La isla de las Sirenas

Capítulo 21 : Final

El rostro de Kagome se desfiguró de espanto cuando vio que Urasue se tragó el caramelo dorado y con eso sus sueños de ser humana y poder estar al lado de Inuyasha.

Por parte del joven príncipe, su rostro era de total asombro así también como el de los hermanos Bankotsu y Miroku, no podían creerlo, Urasue había roto su promesa de convertir a Kagome en humana y eso se notó en su burlona y fuerte risa que lanzó al viento. La joven sirena, se tapó su rostro con sus finas manos y lloró amargamente, sus cristalinas lagrimas caían en el mar y prontamente se sumergió, entonando ese dulce y melodioso canto que usan las sirenas cuando lloran y están sumamente tristes, Bankotsu y Miroku estaban muy conmovidos por lo que acababa de pasar e Inuyasha estaba que explotaba, pero sabía que por más que matara a Urasue con todo el arsenal del barco, no producirá efecto alguno ya que Urasue tiene los minutos contados.

Urasue : - Gracias por haber capturado a Kikyo, jovencito, pero lástima lo de Kagome, siento no haber podido cumplir con mi promesa-. Se burló socarronamente.

Inuyasha : - ¡Eres una maldita mentirosa y arpía!, Como te atreviste a mentirme de esa manera tan vulgar y sobre todo a Kagome-. Espetó muy furioso.

Urasue : - Lo pensé mejor, y lo mejor es que se quede como sirena y además era la única manera de hacer que me trajesen a Kikyo para culminar mi venganza-. Dijo con altivez.

Inuyasha : - ¿Significa que me usaste solo para tus propósitos y nos mentiste?-. Masculló.

Urasue : - Creo que fui muy clara en lo que acabo de decirte, muchachito. Además se que debes estar queriendo matarme. No te preocupes, en cuestión de segundos, desapareceré-. Rió.

Dicho y hecho, el cuerpo de Urasue se fue evaporando de a poco, esas habían sido sus últimas palabras, antes de quedar reducida a nada, a un polvo que se ha hundido en lo profundo del mar y con el las esperanzas de Kagome y las de Inuyasha. El viento marino esparció sus cenizas por todo el mar del océano y luego desaparecer del todo.

Tanto Miroku como Bankotsu, no se atrevieron a abrir la boca, saben que Inuyasha no está del suficiente ánimo como para oír un sermón en esos momentos. Con su cabeza gacha y a paso lento, fue hasta su camarote, toda la tripulación lo miraba con desgano y tristeza, ese momento era terriblemente duro para el.

Inuyasha : - Retomemos el viaje, sigamos rumbo a Italia-. Ordenó apagadamente.

Sin vacilar ni decir nada, los maquinistas del barco, pusieron en gigantesco acorazado en marcha y partieron hacia su destino, mientras tanto, sus oídos eran testigos de aquel canto de aquella sirena que no podía apaciguar su tristeza y melancolía, Inuyasha se había encerrado en su camarote y se tapó sus oídos para evitar escucharla, el sufría demasiado de saber que ella estaba sufriendo terriblemente mal, pues ahora ella estará convertida en una sirena tal cual como el primer día que nació y su sueño de humanidad se había esfumado.

Más tarde, Kagome estuvo todo el tiempo encerrada en su camarote y no dejaba de llorar ni un solo momento, sus hermanas estaban muy preocupadas por ella y mucho más su padre, juraban que si esa Urasue viviera aún, conocería lo que es verdaderamente la furia de las sirenas, puesto que Naraku, había experimentado la mitad de lo que son las sirenas cuando se enfurecen terriblemente y lo mejor es no provocar ello.

En el palacio de la realeza Taisho, ya se habían enterado de la noticia, por un mensaje que llegó desde el barco de Inuyasha y todos estaban muy acongojados por lo sucedido, InuTaisho, pensó que esto debía de ser una pesadilla, pues esa vieja bruja, los había traicionado, pero sobre todo a Kagome, quien ahora no sabe que va a hacer de su vida y que va a hacer si su amado.

Los días pasaron e Inuyasha ya había vuelto de su viaje de Roma, tras una exitosa reunión con el presidente italiano y el fortalecimiento de acuerdos y asistencias. Una vez amarrado y anclado el enorme acorazado, Inuyasha, tomó una lancha a motor y partió hacia la isla de las sirenas, no había ni saludado a nadie, pues solo le preocupaba saber como estaba Kagome, hacía una semana que no sabía nada de ella y temía por como esté. Su padre entendió la desesperación de su hijo y no se molestó por que se haya ido sin siquiera saludar a nadie. Bankotsu y Miroku, decidieron ir con el antes de que Inuyasha partiera y los 3 fueron hacia la isla.

Luego de largas horas de viaje y bajo el intenso sol que brillaba en ese momento, los 3 bajaron de la embarcación y caminaron por la isla, escucharon la música que parecía ser de un arpa y fueron hacia allá, se encontraron con Eri, sentada en un coral, tocando su arpa, era una melodía suave y pasiva, llena de sentimientos tristes por como está su hermana. Su cola de pez azul, brillaba intensamente con los rayos solares y sentada en ese coral, se veía realmente atractiva.

Eri vio a los 3 hombres que la observaban y dejó de tocar, dejó su arpa en el coral y se sumergió, nadó hacia la orilla e Inuyasha caminó hacia ella cuando Eri se asomó.

Inuyasha : - ¿Sabes algo de Kagome?-. Preguntó desvalidamente.

Eri : - Está muy triste y desconsolada, realmente nunca la vi en ese estado y la verdad es que me preocupa mucho. Estoy tan furiosa que si viviera esa bruja, la estrangularía-. Masculló sollozando.

Inuyasha : - Créeme que te entiendo y siento el mismo deseo. Pero quiero que sepas algo y quisiera que Kagome también lo oiga, y es que nunca voy a dejar de amarla, ya sea sirena o no-. Dijo con susurrante y suave voz.

Su sensual voz masculina, le hizo erizar las escamas a Eri y ahora se explicaba por que Kagome estaba así por el y no quería dejarlo ni a sol ni a sombra. En ese momento, una triste y sensual voz femenina se escuchó que venía del mar, era Kagome y estaba con Sango.

Inuyasha : - Kagome, ¡¿estas bien?!-. Sonrió al verla.

La princesa de los mares, sonrió ampliamente al verlo, se arrimó velozmente a la orilla e Inuyasha se sentó bien en el borde de tierra de la isla y Kagome se aferró a sus piernas y sonrió aún más, las aletas de su cola se movían casi como la de un perrito faldero. Eri y Sango, llamaron a Bankotsu y a Miroku, para que los dejen solos.

Inuyasha : - Siento tanto lo que pasó, ojalá haya otra manera de que puedas ser humana, ojalá la haya-. Dijo tristemente.

Kagome : - No te preocupes, la verdad es que mi destino era quedarme así como soy, después de todo nací así y es mi naturaleza. Pero quería saber que se sentía ser humana y la verdad no resultó ser tan malo-. Susurró apenas sonriendo.

Inuyasha : - Si, lo se, pero no te aflijas. Aun siendo como eres, nunca dejaré de amarte-. Le susurró con demasiado amorío y sensualidad.

Kagome lanzó un leve chillido y se abrazó al cuello del joven príncipe, este la abrazó por su cintura y la joven sirena, se sentó en la pierna derecha del Inuyasha y no le importó si le había mojado todo su pantalón, estaba muy feliz de volver a verla. Sin vacilar, sus labios se unieron lentamente en un apasionado y dulce beso que ambos anhelaban con holgura, al principio fue despacio, pero luego fue como si ese imán los atrajera aún más el uno al otro.

Kagome abrió un poco su sensual boca para dejar pasar la lengua de Inuyasha dentro de la suya, esos besos la hacían sentir más que deseosa, feliz y orgullosa, sabe que por fin ha encontrado lo que buscaba y justamente en quien menos se lo pensaba, en un humano, alguien completamente distinto a los que son de su especie y eso que son bastante escasos.

Cuando se separaron, ya que el aire empezó a aclamar clemencia, Inuyasha notó que una lagrima recorría el delicado rostro de Kagome y se preocupó, pero Kagome lo abrazó diciéndole que no se preocupara por ello, que solo lloraba de pura tonta enamorada.

Inuyasha : - No digas eso, el estar enamorado no es nada malo y estaré contigo por siempre-.

Kagome ya no sabía por donde desbordar tanta alegría, ni los poros de sus escamas le alcanzarían para ello, realmente a Inuyasha no le importaba nada si ella se quedaba como sirena o no, la amaría de todas formas, pero claro, la diferencia es que por las noches debían de estar separados y no juntos y eso sería el deseo más grande de Kagome y era por ello que quería ser humana a cualquier manera y modo, incluso también no podría conocer lo que ella quisiera, pero le bastaba saber que Inuyasha la amaba igual. Mientras tanto, Miroku también le había echado el ojo a una de las sirenas y era a Sango, de quien se enamoró profundamente. Eri también se había enamorado y era de Bankotsu y eso que el juró no meterse nunca con una sirena, pero Eri se enamoró profundamente de el y ella también desearía poder ser humana como lo deseaba Kagome y ni hablar de Sango, al final empezarían a escasear las sirenas i cada una se enamoraba de un humano, pero con el caramelo dorado desaparecido, todos esos sueño ya eran un más que triste recuerdo. Súbitamente tuvo una maravillosa idea con la que podrá hacer que Kagome viva bien cerca de el y no le sea impedimento poder visitar a sus hermanas ni a su padre.

Más tarde, Inuyasha le comentó de su proyecto a su padre y el estuvo totalmente de acuerdo y eso puso más que feliz a su hijo y más cuando Eri, quien fue hasta el palacio de la realeza Taisho, le dijo que el rey Tritón aprobaba el proyecto que ideó Inuyasha para poder estar bien cerca de Kagome y así no separarla de su familia.

Durante horas, los hombres de Inuyasha trabajaron a verdadero destajo para dejar en condiciones el nuevo estanque que será como el segundo hogar de Kagome, sin embargo, es anoche ocurriría un extraño suceso y por suerte no estaba nublado y habría luna llena.

A la noche, el nuevo estanque de Kagome estaba terminado y bien decorado para una sirena como ella, estaba en el jardín del palacio y esa cálida noche, la joven sirena, estrenó su nuevo estanque, pero no estaba sola, Eri y Sango fueron con ella a ver el gran estanque que hicieron para Kagome, pero que podían entrar unas 10 sirenas y era grande como una piscina, Kagome estaba muy feliz y contenta, pero repentinamente algo dorado empezó a transitar el camino de agua de mar que iba hacia el estanque. Inuyasha se percató de ello y cuando fue a ver, era tarde, el polvo dorado avanzó hacia dentro del estanque y la luna brillante lo hizo brillar más y el agua comenzó a iluminarse y al poco tiempo el polvo amarillento dorado, se evaporó en el aire cuando se elevó y el viento se las llevó consigo, ¿pero que era ese extraño polvo y por que las chicas se sentían extrañas?.

Al mirarse abajo del agua, pudieron comprobar que sus colas de pez habían desaparecido, salieron del agua y pudieron comprobar que era certero, ¡ERAN HUMANAS!, pero el problema es que las 3 estaban completamente desnudas y sin nada, Eri se arrojó al agua y volvió a ser sirena, pero cuando salió de la piscina, volvió a ser humana, ¿cómo era eso, que efecto produjo ese polvo mágico dorado?. Súbitamente la voz de Urasue empezó a escucharse, era como un fantasma que no se veía, pero se oía y explicó todo.

Voz de Urasue : - No se extrañen, jovencitas, al contacto con el agua de mar volverán a su apariencia de sirenas, pero fuera del agua de mar serán humanas-. Explicó.

Kagome estaba sonriendo de forma incrédula, pero era verdad, era humana y le pidió a Urasue que explicara que significaba esto y el por que de este cambio.

Kagome : - ¿Por qué?, que le hizo cambiar de opinión?-. Preguntó anonadada.

Voz de Urasue : - Verás, lo he estado pensando antes de mis últimos momentos de vida y supe claramente lo que deseabas y gracias a ti, pude vengarme de Kágura y Kikyo. Y era claramente consciente de que he fracasado en mi objetivo de apoderarme del tridente sagrado de vuestro padre, el rey Tritón y ser la más grande líder del ejercito de sirenas más poderoso de los mares y es por ello que mi fracaso debió ser condenado, además tu cumpliste y si te comías el caramelo puro, serías humana por siempre y en parte quise castigarte por haberme desafiado tantas veces y por eso te concedí el deseo de que seas humana, pero el contacto del agua de mar te volverá sirena, pero no así el agua de lluvia o de otros objetos como fuentes, piscinas o bañeras que usan los humanos, eso no te convertirá en sirena, solamente y te repito, el agua de mar lo hará-. Dijo.

En eso, Myoga llegó con 3 toallas grandes para Kagome, Eri y Sango y las chicas se cubrieron su cuerpo. Entonces, un emocionado Inuyasha dijo sus palabras.

Inuyasha : - ¡Gracias Urasue, sabía que en el fondo no eras tan mala!-. Gritó fuertemente.

Voz de Urasue : - No fue nada, pero conste que solo lo hice por mi fracaso, ahora debo irme al otro mundo, ya no pertenezco a este mundo, solo espero sean felices-. Y con esto culminó.

La voz de Urasue dejó de oírse, ya se había marchado al otro mundo, allí descansará en paz, mientras tanto, un emocionado rey InuTaisho observaba la romántica escena de su hijo con ahora humana Kagome, Bankotsu y Miroku estaban allí presentes y tanto Eri como Sango, no perdieron sus chances de hacer lo suyo con ellos, besarlos. El rey Tritón observó sonriente y algo tristón la romántica escena de sus 3 apreciadas hijas, Shippo estaba con el.

Shippo : - Sabe majestad. Se las va a extrañar mucho-. Dijo tristemente.

Tritón :- Así es pequeño, pero no te aflijas, pronto volveremos a verlas y eso te lo garantizo, puesto que he escuchado claramente las palabras de Urasue-. Dijo feliz y contento.

El pequeño sirenito asintió sonriente también, sabe que volverá a ver a sus hermanas mayores ya que ellas ahora son sirenas y humanas al mismo tiempo, al final, todo fue a pedir de boca de todos, puesto que Eri ya había flechado a Bankotsu, pese a que el se mostraba reacio a amar a una sirena y Sango ya había flechado a Miroku y el también a ella, todas las sirenas estaban muy felices de ver contentas a sus hermanas, ahora estarán más protegidas, ya que ellas también son bienvenidas a visitar el gran estanque del palacio de los Taisho cuando quieran y toda la flota marina Inglesa se encargará de custodiar la isla de las sirenas y evitar visitantes indeseado.

Kagome e Inuyasha se besaron apasionadamente, al final, su más preciado deseo se les concedió y ahora que el amor lo pudo todo y ser la pareja más feliz de todas, su casamiento lo demostrará muy pronto y con ello el destino sellado de sus vidas, el amor y todo había comenzado con un viaje a una mística isla con un secreto misterioso, "la isla de las sirenas".

FIN

Hola a todos:

Esta historia ha llegado a su fin, espero les haya gustado a todos, pronto se editará el epílogo y con esto concluirá esta maravillosa historia de amor y aventura. Gracias a todos por sus reviews, pocos, pero gracias por ellos y a los que agregaron su historia como favorita.

Gracias a una vez más a todos y los quiero como grandes amigos.

Agradecimientos a:

(Por historia agregada) Niu- Mieka, Inujocelyn, Lolichan36 (mi adorada y dulce Arianna), Inukillua Inuzuka, Yami Taisho, Coolis17, Crisvel, Zael-Dark-Ryu, Yeray y Saritz.

(Por Reviews) Yami Taisho, Lady Isis I, Inujocelyn, Saritz, Lolichan 36 (mi amor Arianna), Pao 15 e Inukillua Inuzuka. Y también a todos los que siguieron este FanFic, gracias a todos

Adios y hasta pronto

Guille (KITT, el auto fantástico)