La isla de las Sirenas

Capítulo 15 : Castigo.

Shippo, logró llegar al palacio de las sirenas y escabullirse en la habitación de Kagome, gracias a que empleó uno de sus trucos mágicos y burlas a los centinelas, esta al verlo se sorprendió, pero a la vez se alegró de verlo y lo abrazó efusivamente, el pequeño sirenito, también estaba feliz y emocionado, pero no era momento para regocijos, debía contarle todo.

Shippo : - Kagome, debemos detener a Inuyasha antes de que mate a Urasue-. Dijo desesperado

Kagome - ¿Salvar a Urasue?. Shippo, acaso estás loco??, como pretendes que salve a esa horrible bruja y si Inuyasha la mata, mejor todavía-. Espetó alegremente.

Shippo : - No seas tonta, ella es la única que puede salvarte y convertirte en humana, además todo esto fue una trampa de esa sacerdotisa Kikyo-. Gritó más exasperado.

Kagome : - ¿Cómo que una trampa de Kikyo, explícate?- Exigió con enojo.

Shippo le contó todos los malévolos planes de Kikyo y sus intenciones de matar a Inuyasha una vez que se case con el y convertirse en al emperatriz de todo Londres y adueñarse de sus riquezas, al igual que la de todas las sirenas y eliminarlas para siempre. También le contó todo lo que había pasado y la trampa tendida por Urasue y Kikyo para que ella e Inuyasha se separasen y usar esa treta sucia del caramelo mágico que al final se lo había comido Kikyo, además le contó lo del ataque de los helicópteros, que estaban por matar a Urasue y ya entendió por que debía de hacerlo.

Kagome estaba verdaderamente furiosa y juró que esto Kikyo lo iba a pagar muy caro, salió de su habitación, pero los guardias se lo iban a impedir, entonces la joven princesa de los mares los miró con una tajante mirada enfurecida y la dejaron salir, realmente su mirada daba pavor. Kagome salió fuera del castillo y emitió un canto similar al de una soprano, era el grito que debían ir con ella y ayudarla, ya que daba la señal de peligro, todas las sirenas respondieron al canto y se agruparon con ella y les explicó todo y sin dudarlo salieron tras de ella. Tritón no pudo evitar la rebelión de sus hijas, pero cuando escuchó todo el relato de Shippo y sabiendo que el jamás le mentiría, cambió su manera de pensar y ahora juró que esa mentirosa de Kikyo las iba a pagar por haberle tomado el pelo y hacer castigar tan duramente a su hija más preciada.

Mientras tanto, en la isla de las sirenas, Inuyasha ya tenía en la mira a Urasue que lanzó un gruñido.

Inuyasha : - ¡Ahora!-. Ordenó a los helicópteros cuando la tuvieron en la mira todos.

Los 4 aparatos comenzaron a abrir fuego sobre Urasue y un rugido estruendoso salió de la boca de la perversa bruja gigantesca al sentir impactar la balas sobre su pecho, las sirenas escucharon a lo lejos, el grito de dolor de Urasue y se apresuraron a nadar lo más rápido que podían, debían llegar a tiempo. Mientras los helicópteros seguían volando en círculos y atacando a Urasue sin piedad, Kikyo se regocijaba y sonreía malévolamente al mirar como los helicópteros mataban a Urasue.

El repiqueteo de las ametralladoras, era más ruidoso que los gritos de dolor de Urasue, el agua se iba tiñendo de color rojo con las manchas de sangre de Urasue, ya no podía mantenerse casi en pie, pero elevó sus gigantescos brazos y golpeó en la parte delantera a uno de los helicópteros y este perdió el control y empezó a caer con su motor fallándole. Sus pilotos lograron quitarse sus cinturones y abandonar el aparato siniestrado, mientras este cayó al mar y explotó.

Inuyasha miró colérico a Urasue y se aprestó a dar una nueva orden a sus hombres de atacar, pero su piloto de repente lo detuvo.

Piloto : - Señor, mire abajo-. Dijo señalando hacia abajo y sorprendido.

Inuyasha vio que los pilotos eran rescatados por alguien o algunas en este caso, cuando miró por el visor de mando de la ametralladora, se sorprendió.

Inuyasha : - ¡Alto!-. Ordenó al resto de los helicópteros.

Desde abajo, las sirenas rodearon a Urasue, mientras Sango y Yura, llevaban a los pilotos en sus hombros, para evitar que se ahoguen, Inuyasha se sorprendió al ver a Kagome que estaba evitando que matara a Urasue, había miles de sirenas evitando esa matanza. Kikyo estaba que trinaba, maldijo a las sirenas y ya que no tenía forma de contactar a los helicópteros para que no se detengan, decidió ir ella personalmente a eliminar a Urasue.

Piloto : - ¿Qué creen que estén haciendo, señor?-. Preguntó extrañado.

Inuyasha : - No lo se, pero esto es extraño, me costaría creer que ellas están protegiendo a esa bruja monstruosa-. Dijo anonadado.

Piloto : - Y si lo que dijo esa sacerdotisa es cierto?, que las sirenas apoyan a esa bruja-.

Inuyasha : - Eso es lo que voy a averiguar, regresemos al palacio, esto me da mala espina-. Ordenó.

Pero algo que lo dejó sorprendido era que las sirenas, llevaban a cuestas en sus lomos, a los pilotos derribados, vaya cosa, eso dejó más sorprendidos a Inuyasha y sus hombres que volaban a muy corta distancia a ras del mar hacia su destino. Cuando los pilotos recobraron el sentido, subieron a bordo del helicóptero de Inuyasha y estos partieron hacia el palacio, peor no iban solos, desde lo profundo del mar, Kagome y un grupo de sirenas, se dirigían al palacio, iban dispuestas a darle un gran escarmiento a Kikyo por su maldad.

Llegada casi la noche, Inuyasha descendió de su helicóptero y fue recibido por su padre, que le dijo que Kikyo huyó como alma que llevaba el diablo del palacio, que parecía el correcaminos en persona.

Inuyasha : - Padre, esa mujer oculta algo, no se por que. Quizá te haya salvado la vida, pero huyó de una manera muy poco convincente-. Fomentó con desconfianza.

InuTaisho : - Es verdad, no me explico, ¿por que huyó de esa manera?. Pero cuéntame, ¿que pasó en la isla?-. Preguntó su padre intrigado.

El joven príncipe, empezó a contarle todo a su padre y a este le costó creer que las sirenas estén protegiendo a alguien como Urasue, aunque el no la conozca demasiado, sabe por lo que le contó Kikyo y en eso es la primera vez que no miente para manipular. Inutaisho estaba sorprendido con el relato de su hijo, ¿de que lado estaban esas sirenas?. Costaba creerlo, pero en realidad había una razón y era que Kagome quería su felicidad.

Mientras tanto, una serie de relámpagos empezó a iluminar el oscuro cielo, que pese a que ya era casi de noche. Kikyo tomó una de las lanchas que estaba en un muelle e intentó huir y de hecho logró alejarse del palacio. La lancha era techada y estaría a salvo pro si se largaba el temporal, ya que los relámpagos eran muy intensos y los truenos empezaron a resonar con fuerza. Repentinamente su lancha se detuvo en seco, el motor se había detenido por completo, fastidiada, salió de la cabina y fue hasta la popa de la lancha y miró el motor, vio que se habían enredado algas en la hélice del motor. A regañadientes comenzó a sacarlas.

Repentinamente, una cola de pez enorme, emergió desde el agua y antes de que reaccionara, la gigantesca cola golpeó en su rostro haciéndola caer el mar y antes de que pueda subir nuevamente a la barca, la enorme cola se sumergió y algo la jaló aguas abajo y la soltó. Kikyo vio que la lancha estaba muy lejos de ella e intentó nadar hacia ella, pero un alarido le hizo crispar los nervios y nadó más rápido, pero cuando estaba llegando vio salir del mar a una figura y se asustó, pero cuando vio que era Kagome, su temor se incrementó más.

Kagome : - Pagarás lo que has hecho-. Masculló furiosa.

Kikyo se vio rodeada por varias sirenas y quiso gritar, pero Eri se sumergió y la volvió a jalar mar adentro y todas las sirenas se abalanzaron sobre ella como una manda de tiburones sobre un trozo de carne. Súbitamente, Kagome empezó a entonar un canto fantasmagórico y muy resonante, casi estridente y monótono. Kikyo empezó a ver borroso y su cabeza parecía que iba a estallar, de repente se desmayó bajo el agua y Kagome detuvo su canto.

Más tarde, una fuerte tormenta se había desatado intensamente en la isla y en todo Londres. Kikyo reaccionó y vio que estaba en tierra firme, pero no era Londres, estaba en la isla de las sirenas, la isla que ellas habían abandonado y lo que fue su hogar durante miles de años. Se levantó algo aturdida y mientras recuperaba su vista, vio 3 siluetas sentadas en un alto coral que estaba en el mar de la isla y pudo percatarse que eran sirenas.

Kikyo apenas podía moverse, debido al mareo que tenía. Las sirenas empezaron a entonar una dulce y suave melodía que volvió a atormentar al mente de Kikyo y en eso tuvo sueños que parecían pesadillas y que la atosigaban sin parar, gritaba y se retorcía de dolor mientras los sueños seguían divagando por su mente. En esos sueños vio a Inuyasha alejarse de ella y hasta matarla por sus mentiras despiadadas y hasta un fantasma que era el de Urasue, la atormentaba sin descanso por haberla utilizado y burlarse de su confianza aunque sea una bruja malvada y ruin.

Kikyo : - ¡BASTAAAA!, ¡BASTAAAA POR FAVOOOOOR!-. Gritó lloriqueando.

La sacerdotisa, se arrastró hacia el borde de la isla y extendió su mano ya que parecía tener cerca a una de las sirenas y poder agarrarla de su cuello, pero el canto al dejó tan aturdida que hasta parecía tener visiones y hasta estar confundida. Kagome se acercó a ella.

Kagome : - Te juro que estoy verdaderamente furiosa y vas a pagar por todos los males que hiciste-. Le susurró al oído.

Kikyo estaba tan al borde de la orilla y su rostro casi rozando la cristalina agua del mar, que por eso no le fue difícil a la joven princesa de los mares acercarse a ella y susurrarle al oído esas palabras. Al ver el brazo de Kikyo, extendido y en dirección al mar, la agarró de el y la volvió a meter en el agua y le hizo una señal al resto de las sirenas y luego ella sola nadó hacia otra dirección y que ella conocía muy bien, pero no iba sola, Eri y Sango, la seguían de atrás por si había problemas.

Al día siguiente, la tormenta había cesado, pero el cielo seguía nublado y había un tenue resplandor, aunque el sol siga oculto tras el enorme manto de nubes. Mientras, Inuyasha paseaba por el jardín que bordeaba el mar y miró hacia lo lejano del mar, extrañaba mucho esa isla y el ver a las sirenas y sobre todo a Kagome, la extrañaba y el ver a las sirenas nuevamente y a ella, le produjo una sensación agradable dentro suyo, ya quería volver a verla.

Myoga, estaba en el jardín, regando el enorme campo de flores que lo rodeaba, su fragancia deliciosa y dulce de las flores hacía sentir un verdadero aire de campo en el palacio, sobre todo sus verdes árboles y muchos llenos de frutas y flores.

Myoga miró hacia el mar y vio que alguien se asomaba desde la orilla y estaba apoyada en el borde del jardín que rodeaba el mar, Era Kagome. Inuyasha se sorprendió al verla y corrió hacia la orilla, sintió una alegría tan grande al verla que su corazón iba a explotar de alegría, pero había algo que le intrigaba ¿qué hacía ella ahí?, si la ve su padre se enojaría.

Inuyasha : - ¿Que haces aquí?-. Preguntó tomándole sus finas manos.

Kagome : - Inuyasha, tengo que hablar contigo y muy seriamente, es sobre esa Kikyo, está en la isla y además quiere decirte algo, más bien una confesión-. Afirmó la joven princesa, que estaba tan feliz de volver a verlo y sobre todo ahora que se sabrá la verdad de Kikyo,... ¿se confesará?.

Continuará

Hola a todos:

Y? Se atreverá a confesarle Kikyo a Inuyasha todas sus mentiras y sus planes macabros?? Que pasará con Urasue? Morirá o vivirá?, lo cierto es que Kagome e Inuyasha han vuelto a encontrarse y ambos están muy felices. Continúen leyendo esta historia en el siguiente capítulo, en el que muchas verdades saldrán a la luz.

Arrivederchi

Guille (KITT, el auto fantástico)