CHAPTER VII

Aclaraciones: Quiero agradecerles por todos sus comentarios y por preocuparse por mi fanfic, de verdad no saben loo que significa para mi que se tomen la molestia de leerlo, y por eso, este es un capítulo en tributo a su paciencia… Y no podía ser de otro modo si hay tantas y tantos escritores buenísimos en esta página, No me queda más que superarme ¿No es así?

Por otro lado quiero decirles que los 3 anteriores capítulos estaban destinados para ser uno solo, así que este vendría siendo el Capítulo No. 5, les digo esto porque note que todas están esperando con ansia la aparición de Sesshomaru, y me disculpo por ello, ya que este fic se centra en la relación de Sesshomaru y Rin, no era mi intención que estuviera escondido hasta ahora, pero una buena historia –no lo digo por presumir ni mucho menos jejeje- necesita sacar sus elementos a su tiempo para mantenerse dinámica y sobretodo para cumplir sus expectativas

Finalmente solo quiero decir mi propósito es revelar a profundidad como está compuesta la relación de estos dos personajes, pues uno es realmente frío y otro es extremadamente alegre, son dos perfectos opuestos que necesitarán más que el buenas intenciones para poder estar juntos, una relación donde los límites y barreras a vencer están en sus corazones y donde el sexo, como adivinaron muchas je, tiene un significado mucho mayor a una simple unión física, pues su concepción tiene diferente significado para ambos. Por eso este no es un fanfic para niños, aunque crean me que me he esforzado por narrarlo todo de manera limpia y con el respeto que se merecen ustedes: los lectores; sin mencionar que como dije antes, esas escenas, están muy bien justificadas.

Ok, me retiro esperando que lo disfruten y disculpen la demora, pero quería que quedara perfecto, ya me dirán si lo logre, por su atención gracias.

Esa misma noche…

Kagome estaba en la cocina terminando de guardar su costosa bajilla en la alacena, apenas puso el último plato resopló agotada, había tenido un día muy largo, y aún le esperaba más, pues le había prometido a Inuyoku leerle un cuento esa misma noche. Shippo estaba afuera recogiendo el patio, y había hecho toda la tarde de niñera; seguramente terminaría demasiado cansado; Rin estaba arriba tomando un baño…Nadie le ayudaría esta vez.

En aquel momento, Shippo interrumpió sus pensamientos entrando pesadamente a la cocina después de recoger el patio donde todos habían comido y cenado, era visible que se encontraba bastante cansado y no era para menos, dado la gran cantidad de tareas realizadas desde temprano, sin mencionar que también había pasado la tarde entera como niñera de las 3 hijas de Miroku y Sango.

-Estoy…muerto- Murmuró tumbándose dramáticamente en una silla del comedor, apoyando la cabeza en la mesa- Me duele cada centímetro de mi cuerpecito… no creo ni tener fuerzas para llegar a mi habitación ¿Hay algún problema si me quedo a dormir en la cocina Kagome?-

-¿Shippo no crees que estas exagerando?- Rió Kagome ante el comentario del joven zorro- ¿Además te divertiste no? Ni te atrevas a negarlo porque yo te vi encantado con esas niñas-

-Si, además al joven Miroku fue a quien le tocò cuidar a Inuyoku y el pequeño Kohaku…fue bueno el cambio; pero si hubieras visto como me miró Miroku cuando se enteró…sentí escalofríos, era como si quisiera matarme o algo así-

-JaJAjajA, eso es perfectamente normal, ¿Qué querías? un guapo joven de 17 años invita a sus pequeñas hijitas de 9 y 6 años a la profundidad de un bosque ¿No esperabas una felicitación, Oh si?-

-¿Qué tiene eso de malo?- Se quejó Shippo- Solo quería mostrarles un pequeño estanque con patitos que encontré, como les encantan los animales no pensé que fuera mala idea- Comentó con inocencia contemplando a la mujer de Inuyasha secar cada uno de los trastes utilizados en la cena-

-Yo lo se, pero por si no lo has notado Miroku se ha convertido en un padre muy estricto en cuanto a sus hijas se refiere, si no fuera así ¿Crees que obligaría a Saiori a estudiar con la Anciana Kaede para ser sacerdotisa?- Apuntó Kagome con ironía-

- No se como alguien conocido más como "Monje pervertido" que por su mortal Kazaana, y que por si fuera poco va por su SEXTO hijo, se admira de algo como eso…Sin mencionar que yo sería incapaz de hacerles daño a esas niñas…y..y además ¡Tengo NOVIA, me ofende que no confíe en mi-

-Fue lo mismo que dijo Inuyasha, que aunque no lo creas te defendió…–Dijo Kagome sacando un delicioso pastelillo de chocolate en forma de corazón, con una cereza en la punta- Y muy en el fondo Miroku lo sabe, pero entiéndelo, no puede evitar celar a sus hijas-

-¿Con que Inuyasha me defendió?- Preguntó S. sorprendido, aunque no tanto como para levantar la cabeza de la mesa- Eso… si que es una sorpresa-

-No tan grande como esto- Dijo colocando el postre frente al abatido joven- Después de todo lo que has hecho, te lo mereces-

-Wow! ¡Un moffin de chocolate! ¡¡MUCHAS GRACIAS KAGOME!- Agradeció el zorrito olvidándose de su cansancio- ¿Puedo comerlo en mi habitación?...Onegai-

-Normalmente diría que no, pero dado que acabo de limpiar la cocina…Haré una excepción-

-¡¡Eres genial! – Reconoció Shippo levantándose de un salto de la mesa- ¡¡GRACIAS! Prometo no tirar ni una borona- Dijo subiendo las escaleras a toda prisa hasta perderse en el pasillo de arriba-

Suspiró al encontrarse sola pensando que nada más tenía una cosita pendiente, así que cerró la puerta del patio con llave, pero cuando se dirigía a apagar la luz…

-¿Con que aquí estabas eh?- Kagome Sintió que alguien le abrazaba por la espalda repentinamente saltando levemente por la sorpresa- ¿Qué sucede? ¿No me dirás que te asuste, oh, sí?- Susurró con especial interés al oído de su mujer cuando la sintió estremecerse-

Inuyasha!- Reprendió de buen modo enfrentándose a la negrura de sus ojos- ¿Qué estas haciendo?-

-No subías, así que me preocupé y vine a buscarte- Explicó con cierta ternura apartando un mechón negro de la frente de su esposa- Digamos que me estaba sintiendo algo solo ¿Sabes? Supongo que es porque te echaba de menos-

-Que cosas dices- Dijo divertida recibiendo inesperadamente un dulce y tierno beso- Vaya, eso estuvo bien…veo que ya no estás enfadado ¿Eh?-

-Yo jamás podría enfadarme contigo- Respondió acariciando su espalda-

-Mientes, pero por esta ves te la paso- Esta vez fue ella quien se aproximó para besarlo, y cuando deslizó sus dedos por la nuca de su esposo, logró sentir una tibia humedad.

Rin bajaba las escaleras para preguntarle a Kagome si no tenía alguna cosa pendiente de la que ella se pudiera encargar, pues al salir de su cuarto se extraño de ver las luces de la cocina aún encendidas

-Pobre Kagome, después de tanto trabajo que tuvo todo el día, debe necesitar ayuda- Se dijo entrando en la cocina, solo para encontrarse con un muy… romántico espectáculo. Apenada se escondió tras la puerta de la entrada sin atreverse a interrumpir, lo que provocó que pudiera escuchar la siguiente conversación.

-Inuyasha...- Detuvo el beso y dio una rápida mirada a su marido- ¿Por qué no te has vestido? Te acabas de bañar y si no te cubres te vas a enfermar…- Sentenció refiriéndose a la mínima toalla que Inu llevaba en la cintura, mientras pequeñas gotitas caían al suelo filtrándose por su negra y larga cabellera-

-Los hanyo no se enferman- Replicó-

-Pero los humanos sí… además Rin te puede ver…-

-¿Ah? ¿Celosa?-Intrigó este sin soltarla manteniendo su furtiva mirada-

-No, al contrario, me daría vergüenza que viera tus…- Rió – Anda ve a vestirte-

-¿Para qué? Si apenas lleguemos a nuestra habitación me encargaré de ti, y la ropa..será innecesaria- "¿Qué diablos estoy haciendo aquí?" Se dijo Rin sintiendo un intenso enrojecer en sus mejillas-

-¿Eso… que se supone que significa?-

-¿No lo adivinas?- Sonrío malévolamente, y le asestó otro beso, ahora mucho más violento, tanto que la hizo retroceder hasta chocar con la mesa, cayendo en ella, Inu sobre Kagome-

-¿Inuyasha!- Gritó ante la sorprendentemente insolente actitud de su marido- Compórtate…Inuyoku nos puede ver –

-Lo haré con la condición de que no te acobardes y te arriesgues a venir conmigo… claro si tienes el valor de soportar lo que tu BIEN SABES que te espera- Explicó imprimiendo una gran sensualidad a sus palabras y a sus movimientos, presionando su pelvis contra el vientre de su mujer- A menos de que tengas miedo-

-¿Miedo yo? Ya quisieras…pero lamento decirte que eso no se va a poder…-

-¿No me digas? ¿Y puedo saber por qué?-

-Por que le prometí a tu hijo que le leería un cuento antes de dormir… no puedo fallarle-

-Prefieres estar con ese chiquillo que conmigo- Dijo de buena gana- Allá tú- Bajó de la mesa tomándola en brazos-

-Realmente lo lamento cielo…- Dijo sinceramente- Pero ya te dije no puedo fallarle-

-Lo entiendo, pero te lo advierto…cuando tu termines con Inuyoku…YO TERMINARÉ contigo- Le murmuró al oído antes de retirarse a su habitación-

-Ah…odio cuando me hace eso- Dijo con una mano en su corazón, mordiendo su labio inferior, sabiendo que se MORÍA literalmente de ganas de irse con su amado Inu, pero su hijo estaba primero, así que salió corriendo de la cocina, encontrando a Rin, que le cerró el paso-¿Rin?-

-¿A dónde vas?-

-Con Inuyoku- Explicó- Prometí contarle un cuento-

-No es necesario, yo lo haré por ti-

-Rin, ya me has ayudado bastante, mereces ir a descansar-

-No, en verdad, el baño me espantó el sueño, no podré dormir aunque me lo proponga; déjame hacerlo, tú ya hiciste demasiado, ve a tu habitación y descansa-

-Eh..lo..lo dices en serio- Kagome normalmente habría rechazado esa oferta, pero dadas las circunstancias- Bueno..pero sólo por que de verdad estoy cansada…-

-Adelante, buenas noches-

-Buenas noches, y gracias Rin, no sabes como te lo agradezco, ¡Gracias!- Decía mientras subía las escaleras a grandes zancadas para correr a alcanzar a Inu. Rin se felicitó a sí misma por haber ayudado a su amiga esta vez en Particular-------------

AL abrir la puerta de la pequeña habitación de Inuyoku no pudo evitar sorprenderse al encontrar a un niño de oscuro cabello y ojos canela en la cama de su único sobrino, su complexión era ligeramente más delgada, lo suficiente como para que su gorrita roja, que utilizaba para ocultar sus orejas, le quedara un poco más grande que lo normal.

-¿Donde esta mamá Tía Rin?- Preguntó el niño sentado en su cama al verla parada delante de la puerta mirándolo fijamente-

-Pues…ella- Tartamudeó aún sin acabar de sorprenderse- Esta un poco cansada, así que yo le prometí que te contaría un cuento en su lugar para que ella pudiera ir a dormir- Explicó Rin- ¿No te molesta verdad?-

-Nnoo...- Dijo el niño algo indeciso, era visible que la noticia de su madre le había consternado un poco- Siempre y cuando tengas preparado…un cuento de terror-

-¡¿DE TERROR EH! ¿Y supongo que tu madre esta de acuerdo en eso?-

-Cl..cla..¡CLARO! ¿Por qué no habría de estarlo?-

-Mnnn Inuyoku – Llamó Rin cruzándose de brazos sentenciando al pequeño con la mirada - ¿Estás seguro?-

-Bu..bueno, tal ves no lo este… Pero me encantan los cuentos de terror… ¡ONEGAI tía Rin! Solo uno… ¿Si? – Suplicó el pequeño con carita de perrito huérfano-

-Esta bien…- Aceptó Rin sin poder resistirse a esa carita implorante-

-¡¡SIII!-

-Pero será uno muy corto, escúchalo con atención- Pidió la joven con aire de misterio mientras el pequeño se acomodaba más cerca de ella para escuchar atentamente-

-Hace mucho…pero mucho tiempo en existió un enorme bosque donde ninguna criatura se atrevía a entrar- Relató Rin- La leyenda decía que una terrible bestia se encontraba viviendo en el fondo del lago de ese bosque, pero aun viviendo bajo el agua, era capaz de controlar todo lo que estuviera dentro de su territorio… Sin embargo, un joven hanyo…-

-¿¿¿UN HANYO? ¿¿Cómo yo tía Rin?-

-Claro que no mi cielo, tu eres mucho más lindo-

-¿Y también valiente verdad?-

-Si cariño…en fin, como te decía un joven hanyo no escuchó las advertencias de su abuelo y entró en el castillo…-

-¿No era un bosque?-

-¡Ah, si! Jjajaja… Entró al bosque, a pesar de que su abuela..-

-Abuelo…- Corrigió Inuyoku con una gotita en la frente-

-¡Si, su abuelo! Le advirtió que no, pero como no obedeció… entró ahí y nunca más se le volvió a ver…-

-¿En serio? ¿Y que pasó después?-

-Ppuu—pues nada, no lo volvieron a ver…NUNCA-

-………………………¿Eso es todo? ¿Esa es tu gran historia?...- Pregunto el cachorrito con una gotita en la frente-

-Jajajajaajja…La verdad es que no soy muy buena para contar historias…-

-Si…se nota…-

-Pero sabes, hay una cosa en la que no soy tan mala…-

-¿En serio? ¿En que?-

-Ya lo verás…- Dijo Rin saliendo del cuarto del pequeño-

-¿A dónde fuiste?- Preguntó Inuyoku cuando ella volvió-

-A traer esto…- Dijo mostrándole una larga flauta color arena con líneas rojas en los bordes-

-¿Una flauta vieja?- Dijo con el ceño fruncido, restándole importancia sin comprender la emoción que mostraba su tía por un objeto así-

-Jajajaja, Es más que una flauta vieja… Es un regalo muy preciado para mí-Dijo con algo de melancolía-

-Supongo que te la dio el tío Sesshomaru- Apuntó por la expresión serena de su rostro-

-No, el no fue…pero eso no lo hace menos especial, porque quien me lo dio fue una amiga a quien quiero mucho…la misma que me enseñó a tocarla-

-No sabía que tocabas la flauta-

-Como diría tu madre… Estoy llena de sorpresas-

-¿Puedes tocarla para mi? ¡¡¡ONEGAI Tía Rin! –

-Desde luego, pero serán 2 melodías, no queremos importunar a tus padres-

-¡¡Esta bien!- Aceptó- Oye tía Rin ¿Y mi mamá estará bien?- Inquirió este preocupado por Kagome-

-¡Claro! tu papá la está con ella, con sus cuidados será más que suficiente-----------

-¡Inuyasha!- Gritó Kagome entrando a su habitación, que misteriosamente estaba oscura - ¿Inuyasha? ¿Dónde estás?-

-Con que te decidiste a venir ¿Eh?- Dijo abrazándola por atrás- ¿No tenías otra cosa que hacer?-

-Eso no importa, estoy aquí- Ella se volvió para besarlo dulcemente- Me sentí culpable de que estuvieras aquí solo y "desatendido"-Explicó notando que él ya no llevaba su toalla puesta-

-Que considerado de tu parte- Decía tratando de desamarrar la gruesa cinta de su cintura- …Solo espero que no te arrepientas-

-¿Arrepentirme? Jajaja ¿Me acabas de conocer?- Miró su rostro iluminado por la tenue luz de una vela encendida en el tocador-

-Bueno…te lo digo por que ahora- Se escuchó crujir el cerrojo- Estás en un grave peligro…-

La sujetó de la cintura desatando pacientemente la cinta del kimono hasta que esta cedió y calló al suelo.

-Inuyasha- Susurró Kagome cuando éste comenzó a besar con suavidad su cuello, al tiempo de que deslizaba el kimono por sus hombros hasta que cayó pesadamente sobre el suelo.

Nuevamente la tomó en brazos pasando de besar su cuello a besar su boca, con gran sensibilidad, la misma con la que la recostó en la cama, observándola detenidamente antes de cubrirla con su propio cuerpo.

Acarició suavemente sus hombros besando con la misma ternura su cuello, aspirando su aroma y susurrando un "Te amo" a su oído.

-Yo también te amo- Le confesó Kagome con un hilo de voz abrazándose a su cuerpo -------------

Finalmente, luego de un largo rato, Rin salió del cuarto de Inuyoku, el ver la sonrisa de su pequeño sobrino, era algo que no tenía precio, ese pequeño hanyo le parecía... en una sola palabra, PERFECTO, porque era la perfecta combinación entre Kagome e Inuyasha, cuando era hanyo, era igual a su padre en aspecto e impulsividad...pero cuando era humano...poseía la inteligencia y el rostro de su madre

Al momento de entrar en su habitación cerró la puerta y se recargo en ella frotando suavemente sus ojos… sentía un cansancio espantoso causado desafortunadamente no por el ajetreado día…sino por algo mucho más oscuro que sus peores pesadillas…un sentimiento envestido por una profunda tristeza que doblegada su fuerza de voluntad, única arma con la que contaba contra el miedo y la desesperación que constantemente la acechaban desde que había decido quedarse en casa de Kagome.

Los días anteriores había sido mucho más fácil ignorar ese fantasma que encerraba su alma en la soledad… Era como si aquel apacible –dentro de lo que cabe, dado los pleitos entre Kagome e Inuyasha JEJE- ambiente hogareño le protegiera de la desolación que ensombrecía su vida…

Pero hoy…

Hoy…la soledad se había encajado en su alma con la fuerza de una cuchilla mientras que la tristeza le desangraba el corazón…

Hoy…el dolor parecía más fuerte que nunca, alimentando la desesperación de la que su ser ya era presa…

Hoy… por primera vez en mucho tiempo sentía que lo había perdido todo, sin poder desterrar la certeza latente de que no tenía esperanza…

No había NADA que ella pudiera hacer…

Un torrente de lágrimas se precipitó a gran velocidad por sus mejillas al tiempo que se mordía el labio superior para obligarse a callar. Instintivamente se abrazó a si misma en un intento perdido por confortar su pena y darse fuerzas a si misma… ¿Pero fuerzas para que? Si ahora veía claramente la dura realidad: estaba SOLA, abandonada completamente por la persona por la que ella daría la vida misma si fuera necesario…

En aquel momento sintió un profundo resentimiento contra la vida por darte todo para dejarte sin nada… Recordó la muerte de sus padres y hermanos a causa de aquellos seres malvados… Su voz que como maldición se había sellado luego de aquel fatídico acontecimiento… Fue por ello que aprendió a odiar el silencio… Y luego, la vida pareció sonreírle nuevamente cuando una mañana encontró cerca de su devastado hogar, el cuerpo herido del ser más tarde sería su única razón de existir; Sesshomaru… Por quien sufrió el maltrato de toda la gente de su aldea… sin embargo a pesar de el desprecio inicial por ella, el yokai había sabido corresponder sus atenciones cuando una manada de lobos le mataron, devolviéndole lo más valioso para un ser mortal, LA VIDA y no solo eso, sino también su compañía y protección… que con el tiempo se convirtieron en algo MUCHO MÁS que eso

Sonrió un poco al percatarse de los años que hacían desde que la tristeza y la soledad se habían cruzado en su camino… solo que esta vez, venían con una fuerza nada equiparable a la última ves que se habían encontrado, fue así que cayó en la cuenta de que finalmente, ese reencuentro era inevitable…

Pero ¿Por qué? ¿Por qué todos estos pensamientos se abalanzaban en su cabeza precisamente ahora que necesitaba más fuerza? La razón era tan simple…como injusta…

Ese día había contemplado de la manera más contundente los efectos que tiene el amor cuando es correspondido en el rostro de Sango y Miroku que aunque a simple vista no parecían una pareja muy estable, lo eran, no por el hecho de tener 5 hijos y otro en camino; sino por esa manera tan especial en que ellos se trataban, no importaba que la cazadora golpeara al monje o que este le "faltara al respeto en su peculiar estilo" –ya saben, poniendo la mano donde no se debe- lo que Rin podía ver era un GRAN AMOR detrás de eso, sin olvidar lo que Sango le había dicho "Ser feliz no es tan difícil como ustedes piensan" solamente alguien que a experimentado la felicidad podía hablar así…

Y también podía verlo en Kagome e Inuyasha sobretodo hacía un rato en la cocina cuando ellos se pensaban no vistos, en las quejas de Kagome , los regaños de Inuyasha y la alegría de Shippo e Inuyoku…

Meneó la cabeza negativamente secando sus lágrimas avergonzada de si misma ¡Tenía tanta ENVIDIA de Sango y Kagome! Sabía que no debía ser así, porque estaba sinceramente feliz por ellas… pero no podía evitar el preguntarse la razón del tormento por el que ella atravesaba cuando Sango esperaba un nuevo bebé y Kagome trabajaba seguramente en eso en aquel momento

Con pesar se aproximó a la cómoda para dejar su flauta sobre ella, reprimiendo el recuerdo que revelaba la razón por la que su querida sirviente-yokai…Miyu, se la había obsequiado, más ya era tarde, pues esto provocó que se internara en sus recuerdos en busca de aquello que le daba la entereza para pensarse realmente amada por el Yokai, aquel recuerdo tan especial para ella, tan importante para toda mujer, el día en que por primera vez, EL la había hecho SUYA

Habían pasado 2 días desde aquel incidente donde una jauría de demonios, evidentemente enemigos de Sesshomaru, les habían atacado a Jaken, Ah-Uh y ella en la cercanías de la montaña Taikum; afortunadamente los dos primeros habían defendido con fiereza –aunque hay que darle mayor crédito a nuestro dragoncito con 2 cabezas- a la protegida de su amo. En cuando Sesshomaru se enteró de lo ocurrido ordenó a Jaken llevar a Rin y al dragón de vuelta a su impenetrable palacio; pues aquella emboscada para Lord Sesshomaru, era una DECLARACIÓN DE GUERRA explícita.

Situaciones como esas las había vivido en el pasado, eso no impidió que esta ves sintiera un miedo aún mayor a las anteriores veces, tal ves porque de niña, para ella no había nadie capaz de vencer a su señor… ahora le seguía pareciendo invencible…pero NO INMORTAL… y conociendo lo orgulloso del Lord, era impensable confesarle su temor.

Resignada escuchó inmóvil el mensaje de Sesshomaru a través de Jaken en la cena un día antes de que el partiera… Volvió a su habitación para intentar dormir, decaída por saber que nada le haría cambiar de opinión. Estaba tan triste que nunca imaginó que esa noche tendría un final en extremo distinto al que ella tenía en mente.

Su donde su sirviente-yokai la esperaba con un hermoso y fino kimono rojo, le pidió arreglarse, Rin atendió sin embargo algo extraño sucedía con su cariñosa sirviente… Desde ese momento debió haberse dado cuenta. Cuando hubo estado lista, la doncella le pidió acompañarle sujetando un candil para guiarse por los obscuros pasillos del castillos hasta una enorme habitación. Abrió la puerta corrediza y la invitó a entrar sin decir palabra. Y una vez dentro…sucedió…

¿Por que le era tan difícil entender? ¡No quería que se fuera! Sentía un miedo atroz de solo pensar que esa podría ser la última vez que le vería con vida, pero a NADIE se le perdonaría dudar ni por un instante del poderío de Lord Sesshomaru.

Una sensación de impotencia invadió en cuerpo, ella sabía tan bien como Jaken, que una vez que el Amo decidía algo, no existía poder humano o yokai que lo detuvieran. Las lágrimas no se hicieron esperar y para evitar que su amo la viera llorando -por que las lágrimas arruinarían su maquillaje jeje habrá que regalarle a Rin un rimel a prueba de agua ¿No creen? - le dió la espalda en dirección a la puerta con la intención de salir corriendo a su habitación, sin embargo extrañamente, Sesshomaru-sama la detuvo - y digo extrañamente porque no era parte de su naturaleza tomarse más molestias de las necesarias y tener que hablar con una jovencita que además lloraba, ya era demasiada molestia para una noche-

"Mírame" Ordenó sin levantar la voz, pero con firmeza. Rin ni siquiera se movió "Mírame" Volvió a decir sosteniendo con una garra su rostro, forzándola a mirarlo "No debes llorar" Dijo manteniendo su expresión serena "Eso es para los débiles y TÚ no lo eres"

Ella abrió mucho los ojos, asintiendo y secando sus lágrimas con el dorso de la mano para no arruinar su kimono nuevo, lo último que quería era que su amo se marchara llevándose la imagen de su rostro estropeado

"No tienes por que preocuparte" Ella volvió a mirarlo "Volveré" Aseguró sin retirar su garra de su rostro. Ante estas palabras ella saltó a abrazarlo rodeando con sus brazos el cuello de su amo, sabía que eso lo molestaría, pero al día siguiente él partiría, lo que significaba que no se verían en algún tiempo, no podía desperdiciar una oportunidad como esta.

"Lo siento...yo" Empezó a disculparse tan pronto lo soltó pero no terminó de hacerlo porque algo TOTALMENTE fuera de la realidad ocurrió... Rin había soltado a Sesshomaru, solo para notar en el último minuto que él también la había sujetado a ella, al intentar alejarse sus rostros habían quedado uno frente a otro... Fue en aquel instante cuando Sesshomaru la sostuvo de una mejilla para fundir sus labios sobre los suyos.

Rin frotó sus labios con 2 dedos al remembrar la forma tan especial en que Sesshomaru le había robado su primer beso, deslizando con delicadeza sus labios y colmillos sobre sus labios vírgenes, aspirando el mismo aire, respirando a través de su boca, despertando lentamente el cuerpo que pronto...convertiría en el cuerpo de una mujer.

Sesshomaru extendió el beso comenzando a recorrer sobre la ropa el cuerpo femenino que tenía frente e él, agilmente buscó la cinta blanca de su cintura aflojándola hasta que esta calló al suelo. Pasó sus garras por sus hombros deslizando la fina tela del hermoso kimono que le acababa de obsequiar, este cedió precipitándose al suelo; pero antes de caer completamente, Rin apretó los puños sobre su pecho sujetándolo, interrumpió el beso y se puso tan roja como su kimono al saberse medio desnuda delante de su señor.

"¿Que sucede...?" Intentó preguntar pero ella se le adelantó

"Es que..Sesshomaru-sama" Tartamudeó incapaz de mirarlo a la cara sabiendo que ahora segurmente su señor pensaba que era una tonta "Yo..Yyo nun-nca.. eh..."

"Shhht" Silenció con una ternura inimaginable en él "Lo se… pero descuida" Dijo para después agregar la frase que definió todo aquello "Todo va a estar bien"

Temblorosas e insegura, aflojó los puños permitiendo que su obsequio-traidor dejara su cuerpo totalmente al descubierto ¿Qué más podía hacer? Su confianza en él era ciega, pero en ese aspecto su conocimiento era muuuuy limitado, solo recordaba vagamente algo que Kagome le había dicho alguna vez cuando era una niña sobre los bebés... Sesshomaru no le dio tiempo de "recordar" lo dicho por Kagome; la tomó en brazos para llevarla a lo más profundo de aquella habitación, más claramente a su fotón.

Tan pronto como la recostó, volvió a besarla; ahora lo hacía con desesperación mientras Rin correspondía sintiendo una extraña mezcla de miedo-emoción que le recorría todo el cuerpo, algo que se incrementó cuando Sesshomaru se colocó suavemente sobre ella.

Más tristeza la embargó al recordarse ahí, tan ilusionada en la primera noche que pasaba con él, entregando su corazón, alma y cuerpo… Ahí fue donde no pudo contener más el llanto. Se arrodilló en medio de la habitación cubriendo su rostro para ahogar sus sollozos, no quería molestar a nadie…y menos interrumpir algo. ¿Cómo reaccionar de otra manera? Si aquella noche todo había sido tan hermoso…su fantasía más secreta convertida en realidad, porque ¡Que diferente había sido todo de esa primera noche a la última que habían pasado juntos!

¡Había sido tan intenso y a la vez..Tan tierno! Cuidó de su cuerpo en todo momento, amándola de forma sublime hasta la última fibra de su ser, tocándola con intensidad y la delicadeza necesaria para no herirla con sus garras, porque él no deseaba lastimarla, podía saberlo por su paciencia, por eso ella había soportado estoicamente el dolor provocado cuando el la poseía…Porque lo único importante para ella era él…siempre el…solamente él…

Inexplicablemente el costado de su cintura comenzó a doler, la frotó suavemente para no lastimarse, era como si su cuerpo estuviera reaccionando a aquellos recuerdos, pero al mirarse, observó manchas rojas, pequeñas, pero ahí estaban. Se descubrió, estaba sangrando; tomo un pañuelo y limpió la herida…una herida donde eran visibles las marcas de 5 afiladas garras.

"El último recuerdo que conservó de él"

Aturdida por tantos recuerdos, miró por la venta al momento que un trueno se impactó en el horizonte provocando un tremendo estruendo, gritó inconscientemente asustada cubriendo sus oídos, estaba temblando, parecía que todos sus fantasmas le atacaba a la vez, el viento salvaje que entró apagó la luz que había en su habitación…salvaje

Justo como su amo… se asomó con la esperanza perdida de verlo, de que viniera y acabara con esos demonios que querían consumirle el alma… pero más que nada…que le dijera el PORQUE de lo que había sucedido esa noche…simplemente…que le explicara porque había traicionado su amor de esa forma ¿Traicionado? No, ¿Engañado? Tampoco ¿Entonces que? ¿Qué demonios era exactamente lo que había pasado ahí y que tanto daño le estaba haciendo a ella…y aunque no lo creyera ni lo imaginara…también A ÉL?-------------

-¡¡¡Adoro las noches de Luna Nueva!- Era todo en lo que Kagome podía pensar al tiempo que respiraba agitadamente frotando dulcemente la espalda de Inuyasha con la yema de sus dedos; podía sentir su corazón de hanyo palpitar aceleradamente sobre su pecho mientras él conservaba su rostro oculto bajo su barbilla.

-Kagome...- Murmuró Inuyasha levantando lentamente su rostro para sellar aquel maravilloso momento íntimo con un suave, pero apasionado beso que Kagome correspondió complacida aferrándose a su cuello e internando sus dedos en su nuca. Después de retirar un húmedo mechón de cabello del rostro de SU sacerdotisa, se internó en la profundidad de sus ojos canela que brillaban intensamente; manteniendo la mirada fija...lo dijo- Te amo Kagome...-

-Inuyasha...- Susurró Kagome inimaginablemente conmovida por aquellas palabras que eran tan seguras como sinceras, definitivamente aquellos tiempos donde sus sentimientos eran todo un misterio para ella, habían quedado en el pasado-

-Se que no te lo digo muy seguido- Reconoció Inuyasha como un reproche para sí mismo apartando la mirada momentáneamente- Pero recuerda que así es, TE AMO y..te voy a mar SIEMPRE- Su mujer lo miró sorprendida...satisfecha-

-!...Inuyasha¡- El escuchar aquello le hacía tan feliz que sin pensarlo correspondió aquella "confesión"; le besó con una intensidad tal, que le hizo girar sobre su espalda, él sonrió complacido-

-¿Ahora ves por que te amo tanto?- Preguntó sujetándola posesivamente de la cintura con una media sonrisa en los labios-

-Cuatro...- Dijo Kagome para sí, pues esa era la CUARTA vez en la noche que Inuyasha le había dicho que la amaba, río ante la ironía de que en esa noche, lo había repetido más veces que en una semana entera, por que así era él, reservado hasta la raíz del pelo con sus sentimientos; tanto que muchas veces prefirió poner en peligro su relación, antes de sucumbir o aceptar lo que sentía.

También vino a su mente que él consideraba las noches de luna nueva bastante inconvenientes al verse vulnerable por recuperar su forma humana, idea que ella compartía en los tiempos en que solían enfrentaban a Naraku y buscaban la perla de Shikón ya que su condición de humano limitaba considerablemente las probabilidades de su equipo de enfrentar cualquier ataque enemigo; por lo cuál se veían obligados a ocultarse hasta que el amanecer llegara. Sin embargo, Kagome había notado que el temperamento de Inuyasha se "suavizaba" cuando se volvía humano; pero no fue hasta varios años después que pudo comprobar hasta donde podía llegar la ternura de Inuyasha, reflejada nada más y nada menos que en su peculiar MANERA DE AMAR...

Y no por que su "capacidad" disminuyera, ¡Para nada! él era capaz de enloquecerla cualquier noche del mes, pero Kagome debía reconocer que era bastante cómodo despertar sin marcas de garras y colmillos en todo su cuerpo -jejeje- Adoraba la sensibilidad de sus caricias, la pasión de sus besos y ese estilo suyo de adentrarse en su cuerpo y hacerla arder en su propio placer...

Era como si al desaparecer sus poderes sobrenaturales desapareciera también su fuerte carácter... Algo que se reflejaba claramente en su comportamiento de esa noche.

-Yo también te amo, Inuyasha- Habló Kagome luego de un profundo suspiro recostando su cabeza sobre el pecho de sus esposo, agotada y lamentando que la "su noche" estuviera a punto de terminar-

-Lo se..- Colocó su mano sobre la cabeza de su amada, besó su frente aspirando ese aroma que tanto había dicho odiar y que ahora disfrutaba más que cualquier cosa. Kagome sonrió como quien sonríe al saber que tiene un secreto...un maravilloso secreto que moriría con ella- Buenas noches, Kagome- Dijo y se recostó en su almohada sintiendo que el sueño le vencía-

-Buenas noches, mi querido Inuyasha- Fueron las últimas palabras de Kagome antes de entregarse al sueño, sintiéndose muy segura en los brazos de su amado. No es necesario decir que lo último que le importaba en ese instante…era la tremenda tormenta-

CONTINUARÁ…

¿Qué tal? ¿Les gustó? Como dijeron que más largo…pues les hice caso, aunque creo que exageré… ¡¡DEJEN REVIWES ONEGAI!

PD: No se pierdan la aparición estelar de Lord Sesshomaru en el siguiente capítulo ¡¡No se lo pueden perder! Por que ¿Qué será capaz de hacer nuestro Tai-yokai al sentir que alguien quiere quitarle a su preciada Rin? ¡¡DESCÚBRANLO!