Disclaimer—La mayoría de los personajes de este fic son propiedad de Inoue y los que no estaban definidos en su obra y otros inventados son todos culpa mía... no me lo tengáis en cuenta xD

Advertencia – Este es un fic yaoi (bueno por el momento es shonen ai porque la verdad es q cosas mu fuertes no he metido aun... ya vendrá el momento xD) es decir chico x chico si no te gusta este genero... que haces leyendo??

CAPITULO 2- REACCIONES Y CONSECUENCIAS

Nunca hubiese pensado que ese día hubiese sido tan diferente a los demás y que le hubiese acarreado tantos problemas.

A eso de la hora de comer Rukawa recibió una citación en el tejado, sin sospechar nada subió y al abrir la puerta vio a la chica de pelo castaño esperándole. Rukawa había perdido todo el interés de repente, hasta había llegado a pensar que tal vez se trataba de alguien que buscaba pelea pero al ver la chica se dio cuenta de que se había equivocado

Rukawa-kun... –dijo Haruko finalmente.

¿Qué querías? –preguntó Rukawa fríamente.

Aunque ya sé lo que me dirás quiero decirte algo... Me gustas, ¿quieres salir conmigo? –dijo Haruko algo roja.

No me interesas nada. No saldré contigo. –dijo Rukawa duramente.

Ya me lo imaginaba... –dijo Haruko comenzando a llorar- ¿Podrías decirme si es que hay alguien que te gusta?

¿Por qué te lo tendría que decir? –dijo Rukawa aún más fríamente.

E-Es lo último que te pido, por favor –dijo Haruko sin dejar de llorar.

... Pues sí –dijo finalmente Rukawa pensando que así le dejaría en paz.

Haruko se marchó corriendo y Rukawa se apoyó en la baranda mirando hacia el cielo donde una nube negra parecía anunciar lo que se avecinaba.

Hanamichi llevaba todo el día nervioso, la sola idea de todo lo que podía pasar ese mismo día hacía que se pusiera frenético. No había probado bocado ya que un gran nudo de nervios ocupaba su estómago en su totalidad. Desde el día anterior no había dejado de darle vueltas a la cabeza, pensando quién podría ser ese segundo hombre en el corazón de Haruko. Un ruido hizo que Hanamichi saliese de sus pensamientos, era el ruido de unos pasos, alguien venía corriendo. La puerta de la clase se abrió con un golpe seco y allí delante vio a Haruko. La muchacha parecía muy alterada, venía llorando y su expresión era muy triste.

Ha-Haruko-san –dijo sorprendido al ver a su querida en aquel estado.

¡Sa-Sakuragi-kun! –dijo Haruko corriendo y abrazándose a Hanamichi que se había puesto de pie.

¿Qué... qué te ha pasado? –dijo Hanamichi que no sabía si estar contento porque Haruko le estaba abrazando o triste por el estado de animo de la chica.

Yo ya lo sabía, sabía que me iba a rechazar. Pero decirme... decirme...

Haruko no podía continuar hablando ya que el llanto se hizo más grande al igual que la ira de Hanamichi. ¡Ese maldito kitsune se iba a enterar! Dejó a Haruko a cargo de una amiga y se dirigió al tejado. Cuando llegó allí Rukawa aún estaba apoyado en la baranda aunque decidió no perder los nervios, primero se enteraría de que le había dicho a Haruko y luego le daría su merecido. Se acercó a donde estaba apoyado Rukawa y mientras pensaba como entablar una conversación miraba la terraza del edificio secundario del instituto que era más bajo que en el que estaban y que quedaba pegado al edificio principal. El cielo estaba totalmente cubierto de nubes negras y en aquel momento comenzó a chispear.

¿Qué es lo que quieres do'aho? –pregunto Rukawa.

Hanamichi quedó un poco sorprendido porque parecía que Rukawa había leído sus pensamientos, luego se alejo unos pasos mientras Rukawa se giraba hacía Hanamichi y se apoyaba en la baranda.

¿Qué es lo que le has dicho a Haruko? –pregunto Hanamichi intentando calmarse un poco.

Que no me interesaba para nada –dijo Rukawa mirando hacía un lado.

Hanamichi no pudo aguantar más su rabia, ni la lluvia podía apagar su ira, se abalanzó hasta donde estaba Rukawa y le propinó un buen puñetazo que hizo que Rukawa se moviese haciendo un esfuerzo sin conseguir ningún resultado y su cuerpo se precipitó hacía atrás. Hanamichi recuperó la serenidad pero se dio cuenta de que el chico de pelo negro no estaba.

"¿No me digas que ha...?" –se preguntaba Hanamichi atónito.

Se pegó a la barandilla y dirigió su vista hacía abajo, y de la cara de Hanamichi desapareció toda expresión, estaba paralizado por la visión del cuerpo inerte de Rukawa sobre la terraza del edificio inferior mientras los dos seguían mojándose por la incesante lluvia.

Hanamichi no podía apartar la vista de donde yacía Rukawa, estaba tan asombrado, el chico había caído de una altura, para él, considerable. De repente se le acudió la idea de que a lo mejor no se había hecho tanto como parecía y estaba fingiendo.

¡Kitsune contesta! –dijo Hanamichi gritando.

No te hagas el gracioso, porque esto no tiene ya ninguna gracia –volvió a gritar Hanamichi.

Entonces Hanamichi reaccionó como si el trueno que acababa de sonar le hubiese devuelto a la realidad. Entró corriendo dentro del edificio y comenzó a bajar las escaleras corriendo, cuando por fin llegó a la planta baja un profesor le detuvo.

¿Se puede saber que haces aún fuera de clase? Las clases ya han empezado. Debes... –sermoneaba el profesor

¡Es urgente llame a una ambulancia! ¡¡Un chico se ha caído desde la terraza del edificio principal al del secundario!! –gritó Hanamichi interrumpiendo el sermón del profesor.

La cara del profesor se tornó pálida y se marchó corriendo a la sala de profesores a llamar. Hanamichi por su parte fue corriendo por el patio enfangado hasta el edificio secundario y comenzó a subir las escaleras. ¿Por qué demonios estaba corriendo tanto? No quería que muriese, aunque hubiese dicho todo aquello a Haruko tampoco lo odiaba hasta tal punto. Por fin llegó a la terraza y allí Rukawa seguía tirado en el suelo inmóvil, Hanamichi se acercó e intentó hacerle reaccionar pero nada conseguía. Por lo menos Hanamichi notó que respiraba es decir que no lo había matado.

¡Maldito kitsune! Siempre tienes que estar molestando –dijo Hanamichi mientras sin poderlo controlar comenzaban a brotar dos lagrimas de sus ojos que se fundían con la lluvia.

Estaba tan aliviado... Por un momento había llegado a pensar que le iban a condenar por asesinato. Siempre le pasaba lo mismo, la mayoría de veces sus arrebatos de ira no hacían más que darle problemas. Al rato tres profesores con paraguas llegaron hasta la terraza y esperaron hasta que la ambulancia llegó. Dos enfermeros pusieron a Rukawa en una camilla y lo bajaron, parecía que se iban a ir sin decir nada pero otro enfermero se acercó a donde estaban ellos.

¿Alguien ha estado presente en el momento del accidente? –preguntó.

Y-Yo... –dijo Hanamichi mientras recordaba como por su culpa Rukawa había caído.

Acompáñanos en la ambulancia, nos explicarás como ha sucedido todo.

Rápidamente bajaron y entraron en la ambulancia, a Rukawa le habían puesto una mascarilla de oxigeno y mientras le preguntaban por lo ocurrido a Hanamichi, miraba a Rukawa de vez en cuando. Cuando llegaron al hospital se llevaron a Rukawa hacía dentro y Hanamichi se sentó en la sala de espera. Se sentía con el deber de quedarse hasta saber algo. Las horas pasaban lentamente, algunos profesores vinieron, otros se marcharon y cuando acabaron las clases el único que fue al hospital fue Yohei.

Hola Hanamichi-kun –dijo Yohei.

Hola, ¿no ha venido nadie más? –preguntó Hanamichi.

Los profesores no han contado nada de nada, yo me he enterado porque me he encontrado a un profesor saliendo del hospital y le he preguntado –dijo Yohei sentándose al lado de Hanamichi- ¿Y qué ha pasado?

Hanamichi le explicó todo lo ocurrido a Yohei y estuvieron hablando hasta que por fin salió un médico.

Chicos no tenéis porque preocuparos, no le ha pasado nada grave. Lo único que tiene es un golpe en la cabeza y la espalda un poco dolida. Tendrá que hacer reposo hasta que se cure.

Después de sentir aquello Hanamichi se quedó más tranquilo y decidió que se iría a su casa y que ya volvería al día siguiente para ver como estaba Rukawa.

Pesadamente abrió los ojos, al principio no sabía muy bien donde se encontraba hasta que por fin recordó lo sucedido, su do'aho había ido a hablar con él sobre la chica de la que, para desgracia suya, Hanamichi estaba enamorado, él se había enfurecido y le había pegado un buen puñetazo, había perdido el equilibrio y había caído. Recordaba que en aquel momento todo pareció ir a cámara lenta, instintivamente se había protegido los brazos y las piernas y posteriormente recordaba la sensación del golpe y nada más.

Miró la habitación en la que se encontraba la cual estaba muy bien iluminada, a su derecha tenía una ventana que se encontraba medio tapada por unas cortinas. Intentó levantarse pero un leve pinchazo en la espalda hizo que volviera a su posición inicial instintivamente, también se llevó la mano a la cabeza ya que le dolía y descubrió que la tenía vendada. El día fue transcurriendo para Rukawa, estar sin hacer nada le tenía un poco agobiado y aunque el médico le dijo que tenía que guardar reposo él quería salir de allí, el hospital solo le llevaba a la mente un único recuerdo y prefería no recordarlo. Así que finalmente se decidió, se puso una bata y comenzó a andar lentamente, salió de la habitación y cuando apenas había recorrido unos pasos se encontró delante con la mirada de color café que tanto conocía.

¿Se puede saber que haces aquí fuera? –preguntó Hanamichi con un gesto severo.

Escapando –dijo Rukawa sinceramente mientras se apoyaba en la pared buscando un alivio para su espalda.

Volvamos a la habitación –dijo Hanamichi cogiendo el brazo del chico y pasándoselo por su hombro para así ayudarle.

Rukawa estaba bastante emocionado, para que negarlo, su primera visita había sido de la persona que más quería y encima ahora le ayudaba y notaba la mano del pelirrojo aguantándole por la cintura aunque eso para Hanamichi solo fuese una ayuda y no nada de lo que pudiese pasar por la mente de Rukawa. Volvieron a entrar en la habitación, Rukawa se volvió a tumbar y por un momento se hizo el silencio.

¿Y cómo estas? –preguntó finalmente Hanamichi.

Bien de no ser por la espalda y la cabeza –dijo Rukawa mientras se llevaba una mano al vendaje de su cabeza.

T-Tengo que decirte que aunque te pasaste con Haruko y eso... pues... –dijo Hanamichi vacilando mientras Rukawa lo miraba muy curioso- que siento mucho haberte tirado desde tan alto.

Solo eran tres metros y algo –dijo Rukawa sin darle importancia.

Um... –Hanamichi bajó la cabeza, se sentía muy culpable y no podía remediarlo.

Do'aho, ¿tú no tendrías que estar en el entrenamiento? –dijo Rukawa recordando la hora que era.

Ah no tienes que preocuparte por eso, kitsune, esta mañana me he entrenado y esta tarde he dicho a Ayako-san que vendría a verte, ella me ha dicho que más tarde vendrían a verte así que hoy también finalizará pronto el entrenamiento.

Ah. –dijo Rukawa con la vista perdida- Oye... ¿No llevarás algo de comer en esa mochila no?

Pues no, ¿no me digas que el kitsune tiene hambre? –dijo Hanamichi con una sonrisa burlona.

Rukawa giró su cara en gesto de negación aunque la verdad era muy diferente ya que su estómago resonó por toda la habitación en señal de protesta.

Ja, ja, ja, ja –comenzó a reír Hanamichi mientras Rukawa se ponía colorado.

¡Calla do'aho, no me gusta la comida de los hospitales! Me trae malos recuerdos –dijo Rukawa mientras volvía a girar la cara esta vez tratando de ocultarla.

¿Malos recuerdos...? Por cierto tengo que decirte que como me siento tan culpable puedes pedirme algo –dijo Hanamichi intentando que no sonara raro, él sólo quería quitarse el peso de la culpabilidad de encima.

¿Lo que quiera...? Pues... Quiero que vengas a verme al hospital tres horas cada día.

¿¡NA-NANI!? –gritó Hanamichi un poco rojo- ¿Por qué tendría que venir?

Solo perderás tres horas de entrenamiento –dijo Rukawa.

¡No es eso! No veo porque tengo que venir a verte todos los días.

¿No querías saber que malos recuerdos me traía el hospital? Si vienes te los explicaré.

N-No vendré –dijo Hanamichi dudando, la verdad es que sí que le interesaba que es lo que pasaba por la mente del inexpresivo chico.

Como quieras –dijo Rukawa finalizando la conversación.

Entonces Rukawa se puso un brazo encima de la cara, tapándole los ojos y puso una expresión de estar agotado. Hanamichi que estaba mirándole vio que el chico parecía agotado, puede que el dolor de espalda fuera más fuerte de lo que el chico de pelo negro admitía... Volvió a sentirse culpable y se dio cuenta que no iba a cumplir la determinación que se había impuesto de conceder lo que el chico quería aunque eso no era la petición que él se esperaba. Lo que él hubiese esperado era que se tuviera que humillar o algo por el estilo, no eso. Aunque finalmente cedió.

Rukawa... vale vendré –dijo Hanamichi.

"Bingo" –pensaba Rukawa.

En aquel momento en la mente de Rukawa un mini Rukawa bailaba el éxito que había tenido su plan. Sabía que el do'aho se tomaba las cosas muy a pecho y que si se fingía estar más mal de lo que estaba en verdad Hanamichi se sentiría culpable y cedería tal y como había ocurrido.

Pero no digas nada a nadie. Es un secreto. –dijo Hanamichi.

¿Qué es un secreto, Sakuragi Hanamichi? –preguntó una voz desde la puerta.

Allí vieron a Ayako y a Ryota, los dos venían del instituto y allí estaban tal y como le habían dicho a Hanamichi. Los dos llevaban el uniforme del instituto y a primera vista parecían una pareja de enamorados.

Na-Nada, ¿verdad kitsune? –preguntó a Rukawa deseando que éste le siguiese el juego.

Son las tonterías de este do'aho –dijo Rukawa con un suspiro.

¡¡Kitsune teme!! –dijo Hanamichi enfadado.

Veo que tampoco estas tan grave Rukawa-kun –dijo Ryota sonriendo al ver que Hanamichi y Rukawa discutían como siempre.

¿Y cuando saldrás? –preguntó Ayako.

No lo sé, supongo que hasta que no mejore de lo de la espalda y lo de la cabeza nada de nada –dijo Rukawa.

Es que Hanamichi eres un bestia –dijo Ryota

Estaba esperando a que el jugador pelirrojo se picase, pero lo único que hizo éste fue bajar la cabeza. Rukawa se dio cuenta de que otra vez había adoptado aquella expresión.

"Ese do'aho... le da mucha importancia a las cosas" –pensaba Rukawa- Tampoco es para tanto. Supongo que según su forma de pensar me lo merecía.

Todos se quedaron un poco asombrados con las palabras de Rukawa, estas infundieron ánimo a Hanamichi ya que eso significaba que el chico de pelo negro no le guardaba rencor y así él podría hablarle como hacía normalmente. Ya era tarde así que se fueron a casa y Rukawa volvió a quedarse solo en aquel frío hospital.

"Es como aquella vez..." –pensaba mientras miraba por la ventana.

El final del chapter 2 xDDD Bueno pues me voy a inventar un poco el pasado de Rukawa así que espero que os guste y tal n.nU Tampoco me gusta el título que le he puesto al capítulo dos u.u que cruz... Suerte que algunos de los que tengo pensados para más adelante sí que me gustan porque si no xDDD Sobre este capítulo... sé que es un poco bestia tirar así a Rukawa pero es el inicio de una cosa mu' potita xD así que seamos pacientes...

Espero que les guste y que dejen review! Solo es un momento y a mí me hacen feliz xD

Jya!!

Miruru Yaoi Kuroba