Capítulo 18 : Petición.
Ya habían pasado 2 semanas desde la separación de Inuyasha y Kagome y ninguno sabía nada de uno del otro. La joven princesa de los mares, permaneció mucho tiempo encerrada en su ostra que le sirve de cama y su padre estaba muy preocupado por ella, maldijo una y mil veces a Inuyasha y que jamás debió conocer a su hija.
Por otro lado, Inuyasha también seguía afligido y al igual que Tritón, InuTaisho maldijo a Kagome por que su hijo nunca debió conocer a esa sirena. En realidad los sentimientos eran mutuos por ambos bandos, excepto por Kagome e Inuyasha.
Kagome estaba dispuesta a ir en busca de Urasue y que cumpla su deseo, en ese momento, poco le importaba lo que opinaran su padre o sus hermanas, ella no iba a renunciar al amor de Inuyasha y quiere seguir a su lado a como de lugar, aún así si debe quedarse como sirena. Extrañaba mucho sus calurosos abrazos, le provocaba un calor de amor que le hacía erizar las escamas, pero de pasión y de amor. No lo dudó más esa noche irá en busca de la perversa bruja.
Llegada la noche, Kagome, se escabulló del palacio, era consciente de que su padre podía enojarse mucho si se enteraba, pero no contó que Shippo la sorprendió y Kagome se detuvo en su marcha.
Shippo : - ¿Donde vas, Kagome?-. Preguntó curioso.
Kagome : - Shippo, por favor, no digas nada a nadie, pero voy en busca de Urasue-. Dijo muy bajito.
Shippo : - ¿Eh?, estas loca??. Como que vas a ir en busca de esa perversa bruja apestosa-. Chilló.
Kagome : - ¡Shhhh!, Shippo, que no quiero que me descubran-. Lo calló enfadada.
Shippo : - Te juro que si vas, se lo diré a nuestro padre-. La amenazó con osadía.
Kagome : - Si tu abres la boca, te convierto en cebiche-. Replicó furiosa.
Ante la replica de Kagome, el pequeño sirenito prefirió callar y Kagome se alejó en busca de Urasue, pero estaba claro que no se quedaría callado, a alguien se lo dirá, así que prefirió ir a contárselo a Eri, que estaba con Sango y Alexia, en el gran salón del palacio.
Al día siguiente, Tritón se enteró de la ausencia de su hija y furioso ordenó que vayan en su búsqueda, ya le habían informado que no fue hacia el palacio de los Taisho y eso en parte lo tranquilizó un poco, pero seguía preocupado por su hija, quizá no le quedaba otra alternativa más que pedirle ayuda a los Taisho, aunque ellos sean humanos. Pero en todo caso, se ganaron un poco de su confianza, ya que demostraron no tener interés en querer sus tesoros y la preciada carne de las sirenas, la cual aseguran puede rejuvenecer o dar vida eterna.
Kagome nadó y nadó en busca de Urasue, pero no tuvo suerte. Tampoco la había encontrado en su castillo, se puso muy triste y desconsolada, sus chances se iban esfumando de a poco, pero mientras nadaba, encontró un pendiente que le resultó muy familiar y conocido, tras unas enormes columnas hechas de roca, al mirarlo supo que era de Kágura Black y en ese momento, una voz siniestra le erizó todas las escamas y la paralizó de miedo.
Urasue : - ¿Qué andas husmeando por aquí?-. Espetó enfadada.
Kagome : - ¡Urasue!, por fin!!!-. Sonrió alegremente.
A Urasue, le sorprendió de sobremanera la forma feliz y alegre con la que Kagome la recibió, ¿qué estaba planeando?, sabe que esta puede ser una buena ocasión para usarla en caso de que quiera peticionarle algo y en efecto, la perversa bruja, dio en el clavo y acertó en su presentimiento.
Urasue : - Y,... Seré curiosa, jovencita. ¿A que has venido a mi guarida secreta?-. Preguntó con alevosía y sarcasmo puro.
Kagome : - Pues verá, necesito pedirle un enorme favor-. Dijo con suplicia.
Urasue : - ¡¿Un favor?!, ¿Qué clase de favor?-. Preguntó con intriga y osadía.
Kagome : - Pues,... quisiera que me convierta en humana-. Gimoteó levemente.
Urasue : - ¡Olvídalo!. De ninguna manera te cumpliré ese deseo-. Espetó duramente.
Kagome : - Por favor, se lo ruego-. Sollozó amargamente.
La perversa bruja no le respondió nada, pero se volteó hacia ella y le negó con su cabeza. Kagome se enojó bastante y le dio su respuesta.
Kagome : - ¿Acaso quiere ser encerrada de por vida en nuestro palacio?-. Fomentó audazmente.
Urasue : - ¡¡¡NO ME AMENACES, NIÑA TONTA.!!!-. Gritó furiosa.
Kagome agachó su cabeza y pudo notar que Urasue se iba, entonces se abalanzó sobre ella y la abrazó por la cintura para evitar que se vaya, estaba dispuesta a todo con tal de que Urasue la convierta en humana, ella quería su felicidad, pero la perversa bruja, seguía reacia a cumplirle su deseo, el deseo de estar junto a su amado.
Urasue : - ¡Suéltame!, te dije que no te convertiré en humana-. Dijo con desdén
Kagome : - ¡No la voy a soltar!, me cumplirá mi deseo-. Exigió sollozando y caprichosamente.
Urasue : - La verdad es que eres una niña muy fastidiosa-. Espetó con desprecio.
Urasue agarró con sus tentáculos el cuerpo de Kagome y tironeó fuertemente, ya que Kagome la tenía abrazada a su cintura, hasta que logró separarla de su cuerpo y la soltó bruscamente, la miró sumamente enojada y con un desprecio enorme, Kagome sintió pavor ante esa mirada de Urasue, pero volvió a insistir en su pedido.
Kagome : - Haré lo que me pida-. Dijo jugándose su última carta.
La bruja se detuvo al escuchar esas palabras.
Urasue : - ¿Lo que yo te pida?-. Sonrió malévolamente.
Kagome : - Si-. Asintió.
Urasue : - Bien, deberás cumplir un pedido mío, si quieres que cumpla el tuyo-. Dijo alevosamente.
Kagome : - Lo que sea-. Dijo aliviada y feliz.
Urasue : - Deberás traerme a Kikyo del palacio de los Taisho-. Exigió sarcástica.
Kagome : - Pero,... eso es imposible-. Dijo espantada.
Urasue : - Pues lo siento por ti, pero deberás cumplirme ese pedido si quieres que te convierta en humana y para asegurarme que lo cumplirás, haré algo-. Dijo con maldad.
En eso, Urasue sacó un caramelo de un frasco y se lo metió de una sola en la boca a Kagome y lo obligó a tragarlo, dándole una palmada en la espalda. La joven sirena, se tragó el caramelo y se tomó su cuello, su cuerpo empezaba a sentirse extraño.
Kagome : - ¿Qué me hizo?-. Preguntó histérica.
Urasue : - Te di un caramelo que te mantendrá convertida en sirena para siempre, claro a menos que cumplas mi pedido-. Sonrió malévolamente.
Kagome estaba horrorizada, pero más se acrecentó su espanto al escuchar lo demás que le dijo Urasue, si no se daba prisa.
Urasue : - Además he de advertirte, que solo y una vez cumplida la misión, un beso del joven príncipe Taisho, podrá romper el hechizo-. Fomentó descaradamente.
Ante esa advertencia, Kagome salió despavorida hacia el palacio de la realeza Taisho, pero una nueva advertencia de Urasue la detuvo.
Urasue : - He de avisarte, que el príncipe Taisho, está por irse de viaje. Si no te das prisa, lo perderás-. Dijo socarronamente.
Kagome salió como impulsada por un cañón hacia el palacio de la realeza, si llegaba a irse, quien sabe hasta dentro de cuando no lo vería y además debía romper el hechizo de quedar como sirena para siempre. Lo que la alegraba era saber que volvería a probar esa dulzura de sus labios, esos besos que la apasionaban y le hacían erizar las escamas de placer, orgullo y felicidad y amor.
Además es consciente de que sacar a Kikyo de la prisión del palacio no será tarea fácil, ya que está muy bien custodiada por la guardia del rey, pero quizá pueda convencerlos de alguna otra manera y quizá pueda disuadirlos hablando con el rey InuTaisho de que se la entreguen y explicar sus motivos, de lo contrario, se verá obligada a usar un último recurso, el usar su canto para hechizar a los guardias, pero claro necesitaba a alguien para que se la traiga hasta ella, aunque eso ya se las arreglaría en caso de necesitar ese recurso.
Mientras tanto, Eri y Camila, llegaron al castillo de Urasue y tampoco la encontraron, todas las sirenas estaban buscando a su joven princesa, su padre estaba realmente preocupado por el bienestar de su hija y por ella más que nada, rogó que esté bien y el solo decidió ir al palacio de los Taisho a ver si estaba allí, eso podría frustrar mucho los planes de Kagome.
Kagome había perdido el rumbo de donde quedaba el palacio, pero aún así, no se dio por vencida y gracias a unos rastros que ella dejó y otros objetos, pudo encontrar el rumbo que andaba buscando y así ir al palacio de Inuyasha. Mientras tanto, su padre ya había iniciado el camino hacia el mismo sitio, iba escoltado por Ayumi, Yuka y Sango por si surgían problemas.
En tanto, Kagome llegó al palacio de la realeza Taisho, pero se encontró con que había mucho silencio y eso la alarmó de sobremanera, pero encontró en el jardín donde siempre estaba Inuyasha a la ama de llaves de la casa, a Kaede. Nadó hasta allá y Kaede se sorprendió al verla, pero la saludó muy amistosamente al igual que Kagome a ella.
Kagome : - ¿Señora, podría decirme si está Inuyasha?-. Preguntó educadamente.
Kaede : - El joven amo, ha salido de viaje hace una media hora, regresará dentro de una semana, jovencita-. Respondió amablemente.
El rostro de Kagome se contrajo de amargura y espanto, ahora si que estaba en un verdadero aprieto, pues el hechizo duraba solo una noche y pasada esa noche, quedará convertida en sirena para el resto de su vida, debía encontrar a Inuyasha y pronto.
Continuará
Hola a todos :
Que pasará?? Solo Urasue y yo, el autor, decidiremos que pasará con Kagome, quedará convertida en sirena para siempre o logrará romper el conjuro mágico con ese beso tan necesitado??, por lo pronto averigüen esto en el siguiente capítulo, se prolongó uno más y habrá epílogo.
Arrivederchi
Guille (KITT, el auto fantástico)
