La isla de las Sirenas

Capítulo 14 : Prometida.

En el gran palacio de las sirenas, una de ellas, sufría tristemente su castigo encerrada en su habitación y sin poder salir de el, era nada menos que la joven princesa de los mares, Kagome. Fue castigada por su padre el rey Tritón por su desobediencia y tener contacto con un humano. Los guardias custodiaban la puerta de su habitación por si intentaba huir, permanecía acostada en la enorme ostra que le sirve de cama, estaba muy triste y desconsolada.

Eri y Sango, hablaron con su padre y también casi reciben un castigo por querer convencerlo que Kagome estaba muy enamorada del príncipe Taisho y que el no era malo y ante la tremenda represalia de su padre, las jóvenes sirenas, prefirieron guardar silencio y no seguir empeorando la situación antes que ellas terminen como su hermana.

Mientras tanto, en el palacio real británico, el rey Inutaisho, se enteró de lo de la sacerdotisa y su petición de casarse con su hijo, el príncipe Inuyasha y en efecto, el rey no se negó a ello, ya que ella fue quien le salvó la vida aunque no de manera muy convincente y menos con el sucio plan que tenía en mente una vez que ella esté casada con el joven príncipe.

InuTaisho : - De acuerdo, te concederé la mano de mi hijo, pero deberás prometer suma lealtad a el y a la familia que formen-. Ordenó seriamente pero a la vez muy alegre.

Kikyo : - No se preocupe, majestad. Yo haré que el pueda olvidar a esa despreciable sirena, le daré todo el amor que una mujer pueda darle a un hombre-. Sonrió picaramente.

Kaede le sonrió ampliamente, era evidente que la sacerdotisa le empezaba a caer bien aunque no sepa sus diabólicos planes. Inuyasha ya enterado de lo que se estaba tramando de querer casarlo con la sacerdotisa Kikyo, se mostró muy reacio al principio, pero su padre lo obligó a ello y no tuvo más remedio que aceptar, aunque no estaba convencido de ello, ya que Kikyo no le gustaba en lo absoluto y tenía un mal presentimiento sobre ella, sin embargo, Kikyo usó sus artilugios para tratar de seducirlo y hacer que el caiga bajo su control total.

Inuyasha, estaba dándose un baño, en su piscina de agua termal muy relajante y apacible, quería olvidar todo su dolor y sufrimiento que le ocasionó saber que todas las sirenas, incluida Kagome, se habían marchado de la isla, de repente sus pensamientos fueron evaporados cuando una dulce voz femenina llamó su atención a sus espaldas y volteó a ver.

Kikyo : - Hola, amor, vine a ver si necesitabas algo-. Dijo empalagosamente.

En eso, la joven sacerdotisa se quitó toda su ropa, quedando completamente desnuda ante los ojos de Inuyasha, que quedó como glaciar al verla, su cuerpo era espléndido y con unas curvas infartantes, aunque el de Kagome era un poco mejor que el de ella. Caminó seductoramente hasta donde estaba Inuyasha y se metió al agua. Inuyasha estaba tan estupefacto que apenas podía reaccionar, pero aparte, Kikyo había lanzado un polvo mágico al aire, para que el no pueda reaccionar como quisiera, lo abrazó por el cuello, enlazando sus brazos en el y lo besó en sus labios.

El príncipe Taisho, estaba sorprendido y anonadado, ese beso lo sacó de su hechizo y pensamientos y más cuando vio que el estaba recostado en el piso del borde de la piscina y Kikyo montada de frente a el. La sacerdotisa, frotaba su vagina sobre el miembro del joven príncipe, pero no lo tenía dentro suyo, al parecer solo jugueteaba con el, peor logró ponerlo lo suficientemente tieso y duro. Al reaccionar, Inuyasha se alejó de ella como si quemara, respiró agitadamente y la miró ferozmente.

Inuyasha : - ¿Qué crees que haces?-. Preguntó alterado.

Kikyo : - Pues lo que toda novia haría para seducir a su amado y saber que tan rico puede ser-. Dijo con voz melosa y avanzaba hacia el.

Inuyasha : - Eres una pervertida-. –gruñó con frialdad.

Kikyo : - No seas tonto, o voy a pensar que eres un rarito-. Dijo con enojo.

Inuyasha : - No soy rarito, es solo que estás yendo muy a prisa y yo no estoy enamorado de ti-. Espetó con enfado y procedió a vestirse.

Kikyo : - ¿Aún amas a esa sirena?-. Siseó fieramente.

Inuyasha : - Si, la amo-. Dijo convencido.

Kikyo : - Eres un perfecto idiota, prefieres a una sirena a tener una chica con este maravilloso cuerpo y de la cual puedes tener hijos, en cambio ella no-. Dijo con sarcasmo.

El gesto colérico de Inuyasha bastó para que Kikyo no dijera más una sola palabra, pero volvió a meterse al agua y a disfrutar su baño, Kikyo cubrió su cuerpo con una toalla y se sentó en el borde de la piscina termal y muy junto al príncipe Inuyasha.

Kikyo : - Sabes, siento lo que te dije recién, es que creo que merezco un poco más de gratitud de tu parte, ¿no crees?-. Dijo tristemente.

Inuyasha : - Si lo dices por haber salvado a mi padre, te lo agradeceré toda la vida, lo que no se es de donde sacaste ese pedazo de carne de sirena que le diste y como le hiciste para curarlo, pero entiende, con ella nunca experimenté lo que es el amor-. Dijo entre agradecido y triste.

Kikyo : - Tengo mis secretos, no olvides que soy sacerdotisa-. Aclaró seria.

Inuyasha : - Y dime otra cosa, ¿de donde sacaste un pedazo de carne de sirena?-. Preguntó con gran intriga por saber el secreto.

Kikyo : - ¿Qué acaso no tienen ustedes una sirena muerta?, pues usé carne de ella, y creo que no hace falta repetirte que gracias a mis poderes de sacerdotisa, pude purificarla y dársela a tu padre-. Dijo con sonrisa de obviedad en su rostro.

Inuyasha no fomentó palabra alguna, sabe que en parte es cierto lo que ella dijo, en eso Kikyo aprovechó su distracción y se sentó con sus piernas a ambos lados de los brazos de Inuyasha y arrimó la nuca de este hasta la altura de su estómago y comenzó a hacerle masajes que lo relajaron bastante, sin embargo, en su mente se estaba tejiendo un plan diabólico.

A la noche, durante la gran cena real y mientras llovía tenuemente afuera, Kikyo estaba aún en el palacio, será anunciada como la futura esposa de Inuyasha y quien hará ese aviso será el rey, al parecer Inuyasha se había ablandado un poco respecto a eso, pero lo que no supo es que para que diera el si, Kikyo le puso un polvo mágico en su bebida, suministrado por Urasue y con el que cautivará al joven príncipe Taisho y hacerlo su esposo.

Antes de darle de beber la bebida, Kikyo había olvidado un detalle importante y era que esa noche iba a aparecer Urasue en el castillo o mañana temprano por la mañana, así que debió idear un plan rápidamente y se hizo la horrorizada como si recordara una tragedia, eso alarmó a todos.

InuTaisho : - ¿Qué sucede, joven Kikyo?-. Preguntó alarmado.

Kikyo : - Es que verá, majestad, un terrible monstruo marino mitad mujer y mitad pulpo, vendrá mañana al palacio, quizá a destruirlo todo y es el mismo que hace años atacó a uno de sus barcos-. Dijo con temerosidad y miedo.

Inuyasha : - ¿Es acaso ese monstruo gigantesco con cara de anciana?-. Espetó rabioso.

Kikyo : - Si, el mismo, amor mío-. Sollozó abrazándose al príncipe.

InuTaisho : - Es horrible no puedo permitir eso-. Gritó exasperado.

Inuyasha : - Debe haber alguna manera de detenerla-. Pensó nervioso.

Kikyo : - Si tuvieran helicópteros tal vez puedan detenerla, generalmente vive en la isla donde habitaban las sirenas-. Dijo dando una gran pista.

InuTaisho : - Eso es, (chasqueó sus dedos), ¡Helicópteros!, con ellos podríamos acabar con ese monstruo marino de una vez por todas-. Gritó contento.

Inuyasha : - Padre, yo me encargaré de ello, usaré los nuevos helicópteros que le compramos a los Estados Unidos, los Bell UH-1-. Aseguró con suma confianza.

Su padre aprobó su plan e Inuyasha contactó a los pilotos que están a su mando, Kikyo rebozaba de alegría, su plan estaba dando resultado. Los Bell UH-1, son helicópteros multipropósitos para ataques y transporte, muy maniobrables y accesibles, todo el mundo tiene una flota de esos aparatos útiles y muy serviciales. Esos helicópteros, comprenden una fuerza de 100 aparatos para la fuerza aérea real de Inglaterra, aunque ellos dispongan de numerosas flotas de helicópteros de fabricación propia. Además los helicópteros UH-1, están fuertemente armados, con lanzacohetes XM158 de 7 tubos cilíndricos y cohetes y una ametralladora Minigun GAU–2/A de 7,62mm y de 6 tubos y capaz de disparar 2000 disparos por minuto, montada del lado izquierdo del aparato, donde va sentado el artillero que guía el arma, junto a piloto.

A la mañana siguiente, el clima había aminorado su intenso mal tiempo, aunque el día seguía nublado y sin sol, pero la tormenta había aminorado y eso era lo que le importaba a Inuyasha. Con su casco de piloto y su traje de piloto de helicóptero, abordó uno en donde su piloto ya lo estaba esperando, así los 4 helicópteros UH-1, despegaron hacia la isla para detener a Urasue, ya que al parecer se aprestaba a hacer uno de sus hechizos en la isla y Kikyo una vez más logró el propósito con sus mentiras, pues convenció a Inuyasha de matar a Urasue, sabiendo que esta es la única que puede transformar a Kagome en humana, hará lo que sea para mantenerla lejos de Inuyasha.

Mientras tanto, en el fondo del mar, Shippo, se había alejado de la nueva isla de las sirenas y fue directo hacia donde habitaban anteriormente ya que fue a buscar un juguete de el que se había olvidado allí, por suerte no estaba muy lejos y pudo llegar bien rápido. Pero se encontró con Urasue al llegar, lo curioso es que estaba con medio cuerpo fuera del agua, se asomó tímidamente y pudo notar como la perversa bruja del mar estaba haciendo uno de sus malévolos hechizos hacia la isla para maldecirla, pero justo en ese momento, los helicópteros estaban llegando y Shippo se alarmó al verlos. El estruendoso sonido de su motor de 2 aspas, alertó a Urasue que los vio llegar. Inuyasha iba e el helicóptero que encabezaba el lote de 4 aparatos.

Copiloto : - Mire, señor. Allá está el objetivo-. Señaló hacia Urasue.

Inuyasha : - Perfecto, síganme todos y volaremos en círculo a unos 70 pies de altura por encima de ella-. Ordenó a los demás, mientras preparaba el mando con visor de la ametralladora multitubo y la guiaba hacia su objetivo.

Urasue gruñó al ver a los aparatos acercarse a ella y quedar a la altura ordenada y listos para iniciar el ataque, Kikyo sonreía triunfante, su plan estaba por dar frutos, mientras Shippo, volvió a sumergirse y nadó rápidamente hacia el palacio de las sirenas, debía avisarle rápidamente a Kagome del peligro que acechaba a Urasue, pues el sabía que ella era la salvación para la joven princesa de los mares y su sueño de ser humana y poder estar al lado del joven príncipe Taisho y salvarlo de la perversidad de Kikyo y sus propósitos. Debía darse prisa, los helicópteros estaban por dar inicio a su ataque y solo Kagome y el resto de las sirenas podían evitar tal desastre,... ¿Lo lograrán?

Continuará

Hola a todos :

Que les pareció en??, Si Shippo llega a tiempo evitará una catástrofe para Kagome y su sueño. Hasta donde llegará la maldad de Kikyo para evitar la felicidad de la joven princesa de los mares??. Kagome y las sirenas evitarán que los helicópteros maten a Urasue?, averigüen todo esto en el siguiente capítulo, nos vemos. Arrivederchi.

Guille (KITT, el auto fantástico)