La isla de las Sirenas

Capítulo 22 : Epílogo

3 meses más tarde :

Kagome, regresaba de su hogar en el mar, venía de visitar a sus hermanas, lucía una hermosa sortija en su anular izquierdo, faltaba tan poco para su casamiento, que se decidió hacerlo en la mismísima isla, así las sirenas pueden presenciarlo sin problema alguno. Ahí mismo, contraerán matrimonio, Eri y Bankotsu y Sango con Miroku.

Extrañaba mucho estar en su forma de sirena, pues en 2 meses no había tocado el agua de mar y gracias al conjuro que le dejó Urasue, puede adoptar su forma de sirena y de humana cuando lo desee, ya que solo el agua de mar la convierte en sirena y eso sería todo un dilema cuando Inuyasha y ella quieran irse de vacaciones a algún lugar. En esos 2 meses, Inuyasha instruyó a Kagome para que se adapte a las costumbres humanas y sobre todo a como ser ahora una princesa, pese a que ya lo era, pero en el fondo del mar, ahora deberá hacerlo como humana. Y la verdad, es que no le llevó mucho aprenderse las costumbres humanas, pues lo aprendió muy bien y muy rápido y no solo ella, Eri y Sango, también aprendieron todas las lecciones de cómo convivir con humanos.

Kagome estaba muy orgullosa de si misma, pues no se esperó poder adaptarse a lo que hacían los humanos y en todo lo que hacen. El más feliz por todo esto, era Inuyasha, pues Kagome demostró que puede ser una magnífica esposa.

Mientras tanto, en la isla de las sirenas, un solitario y pensativo Bankotsu, estaba sentado en el borde de la isla que da al mar, recostado y mirando al cielo nuboso y sin sol, su mente divagaba en una y mil veces como es que llegó a enamorarse de una sirena, vaya uno a saberlo, pero sabe que como Eri no encontrará otra y al final no fue tan malo meterse con alguien distinto a su especie, aunque solo lo sea por la mitad de cuerpo.

Bankotsu, nunca creyó en esa historia de las sirenas, solo hasta el momento en que su abuelo murió luego de comer carne de sirenas para rejuvenecer, puesto que se divulgaba que su carne podía hacer tener vida eterna o rejuvenecer, pero en realidad la carne de las sirenas suele ser peligrosa y en otras no, y es por eso que la de Kagome no resulta perjudicial. Mientras seguía sumergido en sus pensamientos, no se percató de que Eri lo estaba mirando muy cerca de el, con sus codos apoyados en el borde de la tierra de la isla y su mentón apoyado en sus brazos y una sonrisa placentera se había dibujado en su hermoso rostro.

Eri : - Veo que estás muy pensativo-. Rió cargosamente.

La voz de Eri, despertó a Bankotsu de su letargo pensamiento y además se asustó por que lo había pillado desprevenido y eso no le agradó mucho.

Bankotsu : - Vaya susto me diste-. Bufó molesto.

Eri : - No te enojes, cielo-. Dijo moviéndose hacia el. – Quise darte una sorpresiva visita-. Rió.

Bankotsu : - ¿Ya visitaste a tu familia?-. Preguntó con desdén.

Eri : - Si, la verdad es que ya extrañaba volver a mi forma de sirena-. Respondió divertida.

Sin meditar palabra, Eri salió del agua y se sentó en las piernas de Bankotsu, pero mantuvo la punta de su cola y sus aletas en el agua, para evitar quedar convertida en humana, aunque después lo pensó bien y sacó su cola y aletas del agua de mar y no le importó quedar totalmente desnuda ante Bankotsu y sentada en sus piernas. El pelinegro se sonrojó tanto como un tomate y no le meditó palabra alguna, puesto que estaba bastante avergonzado de verla así. Sin dudarlo 2 veces, Eri acercó su rostro al de Bankotsu y giró el rostro de este hacia el de ella y lo besó suavemente, el pelinegro cayó rendido ante la calidez y suavidad del beso de la pelinegra, pues ya era un hecho consumado y para felicidad de Eri, el la había aceptado como su prometida y hasta formar matrimonio, así mismo como lo harán Inuyasha y Kagome y Sango con Miroku.

(1 semana después)

En la isla, Kagome lucía su resplandeciente vestido blanco de novia e Inuyasha su espléndido esmoquin de novios, ambos ya habían dado el si ante el sacerdote, que los une para el resto de sus vidas y formar así, el matrimonio más anhelado por ambos, ahora nada podrá separarlos ni romper esa dura cadena que se formó entre ambos y para el amor, quedó demostrado que hasta una sirena y un humano pueden convivir sin impedimentos, excepto claro si ese humano o esa sirena no son confiables, pero en esta ocasión sucedió todo lo contrario.

Eri y Bankotsu, se habían casado un día antes que Inuyasha y Kagome y estaban felices por ello, Eri estaba muy orgullosa de su nuevo marido, puesto que aunque se haya mostrado reacio y duro al principio, siempre se mostró servicia, muy compañero y hasta protector de su nueva esposa. En ese día de boda, Eri lucía un vestido negro abierto a los hombros, que comenzaba desde sus pechos hasta un poco más arriba de sus rodillas, era ceñido al cuerpo y algo brilloso. No llevaba tirantes en los hombros, puesto que era ajustado en sus pechos y cintura. Se puso unos aros de plata en sus orejas y unas sandalias de color plata de taco alto, que al principio, cuando Bankotsu la instruyó para que aprenda a usar calzado humano, le costó bastante pero se adaptó muy bien a ello.

Bankotsu lucía un traje de color gris claro, con camisa blanca y una corbata de color azul cielo y zapatos de cuero negros y siempre lucía su larga cola trenzada y su fría mirada, pero en el fondo, siempre lucía su amistad y compañerismo y su amor por su nueva esposa.

Sango y Miroku, se casaron el mismo día que Bankotsu y Eri y eran más felices que todos. Sango estaba muy enamorada de su marido y Miroku de ella, hasta después de casados, ya habían hecho planes para comprar la cuna del o los bebes y muchos proyectos futuros. Al igual que Bankotsu y Eri e Inuyasha con Kagome, juraron no separarse nunca y no romper esa dura y fuerte cadena que los unió para siempre. Ese día, Sango, lucía un vestido idéntico al de Eri, excepto que este si tenía tirantes finos, sus sandalias eran de color blanco y de taco mediano. Su pelo se lo recogió en una coleta alta que dejaba caer algunos mechones de pelo por su hermosa espalda.

Miroku lucía un traje negro, con camisa celeste y corbata de color amarillo dorado, zapatos negros y como siempre su galanura hacia su esposa, la cual se mostraba enormemente feliz y orgullosa de el, al principio de noviazgo, Miroku no dejaba de ser un mujeriego empedernido y eso le ocasionaba enormes disgustos y celos por parte de Sango y más de una recriminación por parte de Eri y Kagome, que no soportaban ver esas incómodas situaciones, pero con el correr del tiempo, Miroku dejó esa maña que tenía y se concentró más en la hermosa esposa que ahora tiene y que como se dijo hizo sentir muy orgullosa a Sango.

Tritón, estaba muy feliz y contento de ver tan felices a sus hijas, al igual que todas las sirenas y les deseó lo mejor en la vida y recomendó un enorme cuidado y amor a los hombres, hacia ellas.

Los 3 hombres, le juraron que las protegerán hasta con sus vidas y de eso no cabía ni la más mínima duda de que así será, eso dejó muy satisfecho al rey Tritón y a todas las sirenas y que pronto volverán a verlas, ya que aún siguen siendo sirenas.

La boda y la fiesta, prosiguieron de lo más formal y divertida y al día siguiente, Inuyasha y Kagome recorrieron todo Londres, presentándose como los nuevos príncipes de Inglaterra y futuros reyes del país Inglés, Kagome lanzó su ramo de flores que usó para su casamiento y una afortunada del público lo agarró y con esto esperaba encontrar su media naranja y no tuvo que esperar mucho para que eso suceda, ya que un muchacho del publico la flechó y para decir la verdad, ese ramo le trajo muy buena suerte y vaya que si. También Eri y Sango, iban del brazo de sus maridos en aquel móvil que los llevaba recorriendo todas las calles de Londres, ante la ovación del público presente y la emoción del Rey InuTaisho de ver a su hijo feliz junto a su preciosa esposa y a Bankotsu y a Miroku junto a las suyas y que ambas estaban muy contentas de ver a tanta gente ovacionándolos.

(1 año después)

Eri, Sango y Kagome, venían de visitar a sus hermanas y a su padre, querían anunciarles que ya podían visitar a sus sobrinos y en caso de tritón a sus nietos.

Eri dio a luz a un hermoso niño al que llamaron Godai, tenía el mismo color de pelo que su padre y el color de ojos de su madre. Bankotsu estaba muy emocionado con su nuevo hijo y más cuando fue el día del parto, casi no se pudo contener de la emoción de saber que fue padre de un bebé hermoso y que ahora formará parte de su nueva familia y de quizá sus nuevos hijos.

Sango también fue madre de 2 niñas, las había tenido 2 semanas antes del nacimiento del hijo de Eri y Bankotsu, y las llamó Ana y Clarabel, con el consentimiento de su padre, una era castaña y la otra pelinegra, ambas con el color de pelo de sus padres. Ana era castaña y de ojos azules como los de su padre, Clarabel, tenía pelo negro y ojos marrones como los de su madre. Al igual que su hermano Bankotsu, Miroku planeó seguir ampliando su familia y ya planearon su luna de miel en Madrid y durante todo ese año, Miroku le dio instrucciones a Sango de cómo se volaba en un avión, sensaciones y todo lo relacionado con los vuelos, al principio a las 3 chicas les dio miedo y pavor, pero se fueron acostumbrando y ahora lo harán como cualquier persona normal.

Por último, Kagome también fue madre de 2 niños, un niño y una niña, Kotaro y Lisa, ella los tuvo al mes de que Sango y Eri fueran madres de familia, el niño tenía el mismo color de pelo y ojos que su padre y la niña era idéntica a su madre. Ambos niños serán los futuros príncipes de Inglaterra y para satisfacción de sus padres, habían sido bendecidos en una ceremonia de comunión que se celebró en el palacio real y nombrarlos futuros herederos de la corona británica que ahora estaba en herencia de Kagome e Inuyasha para el futuro. InuTaisho estaba muy emocionado con sus nuevos nietos y le encantaba jugar con ellos, lo que puso un poco celosa a Kagome, ya que los niños permanecían más tiempo con su abuelo que con su madre, pero al estar al lado de Inuyasha, la hacía sentir feliz y orgullosa y casi olvidar ese momento, pues el estar con su marido se sentía mucho más feliz.

Eri y Sango también se sentían algo celosas de ver a su padre el rey Tritón jugar con sus nietos, lo mismo pasaba con Kagome y sus celos, pero al igual que a la princesa de los mares y ahora de la realeza, a Sango y a Eri, también les satisfacía el estar al lado de sus maridos y poder jugar con sus hijos, que para ellas eran el tesoro más preciado de sus vidas más que encontrar galeones hundidos llenos de valiosos tesoros en su interior y para Bankotsu, Inuyasha y Miroku, el haber encontrado a 3 mujeres como ellas, fue como sacarse la lotería del millón, pues nada más hermoso les pudo haber pasado en sus juveniles vidas.

El amor lo pudo todo y aunque resultara imposible el amor entre una sirena y un humano, quedó demostrado que hoy en día nada es imposible y la fuel prueba de ello son los 3 felices matrimonios que hoy nuestros protagonistas han demostrado, pues ya se sabe que para el amor no existe barrera alguna ni menos espécimen como sirena o humano.

FIN.

Hola a todos:

Bueno, esta historia ha llegado a su final, final. Agradezco a todos los que leyeron esta historia y a los que dejaron sus valiosos reviews y la agregaron como favorita, más adelante habrá nuevas y con la promesa de una historia inolvidable.

Gracias y hasta pronto Arrivederchi

Guille (KITT, el auto fantástico)