La isla de las Sirenas

Capítulo 20 : Humana.

Inuyasha seguía indeciso en cuanto a acceder a la petición de Kagome de ir con ella al castillo de Urasue, sabe que es un peligro muy grande y esa bruja es capaz de todo si lo ve y ella sabe que el fue quien intentó matarla y la joven princesa de los mares, recordó que Urasue le impuso una condición para convertirla en humana.

Kagome : - Ahora que recuerdo, Urasue me dijo que solo si le llevo a Kikyo, me dará el caramelo que necesito para poder ser humana-. Explicó lo recordado.

Inuyasha : - ¿A Kikyo? Y para que??-. Preguntó sorprendido.

Kagome : - Supongo que para vengarse, ya mató a Kágura y de seguro querrá hacer lo mismo con Kikyo por haberla traicionado-. Explicó las razones.

Inuyasha : - Tal vez sea así. De acuerdo, iré contigo y veremos que es lo que quiere esa bruja-. Aceptó finalmente la petición de Kagome.

La joven sirena, estaba tan feliz que su alegría no le entraba en sus escamas ni en si misma, agradeció encantada a Inuyasha el que haya aceptado su petición y así partieron hacia el castillo de Urasue. Bankotsu y Miroku, estaban anonadados, pero al final no iban a contradecir a su capitán y menos ya sabiendo que Inuyasha hará lo que sea por la alegría de su amada sirena.

El inmenso navío de guerra siguió a la joven sirena hasta el castillo de Urasue. Sus radares le permitían rastrear a Kagome y así seguirla sin perder el rumbo. El viaje sería medio largo, ya que el castillo de Urasue, estaba algo alejado de donde estaba la isla de las sirenas, que sin saberlo nadie, estaban retornando a su antiguo hogar de siempre. Eso será una gran sorpresa para Kagome si se entera de lo sucedido y del regreso de su familia a la isla.

Sin mediar presentación alguna, Urasue apareció en su tamaño gigante frente al acorazado inglés, todos se pusieron alerta y la pesada artillería del barco, apuntó a Urasue, que rugió furiosa al ver que estaban por atacarla, pero una vez más, Kagome evitó su matanza y tomó la palabra.

Kagome : - Espere, he venido por lo que le pedí-. Dijo.

Urasue : - Si, pero no cumpliste lo pactado, aunque hayas logrado el primer objetivo-. Dijo con soberbia y maldad.

Kagome : - Si, lo se pero es que...-. Gimoteó algo nerviosa.

Inuyasha : - Yo soy quien tengo a Kikyo prisionera-. Espetó con voz potente.

Urasue : - ¡Oh!, en serio??-. Preguntó sarcásticamente.

Inuyasha : - Así es y puedo entregártela a cambio del favor que te pidió Kagome-. Bramó

Urasue : - Que yo haya dicho bien, es ella quien tiene que traérmela no tu-. Bramó fieramente.

Inuyasha : - Pues yo soy quien la tengo en las mazmorras de mi palacio y soy el único que puede sacarla de allí-. Advirtió severamente.

El rostro de Urasue se contrajo de ira, pero a la vez en su diabólico cerebro, se estaba tejiendo una idea sumamente perversa y hará todo lo posible para hacer sufrir a Kagome.

Urasue : - Lo siento, jovencito, pero el reto es de ella, si tu amada sirena es capaz de traerme a Kikyo sin ayuda de nadie, cumpliré su deseo, si no este caramelo dorado, tendrá un cruel destino, mi estomago-. Dijo la bruja con atrevimiento y maldad.

Al ver el caramelo, la joven sirena se quedó estupefacta, pero al oír la advertencia de Urasue, se quedó perpleja, sabe lo que eso significaría.

Kagome : - ¡NOOO!, no lo haga, por favor!!!, si usted se come ese caramelo, acabará matándola-. Sollozó en un grito desesperado.

Urasue : - Efectivamente-. Aseguró con alevosía.

Inuyasha miró a la bruja muy enfadado y tajante, sabe que ella no puede ir a su palacio en el estado que está, a menos que ocurra un milagro que una sirena pueda caminar y poder sacar a un preso de la cárcel del palacio real o de donde esté. El joven príncipe, miró a Kagome y vio que ella estaba muy triste y desconsolada, su deseo de convertirse en humana cada vez se alejaba más y también el poder estar al lado de quien ama.

Inuyasha : - Deje que yo se la traiga, prometo no fallarle-. Peticionó amablemente.

Urasue : - Es ella o nadie-. Espetó fríamente.

Inuyasha : - ¿Cómo pretende que vaya ella sola a sacar a Kikyo de la prisión, convertida así en sirena?, supuestamente necesitaría ser humana-. Gritó severamente.

Urasue miró a Kagome y a Inuyasha y pensó que en parte tenía razón en lo que decía, así que decidió convertir a Kagome en humana, pero solo temporalmente, digamos una hora de plazo, pero una vez que regrese al mar, se volverá a convertir en sirena y aún fuera del mar, una vez pasada la hora también volverá a su forma original, es decir de sirena.

Urasue : - De acuerdo, es cierto lo que dice. Te convertiré en humana pero solo temporalmente, tendrás una hora exactamente para sacar a Kikyo del calabozo y traérmela hasta mi, pero te advierto que ni bien toques el agua, volverás a tu forma de sirena y aún pasada la hora, también te convertirás en sirena-. Advirtió seriamente.

Kagome : - De acuerdo-. Aceptó agradecida.

Urasue, hizo un pase de magia y le dio un diminuto caramelo de color azul cristalino y le advirtió que solamente debe comerlo en cuanto llegue al palacio de los Taisho y no antes, ya que eso la transformará directamente en humana y le dificultará su tarea.

Kagome tomó el caramelo y nadó rápidamente hasta tierra firme, donde estaba el palacio de la realeza Taisho, no tenía mucho tiempo y sabe que el tiempo corre y ya es de tarde y además el cielo volvió a nublarse y a amenazar de nuevo con desatar su ira sobre la tierra. Más tarde, Kagome llegó hasta los astilleros del palacio y para su suerte estaba Myoga que la vio salir del agua y justo en ese momento, se había largado una fina y tenue llovizna. Kagome le explicó todo a Myoga y este le alcanzó una toalla, cuando Kagome comió el caramelo y su cuerpo experimentó la transformación.

Se sentía muy rara y al principio le costó caminar ya que durante años tuvo cola de sirena y ahora con piernas humanas se sentía muy extraño y le costaba mantenerse en pie, hasta que con ayuda de Myoga, pudo moverse con un poco de mayor movilidad. Kagome caminó lentamente hacia el sector de mazmorras del palacio y encontró a Kikyo, que a verla, quiso matar a la joven princesa de los mares, empujando y golpeando los barrotes de su celda para abalanzarse sobre ella.

Kikyo estaba toda hecha un asco, su pelo estaba áspero y sucio y su ropa parecían harapos sucios, ya que se negaba a bañarse y muy pocas veces lo hacía, Kagome emitió un canto leve y eso la durmió totalmente a Kikyo, que cayó fulminada, pero había un problema ¿Cómo iba a abrir la celda y sacarla de allí?, realmente no iba a poder ya que su canto durmió al guardia que vigilaba la celda de Kikyo. Y

Para su nueva suerte, llegó Myoga y vio lo sucedido y el ancianito rió, sacó la llave de la celda del guardia y le abrió la celda y sin perder tiempo, Kagome la sacó de allí, Myoga se retiró.

Antes de salir se miró en el espejo de la celda y se sacó la toalla que cubría su cuerpo, era fantástico, por primera vez se veía como una humana y así deseaba que fuera por siempre, acarició con sus manos, la zona de su pelvis y sus piernas, era una piel muy sedosa y suave. Sabía que el estar así significaba estar desnuda, puesto que ya lo había sabido de cuando mantuvieron prisionera a Kikyo en la isla cuando le impusieron su castigo y confesión.

Recordó que el tiempo corre y corrió cargando a Kikyo en sus hombros y se sumergió al mar pese a que Myoga intentó detenerla para anunciarle algo importante que pasó entre su padre y el rey InuTaisho, pero Kagome no lo escuchó, se había vuelto a convertir en sirena y nadó rápidamente hacia donde estaba Urasue y el barco rehén con su amado Inuyasha y su tripulación a bordo.

Fue otro viaje extenuante y cansador, pero por primera vez experimentó lo que era una transformación humana, se sentía maravilloso poder moverse con pies humanos y dejar de tener esa cola de sirena que la acompañó durante años y que ahora volvía a tenerla, en parte se sentía bien así con su forma natural, pero el volver a ser humana y sentir esa experiencia, significó un sueño hecho realidad y ya tenía ganas de volver a experimentar ese cambio.

Kagome llegó donde Urasue y se asomó del agua y mostró que traía a Kikyo inconsciente, aunque parecía reaccionar producto de que el agua comenzó a despabilarla, toda la mugre de su cuerpo y su pelo sucio, se salieron producto de que el agua la limpió ampliamente. Urasue rió malévolamente al ver a Kikyo y la tomó entre sus tentáculos con extrema fuerza, cosa que terminó de reavivar a Kikyo.

Kikyo : - ¡URASUE!-. Gritó espantada.

Urasue : - Así es, querida soy yo-. Dijo con sonrisa malévola y atemorizante.

En eso, Kikyo miró hacia abajo y vio el inmenso navío de guerra y a Kagome, su mirada parecía pedir por clemencia y que la ayuden, pero nadie movió un dedo para ayudarla. Se miró a ella misma y vio que estaba completamente desnuda otra vez, Kagome le había sacado la ropa puesto que olía peor que un camión de basura y ya no aguantaba ese fétido olor.

En eso y sin mediar palabra, Urasue adoptó su forma normal, en cuanto a estatura, y se sumergió en el mar, llevándose a Kikyo con ella, ante sus gritos de clemencia y negarse a ir. Inuyasha miró tristemente el destino que le esperaba por su maldad, Bankotsu y Miroku, también miraron con espanto la escena dramática. Kagome en cambio parecía feliz, por fin la mujer que quiso matarlas junto a Urasue y Kágura, pagará por todo.

Urasue llegó hasta el fondo del mar y a su castillo, Kikyo no podía respirar y más cuando Urasue empezó a apretar su cuerpo con sus fuertes tentáculos. Kikyo intentaba gritar de desesperación ya que el abrazo de Urasue era muy fuerte y ese apretón le hacía crujir los huesos de su desnudo cuerpo, hasta que finalmente, Kikyo corrió la misma suerte de Kágura, morir en manos de Urasue.

La perversa bruja, hizo un pase de magia y al igual que la hija del sanguinario Naraku Black, quedó convertida en polvo y desaparecer del mundo para siempre. Por fin su venganza quedó consumada y pudo vengarse de aquellas que la habían traicionado vilmente y quisieron hacerla matar por otros para que una vez cumplido el objetivo, ellas se quedaran con todas las riquezas.

Repentinamente, Urasue, salió a la superficie del mar, adquirió su modo gigante y vio a Kagome y al barco aún en el lugar, esperaban que cumpla con su promesa de convertir a Kagome en humana y esta estaba muy nerviosa e impaciente, en eso la perversa bruja sacó el caramelo de su anillo, ya que lo usaba como gema de adorno y se lo mostró sonriendo sarcásticamente, Kagome también sonrió al ver el caramelo, era su esperanza para ser humana. Inuyasha se mostró sorprendido al ver que Urasue por fin cumplirá su palabra, pero todo se desvaneció, cuando Kagome e Inuyasha, vieron que Urasue abrió su boca y se tragó el caramelo,... ¿El fin al sueño de Kagome?.

Continuará

Hola a todos:

Este fic se extenderá un capítulo más y promesa que el próximo será el último.

Y ahora que?? ¡¡¡Urasue se tragó el caramelo!!! Y con esto las esperanzas de Kagome, que pasará ahora?? Habrá otra forma de que Kagome sea humana o Urasue tiene un as bajo la manga?? Lo concreto es que la perversa bruja acabó con las esperanzas de Kagome ¿habrá otra?. Averígüenlo en el siguiente y último capítulo, repito que habrá epílogo.

Arrivederchi

Guille (KITT, el auto fantástico)