La isla de las Sirenas

Capítulo 11 : Salvación

Kikyo seguía espiando, pero cuando escuchó una conversación entre Inuyasha y Kagome, trató de oír mejor ya que esa podía ser la llave de su victoria.

Kagome : - ¿Como sigue tu padre?-. Preguntó con timidez.

Inuyasha : - Sigue mal, muy mal-. Respondió con desgano.

Kagome : - Se que estoy corriendo un gran riesgo al estar aquí contigo, puesto que se que para curarlo necesitan comer la carne de una sirena-. Musitó con temor.

Inuyasha : - Tranquila, no será de la tuya, eso es garantizado-. Le respondió sonriente.

En eso Kikyo, supo del cuerpo de Muriel en la bóveda de los Taisho y allí deberá estar la solución y de hecho la está, Sin ser vista, Kikyo entró silenciosamente en la bóveda y nadó hasta donde estaba el cadáver de Muriel. Al estar convertida en sirena, todo le era muy sencillo bajo el agua. Arrancó un pedazo de carne de Muriel y una escama, salió de la bóveda y fue hasta el castillo de Urasue. Una vez allí, encontró a la perversa bruja haciendo de sus hechizos.

Kikyo : - Hola, bruja, he venido a pedirte un favor-. Dijo con desdén.

Urasue : - Vaya, si eres tu de nuevo, te estoy ayudando demasiado,... pero en fin. ¿Qué deseas esta vez?-. Preguntó con enfado.

Kikyo : - Toma-. Le arrojó el pedazo de carne de sirena y la escama en la mesa de roca.

Urasue : - ¿Qué es esto?-. Preguntó enarcando una ceja.

Kikyo : - Es la carne de Muriel, aquella sirena muerta por el capitán pirata Naraku Black y que se cree la mataron los Taisho-. Dijo riendo con malicia.

Urasue : - ¿Y que quieres que haga con ella?-. Preguntó sin entender nada.

Kikyo : - Quiero que conviertas este pedazo de carne en la medicina para el padre del príncipe Taisho junto a al escama, se que puedes hacerlo-. Dijo animadamente.

Urasue tomó el pedazo de carne de sirena y lo examinó cuidadosamente y sonrió con confianza y maldad al mismo tiempo, entendía perfectamente el plan de Kikyo y accedió a su pedido.

Urasue : - Para esta noche estará lista, deberás esperar hasta mañana a la mañana para dársela al joven Taisho y de paso darle cuanto antes el caramelo que convertirá en humana a Kagome y decirle la mentira que deberá casarse pasado el anochecer, cuando en realidad debe hacerlo antes y no olvides dividir la recompensa-. Dijo con extrema severidad.

Kikyo asintió sonriendo con malicia y fue hasta el palacio de las sirenas, sabiendo que allí no correría riesgo alguno, puesto que al ser una de ellas no levantaría sospechas, pero debía cuidarse de Eri y de Sango, aunque ellas no sospechaban en ningún momento de la perversidad de Kikyo ni de sus planes. Sin ser vista, ingresó en la habitación de Kagome y le dejó el verdadero caramelo bajo su cama, ya pensó la excusa perfecta para engañarla y hacerle la vida imposible a Urasue por exigirle que le de la mitad de la recompensa que ofrecerá Inuyasha. Kikyo salió rápidamente de la habitación y sin que se levanten sospechas contra ella, paseó al lado de las demás sirenas y les sonreía amigablemente y ni parecía que fuera malvada, al contrario, demostraba una amabilidad cristalina que a todas les llamaba enormemente la atención, pero sin levantar sospechas.

Repentinamente, Kikyo vio que Kagome estaba llegando al palacio de las sirenas y decidió poner su plan en acción, fingiendo estar asustada, la joven princesa de los mares, la vio y se acercó a ella.

Kikyo : - Hola, Kagome. Te estaba esperando-. La saludó amablemente.

Kagome : - Hola, Kikyo. Que sorpresa. ¿Que andas haciendo por aquí?. Preguntó extrañada pero sonriente a la vez.

Kikyo : - Es que verás, me he enterado de algo terrible que hizo esa perversa bruja
Urasue-. Dijo con falsedad bien disimulada.

Kagome : - ¡¡¿Qué hizo esa bruja apestosa?!!-. Gruñó enfadada.

Kikyo : - Verás, el caramelo que te dio, es falso. El verdadero acabo de dejártelo en tu habitación en tu cama, pero es terrible, la oí decir que ese caramelo que llevas te dejará convertida en sirena para siempre y no podías casarte con el príncipe Inuyasha-. Fingió con pena.

Kagome : - ¿¿QUÉ??, ¡Ah no!, esto si que no se lo perdono. Ya conocerá lo que es una sirena enfurecida-. Bramó furiosa-.

Kikyo : - No te preocupes, ya recibirá su merecido. Pero recuerda que el verdadero caramelo debes comértelo pasado el anochecer y serás humana-. Dijo con falsa sonrisa.

Kagome: - Muchas gracias por tu amabilidad, Kikyo. Siento haber dudado de ti en un principio, pero me doy cuenta que eres una buena persona, iré a tirar este caramelo y a ir por el otro-. Dijo agradeciéndole a Kikyo por lo dicho.

Kikyo hizo un ademán de agradecimiento y se retiró rápidamente del palacio de las sirenas, estaba sumamente feliz, su plan dio resultado y ahora a ponerlo en marcha y esperar al próximo día para ponerlo en marcha y que por fin todo se de a su merced, como el casarse con el príncipe Taisho y así hacerse con su fortuna que compartirá con Kágura. La hija del fallecido capitán Naraku Black, que murió en manos de las sirenas al atacarlas y sin que ellas sepan que habían matado al verdadero asesino, cuando en realidad creen que quienes lo hicieron fueron los Taisho.

A la noche, Kikyo fue al castillo de la perversa bruja Urasue, esta le entregó el trozo de carne de sirena y la escama, ya estaba lista para poder curar al rey InuTaisho y poder cumplir su deseo de hacer su sueño, realidad, algo que no le dijo es que para la pócima usó sangre de Kagome que le sacó una vez sin que la joven sirena se de cuenta. Mientras conversaban, Shippo había seguido a Kikyo, tras que el dudaba mucho de ella y al oír toda la trama, decidió ir en busca de Kagome y contarle todo, pero se tropezó con una roca y el ruido despertó a las bestias de la bruja y se abalanzaron sobre el, o agarraron con sus mandíbulas a su cola y su pequeño bracito derecho, que atrocidad, pobre Shippo.

Las bestias, llevaron a Shippo ante Urasue, que rápidamente lo encerró, pero antes usó una poción mágica para dormirlo, el efecto tardará unas horas en dormirlo profundamente, antes de que eso suceda, debía escapar y contarle todo a Kagome y las perversas intenciones de Kikyo y Urasue, pero era muy tarde, la malvada bruja lo había encerrado en una lúgubre prisión hecha de barrotes de oro, pero muy sucia, llena de algas y ruinosa.

Kikyo partió hacia el palacio de los Taisho, pero antes de detuvo en unos corales profundos a dormir plácidamente y esperar al amanecer.

Al día siguiente y con los primeros rayos de luz asomar en el cielo, Kikyo se despertó y fue al palacio de los Taisho, salió a la superficie y vio que el cielo estaba muy nublado y amenazante otra vez, se metió abajo del agua y nadó hasta el palacio de los Taisho a realizar su macabro deseo.

Al rato llegó al lujoso palacio y se asomó por el mar, justo donde estaba la flota marina de la realeza, los guardias al verla, alertaron a todos e Inuyasha fue hasta allá, pero ella permaneció inmutable y esperó a que llegue el joven príncipe, cuando este se arrimó al borde de adoquines de su inmenso jardín, Kikyo nadó hasta allá y al fin pudo hacer lo que tenía planeado.

Kikyo : - Joven príncipe, lamento haber venido sin aviso e interrumpir vuestro desayuno-. Gimió para aparentar lastima ante el.

Inuyasha : - No te preocupes, ya había terminado de desayunar. Pero,... dime ¿a que has venido?-. Preguntó con suma parsimonia y amabilidad.

Kikyo : - He traído la cura para su padre, joven príncipe-. Dijo sonriente.

Inuyasha no podía creer lo que escuchó, ¿acaso oyó mal?, esa sirena dijo que tenía,... ¡¿La cura para su padre?!, sería verdad?.

Inuyasha : - ¿Dices que tienes la cura para mi padre?-. Preguntó emocionado.

Kikyo : - Si señor Taisho. Tome-. Le entregó el pedazo de carne de sirena y la escama.

Inuyasha lo miró meticulosamente y en un momento dudó, pero confió en Kikyo y fue hasta el palacio y entró en la habitación de su padre, Myoga y Kaede lo miraron y el joven príncipe se sentó junto a su padre muy sonriente y le entregó el pedazo de carne de sirena. El rey, apenas pudo sentarse y miró el trozo de carne y le dio un mordisco cuando oyó las palabras de su hijo.

Inuyasha : - Cómela padre. Es la curación a tu mal-. Dijo esperanzado.

InuTaisho volvió a comer del pedazo de carne de sirena hasta terminarlo todo, luego se recostó y se durmió ya que eso fue lo que le había aconsejado Kikyo antes de que Inuyasha se lo diera. Más tarde, Myoga corrió emocionado hacia el lujoso comedor del palacio a buscar a Inuyasha que se encontraba almorzando junto a Bankotsu y Miroku.

Myoga : - ¡AMO INUYASHA, AMO INUYASHA!-. Corría gritando de emoción hacia su joven amo.

Inuyasha : - Cálmate, Myoga. ¿Qué sucede?, por que estás así?-. Preguntó intrigado.

Myoga : - Amo Inuyasha, es un verdadero milagro, su señor padre ya está mejor y está recuperado totalmente-. Dijo emocionado.

Inuyasha : - ¡¡¿¿CÓMO??!!-. Gritó al borde de la emoción y fue corriendo junto con Myoga a la habitación de su padre. Bankotsu y Miroku fueron tras de el.

Inuyasha entró en la habitación de su padre y lo vio sentado en su cama, con sus piernas dentro de las sabanas, muy animado y mucho mejor. El joven príncipe, corrió a abrazar emocionado a su padre y este también hizo lo mismo con su hijo, es anoche se celebraría la gran recuperación del rey InuTaisho con una gran cena y festival de agasajo. Inuyasha pensó que deberá darle las gracias a Kikyo y justamente aún estaba en el mismo lugar, en aquel borde de adoquines que bordea el jardín. Inuyasha la vio y muy sonriente y agradecido fue hasta ella.

Inuyasha : - Muchas gracias. Mi padre está mucho mejor, te debo una muy grande-. Dijo agradecido.

Kikyo : - No fue nada, señor Taisho. Fue un gran placer, pero debe saber algo muy grave-. Fomentó aparentando miedo

Inuyasha : - ¿Qué es?-. Preguntó curioso.

Kikyo : - Verá, se trata de esa sirena llamada Kagome, ella es la culpable del envenenamiento de su señor padre, ella y su grupo de sirenas, habían envenenado la carne de la sirena que usted tiene en su bóveda para adueñarse de sus tesoros cuando ustedes mueran-. Mintió con suma frialdad.

Continuará

Hola amigos y amigas

Y ahora que pasará?? Kikyo se ha convertido en la peor de las mentirosas y se ganó la confianza del príncipe Inuyasha y ahora que le mintió sobre que Kagome y las sirenas querían robarle sus tesoros, que pasará??? Como reaccionará Inuyasha??? Averígüenlo pronto en el siguiente capítulo.

Arrivederchi

Guille (KITT, el auto fantástico).