La isla de las Sirenas

Capítulo 9 : Mentiras.

Al oír esas palabras, las escamas del cuerpo de Kagome se erizaron y se quedó perpleja. ¿Acaso ella sabía donde estaba el cuerpo de su hermana muerta y quien la tenía?.

Kagome : - ¿Quién la tiene?, ¡Dímelo!-. Exigió con firmeza.

Kikyo : - Ven, te mostraré, creo que cuando lo sepas no va a agradarte en lo absoluto-. Dijo con una sonrisa repleta de maldad.

Kikyo llevó a la joven princesa de los mares hasta la bóveda de los Taisho, en esta existía una entrada subterránea que comunicaba con el mar y era usada cuando los buzos marinos entraban cosas en ella secretamente y sin ser vistos por si los enemigos acechaban cerca. Kikyo empujó una puerta de acero enrejada y entró con Kagome detrás de ella, nadaron por aquellas oscuras aguas que se encontraban en el camino a la bóveda de los Taisho y finalmente salieron a la superficie del agua, una ventila de aire, hacía pasar los rayos del sol que iluminaban la oscura y húmeda habitación, se aspiraba un fuerte olor a encierro y humedad, había muchos trastos y cosas viejas.

Kagome se horrorizó cuando vio el cuerpo de su hermana Muriel clavada con 2 enormes estacas de madera a una pared de rocas llenas de moho y algas, su cuerpo estaba totalmente putrefacto y le faltaban pedazos de carne en su parte de pez y muy pocos en su cuerpo de mujer. Kagome nadó rápidamente hasta donde estaba el cuerpo inerte de su hermana y lloró a lagrima viva tapándose su delicado rostro con sus finas y suaves manos.

Kikyo : - Ya no llores, Kagome. Quienes fueron los verdaderos responsables fueron los Taisho, ellos fueron quienes mataron a tu hermana-. Dijo fingiendo pena.

Kagome la miró más horrorizada y hasta con desconfianza.

Kagome : - Estas mintiendo, ellos no pudieron hacer semejante crueldad-. Gimoteó sollozando.

Kikyo : - Entonces, como explicas que el cadáver de tu hermana esté aquí y que el rey Taisho esté tan enfermo por comer carne de sirena??, Kagome, fueron los Taisho quienes mataron a tu hermana y todo por nada-. Afirmó con suma alevosía.

El rostro de Kagome se contrajo de furia y dolor, ¿Cómo era posible que el padre de Inuyasha haya hecho semejante crueldad?, lo cierto es que Kagome ahora estaba completamente furiosa y juró que esto no se iba a quedar así y deberá hablar con Inuyasha cuanto antes y ver las razones de por que lo hizo y si comprueba que es cierto, no sabe como reaccionará, pero ya bastante furiosa está y en esos momentos solo deseaba vengarse de los Taisho .

Kagome salió escopetada del lugar, no soportaba más este martirio de ver a su hermana muerta, estaba llorando muy angustiada, entonces Kikyo dibujó una sonrisa cínica en sus labios y fue hasta la superficie del palacio de los Taisho y para su suerte vio a Inuyasha junto con Myoga en el borde de los inmensos jardines que lo rodeaban y daban al mar.

En eso Kikyo salió de las profundidades del agua y fingió que estaba llorando, salió bien cerca de donde estaban Inuyasha y Myoga que se asustaron al verla salir, pero Myoga se acercó a ella cuando Kikyo nadó hasta el borde a ver que le pasaba.

Myoga : - ¿Qué le pasó, señorita, por que está en el agua?-. Preguntó alarmado.

Kikyo : - Es horrible, señor Myoga, esas sirenas me atraparon y me convirtieron en una de las suyas y dijeron que si intentaba volverme humana, se vengarían de mi-. Gimoteó entre sollozos falsos.

Inuyasha : - ¡¿Las sirenas te hicieron esto?!-. Exclamó y preguntó con asombro.

Kikyo : - Si, joven príncipe. Y dijeron que le matarán a usted y a su padre para quedarse con todos sus tesoros y vengarse de la muerte de su hermana-. Mintió fingiendo llorar y dar pena.

Myoga : - Amo Inuyasha, esto es terrible-. Dijo el ancianito temeroso.

Inuyasha : - Si esas mujeres del demonio quieren guerra, se las daremos y nadie va a quitarnos nuestra fortuna y tesoros-. Masculló apretando su puño derecho.

Kikyo : - Señor Taisho, he descubierto algo más, parece que esa sirena llamada Kagome es quien puede salvar a su padre, su carne es la que puede salvarle del envenenamiento de la otra sirena-. Afirmó con parsimonia pero con abundante maldad en su interior.

Inuyasha : - Así que, ella es la cura para mi padre???, bien agradezco tu información, ya encontraré la manera de salvarte, Kikyo, por ahora permanece por estos lugares y mantente alejada de esas sirenas del demonio-. Dijo el príncipe sonriéndole y dándole toda la ayuda posible.

Kikyo : - Gracias, joven príncipe-. Dijo nuevamente fingiendo dar lastima y sumergiéndose.

Myoga miró a su amo y asintió con su cabeza en señal de leerle el pensamiento a su señor como si aprobara su plan sin siquiera mediar palabra.

Inuyasha : - Myoga, prepara una lancha, iré yo solo, debemos dejar muy bien protegido este palacio e ir por esa sirena, juro que la muy maldita las va a pagar todas-. Gruñó sumamente enfadado.

Myoga : - Estoy de acuerdo, mi señor, pero... ¿no cree que será peligroso que se enfrente usted solo a esas sirenas, son muy peligrosas-. Fomentó el ancianito preocupado.

Inuyasha : - No temas, Myoga. Una vez que acabe con esa sirena, salvaré a mi padre y podré salvar no solo a mi padre, si no que también podría salvar a Kikyo-. Sonrió dándole animo al viejito.

Myoga : - Amo Inuyasha, esa sacerdotisa se olvidó de decirnos como se puede deshacer su embrujo de sirena y volver a convertirse en humana-. Dijo casi gritando.

Inuyasha sabía que Myoga decía la verdad y mientras el y su sirviente la buscaban llamándola, Kikyo seguía con su plan descabellado y ruin y ahora fue por Kagome para seguir con sus falsedades y mentiras y llevar a cabo sus planes maquiavélicos. Encontró a la princesa de las sirenas, en la enorme ostra que le sirve de habitación, en el descomunal palacio donde habitan las sirenas y muy cerca de aquella isla donde salen a tomar aire y entonar sus melodías. Nadó hasta donde estaba y la joven sirena la vio, estaba hablando con el pequeño Shippo.

Kikyo : - Kagome, menos mal que te encuentro, acabo de enterarme de algo terrible-. Dijo con susto.

Kagome : - ¿Qué sucede?-. Preguntó elevando una ceja interrogante.

Kikyo : - Acabo de enterarme, que el príncipe Inuyasha les acaba de declarar la guerra a todas las sirenas y robarles sus tesoros y dijo que la matará a usted para salvar a su padre y luego la quemará cuando haya salvado a su padre-. Aseveró como si fingiera desesperación.

Kagome : - ¿QUEEEE?, (Rugió la joven sirena)- Ese maldito canalla, sabía que algo se traía entre manos, como pude enamorarme de el. Muy bien, si guerra es lo que quiere, yo misma lo enfrentaré y luego avisaré a mi padre par ir a por los suyos-. Gruñó furiosa.

La joven sirena y princesa de los mares, estaba verdaderamente furiosa, a tal punto que parecía se iba a convertir en un demonio de cómo estaba, salió disparada hacia el palacio de los Taisho y juró que si lo encontraba se las pagaría todas juntas y sin dudarlo dos veces.

Mientras tanto, Kikyo sonrió de manera perversa y ruin, su plan estaba saliendo a la perfección y si todo salía como lo tenía pensado, tanto la fortuna de los Taisho y los tesoros de las sirenas, sería suyo y de su socia secreta con quien habló la vez pasada. Kikyo vio al rey tritón y en su perversa mente se tejió otro de sus perversos planes.

Mientras tanto, Kagome estaba llegando al castillo de los Taisho, tras nadar por largas horas hasta llegar a el, sin embargo a pocos metros de llegar, se encontró con la parte de debajo de una muy pequeña embarcación que se dirigía hacia la isla de ellas, nadó hasta la superficie y vio a Inuyasha y a Myoga a bordo de la pequeña embarcación, estaba armada con una ametralladora ligera pero de gran porte y el parecía también estar armado ¿acaso iría a buscarla?, eso la asustó demasiado, pero se armó de valor y fue hacia donde estaba el joven príncipe, pero tuvo una idea mejor, dejaría que el solo llegase a la isla, pero debía deshacerse de su escolta o sea de Myoga.

Carraspeó un poco y empezó a entonar una dulce melodía que inmediatamente hizo adormecer a Inuyasha y a Myoga. Cuando se quedaron profundamente dormidos, Kagome trepó la mitad de su cuerpo por e borde de la barcaza y arrastró a Myoga hasta llevarlo con ella bajo el agua. Nadó hasta donde se encontraba el palacio de la realeza y en sumo silencio lo dejó cerca de la playa de la costa que estaba deshabitada y a muy pocos metros de donde se hallan 3 enormes acorazados de guerra.

Luego fue hasta la embarcación de Inuyasha, debió nadar muy rápido ya que había perdido el control, sin embargo iba bien orientado, pero sin embargo decidió hacer algo más que eso y cuando despierte no le gustará nada lo que sus ojos verán.

A la noche. Inuyasha despertó muy mareado, estaba entre las rocas de coral del borde de una playa, cuando reaccionó del todo y su visión dejó de estar tan borrosa y nublada, se levantó muy lentamente y vio que su lancha estaba encallada en el borde de la playa, miró hacia todos lados y ese lugar se le hacía muy conocido, aunque estaba muy oscuro y solo la luz de la luna lo iluminaba, corrió a la barcaza y sacó algunas cosas, caminó hacia las enormes rocas y se sentó arriba de una de ellas. Encendió su farol de noche, la potente luz iluminó el paisaje y definitivamente se encontró que estaba en la isla de las sirenas, dejó de respirar agitadamente, pero algo le llamó la atención y era que Myoga no estaba con el, empezó a llamar al ancianito desesperadamente pero no obtenía respuesta alguna de su fiel servidor. Una voz le llamó la atención, era la voz de una mujer.

Eri : - ¿Buscas a tu sirviente?-. Dijo con sonrisa rebosante.

Inuyasha : - ¿Cómo llegué aquí? Donde está Myoga?-. Preguntó alterado.

Eri : - Tranquilo, joven príncipe Taisho. Ahora usted es nuestro prisionero-. Sonrió con maleficio.

Inuyasha : - ¿Prisionero?, déjate de payasadas y dime ¿donde está Myoga?-. Exigió con impaciencia.

Kagome : - Yo responderé a tu pregunta, maldito traidor asesino-. Masculló enojada.

Inuyasha la miró atónito, ¿por qué le dijo eso?, eso fue muy hiriente, pero luego Inuyasha reaccionó y no se iba a quedar con la sangre en el ojo.

Inuyasha : - Feh!! Y ustedes que??? Malditas arpías!!! Lo que hicieron no tiene nombre-. Gritó exasperado y sacando su pistola de doble cañón de su pistolera.

Kagome y Eri se abrazaron algo asustadas, pero Kagome pareció tener más valor y se puso delante de su amiga, la verdad es que ninguno de los dos sospechaba de la vil mentira de Kikyo ni lo que se venía y todo podía tener un desenlace muy malo. Mientras en el palacio de los Taisho, Myoga ya había reaccionado y contó lo que pasó. Bankotsu y Miroku estaban allí con el.

Miroku : - Tenemos que salvarlo antes de que le hagan algo malo-. Ordenó con desesperación.

Bankotsu : - Si, hermano. Pero esta vez no volveremos de la isla, a menos que lo hagamos con esa miserable muerta y me refiero a Kagome-. Masculló rabioso.

Continuará

Hola amigas y amigos

Y? Ahora si que se vino la gorda??? Que crueldad la de Kikyo al mentirle tanto a Kagome como a Inuyasha y eso que aún no le dijo cual es la solución para que deje de ser sirena, sin embargo ella tiene un trato con Urasue y aún Kagome no se comió el caramelo que le dio la perversa bruja. ¿Qué pasará ahora? La vida de Kagome corre peligro, pero Kikyo tiene todo planeado y por ahora es quien tiene todo a su favor... ¿se le concretará?... averígüenlo en el siguiente episodio.

Arrivederchi

Guille (KITT, el auto fantástico)