Disclaimer—La mayoría de los personajes de este fic son propiedad de Inoue y los que no estaban definidos en su obra y otros inventados son todos culpa mía... no me lo tengáis en cuenta xD

Advertencia – Este es un fic yaoi, es decir chico x chico, además puede contener escenas lemon. Si no te gusta este género... ¿qué haces leyendo?

CAPITULO 14 - GRABADO A FUEGO.

Una vez fuera sacó su teléfono móvil y marcó un número, esperó hasta que descolgaron del otro lado.

- Soy yo. Tengo que hablar contigo de algo muy serio. Es sobre Kaede... -dijo la mujer.

¿Cuánto hacía que no pisaba las calles de Kanagawa? Era algo que no sabría contestar a ciencia cierta. Mucho, demasiado. Pero se marchó de aquel lugar con una idea fija, olvidar el pasado y, para olvidar el pasado, había considerado necesario no volver a aquel lugar. En esta ocasión las circunstancias eran diferentes, debía hacer lo que nunca hizo. Levantó la vista soñolienta hacia el cielo, mirando a través de unas lentes y se puso la mano a modo de visera, para intentar que el sol no le deslumbrase. Ya le quedaba menos.

Abrió los ojos, al sentir la luz del día entrar en la habitación por la ventana. Se sentó en la cama y se removió el pelo rojizo intentando ubicarse. Acudió toda esa información a su mente como un flash y entrecerró los ojos, sonrojándose levemente. Giró la cabeza hacia su compañero, que dormía plácidamente a su lado y no se lo pensó dos veces antes de subirse encima de la cama (agarrando la sábana para taparse) y patearlo fuera de la cama. Después de comerse el suelo, el moreno giró la cara para mirar al pelirrojo un tanto ausente durante unos cuantos segundos.

- Tu concepto sobre los buenos días no me acaba de gustar -dijo Rukawa aún sin moverse del suelo

- ¡A fastidiarse toca! Eso te pasa por lo de anoche -dijo Hanamichi enfadado, aún encima de la cama.

- ¿El qué? ¿Por llevarte al séptimo cielo y hacer que pronunciases mi nombre con anhelo? -dijo Rukawa con media sonrisa justo antes de comerse la almohada que le había tirado Hanamichi.

- ¡Idiota! -dijo Hanamichi entrecerrando los ojos- ¿Yo que te dije?

- ¿Kaede, sí, más? -dijo Rukawa algo pensativo

- Kaede... -dijo Hanamichi con una sonrisa, que al agacharse pasó a ser una cara muy mosqueada- ¿Tú quieres morir joven, verdad?

- Tsk, veamos... ¿Te refieres a la parte del lugar dónde hacerlo? -dijo Rukawa ahora recordando algo más a parte del tema en si.

- ¡Exactamente! -dijo Hanamichi señalándolo acusadoramente.

Flash back: Noche anterior. 2 minutos antes de que empezasen a liarse y unos cuantos más antes de que la madre de Rukawa los pillase (sin que Hanamichi se enterase)

¿Desde cuando debía estar aguantándose las ganas? Puf, quizás desde que se habían reconciliado. A él le daría un poco igual empezar a besarlo en la calle, pero sabía que a Hanamichi aquello no le daba igual y que no le importaría golpearlo si era necesario para que parase. El pelirrojo, aunque no quisiera mostrarlo, quizás también tenía ganas. Así que llegar a casa de Rukawa fue el momento oportuno para dejarse llevar y mandar el ser modosito a paseo. Kaede se había lanzado sobre Hanamichi, arrinconándolo contra la pared y apoderándose de sus labios, y éste no había hecho nada por evitarlo, es más le daba juego y lo provocaba para que la cosa no se desanimase.

En mitad del desenfreno, cuando ambos tenían encima solo el pantalón y Rukawa besaba el cuello de Hanamichi con su mano por encima del paquete del pelirrojo, fue cuando Hanamichi se dio cuenta de algo. ¡Por dios que estaban en el maldito recibidor! No quería seguir allí.

- Ka-Kaede... Vamos a otro sitio -dijo Hanamichi entre respiraciones agitadas.

- ¿Eh? -murmuró Rukawa levantando la cabeza para mirarlo confundido- ¿Dónde quieres irte ahora? ¿De picnic? ¿Qué más te da?

- ¡Q-qué no! -dijo Hanamichi intentando mostrar seguridad a pesar que estaba un poco desorientado por las diferentes sensaciones (y quizás sobretodo por la mano que no se iba ni queriendo (en realidad ni quería que se fuese))

Después de poner los ojos en blanco por un momento y pegar un suspiro desesperado, Rukawa tiró de Hanamichi y se agachó un poco de forma que lo cargó en el hombro como si fuese un saco de patatas.

- ¿Qué demonios...? -dijo Hanamichi frunciendo el ceño

- Bueno, ¿dónde quiere el marqués ir a que le dé un buen tute? -dijo Rukawa divertidamente

- Tú no podías decirlo de otra manera, ¿no? -dijo Hanamichi con los ojos entrecerrados y sonrojándose.

- ¿A que te me...? -empezó Rukawa

- ¡NO, NO, NO! -cortó Hanamichi viendo la burrada que iba a soltar el moreno- Mejor déjalo con el tute.

Rió abiertamente ante el cambio de decisión de Hanamichi. No era muy difícil saber que siempre podía decir algo peor, y ante esa posibilidad, Hanamichi apreciaría más la primera. Era tan adorable su monito...

- ¿Dónde has soñado siempre hacerlo? ¿En el comedor? ¿En la cocina? -dijo Rukawa- Estaría bien que te decidas pronto, no pesas precisamente poco, ¿sabes?

- Pues podrías dejarme en el suelo -dijo Hanamichi con los ojos entrecerrados.

- Si hombre... Aún te escaparías -dijo Rukawa tranquilamente

- E-está bien -dijo Hanamichi después de haberse reído- Una habitación me va bien.

- Hanamichi, eres lo más soso y menos fantasioso que he visto en mi vida... -dijo Rukawa empezando a subir las escaleras

El pelirrojo entrecerró los ojos ante este último comentario y le pegó un leve golpe en la espalda, como dándole a entender que ya le valía. Una vez en el pasillo del piso superior, Rukawa se quedó unos segundos dubitativos. Sakuragi no entendía muy bien a qué se debía aquella parada. Le había dado a entender una habitación, así que pobre de él que se fuese para el lavabo. Así que la solución era clara, su habitación y punto, como siempre. Pero para su sorpresa, Kaede sonrió maquiavélicamente (cosa que ya no le dio buena espina) y se dirigió a una habitación en la que no había entrado nunca. Una vez dentro, mientras Rukawa se dirigía a una cama grande y austera, Hanamichi pudo fijarse en la decoración y... Un momento. ¿Eso que hay en esa silla no es ropa de mujer?

- Oye kitsune, ¿de quién es esta habitación? -dijo Hanamichi, empezando a temerse la respuesta.

- De mi madre -dijo inmutable Rukawa

- ¿¡EEEEH?! -gritó Hanamichi al escuchar la respuesta- ¡No, no, no! No podemos hacerlo en la habitación de tu madre

- ¿Por qué no? -dijo Rukawa dejando a Hanamichi encima de la cama y poniéndose encima de él para no dejarle irse

- ¡Porque no! ¿Y si viene? -dijo Hanamichi intentando huir pero sin poder, ya que Rukawa se había lanzado a besar su cuello (por donde iba antes)

- No vendrá. Así que no pasará nada -dijo Rukawa desabrochando el botón del pantalón de Hanamichi y bajando la cremallera

- Eso no lo sabes así que… -empezó a decir Hanamichi.

Pero un beso de Rukawa y sentir como la mano de éste se deslizaba por debajo de su ropa interior fue demasiado. Sus sensaciones tomaron el control a la razón.

Fin del flash back

- Te dije que no -dijo Hanamichi volviendo a señalar a Rukawa

- Ya y también me dijiste que querías más -dijo Rukawa apoyando su cabeza en la mano, aún en el suelo- Así que "te dije" no es algo muy creíble.

Abrió la boca para replicarle algo al respecto, pero se quedó sin saber que decir. ¡Lo peor de todo es que el maldito tenía razón! Es cierto que no le gustaba la idea de hacerlo en la cama de la madre de Rukawa, pero una vez que se puso otra vez en situación, la verdad es que aquello le importaba bien poco. Internamente Kaede agradecía que no se hubiese enterado de nada, no quería imaginar la que le liaría si se enteraba que su madre había estado presente en parte del apogeo de su gran noche. Se incorporó del suelo y miró como Hanamichi seguía en aquella pose, como queriendo ir a decir algo pero sin saber qué, como si lo hubiesen puesto en pause.

- Bueno, mientras te decides a reaccionar, creo que yo me voy a dar una ducha -dijo Rukawa dirigiéndose hacia la puerta de la habitación.

- ¡Y ponte algo de ropa! ¡Indecente! -dijo Hanamichi tirándole un cojín

- ¡Pues bien que miras! Así que no sé yo quién es más indecente -dijo Rukawa con los ojos entrecerrados cogiendo el cojín al vuelo- Do'aho

Abrió la boca como diciendo: "cómo te pasas" e iba a replicar algo cuando se comió el cojín que le había lanzado de vuelta el moreno. Mientras caminaba por el pasillo de camino a la ducha, escuchó como Hanamichi le lanzaba algunos improperios y media sonrisa se dibujó en sus labios.

Recogió el estropicio de ropa, hizo la cama y le dio tiempo a volver a tumbarse en la cama y aburrirse, así que se levantó y se fue hasta la puerta del lavabo a esperar que saliese. Cuando abrió la puerta y se encontró a Hanamichi, parcialmente vestido, lo miró unos segundos y pegó un suspiro.

- ¿A qué se supone que viene eso? -dijo Hanamichi con los ojos entrecerrados- Hentai

Le encantaba hacer que se picase, era uno de sus pasatiempos preferidos justo después de provocarlo y diversas cosas que no vienen a cuento decir (porque están demasiado claras) Mientras Hanamichi se duchaba se sirvió un vaso de limonada y estuvo en silencio hasta que Hanamichi apareció.

- ¿Qué quieres desayunar? -dijo Rukawa

- Mm, no sé... ¿arroz? -dijo Hanamichi indeciso. La verdad es que no siempre desayunaba, así que...

- Lo siento pero no hay, lo único que me queda es material para hacer tostadas -dijo Rukawa- Desayuno occidental.

- ... Si solo había eso, ¿para qué preguntas? -dijo Hanamichi con los ojos entrecerrados

Rukawa se encogió de hombros y se giró para rebuscar en los armarios el pan para hacer las tostadas, cuando repentinamente, proveniente de la puerta de entrada, el ruido de una llave abriendo la cerradura los hizo salir de su estado de tranquilidad. Rukawa frunció un poco el ceño, ¿otra vez su madre? Quizás ahora había vuelto para montarle el pollo por lo de anoche. Unos pasos decididos resonaban por el pasillo y allí se personó alguien que ninguno de los dos esperaba. Hanamichi, directamente, no sabía quién era: un hombre que no parecía demasiado mayor, con el pelo negro y muy corto, llevaba unas gafas y miraba con unos ojos verdes fríos alrededor. Vestía con esmoquin y llevaba un maletín en la mano que dejó sobre el mármol que había a su derecha. Ladeó la mirada hacia Rukawa y lo vio ligeramente sorprendido, inmóvil, mirando a quien había aparecido.

- Padre... -dijo Rukawa finalmente, aún sin creer que veían sus ojos.

- Buenos días -contestó el padre de Rukawa mirando a su hijo fijamente.

La mirada pasó de Rukawa a Hanamichi, sintió que se cohibía un poco ante aquella mirada que parecía estar escudriñándolo de arriba abajo y que le daba la impresión que no podría ocultarle nada; ese hombre sabría cuando estaba mintiendo. Rukawa observó la mirada que su padre le dirigía a Hanamichi y no le gustó, fue algo que le gritó su instinto; aquella mirada no era buena señal.

- ¿Y bien? ¿No piensas presentarme a tu amigo? -dijo su padre

- E-esto yo... -empezó Hanamichi pensando que era cierto, no se había presentado y quizás era algo rudo por su parte.

- No hace falta padre. Él ya se iba -cortó Rukawa, con un tono calmado y educado.

- Hoy tenéis clase ambos, ¿verdad? Después que hablemos y me cuentes muchas cosas -dijo el padre de Rukawa, dándole un cierto matiz oscuro que Kaede percibió al instante y que no le gustó nada. Seguidamente recuperó el tono normal- Podría llevaros a ambos a clase.

- No. Tiene que marcharse antes. -dijo Kaede antes que le diese tiempo a siquiera pensar una respuesta a Hanamichi- Además, si tenemos que hablar es mejor así.

- Sí, quizás tienes razón. Hasta la próxima entonces. Yo soy Akito Rukawa -dijo Akito- Encantado.

Guiado por Kaede, Hanamichi caminó en silencio pensando en el hombre que se había quedado detrás en la cocina. Abrió la puerta y cuando estaba a punto de salir, Hanamichi se puso entremedio, impidiendo que la cerrase. Era raro, aquello era muy raro... Rukawa no había dicho ni una sola palabra, su tono había sido totalmente correcto, nada que ver cuando se encontró con su madre Emiko. Pero recordaba aquella conversación en el hospital, y recordaba que Rukawa había dicho que odiaba a su padre.

- ¿Estarás bien? -dijo Hanamichi con un deje preocupado.

- No pasa nada. Después te veo en clase -dijo Rukawa entrecerrando la puerta. Cuando la puerta estaba prácticamente cerrada y solo quedaba una rendija, Rukawa volvió a hablar- No te metas en esto, Sakuragi.

Se lanzó para intentar impedir que cerrase la puerta pero fue demasiado tarde, Kaede ya había cerrado. Pegó en la puerta mientras maldecía por lo bajo. ¿Cómo demonios tenía la cara de hacer eso? Lo había apartado en toda regla, además descaradamente y casi lo peor de todo era ese "Sakuragi" Prácticamente nunca lo llamaba así, ¿por qué lo hacía ahora? Era como si de repente dijesen que eran desconocidos. Se quedó un rato allí, reflexionando con la cabeza apoyada en la puerta, y repentinamente escuchó un ruido de algo romperse dentro. No escuchó nada más, por más que pegó el oído a la puerta. Frunció el ceño con aire preocupado, no podía meterse, se lo había pedido Rukawa.

- Más te vale que luego me lo cuentes todo... -dijo Sakuragi mirando con aire preocupado la casa antes de marcharse del lugar.

Había cerrado los ojos con semblante tranquilo e inmutable, como siempre. Había sido una sabia decisión, sino la limonada ahora estaría dentro de sus ojos. Los trozos de cristal que antaño habían compuesto el vaso, ahora se encontraban esparcidos a sus pies. Se había visto venir algo así desde que su padre había venido repentinamente a su casa. Maldita fuese su madre, aquello había sido un ataque a traición. ¿Era necesario que lo hubiese llamado? Hacía tantos años que no lo veía, casi ni lo consideraba como un padre ya que nunca ejerció como tal. Pero dentro de eso había algo que no podía negar: tenía respeto a su padre. No se le ocurriría hablarle como le hablaba a Emiko: usando un tono maleducado e incluso permitirse decir alguna palabra despectiva.

Lo que quizás daba más miedo de Akito era aquella calma, aquella frialdad. Podía estar gritándote o estar tirando cosas por el suelo, que su rostro no se inmutaba a gran escala. Se podría decir que en ese sentido él había estado siendo como su padre y quizás en aquel momento se dio cuenta que aquella realidad no le gustaba.

- ¿Qué te crees que estás haciendo, Kaede? -dijo su padre de nuevo con un tono frío

- No sé a que te refieres, padre... -contestó Kaede mirando al suelo después de haberse quitado como podía la limonada que resbalaba por su cara.

- ¿¡Es que te has vuelto loco?! -gritó el padre ante la impasibilidad de su hijo- No intentes decirme de nuevo que no sabes a qué me refiero -cortó el padre al ver que su hijo iba a volver a hablar de nuevo. Kaede calló- Ese chico es, ¿verdad?

- A él no le hagas nada -dijo repentinamente levantando la cabeza.

- No le haré nada. No soy su padre, él debería ser quien corrigiese ese despreciable comportamiento que estáis teniendo ambos -dijo Akito- Eres tú a quien hay que abrirle los ojos. Lo peor de todo es lo que me ha contado Emiko.

- No te creas ni la mitad -dijo Kaede bajando la vista. Sabía que su madre era capaz de haber rellenado con exageraciones toda la realidad.

Repentinamente pasó a estar mirando hacia la derecha de la habitación, sin dejar que ni un ápice de cualquier cosa que pudiese estar sintiendo surgiese a la superficie. Notaba la mejilla palpitante, en esa en la que le acababa de plantar una sonora bofetada.

- Te prohíbo que hables así de tu madre. Aunque para mí no signifique nada, para ti sigue siendo tu madre -dijo Akito- Un poco de respeto no te iría mal.

Era algo por lo que en muchas ocasiones había dado las gracias: por no estar en la misma clase que Rukawa; pero aquello se había convertido en algo de lo que ahora se arrepentía. Si hubiese estado en su clase, podría haber sabido si había llegado ya, si estaba bien, haberle intentado sonsacar información. Pero allí estaba... Encima, para acabar de rematarlo, no había podido ir a la hora de comer a ver si estaba. Maldito sea el que inventó los trabajos extracurriculares que no se acaban y en las que tienes que participar por tal de que no te llamen "Hanamichi el que no tiene sentido del compañerismo"

- ¿Vas a seguir mirando mucho rato más hacia el infinito, Sakuragi-kun? Lo digo porque pensaba que mi clase era más interesante -dijo el profesor llamando la atención de Hanamichi.

- Lo siento -dijo Hanamichi levemente- Pero es que es verdad, es un muermo la clase y tengo la cabeza en otro sitio.

- ... Vaya, agradezco tu sinceridad -dijo el profesor con una sonrisa helada- Así que creo que lo mejor será que se te refresquen las ideas. Ala, al pasillo.

Entre risas de los demás alumnos, Hanamichi salió tranquilamente al pasillo. Bueno, no era demasiado frecuente que aquello sucediese, pero aquel día no era demasiado frecuente. Una bombilla se encendió en la cabeza de Hanamichi: ahora que estaba en el pasillo podía ir a echar un vistazo a la clase de Rukawa y quedarse tranquilo de una maldita vez. Echó a caminar por los pasillos desérticos hasta que llegó enfrente de la clase de Kaede. Un vistazo rápido y no pudo verlo, volvió a mirar mientras notaba como sus latidos se aceleraban debido al nerviosismo. ¿Dónde estaba? ¿Por qué no estaba allí? ¿Lo habían echado de clase? ¿O es que aún no había venido a clase? ¿Desde cuando? ¿Esta mañana? ¿Este mediodía? Y las preguntas seguían desfilando por su mente y la preocupación aumentaba a medida que pasaban por ella. Cuando se quiso dar cuenta, vio como los alumnos de la clase lo miraban y como el profesor, con cara de mosqueo se acercaba a la puerta.

- Ups... -murmuró Hanamichi.

Volvía a caminar por los pasillos, esta vez en dirección al despacho de los profesores con una nota del profesor de la clase de Rukawa (Por distraer y deambular en horas lectivas) Una vez dentro, una profesora le hizo sentarse en un sillón mientras miraba la nota que le habían dado y Hanamichi miraba la habitación con tal de distraerse (aunque sin lograrlo)

- Profesora, usted no sabrá por un casual si Kaede Rukawa ha asistido a clase, ¿verdad? -dijo Hanamichi- De la clase en la que el profesor de la nota estaba ahora.

- Kaede Rukawa... -se fue para mirar una ficha que tenía encima del escritorio y después levantó la vista hacia Hanamichi- ¿Eres amigo de Rukawa-kun?

- Sí, la verdad es que estaba algo preocupado y por eso fui a ver si estaba en la clase -dijo Hanamichi

- Por lo que me estás diciendo, supongo que no te ha contado nada. -empezó la profesora acercándose hacia Hanamichi y sentándose en una silla enfrente del sillón.

Se miró en el espejo mientras se acababa de ponerse la tirita en la mejilla para disimular aquel tono rojizo que había persistido. Bajó la vista no pudiendo soportar verse más tiempo en el espejo, recordándose a su padre y recordándose lo que había ocurrido. No había podido contestarle, era como haberse bloqueado de repente. Ni él mismo acababa de entender porqué se comportaba así en presencia de Akito, pero era como bloquearse. Pasaba a callarse y a parecer sumiso como una marioneta sin voluntad y no precisamente porque le faltasen argumentos para rebatirle. Era una sensación extraña, como si su cuerpo recordase todo lo que había visto en un pasado. Aquellas discusiones entre sus padres, aquella agresividad de su padre... Cuando era pequeño la había temido desde la distancia, porque además toda aquella furia era la que había hecho que aquella familia, aquel hogar, se fuese desmoronando poco a poco. Era lo que había estado anunciando durante muchos años la tragedia. Al parecer aquel miedo no había desaparecido, era como si hubiese estado grabado a fuego y éste le impedía rebotarse, le impedía contradecirlo... Sino solo hacía falta ver a qué había llegado todo aquello. ¿Qué solución le podía encontrar?

Bajó las escaleras hasta plantarse delante de la puerta de su casa, se quedó mirando una maleta que había al lado de la puerta con aire ausente hasta que finalmente abrió la puerta, cosa que hizo que su padre asomase la cabeza. Kaede lo miró un rato tranquilamente, ninguno parecía ir a decir nada.

- Voy al colegio, volveré pronto -dijo Kaede

Tras ver la afirmación de su padre, salió por fin de aquella casa que ahora le sabía a prisión, a amarga derrota. Se quedó mirando ausentemente las canchas de básquet, preguntándose dónde quedaría ahora también aquello. ¿Iba a perder todo aquello que le importaba? Fue directamente a la sala de los profesores, donde una mujer era la única que había.

- ¿Qué querías? -preguntó la profesora a Rukawa

- Mi nombre es Kaede Rukawa. Me hubiese gustado hablar con mi tutor, pero sé que hoy no tiene clase -dijo Rukawa

- ¿Y qué querías? ¿Te ha ocurrido algo? -dijo la profesora mirando la tirita que el chico tenía en la cara

- No, eso no es nada. Simplemente del entrenamiento, que me pasé un poco -dijo Rukawa- Sé que es algo repentino pero, a partir de hoy no voy a venir más por clase.

- ¿Tienes algún tipo de problemas? -dijo la profesora con el ceño fruncido.

- No son problemas. Simplemente me voy con mi padre -dijo Rukawa.

El pelirrojo estaba escuchando la historia de la profesora cada vez más atónito hasta que por fin esta terminó. No sabía como encajarlo, ni si creerlo, ni había podido reaccionar aún. Su mente estaba intentando procesar todo lo que había escuchado para intentar comportarse de algún modo. La profesora le miró algo preocupada, estaba claro que Rukawa no le había contado nada, el desconcierto bañaba su rostro.

- ¿Se marcha? ¿A Estados Unidos? -preguntó entrecortadamente Hanamichi- ¿Y qué hay del básquet? ¿Y qué hay de...?

"De mí…" Era lo que no había podido acabar. Lo abrumaba, no entendía porqué demonios había cambiado todo en tan poco tiempo. Era como si el padre de Rukawa le hubiese lavado el cerebro en el poco tiempo que se alejó de él. Entonces lo pensó, la tirita que llevaba. ¿Le habría hecho daño? ¿Lo habría amenazado? Se levantó y salió corriendo del lugar, haciendo que la profesora intentase seguirlo para preguntarle qué le ocurría, pero fue inútil, Hanamichi corría ya muy lejos.

Cada paso que daba sentía como la confusión dejaba paso a la ira. Corría en una dirección que en realidad no sabía ni cual era, pero era como si algo le indicase que por ahí lo encontraría y hasta se sorprendió cuando lo acabó encontrando en una cancha de básquet, como si se estuviese despidiendo de algo. Apretó el puño con rabia y se acercó con paso decidido hacia Rukawa, éste acabó percatándose de la presencia del pelirrojo pero no pudo evitar lo que vino a continuación. Hanamichi le pegó un puñetazo que le hizo retroceder un par de pasos.

- ¿Qué coño crees que haces? -dijo Hanamichi gritando- ¿Así es cómo arreglas las cosas con tu padre? ¿Te vuelves el niño bueno? ¿Qué demonios te ha dicho?

- No me ha dicho nada. Solo me ha dicho que me vaya con él -dijo Rukawa tranquilamente mirando hacia el suelo- Y es lo que haré

- ¿Es que te has vuelto loco? -gritó Hanamichi- ¿Y qué hay del básquet? ¿Y qué pasa conmigo? ¿Así de fácil lo puedes abandonar? ¿Eso es lo que te importa y lo que te importo?

Esta vez fue Hanamichi quien no pudo esquivar el puñetazo de Rukawa, ladeó la cabeza hacia el chico de pelo negro con cierta rabia y vio como este se abalanzaba hacia donde estaba. Retrocedió instintivamente hasta que se chocó con la verja y Rukawa pegó con las manos en ésta.

- ¿Te crees que para mí es tan fácil? -gritó ahora Rukawa con la cabeza gacha y temblando ligeramente- ¿Te crees que esto me gusta? Pero no puedo hacer nada, maldita sea. No es que no quiera, mi cuerpo no reacciona. Así que me voy. Haré caso a ese maldito hombre.

Lo miró, allí temblando como nunca le había visto estar y comprobó que quizás se había pasado con sus palabras. No sabía toda la historia, algo parecía escapársele. Se acercó y abrazó a Rukawa para que dejase de temblar, algo de lo que no se había percatado ni él mismo. Se dejó abrazar por Hanamichi y apoyó su frente en el hombro de éste.

- ¿No hay nada que pueda hacer? -preguntó Hanamichi.

- Nada...

- ¿No puedo intentar hablar con tu padre? -preguntó Hanamichi de nuevo.

- ¡No! -dijo tajantemente Rukawa.

- ¿Y no puedo hacer nada por ti? -preguntó Hanamichi

- Más que esto no. -dijo Rukawa

- ¿Cuándo te vas? -dijo Hanamichi.

- Mañana.

... (Aparece Miruru vestida con una armadura, un chaleco antibalas, y diferentes trajes protectores, cascos, etc) Hola :D! Lo sientooooo... Es que me sabe mal, porque pensaréis que en realidad no lo siento, porque siempre digo lo mismo ó.ò Pero en realidad si que lo siento T.T El problema es que llevo unos mesecitos atascada a todos los niveles y no escribía desde hacía milenios. Hace relativamente poco me llegó un review en otro fic de Naruto y dije: anda si, tendría que actualizar algo de fanfics. Me vine al perfil y me dije: a ver quien necesita actualización urgente... (El de Conan ni me lo miro... XD) En realidad habría otro antes, pero digamos que ya lo tengo puesto en la lista de lo actualizaré cuando sea el fin del mundo casi y el siguiente era este.

Así que me he puesto y en tres días he sacado el capítulo! Ole! Cuando quiero me pongo a ello ò.óU Además el título pensaba que no me iba a salir decente, pero repentinamente me vino a la mente y me parece bueno D Que felicidad, porque normalmente nunca me quedo contenta con los títulos xD. No me matéis por el final!! Es que me encanta dejarlo emocionante XD Supongo que algunas de vosotras habréis deducido quien era a quién había llamado la madre de Rukawa. Solo espero que este capítulo os haya gustado. Tiene un poco alterado el tiempo en el que se va desarrollando (Es decir entre medio hay flashbacks y cosas así) pero vamos, creo que queda bien :P Espero que se entienda todo n.n Paso a comentar reviews (graciaasss os adorooooo!! :3)

Elena, Elenitaaaa!! xD Por dios no sé que ocurre que tus reviews últimamente siempre me salen cortados XD Supongo que con lo que tardé, te pensaste que no merecía la pena perdonarme la vida T.T Pobre yoooo nooooo!!

Lucimanga, luciiiiiiii xD ya me quedé flipando cuando me dijiste que lo leerías XD No era necesario mujer, pero gracias igualmente n.n ¿Cómo que parecía imposible que una historia de amor saliese de mi? ToT no sé como tomarme eso xD Suelen decir que los más callados son los más pervers, me gusta esa idea xD por eso Rukawa es así. Gracias por leer de nuevo n.n

Aoshmi SeshLin, oooh gente nueva!! Ah que pedazo introducción de review! Eso ya anima de por si! Woh todo de golpe, me alegra que te enganchase así ò.ó Si un poquito de todo para que no acabe agobiando demasiado, así además con situaciones realistas para que parezca todo más realista. Seeeh, los calladitos a veces tienen un peligro queee xD A mi es que Haruko me cae fatal, piensa que podría haber salido peor parada xD El lemon del capi anterior salió un poco lime ù.ú … Es que yo también soy calladita xDDDDDDDDDDDDDDDDDD Espero ver tu review nuevamente n.n Saludos.

Rinix, Wooooh xD Jo, que yo tengo un lado romántico T.T Solo que para la serie Naruto no xDDD (demasiado hay ya en FF xD) Yo también le tengo mucho cariño porque también fue la primera parejita yaoi que me gustó (me viciaron xD) Ay porqué me amenazas así? T.T Menos mal que luego lo retiras :P XDDD Gracias por leer y por dejar review, de verdad que significa mucho para mi n.n

Simca-chan, Yô! :3 Me alegra mucho que te guste mi fic n.n Espero que en el próximo también me dejes un review y me digas si te gustó n.n Bye :3

Sofy cuneo, en serio T.T Me alegra tantísimo escuchar que mi historia vicie a alguien así que se lo lea todo del tirón T.T Has acertado con lo de quien llamó la madre de Kae :3? xD Te voy a contar una cosa, la verdad es que si me animé más a escribir el siguiente capítulo fue por tu review, pensé que ya tardaba y que mis pobres seguidores del fic estarían ya maldiciéndome xD Gracias de verdad n.n también por ponerlo en alerta y todo eso. Se agradece mucho.

Bueno eso es todo por esta vez. No voy a prometer escribir pronto, porque lo hice en ocasiones y después me sabe más mal no cumplir. Pero una cosa quiero que quede clara, no voy a dejar este fic sin acabar, aunque tarde, escribiré capítulos hasta que el fic finalice :) No me iría sin avisar. Gracias a los que me leéis.

Nos vemos en el próximo capítulo

Miruru Yaoi Kuroba