Shaman Fan – Cha cha chan llega el vampiro (gritos, sangre) y acaba la historia.
Itako Ana Tenshi – de qué estás hablando…
SF – ¿No es esto Nosferatu? La película clásica de 1922
IAT – no
SF – Y sale el Golem de Praga…
IAT – Nooo
SF – Sí era de Praga y…
IAT – NO es tu fic que he escrito con mucho esfuerzo
SF – cuál?
IAT – Este
SF – ah empecemos…
CAP. 19 – YOH Y ANA
Sus ojos negros no perdían detalle de la imagen que observaba, veía cada pormenor de su propia figura gracias al reflejo del espejo, contemplaba aquel hermoso traje de gala portado para la fiesta de esa noche y sin embargo no podía evitar pensar en algo vergonzoso para si mismo, se sentía desilusionado de su propio ser, no podía evitar verse como el más despreciable de los hombres, sus recuerdos se agolparon en su cabeza y pasó desesperadamente una de sus manos por su castaño cabello, Yoh Asakura se sentía fuera de sí.
Que diferentes eran los sentimientos que tenía a comparación de los que creyó llegarían a él cuando se acercara la hora de volver a ver a la mujer que adoraba y amaba, más después de dos eternas semanas de no estar a su lado, pero no se sentía feliz por aquel añorado reencuentro, muy a su pesar su mente estaba plagada de dudas carcomiendo su alma, como odiaba ser tan débil, odiaba ser, a fin de cuentas, humano.
Entonces recordó aquel día cuando la duda estalló de una forma tan violenta que ya no le fue posible siquiera vivir…
- F – B -La bruma del amanecer aún no se disipaba y él ya vagaba por los jardines de aquella respetable casa de los Asakura, su "casa", aunque el calificativo de jaula o prisión podría quedarle igual de bien, este atormentado muchacho no se parecía en nada al Yoh que había llegado junto con aquella hermosa pirata, no, ahora era un hombre lleno de incertidumbre, dudas y, por desgracia, celos, todo ello no le había permitido conciliar el sueño y por su cabeza rondaban sin control las terribles palabras dichas por Tamao acerca de ella, de Ana, de la mujer que amaba, ese enunciado se repetía continuamente en su atormentado cerebro: "Han pasado juntos toda su vida, muchos días y noches, en especial las noches".
Llevó desesperado sus manos hasta su cara, talló sus cansados ojos y respiró profundamente el aire matutino, como deseaba mirar el mar en esos momentos para ver si las hermosas olas y el bello color azul de éste le tranquilizaban un poco, de pronto unos ligeros pasos comenzaron a interrumpir el silencio del lugar, y a través de la leve neblina vio aparecer una delgada figura, una joven que portaba un sencillo vestido color blanco caminaba con lentitud hacia él, sus cabellos de color rosa parecían recién cepillados.
-Buenos días Yoh– murmuró la muchacha disminuyendo más la distancia entre los dos –madrugaste– extenuó, pero de pronto lo vio acercarse violentamente a ella y tomarla bruscamente de los hombros.
-¡¿Por qué?!– exclamó el castaño sacudiendo a la peli rosa –¿Por qué me has hecho dudar de ella?– grito desesperado –por que me has dicho eso, ¿Qué clase de persona eres Tamao?
-Yoh– murmuró apenas la muchacha en tanto su voz se quebraba –¡perdóname!– suplicó de pronto la joven hincándose ante el marino quien se quedó petrificado –te lo ruego, juro que no fue esa mi intención, es que me sorprendió tanto lo bondadoso que puede ser tu corazón, al grado de olvidar cualquier pasado que pudiese haber tenido Ana, y es que después de todo que culpa podría tener la pobre, como iba a saber ella que conocería a alguien como tu, con una familia con costumbres muy diferentes, con valores…– se interrumpió dando rienda suelta a su llanto. Yoh se sintió muy mal ante aquella escena y ayudó a la chica a levantarse en tanto ella sollozaba aferrada a sus brazos –y aún así tu la aceptas– continuó a lágrima tendida –que bueno eres Yoh, porque además ella no tiene la culpa de quienes hayan estado en su vida antes, de verdad, te admiro y te amo más que nunca– concluyó para salir corriendo hacia la casa.
- F – F – B -El joven castaño inclinó su cabeza con pesar, se sentía mal tan solo al mirarse al espejo y es que en realidad desde aquel día no había logrado dormir, comer o vivir tranquilo, los celos lo destrozaban, deseaba decir que lo de menos importancia era la vida de Ana antes de conocerlo, pero no era cierto, cada día se había levantado con la absurda idea de hablar con Len, que si bien era el mejor amigo de la pirata, cómo olvidar la relación tan cercana que aquel oji dorado y Ana compartían cuando el marino llegó a la isla, lo suficiente como para que Len le exigiera dejar en paz a la rubia, todos esos pensamientos lo torturaban y lo hacían sentirse la persona más despreciable del universo, ¿de verdad merecía a la hermosa mujer de quien se había enamorado? Quizá no…
Cuando Yoh salió de su habitación los sirvientes aún corrían apresurados por todos los pasillos de la mansión Asakura, aun cuando todavía faltaba un lapso considerable para el inicio de la fiesta, el castaño miraba con algo de tristeza, cómo era posible que continuara con los mismos absurdos pensamientos, de pronto lo decidió, no podía continuar así, iría a ver a Len en ese preciso instante, ante la mirada sorprendida de los sirvientes salió de la casa, caminó hasta alejarse bastante de ahí, entonces se detuvo desconcertado:
-¿Qué se supone que le preguntaré?– dijo en voz alta –necesito saberlo todo, pero quizá no hay nada por saber… soy un idiota– continuó murmurando con la cabeza baja, de pronto sintió como se topaba con otra persona, levantó la cabeza para dar una disculpa, pero lo sorprendió estar frente a Len, ¿coincidencias de la vida? Tal vez, ahora no lo agradecía, bueno si el destino lo orillaba a ello…
-Hola Yoh– saludó el chico de ojos áureos –¿qué haces por aquí?– sin embargo al dar el saludo se percató del rostro desencajado del castaño.
-Necesitó– musitó de pronto Asakura –¿qué hubo entre ustedes?– soltó de improviso con un tono algo fuerte.
-No entiendo– dijo el ex pirata algo confundido –de quien…
-De ti y de Ana– interrumpió exasperado el marino.
-Sigo sin entender– extenuó Len incrédulo.
-¡No te hagas el tonto!– exclamó Yoh –dime si entre ustedes hubo más que amistad.
-¿Dime que no estás pensando lo que creo?, ¿qué crees que Ana y yo éramos…?
-Novios o algo más– refirió Yoh viendo a Len enfurecer ante sus palabras.
-Debes haberte vuelto loco, ¿dudas de Ana? después de todo lo que ella a hecho y sigue haciendo por ti– hablaba el oji dorado indignado ante cuanto oía.
-Maldita sea, sé que hago mal– contestó Yoh - ¿crees que de verdad quiero preguntar esto? Pero yo…
-Eres un imbecil, lo que sucede es que en realidad tenía razón, tu no amas a Ana…
-Claro que la amo es sólo que necesito saber, ¿no puedes contestarme?
-¿Para que estés tranquilo?– dijo con algo de sarcasmo Len –esta bien, jamás hubo nada, yo durante años desee, supliqué que ella me viera como algo más pero jamás sucedió, su único amor era el mar, a pesar de que estaba junto a Ana no me notó, en cambio puso sus ojos en un desconocido que llegó a la isla y que duda de ella, porque al final no hubo nada, pero… y si lo hubiese habido ¿qué?– retó al concluir, para darse la vuelta y dejar el lugar.
Yoh no lo detuvo, se sentía avergonzado ¿de qué forma explicaría su actitud cuando él mismo había convencido a Pilika de tener más confianza en el oji dorado? Él traicionaba todo cuanto había dicho aquel día cuando habló con la peli azul. Y se había quedado con las mismas dudas y con un terrible remordimiento.
C – c – C
La oscuridad de aquel cuarto lo cubría y deseaba estar ahí por siempre y olvidarse de todo, esa no era una opción para él, se acercó a la ventana y vio el solitario jardín repleto de la luz de decenas de velas colocadas en bases, se alejó del ventanal y llegó hasta la puerta de la habitación y percibió el murmullo de los invitados que ya llegaban, tenía que salir y enfrentar su situación, enfrentarse a la mujer que amaba, porque la verdad era esa, la amaba, pero no sabía si podría mirarla a los ojos, como deseaba hacerlo.
Dio un paso fuera y vio el pasillo deslumbrándose por la luz que llenaba el lugar, vio a una joven que llegaba hasta donde él se encontraba, miró el vestido color palo de rosa portado por ella, con aquel traje mostraba muy ligeramente sus hombros, era de manga larga y la vaporosa falda se movía delicadamente, en su cabello lucía varias flores de color blanco, el rosa se hubiese perdido en su cabellera, el castaño que la miraba esbozó una pequeña sonrisa, tratando de disimular su verdadero estado de animo.
-Yoh de verdad siento molestarte– murmuró ella acercándose –, pero la señora Keiko desea que bajes a recibir a los invitados.
-Sí, gracias Tamao, bajaré en un momento– dijo agachando su cabeza.
-Por favor Yoh, perdona mis insensibles palabras del otro día– se disculpó ella para disponerse a bajar, él la detuvo.
-Bajaré contigo– aseguró él en tanto los dos tomaban la escalera principal hacia el salón de recepciones de la casa Asakura. Juntos llegaron a donde ya había grupos de algunos invitados, no pasaban de 20, Yoh se veía nervioso la joven llamó a uno de los sirvientes.
-Traiga una copa de Brandy para el joven Yoh– ordenó al hombre que obedeció para retirarse e ir por lo solicitado.
-No creo que deba – explicó el castaño –tu sabes que no me agrada tomar y este no es un buen momento para hacerlo.
-Por favor Yoh, no digas tonterías una copa te ayudará a calmar tus nervios– refirió ella tomando la copa de la charola que ya traía el hombre y le hacía señas de que trajera otra.
-Sí tienes razón– aceptó el tomando la copa entre sus manos y bebiendo un gran sorbo y en el segundo vació el recipiente.
-Ya ves, no sucedió nada, toma si quieres puedes beber también la mía– dijo ofreciéndola, esta vez él no se hizo del rogar y la bebió –bueno si me disculpas iré a ver si no me necesitan la señora Keiko o la señora Kino– concluyó retirándose con una triunfante sonrisa en sus labios, todo sucedía tal y como lo había planeado, "para cuando la ladrona esa llegue su juicio estará tan nublado que comenzará a reclamarle sin siquiera escucharla", pensó la peli rosa en tanto miraba al castaño pedir una tercera copa. "Veamos quien defiende a esa pirata sin Yoh para hacerlo".
C – c – C
Sus ojos no sabían ni para donde mirar, estaba asombrada, se sentía cohibida por lo que apretaba el brazo del joven de quien iba acompañada, lo miro y se dio cuenta de que detrás de su seriedad estaba ocultando lo atemorizado que lo tenía aquel ambiente en el cual jamás se había encontrado.
-Por lo visto tienes tanto miedo como yo– expresó la muchacha de cabello azul tratando de sonreír en tanto observaba si su vestido color hueso estaba bien, se sentía incomoda en aquel traje tan elegante.
-Te diré la verdad Pilika, estoy aterrado, estos tipos son peor que piratas, son caníbales– criticó mirando con sus penetrantes ojos dorados a todos lados –además no quiero ni ver a Yoh, si hace rato no lo golpee fue porque me controlé más de lo que se me puede pedir.
-Trata de entenderlo, es lógico que quiera a Ana solo para él.
-Y así es, pero si no fuera así no sería su culpa, que diablos cree él que es ella ¿vidente? De buena gana lo zarandeaba hasta que el cerebro le volviera a funcionar, por favor ya no lo defiendas.
-Esta bien, no diré más pero por favor contrólate, ojala hubiera venido mi hermano…
-Sí así me habría desquitado con él… el muy cobarde se hizo el enfermo.
-No digas eso, de verdad no se sentía muy bien, aunque reconozco que fingía porque le dio miedo venir, y mejor que no vino porque con comida y bebida gratis ya tendré suficientes problemas controlándote– dijo con comicidad –mira ahí viene Yoh– dijo señalando al castaño que cruzaba el salón.
-Pues con tu permiso, voy a otro lado, perdón que te deje con él, pero si lo veo y me vuelve a molestar con sus estupideces lo mato.
-Pero Len– ella no pudo retenerlo, lo vio salir hacia el jardín y ella se quedó parada esperando al muchacho.
-Buenas noches Pilika– saludó el joven tomando la mano de la de azules cabellos para besarla –me alegra que vinieras, veo que Len no quiere hablarme… y no lo culpo.
-Yoh ¿por qué le dijiste algo como eso? Tu mismo…
-Lo sé– interrumpió exasperado –y eso me desquicia aún más, mis propias palabras me atacan– murmuraba en tanto su semblante dejaba ver lo fuera de si que estaba.
-¿Bebiste?– preguntó de pronto la muchacha.
-Sólo un poco… para calmarme, es cierto creo que necesito otra copa…
-Sinceramente yo creo que ya tomaste más de lo necesario.
-Por supuesto que no– aseguró en tanto tomaba una copa de una charola que un hombre del servicio le ofrecía –estoy bien– comentó bebiendo de un sorbo la champagne que contenía el recipiente.
-Bueno como tu digas, sólo hazme un favor y tranquilízate, no creo que a Ana le de mucha confianza verte así.
-Sí, lo sé pero…– sus palabras no pudieron continuar, parecía haberse quedado paralizado, la peli azul vio el semblante asombrado en demasía del castaño, giró para comprender su sorpresa y quedó igual al contemplar esa increíble imagen.
Por la puerta principal llegaba un preciosa mujer, con un vestido azul cielo con un delicado, pero pronunciado escote, el vestido estaba bordado con hilos de plata y pedrería en la parte del abdomen, la falda era muy amplia y tenía varias flores bordadas en pedrería y plata, la joven que lo portaba llevaba sus cabellos color oro recogidos y lucían un bello tocado de flores del mismo tono de su traje, su rostro de finos rasgos estaba maquillado de forma sencilla para resaltar su piel de porcelana y sus ojos negros, Yoh y Pilika estaban impactados pues esa distinguida joven era Ana, la antes pirata hoy estaba hecha una princesa, resplandecía como una estrella y su paso era seguro como el de una reina, todos los hombres de la fiesta no disimularon su asombro, su belleza acaparaba la atención.
El más joven de los Asakura se apresuró a caminar hasta la rubia y aun en su asombro extendió su mano la cual ella tomó, él se inclinó y deposito un delicado beso, después ofreció su brazo sin poder articular una sola sílaba.
-Buenas noches Yoh– dijo una mujer de verde cabello que había entrado un poco detrás de Ana, él volteó y saludó a su prima. Apenas pasó continuó caminando con la ex pirata en tanto los murmullo de la concurrencia no se hacían esperar.
-Te extrañé mucho Yoh– extenuó ella en voz apenas audible, deseaba que sólo él la escuchara –pero no creo que sea correcto que muestres tanto interés por mí– finalizó.
-No digas eso– dijo tratando de aclarar su mente –te ves hermosa, te ves… no sé ni que decir, que digan lo que quieran, además necesito hablar contigo Ana, lo he necesitado más de lo que puedas imaginar… vamos por favor– pidió dirigiéndose a la terraza del salón.
-No– contuvo ella –mira como nos miran, qué dirán, qué tal si…
-No me interesa– la interrumpió él –esto es más importante que su tonta opinión.
-¿Qué tienes?– cuestionó la muchacha notando su extraño comportamiento –¿bebiste?
-¿Por qué hacen todos la misma pregunta?– dijo molesto en tanto se acercaba a otro de los meseros que se paseaba con las bebidas y tomaba otra copa –no es bastante obvio– comentó comenzando a beber para continuar caminando y salir a una gran terraza –tú también tomas y nadie dice nada– concluyó terminado su bebida –mejor olvidémonos de temas tan poco importantes y dime ¿cuál es tu plan?
-No entiendo, qué plan debería de tener sino el de comportarme bien en esta celebración.
-Vaya así que no tienes nada planeado– exclamó con un extraño tono de molestia –esto es maravilloso, ahora sí estamos perdidos…
-Sabes Yoh, lo mejor será entrar porque por lo visto mezclar el aire y el alcohol no ha sido la mejor opción para ti– dijo la joven alejándose de él para caminar hacia a la entrada del salón, sin embargo él la retuvo sosteniendo su brazo con fuerza.
-¿Qué hubo entre ustedes?– cuestionó con enojo y sin previo aviso.
-¿Perdón? No te entiendo– murmuró la joven mirándolo directamente a sus ojos negros –¿entre quienes?
-Por favor Ana, entre TU y LEN– dijo alzando su tono un poco, al escuchar eso ella se soltó bruscamente de la mano del castaño, pero él la tomó de los brazos, la acercó a él y la atrapó entre sus brazos –necesito saberlo– refirió –no me importa lo que haya habido en tanto la verdad salga de tus labios– terminó para besarla apasionadamente, pero ella se separó de él.
-Espero que una estupidez como esa sea sólo por causa del vino, de otra forma sería imperdonable– exclamó la rubia para salir corriendo hacia el salón.
Una vez adentro la rubia caminó entre las personas que ya llenaban el lugar, de pronto sintió una mano tocar la suya, se giró sorprendida para encontrarse con Len quien vestía de manera elegante y estaba acompañado de Pilika.
-¿Me permite besar su mano señorita?– preguntó sonriendo el de ojos dorados.
-Por supuesto caballero– contestó Ana dirigiendo una ligera sonrisa a la peli azul que los miraba divertida –vaya Len, apenas te reconozco– aseguró.
-Mira quien habla, apenas puedo creer que tu eres la misma Ana con la que viví por tanto tiempo, ¿verdad que está irreconocible?– preguntó su opinión a Pilika.
-Sí Ana, te ves maravillosa– aseguró la muchacha –además ese vestido es hermoso y se te ve increíble, lo lograste…
-Sólo espero que no sea demasiado tarde– refirió con un tono triste en tanto volteaba hacia donde estaba la terraza.
-Ya hablaste con Yoh– extenuó Len.
-Sí, y no sé qué se le metió para hacerme una pregunta como esa, acaso él…
-Le hizo la misma pregunta a Len– continuó la hermana de Horo.
-¿Cómo puede dudar? De verdad es eso tan importante, además yo sería incapaz de estar con él si…
-Ana, yo entiendo a Yoh, porque no hay nada peor que una duda en el alma y… en tu mente– aseguró la joven de cabellos color de cielo –sin embargo quien pudo darle un motivo para su duda, quien sembraría en él…– no pudo terminar sus palabras porque una mujer de cabello rosa se acercó al pequeño grupo y al pasar junto a Ana exclamó:
-Muy pocas personas saben o aprenden a aparentar la categoría como usted ¿señorita?– concluyó alejándose cubriendo una descarada sonrisa tras un abanico adornado de encaje rosa.
-Bueno, queda muy claro quien fue– comentó Ana –lo que me duele es que le haya creído una sola palabra a esa serpiente.
-Las serpientes saben envenenar todo, hasta las mentes y los corazones, ya ves, yo estaba muerta de celos sin razón alguna, a Yoh lo manipuló con lo mismo que los tiene aquí, sus sentimientos– explicó la amiga de la ex pirata.
-Si quieres en este instante la pongo en su lugar– propuso Len.
-No, eso es lo que quiere la muy…– se contuvo la rubia –no le daré el gusto de hacerme perder los estribos, ya veremos quien puede más en esta guerra, ella quiere quitarme a Yoh con sus artimañas de niña de sociedad, pues aún vestida como niña se lo pelearé como lo haría un pirata– dijo decidida.
Al poco tiempo de aquella escena la música de una orquesta llenó el festivo ambiente y la mayoría de los concurrentes comenzaron a bailar, los tres jóvenes observaban con algo de interés cuanto sucedía, la joven de azul cabello miró a quien la acompañaba con mirada suplicante.
-Eso si que no– negó Len con fuerza –yo no sé nada de estos bailes raros de gente rica, sólo haría el ridículo.
-Pero de verdad quiero bailar– dijo Pilika con tono desilusionado –por favor Len , aunque sea una pieza, Jun me dijo como, te ayudaré –el oji dorado miró a su amiga y ella se limitó a mirar a otro lado en tanto contenía su risa, de pronto alguien interrumpió la escena, un muchacho de verde cabello apareció ante Ana, hizo una respetuosa inclinación y extendió su mano de forma respetuosa.
-Disculpe señorita, ¿me concedería esta pieza?– preguntó con tono suave, la rubia lo miró algo asombrada.
-Bueno, yo…– Ana no sabía que decir, la sorprendió la petición, estaba a punto de aceptar cuando alguien interrumpió.
-Lo siento Lizerg pero la señorita Kyouyama va a bailar conmigo– aseguró un muchacho castaño tomando la mano derecha de la joven.
-Comprendo Yoh– contestó algo desilusionado el aludido para después retirarse en tanto la pareja iba hacia la pista de baile.
-Tenía mucho tiempo de no verlo y se aparece para querer ganarme terreno, que descaro– comentó Yoh con un tono algo alegre.
-Sí, que descaro– exclamó la muchacha ya en brazos del marino en tanto lo miraba molesta.
-Y ¿qué te parece este ambiente?– preguntó él tratando de desviar el tema.
-¿Por qué no mejor hablamos de algo realmente importante?– cuestionó la de cabello color oro en tanto sus pasos eran guiados por el castaño en un suave baile –como tu pregunta de hace un rato.
-Te ruego que me perdones– murmuró él mirándola a los ojos, enterrando su azabache mirada en las joyas color negro de ella –soy un idiota por haber dudado, porque en realidad ese es un tema que me es… indiferente, como Len me dijo cuando se lo pregunté y si hubiera habido algo ¿que? En verdad te amo, más que a mi vida, pero cuando Tamao…
-Tamao– exclamó Ana interrumpiendo –por qué la escuchaste, a esa niña envidiosa y mal intencionada, víbora– concluyó recargando su cabeza en el pecho de Yoh.
-Perdón, es que en realidad hoy no actúo de forma muy congruente, menos con unas copas encima, el vino siempre me descontrola.
-Entonces ¿por qué tomaste? Precisamente hoy, además te pones a hacer caso de cuanto te dijo ella, acaso crees que yo siquiera me habría dado una oportunidad contigo si yo…– regañó la joven.
-Por lo que más quieras no me des explicaciones, estaba ofuscado, celoso, pero fue una estupidez siquiera pensarlo, no me importa más que estar junto a ti.
-Todavía no estás por completo en tus cabales, de verdad no entiendo por qué tomaste si sabes lo que te pasa.
-Porque estoy nervioso, me están llevando todos los demonios con esta situación…
-¿Crees que a mí no?
-Lo sé, pero a cada momento me convenzo más de lo maravillosa que eres, mira cuanto has logrado en tan poco tiempo y sin embargo en tus ojos conservas esa alma auténtica, la Ana de la que me enamoré – concluyó besando la frente de la muchacha quien se sobresaltó al darse cuenta de su cercanía, tan inapropiada en aquella situación.
-Yoh, por favor recuerda donde estamos– pidió ella separándose un poco.
-Lo sé, lo sé, debemos ser prudentes esta noche y podremos quedarnos juntos para toda la vida, sólo esta prueba– concluyó para volver a acercarla a él –pero no puedo ocultarte que ya estaba harto de la tortura de no estar contigo, y ahora quisiera besarte sin parar, abrazarte por todos los días que no pude, fui tan tonto por desperdiciar los primeros momentos de nuevo contigo, te lo ruego sólo un beso.
-No mi amor– detuvo ella –yo también estoy harta de todas estas apariencias, pero como dijiste, después de esto podremos ser felices– concluyó ella con una segura sonrisa que él correspondió en tanto seguían bailando.
La pareja era observada por muchas personas quienes se preguntaban acerca de la identidad de la rubia que tenía encantado al joven Asakura, es verdad que muchos envidiaban a alguno de los dos por el compañero que tenía, pero nadie los miraba con tanto rencor y celos como una cierta joven de cabello rosa cuyos planes no habían llegado a su fin.
C – c – C
La cena ya estaba lista y todos los invitados pasaron al gran comedor de la casa en donde se habían dispuesto grandes mesas, en la principal tomaron asiento los abuelos y los padres de Yoh junto con éste, Tamao, algunos socios de negocios de la familia Asakura y Ana quien fue colocado entre los amigos de los Asakura, contrario al caso de la chica de rosa la cual estaba instalada junto al castaño, en total en esa mesa estaban 14 personas. Cuando todos comenzaban a tomar sus lugares asignados Tamao miró a Ana de arriba abajo y dijo:
-En algunos casos es increíble con qué tipo de gente debe comer uno– sin embargo la ex pirata no mostró reacción alguna.
En la mesa más cercana se encontraban los padres de Tamao junto con Manta y otros socios y amigos. En la del lado contrario a ésta se hallaba Jun, Pilika y Len, con algunos amigos y socios minoritarios. Ana miraba nerviosa al castaño, intentando ignorar la maliciosa mirada de la peli rosa, de pronto un hombre sentado junto a la rubia le habló:
-Dígame señorita Kyouyama, ¿es de los Kyouyama del Sur del país?– quiso saber él pensando en una posible relación de negocios.
-Bueno…– la pirata no sabía que contestar, Yoh sólo rogaba porque el ingenio demostrado por la muchacha pudiera serle útil en ese momento –no, en realidad soy de los Kyouyama menos conocidos– respondió con una sonrisa casi sincera.
-Es cierto Ana– irrumpió de pronto el tono educado y molesto de Tamao –vestida así ni se te reconoce– comentó dejando frío al castaño.
-Tienes razón Tamao– comenzó casi de inmediato la rubia –que buena memoria tienes al recordarlo– continuó dirigiéndose a los comensales –Tamao y yo estudiamos en el mismo instituto– concluyó sonriéndole triunfalmente. Ante aquello la cena continuó con las conversaciones usuales, Yoh no le quitaba la vista de encima a la joven de cabello de oropel lo cual hacía rabiar a su aún prometida.
Estaban ya en el plato fuerte cuando la de cabello rosa continuó con su fuego a discreción –Debe ser horrible robar por hambre– dijo de pronto ella –pero lo peor es cuando lo hacen por diversión ¿no crees Ana?
-Sí, imagino que así será– respondió la aludida tratando de no parecer alterada.
-Como los piratas, por ejemplo– dijo otro de los convidados.
-Son una escoria– dijo uno más –es cierto joven Asakura, en su último viaje usted fue atacado por esos salvajes ¿no es verdad?
-Sí es cierto– contestó él con algo de nerviosismo –pero…
-Son horribles– interrumpió Tamao –viciosos y de malas costumbres, sin ningún valor moral ¿creen ustedes que uno de esos bebedores repugnantes podría transformarse en alguien recatado en sólo dos semanas?
-Por supuesto que no– respondió la esposa de uno de los importantes hombres –son gente podrida…
-Sí, no importa que tanto se pula una manzANA si a fin de cuentas por dentro lleva tiempo podrida– continuó Keiko mirando a Ana quien se sintió desarmada.
-Y ¿por qué no podría suceder? Tal vez en el fondo no son tan malos, por lo menos no todos– defendió el marino levantando un poco su tono –oí en uno de mis viajes de un pirata perteneciente a una rica familia, pero fue secuestrado de niño y se convirtió en un desalmado– ante aquel comentario Ana lo miró con expresión asombrada, le suplicaba silencio –en realidad no importa donde nazcamos sino cuanto está a nuestro alrededor y qué tan fuerte sea nuestro espíritu para distinguir siempre entre el bien y el mal, no creo que todos los piratas hayan decidido vivir robando por gusto.
-¿Los defiende usted joven Yoh?– preguntó otra dama.
-Yo no me refería precisamente a eso– comentó Tamao antes de dejar al muchacho agregar algo –sin embargo dicen que hay veces en que algunas monas se visten de algo que podría no ser seda para engañar a los demás.
-Ay, de verdad que esté es un tema muy confuso– interrumpió Kino, logrando cambiar drásticamente el tópico de la plática, algo que tanto la rubia como su nieto le agradecieron.
La pesadilla en que se había transformado la cena terminó para satisfacción de Yoh y Ana, la joven se levantó de la mesa aliviada por al fin poder alejarse de la tipa que le había hecho pasar los momentos más humillantes de su vida, había odiado mucho a Hao, pero ahora creía a Tamao en ese mismo grado de su odio, era más que una víbora, la atacaba de una forma tan espontánea que parecía haber estado practicando por largo tiempo y no dudaba que así hubiese sido.
Ana, Yoh, Len y Pilika permanecían sentados en un lugar apartado del salón, mirando a las personas que continuaban disfrutando de aquella reunión, de pronto el castaño se levantó para colocarse justo frente a la rubia, le ofreció su mano y ella la tomó dejando su sitio.
-Acompáñame por favor Anita– pidió él caminando junto con ella por una orilla de donde ocurría la fiesta, al pasar junto a uno de los sirvientes Yoh tomó una copa que éste llevaba en su charola, Ana no pudo evitar mover su cabeza en signo de reprobación, pero los dos continuaron andando hasta un salón pequeño y lejano del bullicio, era una estancia pequeña, decorada con pocos muebles, una especie de sala de espera.
-¿Y bien?– preguntó la joven una vez en aquel lugar.
-Es que creo que ya es hora de que lo anunciemos… lo nuestro– explicó el chico que estaba recargado en una de las paredes tomando poco a poco de la copa de coñac descansada en su mano.
-Estás loco– exclamó la ex pirata poniéndose de pie con rapidez –mira Yoh no creo que sea el momento indicado, viste lo que pasó en la mesa además…
-No esperaré un minuto más– interrumpió él tomando de nuevo de su copa para casi vaciarla.
-Por favor se razonable, piensa en tu familia, se ve que tus padres están en desacuerdo.
-No me interesa en lo más mínimo lo que piensen– continuó caminando hasta un mueble de donde sacó una botella de coñac y se volvió a servir casi llenando el recipiente.
-Creí que habíamos quedado en que dejaras de beber– atajó la muchacha arrebatándole la botella recién cerrada.
-Tengo suficiente con las ordenes de mi familia como para empezar con las tuyas– dijo quitándole la botella y poniéndola en una mesa.
-Ah, fantástico, vas a anunciarles que te vas a casar conmigo, y lo vas a hacer completamente ebrio.
-¿De qué tienes miedo Ana?
-No les tengo miedo, creo que el que tiene miedo eres tú, pero maldita sea Yoh, mira les estás demostrando que yo no soy la mejor de las influencias para ti…
-Deja de preocuparte por mí, sé lo que hago, estoy harto de que me manipulen…
-No quiero manipularte… sólo quiero amarte, pero con libertad, por favor no me hagas arrepentirme de haber venido…
-Entonces dime qué se supone que debo hacer para tenerte feliz…
-Podrías empezar por no tomar como un cosaco– amonestó ella y tomó la copa, él de inmediato se la quitó y un poco del contenido se derramó –DEJA DE TOMAR– gritó la joven exasperada.
-ESTA BIEN– gritó él rompiendo la copa la cual se hizo añicos en el momento en el cual llegaban a la habitación los familiares de Yoh junto con Tamao.
-¿Qué significa esta escena?– reclamó Kino Asakura con enojo.
-Está muy claro, su cuento de hadas no es tan maravilloso como dijeron– aseguró Tamao.
Ana la miró con la clara intención de contestar, pero fue Yoh quien habló –quieres por favor cerrar la boca, víbora venenosa, presumida y envidiosa.
-Yoh– exclamó Keiko asombrada por las palabras de su hijo.
-Así que esto es lo que has aprendido a lado de esta mujer– habló Mikihisa –además mira el estado en el que estás.
-Ana no tiene nada que ver– defendió Yoh en tanto veía a la rubia muchacha silenciosa y con su mirada en el suelo.
-¡Basta, no quiero escuchar una palabra más!– acalló la abuela de Yoh –he tomado una decisión y no quiero a esta chica por tu esposa, para mí es muy claro que la libertad que viste en ella se te volverá libertinaje– ante esas frases Ana levantó su cara por la cual rodaban ya numerosas lágrimas –lo siento pero espero que comprendas– continuó la anciana dirigiéndose a la joven –que no deseo verte más en esta casa– el castaño chico estaba petrificado ante el silencio de la rubia quien avanzó un paso y él se puso en frente.
-Es lo mejor– dijo la muchacha caminando hasta la salida de la sala, Yoh la detuvo aprisionando su brazo con una de sus manos, ella se soltó bruscamente –déjame, por favor ya no quiero verte nunca más Yoh, adiós– exclamó llorando, apenas terminó sus palabras se fue corriendo atravesando el salón sin importarle las miradas de la gente ahí presente. Yoh permaneció congelado, en el mismo sitio donde se quedó tras oír lo dicho por Ana, mirando hacia el lugar por donde ella se acababa de ir de su vida.
-Que horror– extenuó Keiko sentándose en tanto ponía una mano sobre su frente –seguramente los invitados preguntarán acerca de la salida de la mujer esa…
-No te preocupes, cuando anunciemos el compromiso no necesitarán preguntar nada sobre ella– tranquilizó el padre de Yoh, en tanto hablaban Tamao se acercó lentamente al castaño que permanecía petrificado.
-Ya olvídala Yoh– pidió la peli rosada –no volveremos a verla– el muchacho seguía sin reaccionar –mejor debemos pensar en nuestro futuro, juntos, en todo cuanto planeamos ya nada se interpone para que seamos felices, date cuenta de todo lo que…
-¡Deja de decir estupideces!– clamó de repente el muchacho quedando cara a cara con su interlocutora, miró a su familia y continuó –estoy harto, no voy a obedecerles, ES MI VIDA.
-Pero Yoh– trató de contener su abuelo.
-PERO YOH NADA, sí, dejé ir a Ana porque me comporté como un imbecil, pero no quiere decir que voy a casarme con esta niña RIDÍCULA, ¡¡esta muñequita de aparador que deseaban comprara para cuidarla por siempre…!!
-¿Acaso prefieres a esa ladrona?– reclamó de pronto Tamao con los ojos llenos de lágrimas –es una cualquiera que sólo persigue tu posición.
-BASTA YA– paró él furioso –por favor deja de describirte, toda tu vida lo único en lo que has pensado es en como atraparme, como lograr que vea en ti algo mejor que una condena, porque lo único que me une a ti es una cadena de imposiciones, de tontas y absurdas apariencias sociales, pero por culpa de todas estas tonterías he perdido a Ana y ahora ya no me importa nada, sabes Tamao, nunca he sentido por ti cariño, tal vez lastima porque eras tan prisionera de las disposiciones de tus padres como yo, pero ahora sólo te desprecio siempre has querido mi dinero, la posición de la que goza mi familia, y bien, si tanto quieres dinero tómalo– exclamó sacando de uno de sus bolsillos un fajo de billetes para arrojarlo al suelo a los pies de ella.
-Yohhh– gritó ahogadamente su madre para caer al suelo desmayada.
-¿Cómo puedes…– quiso decir la chica de cabello rosa –¿qué quieres… decir?
-No es bastante claro, quiero saber si con eso es suficiente– dijo Yoh con el tono más vil que hubiese utilizado jamás –eres bastante cara ¿no crees Tamao?– apenas concluyó la pregunta cuando una fuerte bofetada ya se había plantado en su mejilla la cual había quedado roja ante el fuerte golpe de la mano de la joven de rosa.
-ERES UN IDIOTA YOH ASAKURA, ESTOY CANSADA DE SOPORTAR TUS INSULTOS, PRIMERO AL COMPARARME CON ESA PERRA Y AHORA ESTO– gritaba la muchacha fuera de sí asombrando a todos a excepción de Yoh quien parecía no reaccionar. En ese instante a la sala iban llegando los padres de ella quienes no podían creer la forma en que su hija había reaccionado y el tono utilizado.
-Ya era hora de que te comportaras como una mujer y no como una figura de porcelana– fue todo lo que el marino dijo sin demostrar ningún sentimiento en su rostro.
-VAMONOS EN ESTE INSTANTE DE AQUÍ– gritó Tamao a sus progenitores –¡no permanecerá un minuto más con este patán!– concluyó saliendo con rapidez en tanto sus padres la seguían sin comprender nada, él también dejó el lugar y subió a su habitación.
C – c – C
Sus ojos estaban cansados de llorar, sin embargo entre sus incontenibles lágrimas había visto pasar la noche, la vio convertirse en amanecer, ahí sentada en el muelle, su cabello color dorado de nuevo estaba libre del peinado que lo había sujetado, su cabeza descansaba recargada sobre sus piernas encogidas, el hermoso vestido que portaba la protegía del viento y la brisa de la mañana, pero era otro el frío que sentía, uno desde el fondo de su alma, de pronto sintió como una cálida mano se posaba en su hombro, de reojo vio a la joven de azules cabellos que se sentaba junto a ella.
-Nada de lo que cualquiera, quien sea, pueda decirte podrá curar la herida de tu corazón ¿verdad Ana?– dijo Pilika tomando una de las manos de la rubia.
-Es cierto, nada podrá quitarme este dolor ni cambiará el hecho de que lo amo– murmuró la otra joven abrazando a la peli azul para continuar llorando.
-Lo sé, el amor no se borra, no cuando es el de verdad, y las heridas que te causa no se curan, cicatrizan– consoló la novia de Len –vamos Ana, ven a la casa, por lo menos ahí estarás mejor que aquí.
-Mi corazón antes era sólo para el mar, debí haberlo dejado así– extenuó Ana en tanto se ponía de pie junto con la otra muchacha y ambas dejaban el lugar con un joven de dorados ojos y oscuro cabello que sólo había observado la escena.
C – c – C
Alguien llamaba con insistencia a su puerta, la verdad era que no había dormido en toda la noche, pero el dolor de cabeza que tenía tampoco le daba el ánimo para desear recibir a alguien, muy lentamente se levantó de su cama en donde había pasado las horas mirando el techo, se acercó a la puerta y abrió con pesadez.
-¿Sí?– preguntó con el portal abierto y mirando a quien reclamaba su presencia, su madre.
-¿Puedo hablar contigo?– quiso saber la mujer parada en el umbral.
-Claro– aceptó él dando libre paso a Keiko.
-Lo que hiciste anoche fue vergonzoso, denigrante y horrible– comenzó ella su discurso –un muchacho de una familia decente sería incapaz de comportarse de la forma en la cual lo hiciste, me tienes muy mortificada, por tus actos…
-¿Cuál de todos ellos?– cuestionó el muchacho con tono serio y con un rostro frío –el de dudar de la mujer que amo gracias a las intrigas de una interesada, desquitar con Ana toda mi frustración de años sin oponerme a las ordenes de mi familia sobre mi vida o la de orillar a la única mujer que me ha amado a alejarse de mí, por favor dime cuál de mis actos es peor porque he pasado toda la noche repasándolos y todos son igual de atroces.
-¡Me refiero a Tamao!– exclamó exasperada en tanto en la entrada se habían colocado su padre y su abuelo, el castaño imaginó que su abuela no deseaba ni verlo –no te das cuenta, por años planeamos ese compromiso, una unión entre nuestras familias hubiese sido realmente provechosa y no sólo la maltrataste, sino que la insultaste para defender a una ladrona que la familia jamás aceptará, por favor Yoh cómo pretendiste traer a nuestra casa a una gente de ese tipo, jamás esta familia podría admitir a un pirata en ella…
-Sabes madre– volvió a interrumpir él –es una suerte que en este momento esté lo suficientemente sobrio como para callar secretos demasiado dolorosos… para todos– dijo dando un rápido vistazo a los presentes –y ahora… con permiso– continuó en tanto sacaba de su chaqueta una bolsa donde cargaba el dinero, se quitó su chaqueta para quedarse con una sencilla camisa blanca, sacó de uno de sus bolsillo de su pantalón un reloj dorado donde tenía el escudo de la familia y lo dejó junto al dinero, se acercó a su ropero y sacó una espada simple, sin adornos ni espectacularidades, también tomó una pistola algo maltratada, se las colocó en su cintura y salió entre sus familiares.
-¡¿Se puede saber a donde vas ahora muchacho atolondrado?!– retuvo Yohmei.
-Sinceramente no lo sé, dependerá de ella– finalizó el aludido alejándose de ellos para comenzar a bajar las escaleras de la casa, más rápido que una saeta atravesó el vestíbulo de la casa y salió del lugar sin mirar atrás ni una sola vez.
C – c – C
Horo- Horo apenas había terminado de comer, había estado de muy mal humor pues aunque había sido su decisión el no ir a la dichosa fiesta ahora se arrepentía de no haber estado ahí para decirle sus verdades a los que habían humillado a Ana, de pronto escuchó que alguien tocaba a la puerta, apenas se iba a levantar cuando vio a Len acercarse a la puerta de la casa para abrir, por lo que el mientras prefirió llevar sus platos a la cocina donde Pilika había comenzado a lavarlos.
Len abrió y sus ojos se desorbitaron por la sorpresa de ver a esa persona de pie en la puerta, no sabía que decir, pero estaba indignado ante la presencia de ese individuo, por lo que sin previo aviso soltó uno de los puñetazos más fuertes de su vida, el cual fue a parar justo al rostro del muchacho de castaños cabellos que a pesar de la fuerza apenas y vaciló dando un paso en reversa.
-Ahora sí– dijo el oji dorado mirando con odio a quien había atacado el cual limpiaba con su mano el hilo de sangre que salía de su boca –¿qué diablos quieres Yoh?– gruñó.
-Voy a pasar, quiero ver a Ana– refirió el muchacho tratando de limpiar bien la sangre.
-Ella no quiere verte– aseguró Len –ni hoy ni nunca, así que lárgate de una buena vez.
-Dije que quiero ver a Ana– contestó obstinado.
-¿Estás idiota o sordo?– cuestionó el amigo de Ana con cierta burla en sus palabras.
-Quiero verla y nadie me lo va a impedir, quítate.
-Ya le hiciste más daño del que se puede creer, deja de torturarla y vete o te mato– amenazó el ex pirata.
-Si ella ya no me ama no me interesa que me mates, pero si todavía me quiere quítate o seré yo quien te mate a ti– confirmó Yoh sacando su pistola para apuntarle a Len quien no podía creer lo decidido que estaba, este no era el mismo Yoh tranquilo y razonable de siempre, este era un Yoh… decidido, por lo cual terminó por cederle el paso.
El marino entró exclamando el nombre de la rubia, pero de pronto se giró hacia Len y murmuró:
-Perdón se me olvidó regresarte algo– y le soltó un puñetazo, por su puesto que para nada con la misma fuerza de la que el oji dorado había aplicado, sin embargo lo sorpresivo de la agresión lo hizo caer al suelo, Pilika que observó la escena corrió a ayudar a Len y vio al castaño entrar hasta donde estaban los dos cuartos y se quedó parado frente a las dos puertas cerradas.
-Está en el de la derecha– le indicó el muchacho peli azul.
-Gracias– contestó Yoh y se acercó a dicha puerta y tocó un par de veces –Ana te lo ruego quiero hablar contigo– exclamó respirando algo agitado por su poco tranquila llegada.
A pesar de tocar otro par de veces nadie contestó el miró a quienes lo observaban con algo de confusión, volvió a tocar aumentando la fuerza.
-¡Ana por favor!– pidió con un tono algo alto.
-Ay no se habrá matado– dijo de pronto Horo encontrando una mirada llena de frialdad por parte de los demás.
-Hermano no digas esa clase de estupideces tan a la ligera, te volviste loco– reclamó Pilika con furia por la insolencia de su hermano.
-Bueno, ya perdón me callo, era una idea– el silencio volvió a reinar y el joven de cafés cabellos volvió a tocar con más fuerza.
-Por favor Ana necesitamos hablar– suplicó golpeando con más fuerza.
-¡Yo no necesito hablar contigo de nada!– gritó la muchacha desde el otro lado de la puerta –lárgate, dije que no quería verte más– siguió ella en tanto se le escuchaba ponerse junto a la puerta.
-Te lo imploro Ana, ábreme, ya no me importa nada, sólo te quiero a ti…
-No volveré a creerte, olvidaste todo lo de anoche, porque yo no.
-Sé que me comporte de la peor forma, como un idiota, cometí los más grandes errores, pero entiéndeme, no soy perfecto… soy perfecto cuando estás conmigo porque tu… tu tienes todas las cualidades de las que yo carezco, no lo entiendes… tu me complementas, eres mi libertad, mi valor, mi fuerza… eso eres Ana– apenas terminó la puerta se abrió y la muchacha apareció en el umbral, vestida como siempre solía hacerlo, a su manera de pirata, a excepción de su mascada roja en su cabeza pues sus dorados cabellos estaban sueltos, ella se plantó frente al joven mirándolo aun con dureza, ante la escena Pilika y Len decidieron salir para dejarlos solos y de paso jalaron a Horo- Horo quien deseaba quedarse a mirar.
-Tu también eres todo lo que me hace falta– expresó la rubia acortando la distancia entre los dos –pero qué más da si tu familia ya decidió– concluyó agachando su cabeza.
-Exacto, los Asakura decidieron, pero falta ver lo que dice Yoh y bueno, estoy aquí ¿o no?, yo, escúchame bien– dijo tomando la barbilla de la rubia para levantar su rostro y poder ver los luceros negros que eran sus ojos –yo ya elegí, decidí quedarme a tu lado Ana, si me aceptas– concluyó para tomarla de la cintura y convertir en nada la distancia entre ambos.
-Pero Yoh, tu familia, qué harás, además tu…
-Ana, si te tengo a ti qué me importa todo lo demás, además tengo dos manos y una cabeza, que no funciona muy bien– dijo dedicándole una hermosa sonrisa –pero lo hará si tu me ayudas, qué dices, ¿confías en mí? Sólo te tengo a ti y si aceptas ser mi esposa, mi Ana, todo lo demás lo afrontaré como siempre debió ser con fuerza y decisión.
-Y si te arrepientes, siempre has sido un Asakura, cómo vas a dejar de serlo de un día para otro…
-No Ana, olvídate de eso, yo dejaré de ser un Asakura para poder estar contigo, quiero ser sólo Yoh, tal como tú dejaste de ser una pirata para quedarte a mi lado, así que vamos a hacer un esfuerzo y seamos sólo Ana e Yoh ¿si?, ¿aceptas?
-Claro– murmuró ella abrazándose al cuello del joven –quiero que sólo seamos Yoh y Ana, ya no más apariencias, sólo tu y yo– concluyó en tanto él la atraía para besarla, así sus labios se unieron en una eterna promesa de amor, una promesa de que a partir de ese día afrontarían todo como un solo ser.
CONTINUARÁ…IAT - Y agradeciendo a todos los que nos han leído sólo nos queda dar respuestas a sus reviews y no se desesperen, tan sólo quedan dos capítulos así que como bien dijo Kalimán: "Serenidad y paciencia".
SF – Sí Kalimán Guzmán
IAT – No no ese no, vamos al maldito grano:
RESPUESTAS DE SHAMAN FAN:
NAKONTANY – Es bueno saber que la historia sigue gustando, a pesar de cambiar completamente a una nueva problemática ahora más con el sentido de que pasara la relación, para por fin terminar con esta narración .
Bueno, aquí esta la continuación para que ya no exista más arrodillamiento, espero que te guste lo que venga es sorpresa, tengo pensado hacer una parodia de una película lo demás es secreto. Me despido y me gustaría que volvieras a escribir.
PULGA – Bien me encanta que salgan nuevos lectores, no solo eso sino que también guste, esto significa que no se ha vuelto tedioso al lector y espero que lleguemos al final de la misma forma. Yoh celoso bueno no íbamos a dejar que solo Ana fuera celosa. Con lo de la muerte a Tamao esta en veremos. Espero con ansias tu siguiente review Chao.
TALI – Gracias por que te agrade el fic, y ahora espero que lo que venga te guste aun más y terminar con la mortal angustias, yo también la he sufrido. Nos vemos gracias.
RESPUESTAS DE ITAKO ANA TENSHI:
NAKONTANY – Hola créeme que entiendo tu desesperación pero por mas esfuerzo que hicimos no pudimos subirlo antes, como eran mis últimos días en mi servicio social había estado un poquito ocupada, pero al fin aquí está el cap, y no te preocupes no dejaremos a nadie en la incertidumbre trataremos de continuarlo lo más rápido, más porque ya se acerca el desenlace, por cierto ojala y veamos de nuevo un review tuyo por aquí.
PULGA – Sí, a mi también me agradaría asesinar a la tipa esa y estoy segura que después de leer este cap sentirás aun más ganas, pero todo está en las manos de shaman fan, después de todo es su historia y yo la esclava, perdón la redactora.
Bueno espero ver otro review tuyo, nos vemos miau y gracias por tu opinión.
TALI – Es horrible quedarse a medias con un fic, pero eso no pasará con este, shaman fan es lento pero seguro en eso de pensar las historias y yo escribiendo soy lenta pero… lenta, pa que lo voy a negar, bueno que padre que te hayas decidido a leer y te haya gustado así se puede decir que invertiste tu tiempo, ahí nos leemos.
