La isla de las Sirenas

Capítulo 6 : Promesas.

InuYasha ordenó rápidamente que Bankotsu y Miroku liberen a las sirenas, pero ya era tarde, Tritón había visto a aquellos hombres apuntar con sus espadas a sus hijas y eso lo encolerizó más, elevó su tridente y una serie de rayos salieron de el y apuntaron hacia los 2 espadachines, que por los pelos pudieron evitarlos. InuYasha miró pasmado y luego miró fijamente al Tritón.

InuYasha : - Escúchame Tritón, ya basta, ya dejaron a tus sirenas en paz-. Gritó angustiado.

Tritón : - ¡Silencio humano!. Ustedes son nuestros enemigos y aquí no serán bienvenidos nunca-. Bramó fieramente y con atronadora voz.

InuYasha : - Myoga, llévate a Bankotsu y a Miroku, yo hablaré con el-. Le murmuró al ancianito.

Myoga : - Pero,... mi señor. Ese gigante está furioso y sería capaz de matarlo-. Dijo alterado.

InuYasha : - Tranquilo, se lo que debo hacer y en caso de que lo haga también tengo algo en mente-. Le dijo en secreto.

Myoga : - De acuerdo, mi amo. Como usted diga-. Obedeció el ancianito y se llevó a ambos hermanos al barco y a la tripulación.

A todo esto, Kagome, Eri y Shippo seguían observando tras las rocas muy asustadas. En eso el joven príncipe se acercó al rey de los mares.

InuYasha : - Escúcheme, Tritón, solo he venido a esta isla por una razón-. Dijo seriamente.

Tritón : - Se ha lo que has venido, humano. Has venido por una de mis hijas para llevártela y matarla, no pienso permitirlo y se lo de tu padre, el ha venido aquí a lo mismo-. Bramó.

Myoga : - Eso es mentira, señor Tritón-. Dijo ofuscado el ancianito apareciendo para defender a su joven amo InuYasha.

Tritón : - ¿Cómo que es mentira, yo mismo lo he visto como asesinaron a una de mis hijas y eso es imperdonable-. Dijo fieramente.

InuYasha : - Escuche, lo que dice mi servidor es cierto, alguien engañó a mi padre con eso de que la carne de las sirenas proporcionaba vida eterna, fue una mujer que rejuveneció y contó esa historia de cómo sucedió-. Dijo con parcimonia.

Tritón : - ¿Y esperas que crea eso?-. Dijo sarcástico.

InuYasha : -Lo crea o no, me da igual, solo se que acepto que mi padre la comió, pero le repito fue esa mujer que dijo lo que acabo de decirle, no le miento.-. Farfulló serio.

Tritón : - Si es cierto lo que dices, humano haré un trato contigo, pero deberás probar que lo que dices es cierto y probar que esa mujer ha dicho y fue la responsable de la muerte de una de mis hijas si no, descargaré mi ira contra tu país por haberme mentido-. Lo advirtió severo.

InuYasha : - De acuerdo, le prometo que averiguaré quien es y por que ha estado detrás de todo esto-. Aseguró con confianza y promesa.

Tritón : - Bien, pero ahora vete de mi isla, debo arreglar asuntos pendientes-. Dijo mirando de reojo a sus hijas que estaban temblando de miedo.

Sin decirle nada, InuYasha y su grupo se embarcaron y se fueron, sin antes volver a prometerle al dios de los mares que averiguará quien fue el que dijo eso de que la carne de las sirenas daba vida eterna, aunque no estaba seguro si era cierto o no, probablemente, Myoga había mentido para salvar a su amo o haya dicho a verdad. Kagome salió de su escondite y nadó hacia donde iba la embarcación pero una atronadora voz la detuvo.

Tritón : - ¡KAGOME, REGRESA AQUÍ!-. Ordenó fieramente.

La joven sirena, se detuvo y medio se cubrió temerosa ante la advertencia de su padre, giró lentamente su cabeza y pudo ver una mirada fría y enojada en su padre que le ordenaba regresar a su casa, Eri ya estaba al lado de Tritón tras que ella también fue apercibida por querer huir. Así, la joven princesa de los mares, tuvo que obedecer a duras penas, se sumergió bajo el agua junto a su padre, su hermana y su mascota a quien le dirigió una mirada punzante ya que sospechó debió ser el quien le dijo a Tritón lo que pasaba.

Ya en el castillo, Tritón reprendió muy duramente a sus hijas.

Tritón : - Y recuerda, Kagome. No volverás a ir a la superficie, ahora ve a tu cuarto, estarás castigada por tu desobediencia-. Ordenó seriamente.

Kagome : - Pero,... papá-. Replicó la joven sirena.

Tritón : - Nada de peros, jovencita. ¡A tu habitación!, y en cuanto a tus tesoros, quedarán confiscados hasta que decida que hacer con ellos-. Dijo firmemente

Kagome : - ¡NO!, eso no!!!-. Rogó protestando.

Tritón : - Nada, nada, vaya a su habitación, estas castigada y basta de protestas, vete a tu cuarto-. Ordenó severamente y señalándole el camino de su habitación a su hija. – Eri, tu también estarás castigada, a tu cuarto-. Agregó.

Kagome lo miró con ojitos sollozos y velozmente partió hacia su cuarto, su padre le miraba serio, pero luego cambió su rostro a un aparente arrepentimiento, mientras veía marcharse a su hija. Dio la vuelta y regresó a su trono, todas las demás sirenas estaban en silencio, no se atrevían a decir nada ni a contradecir a su padre. Sango y Yuka eran las más preocupadas de todas.

Kagome llegó a su cuarto y se tiro recostándose en la ostra que le servía de cama y se largó a llorar amargamente y con mucho dolor ¿acaso no vería más al joven príncipe Taisho?, eso le provocaba un inmenso dolor interno. Shippo se acercó a ella y pudo ver que Kagome lo miró con sumo rencor y enojo, el pequeño sirenito la miró temeroso.

Shippo : - Lo... lo lamento Kagome-. Balbuceó medio ronco.

Kagome : - Me delataste, no te lo perdonaré jamás-. Le espetó duramente.

Shippo : - Lo siento de verdad, pero no quiero que estés enojada-. Gimoteó triste.

Kagome : - ¿Enojada?, ¡Estoy furiosa!-. Dijo con elevada voz.

Antes de que el pequeño sirenito reclamara y llorara, aparecieron Murky y Lurky, las fieles anguilas servidores de Urasue, que andaban merodeando cerca de por ahí, Kagome y Shippo se pusieron alerta, el sirenito se abrazó a Kagome y esta lo sostuvo entre sus brazos.

Kagome : - Que quieren aquí, par de escorias-. Masculló enojada, mientras abrazaba a un asustado Shippo que estaba aterrado en sus brazos.

Lurky : - Escuchamos lo que te pasó y créenos, lo sentimos mucho-. Dijo con desdén.

Kagome : - No me importa su compasión, lárguense de aquí-. Bramó furiosa.

Murky : - Es que nuestra ama tiene una sorpresa para ti-. Dijo con maldad.

Kagome : - ¿NO ME IMPORTA!, ¡LÁRGUENSE!-. Gritó más furiosa.

Lurky : - De acuerdo, nos iremos, solo que ahora has perdido la chance de poder estar al lado del joven príncipe Taisho-. Dijo con desdén y retirándose junto a su malévolo hermano.

Kagome al oír eso, se quedó pasmada, salió de su cama y se puso delante de las malvadas anguilas evitando que se vayan, Shippo se puso a su lado y trató de que evite oírlas.

Shippo : - Kagome, no los oigas, por favor, debe ser una trampa-. Rogó el pequeño.

Lurky : - ¿Qué decides?, joven princesa-. Dijo con alevosía.

Kagome lo pensó bien ¿Qué pasaba si la bruja Urasue podía hacer algo pro ella?, no se iba a quedar con la sangre en el ojo y menos con la intriga, así que acompañada por Shippo siguió a las atontadas anguilas hasta el castillo de la malvada bruja Urasue.

Al llegar, todo se veía muy siniestro, Kagome y Shippo iban abrazados, pero el temor más grande de Kagome era como iba a reaccionar su padre si sabía que se escapó otra vez. Kagome siguió a las anguilas hasta la entrada del castillo y allí estaba la bruja Urasue con sus malévolos hechizos y sus conjuros chamanes en contra de los seres que habitaban el mar.

Kagome : - ¿Quería verme?-. Le preguntó a la bruja con sumo desdén.

Urasue : - Así es, querida, creo que mi propuesta va a interesarte mucho-. Dijo rodeándola con sus tentáculos y sonriéndole con maldad.

Shippo : - No le interesa su propuesta, vieja bruja horrible-. Espetó enojado.

Urasue : - Vaya chiquillo tan impertinente,.. ¿qué tal si te convierto en un caracol para siempre?-. Dijo con tono amenazante que provocó temor en el pequeño.

Kagome : - No le hará daño-. Bramó abrazando a Shippo.

En eso la bruja Urasue extrajo de sus frascos de pociones mágicas, una extraña golosina de color azul violáceo y se acercó a ella.

Urasue : - Mira querida, esta pequeña golosina puede cumplirte tu deseo más grande, el de poder estar al lado de ese joven y apuesto príncipe-. Dijo con sonrisa irónica.

Kagome : - Pero,... como puede pasar eso??, y... lo que más deseo es poder estar a su lado-. Balbuceó nerviosa y triste.

Urasue : - Muy sencillo, primor. Este caramelo puede convertirte en humana, en una humana total, igual que ese joven príncipe-. Dijo con sonrisa de obviedad.

Kagome se quedó sorprendida, ¿acaso oyó bien, la bruja Urasue tenía la pócima para hacerla humana y ella poder irse con el príncipe que tanto ama?, pero que sucederá con su padre y sus hermanas, si se enteran todo podría cambiar inesperadamente, pero en eso Urasue le hizo una advertencia.

Urasue : - Este efecto durará para siempre si te casas con el antes de la media noche, de lo contrario volverás a ser sirena y a cambio pido tu melodiosa voz, ¿aceptas?-. Dijo con sarcasmo.

Continuará

Hola a todos

Y? Que Quilombo!!!!.... aceptará Kagome o no la propuesta de Urasue?? Convertirse en humana para estar al lado de su amado es lo que más desea, pero y si se enteran su padre y sus hermanas, como van a reaccionar???... averigüen que sucederá en el próximo capítulo.

Arrivederchi

Guille (KITT, el auto fantástico)