Disclaimer—La mayoría de los personajes de este fic son propiedad de Inoue y los que no estaban definidos en su obra y otros inventados son todos culpa mía... no me lo tengáis en cuenta xD

Advertencia – Este es un fic yaoi (bueno por el momento es shonen ai porque la verdad es q cosas mu fuertes no he metido aun... ya vendrá el momento xD) es decir chico x chico si no te gusta este genero... que haces leyendo??

CAPITULO 3- HERIDAS DEL PASADO

Después de las clases Hanamichi se puso una gorra y unas gafas y discretamente se dirigió al hospital. Como le había prometido iría a visitarlo tres horas al día pero eso no significaba que quisiera que todo el mundo se enterase. Cuando llegó al hospital se quedó pensando hasta que por fin pudo recordar el número de la habitación de Rukawa, se disponía a subir cuando una mujer alta se paró delante de él. Su figura era esbelta, su cabello era negro y lo llevaba suelto de manera que el ondeado se percibía perfectamente, lentamente se quitó las gafas de sol que llevaba mostrando unos expresivos ojos azules.

¿Por un casual sabes la habitación de Kaede Rukawa? –dijo la mujer.

Pues ahora mismo iba a visitarle –dijo Hanamichi invitando a la mujer.

Voy contigo. –dijo la mujer mientras se dirigían al ascensor.

Los dos comenzaron a observarse mutuamente intentando que el otro no se diera cuenta. Esa mujer..., ¿quién sería?

¿De que conoces a Rukawa? –le preguntó la mujer.

Es compañero en el equipo de básquet, ¿y usted? –dijo Hanamichi mirándola.

Yo soy su madre –dijo devolviéndole la mirada- me han llamado los del colegio. Me llamo Emiko Sagasaki.

Ah, yo soy Sakuragi Hanamichi. –dijo con una sonrisa.

Oh, que suerte tiene Rukawa de poder estar junto a un chico tan guapo.

Hanamichi estaba un poco sonrojado aunque a la vez sorprendido, la madre de Rukawa no llamaba a su propio hijo por el nombre. Al fin llegaron a la planta que deseaban y se dirigieron allí. Al entrar en la habitación vieron que Rukawa estaba dormido.

Creo que me iré –dijo Emiko

No, no se vaya ya que ha venido hasta aquí... Ya le despierto yo –se ofreció Hanamichi – Eh kit... quiero decir Rukawa despierta, despierta.

Comenzó a zarandear al chico hasta que éste abrió los ojos y se disponía a dar un golpe hasta que reconoció la mirada de Hanamichi.

Despierta, que te he traído una visita –dijo Hanamichi pensando que le haría mucha ilusión ver a su madre.

Hola Rukawa –dijo su madre acercándose a la cama.

La cara de Rukawa adoptó la expresión de asombrado por un momento, al instante volvió a adoptar la expresión de siempre. Hanamichi al ver la reacción de Rukawa se dio cuenta de que para el chico de pelo negro la visita de su madre no era precisamente una alegría.

¿Qué haces aquí? –preguntó fríamente Rukawa.

Me han llamado del colegio, ¿y a ti que te pasa? –preguntó Emiko en un tono igualmente frío.

Nada –dijo Rukawa sin mirarla.

¿Y para esto he tenido que perder trabajo? ¡¡Si hubiera sido por mi no hubiese venido pero me insistieron tanto que tuve que decirles que si!! –de repente su tono se calmó de nuevo- Sólo eres un inútil inexpresivo, aunque antes se haya podido apreciar algo de expresión en tu estúpido rostro. Sintiéndolo mucho por ti mañana volveré a venir a verte.

Diciendo estas palabras Emiko salió por la puerta. El jugador pelirrojo del Shohoku estaba alucinando, esa mujer que parecía tan amable acababa de demostrar su verdadera personalidad. Las palabras habían sido durísimas y pasó su vista de la puerta por donde se había marchado Emiko al chico de pelo negro. Sus ojos estaban tapados por su flequillo, tenía la cabeza baja y no pronunciaba palabra alguna.

Este... –dijo Hanamichi intentando cambiar esa atmósfera tan tensa que había dejado tras de si la madre de Rukawa.

No hace falta que te preocupes, estoy acostumbrado –dijo Rukawa sin levantar la cabeza

¿Acostumbrado...? –preguntó el pelirrojo un tanto atónito- "¿Qué clase de vida ha llevado Rukawa?"

Mis padres ahora están separados y se odian aunque hubo una época en que los tres éramos felices. Yo era un niño muy alegre... –comenzó a explicar Rukawa levantando ya la cabeza y mostrando su habitual rostro de indiferencia.

¿¡Tú!? ¿¡Alegre!? No me lo puedo creer –dijo asombrado Hanamichi.

Ya te enseñaré alguna foto y verás como es cierto –dijo Rukawa- bueno, ¿sigo o no?

Sí, sí –dijo Hanamichi tomando asiento muy interesado por el relato que Rukawa iba a explicar.

Según mi punto de vista de aquel momento todo iba bien, pero cuando crecí un poco más me di cuenta de que no. Cada noche mis padres discutían, yo lloraba y no soportaba sus gritos aunque por la mañana todo eran sonrisas y buenos tratos. Según ellos decían cuando era pequeño era muy fotogénico y me llevaban a castings para hacer anuncios mientras que ellos ganaban mucho dinero hasta que un día...

Rukawa paró su relato, Hanamichi le observaba ahora con un gesto compasivo, quería librarse de aquel recuerdo tan pesado o por lo menos compartirlo con alguien así que retomó su relato.

Aquel día mis padres volvían a discutir como siempre, yo me asomé y lo primero que vi fue el cuchillo reluciente que mi madre llevaba en la mano, lo segundo fue el rostro distorsionado por la ira de mi madre. Comenzó a gritarme que viniera con ella y mientras yo intentaba escaparme de ella me corté con ese cuchillo. Me senté en el suelo mirando la sangre salir de mi cuerpo, mis padres continuaron con su disputa pero aquella vez no lloré, continuaba mirando a mis padres que seguían con sus monótonas peleas con un gesto de indiferencia. Al rato una criada que teníamos en aquel entonces subió y al verme ensangrentado llamó a una ambulancia donde tuvieron que ingresarme ya que había perdido bastante sangre. Durante aquella temporada ninguno de ellos vino a visitarme al hospital lo único es que ya no sentía nada, solo indiferencia hacia aquellos padres a los que les importaba tan poco. Cuando me dieron el alta mi madre intentó llevarme a otro de esos castings para anuncios pero cuando me pidió que sonriera no lo hice, mi rostro había quedado bañado en la indiferencia y desde entonces comenzó a surgir ese estúpido mote... ¡Odio a esa mujer, odio a mi padre, les odio a los dos!

Hanamichi no podía creer todo lo que Rukawa le había explicado, la causa de su inexpresividad, el comportamiento de sus padres... ¡Y él que lo había llamado tantas veces inexpresivo! Se prometió no volver a llamarlo así nunca. Puede que le considerase su rival y hasta que le odiase (eso sí, ahora menos que antes) pero no quería levantar heridas del pasado tan dolorosas.

Se ha hecho tarde, ¿no deberías irte a tu entrenamiento? –dijo Rukawa con la cabeza bajada de nuevo.

S-Sí, ¿mañana me explicarás más, por favor? –preguntó Hanamichi con una mirada muy dulce.

Vale –dijo Rukawa sin levantar la cabeza.

Salió de la habitación pensando en todo lo que había descubierto sobre Rukawa aquella tarde, le interesaba mucho todo lo que le había pasado al chico y no sabía porque.

"Me gustaría ver una foto de Rukawa sonriendo" –pensaba Hanamichi mientras se dirigía de nuevo al instituto – "Me gustaría que volviese a sonreír"

En la habitación del hospital Rukawa levantó de nuevo la cabeza, se dio cuenta de que dos lágrimas caían por sus mejillas aunque su expresión era la de siempre.

"¿Lágrimas? ... Maldita sea, ¿por qué ha tenido que volver?" –se preguntaba Rukawa.

SUEÑO

Todo el ambiente tenía un tono lúgubre, una casa con mucha clase y en la puerta dos coches. Una mujer metía cosas en el maletero de un coche mientras que un hombre metía las suyas en el otro. En la puerta de la casa un niño de ojos azules y pelo negro les mira.

¿Vienes conmigo? –preguntaba la mujer extendiendo su mano.

¿Vienes conmigo? –preguntaba el hombre.

No, yo me quedo- respondió finalmente el chico.

Sin decir nada más los dos se alejaron, se montaron cada uno en un coche y se fueron. El chico entró dentro de la casa y se quedó mirando al interior que ahora parecía más solitario que nunca.

"No quiero saber nada de ellos. Aunque la soledad me asuste tanto prefiero vivir con miedo antes que con ellos."

FIN DEL SUEÑO

Despertó todo sudado, había estado teniendo pesadillas sobre su pasado toda la noche y al despertarse no se encontró con un panorama mejor, allí estaba su madre tal y como le había dicho el día anterior, miró el reloj de pared que había en la habitación y vio que aún quedaba rato hasta que Hanamichi viniese a visitarle. Pensar eso hizo que se pusiese nervioso, aún tendría que pasar un rato a solas con su madre.

Ayer por un momento vi asombro en tu rostro. Nunca pensé que volvería a ver alguna expresión en ese estúpido rostro

¿No me contestas? Ya veo que has perdido la poca educación que te inculqué... ¿Has hecho algo útil en estos años? Espero que no malgastaras el dinero que te enviábamos.

Soy jugador de básquet –respondió Rukawa.

¿Eso es lo único? Ahora vengo, voy a tomarme un café.

Emiko salió de la habitación mientras Rukawa suspiraba, se sentía más tranquilo una vez solo, su madre no era una compañía agradable. Con la mano se peinó su cabello, ya no quedaba mucho para que Hanamichi viniese y entonces se sentiría más seguro, él podía frenarlo, él podía frenar esa personalidad que comenzaba a salir desde la llegada de su madre, esa que le hacía ponerse violento. Al poco rato volvió a entrar la made de Rukawa que se quedó al pie de la cama junto a la ventana mientras removía el poco café que le quedaba.

He estado pensando en que no sé porque piensas que ser jugador de básquet es algo que me conformará. El básquet es un deporte inútil, perfecto para un inútil como tú y además ¿sabes qué? Creo que cuando venga Sakuragi me voy a divertir con él.

Rukawa, que ya llevaba un rato aguantando, se levantó de la cama, cogió a su madre por el cuello y la empujó contra la pared. Acto seguido levantó un brazo y cerró su puño, entonces su espalada le dio un fuerte pinchazo que hizo que soltara un débil gemido. Emiko sonrió al escucharle y entonces Rukawa habló.

No te atrevas a hacerle nada al do... quiero decir a Sakuragi, ¿me entiendes? Porque entonces será lo último que hagas en toda tu miserable vida.

Vaya, vaya si que te importa... Va, pégame, no te quedes con las ganas. Si haces todo el esfuerzo de pegarme te harás más daño en la espalda... pero míralo por el lado positivo me habrás dado un puñetazo por todo lo que te hice. Aunque no creo que te atrevas continúas siendo el mismo inútil sólo que ahora juegas a un deporte inútil.

Hanamichi había llegado al hospital como había cogido por costumbre, subió a la planta donde estaba la habitación pensando que descubriría ese día sobre el chico y como se tomaría esa sorpresa que estaban preparando a Rukawa. Cuando ya llegaba a la habitación de Rukawa escucho que alguien estaba gritando y era la voz de Rukawa.

¡¡No vuelvas a decir eso del básquet!!

Hanamichi se abalanzó sobre la puerta para ver que estaba sucediendo, abriéndola rápidamente. Allí vio a Emiko aprisionada contra la pared y Rukawa cogiéndola por el cuello, en el suelo había derramado un vaso de café. Rukawa cogía con una mano a su madre mientras la otra se dirigía a su cara aunque todos pararon en seco y se quedaron mirando al recién llegado. La madre de Rukawa se percató de que éste había perdido su expresión de antaño, ella quería que su hijo se lesionase así no podría jugar.

Inútil inexpresivo –dijo provocándole.

Rukawa volvió a mirarla con esa mirada de odio y volvió a levantar el puño haciendo una mueca de dolor pero preparado para propinar el puñetazo, el pelirrojo se percató de la mueca del chico y se abalanzó sobre él deteniéndole.

¿Pero que haces do'aho? –gritaba Rukawa intentando liberarse.

¡¡No seas idiota si lo haces te lesionarás y no podrás jugar a básquet durante una buena temporada!! –gritaba Hanamichi mientras que le cogía por los brazos.

Siempre te tienen que vigilar porque eres un inútil –comenzó de nuevo la madre de Rukawa.

¡¡Usted váyase por favor, váyase y déjele en paz ya le ha hecho bastante!! –gritó Hanamichi.

Las palabras de Hanamichi hicieron que Rukawa parase y quedase soportado en los brazos de su pelirrojo, mientras que la madre de Rukawa, bastante chocada por las palabras de Hanamichi salió de la habitación y se marchó. Las palabras de Hanamichi habían alegrado mucho a Rukawa, su querido do'aho le había protegido de una de las personas que más daño le había hecho. Hanamichi ayudó a Rukawa a volver a ponerse en la cama y después se sentó en un sillón. Los dos estaban en silencio y de vez en cuando el uno miraba al otro sin que el otro se diese cuenta.

Gracias –dijo Rukawa finalmente.

De nada... –dijo el pelirrojo- "¿¡Me estoy sonrojando?!"

Giró la cabeza rápidamente ante el asombro de Rukawa que no entendía nada de nada.

"Lo que en realidad pasa es que me siento bien porque he hecho una buena acción, yo el gran tensai" – pensaba Sakuragi mientras recuperaba su tranquilidad habitual.

El silencio volvió a predominar en la habitación hasta que por la puerta entraron Ryota y Ayako los cuales quedaron muy sorprendidos por el silencio que había en la habitación ya que esperaban encontrarles peleando.

¡Hola chicos! –saludó Ayako sonriendo- Que silenciosos estabais...

Hemos venido un poco pronto pero queríamos venir a la fiesta, ¿eh Hanamichi? –dijo Ryota- Ei, ¿cómo vas Ruka?

"... Ruka... nunca me ha gustado ese apodo..." –pensaba Rukawa- Estoy mejor... ¿Qué es eso a lo que habéis venido?

A la fiesta –dijo Ayako mirando a Rukawa.

La mirada de Rukawa mostraba asombro, dirigió la mirada hacía el chico pelirrojo que le observaba con una sonrisa forzada mientras Rukawa entrecerraba sus ojos.

¿De qué fiesta hablan, do'aho? –dijo Rukawa con tono severo

De la que hemos montado para celebrar que dentro de poco ya sales del hospital –dijo Hanamichi sonriendo forzadamente.

¿Tú crees que es normal hacer una fiesta en un hospital? ¡Do'aho!

¡¡Kitsunee!! ¡¡Encima de que te preparo una fiesta!! ¡¡Eres un desagradecido!!

Todos continuaron charlando animadamente, todos menos Rukawa esta claro. A los minutos entraron a la habitación Akagi, Mitsui y Kogure.

¡Ei! ¡Al final habéis venido! –dijo contento Hanamichi.

Sigues igual que siempre, Sakuragi –dijo Akagi con un suspiro.

Tú sigues siendo igual de gorila, Gori –dijo Hanamichi con una pícara sonrisa.

Rukawa miraba la habitación un tanto sorprendido, seguro que si se lo contaba a alguien todo lo que estaba pasando en la habitación, no le creerían porque se fue llenando de gente a medida que pasó el tiempo. Todos los jugadores del equipo del Shohoku que le conocían habían venido a verle. La cita diaria con su do'aho había sido interrumpida por una trouppe aunque no podía recriminar nada ya que su pelirrojo había hecho algo amable y eso no ocurría muy a menudo que digamos

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Bueno al final he actualizado pronto! El capitulo tres se finish... no se si os gustará la parte del pasado de Rukawa si creeis que esta horrible lo sientou muxyo o '' Anda que Hanamichi... a quien se le ocurre montar una fiesta en un hospital u.u (pues se le ocurre pq se me ocurre a mi –o-'')

Uoo!! Muchas gracias por vuestros review me han animado mucho!!

Kinyoubi tu review fue el primero que recibí, me alegra de que te guste la forma de narrar n.n, espero que este cap no te decepcione n.n

Shadir aki esta el tercer capítulo para no haceros esperar n.n

Angeli Murasaki Nyo pasa nada pq no sepas que decir n.n con tu review ya me haces feliz simplemente diciendo que te ha gustado, la intención es lo que cuenta.

Blue-Azul-Acero Acias, espero que te siga gustando - y que sigas dejando review

pupi-chan En que estaria pensando Hana al coger el yaoi? Nyo lo se...en Ru puede ser xD Gracias por el Review

Yumiko Minamino Yumi!!! XDDD Te lo releíste o simplemente djaste review? XD Bueno gracias igualmente por dejarlou -

Merjonic Bueno no sé si habras leído el capítulo dos pero bueno xD Me alegra que aunque no te interese mucho el RuHana te guste el argumento thankss n.n

Hikaru Itsuko Nyo se si te habrá gustado el pasado de Kae kun... se hizo lo que se pudo U Espero que te siga gustandooou!!

Sakare Nechaaaan!!!! XDDD anda que que cabeza tienes! Bueno la verdad es que como no sabías el título dl fic podías no saber q lo habías leidou n.n

Bueno, han sido muchos reviews muxias graciaas a todous! Y espero que sigais leyendo mi humilde fic. Domo Arigatô!! 0