Disclaimer—La mayoría de los personajes de este fic son propiedad de Inoue y los que no estaban definidos en su obra y otros inventados son todos culpa mía... no me lo tengáis en cuenta xD

Advertencia – Este es un fic yaoi (bueno por el momento es shonen ai porque la verdad es q cosas mu fuertes no he metido aun... ya vendrá el momento xD) es decir chico x chico si no te gusta este genero... que haces leyendo?

CAPITULO 5- FALLING INTO DARKNESS

Después del golpe propinado por algo que no sabía definir, Hanamichi había perdido todas las fuerzas que le quedaban. Cuando volvió a sentir algo notó una sensación muy cálida, eran los labios de alguien posados en su frente ¿Quién era? No lo sabría decir, después notó el dulce roce de una mano por su cara y después un dulce beso en los labios. Era la primera vez que alguien le besaba y le estaba gustando esa sensación de calidez. Cuando por fin se vio con suficientes fuerzas abrió los ojos con intención de descubrir quien le había dado ese beso.

Hanamichi-kun. ¿Estás mejor? –preguntó Haruko.

"¡¡Haruko-chan¿Ha sido ella?" –se preguntaba Hanamichi sonrojado¿Has sido tu?

¿Yo¿El qué? –preguntó Haruko desconcertada por las palabras de Hanamichi.

"¡Ya entiendo! Haruko-san... Haruko-chan es muy tímida y no quiere reconocerlo." –pensaba Hanamichi mientras reía por lo bajo.

Debes agradecer a Rukawa que te haya traído hasta aquí, aunque fuera él quien te atropelló con la bicicleta.

¿Rukawa? –dijo Hanamichi sorprendido¿Y cómo me ha traído hasta aquí?

En brazos.

¿¡NANI? –dijo Hanamichi pegando un brinco enrojeciendo¡¡Yo el tensai Sakuragi en brazos de ese kitsune!

Nadie te vio –dijo Haruko intentando calmarle.

Uf –suspiró Hanamichi aliviado.

Al resto de clases Hanamichi asistió ya que la fiebre le había bajado y lo único eran los estornudos que a veces sufría. Cuando acabaron las clases Hanamichi fue a su habitual entrenamiento con el equipo. Ryota les dijo que harían un entrenamiento más intensivo y hizo sentarse a Rukawa ya que no quería que se lesionase.

Hanamichi miró a Rukawa con una sonrisa burlona, Rukawa se sentía como un trasto inútil, sabía que no podía forzarse mucho aún pero estar sin hacer nada le hacía sentirse mal ya que no podía hacer algo que le gustaba mucho. En el tiempo que tuvo hasta que acabaron los ejercicios le dio tiempo a tomar la determinación de pedirle ayuda a Hanamichi para poder recuperar el ritmo habitual antes de que le aislasen completamente de los entrenamientos, además tenía que enseñarle aquello a Hanamichi. Cuando acabó el entrenamiento se dirigieron al vestuario.

Sakuragi, ven –llamó Rukawa.

¿Qué quieres Rukawa? –preguntó Hanamichi desconfiando un poco.

Te dije que te enseñaría una foto de cuando era pequeño y la he traído¿la quieres ver?

¡Sí, sí! –dijo Hanamichi notablemente interesado.

Hanamichi se acercó hasta donde estaba Rukawa y se fijó en que éste últimamente se veía más animado de lo habitual, sus ojos tenían un brillo especial que hacían que no fuesen los habituales ojos glaciales convirtiéndolos en unos ojos llenos de calidez. Rukawa abrió su bolsa y se puso a buscar hasta que sacó una foto de un tamaño mediano que entregó a Hanamichi. Giró la foto y en ella se veía a un niño muy mono de pelo negro con una sonrisa preciosa.

¡¡Woh¡¡Eras un niño muy mono! Esto... que para ser tú eras más mono de lo que pensaba –acabó rectificando Hanamichi dándose cuenta de lo efusivo que había sonado lo primero.

Aunque se había arrepentido de esa efusividad que había manifestado, todo lo que había dicho era verdad. El niño de esa foto era monísimo y pensó que si algún día tenía un hijo le gustaría que fuese igual que Rukawa cuando era pequeño pero con el deseo de que no se volviese igual de inexpresivo que él. Rukawa aún estaba soñando recordando con que efusividad el jugador pelirrojo del Shohoku había dicho que era muy mono. Comenzaron a recoger la ropa que se habían quitado aunque Hanamichi no quería soltar esa foto, la sonrisa de antaño de Rukawa había provocado un extraño efecto sobre él. Rukawa miró a Hanamichi con una sonrisa pícara, le gustaba que Hanamichi no quisiese soltar su foto.

¿Me devolverás la foto? –preguntó Rukawa¿O acaso quieres quedártela?

¿Para que querría yo una foto tuya? Toma –dijo Hanamichi tendiendo la mano y enrojeciendo

... Si no la quieres suéltala¿no? –dijo Rukawa con una gotita mirando como el pelirrojo aunque había tendido la mano no soltaba la fotografía.

Hanamichi, sonrojado de nuevo, soltó la fotografía al darse cuenta de que aún la sujetaba. Rukawa había disfrutado con la reacción del pelirrojo y volvió a guardarla pensando que algún día le regalaría una copia ya que parecía haberle gustado mucho y además que Hanamichi tuviese una foto suya le hacía feliz a él. Los dos chicos cogieron las bolsas donde habían guardado toda la ropa y se dirigieron a la salida del gimnasio.

Tengo que pedirte un favor Sakuragi –dijo Rukawa.

¿El qué? –dijo Hanamichi con curiosidad.

Quiero que me ayudes a entrenar, quiero recuperar el ritmo de entrenamiento que llevaba antes pero solo no puedo hacerlo.

Es normal que se lo pidas a un tensai como yo –dijo Hanamichi alardeando.

Ya habían salido fuera del gimnasio y Hanamichi parecía dispuesto a contestar cuando la voz de Haruko llamó a Sakuragi mientras venía corriendo hacía él. Cuando le tuvo delante se abrazó a él y le dio un beso en los labios.

Rukawa estaba atónito viendo como Haruko besaba a Hanamichi. ¿Esa niñata era novia de su pelirrojo? Entonces entendió todo: el porqué de ese mote cariñoso, de las constantes visitas del pelirrojo a la niñata y también porque era tan feliz éste aquel día que se lo encontró por la calle empapado. Por dentro Rukawa se estaba derrumbando, su mundo, todo lo que había logrado hasta ese beso le parecía todo muy lejano casi como un sueño. Sin esperar a nadie se fue de allí lo más rápido posible, quizás intentando despertar de esa pesadilla, ese infierno en el que acababa de comenzar a caer sin vuelta atrás.

Hanamichi aún estaba sorprendido por la reacción de Harukoésta le miraba ahora tímidamente. Entonces Hanamichi pareció recordar que alguien le acompañaba antes de que apareciese Haruko, además éste le había pedido un favor y justo cuando apareció Haruko iba a decirle que estaba dispuesto a ayudarle.

Rukawa –dijo Hanamichi girándose hacía donde estaba el otro jugador del Shohoku.

Al girarse Hanamichi se quedó sorprendido, Rukawa no estaba debía de haberse marchado mientras él y Haruko se besaban. Entonces pensó que Rukawa habría presenciado todo lo ocurrido.

"Ahora no tengo que pensar en eso. Seguro que tenía cosas que hacer y se ha marchado. Además que más me da a mí que nos haya visto besándonos." –pensaba Hanamichi.

¿Nos vamos Hanamichi-kun? –preguntó Haruko.

Vale –dijo Hanamichi aún pensando en lo ocurrido.

Rukawa que andaba a paso acelerado comenzó a correr. Mierda, mierda y más mierda. ¿Porqué demonios le estaba afectando tanto? Todo su interior se estaba cubriendo de oscuridad, esa misma que había poblado antaño todo su ser. Todas pequeñas alegrías que había tenido se estaban desvaneciendo. ¿Porqué no podía frenar ese derrumbamiento¿No estaba ya mentalizado con que nunca obtendría el amor de él¿Entonces porqué se sentía tan mal?

Al día siguiente Rukawa se sentía como una marioneta, todo su interior estaba vacío, lleno de oscuridad. Aún así decidió que iría al instituto, podría haberse quedado en casa pero de nada le serviría encerrarse, solo le serviría para pensar más y para quedarse aún más vacío si eso era posible. Fue a clase y para la sorpresa de todos los alumnos y en especial del profesor Rukawa estuvo atento durante todas las horas. Cuando llegó la hora del entrenamiento se dirigió al gimnasio, para su alivio Hanamichi aún no había llegado y deseó que no viniese, no sabía si podría soportar ver su pelo sedoso, esos ojos cafés que tanto le gustaban y entonces recordar al llegar a los labios el beso del otro día. Comenzaron a practicar y Ryota le dijo que como no quería que se lesionase que practicase los tiros. Sin oponer resistencia se fue a la canasta que permanecía libre y comenzó a lanzar la pelota metiendo cada lanzamiento.

¡¡Perdón llego tarde! –gritó Hanamichi que acababa de abrir la puerta del gimnasio.

Rukawa que estaba lanzando cuando entró Hanamichi falló el tiro. Dirigió la mirada hacía el pelirrojoéste que tenía la respiración acelerada por la carrera que había hecho, posó las miradas por todos los jugadores que le miraban hasta que su mirada se cruzó con la de Rukawa. Cuando vio a Hanamichi noto como una ligera punzada, verlo le había recordado la escena del día anterior y el solo hecho de recordarlo le dolía mucho. Volvió a coger la pelota mientras proseguía con los tiros mientras Hanamichi se dirigió al vestuario a cambiase. Al rato Hanamichi volvió ya preparado para comenzar el entrenamiento aunque antes de comenzar a entrenar se dirigió hacía Rukawa.

Eh Rukawa, sobre lo de ayer...¿Aún quieres que te ayude? –preguntó Hanamichi

¡¡Eh Rukawa! –chilló Hanamichi viendo que el chico no le hacía caso¡¿Quieres hacer el favor de contestarme!

¡¡Hanamichi¡¡Déjate de tonterías y a entrenar! –dijo Ryota un poco cabreado.

Ya voy Ryochin –dijo Hanamichi, después volvió a girarse hacía Rukawa mientras murmuraba unas palabras que nadie a parte de Rukawa pudo escuchar.

Cogió una pelota de básquet que había cerca y se dirigió hacía donde estaban todos los demás. Rukawa permanecía allí de pie, pensando en las palabras de Hanamichi.

"Ya me extrañaba que pudieras ser agradable."

Las crueles palabras de Hanamichi se iban repitiendo una y otra vez en el vacío de su interior. Todo lo que estaba ocurriendo le estaba doliendo mucho más que el reencuentro con su madre y con su pasado.

Mientras Hanamichi entrenaba recapacitó en lo que acababa de decir. Sus palabras habían sonado muy duras y se arrepentía un poco de haberle dicho eso. Aunque él se había comportado de una manera muy impertinente no contestándole cuando él le estaba hablando bien. Dirigió la mirada hacía Rukawa imaginando encontrarlo de nuevo entrenando y pasando de todo pero para su sorpresa Rukawa estaba de pie inmóvil.

¡Cuidado con la pelota Hanamichi! –gritó Yasuda.

La pelota golpeó la cara de Hanamichi, durante un segundo nadie dijo nada, en la cara de Hanamichi se adivinaba donde había golpeado la pelota debido al ligero toque rojizo.

¿Daijobu Sakuragi? –preguntó Yasuda acercándose con precaución.

¡¡Claro que estoy bien¡El gran tensai Sakuragi nunca se hace daño! Ja, ja, ja, ja –dijo mientras sus puños se cerraban para contener su furia.

Rukawa se acercó hasta donde estaban todos y dejó la pelota que estaba utilizando en una cesta.

Yo me marcho –dijo Rukawa a Ryota.

¿Y eso¿Te pasa algo? –dijo Ryota preocupado.

No me encuentro bien y además como tampoco hago mucho prefiero irme- dijo Rukawa- Hasta mañana.

Todos se quedaron mirando a Rukawa el cual entró en el vestuario. Rápidamente se cambió, no quería que nadie le preguntase nada, solo quería salir de allí corriendo y huir de esa persona a la que tanto quería y que tanto daño le hacía a la vez. Una vez cambiado salió de allí a paso ligero atrayendo todas las miradas de los presentes. Hanamichi miraba al chico pensativo. ¿Se habría marchado por su culpa¿Qué le había pasado?

Al salir del entrenamiento fue a su casa y al llegar la sorpresa (o no) fue descubrir que para variar sus padres habían vuelto a salir. Desde que su madre se había vuelto a casar no hacían más que derrochar dinero. Su nuevo padre era una persona muy buena y se llevaban muy bien aunque desde el día que sufrió un ataque de corazón como su verdadero padre Hanamichi hacía mil y un intentos para que dejara esas fiestas que afectaban la salud de su corazón ya que no quería perderle como le pasó con su padre. Cogió el dinero de la mesa, se dirigió a la puerta y su sorpresa fue ver que estaba lloviendo, parecía que sus padres escogían los días de lluvia para salir. Cogió su paraguas y se fue a comprar algo para cenar. Cuando ya volvía vio que había alguien jugando en la pista de baloncesto a pesar de la lluvia que caía, se acercó y vio a Rukawa. Se extrañó un poco de que el chico estuviese allí si se había quejado de que se encontraba mal en el entrenamiento, cosa que demuestra lo inocente que puede llegar a ser a veces Hanamichi. Rukawa seguía practicando los tiros, de vez en cuando se aparaba el flequillo mojado que le caía en los ojos molestándole. La camiseta blanca que llevaba la tenía pegada al cuerpo marcando sus pectorales y se transparentaba un poco. Cada vez que tiraba se iba alejando más de la canasta, intentaba hacer jugadas desde más lejos y mientras Hanamichi le miraba como hipnotizado. A medida que pasaban los minutos los movimientos de Rukawa se fueron entorpeciendo y Hanamichi miraba con gesto grave al entender la limitación del joven. Los movimientos de Rukawa eran ya muy lentos y en uno de esos cayó rendido al suelo. Hanamichi veía como el pecho de Rukawa se inflaba y desinflaba con tal de recuperarse. Por primera vez en un rato Hanamichi se movió para adentrarse en la cancha. Rukawa escuchó los pasos de alguien sobre la pista mojada, alzó la vista y bajo el paraguas vio a su querido Hanamichi. Llevaba una camiseta naranja y unos pantalones azules que le hacían juegoéste tendió una mano a Rukawa.

Va, levanta –dijo con una sonrisa –" No se por que tiene que entrenar solo si yo le puedo ayudar"

"No lo hagas, no me lo pidas con esa sonrisa que tanto he buscado. No después de lo que ha pasado, no después de saber con quién estás, no después de saber que sales con ella. Ya no puedo aceptar tu mano, pero no me mires así, con esa sonrisa que me derrite y a la vez me mata porque sé que nunca será mía"

Rukawa intentó incorporarse solo pero las fuerzas le abandonaron antes de poder levantarse completamente y volvió a caer tendido en el suelo. Hanamichi no entendía la reacción de Rukawa.

No seas insistente y toma mi mano –dijo Hanamichi insistiendo.

¡No intentes ser amable ahora¡¿No tienes suficiente con lo que has hecho! –gritó Rukawa mientras apartaba la mano de Hanamichi con un manotazo y con mucha dificultad se ponía en pie.

Hanamichi se quedó sorprendido¿a qué venía esa reacción?. Miró la cara de Rukawa y se preguntó si ese agua que corría desde sus ojos hasta el final de su cara eran lágrimas o era el mismo agua de la lluvia que recorría todo su cuerpo. Vio como se alejaba y su confusión iba en aumento, le había dicho que si no tenía suficiente con lo que había hecho... es decir que aún estaba resentido por el accidente ocurrido aquel día. ¿Por qué le había hecho creer entonces que no le guardaba rencor?

Pobre Ru... pero no desesperéis pq se arregla todo, ya vereis. Ahora vamos a por los reviews que me habéis mandado. Muchas gracias a todous.

Pupi-chan, mira Hana le dijo que sí pq ella fue su amor durante tiempo, se supone... ya veremos lo que pasa xDDD

Ran-K, axias por seguir leyendo mi fic tita! 0 El lemon ya llegará ya...xDDDDDD d momento aún nyo n.n

Elena, la aparición de Sendoh es para darle aún más motivos para odiarlo xDDD. Mm, un Hana bomero...y se ponga a montárselo con Ru vestido de bombero xDDDDDDDD Naruto (diox) q wai! XD

Sakare, acias acias por tu review! Aunque sean cortos se agradecen ya que te motivan a escribir más rápido -

Sakura, es que antes tenia puesto no aceptar annonimous review y no lo sabía así que lo quité cnd me dí cuenta. Me alegra que te guste, lo de Harutko ya akabara tranquila y Kae de Hana y a la inversa xD

Lensaiäk, cuando lo publiques ponme un review con el link y lo leeré encantada n.n Me agrada que te guste mi fic, estas cosas me animan a escribir más. Arigatô! 0

Inuyashaluchi, tranquila que no lo voy a dejar así - solo hay que tener un poco de paciencia. Espero que sigas leyendo mi fic.

Por ahora esto es todo, espero que os guste este capítulo...Hasta la próxima! 0

Jya!

Miruru Yaoi Kuroba (Naruto-adoradora)