Bueno, segunda parte. Ya que tenía a Basil me he animado a hacer la de Olivia. No obstante, y aunque puede resultar desastroso que diga esto, no estoy muy satisfecha... creo que me faltaban ganas con esta segunda parte... En fin, lo hecho, hecho está. Las canciones son: Must get out de Maroon 5 para la primera parte, antes de que suenen las campanadas del Big Ben. La segunda es Kono Yono Shirushi de BoA, hasta el Silencio. La tercera es While you see a chance, take it, de Steve Winwood. Y aún tendría una cuerta para el último párrafo por el ritmo de la música, que es como un poco más esperanzador. Se titula Kazemachi Jet de Maaya Sakamoto.
Esta vez no he subrayado palabras porque tampoco son tan claras, y me parece que Olivia resulta mucho menos pasional que Basil, algo inusual puesto que las chicas acostumbran a tomarse el tema del amor con más ganas... bueno, finito. Gracias por los que leyeron la primera parte.
Y un especial agradecimiento a Tavata por ser tan fiel a mis paranoyas escritas. ;D Muchas gracias, guapa!
Mi Esperanza...
Levantada cuando tendría que estar dormida. ¿Por qué? Porque no puedo olvidarlo. No; mi cabeza no piensa en nada más desde hace demasiado tiempo. ¿O quizás no tanto...? ¿Cuánto tiempo habrá pasado desde entonces...? Ya no soy una niña pero tampoco soy una adulta del todo... Sólo un poco más de tiempo. ¿Pero para qué crecer más? No creo que sirva para olvidar... por mucho que pase el tiempo jamás lo olvidaré, lo sé. Y cada día se me hace más pesado. Suplicarle a dios que me ayude no me sirve. Tampoco me satisface esperar una respuesta a mis plegarias ni pedirle a mi corazón que deje de latir con tal velocidad cuando pienso en él. Su porte, sus expresiones, sus ojos, su voz, sus manos, el ir y venir de sus pies por la habitación, su música... incluso el humo que emanaba de su pipa.
Es tan extraño... lo que siento. Pensar en cómo habrá sido su vida hasta ahora, si habrá cambiado, si se habrá marchado de casa o simplemente esfumado con la niebla de Londres... Pero no. Lo habría sabido. No estoy tan lejos del punto exacto en el que nos conocimos; ni en tiempo ni espacio.
- Suenan las campanadas del Big Ben y ella se dirige a la ventana para contemplar la ciudad desde su habitación en un ático -
Desearía verle de nuevo. No es un capricho; de verdad quiero verle. Me pregunto si todavía sonreiría si volviésemos a encontrarnos. O si mi nombre volvería a escaparse de su entendimiento... –Suspiro –Es inútil. Contra más lo pienso más ganas tengo de acercarme a él... pero... ¿me atrevería? ¿Qué pensaría él de mí si me lanzara a abrazarlo como aquella vez? No, ya me vienen las palabras de mi institutriz a la cabeza. "Las damas no demuestran sus sentimientos a lo loco. Los caballeros deben cortejarlas primero y ellas nunca deben sobrepasar las maneras. Siempre corteses pero sin dejar que ellos se acerquen demasiado." Por favor, ni que fuera yo... aunque... quizás no sería tan descabellado... Al fin y al cabo, quizás así se fijaría en mí... –Otro suspiro –¡Ah, quiero verle! ¡Quiero! ¡Quiero...! Le quiero...
- Silencio -
Ni conocerle bien, pero le quiero. Y soñando no llegaré a ninguna parte... pero no puedo dar ni un solo paso. Si alguien lo supiera... ¿qué sería de ambos? Jamás me permitirían volver a verlo... y si él no sintiera lo mismo... oh... ¡Amarga indecisión!
- Llaman a la puerta -
—¿Olivia? —Hiram Flaversham. —¿Estás despierta?
- El hombre entra pero su hija está durmiendo en la cama. Cierra la puerta con cuidado y vuelve a su habitación. Sólo entonces Olivia vuelve a abrir los ojos y se incorpora en la cama, mirando hacia la ventana. -
No puedo confiarle este secreto a nadie... pero algún día encontraré el valor para volver a verte. Y cuando llegue ese momento... te declararé mis sentimientos aunque no los correspondas. No me rendiré ante nadie y volveré con el Detective que encontró mi corazón... mi esperanza... Basil.
