Disclaimer—La mayoría de los personajes de este fic son propiedad de Inoue y los que no estaban definidos en su obra y otros inventados son todos culpa mía... no me lo tengáis en cuenta xD

Advertencia – Este es un fic yaoi, es decir chico x chico, además puede contener escenas lemon. Si no te gusta este género... ¿qué haces leyendo?

CAPÍTULO 15 - EGOÍSTA

- ¿Y no puedo hacer nada por ti? -preguntó Hanamichi

- Más que esto no. -dijo Rukawa

- ¿Cuándo te vas? -dijo Hanamichi.

- Mañana.


- Quizás sea lo mejor, Hanamichi -dijo Rukawa mirándole seriamente- Lo nuestro no iba a funcionar nunca.

- ¿¡Pero qué estás diciendo?! -gritó Hanamichi- Todo esto lo dices porque tu padre te ha lavado la cabeza.

- Mi padre me ha abierto los ojos -dijo Rukawa- Me he dado cuenta que nunca tendría que haberte seguido. Era solo un capricho adolescente.

- Kaede -llamó la voz de Akito antes de que Hanamichi pudiera contestarle algo a Kaede. Akito agarró bruscamente a su hijo del brazo y empezó a tirar de él con malas maneras- Prepárate para cuando lleguemos a casa. Desearás haber muerto entonces.


Se incorporó repentinamente en su cama, con un grito de angustia, y seguidamente se puso a mirar a su alrededor desorientado, mientras respiraba agitadamente. Una pesadilla... Todo había sido una maldita pesadilla, tranquilo Hanamichi. Pero no todo lo de ese sueño era sueño, Rukawa se marchaba, eso era una realidad y no podía evitar sentir que el mundo se le echaba encima. Ni durmiendo podía alejarse de esa terrible realidad que se cumpliría cuando amaneciera. En ese momento sintió el vacío, la falta de ese tibia compañía que había estado teniendo y aquella pequeña cama se le antojó vacía, demasiado amplia para él solo.

Se abrazó a la almohada en un intento fútil de que la sensación de soledad se desvaneciese, pero nada cambió. El apartamento le ahogaba, las paredes le ahogaban, los sentimientos le ahogaban. Se vistió y salió a la calle. Corriendo por las calles, alejando el dolor de su corazón.


El que iba a ser su último día en Kanagawa empezó demasiado pronto para su gusto. Quizás porque a duras penas había dormido en toda la noche. Se había despertado alguna vez pensando que quizás todo había sido una mala pesadilla, pero escuchaba la respiración de aquel hombre resonando por la casa y sentía la amarga realidad.

Decidió levantarse y vestirse; sabía que aquel día el entrenamiento del equipo de básquet sería por la mañana temprano, se le antojaba ir, pero a la vez era doloroso. Ver lo que estaba perdiendo por la retrógrada visión que su padre tenía del mundo. Saldrían por la tarde en un avión hacia lo que sería su prisión permanente. No habían tratado demasiado el tema, pero su padre no daba indicios de querer permitirle seguir jugando el básquet allá donde fuera. Era como si quisiera castigarlo de por vida, como si hacerlo infeliz fuera el mejor entretenimiento que pudiera tener.

Aprovechó que dormía y salió de su casa, seguramente al volver tendría problemas con su padre, pero eso ahora le daba igual. Tendría que empezar a acostumbrarse de nuevo a sus gritos y broncas. Parecía ser que iba a tener muchas de esas a partir de ahora.


Perfecto... Ahora estaba que no podía ni tenerse casi en pie. Maldita sea el día al que al padre de Kaede le dio por venir el día antes del entrenamiento matutino. No había podido dormir mucho (aunque después de la carrera se quedó frito) y encima se había tenido que levantar pronto. Había maldecido el reloj unas cuarenta veces cuando empezó a sonar.

- ¡Hanamichi te veo dormido! -gritó Ryôta haciendo que bajase de su mundo de sopor

- Lo siento, lo siento -dijo a modo de disculpa.

Ahora miró curioso como Ryôta se acercaba a Hanamichi y miraba a los lados. Entonces puso pose de confidente.

- ¿Sabes que Rukawa se marcha? A Estados Unidos con su padre -dijo Ryôta a media voz.

- ¿Se marcha? ¿Y eso? -dijo Sakuragi fingiendo sorpresa

- Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero a mi me ha llegado un rumor de una de las vecinas de su barrio. -dijo Ryôta, y viendo la cara de desconcierto de Hanamichi añadió- Es que fui a hablar con su padre, pero no estaba (o hizo ver que no estaba) y entonces una vecina me vio y estuve hablando con ella un rato.

- ¿Y qué rumor es ese? -preguntó interesado Hanamichi. La verdad era que no sabía por qué motivo Rukawa había decidido irse con su padre. Sabía que este había decidido hacer caso a la petición de su padre de irse a Estados unidos. Pero porqué este lo había propuesto, eso le era desconocido.

- Se ve que Rukawa está saliendo con alguien. A su padre no le ha gustado mucho, no me preguntes porqué. Se ve que se estuvieron peleando, bueno más bien el padre de Rukawa gritaba mucho y tiró algunas cosas. Supongo que quiere evitar a toda costa que Rukawa siga con esa chica y por eso se lo lleva.

Se había quedado mirando el horizonte como si no hubiese nada en su interior. Parecía que se había quedado muerto ahí de pie. Mientras en su interior mil y una cosa pasaban por su cabeza. Pero sobretodo una palabra: "Culpable" . Ryôta miró como Hanamichi se había vuelto a quedar ausente, esta vez estaba bastante pálido. ¿De veras se encontraba bien Hanamichi? Primeramente pensó que era simplemente falta de sueño, pero eso siempre podía tornarse en algo más grave.

- ¿Oye, estás bien? -preguntó Ryôta intentando hacerlo reaccionar.

- Necesito... ir... al lavabo -dijo Hanamichi y repentinamente salió corriendo en dirección a los aseos.

El desayuno dijo adiós, lo echó todo, se apoyó en la pared del lavabo y se dejó caer al suelo, con una lagrimilla en los ojos del esfuerzo y mal rato. Ryôta fue a buscar algo para las nauseas y le dijo que no se moviera de allí. La impresión de saber aquello había sido demasiado para él en el estado que se encontraba, la falta de sueño le había gastado una mala pasada.

- Soy el culpable... -dijo Hanamichi mirando ido la puerta del aseo.


Era idiota. Se había pasado todo el tiempo del entrenamiento fuera, mirando como un imbécil el recinto. Bueno, ahora ya daba igual, todos estaban saliendo del sitio para ir a clase. Ahí si que no pensaba ir. Todos habían ido marchándose, pero aún no había visto a cierta persona. "Acéptalo Kaede, quizás no ha ido al entrenamiento" Pero se tuvo que tragar sus palabras, la puerta se abrió y allí vio al pelirrojo que había estado esperando. Estaba semi escondido, la verdad es que no quería que lo viera, no sabía que decirle.

Aunque no le dio tiempo a pensar en mucho más, Hanamichi se acercaba a él rápidamente.

Había salido tranquilamente del lugar de entrenamiento, aún con todo dándole vueltas por la cabeza, cuando repentinamente algo escondido entre unos matorrales llamó su atención. Más bien tenía que decir alguien, alguien realmente conocido. Repentinamente sintió rabia y empezó a avanzar hacia él con paso decidido. Cuando estuvo lo suficiente cerca tiró su bolsa de deporte hacia dónde él estaba, Rukawa no la esquivó y miró con la frialdad que lo caracterizaba.

- ¿Cuándo pensabas decirme que era mi culpa? -gritó Hanamichi- Que tu padre no quiere que estés conmigo y por eso te obliga a irte con él.

- No te lo pensaba decir -dijo Rukawa tranquilamente. Maldijo a quien le hubiera dado esa información a Hanamichi.

- ¡Eres un puto egoísta! -gritó Hanamichi tirándole ahora la cartera- ¡Esto me concierne a mi también y te comes el marrón tu solo!

- Estás gritando demasiado, alguien te va a oír -dijo Rukawa.

- Pues no te pienses que te vas a librar de escucharme zorro idiota -dijo Hanamichi y agarró a Rukawa por el brazo bruscamente y tiró de él hasta el gimnasio, hasta el vestuario. Una vez dentro lo soltó y lo miró acusadoramente- Estoy esperando tu respuesta.

- No hay explicación más que esta. -dijo Rukawa.

- ¿Cuál? ¿Qué lo hiciste porque te dio la santa gana? -dijo Hanamichi irónico.

- Sí -contestó escuetamente Rukawa. Sí, era mejor que lo odiase.

- ¡No me jodas! Eso no te lo crees ni tú -dijo Hanamichi enfadado- Dime de una vez que te hizo hacer semejante estupidez, porque la próxima vez te pegaré un puñetazo en toda la cara.

- Si eso te hace sentir mejor, adelante. -dijo Rukawa. También le daba a entender que no iba a ceder solo porque lo amenazase.

¿Pegarle? Sí, quizás en otro momento le hubiera apetecido, pero ahora quería saber porqué lo había hecho. Se sentó en el suelo del vestidor y pegó un suspiro, intentando calmarse. La violencia no funcionaba, las amenazas no harían hablar a Rukawa, sabía como era.

- ¿Cómo te crees que me he sentido cuando me he enterado? El padre de Rukawa lo hace para que no siga con su novia. ¿Cómo crees que la "novia" se ha sentido? -dijo Hanamichi con cierto enfado pero ahora más calmado.

- Hubiera sido peor si te lo hubiera dicho yo. Hubieses querido hablar con mi padre y no lo voy a permitir. -dijo Rukawa- Con que pague el que tiene la culpa ya vale.

- ¿Quieres decir que solo tienes la culpa tú de que estemos saliendo? ¿Además ahora es malo que salgamos? -dijo Hanamichi con aspecto herido.

- Para mi padre sí y ha venido con ganas de jugar a "padres y madres". No se iba a ir sin más -dijo Rukawa.

- ¿Por qué vino ahora? Me dijiste que hacía años que no lo veías -dijo Hanamichi.

- Es mi culpa. Jugué con fuego y me he calcinado -dijo Rukawa. Hanamichi lo miró interrogante- Mi madre nos vio, en su cama, y ella llamó a mi padre. Esa hija de...

- Dios... ¡Te lo advertí Kaede! Te dije que era peligroso -dijo Hanamichi recuperando cierto tono molesto.

- Y yo te lo he dicho. Jugué con fuego y me quemé. -dijo Rukawa con impaciencia en su tono- Por eso tú no tenías que saber nada. La culpa es mía y yo pagaré con ella.

Hanamichi miró a Rukawa, que ahora miraba al suelo. Hay que ver... Nunca tenían suerte. Todo parecía ponerse en su contra. Se levantó y se acercó hasta Rukawa, le quitó la tirita que tenía en la cara y se quedó mirando esa marca rojiza que tenía.

- ¿Esto te lo ha hecho tu padre? -preguntó Hanamichi. Rukawa no contestó.- Contéstame Kaede, ¿Te ha hecho esto tu padre?

- No me duele -dijo Rukawa como toda contestación, aunque fue suficiente para Hanamichi.

Pero a él si que le dolía, sólo con pensar que eso se lo había hecho su propio padre, no le cabía en la cabeza.

- No se trata de que te duela o no. Se trata de que no puede pegarte. -dijo Hanamichi- No impedirás que vaya a hablar con él. Es tu padre, no puede pegarte.

- Te lo prohíbo. Ese hombre no entiende de amabilidad. Es frío como yo -dijo Rukawa, aunque esa última frase en realidad le doliese- Esta es su manera de enseñar, no es una manera que tendría un padre, porque nunca ha jugado ese papel. Siempre lo hizo así, como el que entrena a un perro. Para él no soy nada más que un perro...

Le dolía mucho. Esas palabras... dios, que verdad más cruel por la que tenía que pasar su zorro. Casi lo que era más extraño fue el verle decir eso sin que ningún sentimiento aflorase. Y entonces se preguntaba, ¿cuántos años habría estado sufriendo por eso?

- Solo se ocupa de mí y no quiero darle motivos para que se obsesione con cambiarte a ti -dijo Rukawa- Todo estará bien cuando ya esté de vuelta en Estados Unidos.

Hanamichi se avanzó hasta que se plantó delante de Rukawa y entonces lo abrazó, con el corazón temblando por pensar en lo que iba a ser de él, en lo que iba a pasar. Por un momento le vino a la mente la pesadilla que había tenido y casi se le veía como una realidad. Un padre maltratando a un hijo que no se defendería por el trauma que tenía desde pequeño. Se sumergió en el cuello de Kaede sintiendo que un nudo le oprimía la garganta.

- Sabes que yo te quiero, ¿verdad Kaede? -dijo Hanamichi a media voz- ¿Sabes que aunque a veces intento pegarte no lo hago con maldad, ni con ganas de herirte realmente?

- Lo sé -contestó Rukawa paseando su mano por la nuca de Hanamichi

Y así se quedaron en silencio un buen rato. Mientras Hanamichi cavilaba y Rukawa se dejaba a los brazos de la persona que más quería en todo el mundo. Pero el tiempo había pasado, demasiado, y Rukawa tuvo que interrumpir el momento.

- Do'aho, me encantaría estar así para siempre, pero tienes clase -dijo Rukawa

Hanamichi levantó la vista, muy serio y con pinta de estar seguro de si mismo. Rukawa lo miraba algo confundido, quizás no pensó que fuese la cara con la que se iba a apartar de él.

- Lo he decidido. -dijo Hanamichi.

- ¿El qué? -preguntó Kaede confundido.

- No puedo dejarte marchar -dijo Hanamichi tomando el rostro de Rukawa y besándolo dulcemente.

- Hanamichi no... -dijo Rukawa algo confundido cuando se apartó del beso.

- No pienso dejarte marchar -dijo Hanamichi- Ahora voy a ser caprichoso, egoísta y no te voy a hacer caso. No voy a dejarte marchar. No me da la gana. Con lo que me costó aceptar lo que sentía por ti, ahora no voy a dejarte irte de mi vida tan fácilmente.

Rukawa miró sorprendido a Hanamichi, esa decisión, esa seguridad, oh dios era demasiado para él. Pero no podía ser, su padre... ¡Le tenía tanto pavor! No podía permitir que se acercase a Hanamichi e intentase hacerle algo. Pero aquellos ojos seguros de Hanamichi... Le estaban haciendo sentirse seguro, él gran Rukawa sentirse protegido por la mirada de alguien. Aquello si que era nuevo. Dio un paso hacia atrás algo ruborizado, confundido y desprotegido.

- Por favor Kaede. Déjame estar a tu lado. Déjame protegerte. Yo te ayudaré a luchar contra él -dijo Hanamichi acercándose- Cuando quieras huir te cogeré de la mano y te lo impediré y te daré el coraje que necesites para seguir adelante.

- N-no digas tonterías -dijo Kaede chocando contra la pared

- Entonces me comportaré egoístamente. Lo voy a hacer. No te voy a dejar huir de lo que siempre buscaste y de lo que me hiciste ver. -dijo Hanamichi besando a Rukawa- Recuerda todo lo que sientes por mí. Mírame solo a mí. Juntos lo podremos hacer. Juntos nos enfrentaremos a tu padre.

- No puedo Hanamichi... No... -dijo Rukawa intentando no ceder a sus encantos, que no sabía si los estaba desplegando a propósito o no

Acalló a Rukawa con otro beso, adentrando su lengua en su boca y cuando terminó escuchó como un leve jadeo salía de sus labios. Entonces se apartó un poco y fue en aquel momento cuando se dio cuenta de la situación. Rukawa estaba sonrojado adorablemente, respiraba un poco agitadamente, ¿era eso a causa del beso? Podría ser, pero el jadeo de antes le hacía querer pensar que no. Y entonces los sentimientos lo empezaron a abrumar. ¡Lo quería tanto! ¡Lo deseaba tantísimo! ¡Ese Rukawa tierno, desprotegido...! Deseaba tanto hacerlo suyo. Seguir sintiendo la sensación que desde hacía un rato notaba pero no la había sabido describir hasta este entonces. La sensación que él lo dominaba, que todo lo que hacía Kaede era para él, docilidad, dependencia. Se volvió a acercar a él.

- Necesito sentirte -dijo Hanamichi


La ropa había volado en diferentes direcciones, Hanamichi se había encargado de ello. Aguantaba con una mano la muñeca derecha de Rukawa, mientras con la otra mano se encargaba de aguantarle la cintura. El chico de pelo negro hizo un movimiento brusco, liberándose del agarre del pelirrojo para empujarlo bruscamente intentando arrinconarlo para volver a recuperar el control de la situación; pero Hanamichi apartándose momentáneamente de los labios de Kaede hizo otro movimiento logrando, volver a arrinconarlo contra la puerta que daba a uno de los lavabos. Desistió por el momento de recuperar el control, divagando entre la sensación de la lengua de Hanamichi profundizando en su boca, intentando reprimir aquellos gemidos entrecortados. Sus manos se entrelazaron en el cuello de Hanamichi, acercándolo para pedirle que profundizase más en el beso. Una vez estuvo más cerca, el moreno bajó las manos por la espalda bien formada de Sakuragi, deslizándose por la ropa interior hasta sus nalgas. Aquel contacto fue recibido por un leve gemido del pelirrojo entre beso y beso. La verdad es que no estaba ayudando mucho, se encontraba como fuera de si, nunca había tenido tantas ganas de hacerlo, de hacerlo suyo y la verdad era que cada roce lo excitaba más.

En un movimiento la puerta del lavabo se abrió, haciendo que ambos se precipitasen hacia dentro. Rukawa acabó pegado contra la pared, con el lavabo debajo, entre sus piernas, y Hanamichi apoyó una rodilla en la tapa para poder seguir saboreando los labios de su kitsune. Notó la excitación creciente de Rukawa, evidente por el bulto en su ropa interior. Dejó los labios del chico, que se quejó ligeramente y descendió lamiendo su torso hasta que se detuvo a la altura del ombligo. Introdujo los dedos por la cintura del calzoncillo y tiró de ellos un trozo, lo suficiente para que el miembro erecto de Kaede quedase al descubierto. Lo observó unos segundos y el moreno miró para otro lado ruborizado, intentando no sentirse más avergonzado al pensar que Hanamichi lo estaba mirando. Pero por mucho que hubiese querido, el rubor no se fue y se le añadió un gemido de placer cuando Hanamichi hizo un primer contacto con su lengua por todo el sexo de este. Otro leve estremecimiento cuando notó las manos posarse en él y se arqueó levemente, levantando la cabeza hacia arriba y jadeando placenteramente cuando Hanamichi introdujo el pene de Rukawa en su boca. Empezó con movimientos lentos, subiendo y bajando y parando a veces en la punta de este, recorriéndola con la lengua y provocando unos gemidos que eran música para sus oídos; después empezó a aumentar el ritmo. Kaede sentía que las fuerzas le fallaban, las piernas le temblaban y sentía el placer recorriéndole cada lugar de su ser.

- H-Hanamichi ... Así...ah... No puedo aguantar -dijo Rukawa.

El pelirrojo se dio cuenta que tal y como iban las cosas, el moreno parecía que no iba a aguantar mucho, pasó la mano por su cintura y lo atrajo hacia si, sentándolo en la fría tapa del váter. Le acabó de quitar la ropa interior y la mandó a paseo e hizo lo mismo con la suya, dándole a ver a Rukawa lo que hacía rato entreveía indirectamente. La altura era perfecta, y Kaede se acercó al miembro de Hanamichi, éste le agarró una de las manos y se la llevó al pene del chico.

- Esa de regalo para ti -dijo Hanamichi superiormente.

No esperó más, empezó a lamer lujuriosamente la erección de Hanamichi mientras este gemía de placer. Rukawa no había esperado a que se acostumbrase, simplemente fue a ello, dándole extremo placer a su pareja. Mientras, con la otra mano se masturbaba su propio sexo, jadeando como podía. Extasiado por el placer, Hanamichi agarró con una mano la cabeza de Rukawa, marcándole el ritmo a seguir entre gemidos cada vez más pronunciados. La visión de Rukawa mientras le hacía aquello, sonrojado y masturbándose le ponía. Kaede, después de la dedicación de Hanamichi y su propio masajeo se vino, manchándose la mano. Aunque poco parecía importarle, Hanamichi sabía que si seguía de aquel modo no tardaría demasiado él tampoco.

- E-espera... -dijo Hanamichi entre jadeos.

Kaede hizo caso a su pareja y se detuvo, Hanamichi se llevó sus dedos provocativamente a su boca, lamiéndolos, y después los acercó hasta dejarlos en frente de Kaede. No hacía falta ser demasiado listo para entender que quería, así que agarró la mano y empezó a lamer los dedos, mientras el corazón de Hanamichi latía desvocado por la excitación de ver aquel Rukawa sumiso. Una vez estuvieron suficientemente mojados, Hanamichi levantó a Rukawa y pasando una mano por su cintura lo acercó hasta él. Aquello le pilló un poco de improvisto, quizás porque aún después de lo ocurrido, no pensaba que los papeles iban a repartirse así, pero se estremeció de dolor cuando notó como un dedo penetraba lentamente por su trasero. Hanamichi besaba el cuello de Rukawa mientras con la otra mano acariciaba su espalda. Cuando parecía haberse acostumbrado, introdujo un segundo dedo que provocó otro gemido de dolor por parte de Rukawa, esta vez menor. Cuando estuvo suficientemente preparado, Hanamichi extrajo los dedos y arrinconó a Rukawa contra la pared derecha del lavabo, cerrando sin querer la puerta, agarró la pierna y la levantó, facilitando así la penetración en Rukawa, que volvió a gemir ahogadamente, debido a que Hanamichi lo acalló con un beso. Poco a poco, Hanamichi empezó a entrar y salir de Rukawa y el dolor dio paso al placer, volviendo a gemir extasiado. Agarró la otra pierna de Rukawa, montándolo a caballito, para así poder tener una mejor entrada y salida, agarrándolo por las nalgas, mientras Rukawa cruzaba instintivamente las piernas, para intentar facilitarle la situación a Hanamichi. Tenia las manos entrelazadas en su cuello, devorando sus labios y gimiendo con cada envestida. Repentinamente algo los alarmó, unas voces que se acercaban sin que pudiesen evitarlo. Se quedaron totalmente quietos cuando la puerta del vestuario se abrió.

- Joder, la gente es una desordenada, ¿has visto toda esta ropa? -dijo una voz

- Y eso que no hay nadie, no queda ya ninguna bolsa -dijo otra voz

El corazón les palpitaba aún más rápido que antes, pensando que era un milagro que Rukawa no hubiese traido bolsa y que Hanamichi le hubiese tirado la suya fuera, entre los matorrales. La situación no pareció echar atrás a Hanamichi, que lamió el cuello de Rukawa, que se estremeció levemente y le dirigió una mirada de reproche.

- No pienso recogerlo -dijo uno de ellos.

- Bien que haces -dijo el otro

Con el mayor sigilo que pudo, Hanamichi embistió a Rukawa, que se estremeció y aguantó como pudo el gemido. Lentamente empezó a entrar y salir, mientras Rukawa hacía esfuerzos por no empezar a gemir de nuevo, sintiendo como la excitación seguía subiendo por su cuerpo. El sonido del agua, amortiguó unos pequeños susurros de Rukawa ante el insistente entrar y salir de Hanamichi. Volvió a ser más discreto cuando apagaron el agua, poco después las luces se apagaron y la puerta se cerró, las voces se alejaron.

- Eres un idiota -dijo Rukawa finalmente.

- Ahora vas a acabar de ver el cielo -dijo Hanamichi con una sonrisa superior.

Una vez idos los intrusos, Hanamichi aumentó el ritmo considerablemente, ayudándose de la pared para conseguir penetrar más profundamente a Rukawa, el cual solo atinaba a llamar a Hanamichi entre gemidos. La pose se hizo incómoda, Hanamichi bajó a Kaede y antes de que le diese tiempo a decir nada, el pelirrojo lo había girado de cara a la pared bajo el lavabo y con un leve empujón lo volvió a penetrar, esta vez a su espalda. Rukawa apoyó las manos en la pared con tal de mantener el equilibrio, jadeando de placer. El vestuario estaba lleno por los gemidos de ambos muchachos y sintiendo la necesidad de algo más, Rukawa volvió a coger su miembro y empezó a masajearlo al ritmo de las embestidas de Hanamichi. Finalmente ambos se vinieron

Hanamichi se sentó en el lavabo agotado, mientras Kaede se recostó sobre la pared, intentando recuperar el aliento. Hanamichi lo miró de reojo; bueno, no pensó en acabar así, pero aquello había sido tan diferente de cómo imaginó, no desearía que no hubiera pasado. Desearlo sería decir una gran blasfemia.

- ¿Acaso ahora puedes decirme... que me vas a dejar y olvidarte de mí? -preguntó Hanamichi entre respiraciones, con una sonrisa superior.

Rukawa lo miró durante un lapso de segundos, hermoso, sudado, tan seguro de si mismo. ¿Cómo podría decirlo? Después de lo que había ocurrido, después de recordar con tanta claridad porqué había aguantado por todo lo que había pasado. Su sonrisa lo era todo y la iba a perder por su padre. Hanamichi le pedía que luchara, le ofrecía su ayuda. Pero no quería inmiscuirlo. Sabía lo peligroso que era su padre. Y más y más pensamientos se enlazaban en su mente.

- Necesito una ducha -dijo Rukawa saliendo del lavabo y dirigiéndose a las duchas.

Abrió el grifo y dejó caer el agua, limpiándose con el jabón el cuerpo. Pensando, pensando y pensando. Aquello era demasiado, necesitaba tiempo muerto. No podía decidirse en tan poco tiempo y con tanto caos en su cabeza. Se quedó inmóvil, y acabó sentándose en uno de los pequeños taburetes que habían en las duchas. Con la cabeza gacha, dejándose empapar.

- ¿Kaede? Si te quedas mucho rato bajo la ducha te arrugarás como una pasa. -dijo Hanamichi bromeando. Se había quedado preocupado por la repentina salida de Rukawa, así que fue a ver cómo estaba para encontrarlo así.

- Dúchate rápido -dijo Rukawa levantando la vista tranquilamente e incorporándose.

- ¿Eh? -fue lo que llegó a articular Hanamichi, confundido.

- Asume tu responsabilidad. -dijo Rukawa. Hanamichi lo miró aún más confundido. Sonaba como una madre embarazada por accidente- Has dicho que me apoyarías. Voy a ir a hablar con mi padre. Y más te vale que me des un puñetazo si ves que voy a salir corriendo. De otro modo no te lo perdonaré nunca.


Alaaaaaaaa!! Esto sí que no me lo creo ni yo! He actualizado relativamente pronto!! Que actualicé en mayo!! Es incredibol! XDDD Quizás tiene la "culpa" que ayer estuviera leyéndome un fic de SD con 33 capítulos y claro… a una le entran ganas de continuar con su fanfic. XDDD

Después…. HANARU O0O XD yo dije ya dsd un principio que sería variable. Porque mientras sea esta pareja me da igual quien es el seme y quien es el uke. Este es el lemon más lime que me ha salido (aunque claro el que se encontró la madre de Rukawa tampoco es que fuera lemon xD) Si soy sincera un día dije: a ver si me sale un lemon así sin nada en mente (Demasiado ver Haru xD) y me salió esto y me quedé o0o omg! Que está decente y todo! Pues me lo guardo y ya lo pondré XD Y creo que ahora venía bien xD

El título me gusta (yay y van dos seguidos! El fin del mundo se acerca XD) y bueno ù.ú Igualmente lo vuelvo a dejar interesante, porque Rukawa va a ir a hablar con su padre ù.ú dun dun duuuuuun!

Paso a comentar los reviews!

Lovechii, bueno sé que esta vez tardarás más que a día de hoy estás de viaje en Japón xD Yeah hacía mucho tiempo! Jajaja pues no, no estaba a punto de acabarse XDDD El padre da miedo, seh, no me guta, Akito caca.

Shadir, Seeeh, ff hace muchas tonterías a veces suspira Sisi el padre de Ru es muy pesado (pensando en otra cosa cuando dice pesado) Espero que te guste este capítulo n.n

Simca-chan, jajajaja morir XDDDDDD no creo que llegue a eso pero vamos ù.ú no voy a dejar que se salga con la suya muahahahaha XD No es tan idiota, el pobre tiene miedo y no me extraña teniendo un padre así, tiene trauma el pobre. Como ves, Hana también sabe imponerse xDDD Ala, actualización, esta vez pronto eh!! D

Himechi, wowo gracias por decirme que te gusta. Seh podrían verse de algún modo pero bueno ò.ó todo es seguir el fic para ver al final que hacen xD Con lo que les ha costado juntarse, si les pongo otros tios d por medio creo q me daría algo xD Seh el padre de Kae es muy malo u.úU

Y eso es todo por esta vez. Muchas gracias por los reviews.

Nos vemos en el siguiente capítulo! Que sinceramente no sé cuando subiré, pero veis, la última vez no dije q actualizaría pronto y lo he hecho bastante pronto. xD así que no diré nada XD a ver si vuelvo a hacerlo pronto. A saber.. xD

Bye bye!

Miruru Yaoi Kuroba