Capítulo 7 : Secuestro.
Kagome no sabía que responderle, seguía muy nerviosa y Urasue disfrutaba con cada segundo que sufría la joven sirenita, pero repentinamente, Murky, llegó apresuradamente en busca de su perversa ama para comentarle una novedad que pasaba en el castillo de los Taisho.
Murky : - Ama, escuché que esa mujer que engañó a los marinos de la guardia del príncipe Taisho y a su padre, anda por ahí y está con su pequeña hermana-. Dijo muy despacio a oído de su ama lo que le dio una gran idea.
Urasue : - Ejem ... (Carraspeó). Verás he decidido hacer un pequeño cambio, he sabido que quien mató a tu hermana Muriel y creo que se encuentra donde está tu amado príncipe Taisho-. Dijo con una sonría desdeña.
Kagome : - ¿QUEE?, esa asesina,... no lo permitiré-. Masculló rabiosa.
Urasue : - De acuerdo, haremos esto, querida. Si me traes el cuerpo muerto de esa jovencita te concederé tu deseo-. Dijo con sonrisa irónica.
Kagome dudó de la palabra de Urasue, pero con tal de vengarse de aquella mujer que hizo matar a su querida hermana, haría lo que fuera, pero había un problema, no sabía donde quedaba el pueblo donde vivía InuYasha y aquella mujer, pero Urasue no fue lenta y gracias a su caldero mágico le dio la ubicación y Kagome partió sola hacia allá. Shippo decidió no seguirla, estaba muy disgustado con ella por haber hecho un trato con esa bruja perversa, pero luego se arrepintió y la siguió por si se metía en problemas y quizá muy serios.
Kagome nadaba hasta el sitio indicado, estaba feliz por que volvería a verlo y darse ese gusto una ves más y de paso vengarse de aquella arpía que hizo matar a su hermana Muriel, pero no sabía por que no estaba convencida del todo de hacerlo, algo le remordía en su conciencia y le decía que no lo haga, pero nada le haría cambiar de parecer y cumplir sus sueños.
Llegado el anochecer, el padre de InuYasha seguía muy enfermo pero aparentemente una medicina lo hizo dejar de sentir tanto dolor, InuYasha supo que se trataba de una pócima hecha con escamas de sirena y eso fue lo que le dio la pauta que definitivamente necesitaba darle a su padre la carne de una sirena muerta, pero no podía darle la que tenía encerrada en aquellas bóvedas de su castillo. Pero lo reconfortó al menos saber que su padre ya no estaba sufriendo pese a estar muy mal y aún sin recuperarse y esa medicina no era la cura para su padre. De repente, una extraña mujer se hizo presente, estaba vestida con una túnica blanca, su rostro estaba cubierto por un velo y su cabeza por la capucha de la túnica, 3 guardias la escoltaron hasta el inmenso comedor del castillo, donde las mesas estaban siendo preparadas para la cena y los cocineros se encargaban de ello, las mucamas iban preparando todo en las mesas. InuYasha se acercó a la misteriosa mujer acompañado de su fiel sirviente Myoga, se detuvo a contemplar a la misteriosa mujer.
InuYasha : - Dime, ¿quién eres tu y a que has venido a mi palacio?-. Exigió
La mujer dejó ver su rostro, su cara era hermosa, era casi idéntica a aquella sirena llamada Kagome, era de largo pelo alisado negro recogido en una larga trenza, sus ojos eran marrones y una esbelta figura corporal, tenía una apariencia fría y calculadora, su nombre era Kikyo.
Kikyo : - Me llamo Kikyo, joven príncipe Taisho, soy sacerdotisa-. Se presentó la mujer.
InuYasha : - ¿Una sacerdotisa?-. Preguntó elevando su ceja.
Kikyo : - Si, he sabido lo que le sucedió a su padre y quisiera verlo-. Pidió amablemente.
InuYasha dudó durante unos instantes, pero luego aceptó.
InuYasha : - Myoga, llévala al cuarto de mi padre, pero no le dejes de vigilar y que los guardias estén alerta-. Ordenó firmemente a su servidor.
Myoga : - Si, mi señor, pero... ¿quisiera saber como se enteró, nunca supe que hubiera una sacerdotisa en todo Londres-. Dijo el anciano con muchas dudas.
InuYasha : - Yo tampoco, Myoga. Pero por eso quiero que la vigiles y ver que trama-. Respondió el también dudando acerca de la sacerdotisa.
Así, Kikyo fue hasta la habitación de InuTaisho escoltada por Myoga y los 3 guardias que la siguieron desde la puerta de entrada. Myoga se paró frente a la puerta del padre de InuYasha, giró la perilla de la puerta de madera pulida y se dirigió hasta la cama donde el rey dormía. Kikyo tomó su mano y lo examinó detenidamente para ver su situación.
Kikyo : - Ya veo, con que comió la carne de una sirena muerta-. Dijo casi con ironía.
Myoga : - Oiga, no hable con ese desdén de mi gran señor, y si, comió la carne de una sirena y por eso enfermó así-. Replicó con mucha angustia.
Kikyo : - Tranquilo, señor Myoga. Se de la solución para el señor InuTaisho y es que definitivamente necesitan darle carne de otra sirena, pero esta debe estar purificada y no tener ningún maleficio, por desgracia no puedo hacer nada con la que ustedes tienen aquí muerta-. Afirmó con sonrisa irónica.
Myoga : - ¿Cómo sabe usted que tenemos una sirena muerta aquí?-. Espetó con voz de alerta.
Kikyo : - Los rumores corren muy rápido señor Myoga y más en todo Londres, por eso vine, a tratar de salvar al señor rey-. Dijo sonriendo amablemente ahora.
Myoga despejó todas sus dudas con lo que le dijo la sacerdotisa, pero lo que no sabía era las perversas intenciones que tenía esa mujer y era casarse con InuYasha y quedarse con toda su fortuna y su flota marina, en si Kikyo era una mujer codiciosa y ruin y era capaz de todo con tal de obtener lo que quería y lo que Myoga e InuYasha no saben es que ella fue quien les dijo a InuTaisho y a los marinos que la carne de sirena rejuvenecía y daba vida eterna, pero lo que no sabían era la terrible venganza que Kikyo quería contra las sirenas, pero de paso su maldad de quedarse con todo lo de InuYasha y eso implicaba tener que acabar con el.
Kagome llegó hasta el puerto donde estaban encallados aquellos enormes navíos de guerra que pertenecían a la inmensa flota de los Taisho y de la realeza británica. La joven sirena se quedó maravillada y empezó a curiosear nadando sin ser vista y manteniendo la mitad de su cuerpo fuera y dentro del agua, repentinamente vio algo que le causó repulsión y era aquella mujer que había hecho matar a su hermana Muriel y a quien Urasue le dijo que le llevara para cumplirle su deseo de ser humana y casarse con el joven Taisho. Se sumergió y la siguió sin perderla de vista, la sacerdotisa se dirigió hasta una cabina de teléfono solitaria que se encontraba en uno de los muelles donde había muchas cajas y o había nadie que la escuchara. Entró en ella y depositó una moneda en la ranura y empezó a apretar unos números para comunicarse con alguien, se escondió bajo la pared de la cornisa que daba al muelle y escuchó lo que hablaba aquella mujer.
Kikyo : - Hola?, soy yo, Kikyo, te informo que ya está todo planeado y cayeron en la trampa... (pausa), si no te preocupes, una vez que consiga sanar a su padre, me ganaré toda su confianza y de seguro querrá casarse conmigo y cuando eso suceda, nos quedaremos con toda la fortuna de los Taisho, que pena, se casa tan pronto y morir tan joven ¡jajajaja!,-. Rió perversamente.
Kagome se quedó horrorizada, no iba a permitir que eso suceda, oyó que la mujer colgó el teléfono e hizo unos ruidos para llamar su atención, la mujer asustada miró para todos, no podía permitir que nadie se interponga en sus planes, sacó un cuchillo de entre sus ropas de sacerdotisa y empezó a buscar a aquel que se intente interponer en su camino. Escuchó unos ruidos bajo el muelle y corrió hacia allá respirando agitadamente y con su cuchillo en mano, entonces Kagome tomó impulso para saltar sobre el muelle, cuando vio que la sacerdotisa estaba parada en el borde de aquel piso de tablones, de un gran salto, atajó a la mujer por la cintura arrojándola al agua junto con ella. Kagome la sujetó fuertemente con entre sus brazos mientras Kikyo luchaba por zafarse de ellos, la caída le hizo soltar su cuchillo el cual cayó en el agua y cuando quedó inconsciente por no poder respirar bajo el agua, Kagome la llevó hasta la guarida de Urasue. InuYasha, que andaba por ahí vio llegar corriendo a Myoga que estaba asustado y lo frenó sujetándolo por los hombros.
InuYasha : - Myoga!!! Que pasó??? Por que vienes así de asustado??-. Le preguntó tratando de calmar al aterrado ancianito
Myoga : - Amo InuYasha, una sirena secuestró a la sacerdotisa recientemente-. Dijo alterado.
Continuará.
Hola amigas y amigos :
Y bueno?? Y ahora que pasará? Kagome secuestró a Kikyo, pero aunque quiera llevarla frente a Urasue, Kikyo demostró que es una mujer extremadamente malvada ya que planea hacerse con todo lo de los Taisho... ¿será cierto que podrá curar al padre de InuYasha o será mentira?, nadie sabe pero con su mente diabólica es capaz de todo y con quien será aquel que habló???, lo cierto es que Kagome la secuestró evitando que le haga daño a su amado,... pero que hará InuYasha?? La rescatará o que?? Averígüenlo pronto en el siguiente capítulo.
Arrivederchi
Guille (KITT, el auto fantástico)
