La isla de las Sirenas

Capítulo 16 : Confesión.

Inuyasha empezó a dudar un poco de si volver a la isla, ¿qué pasaba si el rey Tritón se enteraba que sus hijas volvieron a tener un encuentro con humanos?, la volverían a castigar y el no sabe el castigo que había sufrido Kagome al permanecer encerrada en su cuarto y castigada por sus acciones.

Inuyasha : - No se,... dimos nuestra palabra de no volver allá y sobre todo se lo prometimos a tu padre, bah el mío-. Dijo con seriedad.

Kagome : - No te preocupes por ello, estoy segura que mi padre ya sabrá toda la verdad acerca de esa desgraciada de Kikyo. Anda, ven a la isla, debes oír toda la ponzoña que esa maldita tiene que confesarte-. Afirmó tomando de su manos con suplicia.

Inuyasha se mordió su labio de abajo y la miró, ella le hizo dos parpadeos y sonrió inocentemente. El joven príncipe, se puso de pie y llamó a Myoga, que acudió de inmediato.

Myoga : - ¿Qué desea, amo Inuyasha?-. Preguntó.

Inuyasha : - Prepara una pequeña barcaza, partiremos tu y yo solos a la isla de las sirenas, parece que hay algo muy importante que debemos saber-. Dijo severamente.

Myoga : - Pero, señor. Su señor padre no quiere que vaya allá-. Musitó sorprendido.

Inuyasha : - Te aseguro que si es verdad lo que van a confesarnos, mi padre cambiará de parecer. Anda, trae una y partiremos de inmediato-. Ordenó.

Ante la orden de su señor, Myoga preparó una barcaza y partieron junto a lo que fue la isla de las sirenas. Kagome los seguía desde la superficie del agua, nadando a la misma velocidad de la barcaza y llegar cuanto antes a la isla, mientras tanto, allí, una nerviosa Kikyo permanecía prisionera de unas enfurecidas sirenas, la habían desnudado y le hicieron de todo, como atarla con fuertes tiras de raíces de algas, bien resistentes y fuertes.

Las sirenas siguieron entonando esa melodía lúgubre y estridente, con ello lograban atormentar la mente de Kikyo y hacerla pagar por sus males, pero ella juró decirle la verdad a Inuyasha con tal de que no la sigan torturando con sus cantos, pero las sirenas estaban tan furiosas que difícilmente no dejen que Kikyo se la lleve de rositas.

Más tarde, Inuyasha y Myoga, llegaron a la isla, acompañados por Kagome que estaba feliz de volver a ver a sus hermanas y del escarmiento que le estaban dando a Kikyo. Inuyasha y Myoga, vieron a la sacerdotisa, atada de pies y manos y totalmente desnuda, sentada en un coral, estaba ojerosa y despeinada, trató de fingir lástima y pena para convencer a Inuyasha, pero recordó rápidamente lo que las sirenas eran capaces de hacerle y que prometió decir toda la verdad.

Inuyasha y Myoga, se acercaron al coral, pero las sirenas los pararon diciéndole que esperen en el borde de la isla donde estaban los corales y un hermoso sembrado verde lleno de blancas flores y aunque el encapotado cielo, era lo único que empañaba el hermoso panorama. Todo hacía presagiar un final feliz para Kagome, pero no todo sería como ella lo esperaba.

Inuyasha y Myoga, vieron como las sirenas, llevaron a Kikyo hasta la orilla, la había empujado del coral como un saco de papas y llevarla nadando, tomándola de los brazos y dejándola en la isla, ambos hombres la ayudaron a subir al suelo, ya que al estar atada de pies y manos no podía moverse y las sirenas desde el agua, ayudaron a que suba a tierra firme. La dejaron bien cerca de la orilla y tanto Myoga como Inuyasha se sentaron algo más alejados y las sirenas rodearon la isla. Entonces, Inuyasha empezó el interrogatorio.

Inuyasha : - ¿Bien que sucedió aquí?, ¿qué es lo que tienes que confesarme según Kagome?-. Preguntó severamente y con enfado.

Kikyo : - Verás, yo,... soy la culpable de todo-. Gimoteó tristemente.

Myoga : - Explíquese, joven sacerdotisa-. Ordenó el ancianito severamente.

Kikyo : - Pues, yo,... quería casarme con usted para quedarme con su fortuna y sus bienes y además,... quería matar a las sirenas por venganza y por que me lo ordenaron-. Confesó sollozando.

Inuyasha y Myoga estaban anonadados, ¿cómo era eso de que ella quería matarlo para quedarse con todas sus riquezas y además eliminar a todas las sirenas y hacer lo mismo?, y quien se lo ordenó?.

Inuyasha : - ¿Quién fue?, ¡dímelo ahora!-. Ordenó muy enojado.

La sacerdotisa, empezó su relato de cómo fueron todos los hechos y la verdad de toda la historia.

Kikyo : - Fue Kágura Black, la hija de Naraku, ella me dijo que si no hacía eso, me mataría, me dijo que tenía que eliminar a las sirenas por que ellas mataron a su padre hace muchos años, ya que el creyó que la realeza Taisho, iba a la isla de las sirenas a cazarlas y Naraku quería cazar por que se decía que su carne, rejuvenecía a la gente. Y como el era el pirata más sanguinario y despiadado, quería quedarse con todas las riquezas de Tritón y la sirenas. Cuando las sirenas lo descubrieron lo atacaron y lo mataron sin dudarlo ni un segundo, pero Kágura logró escapar y mató a Muriel cuando logró atraparla en medio de toda esa destrucción del galeón pirata, entonces fingió ser una mujer que vendía carne de pescados y le suministró la carne envenenada de Muriel al rey InuTaisho y así el y sus marinos enfermaron y pasó todo esto, luego me enteré que las sirenas tenía a otra rival, la bruja Urasue, quien también andaba tras las riquezas de Tritón y convertirse en su nueva reina para obligarlas a atacar a otros barcos y robarles todas sus pertenencias y tesoros. Kágura me dijo que me aliara con ella para poder casarme con el príncipe Taisho, pero cuando vi que tu (dirigiéndose a Inuyasha), te habías enamorado de esa sirena, decidí vengarme de esta forma y mentí sobre que ustedes habían matado a Muriel por que ustedes querían lo mismo que ese salvaje apestoso de Naraku y hasta hoy pasó todo esto, Kágura está escondida en algún lugar y solo ella es la verdadera culpable-. Y así, finalizó su relato verídico de cómo fueron todos los hechos.

En el momento que Kikyo elevó su mirada, pudo ver que Inuyasha y Myoga no estaban solos, el rey InuTaisho y varios guardias de la realeza británica, habían llegado a la isla. Kagome recordó lo que pasó con Naraku cuando lo mataron, pero en todo ese revuelo, no se percató de que Kágura había matado a Muriel y por ello se generó todo.

InuTaisho, miró con rencor y mucho enojo a Kikyo, ordenó a sus guardias desatarla y dos de ellos la liberaron de sus ataduras y le alcanzaron una toalla con la que se cubrió todo el cuerpo, pero la retuvieron y el rey se le acercó a paso firme.

InuTaisho : - En nombre de la realeza británica, yo el rey InuTaisho de toda Inglaterra, te condeno a una larga condena en prisión por intento de asesinato a mi hijo y por mentir vilmente y en cuanto a Kágura Black, ya nos encargaremos de ella. ¡llévensela!-. Ordenó severamente.

Los guardias cumplieron la orden y se llevaron a Kikyo prisionera, pagará largos años su maldad y el haber hecho pactos con gente tan despiadada y aunque ella haya sido una víctima de la cruel Kágura Black, debió haber pedido ayuda y no hacer sufrir a las sirenas y menos intentar asesinar al hijo del rey y quedarse con todas las riquezas.

Mientras los guardias arrestaban a Kikyo, Inuyasha se preguntó ¿qué había ocurrido al final con Urasue, ¿dónde estaba?, al parecer logró sobrevivir al ataque, gracias a la valiente intervención de las sirenas, pero ella tampoco se la iba a llevar de rositas, pero antes, planeará su venganza contra la realeza Taisho y contra Kikyo por su traición. Ella no es de dejar pasar traiciones y menos en quien había depositado su confianza, su venganza será cruel, pero primero deberá encargarse de quien traicionó su confianza y de quien la metió en esto, pero no contaría con algo imprevisto.

A la noche, Kágura se enteró de que Kikyo fue arrestada y condenada a largos años tras las rejas y decidió poner su plan en acción e ir por todas las riquezas que ahora serán de ella, ya que también logró su cometido, pero no lo que le espera. Al llegar a la isla de las sirenas, se encontró con un lugar vació y sin nada, pero sabía que en alguna parte estarían los tesoros que aún no habían sacado las sirenas de los galeones hundidos. Estacionó su barcaza en la orilla de la isla y preparó un equipo de buceo, se desnudó completamente y se lanzó al mar, solo con unas antiparras, tomó una gran bocanada de aire y se sumergió en el agua y pudo ver lo que buscaba en lo profundo del mar, había un galeón hundido y al parecer, había un cofre con doblones de oro puro españoles, fuera de el.

Al querer emerger a la superficie, se encontró con un montón de sirenas rodeándola y estaban muy furiosas. Kágura intentó huir al verlas, pero ellas fueron más rápidas y la atraparon y se la llevaron al fondo de la superficie, allí le implementarán su castigo por su crueldad.

Al día siguiente, el sol volvió a todo Londres, aunque había nubes espesas, pero el tiempo mejoró y mucho. En el palacio real, Inuyasha paseaba por su inmenso jardín, se sentía satisfecho luego de un gran desayuno en familia y con amigos, ya que Bankotsu y Miroku, habían pasado la noche en el palacio real. El joven príncipe, pensaba que pasará ahora que todo se descubrió y no se sabe nada de Urasue ni tampoco de Kágura y temía por la vida de Kikyo.

El sabe perfectamente que el y Kagome no son compatibles, ella es una sirena y de seguro, todas sus hermanas y hasta Tritón, se opondrían a que ella los abandone para irse con un humano, así que pensó muy bien lo que le dirá cuando vuelva a verla y aunque eso signifique herirla demasiado, su decisión será determinante y de seguro muy complicada de poder llevar adelante, además este tema ya lo había hablado con su padre la noche anterior.

Se sentó sobre los adoquines que bordean el borde del jardín que da al mar y miró hacia el horizonte, donde partes del cielo azul y las espesas nubes, daban una linda visión, el viento mecía su larga cabellera blanco plateada, lo hacía ver varonil y muy sexy y además tenía unas flores blancas en sus manos, más precisamente unos narcisos. De repente, una voz lo asustó y lo sacó de su letargo.

Kagome : - ¡Hola!-. Lo saludó alegremente.

Inuyasha : - Hola,... -. Saludó medio agitado por el susto-. -No me des esos sustos, quieres, pero. Bienvenida-. Dijo a esto último sonriéndole.

Kagome : - Lo siento, no quise asustarte, es que te extraño mucho. Apenas logré escabullirme de nuestro palacio, necesitaba verte-. Susurró orgullosa.

Inuyasha : - Yo también necesitaba verte, ya que necesito hablar contigo-. Dijo casi tristemente.

En eso, la joven sirena notó cierta tristeza en el, pero cuando miró sus manos vio los hermosos narcisos que tenía y sonrió dulcemente al verlos y tomó una de las hermosas flores.

Kagome : - Son preciosas-. Gimoteó alegremente.

Inuyasha : - Si las quieres, son todas tuyas-. Le entregó las flores.

Kagome estaba tan feliz, que de un salto, logró aferrarse del cuello del joven príncipe y enlazarlo con sus brazos, este sorprendido sonrió y la joven princesa de los mares, acercó lentamente su rostro al de el y unió sus lindos labios a los de el y lo besó apasionadamente. Inuyasha reaccionó bien al beso de Kagome y la abrazó por su cintura, su dedo meñique, pudo sentir sus escamas, en la parte donde empezaba su cola de pez y eso que tenía en medio de su cuerpo humano y de pez, un delgado cinto de oro. Cuando se separaron, Kagome sonrió tan orgullosa y feliz, que su alegría se le desbordaba por las orejas, pero aún tenía la intriga de saber que era eso tan importante que Inuyasha tenía que hablar con ella, solo rogaba que no fueran malas noticias y menos,... una separación casi definitiva.

Continuará.

Hola a todos.

Bueno!!!,... Por fin Kikyo se animó a decir toda la verdad de lo sucedido y gracias a que las sirenas la obligaron a hacerlo y ahora Kagome puede vivir en paz y mantener su sueño, pero... que pasará con Urasue y su venganza contra Kikyo?? Y que pasará con Kágura que ahora cayó en manos de unas furiosas sirenas??. Por otro lado, se atreverá Inuyasha a dejar a Kagome?? Arruinará toda su felicidad sabiendo que no puede estar al lado de ella por su estado natural de vida???, Averigüen eso en el siguiente capítulo, que promete mucho y de seguro podrá hacer llorar a más de una.

Arrivederchi.

Guille (KITT, el auto fantástico)