Disclaimer—La mayoría de los personajes de este fic son propiedad de Inoue y los que no estaban definidos en su obra y otros inventados son todos culpa mía... no me lo tengáis en cuenta xD

Advertencia – Este es un fic yaoi, es decir chico x chico, además puede contener escenas lemon. Si no te gusta este género... ¿qué haces leyendo?

CAPITULO 13 - YO NO, Y TÚ SÍ.

- Todo es cuestión de preguntar y seguramente nos enteraremos -dijo pícaramente Rukawa.

- .¡Qué cotilla eres! -exclamó en voz baja sorprendido Hanamichi- Eres un pulpo-hentai-kitsune-cotilla

- Vamos... -dijo Rukawa mirándolo con los ojos entrecerrados- Que se te ve que te mueres de ganas.

- ¡Aho Kitsune! -gritó sonrojado Hanamichi mientras veía como Rukawa se alejaba para empezar su entrenamiento.

El entrenamiento se había hecho muy, pero que muy largo... Si es que era cierto esa teoría de que, cuando uno espera algo, el tiempo parece pasar más lentamente. Porque, aunque le había gritado a Rukawa cuando le había dicho que se le notaba que tenía ganas de enterarse, la verdad es que era cierto. Estaba deseoso de saber si esos dos tenían algún tipo de relación como la que tenía él con el chico de pelo negro.

- "Pensando en el chico de pelo negro... ¿Dónde se ha metido el kitsune? Hace rato que no lo veo... -pensaba algo a disgusto el pelirrojo.

La puerta del vestuario se abrió, todos los que se encontraban allí miraron y vieron entrar a Rukawa, todos menos Hanamichi desviaron la mirada a los segundos. Hanachimi esperaba que el moreno le dijese algo pero este pasó hasta su taquilla en silencio y empezó a sacar las cosas.

- Oye tú, podrías decirme algo¿no? -dijo Hanamichi en voz baja, molesto.

- ¿Por qué? -preguntó tranquilamente Rukawa, dejándolo desconcertado y seguidamente entrecerró los ojos, demostrando que estaba de morros- ¿No eras tú el que quería seguir manteniéndolo en secreto? Solo estoy siguiendo mi papel...

- Eh no me digas que te has enfadado... -dijo Hanamichi con una gota.

- ¿Yo enfadado? -dijo Rukawa y seguidamente puso una sonrisa helada- No sé por qué dices eso...

Después de esas palabras el moreno de ojos azules se marchó a la ducha dejando al pelirrojo con ojos como platos y un goterón bajándole por la cara. ¡Estaba muy enfadado! Esa sonrisa tan falsa había sido como cinco hachazos juntos. Mientras se acababa de poner la camiseta, Sakuragi frunció el ceño. ¿Y ahora cómo demonios arreglaba esto? Había dos opciones, la primera de ellas era aceptar la idea de Kaede ahora y contárselo lo antes posible a todo el mundo para no tener que esconderse. Obviamente esa idea no le gustaba demasiado, tenía demasiado miedo a lo que pudiese pensar la gente. Por otra parte, se le ocurrió una idea descabellada pero que a él le parecía muy lógica.

- "Ese kitsune es un hentai... Si le propongo una noche de pasión sin limitaciones seguro que acepta y ya será feliz y se olvidará un poco del tema" -pensaba Hanamichi- "Aunque es como si estuviese vendiendo mi cuerpo..."

Lo tenía decidido. La segunda idea era la mejor para salir del paso temporalmente. Al minuto Rukawa volvió medio vestido y con el pelo mojado. Hanamichi se quedó en las nubes, babeando por un instante ante la visión de Rukawa, después de unos segundos se medio acercó y le susurró.

- K-Kaede, si no me pones esa cara te prometo que esta noche no hay límites -dijo Hanamichi con ganas de pegarse cabezazos, muerto de la vergüenza.

- Lo siento, ese rollo no me va -dijo Rukawa en voz alta y audible para toda la sala.

El chico de pelo negro se marchó a recoger su ropa y los demás miembros del equipo de básquet lo miraban interrogantes preguntándose qué demonios había dicho Hanamichi para que Rukawa hubiese contestado eso.

- Hanamichi¿qué has...? -empezó Ryôta

- ¡Solo le estaba proponiendo ver un partido de fútbol!.¿Qué demonios te estás imaginando con esa cara? -gritó Hanamichi enfadado pegando un puñetazo en una taquilla.

- ¡Vale, vale!.¡Pero no rompas las cosas! El material escolar es caro y si lo rompemos no nos darán nada nuevo hasta que pase demasiado tiempo -dijo Ryôta mirando la aboyada taquilla.

- " ¡Rukawa temeeee!.¡Te odio!.¿Cómo me haces pasar tal vergüenza delante de todo el mundo? Lo vas a pagar, olvídate de tocarme en mucho tiempo" -pensaba con ira el pelirrojo mientras apretaba su puño con fuerza.

Internamente Rukawa se sentía orgulloso por su venganza, lo había analizado después, durante el entrenamiento, y había sentido que todo aquello le molestaba. Con lo que le había costado conseguirlo y ahora tenía que esconderse. ¿Qué tipo de premio era entonces? Esa actitud de Hanamichi, siempre preocupándose por el qué dirán, le fastidiaba... El resto del mundo daba igual lo que opinase, estaban los dos juntos y eso es lo que importaba. Sabía que con ese acto se había ganado la ira de Hanamichi pero, sentía la necesidad de expresar como se sentía, aunque fuese con el pelirrojo solo.

- Me voy a casa -dijo Sen Nishida desde la puerta- Hasta mañana.

Metió las cosas en su bolsa de deporte sin recogerlas y empezó a correr hacia la puerta, despidiéndose de todos con un breve hasta mañana. Aunque habían dicho de preguntarlo juntos, ahora que estaban discutidos igualmente quería enterarse, así que decidió irse solo.

- ¡Nishida-kun espera! -gritó Hanamichi hasta que lo alcanzó- Vamos por la misma dirección ¿te importa que te acompañe?

- Ah no, está bien Sakuragi-sempai -dijo Sen sonriente.

Acabó de recoger todo en la cartera y entonces salió a la calle, cuando escuchó alguien que lo llamaba y allí vio a Hakkai que lo seguía corriendo, igual que había hecho el pelirrojo antes con Nishida.

- Sé que no nos conocemos demasiado Rukawa-sempai, pero... ¿Podría hablar contigo? -dijo seriamente Kei.

- Hm, sí, no tengo problema hasta que llegue a mi casa -dijo Rukawa sin ganas, aunque no lo pensaba, con la gente, seguía siendo muy frío con la gente.

Estuvieron un minuto en silencio, caminando... ¿Es que no quería hablar con él? Entonces¿por qué no comenzaba? Le estaba poniendo nervioso¿qué se traía entre manos?

- Oye¿a qué esperas para hablar? -dijo Rukawa con los ojos entrecerrados y cara de malas pulgas- ¿No tenías algo que hablar conmigo?

- Ah, s-sí perdón... Es que no sé por donde empezar y estaba pensando como decirlo sin que se me malinterprete... -dijo Hakkai cortado- Pero supongo que no hay manera de que no se malinterprete ni piense mal, sempai... V-verá... Se acuerda de Sen¿verdad?

- Creo que sí... Si no recuerdo mal, el chico que siempre está metiendo las narices en todos los asuntos -dijo Rukawa tranquilamente haciendo que una gota se asomase en la cabeza de Hakkai.

- El mismo... P-pues... La verdad e-es que... Le aprecio mucho y... -empezó avergonzado.

- Un momento -cortó Rukawa- ¿Cuando dices aprecio te estás refiriendo a que lo quieres?

- E-em... b-bueno... es que... -empezó apurado Hakkai, no tenía que haber hablado con Rukawa pero... No sabía por qué motivo sentía que podía contárselo.

- ¿Quieres decir que lo amas? Es decir¿me estás diciendo qué eres gay porque te gusta un hombre? -preguntó Rukawa sin cambiar su tono, que parecía un poco duro.

- E-esto... p-pues... -balbuceaba agobiado Kei.

- ¿Puedes contestarme? -preguntó Rukawa, mirándolo con unos ojos que a Kei le parecieron acusadores.

- ¡V-vale sí! Tiene razón sempai. Me gusta Sen, le quiero y todas estas cosas... Pero no es que quiera a cualquier hombre, solo lo quiero a él. -dijo totalmente sonrojado y ahora algo enojado- ¿Tiene algún problema con eso?

- Nah, ninguno -dijo Rukawa de repente con un tono tranquilo mirando al frente y dejando a Hakkai totalmente descolocado- Siento lo de ahora, era solo que me hacía gracia presionarte.

Con los ojos como platos y la boca abierta Kei Hakkai observaba al impasible Rukawa, que ahora se había parado a mirar un escaparate de una tienda de deportes, mientras internamente se preguntaba por qué demonios había acudido a hablar con él.

Lo único de lo que habían hablado durante el camino de vuelta había sido del entrenamiento de aquel día y Hanamichi se maldecía internamente por no saber reconducir la conversación a un punto en que pudiese empezar a preguntar. Pero no había sido así... ¿Cómo podía hablar ese chico tanto rato seguido de lo mismo? Después cayó en la cuenta de que ahora a él no le interesaba porque quería enterarse de otras cosas... Sino seguramente estaría más metido en la conversación.

- "¿Cómo podría preguntárselo? No puedo soltar de repente un, oye estás raro¿te mola Hakkai?" -pensaba Hanamichi contrariado.

- Hanamichi-sempai¿estás bien? -preguntó Nishida repentinamente haciendo salir al pelirrojo de sus pensamientos.

- ¿Eh?.¿P-por qué dices eso? -preguntó tensamente Hanamichi

- Llevas un rato que estás en las nubes, parece como si quisieras decirme algo y no supieras por donde empezar -dijo Nishida inocentemente, mientras Hanamichi sentía una puñalada interna porque el muchacho había dado en el clavo a la primera.

- V-verás, es que... Yo me preocupo por los miembros del equipo y... Hoy me he dado cuenta que parece que te has peleado con Hakkai y me preguntaba si había ocurrido algo grave -dijo Hanamichi, intentando sonar convincente.

- Ah, bueno es que me he peleado con Kei -contestó tranquilamente Sen- No pienso hablarle en la vida, es imbécil... - acto seguido empezó a poner morros como si fuese a empezar un berrinche- Ese viejo estúpido, feo, tonto...

- Eh... ¿Qué ha pasado entre vosotros? -dijo Hanamichi con una gota cruzando su rostro y añadió como si fuese una broma- Ni que fuese una pelea de enamorados

- ... Verás... -dicho esto Sen miró a los lados y como vio que no había nadie lo suficientemente cerca para oírlos añadió- La verdad es que sí.

Ante la confesión Hanamichi no pudo evitar dibujar una sonrisa incrédula en su rostro. No podía creerse que hubiese ido todo tan bien y que no hubiese tenido que insistir para sonsacarle la información.

- ¿De veras? -preguntó Hanamichi ante la cara de desconcierto que había puesto Nishida ante la reacción del pelirrojo.

- Sí... Pero si Kei te pregunta, yo no te he dicho nada¿vale? -dijo Sen a disgusto- No quiero tener que pelearme con él por segunda vez. ¿Y tú Hanamichi-senpai?

- ¿Yo qué? -preguntó Hanamichi, mientras su sentido interno le alertaba de que algo no iba a ir bien.

- ¿Estás saliendo con Rukawa-sempai, verdad? -dijo sonriente el muchacho.

- ¿Eh? E-esto... ¿Yo con un kitsune como ese? Ja-ja que tonterías... -vio como el rostro contento de Sen pasaba a ser una cara de malas pulgas que le hizo sentir un escalofrío- Vale, es cierto. ¡Pero es un secreto!

- ¡No empieces como Kei¡Que yo tengo una buena imagen de ti, Hanamichi-kun! -dijo Sen con cierto enfado.

- E-era broma Nishida-kun... -dijo Hanamichi con una gota, pensando que el chico cogía muy pronto familiaridad con los demás. Ya que había pasado de llamarlo sempai a kun

- Me apetece algo de comer¿me invitas a algo Hanamichi-kun? -dijo contento el chico.

- Eh... ¿S-sí? -dijo Hanamichi que estaba tan sorprendido que no sabía ni que contestar.

Y así de desconcertado estaba el pelirrojo, siguiendo al ahora hiperactivo Nishida, diciéndose internamente que aquello era por el bien de saber qué había ocurrido entre aquel par. Aunque en ningún momento se le pasó por la cabeza pensar que haría después de saberlo, y de que no suponía beneficio alguno más que para su curiosidad.

Se habían sentado en un banco después de haber comprado un refresco en la máquina de bebida que se encontraron a mitad del camino. Después de unos minutos en silencio, Rukawa miró inquisitivamente al otro muchacho.

- ¿Qué es lo que antes me estabas contando? -preguntó Kaede, viendo la cara de desconcierto del otro añadió- Sí, antes que te interrumpiese preguntándote si estabas enamorado de tu amigo ese.

- Ah... Verás sempai... El caso es que, Nishida quiere que le contemos nuestra relación a los demás y yo...

- Tú no quieres¿cierto? -dijo Rukawa mirando al suelo, la situación era la misma que la que él pasaba con Hanamichi.

- Pero... No es porque no lo quiera. -repuso el otro rápidamente- Lo que ocurre es que yo no quiero que la gente tache nuestra relación de algo sucio... Tampoco quiero que nadie piense mal de él... Si él sufriera por culpa de nuestra relación yo no me lo perdonaría.

Bajó la cabeza mientras temblaba ligeramente con rabia e impotencia. Sabía que aquello era cobarde, debería estar contándole esto a Sen en vez de a Rukawa... Pero no podía... Además cuando había intentado hacerle ver sus motivos, habían acabado discutiendo. Sen no había querido dirigirle la palabra de nuevo.

- Entiendo que ese chico esté enfadado contigo. Te lo mereces -dijo fríamente Rukawa.

- P-pero... ¿Por qué dices eso? -dijo el otro con una gota. No esperaba que Rukawa se pusiese también en su contra.

- ¿No te has parado a pensar en los sentimientos de él? -contestó secamente Rukawa- ¿No has pensado que él puede estar imaginándose mil y una cosas que seguramente tu no piensas?

- ¡No es eso! Nunca sería así... -dijo el otro chocado por lo que acababa de oír. Lo estaba malinterpretando- Él sabe que no es así.

- ¿Y eso cómo lo sabes? -preguntó Rukawa fulminándolo con la mirada.

- Él lo tiene que saber...

- ¿Cómo quieres que lo sepa si no se lo dices?.¿Acaso te ha demostrado con sus acciones que él sabe lo que tu piensas?

- No... -dijo el otro bajando la cabeza- Parece enfadado conmigo...

- Es lo que te he dicho, con tus acciones piensas egoístamente. -dijo Rukawa- Entiendo que no quieras que la gente piense mal o que no quieres que se metan con él. Pero si él ha decidido estar contigo es porque está dispuesto a correr el riesgo y, al fin y al cabo, lo que piense la gente palidece ante lo que se supone que el uno siente por el otro.

- Rukawa-sempai... -dijo el otro que estaba conmovido por las palabras del moreno y que empezaba a darse cuenta de lo estúpido que había sido.

- Así que más te vale que hables con él y arregles las cosas -dijo Rukawa- Sino yo mismo pararé el próximo entrenamiento para que las arregléis. Y delante de todo el mundo creo que te costará aún más hacerlo.

- Jeh... Sempai pareces muy frío y distante. Pero en realidad eres una buena persona -dijo Kei

- Pues claro, no sé como se puede dudar eso -dijo convencido Rukawa.

- Jajaja, claro que no -dijo Kei con una gota recorriendo su rostro y de repente puso cara de decisión- ¡Está bien! Hablaré con Sen y le diré lo que siento, y... cederé más con esto. No quiero que por una tontería él se piense cosas raras.

- Eso está mucho mejor -dijo con una sonrisa superior Rukawa

El muchacho tomó el camino con decisión, después de hacer una pequeña reverencia de agradecimiento al de ojos azules. Una vez estuvo solo, se recostó y pegó un pequeño suspiro cansado.

- Ojalá fuese tan fácil entre nosotros... -dijo en un triste susurro.

Habían parado en una hamburguesería que les había pillado de camino, además Hanamichi ya la conocía y sabía que los precios que había no eran excesivamente caros y así se podría permitir el invitar a aquel muchacho a algo para comer. Ambos cogieron un menú y decidieron sentarse en un banco del parque que había delante de este.

Comieron en silencio, charlando sobre cosas sin importancia como el tiempo, la gente que había a esa hora por aquellas calles... Hasta que terminaron la comida, entonces Nishida subió los pies al banco y apoyó la cabeza pesadamente en las rodillas. Hanamichi se encontraba incómodo, no sabía como abordar aquel tema de nuevo... Y además tampoco se le ocurría ningún otro tema del cual conversar.

- ¿Sabes qué sempai? Creo que lo mejor será que hable con Kei... -dijo finalmente Sen. Sakuragi observó como, curiosamente, lo había vuelto a llamar Sempai de nuevo.

- Sí, claro... Pero, aún no sé porque os habéis peleado... -dijo Hanamichi, intentando no sonar demasiado cotilla.

- Ah, es verdad -dijo sonriendo tristemente- La verdad es que... Kei no quiere contar a nadie que estamos saliendo... Y yo sí. Así que me peleé con él, le dije cosas horribles, y aunque ahora me arrepiento... Creo que si volviese a pasar, las volvería a decir... Soy muy impulsivo.

- P-pero... Tienes que entender que Hakkai-kun no quiera contarlo -dijo el pelirrojo sintiendo que aquello ya lo había vivido antes.

- Lo único que entiendo es que algún motivo debe tener... Yo ya me lo imagino -empezó Sen- Seguro que se avergüenza de mí. Se avergüenza de que sale con un hombre. Estos días lo he mirado y me parecía que con la mirada se lamentaba que yo no hubiese nacido mujer... Así todo sería sencillo. Lo que más temo es que, posiblemente sea cierto lo que pienso, y que salga conmigo por pena... Si es así, tengo que hablar con él para decirle que no importa, que es libre, que no tiene que salir conmigo. No quiero hacerle infeliz.

Hanamichi iba a decir algo pero unos pasos delante de ello le hizo levantar la vista. Allí, un cansado Kei les miraba mientras apoyaba las manos en las rodillas, para recuperar el aliento.

- ¡Eso no es cierto Sen! -dijo el otro contundentemente- No me avergüenzo de ti porque seas un hombre. Seguro que las cosas serían más fáciles si fueras una mujer, sobretodo de cara a la sociedad. Pero si eso significase que no fueses igual que ahora, no merecería la pena. Además no salgo contigo por pena, ni se te ocurra pensar en eso. Lo que pasa es que... Tenía miedo, no quería que la gente pensase mal de nuestra relación, como si fuese algo sucio... Por que, al fin y al cabo, nos queremos como una pareja que ellos definen como normal. Tampoco quería que si la gente se entere te trate diferente o mal... Entonces ya no lo soportaría.

- Si he decidido estar contigo es porque estoy dispuesto a correr ese riesgo. Al fin y al cabo, lo que la gente piense no tiene nada que hacer ante lo que sentimos nosotros. -contestó Sen.

- Jah, eso es exactamente lo que dijo Rukawa-sempai que contestarías... -dijo con una sonrisa Hakkai.

El mundo dio la impresión de haberse detenido. Los sonidos le parecían lejanos, como si no estuviesen ocurriendo a la misma vez que él respiraba. Y una sola palabra se le repetía en la cabeza. "Rukawa" Como con eco, a la vez que una ducha de agua fría lo rociaba.

- Hakkai-kun... ¿dónde está Rukawa? -preguntó Hanamichi a media voz.

- Estábamos delante del supermercado Funioka, en el banco que había cerca de la máquina de refrescos. Pero de eso ya hace horas, no creo que siga allí.

- Gracias por todo¡adiós! -gritó Hanamichi mientras empezaba a correr por la calle.

Bajaba por las escaleras eléctricas, las gafas de sol ocultaban los ojos y así les permitía escudriñar su alrededor críticamente. Cuando llegó a la parte baja del aeropuerto, recogió su pequeña maleta negra y empezó a caminar hacia la salida del lugar.

Una vez fuera, esperó unos segundos y repentinamente suspiró con pesadez. Con habilidad sacó un móvil del bolsillo.

- ¿Cuánto tendré que esperar hasta que llegue mi taxi? -preguntó de manera pesada- Sí. Eso espero.

En unos minutos, un coche se paró delante, la puerta se abrió y se subió al coche. Después de decirle hacia donde se dirigía, el coche arrancó hacia allí. No le hacía gracia volver, pero de vez en cuando tampoco resultaba tan raro.

Allí estaba, con el refresco vacío desde hacía horas en la mano. Porque se había quedado en aquel lugar sin moverse, era todo un misterio. Pero no se sentía con ganas de irse a ningún sitio, mirando la nada estaba tranquilo, intentando no pensar en nada. El sol se había escondido y lo único que alumbraba las calles era las luces de las farolas.

Se levantó, dispuesto a marcharse, cuando repentinamente escuchó unos pasos corriendo que se detuvieron a pocos metros de él. Giró la cabeza y miró al recién llegado. Estaba apoyado sobre sus rodillas, recuperando el aliento.

- P-por fin te encuentro... -dijo entre respiraciones el pelirrojo.

Rukawa lo miró inexpresivamente, con sus ojos azules, seguidamente se sentó de nuevo, comprendiendo que no podía marcharse para evitar la conversación después de ver como llegaba el pelirrojo.

Hanamichi se sentó a su lado, mirando al frente, había hecho la carrera de su vida. Había ido a casa de Kaede, después había ido a diferentes sitios, lugares donde había entrenado, etc. Hasta que finalmente le dio por volver al último lugar en que Hakkai le dijo que lo había visto.

- ¿Qué querías? -preguntó tranquilamente Rukawa.

- Yo... em... Aunque me repatee venía a disculparme -dijo finalmente el pelirrojo- Porque, con esto de Nishida me he dado cuenta que había sido algo egoísta, no pensé en como te sentirías. Además sé que te cuesta expresar lo que sientes, así que para ti todo esto aún tenía que ser más difícil que para Nishida.

- Vaya, siento ser como soy... -dijo con los ojos entrecerrados el moreno.

- Solo quiero decirte que yo no estoy saliendo contigo porque me hubieses dado pena, y que no me avergüenzo de ti. Así que si tanto lo deseas se lo diremos, yo no me opongo porque pensándolo bien así podremos estar juntos en público... y em... eso...

Kaede agarró a Hanamichi, lo tumbó en el banco y empezó a retorcerle la cintura. Hanamichi empezó a gritar pegando en el banco.

- ¡Estúpido kitsune!.¿Qué haces? -gritaba el pelirrojo- ¡Suéltame!.¡Suéltamee!

- Te lo mereces por idiota -dijo el moreno mientras seguía a lo suyo.

Al rato Rukawa soltó a Sakuragi y empezó a caminar por la calle, Hanamichi, con una lagrimilla por el ataque de Rukawa le miró con un gesto preocupado. Entonces Kaede se detuvo y giró la cabeza mirándolo tranquilamente.

- ¿Vienes o no? -dijo el moreno y acto seguido se giró para seguir andando.

Hanamichi a los segundos sonrió ante aquel acto del moreno. Eso era su manera de decir que ya le había perdonado. Al rato de andar iban cogidos tímidamente de la mano, cuando llegaron a la puerta de casa del de ojos azules, ya se iban besando.

El coche paró delante de su casa, después de pagarle una cantidad de dinero de acorde con el trayecto, se apeó y el coche se marchó a los pocos segundos. Miró la casa y pensó en las pocas ganas que tenía de encontrarse con él. Pero era imposible de evitar, ya que él vivía en aquella casa y debían mantenerlo. Además siempre le había gustado aquel hogar, le daba pena vender aquella casa.

Abrió la puerta y entró cerrando tras de si, se quitó los zapatos de tacón en la entrada y descalza entró en su casa. Todo estaba oscuro, así que pensó que a lo mejor, no había nadie... Hasta que escuchó un ruido, algo parecido a una voz. Subió las escaleras al piso superior, esta vez las voces pasaron a ser reconocidos como gemidos. Su interior se había quedado en blanco, seguía los gemidos, hasta que se plantó delante de su habitación. Abrió lentamente la puerta, para que nadie se diese cuenta y asomó su mirada de color azul al interior.

En el suelo había ropa, que parecía como si hubiese sido echada ahí por culpa de algún torbellino, su cama estaba deshecha y encima de ella los vio. Sentado a horcajadas de él, se encontraba un pelirrojo, se agarraba al cuello de su compañero para no caer y cruzaba las piernas en su espalda, a la altura de la rabadilla. Su rostro estaba teñido de rubor y de placer, el sudor recorría su cuerpo y con cada sacudida un anheloso gemido salía de sus labios. El otro, al que mejor conocía, estaba de rodillas en el lecho, sus manos se aferraban a las nalgas de su compañero y con ellas acercaba y alejaba con más precisión su trasero, provocando mejores embestidas, que iban acompañadas de movimientos de pelvis. Su rostro también estaba ruborizado, pero lejos de estar quieto se divertía besando y lamiendo el cuello de su compañero.

Repentinamente la cara del moreno se giró, dibujó una sonrisa divertida apoyado en el pecho de su compañero, que estaba tan extasiado que ni se había dado cuenta de que la puerta se había abierto. Su boca se abrió y articuló una frase que no pronunció. Pero supo leer lo que decía.

"¿Piensas quedarte mirando hasta el final, mamá?"

El compañero le pegó un leve tirón en el pelo, indicando que quería que levantase su cabeza, y él lo hizo. Fue aprovechado por el pelirrojo que devoraba los labios del otro.

Cerró la puerta, con la misma calma, aunque su interior no estaba para nada tranquilo. ¡En su cama! En la cama donde dormía cada vez que le daba por regresar a aquella casa, aquello le resultaba tan repugnante. Y lo que más la irritaba era aquella manera en que le había mirado mientras se estaba tirando a aquel pelirrojo. Roja por la ira bajó las escaleras, cogió su maleta y se puso sus zapatos, saliendo de la casa por la que resonaban los gemidos cada vez más audibles de ambos.

Una vez fuera sacó su teléfono móvil y marcó un número, esperó hasta que descolgaron del otro lado.

- Soy yo. Tengo que hablar contigo de algo muy serio. Es sobre Kaede... -dijo la mujer.

Que vergüenza -////-, este trozo del final ha quedado bastante pervertido... Pero que se le hará ù0úU Este capítulo me ha costado horrores XDDD Lo que pasa es que me fui olvidando y cuando me quise dar cuenta, vi que casi hacía un año que no escribía nada... Quiero pedir perdón por esta demora, de verdad espero no tardar tanto para la próxima vez. Más que ahora está tan interesante (o eso pienso) xDD jojo, con quien habrá contactado la madre de Rukawa?

Paso a comentar vuestros review:

Keru Tsuby, jajajaja la putísima ostia xDDD graciaas!! Seeh tu eres mi gran seguidora d este fic y la que siempre me insiste xDD Por fin continuación, siento la demora TwT

Lovechii, si 3 meses era mucho, esto debe de ser el holocausto XD y me alegro que el anterior te gustase, espero que este tb n.n Era corta porque daba verguenxita ù///u Rukawa hentai, si es monu ù.ú

Elena, dios ahora debes andar maldiciéndome xD Siento esta vez la horrible y gigantesca demora... T-T perdóname la vida si me lees

Juegui, jaja le doy "protagonismo" para que se pire de escena ù0ú así deja de rallar un tiemo xD jajajaja es que estaba demasiado a wevo hacer el lemon ahí XD Seh, otro siglo pasó xD

Sakura, hana seme ya vendrá ù.ú porque mi fic es variable xDD no sé cuando pero vendrá xDDDD. Me alegra que te gustase, espero ver tu revieww :)

Aguila fanel, holas, graciaaaas xDD espero que este también te gusteeeeeee n0n

Bueno eso es todo, siento siento sientooooo la demora (no se nota q me siento culpable?? ó.ò) Esta vez no tardaré tanto... eso espero T-TU

Byeeee!!! n3n Y gracias por leerme

Miruru Yaoi Kuroba