CHAPTER IV:

En el capitulo anterior…

Rin luego de reflexionar un poco, acepta pasar unos días con Kagome y su familia. Sin embargo esa misma noche es despertada por un sueño que revela parte de lo sucedido apenas una noche anterior ¿Qué será aquello que le causó tal tristeza como para alejarse de quien tanto ama?

Un par de días luego de haber llegado a casa de Inuyasha; Rin despertó en la habitación que Kagome tan generosamente le había designado -mismo que obviamente era mucho menor a la que tenía ella en el palacio- Como era su costumbre, ubicó la ventana por donde unos tiernos rayitos de sol entraban iluminando su rostro como si quisieran darle los buenos días, cosa que aunque siempre le ponía de buen humor, hoy recibía con mayor alegría, pues los sucesos de "aquella noche" no le habían atormentado esta vez en sueños.

Se levantó de buena gana para tender su cama, luego se acercó al pequeño tocador con espejo, colocado a unos pasos de la puerta, se sentó en el banquillo de madera y peinó su cabello con una peineta moderna que Kagome le había obsequiado. Una ves que terminó de acicalarse bajó por las escaleras para llegar al comedor, sin dejar de admirarse de la "extraña arquitectura" que integraba la casa de Inuyasha, sin contar con los muebles, nada parecidos a lo que ella había visto –y como doncella de un palacio, había visto muchos- Más, la casa era un lugar agradable, eso si, no silenciosa y pese a saberlo, le pareció que ese día había demasiado escándalo en particular…

-¿Por que DIABLOS no me lo dijiste Kagome?- Gritaba Inuyasha desde el centro de la cocina- ¡¡Si me lo hubieses dicho habría podido…!-

-¡Claro que te lo dije!- Gritaba esta igual o más fuerte cuidando varias hoyas de comida - ¡Lo que sucede es que NUNCA me tomas en serio!-

-¡¡Si lo hubieses dicho lo recordaría!- Insistió-

-Te lo dije hace una semana y te lo repetí AYER antes de dormir, pero estabas tan ocupado ignorándome que no me escuchaste seguramente…-

-Arghh…Kagome…tú…- Rugió justo antes de que Rin entrara a la cocina-

-¡¡BUENOS DÍAS!- Saludó al entrar en la cocina sintiendo una vibra muy pesada- Ermmm…¿Interrumpo algo?-

-Por supuesto que no Rin-chan- Dijo Kagome con tranquilidad- Inuyasha estaba a punto de IRSE ¿No es así?- Preguntó mirándolo retadoramente de esa forma tan característica suya. Éste bufó enfadado antes de dar media vuelta e irse sin decir más- BAKA…- Murmuró una vez que este desapareció de la cocina-

-¿Pasa algo Kagome?-

-Nada, Sango y Miroku vienen de visita…pero como siempre Inuyasha lo olvidó y me culpa a mi por haberlo hecho…¿Que culpa tengo yo de que tenga paja en la cabeza?-

-¿Te refieres al monje y la cazadora?- Preguntó Rin atendiendo una de las ollas mientras Kagome sacaba otra del fuego para agregarle algunas especias-

-Así es, a pesar de los años que han pasado, aún somos grandes amigos; un GRAN equipo -Dijo con orgullo- Como siempre-

-Pues me parece maravilloso que conserven su amistad…-

-Si, para ser sincera, eso es lo único bueno que nos dejó Naraku después de todo-

-Pero no entiendo ¿Que es lo que le molesta tanto a Inu?-Preguntó Rin lavando unos vegetales que Kagome le entregó-

-Verás, cada que nos reunimos, yo preparo un platillo especial para el cual necesito bastantes ingredientes-

-¿Y cual es el problema?-

-Que su obligación es conseguir todos esos ingredientes, pase lo que pase… pero varias cosas son tan difíciles de encontrar que a veces necesita ir a casa de mamá para encontrarlas- Explicó colocando unas verduras perfectamente rebanadas en un trasto grande-

-Entonces, supongo que como no las consiguió con anticipación…-

-Tendrá que ir a casa de mama por todas ellas, y tal vez, hasta necesitará ir al supermercado a comprarlas…-

-¿Y eso es malo?-

-No hay nada que Inuyasha deteste más que ir de compras ¿Me explico?-

-Si… ¡Pobre! …¿Crees que lo consiga todo?-

-Lo hará, y si no sabe que NO SE LO PERDONARÉ -Sonrió malévolamente- Bueno, Dime Rin, ¿Sabes cocinar?-

-¿Yo?- Preguntó extrañada tanto por la pregunta como por el cambio de tema tan brusco- ¿Por qué no sabría hacerlo?-

-No me lo tomes a mal, pero como la doncella de un palacio, no es tu obligación encargarte de esas cosas, no estarías obligada a…-

-Te entiendo, no te preocupes, se hacerlo ¿Qué necesitas?-

-Es que la anciana Kaede siempre me ayuda a preparar todo, pero ayer me avisó que tenía un asunto pendiente y que no podría venir, por lo que me he quedado sola con todo este lío…-Dijo con tono de tragedia antes de agregar- Tengo que prepara la comida, limpiar la casa, arreglar el jardín y atender a un niño de 5 años, y lo haré todo sala, ya que el inútil de Inuyasha esta consiguiendo lo que le pedí…¡Es una verdadera pesadilla!-

-Calma…-Pidió Rin- No te angusties por eso, yo te ayudaré-

-¿De verdad Rin-chan?- Sus ojos brillaban mientras unas lágrimas se derramaban por sus mejillas- ¿Me ayudarás?-

-Por supuesto Kagome-chan, es lo menos que puedo hacer para agradecerte lo que haces por mi, ¿Qué es lo que quieres que haga?- Preguntó Rin sin tener en cuenta el laaaaaaaaargo día que le esperaba.

Afortunadamente para Kagome, su huésped no podría haber sido más útil, pues ella sola se había encargado de los deberes domésticos, atender a Inuyoku, y ayudarla en la cocina, mientras que Shippo arreglaba el jardín colocando 2 mesas grandes, sillas y todo lo necesario para un día de campo.

Le sorprendía un poco que Rin pareciera divertida con las actividades hogareñas que a ella no le terminaban de agradar, aunque no tanto como el hecho de saber que a pesar de que en esos momentos la joven, que no llegaba a los 20 años, estaba atravesando por una situación muy difícil, mostrara alegría y disposición para ayudar en lo que podía… Eso la hizo desear con todo su corazón que algún día, Rin pudiera encontrar alguien que la amara como ella se merecía, sin importar si esa persona era Sesshomaru o no…

En eso pensaba cuando Inuyasha, que tenía una cara de pocos amigos, llegó con el encargo COMPLETO, con ello, las 2 mujeres en esa casa pusieron manos a la obra y terminaron el complicado platillo apenas media hora antes que los invitados llegaran.

-¿HOLA?- Nuestra cazadora favorita abrió la puerta principal, luego de tocar la puerta- ¿Hay alguien en casa?-

-¡SANGO!- Dijo Rin, que en ese momento estaba atando las agujetas de los tennis de Inuyoku, cuando la vio entrar en el recibidor llevando en los brazos a un niño de la edad de Inuyoku -

-¿Rin?- Preguntó Sango insegura ante la esbelta joven de largo cabello negro- ¿Eres tú?-

-¡¡BUENAS TARDES!- Saludó su esposo entrando a la casa tras ella sosteniendo en cada mano a una niña-

-Muy Buenas tardes, Monje Miroku- Saludó con una reverencia- Que gusto volver a verlos-

-¡¡MIROKU, SANGO!- Kagome bajaba las escaleras vistiendo un elegante Kimono verde claro con estampado de flores amarillas, blancas y rojas, además de una gran sonrisa- ¡Bienvenidos!-

-¡Hey! ¡¡Ya era hora de que llegaran!- Dijo Inuyasha en son de reproche entrando por la puerta de la cocina, seguido por Shippo-

Imposible Describir el rencuentro del equipo que alguna vez venció a Naraku, Shippo, apenas llegó tomó en brazos a una de las pequeñas hijas de Sango y salió a saludar a Kirara, que saludó a Shippo saltando a su hombro luego de recuperar su tamaño "económico".

Kagome y Sango comentaba cosas como "No has cambiado nada" y "Te ves muy bien" Al tiempo que Inuyasha y Miroku hablaban de lo grandes y fuertes que estaban sus respectivos hijos barones.

Rin pudo descubrir que, tal como Kagome lo había dicho; para ellos el tiempo no avanzaba, pues su amistad que se había fortalecido entre la guerra, sufrimiento y dolor, permanecía intacta

-¿Con que esta jovencita es Rin? Vaya que has crecido bastante- Halagó Miroku sujetando su mano haciendo que la chica se sonrojara- ¿Quién diría que aquella niña tan tierna alguna vez, se convertiría en una mujer tan linda como tú?- Ni que decir de Miroku, debajo de ese padre devoto y medio responsable, seguía presente el monje insolente de quien Sango, pese a todo alguna vez se enamoró-

-¡¿Hasta cuando empezarás a comportarte! WWAMMMM!- Reprendió Sango habitualmente con un tremendo golpe en la cabeza, por supuesto seguía siendo hermosa; sus ojos estaba maquillados con sobra naranja, mientras que los labios vestían un tenue carmín siendo enmarcado su rostro por su larga cabellera obscura. Curiosamente la maternidad no había hecho ningún estrago permanente en su figura, lucía tan esbelta como la primera vez que la contemplamos atacar a Inuyasha, luciendo un fino kimono rosa con un estampado de minúsculas mariposas blancas en el nacimiento de las mangas y una cinta blanca en la cintura.

-Que gusto volver a verte, Rin- Dijo Sango al tiempo que sonreía sinceramente- De verdad estas irreconocible, te ves muy bien-

-Pues…-No podía evitar mirar, igual que inu, Kagome, Shippo y sus respectivos hijos, el creciente chichón en la cabeza del monje- ¡Gracias!-

-Pero no se queden ahí- Dijo Kagome tratando de aligerar la tensión- Pasen, por favor, tenemos todo listo en el jardín-

-Mmmm ¡Hule muy bien!- Admitió Miroku percibiendo el olor desde la cocina- ¡Y se ve aún mejor!- Reconoció vislumbrando el gran banquete preparado en su honor-

-Es verdad ¿Tu solo preparaste todo Kagome?-

-¿Bromeas? Jamás podría haber puesto todo en orden sin la ayuda de Rin-chan-

-¿Es serio? Pues te felicito a ti también Rin-

-No fue nada…- Dijo ésta-

-Nosotros también traemos algo, ¡SAIORI! ¡MIROKU! ¡Apresúrense con esos canastos!-

-Vamos mamá- Dijo la segunda de sus hijas apresurando al mayor -que por cierto, había salido "calcado" a su padre- ¿Ya escuchaste Miroku?-

-¡Cállate! Mi canasto es mucho más pesado que el tuyo- Se defendió de mala gana-

-Chicos no pelen- Pidió a sus hijos mayores– Espero que les gusten, las preparamos ayer entre Saiori y yo-

-¡Yo también ayudé!- Grito una de las gemelas tirando de la falda de su madre- ¿Verdad que si mamá?-

-Claro Sora, tú también fuiste de gran ayuda-

-¿Con que tu también ayudaste a mama eh Sora?- Preguntó Kagome-

-Si..pero mis galletas no quedaron iguales a las suyas…-Se excusó la niña tímidamente-

-Pues si te esfuerzas un poco más - Animó Kagome- Verás que un día lo harás tan bien como tu mama-

-Gracias…-Dijo y corrió a buscar a su hermana, que era cargada por Shippo-

-¿No son adorables?- Dijo Kagome refiriéndose a las niñas de Sango- Me encantaría tener una niña tan linda como ellas-

-Lo dices como si fuera algo imposible-Dijo Sango picaronamente- Solo es cuestión de que te animes y encargues otro- Kagome se puso roja como tomate-

-JajJAJajJaaAAJa, ¡Que cosas dices!-Rió nerviosa- Si no puedo con uno…- Aceptó mirando a Inuyoku jugar con el menor de los hijos de la cazadora-

-¡Por favor Kagome! Si yo puedo con CINCO, estoy segura de que tú podrás con 2 ¿Verdad Rin?-

-Jaja, Yo pienso que sería maravilloso-

-No me ayudes Rin…-

-Además Inuyoku necesita un hermanito con quien jugar-

-Para eso esta Shippo...sería lindo pero..el hospital ..la casa…-Tartamudeaba sonrojándose aún más cada vez- No.. tú sabes..es demasiado..no podría..y…Me gustaría pero…yo-

-¡¡¡KAGOMEEEEE!- Gritó su "adorado esposo" rompiendo el encanto- ¿¿A QUE HORA SE SUPONE QUE NOS VAS A DAR DE COMER?-

-Jejeje el viejo Inuyasha de siempre…-Murmuró Sango con una gotita en la frente-

-Si…el mismo…¿Me ayudan a servir Rin y Sango?- Para esos momentos la mesa estaba atestada con los invitados que esperaban la comida, a la cabeza estaba Inuyasha, a su derecha Miroku, sus hijos, Shippo e Inuyoku.

La hora de la comida transcurrió placidamente entre recuerdos y toda clase de historias que remembraban lo que Inuyasha solía llamar "días de gloria" al considerar la paz del presente, muy aburrida.

Cuando el último bocado fue degustado; las mujeres de la mesa procedieron a recoger para permitirles a Miroku, Inu y Shippo continuar en paz su "charla de hombres" en otra parte de la casa. Ya libres de ellos, Kagome les invitó a tomar un poco de té en la sala, ellas también merecían un rato a solas para chismear, digo, platicar je.

-Saiori, cuéntame- Dijo Kagome- ¿Cómo te va con el entrenamiento de la anciana Kaede? -

-Pues en realidad…eh…- Murmuró sin atreverse a mirarla a los ojos, pues estaba segura que sensei Kaede –o la "molesta anciana" como ella le llamaba- ya se había encargado de contarle a todo el mundo de su deficiente desempeño; tragó saliva- Es un poco más difícil de lo que yo esperaba…-

-En eso tienes razón; ser sacerdotisa, es algo que requiere de muchos sacrificios…-Apuntó ofreciéndole una tasa de té a la niña de escasos 9 años, que jugaba enredando su cabello de un bello tinto oscuro, en sus dedos- Y más que nada, de mucha paciencia-

-¿Lo ves? Es lo que le vengo diciendo desde que empezó; pero no quiere escucharme- Se quejó Sango- Yo se que solo necesita un poco más de práctica-

-¡Por favor mamá! Tú sabes que apesto… no importa cuanto practique -Miró su rostro distorsionado en la taza de té- ¡Además yo ni siquiera quería intentarlo; todo fue idea de papá! – Kagome sonrió, Miroku siempre había sido un pervertido y seguramente la idea de mantener a la mayor de sus hijas –que había heredado la belleza de su madre- como sacerdotisa era protegerla de tipos como él. Rió por la ironía- Yo no nací para ser sacerdotisa…-

-Vamos, no es para tanto- Dijo comprensiva- No niego que es necesario cubrir ciertos "requisitos" pero no es tan "exclusivo" como tu crees-

-Sus ojitos color vino parecieron iluminarse un poco- ¿Lo dices en serio?-

-Aja, y tienes un claro ejemplo de eso frente a ti…independientemente de que fuera la reencarnación de Kikio; también me fue difícil hacerlo…y más con Inuyasha recordándome todo el tiempo lo pésima que era- Saiori sonrió- Eres la hija de un astuto monje y una poderosa cazadora, si te esfuerzas un poco más, te aseguro que no tendrás problema en complacer a tu sensei-

-¡¡Muchas gracias Kagome-sama!- Bebió la taza de un golpe- El té está delicioso..eh..mamá Shippo me dijo que tenía algo que mostrarme ¿Puedo?-

-Solo si te llevas a Soe y Sora- Condicionó-

-De acuerdo; vamos niñas, no hagamos esperar a Shippo; y de nuevo muchas gracias Kagome-sama-

-No te preocupes- Así, Saiori salió llevando de la mano a sus hermanas menores-

-No sabes cuanto te lo agradezco, Kagome- Dijo Sango- El que no mejore, me tiene preocupada y Miroku no está dispuesto a permitirle dejar su entrenamiento, quiere que sea una sacerdotisa a toda costa... Ya sabes cuando se le mete algo en la cabeza no hay quien lo haga entender-

-¿Y tu crees que sea lo correcto?-La miró con profundo reproche- Me refiero a obligarla a pasar por todo eso cuando sabes que no le gusta-

-Claro que no… soy la más interesada en que lo deje, me es pesado encargarme de la casa y los niños y ella es mi mano derecha- Suspiró- Pero yo creo que tiene potencial, lo veo en sus ojos…Por eso no quisiera negarle esta oportunidad -

-Bueno, ya que lo pones de esa manera…- Kagome sonrió- Solo recuerda insistirle que tenga paciencia...-

-Espero que esta vez si sea suficiente-

-Lo será- Aseguró elevando la vista- Después de todo, las niñas son mucho más centradas que los niños- Sango y Rin voltearon a verse con una sonrisa de complicidad al notar el brillo de sus pupilas al referirse a una niña-

-Pues si algo me ha enseñado esto de ser madre, es que nunca puedes dar nada por sentado respecto a las niñas…-Sango guiño el ojo para Rin manteniendo una gran sonrisa en sus labios- Pero se que sabrás exactamente a lo que me refiero cuando TENGAS tus propias HIJAS-

-GULP…! COF!... COF!- Kagome, que en ese instante estaba dando un trago a su taza de té, estuvo a punto de ahogarse con el comentario- JajaJAJjAJaa… ¡Claro!..mis propias hijas…-

-Vamos, lo dices como si fuera algo IMPOSIBLE…- Reprochó Sango- Tal ves temes que la reacción de Inuyasha; a mi me pasaba lo mismo con Miroku, pero ya lo ves, está encantado con las niñas-

-Es cierto Kagome-Apoyó Rin- A Inu le encantará la idea de tener una niña, si hablas con él te darás cuenta de ello-

-¡Vamos Kagome anímate!-

-Chicas soy realista, eso no va a suceder, o por lo menos no en mucho tiempo- Sonrió con aire de resignación recogiendo las tasas para ir a la cocina por más té- Así que lo que me queda es esperar a que tú y Sesshomaru tengan sus propios hijos e hijas, Rin-

-……………¿Qué…?- El estupor de Sango le hizo ver que realmente había metido la pata- ¿Qué fue lo que dijiste Kagome?-

-Oh-Oh! EH... Este..Sango..yo…- Balbuceaba Kagome sin encontrar la forma de componer lo que había dicho, temiendo una reacción negativa por parte de Sango mientras Rin palidecía en su asiento sin saber donde meterse-

-Rin – Al no tener respuesta de Kagome, se volvió a ella- No me digas que…- Rin no se atrevió a levantar la vista, Sango entendió su silencio- ¡No…! –Dijo incrédula como si comprendiera los gestos de Rin- WAWWW! ¡No lo puedo creer!-

-Ehh… Sango este..antes de que la vayas a regañar, tienes que entender que…-

-¿Regañarla? ¿Bromeas? ¡Esto es maravilloso! ¡Después de todo lo que han pasado juntos finalmente triunfó el amor! – Kagome al oír esto, casi tira la bandeja con todo y tetera-

-¿Quieres decir… GULP! …que te da gusto?- Rin no podía salir tampoco de su asombro y su pálido rostro pasó en segundos a teñirse de un carmín intenso-

-Por supuesto, yo siempre conocí tus sentimientos por Sesshomaru- Dijo comprensiva y notablemente conmovida- Nadie se lo merecía más que tú-

-¿Tú… tú crees?-

-¡Claro que si! Aparte de Jaken, jamás nadie había permanecido tanto tiempo a su lado; aún arriesgando tu vida nunca pensaste siquiera en abandonarlo; ESO es amor de verdad, por eso te lo mereces-

-Pues…Gracias, Sango----------------

CONTINUARÁ…

Este perdon por no haber continuado antes, les prometo no tardarme tanto la próxima vez Ok? Gracias por sus comentarios y espero no decepcionarlos