Disclaimer—La mayoría de los personajes de este fic son propiedad de Inoue y los que no estaban definidos en su obra y otros inventados son todos culpa mía... no me lo tengáis en cuenta xD

Advertencia – Este es un fic yaoi (bueno por el momento es shonen ai porque la verdad es q cosas mu fuertes no he metido aun... ya vendrá el momento xD) es decir chico x chico si no te gusta este genero... que haces leyendo?

CAPITULO 9 - PADRES

A la hora de comer, ya que a la hora de entrar no le había visto, se dirigió a la clase de Rukawa con la esperanza de encontrarle. Al llegar abrió la puerta del aula y lamentablemente no estaba allí así que le preguntó a un grupo de chicos que le dijeron que se había ido al terrado, cuando por fin llegó allí si que lo encontró por fin.

¡¡Por fin te encuentro Rukawa! –exclamó Hanamichi contento.

El chico de pelo negro miró con asombro a Hanamichi, ahora no quería hablar con él, solo con recordar como había escapado la tarde anterior de la demostración de amor le entraba una vergüenza horrible. Comenzó a andar intentando que el pelirrojo no le dijese nada cuando pasase por su lado para intentar huir pero Hanamichi le detuvo agarrándole por el brazo.

¡¡Suéltame! –gritó Rukawa intentando liberarse.

¡Tú no te vas de aquí! Quiero saber que he hecho mal. ¿Qué te pasa? ¿Qué te he hecho? –dijo Hanamichi sin soltar el brazo de Rukawa.

Rukawa se quedó quieto mirando a Hanamichi que miraba hacía el suelo con una expresión triste. Rukawa comenzó a andar esta vez en la dirección contraria para sorpresa de Hanamichi que ahora le miraba confuso.

¿No querías saber qué me pasa, Sakuragi? –dijo Rukawa.

Los dos chicos se sentaron en un pequeño bordillo esperando a que alguno se decidiese para hablar de nuevo. Hanamichi se impacientaba, a él nunca se le habían dado bien las esperas, siempre actuaba de forma impulsiva. Rukawa buscaba las palabras adecuadas para comenzar y no las encontraba, a lo mejor ese do'aho se enfadaba o peor aún sentiría indiferencia.

¿Se puede saber qué te pasó ayer? –dijo finalmente Hanamichi.

Lo siento. No quería dejarte así pero no puedo, me siento muy mal solo con pensar lo del otro día en el parque y encima lo viste todo. –dijo Rukawa en un tono triste.

¿Te refieres al cerdo de Sendoh? –dijo Hanamichi.

Sí –dijo Rukawa bajando la cabeza sintiéndose culpable.

Había olvidado que tenía que hacer algo con eso... ¿Qué tienes después de la siguiente clase? ¿Algo que no quieras perderte?

No, ¿por? –dijo Rukawa curioso.

Te espero en el trastero del patio, ¿vale? –dijo Hanamichi sonriendo.

Vale –dijo Rukawa sin entender lo que el otro jugador del Shohoku se traía entre manos.

Y así quedaron cuando pasó la primera hora después de la comida Hanamichi fingió estar enfermo y se marcho hacía el punto de encuentro. Rukawa simplemente se limitó a marcharse sin poner excusas ni decir nada a nadie. El cobertizo estaba situado en la parte este del patio y era tan poco utilizado que mucha gente ni sabía de su existencia. Dentro se guardaban algunos materiales para educación física que se utilizaban en contadas ocasiones y todo estaba amontonado en ese pequeño cobertizo por lo tanto era muy difícil que alguien les pillase aunque no improbable. Al llegar Rukawa, Hanamichi estaba esperándole con una sonrisa muy feliz y muy sospechoso para que negarlo.

Pensaba que a lo mejor no venías –dijo Hanamichi.

Era mejor venir y ver que te traías entre manos que tener que escuchar al muermo del profesor –dijo Rukawa.

Ahora acércate –dijo Hanamichi haciendo un gesto con su mano a Rukawa para que se acercase- dime dónde te tocó Sendoh.

Rukawa se desabrochó la chaqueta y la camisa y le señaló por donde había pasado su mano Sendoh aquel día. Seguidamente Hanamichi pasó una cuerda por encima de una tablilla que atravesaba el techo y que no estaba muy alto.

Dame las manos –dijo Hanamichi decidido.

Rukawa obedecía aún sin entender el plan del pelirrojo. Cuando tendió las manos Hanamichi las rodeó con una tela blanca y antes de que le diese tiempo a reaccionar las pasó por la cuerda que colgaba de la tablilla inmovilizándole. Tenía los brazos hacía arriba colgando, lo único que podía mover era la cabeza y las piernas aunque no iba a pegarle ninguna patada a ese do'aho aunque puede que lo hiciese si las cosas se ponían muy feas...

¿Se puede saber que haces, do'aho? –dijo Rukawa intentándose liberar.

Voy a marcar mi territorio –dijo con una sonrisa perversa.

¡Estas loco! –dijo Rukawa mientras enrojecía.

Así nunca más me volverás a dar plantón –decía Hanamichi mientras se acercaba a Rukawa.

Hanamichi besó con fuerza a Rukawa, este sin oponer resistencia abrió su boca dejando paso a la lengua de Hanamichi. El jugueteo de sus lenguas les producía un montón de sensaciones aunque Hanamichi las detuvo y comenzó a besar el cuello de Rukawa y posteriormente a lamer su cuello con la intención de borrar el rastro del puercoespín. Rukawa se estremecía con cada roce, ese do'aho se había vuelto completamente loco. Él mismo reconocía que a él le encantaban este tipo de juegos perversos pero nunca llegó a pensar lo mismo de su do'aho. Después de un rato de besos en el cuello Hanamichi se detuvo mirando momentáneamente la cara el sonrojado Rukawa. Posteriormente volvió a señalar los puntos que con anterioridad le había indicado Rukawa y comenzó a besarle por la zona donde había tocado con anterioridad Sendoh mientras con sus brazos rodeaba a Rukawa. Después de besar las diferentes partes de su pecho y como había hecho con su cuello comenzó lamer su pecho haciendo que Rukawa soltase pequeños gemidos de placer. Hanamichi se había vuelto loco y disfrutaba con cada gemido de Rukawa y estaba volviendo loco a este último, por todo interior notaba un cúmulo de sensaciones que hacían que cada vez estuviera más excitado. Hanamichi se incorporó y acercándose a Rukawa cogiéndolo por la cintura comenzó a susurrar en un tono meloso.

Ahora he marcado mi territorio, es decir, tu cuerpo me pertenece así que pobre del que se atreva a tocarte y pobre de ti que me abandones porque ya no tienes el dominio sobre ti mismo. Eres mío.

Atrayendo a Rukawa aún más le besó con fuerza y de repente para sorpresa de ambos la puerta del cobertizo se abrió, al principio ambos miraban atónitos hacía la puerta con miedo de ver quien era aunque al reconocer al intruso los dos miraban ahora con los ojos entrecerrados.

Y-yo sólo venía a por el material para hacer la clase especial de gimnasia y no sabía que hubiera aquí na-nadie. Lo-lo siento –dijo Haruko

La chica permanecía inmóvil mirando a los dos chicos como esperando a que estos continuasen con lo que estaban antes de que les interrumpiesen, aunque le había chocado en sobremanera no podía moverse de allí mientras unas inmensas ganas de llorar se apoderaban de todo su interior. Los dos chicos seguían mirando a Haruko con los ojos entrecerrados.

Sakuragi por favor desátame, que esta niña ya me ha cortado el rollo –dijo Rukawa finalmente.

Hanamichi desató a Rukawa, seguidamente cogió las manos de este para comprobar que no le había hecho nada en las muñecas como consecuencia de haberlo tenido atado. Después de abrocharse y ponerse bien toda la ropa los dos salieron dejando allí a Haruko que ahora comenzaba a llorar de impotencia sabiendo que por mucho que le quisiese los dos habían acabado pasando de ella y se sentía muy ignorada.

Esa estúpida nos ha fastidiado el momento –dijo Hanamichi molesto

¿Cómo? –dijo Rukawa sorprendido por las palabras de Hanamichi.

Pues lo que has oído –dijo Hanamichi enrojeciendo pensando si había dicho algo malo.

Ja, ja, ja. Nunca pensé que oiría salir tan gratificantes palabras de esa boquita tan preciosa que tienes. –dijo Rukawa que ahora le miraba divertido.

Es que hace poco acabé de entenderlo todo. La verdad es que me has gustado desde el principio pero había confundido mis verdaderos sentimientos y los había distribuido como veía más normal. En un principio sentí atracción por ti y cuando vi que Haruko iba detrás de ti sentí odio hacia ella pero en aquel entonces no veía norma esos sentimientos y acabé por pensar que era al revés. Además como veía que tú no prestabas atención a ninguna de esas fans que te seguían ni a la misma Haruko pues seguía con esos pensamientos ya que de forma inconsciente sabía que no te perdería pero cuando te vi aquel día con Sendoh me entró mucho miedo porque pensé que iba a perderte ya que tú eres realmente a la persona a quién amo.

Sí que has tardado en darte cuenta –dijo Rukawa- Mientras no te aclarabas me hiciste sufrir mucho y además día tras día me ibas hiriendo con esas palabras que aunque contenían crueldad hacían sentirme en parte especial ya que en realidad me prestabas más atención de la que tú mismo te dabas cuenta. Pero igualmente cuando comenzaste a salir con la cría me mataste.

Hanamichi se sintió terriblemente culpable por lo que Rukawa acababa de confesarle ya que aunque ahora reconocía cuales eran sus verdaderos sentimientos durante una temporada había estado haciendo a su kitsune. Hanamichi se quedó parado un momento haciendo que Rukawa que seguía caminando se le adelantase un poco mientras los pétalos de sakura caían a su alrededor. Seguidamente corrió hacía Rukawa y le abrazó con fuerza para sorpresa del este que ya estaba a punto de girarse para ver que hacía Hanamichi.

Perdóname, siento tato haberte hecho sufrir –dijo Hanamichi mientras le besaba la mejilla.

No importa, lo que realmente es importante ahora es que por fin estas a mi lado.

Aunque el tiempo fuera agradable se vistió con una chaqueta larga, abrió su armario y rebuscó hasta encontrar una peluca, como pudo se la puso y volvió a mirar por los cajones hasta que encontró unas gafas oscuras que también se puso. Cogió el dinero que tenía encima de la mesa, sus llaves y salió de incógnito evitando que nadie conocido le viese salir de su casa puesto que entonces por mucho disfraz que llevase le reconocerían. Por fin se alejó unos metros de su casa y ya podía andar con cierta normalidad, para su suerte no quedaba muy lejos de donde vivía entonces llegaría pronto, compraría pronto y se marcharía pronto a casa sin que nadie le viese. Cuando ya estaba cerca comenzó a caminar pegado a la pared mirando hacía los lados y tan concentrado estaba vigilando que no se dio cuenta de que había llegado a la puerta de su destino que se abrió y al no vigilar Hanamichi cayó de espaldas. Rápidamente se levantó, medio colocó bien la peluca y entró en el local.

Rukawa se aburría tremendamente, echaba en falta a Hanamichi y lo pero era que no sabía donde vivía, así que decidió salir a dar una vuelta para ver si la casualidad juntaba sus caminos. Pero ya llevaba más de veinte minutos caminando y no se lo había encontrado solo había visto como muchas chicas se le quedaban mirando con cara de aleladas por la calle. Iba caminando por una de las zonas comerciales de Kanagawa pensando en sus cosas hasta que el porrazo que un chico con gabardina y gafas de sol le llamó la atención. Si no hubiese visto lo que vio, hubiese continuado su camino sin fijarse más en el chico pero su supuesto pelo se movió y aunque este intentó ponerlo bien Rukawa pudo ver como un trozo de pelo pelirrojo asomaba por lo que ahora podía definir claramente como una peluca. Por fin se decidió y entró él también, se acercó por detrás y rápidamente le rodeó con sus brazos y puso su cara cerca del oído de Hanamichi.

Do'aho me entran ganas de quitarte toda esa ropa que te has puesto encima- dijo Rukawa en tono meloso - ¿Pero tú no decías que no coleccionabas para nada mangas yaoi?

¡¡Rukawa! Eto... Yo... no-no lo iba a comprar y ¡suéltame que nos pueden ver! –dijo Hanamichi ruborizado

Si no me importa que compres yaoi, así te instruyes y después cuando llegue el momento me sorprendes. Y no te suelto que aquí no nos ven, además nadie aparte de mí te reconocería –dijo Rukawa y justo cuando acabó de decirlo le mordisqueó la oreja.

¡Wa! ¡Para déjame! –dijo Hanamichi ahora totalmente rojo- Voy a pagar.

Hanamichi se desprendió del recién nombrado (por Hanamichi) pulpo kitsune y se dirigió a la caja a pagar el manga. Seguidamente salió de la librería a paso ligero seguido por Rukawa que comenzó a correr hasta alcanzar a Hanamichi.

¡Eh! No me dejes solo. ¿Y ahora donde vas? –dijo Rukawa llegando por fin al lado de Hanamichi.

A mi casa –dijo Hanamichi mientras se ponía bien la peluca y las gafas de sol

¿Puedo ir? –dijo tímidamente Rukawa. Hanamichi le miró curioso- Vale, si no quieres no vengo.

Ven, no tengo inconveniente. –dijo Hanamichi volviendo a mirar hacía delante- Total mis padres no están esta noche porque se van a cenar y con un poco de suerte tampoco les veremos.

¡Qué mono eres! –dijo Rukawa colgándose del cuello de Hanamichi

Pareces un crío... –dijo Hanamichi mientras comenzaba a reírse.

Mientras iban caminando Rukawa memorizaba las calles por las que pasaban para poder volver otro día cuando se aburriese y hacerle una visita a su do'aho. Antes de acercarse a la zona de peligro se quitó la gabardina, las gafas y la peluca y se disponía a guardarlo todo en una mochila para poder proseguir su camino cuando dirigió su vista a Rukawa, este le miraba curioso porque se había quedado como embobado mirándole y de repente Hanamichi se levantó y comenzó a ponerle la peluca.

¿¡Pe-Pero qué haces! –gritaba Rukawa mientras intentaba liberarse del pelirrojo.

¡No quiero que nadie te vea entrar en mi casa así que no te resistas! –dijo Hanamichi que seguía forcejeando con Rukawa

Después de mucho rechistar Rukawa accedió a llevar la peluca y las gafas de sol haciéndole parecer una persona totalmente diferente. Hanamichi le miraba de vez en cuando ya que le veía igualmente atractivo, puede ser que fuera en parte porque sabía que la esencia, es decir la personalidad, de la persona a la que más quería sobre la faz de la tierra estaba debajo de ese disfraz. Al fin llegaron al apartamento de Hanamichi, al entrar había un pequeño recibidor conectado con la cocina-comedor. Siguiendo a Hanamichi se adentraron en un pequeño corredor que tenía al principio a mano izquierda un pequeño lavabo con su plato-ducha y su pica. Continuando por el pasadizo y a mano derecha había una habitación un poco más grande con una cama de matrimonio con una mesilla de noche a uno de los lados y en la pared derecha estaba el armario empotrado. Al fondo del pasillo había una puerta a la izquierda y una enfrente. Hanamichi se dirigió a la de enfrente que era su habitación. Las paredes eran de color blanco y en la pared izquierda tenía colgado un póster de baloncesto y un calendario que habría sacado de alguna revista semanal de manga. Debajo del póster y el calendario estaba la cama que era individual, y a mando derecha había un escritorio y cerca de la ventana tenía una pequeña televisión y una videoconsola que a falta de una pequeña mesa estaban en el suelo a excepción de la televisión que estaba elevada gracias a su colocación sobre unos cuantos libros. Encima del escritorio había dos estanterías que estaban siendo completadas con colecciones manga. Rukawa se acercó para ver que coleccionaba y también para ver si podía pedirle alguno a Hanamichi, su sorpresa fue ver gran cantidad de volúmenes de cierto manga, al descubrirlo se llevó una mano a la ara tapándosela y comenzó a reír por lo bajo intentando que Hanamichi no se diese cuenta pero éste último si que advirtió de que Rukawa había visto algo que le había hecho mucha gracia, miró a la estantería y comprendió.

N-No sí... –comenzó a excusarse Hanamichi bastante rojo.

¿Pero tú no decías que no te los comprabas? –dijo Rukawa que seguía riéndose- Pues tienes diez números.

Es que no son... –comenzó Hanamichi, aunque después se puso serio- ¡Esta bien! ¡Son míos! Es que la historia era muy interesante además me ayudo a aceptar mis sentimientos hacía ti.

Eres tan mono –dijo Rukawa que se había acercado hasta Hanamichi y le rodeó con sus brazos.

¿Quieres tomar algo? –dijo Hanamichi interrumpiendo el cálido momento. Sabía muy bien que podría llegar a pasar si se dejaban llevar por el momento y él no se veía preparado para ello... aún.

Vale –contestó Rukawa levantándose dispuesto a seguir a Hanamichi hasta la cocina ya que había captado la señal negativa que este le había mandado proponiendo semejante cosa.

Los dos chicos fueron a la cocina, Hanamichi abrió la nevera en busca de algo para refrescarse y para bajar la temperatura del ambiente que se había formado y cogió dos limonadas mientras comenzaban a beber pensaban como entablar una conversación de manera cómoda sin volver a la situación de antes pero sin que les diese tiempo a reaccionar la puerta del pequeño apartamento se abrió y entraron el padrastro y la madre de Hanamichi.

Hana-chan venimos a decirte... –comenzó a decir la madre de Hanamichi pero se detuvo al ver que su hijo no estaba solo.- Hola, ¿y tú quién eres, un amigo?

Me llamo Rukawa Kaede y soy el amante de su hijo. Encantado. –dijo Rukawa muy serio mientras Hanamichi palidecía y la madre de éste último no acababa de entender

¿Su qué? –dijo la madre sin querer entender mientras el padre miraba asombrado.

¡¡Qué bromista eres Rukawa! Es que estamos apuntados a una especie de teatro y en la obra yo hago de mujer y él es mi amante y claro como estábamos ensayando pues Rukawa aún estaba metido en el papel –dijo Hanamichi mientras se ponía cada vez más nervioso.

Ja, ja, ja. Que bromista eres Rukawa. ¿Cuándo hacéis esa obra? Porque nos gustaría ir a verla –dijo finalmente el padre de Hanamichi.

Es interna, no puede verla el público –se excusó Hanamichi como pudo.

No importa, ya nos contarás como fue. Hana-chan nos ha hablado mucho de ti Rukawa-kun –dijo la madre de Hanamichi volviendo a sonreír de nuevo- ¿Por qué no os venís con nosotros a cenar a un restaurante?

Da igual, nosotros nos quedamos. Aún tenemos que ensayar-dijo Hanamichi más aliviado al ver que se habían creído la excusa.

Los padres de Hanamichi salieron de la casa mientras Hanamichi acababa su lata de limonada, cuando cerraron la puerta Rukawa se tiró sobre Hanamichi con la excusa de probar como sabía su limonada, pero antes de que la pudiese probar desde sus labios la puerta del apartamento se abrió de nuevo.

Hana-chan, ¿seguro que no queréis veni...? –dijo la madre de Hanamichi que se quedó paralizada al ver la escenita - ¿Q-Qué hacéis?

Mamá no te asustes... es pa-parte del ensayo –dijo Hanamichi rezando interiormente para que su madre le creyese.

Es mentira, en verdad estaba intentando besar a mi princesa –dijo Rukawa.

¿Quieres dejar de actuar kitsune temee? –dijo Hanamichi dándole un capón a Rukawa.

Do'aho –dijo Rukawa mientras le devolvía el capón a Hanamichi.

La madre de Hanamichi miraba como se peleaban ahora los dos muchachos aunque sin acabar de comprender. ¿Era una actuación tal y como decía su hijo? ¿O era verdad lo que ese muchacho estaba diciendo? El caso es que no le hacía gracia dejarlos solos, ya sabía que solo era una actuación (o eso creía, o deseaba creer) pero así conocería al amigo de su hijito.

Mejor os venís a cenar, ¿no, Hana-chan? –dijo la madre de Hanamichi haciendo que los dos dejasen de pelear y mirando aún desconfiada ya que no estaba segura pero le parecía que el chico de pelo negro estaba aprovechando la situación para sobar a su hijo.

Hanamichi advirtió la mirada de desconfianza de su madre así que asintió y ayudado por Rukawa se levantó del suelo y salieron de la casa. Después de un breve trayecto en coche, que se hizo infinito, llegaron al restaurante. Allí los padres de Hanamichi comenzaron a beber, la madre menos ya que después ella conduciría a la vuelta aunque ya veía las cosas de diferente modo. Rukawa aprovechó la excusa de que ensayaba para la obra se aprovechó y le metió mano a Hanamichi en más de una ocasión y como éste enrojecía y se rebotaba a los padres les parecía una broma que les estaba mostrando el lado vergonzoso de su hijo. Casi hacia final el padre Hanamichi le dio de probar a Rukawa un baso con un licor muy fuerte con la mentira de que eso no tenía alcohol y Rukawa se lo bebió y si antes había aprovechado para tocarle ahora que estaba completamente borracho lo hacía aún más a menudo y el padre de Hanamichi que también estaba borracho le seguía el juego. Después de un vergonzoso rato volvieron al apartamento. Rukawa y el padre de Hanamichi se sentaron como pudieron en el sofá, Hanamichi se acercó a ellos para ver en que estado se encontraban.

T-Te quiedo... Sakuragi –dijo Rukawa.

¿¡Pero qué dices! –gritó Hanamichi enrojeciendo y alejándose de ellos.

El padre de Hanamichi y Rukawa se comenzaron a reír aunque Hanamichi estaba casi seguro de que Rukawa había hablado en serio. Al rato el padre de Hanamichi llamó a la madre para que viera algo muy gracioso. Rukawa a su vez llamó a Hanamichi, éste se acercó para escuchar bien lo que decía ya que al estar borracho era muy difícil entenderlo y cuando lo tuvo cerca Rukawa le dio un beso.

¿¡Se puede saber qué has hecho, aho! –gritó Hanamichi apartándose mientras se pasaba el brazo por los labios como intentado quitarse el rastro del beso de Rukawa y se ponía completamente rojo.

Los tres estallaron en una carcajada mientras Hanamichi se juraba a si mismo que se lo haría pagar a Rukawa. Cuando había preparado ya el futón en su habitación para Rukawa (ya que sería imposible llevarlo hasta su casa en ese estado) volvió al comedor y vio que Rukawa se había dormido en el sofá, lo cogió en brazos y lo llevó a la habitación y lo dejó sobre la cama ya dormiría él en el futón.

Sakuragi... daisuki. –dijo Rukawa hablando en sueños.

" Bakka..." –pensaba Hanamichi mientras le tocaba el pelo apartándole el flequillo de los ojos- "Ugh... ¡Está tan guapo cuando duerme!"

Hanamichi apagó las luces sin más dilación y se acostó en el futón. Se le pasaban mil y una perversiones por la cabeza cada vez que recordaba la cara de tranquilidad de Rukawa durmiendo y no quería tener insomnio por culpa de esa tierna, bella, maravillosa y dulce visión... ¡Qué no! Después de mucho pensamiento impuro Hanamichi logró conciliar el sueño.

Bueno hasta aquí llegó el capítulo 9, pensaba que ya no tenía nada más escrito pero si que tengo algo más, lo que no sé es si lo tengo pasado al ordenador... sino me tocará ir escribiendo para la próxima vez n.n . Lo siento si tardo un poco en actualizar pero también tengo un fanfic de Naruto que actualizar u.uU y se me acumula el trabajo. Bueno paso a comentar vuestros reviews!

-KeRuBiN-, gomen si voy lenta publicando pero como dije tengo que llevar el fanfic de Naruto también xD. Hola anónimo veneciano! XDDDD

Juegui, jajaja tu review prueba que tengo un fanfic de Naruto que atender xDD. No la palma para mentes (que pueden existir hay gente pa to xD) que les guste Haruko –o-. Bueno sobrinita espero que sigas leyéndome -

Lovechii, weno suelo cortar las mejores escenas, como en este capítulo. Trankilos que el lemon ya llegará xD

Elena, bueno hay que pensar que Rukawa ha estado reprimido mucho tiempo y que ahora le puede dejar las cosas bien claras a esa xD

Oruha Shikijou, wo! Gracias por leer mi fik y muchísimas gracias por dejarme un review me gusta que me los dejéis Me animan a seguir escribiendo n.n Espero que te siga gustando n.n

Khira, Hola! Gracias por dejarme un revieww! n.n me haceis feliz sabiendo que os gusta. Si te dí la impresión de que solo tardo tanto por los reviews lo siento mucho porque no era lo que quería decir. Como ya dije normalmente el motivo de que tarde tanto es porque tengo el fanfic de Naruto por subir también y compaginar dos fanfics es un tanto difícil. Espero que me perdones u.u

Lensaiak, gracias por animarme para la selectividad, al final me la sake con un 7,1 D así que estoy muy contenta! XD Bueno espero que este capítulo te guste también. Y lo del pasillo... son estrategias zorrunas xDDDDD

Aliss.chan, holaaasss, me alegra que te guste n.n espero seguir leyendo reviews tuyos. Y sí, Haruko se lo merece xDDDDD

Bueno y estos son todos los reviews por este capítulo, he visto a gente nueva y me alegra que nueva gente se apunte a leerlo n.n Bueno nos vemos en el capítulo...¡DIEZ! Ni yo me lo creo xDDDDDD

Jya!

Miruru Yaoi Kuroba