Este es mi segundo fic, bueno, espero les guste está lleno de romance, música, acción y lágrimas , aclaro que ninguno de estos La isla de las Sirenas

Capítulo 2 : Encuentro

Finalmente InuYasha y su equipo de valientes marinos llegaron a la isla, una niebla cubría la isla, pero a medida que iban llegando, se disipaba muy lentamente. Al tocar tierra, InuYasha observa que la isla estaba desierta ¿sería cierto que estaba habitada?, vaya uno a saberlo ¿y si aquellos marinos estaban borrachos o estaban alucinando?.

InuYasha : - Myoga, ¿Estas seguro que esta isla está habitada?, yo no veo a nadie-. Dijo con gesto de suma desconfianza y mirando la blanca arena de la isla.

Myoga : - Si, mi gran señor. La leyenda de que aquí viven seres extraños es cierta, además usted mismo lo comprobó con esa misteriosa sirena, su rastro llega hasta aquí-. Dijo el anciano.

InuYasha volvió a observar y presentía que alguien lo observaba, se paró en la proa del barco ya detenido y dio una orden a Myoga.

InuYasha : - Escucha, Myoga, prepara a 10 de mis hombres y que el resto se quede cuidando el barco. Los quiero a todos armados y con sus equipos de campamento aquí y enseguida, bajaremos a investigar-. Ordenó seriamente.

Myoga acató al orden y sin perder tiempo obedeció la orden de su joven amo y preparó a 10 hombres, todos armados con sus escopetas y pistolas listas para ser usadas, junto a todo su equipo de camping. Bajaron del barco y empezaron a caminar por la arenosa playa rodeada de verdes y gigantescos árboles junto a muchos arbustos con coloridas flores y plantas y en el mar había enormes rocas llenas de algas y huevecillos de caracoles marinos u otros seres del mar. El sol brillaba con intensidad y hacía bastante calor. InuYasha y su grupo de Marinos, hicieron su campamento muy cerca de la playa.

Uno de los marinos creyó ver algo en el agua y observó con sus binoculares y divisó la cabeza de una mujer en el agua... ¿sería una sirena?, asustado alertó a su comandante, este tomó sus binoculares y miró hacia el mar y no vio nada.

InuYasha : - Oye, Hakaku, estas seguro que no bebiste antes de bajar del barco?-. Dijo con sarcasmo.

Hakaku : - No, señor. Pero le juro, vi la cabeza de una mujer en el agua y luego se sumergió-. Balbuceó tímidamente y algo temeroso.

InuYasha : - Deja de temblar, Hakaku, yo no recluté gallinas si no, marinos valiente. Si realmente viste a una mujer en el agua ya saldrá-. Dijo con desdén.

Hojo : - ¿Y si no sale?, que tal si es otra de esas sirenas?-. Dijo

InuYasha : - No te preocupes, Hojo. Si es otra de esas sirenas, la haremos morder el polvo. Nadie me intimida en mi viaje-. Dijo con alevosía.

Todos los marinos, aclamaron y hurraron a su comandante, pero uno de ellos, un joven forjador de espadas, llamado Koga Ryoma. Observaba hacia donde Hakaku indicó vio a la mujer esconderse en el agua, el fue al viaje tras enterarse de que su tío, fue afectado también en aquel viaje y con la aprobación de InuYasha fue. El también fue un valiente marino, pero decidió ejercer la profesión que dejó su difunto padre, la de forjar espadas y armas para marineros.

Koga : - InuYasha, creo que tengo un mal presentimiento, que pasa si es esa sirena que nos atacó durante nuestro viaje-. Dijo cruzado de brazos frente a la orilla del mar.

InuYasha : - No te preocupes, Koga. Ya te dije lo que le sucederá si nos ataca-. Dijo firmemente.

Mientras los marinos terminaban de armar su campamento, InuYasha salió a dar un paseo solo por la isla, observaba fascinado el hermoso campo verde lleno de grandes árboles y campos de flores, se acercó a un arbusto lleno de hermosos y blancos jazmines, su perfume era atrayente. Mientras el valiente príncipe de los mares admiraba ese hermoso campo de flores, una misteriosa mujer lo observaba y se sumergió cuando vio a InuYasha que estaba volteando hacia el mar, el joven príncipe sacó su pistola y apuntó en esa dirección, pero la mujer se había vuelto a esconder bajo el agua, pero no estaba sola, había otras 2 con ella, eran sirenas, que estaban espiando a los invasores que llegaron a la isla, debían avisarle a la princesa de las sirenas para que alerte a su padre sobre ellos.

Eri : - Esto es terrible, son humanos que nos han invadido-. Dijo temerosa.

Yuka : - Debemos informarle de esto a nuestra reina-. Afirmó

Sango : - Estoy con ustedes, tenemos que decirle para que le avise a su majestad y ahuyente a los humanos, de seguro son amigos de los otros que vinieron-. Dijo asustada.

Las 3 sirenas, bajaron hacia lo profundo del mar y se dirigieron hasta un inmenso castillo dorado bajo el agua donde viven, allí se encuentran varias familias sirenas y la mayoría son mujeres, allí vive el dios del mar y su hija, la princesa de las sirenas. Esa chica era Kagome (sin apellido aunque se sabe es Higurashi), una hermosa joven de 21 años, de largo cabello negro azabache muy sedoso y con brillos, tenía ojos de color marrón chocolate y un esbelto cuerpo, aunque la mitad de el era cuerpo de pez alargado y de color verde manzana, su única vestimenta era un sostén hecho con caracoles marinos de color violeta claro, su mascota era un niño bastante chaparro y pequeño llamado Shippo, era pelinaranjo y de ojos verdes.

Kagome estaba muy entretenida observando un antiguo galeón hundido hace miles de años, en su interior había muchas cosas que quedaron de cuando el barco y a la joven sirena le encantaba sacar los trastos que había dentro, no sabía por que, pero le atraía coleccionar objetos que pertenezcan a la raza humana y eso su padre se lo tiene terminantemente prohibido ya que según el, el tener contacto con los humanos puede ser muy perjudicial para la raza de ellos.

El rey de los mares era Tritón, un hombre de larga cabellera blanca al igual que su barba, era fornido y robusto, sus ojos eran negros, medía el mismo tamaño que un ser humano, pero cuando debía defenderse, podía adquirir un largo de hasta 15 metros. Era muy respetado por su gente y temido por sus enemigos más avezados, tenía en su cabeza una gran corona de oro y poseía un enorme tridente con el que podía dominar los elementos del mar, el tridente podía conceder cualquier deseo a quien lo poseyera, por esta razón eran muchos los seres malvados que deseaban tenerlo en su poder.

Mientras tanto, la pequeña sirenita seguía recorriendo aquel galeón ruinoso y destrozado por donde se lo mire. Kagome recogió algunas monedas de oro español, que habían sido sustraídas hace poco tiempo por recolectores de tesoros, un tenedor y un farol que ya no servía para nada y aunque a ella le provocaba curiosidad por eso, no era más que basura inservible a excepción de las monedas de oro que eran al menos unas 10. Repentinamente escuchó gritos de sus amigas que se dirigían hacia ella.

Eri : - Kagome, Kagome!!, tenemos problemas, vinieron humanos a la isla-. Dijo nadando desesperada hacia ella.

Kagome : - ¿QUÉ?, HUMANOS!!-. Gritó alarmada

Sango : - Si, hay uno allá afuera, en el campo de flores y no vino solo-. Dijo atemorizada.

Kagome : - Bien, iremos a ver quien es, síganme y no digan nada de esto-. Dijo algo interesada.

Eri : - Pero, tu padre te prohibió tener contacto con seres humanos-. Gimoteó con temor.

Kagome : - Lo se, pero quiero saber quien es nuestro intruso antes de emitir un juicio y avisarle a mi padre a que haga algo-. Dijo calmando a sus amigas.

Así las 4 sirenas fueron a la superficie a investigar, Kagome hizo una seña a sus amigas que permanezcan bajo el agua. La pelinegra se asomó y empezó a buscarlo con su mirada, hasta que lo vio sentado en unas enormes rocas que se encontraban en la orilla de la boscosa playa, se quedó impactada al verlo, parecía que cupido la había flechado al verlo, se acercó sigilosamente a verlo más de cerca y realmente no podía negar que era atractivo para sus ojos. InuYasha estaba con un ramo de jazmines en su mano y en un momento lanzó un suspiro.

InuYasha : - ¿Cuándo podré conocer a la mujer de mi vida?-. Murmuró

Al oír eso, la joven chica sintió curiosidad ¿acaso el amor era como ella lo suponía?, el estar con un apuesto hombre a su lado?, claro que lo era. Se sentía tan atraída por el que podía quedarse horas contemplándolo, pero antes debía saber si era amigo o enemigo y aunque no sabe los motivos por el que InuYasha y su equipo habían viajado hacia esa isla, era mejor que no los supiera. Las amigas de la joven sirena se horrorizaron más cuando vieron que se acercaba aún más donde estaba el humano no querían ni ver, pero aún no iban a avisar nada excepto que se olvidaron de alguien que si podía abrir la boca, el pequeño Shippo.

Mientras afuera, la joven sirenita seguía observando a InuYasha, este ni se percató de ella, estaba sumido en sus pensamientos cuando un ruido lo despertó de su letargo, sacó su pistola de doble cañón y apuntó a todos los lados en busca del intruso, cuando volvió a oír el ruido de algo en el agua, apuntó tras de la roca y la vio, estaba escondida en la misma roca donde el estaba sentado, la joven sirena lo miró medio perpleja y parpadeó un par de veces mirándolo fijamente, era como si lo estuviera estudiando de a poco y no sabiendo quien es, aunque cuando lo vio pareció haberse enamorado de el a primera vista.

El joven príncipe, también pareció haber quedado hechizado por ella, no podía negar que era sumamente hermosa, bajó su arma lentamente y la miró fijamente ¿acaso estaba delirando?, no, no podía ser posible pero si, tenía ante sus ojos a una sirena, nada más y nada menos que la salvación para su moribundo padre. InuYasha hizo un movimiento para guardar su arma y ponerse de pie y la sirenita se acurrucó ya que se había asustado al verlo moverse, InuYasha la miró y rió al saber por que se había asustado la joven.

InuYasha : - Tranquila, solo voy a guardar mi arma y a ponerme de pie-.

La muchacha no le respondió nada, pero seguía mirándolo fijamente y el joven príncipe no sabía que hacer si matarla allí mismo y llevarla a su barco para salvar a su padre o no y era que había 2 razones por las cuales no se animaba a hacerlo, una era que podía ser peor, ¿qué pasaba si la carne de esa sirena también estaba envenenada y mataba del todo a su padre?, vaya remordimiento tendría el resto de su vida y el otro motivo es que parece haber sido atrapado por ella, su belleza y rostro angelical eran motivos más que suficientes agregados al otro sobre si era confiable para salvar a su amado padre que estaba sufriendo mucho.

Repentinamente la voz de Myoga, alertó a InuYasha, este giró hacia donde venía corriendo su ayudante anciano y luego volteó a ver hacia donde estaba ella, pero la joven sirena había desaparecido, se había asustado al oír la voz de Myoga, lo mismo las otras 3.

Myoga : - Amo InuYasha, el almuerzo está listo-. Le advirtió

InuYasha : - Bien, iré enseguida-. Dijo con voz medio apaciguada.

Myoga : - ¿Sucede algo, mi señor?-. Preguntó preocupado.

InuYasha negó con su cabeza y le sonrió y se marchó a su campamento, no le podía explicar que tuvo aquel encuentro con esa joven sirena, pareció haberlo cautivado, pero el tenía una misión y era llevar la cura para su padre, pero algo pasaba y el peligro seguía latente para ambos bandos...

Continuará

Hola a todos:

Bueno, ha habido el primer encuentro. Aunque el objetivo de InuYasha sea llevar a una sirena muerta para salvar a su padre, debía ser muy cauteloso y no cometer el error de sus marineros enfermos al comer aquella sirena,... pero al parecer la princesa de las sirenas e hija de Tritón, parece haberse enamorado del joven príncipe viajero, ¿¿podrá nacer amor??, O que pasará.

Averígüenlo pronto cuando esta aventura continúe en el próximo capítulo.

Arrivederchi

Guille (KITT, el auto fantástico)