerta.

Varios minutos pasaron e Yoh no sabía que tanto pasaba, se asomó por una de las ventanas y vio a la pareja de pie, hablando, Len se veía nervioso pero se veía que las palabras salían con más confianza de su boca, el castaño esbozó una sonrisa y continuó esperando, al fin, después de media hora más se decidió a abrir y encontró a Pilika y Len besándose con ternura.

-¿Ya está todo arreglado?– preguntó cuando los enamorados se separaron.

-Sí– contestó con alegría la muchacha –muchas gracias Yoh– dijo sonriente.

-Bueno, ahora debo regresar al trabajo– explicó Len para después de darle un beso a Pilika salir de la casa –gracias amigo– murmuró al marino cuando salía corriendo.

C – c – C

Sus pasos resonaron en la enorme y vacía sala, apenas al poner un pie en aquella casa la sonrisa que esbozaba en su rostro desapareció por completo, era como si el llegar ahí le recordaba la jaula de oro en la cual se encontraba, atrapado en contra de su voluntad, tal vez no le parecía tan mala idea renunciar a todo aquello y salir corriendo de ahí para ir a buscar a la mujer que amaba con todo su corazón, pero ese mismo pensamiento lo comenzó a persuadir, no podía tirar por la borda todo el esfuerzo de Ana, ella estaba luchando por demostrar que todo lo maravilloso que llevaba dentro podía verse también en un lugar lleno de apariencias como era el mundo de él.

Otros pasos resonaron en la sala donde él permanecía de pie y miró hasta donde el sonido lo guiaba y fijo sus oscuros ojos en una figura femenina que lo observaba en silencio, el meneo su cabeza de cabellos castaños e iba a decir algo pero la mujer se dio la vuelta para retirarse.

-¿Por qué te retiras, Tamao?– cuestionó el joven extrañado por el comportamiento de la muchacha que siempre lo acosaba.

-Para no molestarte Yoh– explicó la peli rosa –te vi muy pensativo, no era mi intención interrumpir, es sólo que escuché pasos y quise saber quien era, con permiso.

-No– la detuvo él caminando a donde estaba ella –no tienes porque irte, Tamao sé que te he ofendido mucho con esto pero entiende que yo jamás desee este compromiso, es algo que sólo nuestras familias quieren…

-Siento contradecirte, pero yo también lo quería, por lo que siento por ti, pero será mejor no hablar de eso, mejor, si gustas acompañarme un rato, podríamos hablar de cualquier otra cosa, por ejemplo, aunque es verdad que no la quiero no significa que odie a esa muchacha¿cómo se llama?

-Ana– contestó Yoh rápidamente y algo asombrado por el completo cambio en el comportamiento de la chica rosa.

-Ah, sí, dime ¿por qué no caminamos un rato por el jardín y me cuentas un poco de ella?, todo en la familia son conjeturas acerca de ella, lo único certero en cuanto a esa joven es que fue una pirata– el muchacho aceptó la propuesta y se dirigieron al lugar indicado por Tamao donde el castaño contó a la chica todo cuanto podía contar acerca de la rubia, por su puesto omitió varios detalles, pero le explicó con quienes habían llegado y los "parentescos" que había.

-Como verás la vida de Anita no ha sido nada fácil…

-Ya entiendo su comportamiento, que se podía esperar de alguien que sólo estuvo rodeada por rudos piratas, pobre de ella, bueno, por lo menos tenía compañía, dices que ese muchacho Len siempre ha estado a su lado, han pasado juntos toda su vida, muchos días y noches, en especial las noches– murmuró en tanto entraba a la casa –bueno, tengo que irme Yoh, con permiso– el castaño marino ya ni siquiera pudo decir una palabra, la frase de la peli rosa envenenaba su mente: "han pasado juntos toda su vida, muchos días y noches, en especial las noches", trató de quitar de su pensamiento aquella insinuación, pero la duda que lo atormentaba a ratos regresaba con aquella mal intencionada oración.

C – c – C

A pesar de todos aquellos problemas, dudas, momentos agradables, esfuerzos y pensamientos, buenos y malos, los días pasaron, al fin había llegado el día de la fiesta de compromiso, esperado y temido pero ya estaba ahí, en una casa de aquella ciudad donde esa noche se realizaría la gran recepción de la familia Asakura se encontraba una hermosa mujer de cabellos verdes que ahora aparecían peinados cuidadosamente, portando un hermoso vestido de gala color azul marino, ella estaba parada al pie de la escalera de su residencia, meneaba un abanico del mismo color de su traje con mucha delicadeza y miraba con impaciencia un reloj, de pronto los pasos de alguien descendiendo por la escalera llamaron su atención, ella volteó hacia el lugar y miró a quien estaba a la mitad de la escalinata.

-Ya estás lista Ana– aseguró Jun.

CONTINUARÁ…

SF - Logrará Juanita resolver el misterio.

IAT - oO ¿de que hablas? ya se acabo este capitulo del fic.

SF - perdón, logrará Anita comportarse como una persona decente (no como una aristocrata).

IAT - Falta de confianza?

SF - no pero que lo lean en e l próximo capítulo... en este mismo canal.

IAT - al cuerno contigo vamos a los reviews.

SF - Aja.

RESPUESTAS A LOS REVIEWS.

ITAKO ANA TENSHI:

GALIA V – hola de nuevo, gracias por seguirnos acompañando y sí, creo que lo de Kino era un poco predecible, pero que sería de estas historias sin situaciones predecibles, con respecto a Tamao tu idea me parece maravillosa aunque esa tipa merece formas tan horribles de muerte yo en lo personal la torturaría jajajajajaja, perdón me proyecté, bueno muchas gracias por tu review y ojala nos leamos para la próxima.

MISSUME YOSHIKAWASipi, tienes razón somos dos, aunque yo si soy escritora, o por lo menos eso intento, mi hermano es escrito, es hombre (o eso dice él nn), bueno Shaman Fan, mi hermano, no redacta muy seguido, no es muy bueno en el arte de plasmar sus ideas en la pantalla, por eso le ayudo y a veces también meto mis pachecas ideas, así que se puede decir que este fic tiene dos autores.

Con respecto a lo de Len y Pilika, tienes razón, pero era necesario para el hilo de la historia, aunque igual y la estamos regando, sólo espero que con este capitulo quedes un poco más complacida y no es molestia, para eso son los reviews, para saber que opinan los lectores, me alegra mucho leerte también en este cap y espero nos sigas enviando reviews cuídate mucho.

VICKYTe agradezco mucho las porras, con el fic y con mi examen. Y si miause, compartimos el sentimiento de odiar a esa tipa pelos de algodón de azúcar aplastado, bueno, no extenderá mi opinión sobre ella, para qué gastar espacio. Que bueno que te gustara la borrachera de la Anita, estuvo padre escribirla, me agrada saber que guste leerla, trataré de enviarte un mail en cuanto pueda, cuídate mucho y nos leemos. Bye

NAI SHADE – No sabes me hace leer tu opinión acerca del fic, es bueno saber que se escribe algo que guste, y ya ves para mejorar se hace lo que se puede, en cuanto a la idea en lo principal es de mi hermano, pero siempre ayuda el hecho de que "dos cabezas piensan mejor que una", el verdadero problema es cuando "cada cabeza es un mundo" (en el caso de George Lucas un universo)entonces es cuando nos ponemos locos, pero de todos esos pequeños detalles se conforma este fic que espero te siga gustando y haber si vuelves a dejarnos un review.

Ayos y nos estamos leyendo.

DARK TAO – Muchas gracias por tu opinión tan favorable y sabes mis parejas favoritas también son esas, por cierto que gusto me da ver fics de otras personas que nos leen a parte de los que siempre son tan buena onda en dejarnos un review, ojala pronto pueda volver a leerte por aquí, bye y escríbenos.

SHAMAN FAN:

GALIA V – Hola otra vez, es bueno que sigas este laaaargo fic que parace va a llegar al final, Kino y Ana más parecen madre e hija o que tienen un lazo cósmico, bueno solo es que son tan parecidas que comparten muchos criterios y le agrada el tono fuerte de la pirata al de la dulce Tamao que le llega a ser chocante, tu propuesta de lanzar a la prometida de Yoh es seriamente estudiada o la segunda idea es también viable solo dinos como te gustaría acabar con Tamamura, espero que nos vuelvas a escribir para el próximo capitulo y leer tu review

MISSUME YOSHIKAWA – Si , los dos hacemos la historia nomás que yo doy la idea y mi hermana la plasma y es que a mi se no se me da lo de redactar(solo lo de contestar el review, como en este momento), por cierto lo que dice de que yo solo digo que soy no le hagas caso, esta loca, SÍ SOY HOMBRE. Y sí, ella me da también algunas ideas en esta historia, por eso tiene doble autoría.

No sé si con esto estemos haciendo más lenta la historia pero no podemos dejar que los otros personajes se pierdan así como así, tenemos que mostrar que aunque no son los principales no se mantienen lejos de la situación y son importantes en la relación Yoh y Ana y por eso hicimos un paréntesis en el capítulo para mostrar algo de ellos, espero que nos escribas pronto, hasta la próxima.

VICKYGrashias po r lash que te gushto el fic(hip)y yoyoyo no she de salio la borashera de Anita(hip), no ya en serio fue de las bateas de Jack Sparrow y sus ondas etílicas, no yo nunca he tomado ni consejos, Ana y Len habiendo sido piratas pues no iban a desahogarse de otra forma y el dialogo entre Yoh y Ana es porque siempre me gusto esa escena de Casa Blanca de Rick e Ilsa en el café y la quise que quedara, espero que te gustara, el odio de Tamao es fuerte pero no homicida aunque tendrá su castigo pronto

Que seas nuestra guía de turistas en tu país será un placer me gustaría conocer el país y un día me tienes ahí, que bueno que te gusto este capítulo y espero que te guste el de ahora y espero tu review, adios.

NAI SHADE – Nai, Nai, Nai(tono italiano) te hare una oferta que no puedes rechazar...Actualizaremos lo más rápido posible, no en serio que bueno que te guste el fic y nos estamos apurando lo más posible para tenerlo al día con el menor tiempo posible, que te guste el próximo capítulo y nos mandes tu review.

PD. No hay que hacer petición divina para que llegue el siguiente capítulo.

DARK TAO – Bueno son las parejas más naturales y las dejamos con ese sentido en el fic, tomando en cuenta la situación y ya ves parece que todo marcha bien, lo que me agrada es que te añades a nuevos lectores y espero que sigas en lo que queda de él, que bueno que te este gustando y escribas la próxima vez, cuídate y nos leemos nuevo.