Todos los personajes pertenecen a JK Rowling,. Yo sñolo los utilizo como diversón sin fines de lucro.

Capítulo III. La sorpresa

Los días habían pasado desde que ocurrió el pequeño incidente con la carta. Faltaban cerca de 5 horas para que comenzara la celebración que se llevaría a cabo en un prestigioso hotel de magos para celebrar y festejar a los egresados de la Escuela Mágica de París. Donde Hermione había terminado su carrera como auror con las mejores notas de los últimos 50 años. Si, era cierto que Hermione había ido a estudiar francés, pero una vez ahí se dio cuenta de que tarde o temprano tendría que iniciar a estudiar para tener una profesión mágica. Fue así como se dirigió a dicha escuela para continuar con sus estudios…

Harry se encontraba en la madriguera. Ese día, como todos los sábados Harry y Luna, como futuros miembros de la familia, estaban comiendo junto con los Weasley.

- Amor, me ayudas a recoger la mesa?- Preguntó Ginny al tiempo que se acercaba a Harry y lo besaba, para después levantarse. Él se levantó también y con un simple movimiento de varita recogió todos los platos y se los llevó.

Una vez recogido todo se dirigieron al patio trasero y se sentaron bajo un gran árbol. Ron y Luna habían desaparecido misteriosamente, pero cualquiera podría adivinar que se encontraban en la habitación de éste.

- Harry¿te puedo hacer una pregunta?- dijo Ginny mientras se encargaba de quedar frente a frente con él.

-Ya la hiciste ¿no?- intentó bromear Harry, pero al ver que a la pelirroja no le causo gracia nuevamente se pone serio y continua. – Claro Gin ¿qué paso?-

-¿Por qué te comportas así últimamente conmigo?-

-¿así¿cómo así?- preguntó Harry confundido

-Así!, distante, serio, no se, ya no eres romántico- y era verdad, pero después de leer la carta de su amiga, a la que por cierto ya no veía sólo como amiga, no podía comportarse igual que antes. Todo el tiempo que Hermione estuvo fuera intentó olvidarse de ella, de hacerse creer que sólo la quería como amiga. Y justo cuando casi lo lograba apareció ella nuevamente…

-Ah! Eso Gin, lo que pasa es que tuve unos problemitas en el trabajo, tuve que comenzar nuevamente desde cero el proyecto que estuve haciendo durante los últimos meses, es sólo eso. Nada porque preocuparse… ¿me perdonas Gin?- pero no dejo que le contestara, pues ya estaba besándola. Después de unos segundos se separaron.

-Ahora Gin, creo que es hora de irme tengo que hacer algunas cosas, pero paso por ti para irnos a la fiesta de Herm¿Esta bien?-

-¡Claro! Me muero por verla otra vez- Ginny no se había enterado que Hermione había estado en el departamento de Harry sólo unos días antes, ya que él no consideró necesario decírselo.

Harry se despidió de toda la familia, se puso de acuerdo con Ron para irse lso cuatro juntos…

Faltaban sólo dos horas para la recepción y Hermione estaba muy nerviosa, algo le decía que esa carta no había caído precisamente en la calle, pero decidió dejar de atormentarse con la horrorosa idea de que Harry la hubiera leído, después de todo, él se hubiera mostrado raro si la hubiera leído cuando fue…

Se dirigió a su habitación para sacar de su closet el vestido que llevaría puesto esa noche. Sin duda se vería muy bien. Había visitado tantas tiendas en París antes de regresar a Londres, que había escogido uno de los mejores vestidos del diseñador del momento. Era sencillo, corte recto, un pequeño escote en el busto, el escote de la espalda era más marcado, pero sin exagerar, y unos tirantes demasiado delgados lo detenían. Pequeñas piedras de cristal cortado colgaban de éstos, y hacían que el tono rosado de éste brillara demasiado. Con el precioso modelo venían incluidos los accesorios. Una gargantilla demasiado fina plata, con algunas de las mismas piedras que colgaban de los tirantes; la pequeña pulsera era igual, y los aretes eran dos simples cristales en forma de gotas de agua.

Apenas salió de tomar un baño cuando tocaron a la puerta. Era la estilista que la arreglaría. Le hizo un peinado sencillo, una coleta alta, con algunos mechones saliéndose del agarre, el fleco se lo acomodó y la maquilló un poco, nada exagerado, pues a pesar de todo era sólo una joven muchacha de 22 años. Se cambió y puso todos sus accesorios, tomó los zapatos que se había comprado especialmente para la ocasión. Unos zapatos plateados, pequeñas tiras de listón el mismo color se enrollarían a lo largo de sus esbeltas piernas, y con un tacón demasiado delgado y también demasiado largo.

Metió todo lo necesario en la pequeña bolsa que llevaría y se dirigió hacia la puerta de su departamento justo cuando el teléfono comenzó a sonar, corrió hacia él y contesto.

-Hola?- dijo un poco confundida, pues no tenía idea de quién podría llamarla

-¿Herms¡hola!- dijo la voz de un joven. Los gritos le ayudaron a darse cuenta de quién era el dueño de esa voz.

-¡Ron! Que milagro!. ¿A qué debo la agradable sorpresa de tu llamada?- preguntó ella en tono bromista.

-Sólo quería saber si aún estabas en casa, pero ahora que lo sé, por qué no sales ya de ahí?. Asómate, estoy seguro de que te alegrarás- y sin dar oportunidad a que ella contestara colgó.

Hermione, un poco confundida, volvió a tomar sus cosas y abrió la puerta, lo primero que vio fue un gran arreglo de flores, el más grande que había visto en mucho tiempo. Descubrió que tenía una pequeña tarjeta y la tomó.

Para una de las mujeres más importantes para nosotros.

¡Muchas felicidades! Te queremos mucho

Con amor de tus amigos…

Ginny, Luna, Ron y Harry.

Volteó de nuevo hacia las flores, pero ahora no eran lo único. Sus cuatro amigos se encontraban allí, frente a ella, después de 4 años los volvía a ver, porque ella no tomaba en cuanta su reunión de hacia pocos días con Harry. Lo primero que hizo fue correr a abrazar a sus amigas. Si, era verdad que envidiaba a Ginny, pero eso no impedía que la quisiera muchisisimo. Después de ellas siguió el turno de Ron, quien ya tenía los brazos abierto cuando ella apenas se separó de sus amigas. Con él duró mucho más tiempo que con ellas, pues mientras ella lo abrazaba, él le decía cosas al oído como Te hemos extrañado, no nos dejarás de nuevo verdad?, te quiero mucho amiga… Al deshacerse de su abrazo seguía la parte difícil, pues después de mucho tiempo volvería a tocar al hombre del cual estaba enamorado…

-Herms!- dijo Harry apenas la tuvo en sus brazos. Ambos pensando lo mismo. El por qué no podían hacer lo mismo. –Te extrañe tanto!!, no tiene idea de cuanto Herms¿por qué nos dejaste solos?... te necesitamos mucho.-

-Harry! Me vas a hacer llorar!- dijo Hermione luchando por no dejar salir las lágrimas que comenzaban a acumularse en sus ojos.

-Bueno, pues si eso servirá para que no vuelvas a irte, creo que estará bien- dijo él sin poder contener una sonrisa que se dibujó en su rostro.

-¡Oh! Vamos Harry, algún día tendrás que perdonarme- ésta frase la dijo con doble sentido, por supuesto que no esperaba que la entendiera, pero no fue así, el recordó rápidamente la carta

"tu eres la que tendrás que perdonarme Herms" pensó Harry mientras ella empezaba a romper el abrazo.

-Herms!- interrumpió Ginny, Hermione se puso frente a ella con una gran sonrisa. –¡Te ves hermosa! –

-¡Oh¡Gracias Ginny! Pero no es para tanto- dijo un tanto sonrojada

-nosotros creemos que si es para tanto Herms, o no es así amor?- preguntó Luna a su novio.

-Por supuesto!, estoy seguro de que esta noche conseguirás algunos pretendientes por ahí…- dijo Ron al momento que abrazaba a Luna por la cintura. Este comentario no le cayó muy bien a Harry, por lo que Hermione no tuvo la oportunidad de agradecer de nuevo cuando él intervino

-Bueno chicos, si queremos llegar a tiempo tendremos que irnos ahora… Herms,- por segunda vez en la noche se dirigió a ella.- si iras con nosotros ¿Verdad?. ¿o ya tenías planes?- pregunto tratando de sonar dulce, pero se escucho un poco forzado. Aunque él la amaba, no quería darle falsas esperanzas era por eso que decidió tener un trata un poco más formal con ella.

-No tengo planes, pero no quiero causar molestias y – no alcanzó a terminar cuando Ginny la tomó por el brazo.

-Claro que no son molestias así que vamos- todos bajaron hacia el estacionamiento de los departamentos donde vivía.

Como Ron llevaba a Luna abrazada aún por la cintura, Harry hizo lo mismo con Ginny, pero al darse cuenta de cuando hacía sufrir a Hermione también la tomó a ella, llevándose a ambas.

Hermione sintió de pronto el contacto de la mano de Harry en su cintura y se puso nerviosa, pero se dio cuenta de que si antes había podido disimular muy bien, ahora podría intentarlo. Así, al salir los dos hombres ayudaron a las tres chicas a subir al auto deportivo último modelo del ojiverde; comenzando así lo que sería una larga velada para los cinco, aunque en especial para dos personas.