Sí, nos tardamos siglos en actualizar, pero es que ahora sí nos pasaron muchísimas, cosas, a veces a mí, a veces a SHAMAN FAN y a veces a los dos, primero fue unos papeleos raros que les estaba ayudando a hacer a mis papás, luego cuando ya llevaba una tercera parte de este capítulo y más de la mitad del de Northern Lights se murió mi computadora, con todos los archivos adentro, pero después de varios días el chavo que se la llevó a reparar me dijo que sí se podían salvar, así que esperé, cuando ya la tuve llegaron las fiestas navideñas, reuniones y todo eso. Luego mis papás nos llevaron de vacaciones, cuando pasó todo eso tuve que tomar un curso porque ahora ya tenemos auto, así que ahora también tengo que tomar tiempo para llegar a manejar decentemente, también SHAMAN FAN ha tenido mucho trabajo en la escuela y luego debió dedicarle tiempo a su examen para entrar a la universidad, ahora anda apurado con sus exámenes para salir bien del último año de prepa y esperando los resultados… Bueno como ven hemos tenido demasiadas actividades, además ahora doy clases de japonés, de algo tengo que vivir jajaja, espero que les guste lo que escribí para el último capítulo, no olviden leer los reviews y las palabras de Shaman Fan al final de la otra parte del capítulo. Ojala me tengan paciencia para el epílogo, muchas gracias y nos estamos leyendo, espero que pronto.
Por cierto, como el capítulo nos salió muuuuuuy largo lo dividimos en dos, bueno comencemos.
IDEA ORIGINAL: SHAMAN FAN
REDACCIÓN: ITAKO ANA TENSHI
CORAZONES DEL MARCAP. 20 – TODO LO QUE NECESITO ES A TI… (1ª Parte)
Se talló los ojos con fuerza y se sentó en aquel sillón que desde hace casi un mes era su cama, estiró sus brazos para tratar de desperezarse, entonces vio como la puerta de la entrada se abría dejando ver la bella figura de una joven rubia que lucía un ajustado pantalón negro y una blusa del mismo tono que mostraba su abdomen, su cabello estaba libre. En su mano derecha sostenía una caña de pescar y en la otra un cubo de madera con varios peces.
-Buenos días – saludó la recién llegada al muchacho quien se tapó con la cobija que le cubría –veo que eres el primero en despertar – comentó ella para darle un corto beso en los labios el cual él correspondió.
-Buenos días Anita – contestó embelesado el castaño después del cariñoso saludo –apenas está amaneciendo, ¿qué hacías en la calle? –cuestionó.
-Esta semana me toca a mí ir a pescar – explicó ella – la otra le tocó a Len, ¿no te acuerdas?
-Sí, pero no deberías salir sola – dijo él tomando la mano de la rubia e invitándola a sentarse a su lado.
-Sé cuidarme sola – le sonrió abrazandolo.
-Entonces, ¿no me necesitas? – preguntó él simulando entristecerse.
-Te equivocas, puedo cuidarme sola, pero te necesito mucho – dijo con suavidad en tanto el muchacho toma el rostro de ella para acercarla y besarla con dulzura, poco a poco el beso se fue profundizando hasta volverse apasionado y bello, de pronto escucharon una de las puertas abrirse y se separaron cuando vieron salir a Len.
-Vaya no sabía que fueras sonámbula Ana – bromeó el oji dorado con una pequeñísima sonrisa en su boca, en tanto caminaba a la pequeña cocina.
-¿Qué tratas de insinuar con eso? – reclamó la ex pirata poniéndose de pie en tanto Yoh trataba de disimular su sonrojo.
-Bueno, es que si te quieres aprovechar de él no te hagas la que se levantó muy temprano – refirió el chico bebiendo leche de una botella que estaba sobre la mesa.
-¡¿QUEEE?! – exclamaron al unísono los aludidos con sus rostros más rojos que un tomate.
-Como te gusta decir tonterías – expresó Ana dirigiéndose a su cuarto –deja de decir tonterías, prepara el desayuno y deja de tomar leche como un becerro – ordenó ella cerrando la puerta.
-Pero, ¿por qué debo prepararlo yo? – reclamó el chico de negros cabellos.
-Bueno, por dos razones – comenzó Yoh –por decir esas cosas y… por interrumpirnos, ah y despiértame cuando esté el desayuno – murmuró el castaño cubriéndose con sus cobijas.
Así eran las mañanas normales en la casa que Yoh compartía con Len, Ana, Horo y Pilika, la vida era llevadera, alegre y sencilla, todos se llevaban bien, peor pronto tendrían que separarse pues como Len les había contado ya él y Pilika pensaban casarse pronto, aunque aún faltaban algunos meses para ello y por lo mientras disfrutaban de aquella tranquilidad tan anhelada por todos.
Al poco rato Pilika y Ana salieron de la habitación, tanto Yoh como Len ya casi habían terminado de preparar el desayuno, la joven peli azul se acercó al chico de ojos dorados y le dio un suave beso en los labios lo cual hizo enrojecer al muchacho.
-Buenos días Len, gracias por hacer el desayuno – le dijo con alegría la muchacha en tanto lo abrazaba y él le correspondía aún con sus mejillas teñidas de carmesí.
-Ni le agradezcas, fue una orden mía – exclamó Ana sentándose a la mesa frente a una taza de café servida por el enamorado chico de cabellos cafés.
-Eso no importa, gracias a que lo hizo pude dormir un poco más – dijo Pilika sin soltar al joven del abrazo en que lo tenía.
-Esta bien – aceptó la de dorados cabellos poniéndose de pie –Pilika yo terminaremos el desayuno, ustedes siéntense a comer o llegarán tarde – dijo apuntando a quienes habían cocinado aquel día –pero antes alguien vaya y despierte al holgazán de Horo- Horo.
Ana dirigía aquella casa como alguna vez lo hizo con su barco y con aquella isla llena de piratas, Yoh recordaba esos días con algo de nostalgia, pero también encontraba cierta felicidad en imaginarla dirigiendo su propia casa de la misma manera, anciaba poder casarse con ella, aún así, antes debía avanzar en aquel nuevo reto que para el representaba el trabajo, a pesar de todo era tan feliz como no recordaba haberlo sido jamás, ni siquiera en alta mar, sobre un gran barco viendo el hermoso mar, ver el océano era como estar con Ana, la mujer a quien amaba por sobre todas las cosas.
C – c – C
Un silencio incomodo invadía la sala de aquella gran casa de los Asakura, cuantos vivían en ella se encontraban en esa estancia, sólo mirándose unos a otros, nadie parecía querer desatar la discusión, a fin de cuentas alguien debía animarse aún cuando todavía no se veía al primer valiente en tomar la palabra.
-Ya no soporto más este absurdo silencio – dijo de pronto una mujer de largo cabello negro quien durante largos minutos se había conformado con ver su vestido de color amarillo pálido –no entiendo por qué nos seguimos torturando con lo mismo.
-Todo parece indicar que ninguno de nosotros se ha recuperado de la partida de Yoh – comentó otra mujer de canoso cabello –ni siquiera yo me esperaba esa reacción…
-Sí, es como si mi hijo hubiese perdido la razón – interrumpió Keiko mirando a Kino sentada justo frente a ella –de otro modo no me explico el hecho de renunciar a todo, a su posición, a su forma de vida, por una mujer como esa, ¿cómo pudo hacernos esto a nosotros? Siempre nos preocupamos por su bienestar y simplemente nos deja.
-Tienes razón querida – extenuó de pronto el esposo de aquella mujer el cual se encontraba a su lado en uno de los espaciosos sillones de ese salón –porque es lógico que los jóvenes hagan alguna vez locuras como esta, pero pensé que había madurado, pensé siempre que su única idiotez sería esa de cuando escapó porque le entró en la cabeza la tontería esa de ser marino.
-Y entonces lo metimos en la naval – murmuró la anciana mujer lo cual provocó que su esposo sentado a su lado la mirara.
-Después nos salió con la tontería esa de quedarse para siempre en la naval, como si no tuviera un patrimonio por el cual velar – explicó con frustración la madre del joven de quien hablaban.
-Y le exigimos cumpliera con su palabra de matrimonio y dejara esa actividad – volvió a mencionar en voz baja Kino.
-Después nos trajo a esa chica mal educada – intervino por primera vez Yohmei –con la estupidez de querer casarse con ella.
-Y le impusimos a Tamao por encima de la mujer a quien había elegido – de nuevo habló la abuela de Yoh con una voz más audible.
-No la aceptamos y prefirió escaparse – completó Mikihisa.
-Para estar con ella y por primera vez en su vida hacer cuanto su corazón le dictaba, no huyó, decidió ser libre, es diferente– refirió la canosa mujer poniéndose de pie –tal vez es que Yoh maduró, porque desde ese día no hemos sabido nada de él, tu pensabas que no podría vivir bajo un modesto techo – acusó a Keiko –tu asegurabas que tarde o temprano nos pediría dinero – clamó al padre del castaño marino –y tu y yo, Yohmei, incluso pensamos que regresaría dándose cuenta de las diferencias entre ellos, pero nada de eso ha sucedido, lo que en verdad nos tiene desconcertados es ¿en donde y cómo estará Yoh?
C – c – C
Los ojos azabaches de un joven castaño contemplaban con interés el hermoso espectáculo dado por el tranquilo atardecer sobre el mar, apenas y podía creer la tranquilidad por la cual se sentía envuelto en esos momentos, de pronto algo lo sacó de sus pensamientos, la agradable sensación de cómo la cabeza de la joven de rubios cabellos que lo acompañaba a ese bello pasatiempo se recargaba en su hombro, esto hizo aparecer en su rostro una cálida sonrisa.
De pronto y ante todo eso no pudo evitar recordar lo vivido durante esos meses, desde el día en que él, Yoh Asakura, había salido de la casa de su familia, porque en realidad jamás la considero como de él, desde esa fecha en que también logró el perdón de la mujer a quien amaba se instaló en el hogar que ella, Ana Kyouyama, compartía con Pilika, Len y Horo- Horo, por cinco meses había estado viviendo ahí, es cierto que el sillón donde le tocaba dormir no era nada cómodo, pero le parecía el paraíso gracias a la libertad con la cual contaba y al hecho de poder tener la compañía de su adorada a diario.
El primer mes le fue bastante difícil, entró a trabajar al mismo lugar que Len y Horo y descubrió lo complicado de cambiar de pronto tu ocupación por una la cual desconoces por completo, es verdad tenía mucho conocimiento sobre los barcos, pero no era lo mismo saber su estructura o conocer de rutas marinas y estrategias de navegación a aprender a construir uno, por suerte contaba con la ayuda de Len quien lo auxiliaba en lo que podía, al final y con el paso del tiempo se acostumbró, además su recompensa eran los minutos o las horas que podía pasar con la antes pirata, era como estar de nuevo en la isla de ella, nadie los criticaba por platicar, por verse con amor, por besarse o por sentarse a contemplar el mar juntos, ese Mar que los había unido.
Además la existencia en aquella pequeña casa era agradable y divertida, todos compartían los desayunos, los muchachos salían a trabajar y al regresar cenaban juntos como si se tratase de una familia, a lo largo del día se daban situaciones divertidas, el hecho de ver a Horo- Horo vigilando de cerca de su hermana y al ex pirata amigo de Ana, "Oye no puedes besarla sin mi autorización", solía amonestar el peli azul al joven de ojos color oro, al mismo tiempo Len parecía ejercer muy bien el papel de hermano preocupado cuando se trataba de la relación entre la rubia e Yoh, "Ya sabes Yoh, pórtate bien con Ana, nada de nada hasta que se casen", regañaba con tono cómico al castaño quien se sonrojaba cuando el oji dorado decía cosas como esa, Ana se conformaba con darle un buen golpe por mal pensado y entrometido, la verdad Yoh era muy feliz, se sentía parte de una familia y estaba con personas que lo estimaban y lo mejor de todo, el amor de su vida compartía esa sencilla y maravillosa dicha.
-¿En que piensas? – interrumpió Ana las cavilaciones del joven a su lado.
-En tantas cosas– murmuró él volteando hacia ella quien levantó su cabeza y ahora lo miraba a los ojos –me he sentido tan contento desde que vivo con ustedes.
-¿De veras? – cuestionó la mujer de cabellos de oropel dirigiendo su mirada al mar que aún estaba envuelto en tonos rojizos –a ratos me pregunto si no extrañarás tu casa, a tu familia…
-No digas eso – calló el joven colocando su dedo índice sobre los labios de su acompañante –mi lugar es donde estás tu, Ana eres todo cuanto necesito para ser feliz – concluyó besándola.
-Yoh no tienes idea de lo feliz que soy cuando te veo a mi lado – refirió ella inclinando su ruborizado rostro –es increíble que ya hayan pasado cinco meses desde que estamos juntos – dijo en tanto sentía como él la envolvía en un protector abrazo –aunque es cierto que las cosas cambiarán un poco ahora que Len y Pilika se casaron, apenas puedo creer que ya pasaron tres días desde entonces, no me hago mucho a la idea de que ya no vivirán en la misma casa, pero bueno, así debe de ser– explicó sin soltar al hombre a quien abrazaba.
-Bueno desde que él le pidió matrimonio ya me había dicho lo que planeaba, además esa casa que rentan está en un lugar mucho más apropiado, ellos ahora pueden ser todo lo felices que se propongan, admiro mucho a Len, es muy responsable, en cuanto lo vio la posibilidad de ser ascendido comenzó con sus planes para casarse, por lo visto siempre tiene muy claros sus objetivos.
-Tu también te has esforzado mucho Yoh – aseguró ella volviendo a mirarlo –sé lo mucho que te ha costado acostumbrarte a ese trabajo y cuando pienso que lo has hecho por mí me siento, no sé, apenas puedo creer que puedas amarme tanto.
-Esto no es nada Anita –dijo tomando la barbilla de la joven –tu también has hecho sacrificios por mí, pero lo importante entre nosotros es que nos amamos – concluyó él volviéndola a besar, después continuaron mirando el horizonte hasta que la oscuridad los envolvió.
Ya las estrellas brillaban en el cielo cuando se levantaron del sitio donde habían estado sentados mirando el marítimo paisaje, Yoh fue el primero en ponerse de pie, y ayudó a Ana quien ahora ya utilizaba vestidos, el de aquel día era muy sencillo y de color azul rey, una vez de pie se encaminaron hacia donde vivían, el castaño no podía dejar de contemplar como la brisa marina jugaba con los cabellos de su adorada Ana.
-Sabes – dijo de pronto él con algo de seriedad en su voz –hay algo que me preocupa y que he estado pensando.
-Dime – pidió ella fijando toda su atención en el muchacho.
-Veras Anita – inició un poco nervioso –, ahora que Len y Pilika se fueron, bueno Horo dice que también va a irse…
-Sí lo sé – interrumpió ella completando lo que creía él quería relatar –porque un amigo que conoció en el trabajo le recomendó que viviera con él y otros compañeros con los cuales se lleva bien, ¿no es así?
-Sí, por eso yo me siento un poco preocupado, tu sabes, sobre como vivimos, porque ahora que estaremos solos… tu sabes como es la gente y…
-Te preocupa que ya nada más seamos dos pues tengamos un hijo y así seremos tres– rió ella, pero él casi se desmaya.
-Ana ¿cómo puedes decir eso? – murmuró con sus mejillas tan rojas como para brillar.
-Tranquilo, eso era únicamente una broma, pero si de verdad eso te tiene intranquilo pues nos casamos y ya – propuso la joven con indiferencia.
-No, no podemos casarnos así nada más, lo que yo gano no creo que sea todavía suficiente para la vida que deseo darte, además no es mucho lo que he ahorrado…
-Yoh yo no necesito una gran boda, ni una mansión para ser feliz – aseguró la rubia –si no tienes dinero no importa, además si he de ser sincera ni siquiera necesito una boda para pensar que de verdad me amas, si el dinero es el problema pues entonces no hay que casarnos, tan sólo tienes que… -hizo una breve pausa e intentó disimular el tono sonrojado de sus mejillas –cambiarte a mi habitación y ya – ante aquel comentario Yoh se puso de mil colores, lo cual provocó la mirada atenta de Ana sobre su rostro.
-No, yo… sería incapaz de tal cosa… todo mundo diría que somos unos inmorales – enumeraba nerviosamente.
-Lo sabes Yoh, lo que menos me importa es lo que todo el mundo piense.
-Pero Anita, tal vez debiste aceptar vivir con Len y Pilika como te lo ofrecieron.
-Bonita me vería viviendo con ellos – exclamó enojada –no sabes que el onceavo es no estorbar – comentó ella con seriedad.
-Tal vez entonces deba buscar un lugar donde quedarme, sólo mientras junto dinero para nuestra boda.
-Escúchame bien – contuvo ella deteniéndose y mirándolo de frente –esta bien si quieres esperar hasta que estemos casados, pero esperarás bajo el mismo techo que yo, ni creas que te dejaré irte a quien sabe dónde, o a vivir con Horo- Horo y sus vagos amigos y dejarme sola, Yoh, no importa lo que los demás piensen, mientras tu y yo sepamos que no hay nada de que avergonzarnos, aún si viviéramos… pues juntos, tu entiendes, sin habernos casado, nos amamos de verdad, tu mismo lo dijiste lo importante entre nosotros es que nos amamos – ambos sonrieron, él la besó con ternura para después continuar su camino, con su cabeza en alto porque era cierto, no tenían nada de que avergonzarse.
C – c – C
La puerta de aquélla habitación llevaba casi tres días sin abrirse, además dentro todo estaba en calma, la joven que la ocupaba permanecía recostada sobre su cama, inmóvil, como si nada en el mundo le importara un comino, pero vaya que si le importaba, le interesaba porque odiaba todo, el mundo, la vida, el destino, a sus padres, pero sobre todo a una persona en especial.
-Esa pirata destruyó mi vida – murmuró levantándose de su letargo y mirado hacia su ventana de cortinas cerradas –aún no puedo creer que prefiriera a esa cualquiera, esa mujer vulgar, esa ladrona, que a mí – decía la muchacha con profundo rencor en su voz –y mis estúpidos padres diciendo todo el día que nos vayamos de aquí para encontrar un esposo digno de mí, ¡ESO YA NO ME IMPORTA! – gritó fúrica lanzando su almohada hasta su tocador en donde varios frascos de perfume, aceite y otras cosas cayeron, de pronto tras su puerta se escuchó alguien que llamaba.
-Tamao hija, ¿estás bien? – preguntaba su madre con preocupación.
-¡Claro que estoy bien! – exclamó la peli rosa -¡¿cuántas veces tengo que repetir que no quiero ser molestada?! – ante aquel grito la mujer se retiró –estar bien, siempre voy a estar mejor que Yoh, él no puede ser feliz con esa perdida, una mujer de esa baja procedencia no es mejor que yo, pero él la eligió, me humilló – comenzó a llorar en tanto su mente se llenaba de recuerdos, recuerdos de la última recepción a la que había asistido, deseaba que todos la vieran como una heroica mujer, la doncella que a pesar de haber sido sacrificada se mantenía digna, pero la reacción de quienes la rodeaban no pudo ser más distinta de cuanto esperaba.
Nadie se acercaba para felicitarla por haber roto su compromiso con un tipo inmoral que deseaba tener por querida a una mujer de la clase más baja y para colmo no era honrada, o esa era la versión que sus padres se habían encargado de esparcir por toda la alta sociedad, no, ninguna persona le alababa su acto de pudor y valor, no, por el contrario todos la miraban con pena, con lástima, las más jóvenes hasta se reían a sus espaldas, aunque lo hacían prácticamente en su cara.
-Tamao – dijo una mujer madura que se acercó a ella –que bonita te ves hoy – dijo abrazándola –pobre de ti, pero así suele suceder, ni modo si prefirió a otra…
-Se equivoca – la interrumpió la joven de rosado cabello –Yoh deseaba casarse conmigo, pero al mismo tiempo se burlaba de esa pobre chica que era sólo su amante.
-Por supuesto, disculpa por ser tan torpe– se excusó la mujer y en cuanto Tamao dio unos pasos alejándose de ella la vio voltear hacia otra más joven y murmurar: "ya ves hija, te dije que lo negaría, pero a mí me dijeron que ese muchacho se fue con una pobre", "sí, dicen que la puso por encima de su familia, pobre Tamao, ni siquiera puede aceptarlo", "no hablen tan fuerte", amonestó otra dama acercándose a ellas, "bueno si no quisiera escucharnos no se presentaría en sociedad, fue muy tonta, ¿cómo dejar ir a un Asakura?".
Aquella escena se repitió miles de veces a su alrededor, algunos le sonreían con pena, otros le dedicaban palabras de lástima, pero ella podía escuchar como a su paso se desprendían un millón de rumores diferentes: "Mi hijo estuvo en la fiesta de los Asakura y dice que la joven por quien cambiaron a la señorita Tamamura era cien veces más bonita", "Cómo se iba a casar con ella si desde que regresó de su viaje ya traía a esa mujer como su amante, pobre Tamao, derrotada por una cualquiera", "A mi primo le contó su amigo que el hermano de su tío supo de buena fuente que la relación entre Tamao e Yoh iba muy bien hasta que conoció a esa joven, dicen que es una muchacha sin dinero", "Me dijeron que la dejó para vivir con otra".
Cada chisme era peor que el anterior y atormentaba a Tamao, en todos a pesar de cuanto pudieran insultar a Ana la dejaban a ella por debajo de la rubia, al fin la peli rosa se convenció, asistir a esos lugares era una tortura inútil, por lo visto hasta en eso los Asakura habían sido más inteligentes, desde el incidente no se habían presentado en un lugar público, y era porque conocían a esa esfera a donde pertenecían, la cual cuando tenía un suceso como aquel gozaba hablando de él, inventando, maximizando todo tanto como se pudiera, devoraban a preguntas o a reproches a los protagonistas cuando se aparecían, pero al final terminaban olvidando para despedazar a alguien más.
Sin embargo la mujer rosa no podía soportar esa situación, pero tampoco deseaba seguir los consejos de sus padres de hacer un viaje para dar oportunidad de que las aguas se calmaran, además en tierras lejanas, podría encontrar buenos partidos gracias a la cuantiosa dote con la que contaba, no, ella no quería eso, quería fastidiar a los demás, además deseaba quedarse en ese lugar, tener noticias de lo infeliz que era Yoh, pero de él no se había sabido nada, desde su desaparición nadie sabía nada, casi seis meses y Tamao no podía creer que mientras ella sufría tantas humillaciones él se encontrará feliz, seguramente en los brazos de esa pirata la cual Tamao consideraba tan poca cosa.
-No puedo soportarlo – murmuró de pronto –no puedo creer que él sea feliz así, sin dinero, sin el reconocimiento de la sociedad, con esa, no puedo aceptar que la vida premie a una ladrona indecente y a mí no me dé todo lo que he soñado, QUIERO SER LA ESPOSA DE YOH ASAKURA – gritó corriendo hasta su tocador –quiero pertenecer a esa familia tan antigua, tan rica, tan bien relacionada, no es justo que no pueda realizar eso – se decía en tanto abría uno de los cajones de aquel mueble –¿por qué no puedo realizar lo que planee? Solo porque el idiota de Yoh se enamoró, ESTÚPIDO, ESTÚPIDO – comenzó a gritar –el amor es lo que menos importa en la vida para ser feliz – exclamó tomando entre sus manos lo que guardaba, una pistola la cual miró en tanto recordaba como días atrás la había robado del escritorio de su padre –nadie es feliz cuando la sociedad decide señalarlo, tu tampoco serás feliz de esa forma Yoh, no puedes ser feliz, eso es lo que quiero ahora – dijo llevando el arma hasta su sien y colocando su dedo en el gatillo –lo que quiero es que no seas feliz, porque ninguna persona decente aceptará a esa mujer, NO QUIERO QUE ELLOS SEAN…
C – c – C
La joven acababa de poner la mesa para la cena que había pasado un buen rato preparando, la verdad es que no se aburría, por la mañana iba a ver a su amiga Ana y se quedaba con ella por largo rato, sin embargo sí se sentía algo sola cuando regresaba a su casa y no le quedaba más remedio que esperar a su marido. Cuando aquel pensamiento cruzó su mente no pudo evitar suspirar al mismo tiempo que esbozaba una sonrisa, había soñado tanto con estar a lado de aquel hombre de corazón noble, de carácter fuerte y de valor increíble, ese joven de ojos color oro le había robado el corazón, alguna vez creyó irrealizables sus deseos, pero ahora los estaba viviendo.
Que lejana se veía ahora la búsqueda emprendida para volver a estar con su hermano, y cuanta rareza tenía el destino, ese mismo que le arrebató a su hermano se lo regresó y le dejó conocer el amor, en un pirata, un bucanero que dejó la única forma de vida conocida por él para estar con ella… pero sus pensamiento fueron interrumpidos por el ruido de la puerta de la casa al abrirse.
-Ya vine – anunció Len cerrando de nuevo la puerta.
-Que bueno que ya estés aquí – respondió la muchacha de azulados cabellos colgándose de su cuello para unir sus labios con los de su esposo, él correspondió aquel beso con el mismo amor con el cual lo había hecho desde la primera vez que probó aquellos tiernos e inocentes labios.
-Debes estar cansado, ¿qué tal estuvo todo? – preguntó ella cuando se separaron aunque él aún la mantenía abrazada por la cintura.
-Bueno, no hubo nada nuevo, no me puedo quejar, por cierto me dijo Yoh que ibas a ir a ver a Ana, ¿qué te dijo?
-Pues hablamos de muchas cosas, también de que mi hermano ya tiene casi todo listo para mudarse – dijo sirviendo la cena –, mañana voy a ir con ella a comprar algunas cosas que ya se acabaron, vaya por lo visto los piratas comen mucho – dijo riendo, pero de inmediato se quedó mirando al oji dorado quien se había quedado pensativo.
-¿Qué pasa? – quiso saber la peli azul un tanto preocupada.
-Es que… tal vez deberíamos insistirle a Ana para que viva con nosotros, no está bien que vivan solos sin haberse casado – explicó Len saliendo de su abstracción.
-Entonces te preocupa eso, no te preocupes, Yoh es todo un caballero, estoy segura que jamás le haría a Ana algo que ella no quisiera – refirió Pilika con tono tranquilo.
-Eso es lo que me preocupa – comentó probando la sopa que le había servido su joven esposa.
-Len no digas esa clase de cosas – dijo levantándose un poco avergonzada por las palabras de él –pero ¿estás seguro que sólo es eso? –preguntó ella simulando asomarse por la ventana, él la miro sin comprender muy bien sus palabras –bueno, porque si aún sientes celos… tu sabes por lo de Yoh y ella – ante aquel enunciado el aludido se puso de pie y caminó hasta donde su esposa –es lógico, no tienes porque ocultarlo… yo lo entiendo, aunque no puedo negar que me dan celos, yo creo… - de pronto sus palabras fueron interrumpidas por el joven quien la giró rápidamente y comenzó a besarla apasionadamente.
-No vuelvas a decir eso – comentó después de tomar aliento ante aquel beso mientras la miraba directo a sus ojos azules, atravesando su alma con sus pupilas de oro –escúchame bien, tu eres quien despertó en mí el verdadero amor, tu ocupas todo mi corazón, toda mi alma, mis pensamientos, no hay lugar para nadie más, te amo Pilika y eso es lo único que debes recordar siempre –dijo volviendo a besarla y estuvieron así mucho rato.
Al final se separaron y ella recargó su cabeza en el pecho de aquel hombre por quien sentía un inmenso amor, de pronto se separó de él un poco sobresaltada –Len tu cena debe haberse enfriado ya – comentó ella comenzando a caminar, sin embargo él la sostuvo para volver a acercarse a ella.
-¿Sabes? No tengo tanta hambre, podemos dejar la cena para otro momento – dijo en un tono pícaro abrazándola con más fuerza –por ejemplo mañana – concluyó en tanto se fundían en otro beso más, pero no era el último que compartirían aquella noche.
C – c – C
La anciana mujer bajaba con lentitud las escaleras de su gran casa, aunque sus pasos eran pausados sus ganas de llegar a donde se había propuesto eran muchas, de pronto tras de ella escuchó un presuroso caminar, apenas se encontró abajo volteó a ver a quien le había dado alcance, una mujer de cabellos negros y vestido aguamarina se colocó justo detrás.
-¿Qué sucede contigo Keiko? – preguntó la canosa mujer.
-¿Es cierto lo que me acaba de decir Mikihisa?, ¿De verdad pretendes ir a buscar a Yoh?
-Por supuesto, hace seis meses que se fue, creo que nos ha demostrado su carácter al no dar un paso atrás después de la decisión tomada ¿no crees?
-No sé, lo único que no puedo aceptar es ver a mi único hijo casado con una mujer como esa.
-Claro tu hubieses preferido a esa suicida de Tamao ¿no?
-Te ruego que no hables así de esa pobre muchacha, el dolor debe haberlo empujado a tomar esa horrible decisión.
-No, eso querida hija es lo que se llama llevar un capricho al extremo, maravillosa esposa le habríamos otorgado a mi nieto.
-La hubiera preferido a esa pirata, por favor madre te ruego reconsideres, imagínate ¿qué moral puede tener esa mujer que vive con un hombre sin casarse? Porque reconocerás que con lo habladora que es la gente si ya se hubieran casado ya nos habría llegado el rumor.
-Bueno, ese error se puede resolver con cuanto voy a ofrecerle a Yoh, además tu no tienes derecho de criticar a tu hijo, ¿cómo puedes hacerlo cuando te encaprichaste con un hombre al grado de orillarnos a permitirte casarte con él?
-Es un caso muy distinto… además ¿piensa en lo que dirá la gente?
-Nada que no hayan dicho ya, además los Asakura son una familia demasiado importante como para que no terminen olvidando, y por último, es mi deseo ver a Yoh con esa joven, quiero ver a esa niña como la cabeza de nuestra familia.
-Ni siquiera sabes en dónde están…
-Creo que Jun me lo podrá informar, aunque lo haya negado otras veces me han dicho que ella acostumbra visitarlos.
-Esta bien, entonces me rindo, pero si mi hijo es eternamente infeliz estará en tu conciencia.
-Si rodeado de privaciones y trabajando de lo que puede no lo es, no creo que una casa decente y dedicarse a lo que le plazca a lado de la mujer que ama pueda hacerlo – con esa última conclusión se decidió a salir de la casa dejando a la madre de Yoh en completo silencio.
C – c – C
CONTINÚA, SEGUNDA PARTE DE ESTE…
