En nuestro capítulo anterior…
Inuyasha, haciendo uso de su arma mas mortal, es decir la boca; hirió a Rin al decir algunas "verdades" sobre su medio hermano yokai. Luego de una intervención de Kagome, Inuyasha salió en busca de Rin para disculparse…
Justo es ese preciso momento, el Lord más poderoso de toda la era sengokuo, apareció solo para atacar brutalmente a Inuyasha sin importarle lo más mínimo que Rin estuviera presente…
Ahora solo nos queda una interrogante… ¿Por qué?
-¡¡¡¡Sesshomaru-sama, NO…!!!!-Intentó decir Rin corriendo a colocarse delante de Inuyasha, quien la tomó en brazos a tiempo para esquivar el veloz ataque, saltando a la copa de un árbol, siendo seguido por Sesshomaru a quien no parecía importarle en lo más mínimo que Rin resultara herida en toda la algarabía que estaba desatando el mismo
Prediciendo que el siguiente movimiento de Sesshomaru sería atravesar los árboles por la mitad, se desplazó con agilidad entre el bosque alejándose lo suficiente para dejar a Rin apartada del caos.
- Escucha con atención, Rin- Pidió Inuyasha con expresión seria sujetándola de los hombros- Ve a casa y dile a Kagome que tome a Inuyoku y Shippo y vayan a casa de su madre-
- Pero…-
-Tu ve también, lamento no tener una mejor idea, pero con Sesshomaru todo puede pasar así que por lo menos ustedes estarán seguros-
- Pero… no ¡Inuyasha Esp…! –
FUMMMM!!
Una ráfaga de viento se interpuso entre ambos, siendo Rin arrojada tras unos arbustos al último momento por Inuyasha, logrando protegerla; mientras el saltaba girando en el aire con una habilidad impresionante, sujetando su mortal espada por la empuñadura y colocándola delante de su rostro al tiempo exacto en que el brillante látigo de garras venenosas de Sesshomaru se aproximaba a él.
Al ver esto, rápidamente el Taiyokai retractó su látigo e Inuyasha preparó a Colmillo de acero para ésta vez ser el primero en contraatacar abalanzándose fieramente
- ¡¡¡VIENTO CORTANTE!!! -
CLANNNG!!!
El sonido hueco de dos espadas colapsando una contra otra, cautivó el bosque, mientras las fieras miradas de los dos hermanos se cruzaban; Sesshomaru, con su garra libre; logró asestar un zarpazo a Inuyasha en el hombro y parte del rostro.
-ARGHHH!!!- Gritó Inuyasha sin soltar a Colmillo de acero; la furia que esto le provocó, fluyó por su ser dándole energía suficiente para arrojar al Taiyokai a la punta de un árbol. Acto seguido giró sobre si 90 grados para apoyarse sobre unas rocas; ahí presionó su hombro para expulsar el veneno de sus heridas, más no tuvo mucho tiempo, ya que Sesshomaru encajó a Toukijin justo en el medio de la enorme roca en la que Inuyasha se había apoyado; provocando que esta se partiera en pedazos, de los cuales el hanyou evadió hábilmente elevándose para caer sobre Sesshomaru, que tenía su espada clavada en los fragmentos de roca que aún quedaban por quebrar.
Esto no le dio mucha ventaja a Inuyasha, ya que el yokai utilizando su látigo le amarró de una pierna para estamparlo en el suelo y que así éste fuera aplastado por las rocas.
En este punto Inuyasha se apoyó de Colmillo de acero arrojándolo a una enorme roca, la cual se fragmentó en 2 cayendo sobre Sesshomaru, gracias a lo cual, quedó libre para intentar escapar de la "lluvia de piedras" cosa que no consiguió dado a un pequeño error de cálculo -quizá si hubiera soltado a Inuyasha antes lo habría logrado- y quedó sepultado en una montaña de gigantescos fragmentos de roca.
El hanyou de inmediato corrió a buscar a Colmillo de Acero, que estaba clavada en un muro de piedras al otro lado de donde ahora yacía el yokai sepultado… Sin contar que éste, cual ave fénix, surgiría casi ileso de entre las rocas atacándolo con sus garras antes de que consiguiera alcanzar su espada.
ZAP!!!
Las envenenadas garras rasgaron parte del brazo de Inuyasha, quien logró asestar una patada al Taiyokai para ganar un poco de tiempo eh ir por su arma, algo que no consiguió porque simplemente Sesshomaru no le permitía ni moverse, le estaba atacando con gran fiereza; afortunadamente su habilidad le permitía evadirle lo suficiente como para no resultar herido gravemente, pero si como para no permitirle distraerse ni un segundo de la batalla…
Sin embargo… había algo muy extraño estaba sucediendo, algo que le estaba haciendo pensar en la anteriores peleas con su perverso medio hermano… Infinidad de veces se habían enfrentado; más esta vez había algo muy diferente, que no tenía nada que ver con el tiempo que había pasado entre esta y la última pelea que habían librado, aunque hubieren pasado casi 6 años, el estilo de pelea que Sesshomaru estaba usando no era el de siempre… lo que llevó a Inuyasha a pensar lo siguiente a penas logró asestar un zarpazo al yokai con suficiente fuerza como para alejarlo un segundo e ir por Colmillo de acero; algo descabellado, pero dado las circunstancias, probable…
Sesshomaru se estaba dejando controlar por el impulso… No podría ser otra cosa, y lo que pasó a continuación lo dejó todavía más en claro…
Inuyasha recuperó su leal espada, solo para que el fiero yokai la estampara utilizando la propia.
CLANNG!!!
El forcejeó entre ambos comenzó de nuevo; ninguno tenía pensado dar ni un paso atrás o de lo contrario caería, ya que estaban sobre una frágil columna de piedra que no se había desmoronado con el resto de la montaña.
Y fue este forcejeo el que causó que el suelo bajo los pies de Sesshomaru, comenzara a desquebrajarse. Amenazando con desplomarse, las rocas comenzaron a crujir; pero él únicamente parecía interesado en una cosa: el ridículo hanyou que tenía enfrente.
-Jeje- Inuyasha sonrió observando que aquello estaba a punto de derrumbarse- Parece que la suerte no esta de tu lado ¿Eh, Sesshomaru?-
-¡Hump!- Frunció el entrecejo; ¿Suerte? ¡Vaya inepto! Él no necesitaba algo como tan estúpido y relativo como la "suerte"- Solo un ser con tan patéticas habilidades, se dedicaría a confiar en la suerte-
-En ese caso ¿No será que finalmente te alcanzó la edad?-
-Grrr…- Vaya que ese hanyou era bastante molesto, pero no le daría el gusto de hacerle perder su temple- No tengo por que contestar…-
-Pues te lo advierto: Esto no será como la última vez que nos enfrentamos-
-¡De eso puedes estar seguro!- Aseguró mientras una media sonrisa cruzaba su rostro sin importarle que es suelo continuaba crujiendo bajo sus pies-
- No, TÚ puedes estar seguro de que si en este preciso momento no te largas… TE CORTARÉ A LA MITAD-
-¿Acaso… -Interrumpió Sesshomaru sonriendo malévolamente- Me estas amenazando, Inuyasha? ¿Tú… a Mi? –
TRASHHHHHHHH!
Las grietas de las rocas bajo los pies del yokai comenzaron a esparcirse por toda la columna y éste aprovecho para con su rodilla golpear a Inuyasha en la barbilla, con lo cuál perdió el equilibro y no pudo seguir sosteniendo su espada, la cual le fue arrebatada de un zarpazo; para después caer de espaldas.
-Hump! Inuyasha- Dijo colocando la punta de Toukijin a milímetros de su garganta haciendo gala de una gran velocidad- ¿No te parece que no estas en condiciones de amenazar?- Hundió la punta de su espada en la garganta de Inuyasha lentamente-
-Ughhh!- Protestó sin moverse al sentir la cercanía del arma-
-Tu inferior naturaleza no te hace más que un insignificante y por demás molesto oponente para un taiyokai de mi categoría… –
-Ughh!- Gimió sintiendo el hilo de sangre fluir por su traquea-
-¡…Será mejor que lo entiendas de una vez!- Continuó entrecerrando sus ojos- Aunque pensándolo bien, eso ya no será necesario…- Arrojó a Toukijin para sujetarlo de la garganta y alzarlo -Ahora mismo me encargaré de que JAMÁS VUELVAS A CRUZARTE EN MI CAMINO-
-Ughhh!!- El hanyou sujetó el brazo que lo ahorcaba con sus garras clavándolas en ellos sin lograr que se apartaran; ya casi no podía ver, pues su vista ahora era borrosa por el veneno que desprendían las afiladas uñas de Sesshomaru; tenía que pensar en algo rápido ¡Tenía que proteger a su mujer, a su hijo, Shippo y a Rin! Y además ¡No podía morir de esa forma tan miserable!
Con las pocas fuerzas que tenía comenzó a llamar a su fiel espada para que, de donde quiera que estuviera, viniera a él; ésta al escuchar a su amo, comenzó a temblar fuertemente hasta comenzar a levitar para dirigirse a gran velocidad a salvarle, justo en dirección de su perverso oponente
-¿Qué demonios…?- Se dijo al sentir la presencia de Colmillo de acero dirigirse a su rostro velozmente, lo que bastó a Inu para asestarle una patada en el cuello, mientras la columna de piedra sucumbía al peso de la pelea de ambos hermanos.
El hanyou tomó a Colmillo de acero huyendo a lo más profundo del bosque; sonriendo para sus adentros al haber burlado a su hermano por unos momentos, pero…
Eso… había sido increíblemente sencillo… es decir, Sesshomaru le tenía a su merced, estaba a punto de matarle y con una simple patada lo había… ¿Era acaso que se había vuelto increíblemente fuerte? No… Era arrogante, pero no estúpido, entonces… ¿Qué le estaba pasando a ese demonio? Definitivamente algo no andaba "normal" con él; si es que algo en él pudiera considerarse como "normal"; simplemente el error de calculo que provocó que las rocas lo sepultaran minutos antes…
Si algo distinguía al yokai, aparte de su arrogancia y crueldad, era su calculadora personalidad… Odiaba reconocerlo: Sesshomaru en la vida cometía un error sino lo opuesto, todo un brillante depredador con la paciencia necesaria para acechar a su presa, calculando sus movimientos para con el mínimo de esfuerzo acabar con lo que fuera que estuviera en su mira… Muy pocas veces le había visto perder el control, pero esta vez era como si se estuviera dejando cegar por la furia… Hoy simplemente podía sentir una gran…
CRASHHHHHHHH!!!
"¿IRA?"
El estruendo de árboles cayendo a su alrededor le sacó de sus pensamientos.
-Inuyasha…- Le oyó gruñir a pesar del crujir de la madera y las ramas al ser arrasadas, podía notar como la ira se filtraba en su voz… y en su manera de atacar - ¡¡SAL INMEDIATAMENTE, COBARDE!! – Volvió a rugir sin detener la ola de destrucción; mientras Inuyasha esperaba el momento justo para salir a hacerle frente, la paciencia debía caber por lo menos en uno de ellos – ¡¡TE LO ORDENO!!-
Empuñó su espada preparándose para hacerle frente nuevamente y esta ves, terminar con este combate ya claramente sin sentido… De no ser así Shippo o peor aún, Kagome podrían salir de la casa a buscarlo y entonces convertirse en víctimas de… ¡No! Eso no sucedería (Además recordó que había enviado a Rin a llevarlos a la era de Kagome) No sucedería porque esta ves sería él quien se controlara y quien terminara rápidamente con esta pelea.
HYYYAAAAA!!!
Gritó al lanzarse nuevamente a pelear, observando que él solamente estaba utilizando sus garras para causar todo aquel desastre; clavó su mirada encolerizada en el hanyou y se dirigió a continuar atacándolo sin importar que ahora no tenía a Toukijin (recordemos que la arrojó para poder sujetarlo del cuello) después de todo, para un ser notablemente superior como él, no eran indispensables las armas.
- No me hagas reír, Sesshomaru… - Dijo al estar por enésima ocasión de frente a él apoyando su espada contra sus garras envenenadas – ¡TÚ no eres NADIE para darme órdenes!
- Estúpido y molesto hanyou… -Gruñó zafándose para perseguirlo por el, ya muy, devastado bosque- ¡¡ Hace unos momentos te prometí que me encargaría de que nunca mas te cruzaras en mi camino!!-
CRASHHHHH!!
Más árboles fueron destrozados violentamente a los pies de ambos, que inmersos en su odio mutuo, no tomaban consideración de todo lo que estaba cayendo a su paso.
-Lamento arruinar tus planes, querido hermano… – Dijo éste con un tono de ironía, sin bajar la guardia ni un solo momento- ¡Pero no me permitiré morir mientras tu maldita existencia amenace a mi familia! -
-¿Y a quién demonios le importa tu estúpida, híbrida e impura familia? –Rugía colocando sus garras afiladas en horizontal para desprender su látigo de luz- ¡¡Con arrancar tu cabeza me es suficiente!!-
-¡Se perfectamente que no dudaría en asesinarlos en nombre del odio absurdo que me tienes! – Dijo saltando en 360° sobre él, hasta caer con fuerza en la cascada que indicaba el final del bosque-
SPLAAASSSSSH!!
-¡Y eso es algo que NO TE VOY A PERMITIR!- Juró alistándose para atacar nuevamente mientras ambos saltaban maniobrando entre las pocas rocas que sobresalían de la cascada sin dejar de atacarse mutuamente – Mientras yo viva no permitiré que nada ni nadie les lastime ¡¡Y menos un MALVADO y DESPIADADO SER como tú!!-
- Inepto… - Le miró con aire de superioridad al tiempo que una fatal ráfaga de aire se esparcía por toda la zona evaporizando el agua, causando que la cascada se convirtiera en vapor y que Inuyasha no viera nada- Si tanto es que te interesan… NUNCA debiste meterte con lo MÍO-
UNGHHH!!!
Antes de que pudiera acudir a su olfato para localizar al demonio; éste le atrapó con su larga y esponjada cola estrujándola como una boa a su presa, colocándolo de cabeza frente a él para después decir
-¿Qué?- Le miró confundido-
-No eres más que basura; ese ridículo sentido de protección para con esa humana y tu hanyou es lo que te hace aún más insignificante que tu propia naturaleza híbrida…-
-Lo prefiero a se un antipático yokai como tú…- Susurró intentando con todas sus fuerzas zafarse de la esponjada cola del yokai- …Y te lo advierto nuevamente, no sabes de lo que soy capaz por protegerlos-
- HUMP!- Sopló con molestia - Te reitero que no tengo el más mínimo interés en ninguno de ellos…Sólo hay una cosa que me importa y no es ni siquiera el joven kitsune que en esta momento compaña a tu humana y tu hijo-
-…- Le miró… ¿Cómo podía él saber algo como eso? Sus pupilas reflejaban una mezcla de recelo… y temor-
- Ahora apestas a miedo… - Hizo una mueca de asco- Te dejas llevar estúpidamente por tu lado humano aún cuando deberías recurrir a tu mitad yokai para salvar tu vida- Le reprochó estrujándolo con mayor fuerza- ¡¡NO ERES MÁS QUE UNA DESHONROSA CRIATURA QUE HA MANCHADO IRREMEDIABLEMENTE EL LINAJE DE MI PADRE…!!- Rumio entre dientes sin poder ya contener toda esa ira que estaba brotando de su ser. Sus pupilas doradas habían comenzado a afilarse hasta desaparecer en su esclerótica encendida de un escarlata intenso; sus garras comenzaban a crecer desproporcionadamente; su rostro, de antes finos rasgos, había pasado a tornarse duro y alargado; las ráfagas de aire azotaban intensamente todo el lugar -¡¡¡MUEREEEEEEE INUYASHA!!!-
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Todo ese lugar era una zona de desastre, los árboles estaban partidos en mil pedazos, sin mencionar las montañas que ahora no eran más que escombro; pero esto no detuvo a la joven de cabellera castaña y ojos ámbar, que no hacía mas que acelerar el paso deseando pronto poder encontrar a su Amo e intentar de alguna manera detener esa absurda pelea ¿Qué estaba pasando ahí? Sabía que su adorado Sesshomaru y su medio hermano se odiaban, más ¿Esa era razón suficiente como para recurrir a una pelea a muerte luego de cruzar unas cuantas palabras? Y otra cosa que le tenía preocupada ¿Por qué su señor había atacado a Inuyasha estando ELLA EN MEDIO? Bueno, muy probablemente estaba igual de molesto con ella, dado que se había marchado del palacio sin avisar y lo que es peor SIN permiso, o muy probablemente por lo ocurrido aquella última noche que habían pasado juntos…
Todos estos pensamientos le atormentaban mientras la angustia crecía en su interior; igual que el pensamiento de lo que haría una ves llegara ahí, debía detenerlo… ¿Cómo? Esa era una excelente pregunta ¿Sería posible que se detuviera solo con que ella se lo pidiese? No; el que siempre la consintiera y la tratara como todo una dama yokai, vistiéndola con finos kimonos con todas las atenciones del mundo; no significaba que recibiría sus órdenes…
Entonces ¿Que haría? Porque no soportaría que Inuyasha le lastimara… o peor aún ¿Qué haría ella si el hanyou era ASESINADO por Sesshomaru? Su corazón comenzó a latir con más fuerza… Imaginó a Kagome en un mar de lágrimas, a Shippo tratando de vengarlo enfrentándose a Sesshomaru solo para morir también, al pobre e indefenso Inuyoku de apenas 5 años, que necesitaba un padre…
- Tengo…- Dijo en voz alta, presa de las horribles visiones de su cabeza - Tengo que impedir que lo lastime…- Se apresuró a correr solo para ser arrojada contra el follaje de un árbol caído apenas por un espantoso torbellino, la fuerza del viento significaba una cosa- ¡¡SESSHOMARU-SAMA!!- Debía estar cerca, tenía que darse prisa, oía los sonidos de la batalla, agua y viento como si ellos también peleasen… luego
UNGHHH!!!
- ¿Inuyasha?- Se detuvo por un momento- ¡Si, esa el la voz de Inuyasha! Y parece que esta en problemas… ¡Debo darme prisa o no quiero ni pensar en lo que podría pasar!-
SPLAAAAAASHHHHHHHH!!
Una enorme ola de agua le devolvió al suelo – Coff, coff- Tosió tratando de levantarse y mirando en derredor sin conseguir ver nada ni nadie…- ¿Pero…pero que paso…?- Se preguntó en voz alta sintiendo la fría brisa de agua empapar aún más su kimono sin comprender-
AARGHHH!!
-…- Lentamente se volvió con horror a sabiendas de lo que iba a encontrar- ¡Inuyasha! – Lo miró arrodillado en el suelo tratando de incorporarse ayudándose por la espada – Dios mío…- No podía moverse, estaba paralizaba por la impresión de ver como sangraba por el costado y el brazo derecho
-Argghh!!... Maldito… Sesshomaru- Gruñía Inuyasha presa del dolor causado más por la fuerza con que Sesshomaru le había lanzado, que por la caída en sí, aunque había aterrizado en las filosas rocas de la orilla del río, estaría bien, solo necesitaba unos segundos para restablecerse-
- ¿Qué sucede Inuyasha?- Rin lo miró presa del espanto, con los ojos encendidos en rojo y los colmillos afilados, tal como le había visto por primera vez, aquella ves antes de que le devolviera la vida y se convirtiera en su AMO y SEÑOR…- ¿Finalmente te has percatado de que no eres rival para mi?-
-No seas arrogante…- Repeló ante su hipocresía intentando ganar tiempo, ya que sus movimientos aún eran torpes, su vista estaba bastante nublada, el olor a sangre le embotaba la nariz…- Aún así; soy capaz de aniquilarte…-
-Hump! Insolente…- Le miró con desdén- Aún en tu condición te atreves a desafiarme… Algunos podrán llamar a eso coraje y mostrar cierto respeto por ello- Afiló aún más sus garras hasta que estas tuvieron un largo de varios centímetros, desprendiendo una nube de veneno verdosa; ante la aterrada Rin que por mas que lo intentaba no concebía una sola idea para detener aquella masacre y desconocía más y más a SU Sesshomaru ¿De verdad ese era el yokai que le había devuelto la vida y acogido en su palacio haciéndola la joven más feliz de la tierra?
-…Por desgracia, esa actitud no es más que una sandez molesta para mí… lo encuentro muy poco digno de elogio… - Inuyasha intentó levantar a Colmillo de Acero pero cayó sobre su costado herido, algo que no hizo mas que hacer enfurecer aún más al taiyokai- Aunque no tan indigno como tú hanyou… Te acabaré ahora mismo tal como debí hacerlo hace tanto tiempo y ahora ni la cazadora, el monje, el kitsune o tu insignifícate humana están aquí para evitarlo… -
¡Cierto Kagome y los demás!, pensó Rin pero… ¡No! Ya lo había pensado y había decidido que no podía arriesgar a los otros también… ELLA era su única esperanza porque Sesshomaru le iba a atacar y él no tendría fuerzas para esquivarlo.
-Lo va a matar…- Ante aquella terrible certeza no supo que más hacer…-
-Después de todo… Tú destino SI era morir por mi mano- Rumió entre dientes desplegando nuevamente toda su energía maligna- Hasta aquí llegaste Inuyasha…- Se abalanzó contra él apuntando sus garras venenosas directamente a su cabeza volando a velocidad impresionante seguro de su victoria…-¡¡MUEREEEEE!!-
- ¡¡NOOOO!! –Gritó Rin corriendo a interponerse entre él y el híbrido herido, valientemente-
- ¿¡Rin!? - Percibió levemente su aroma y distinguiendo su silueta delante de él con los brazos extendidos ¿Qué estaba haciendo allí? Si le había pedido que huyera con su mujer e hijo al futuro- ¡MALDITA SEA! ¡¿Que estas haciendo?! ¡TE PEDÍ QUE…!-
-…¿QUÉ DEMONIOS… - Sesshomaru por su parte, estaba REALMENTE impactado, por un segundo se quedó paralizado sin dar crédito a que era nada más que RIN la que estaba protegiendo al maldito Inuyasha de ÉL. Su sangre comenzó a hervir lentamente, mientras una parte de si peleaba por controlar la ira que le brotaba por todos los poros del cuerpo- ¿QUE DEMONIOS SIGNIFICA ESTO?- Cuestionó mirando a Rin con algo mas que reproche-
- ¡Por favor Sesshomaru-sama deténgase! –Imploró mirándolo reflejando en sus ojos un profundo… ¿Sufrimiento? - ¡No lo haga Sesshomaru-sama, se lo suplico!
-…-Sus ojos centellaron en fuego al contemplar a la chica que había cuidado durante tantos años suplicando por la vida de esa insignificante criatura… - APARTATE…- Ordenó tratando de recuperar la compostura-
- ¡No!-
-¿… Disculpa?- La incredulidad que sentía iba en aumento, primero rogaba por su presa y después desafiaba su orden, en definitiva su actitud era imperdonable-
- ¡No lo haré!- Reiteró segura de querer proteger a Inuyasha aunque no de estar desafiando a su señor, porque a fin de cuentas, el vería todo aquello como un desafío a su autoridad, después de todo, ÉL era su AMO- ¡Por favor…!- Pidió suavizando la voz para apelar a la compasión que ella sabía que existía en el corazón de su Lord- ¡Por favor no siga con esto! ¡Sesshomaru-sama no MATE a Inuyasha!-
-…- ¿Acaso lo que estaba a punto de brotar por lo ojos de Rin… eran Lágrimas? Sí, podía percibir el ligero olor a sal, Rin de VERDAD estaba punto de llorar por la vida de ese inepto… ¡MALDICIÓN! Ella sabia lo mucho que ODIABA sus lloriqueos…-
- Comprendo…- Continuó diciendo bajando la voz hasta hacerla parecer un susurro- …que no merezco ser escuchada, comprendo que lo que eh hecho(*) es imperdonable…pero aún así, te lo imploro, no le arrebates la vida…-
-…- Una lágrima brotó por su mejilla izquierda, fue como si le hubiera clavado un puñal en una herida abierta- ¡DIJE… QUE TE HICIERAS A UN LADO! –Rugió centellando fuego rojo por ambas pupilas y deslizándose por el viento a velocidad inconcebible-
- ¡¿Qué haces baka?!- Gritó Inuyasha intentando sujetarla para arrojarla a un lado para por lo menos que ella salvara la vida- ¡TE MATARÁ A TI TAMBIÉN! –No obstante Rin no se inmutó y ni siquiera se movió, permaneció en su lugar sosteniendo la mirada del yokai enfurecido que amenazaba con acabar con los dos sin vacilar…
FUUUUUUUMMM!!!
Fue cuando algo inimaginable sucedió… Algo que juraría mentira de no haberlo visto el mismo… Ya que justamente en el último momento, apenas a unos cuantos centímetros del aquel bello rostro, Sesshomaru se detuvo
Contempló los ojos canela de la humana a quien no había dudado en encajar sus garras: estaban abiertos, le miraban fijamente llenos de determinación… Ahora estaba seguro, esa joven, habría muerto con tal de proteger al impuro Inuyasha
- Bien...- Murmuró mientras sus ojos recuperaban su dorado color y el remolino de viento, que él mismo había provocado; se disipaba devolviendo la paz al maltratado bosque. Le observaba con detenimiento, con la misma expresión indiferente de siempre.
Rin, por su parte, sentía que su corazón se detendría, más antes de que pudiera decir algo, Sesshomaru rumió algo entre dientes
- Si eso es lo que deseas- Dicho esto le dio la espalda comenzando a caminar.
-¿Mnnm..?- Confundida por aquellas palabras, le llamó con voz temblorosa avanzando tras él- ¿Sesshomaru-sama...?-
- Veo que me equivoqué contigo...- Dijo parándose en seco sabiéndose seguido por ella -Después de todo...- Le miró de reojo a la cara transluciendo más furia de la que tenía intención- ...SI eres una humana común y corriente-
CLINNNNN!!!
Una esfera de luz le cubrió, rápidamente se elevó y desapareció entre la luz del medio día ante la asombrada mirada de Inuyasha y Rin.
- Sesshomaru-sama...- Susurró mientras un grueso torrente de lágrimas brotaba por sus ojos, era como si le estuvieran oprimiendo el corazón sin permitirle respirar- Lo siento...- Cayó de rodillas sin soportar más la pena que le corroía el alma- Realmente...Lo siento-
En la casa de Kagome…
TOC-TOC
-Adelante…-
-¡Rin!-Kagome entró cargando una bandeja con algunas pastillas y un vaso de agua- No sabía que estabas despierta, pensé que Shippo…-
-Inuyoku quería jugar con él, así que le dije que se fuera, después de todo fue él quien me cargó hasta aquí, merece descansar- Le sonrió, una bandita blanca le cubría le mejilla derecha- ¿Cómo esta Inuyasha?-
-Lastimado- Dijo y agregó para restarle importancia- Pero es más resistente de lo que parece, con un poco de descanso estará como nuevo en un par de días; no tienes de que preocuparte-
-Me alegro mucho, tenía miedo de que... algo realmente grave lo hubiera pasado-Agachó la mirada-
-Quiero agradecerte lo que hiciste por Inuyasha- Se sentó a su lado dejando la bandeja en la cama- Él me contó todo... me dijo que arriesgaste tu propia vida para evitar que Sesshomaru…- No continuó, Rin había desviado la vista a la ventana nuevamente- De no ser por ti, estoy segura de que ahora...bueno-Vaciló en continuar por temor a ofender a Rin, pues sabía la devoción que esta tenía por su amado lord.
-Estaría muerto...- Continuó Rin sin volverse a mirar a Kagome-
-Yo... yo no se lo que habría hecho si él...- Intentó continuar, pero la sola idea de perder a su querido esposo, le producía una terrible angustia-
-Lo se... Se lo importante que Inuyasha es para ti e Inuyoku...además conozco perfectamente el profundo dolor de perder a un ser querido… - Las lágrimas comenzaron a escurrir por sus mejillas- Ese dolor no se lo deseo a nadie, por eso no iba a permitir que ustedes lo sufrieran-
-Rin…- Kagome tomó su mano y le miró como si comprendiera lo que ella intentaba decir-
-Yo… recuerda que perdí a mi familia siendo apenas una niña, fue muy duro para mi y…pues…no quería que Inuyoku…- Dijo tratando de despistar a Kagome, que la seguía observando con agradecimiento y compasión…ambas sabían que no estaban hablando de su familia asesinada-
-Debo ir a preparar la comida…- Sonrió dulcemente- Bebe esto y toma estas pastillas, te ayudarán a sentirte mejor y si necesitas cualquier cosa llámame ¿Si?-
-Claro- Rin la despidió agradecida, era como si Kagome supiera lo mucho que le urgía estar a solas.
Comenzó a llorar desconsolada apenas la puerta se cerró, todo lo que había sucedido apenas una hora atrás era demasiado para ella, en especial por la certeza de que su Lord, el yokai que era dueño de su corazón, había visto aquel acto desinteresado de compasión, como un DESAFÍO a su autoridad, algo que para un ser tan autoritario, era inaceptable…
Delante de la puerta y en silencio Kagome escuchaba los sollozos de Rin; se sentía tan impotente, deseaba entrar ahi a consolarla, pero nadie mejor que ella podría saber que en las penas de amor, las palabras siempre salen sobrando... Suspiró mientras se encaminaba a la cocina, el solo pensar en la causa del dolor de la joven le producía un incontenible enojo; pues aquel maldito Yokai al que ella lloraba tanto; era al causante de que su esposo estuviera gravemente lastimado, sí, le había restado importancia a sus heridas, más, si hubiesen tardado un poco más en llegar hasta ellos, Inuyasha podría haber...Sacudió la cabeza, no valía la pena angustiarse pensando lo que podría haber pasado; por fortuna su latoso marido se encontraba a salvo en su habitación durmiendo profundamente; la tragedia se había evitado gracias a una sola persona, esa chica había arriesgado su propia vida y lo que tal vez sería peor: el "amor" de su amo, si es que ese ser despiadado podía sentir algo que no fuera desprecio por la vida, lo que la llevó a preguntarse ¿A que demonios había venido?
"¡Bah!" Se dijo molesta pensando en que eso era lo que menos importaba en aquel momento; volvió a pensar en Rin; después de lo que había hecho probablemente esta extendería su "visita" unos días más o bueno, años más; sonrió para sí, no le molestaría en absoluto tenerla viviendo con ellos para siempre, serían una gran familia feliz...
"No" se dijo, estaba siendo muy egoísta; ya que el hogar es donde se encuentra el corazón; y el de Rin se estaba muy lejos de ahí; no en vano estaba en un mar de llanto, necesitaba distraerla; y para acabarla tenía que regresar a su época en unas horas ¿Que hacer?
-¡Ah!- Dijo corriendo escaleras arriba sin importarle que la hoya de los guisantes estaba a punto de estallar-¡Lo tengo!
Y así...
-Waaaaaaaaaaaaaaw- Decía Rin contemplando los enormes edificios, autos, tiendas, personas y todas las maravillas que la época de Kagome podía ofrecer al tiempo que sacaba la cabeza por la ventana del honda blanco, cual niña pequeña- ¡¡Esto es impresionante!!-
-Sabía que te gustaría- Decía Kagome muy devertida con el sincero asombro de Rin-
-¡Es maravilloso!- Dijo sin apartar el rostro de la ventana-¡Y eso, allá en el cielo!- Apuntó- ¿Qué es?
-Un avión-
-¿Un avión?- Repitió sin apartar la vista del cielo- ¿Qué es eso?-
-Es un medio de trasporte- Explicó pacientemente sin descuidar el camino y el tráfico- Las personas lo usan para trasladarse de un lugar a otro en poco tiempo-
-Parece un enorme pájaro de piedra...Y eso de ahí ¿Qué es?-
-Es un parque de diversiones; es un lugar que las personas visitan para divertirse ¿Qué te parece si vamos todos juntos el fin de semana?-
-¡¿De verdad?! – Rin reflejaba alegría infantil-
-Por supuesto, a Inuyoku e Inyasha les encanta-
-¡Muchas gracias Kagome¡-
-¿De que? Es de mis lugares favoritos desde secundaria; Ah! Me trae tantos recuerdos… en ese entonces iba con mis amigas… Nos divertíamos mucho- Comentó estacionando el auto frente a un gran edificio de enormes ventanas y un reloj en el centro-
-¿Ya llegamos?-
-Aun no, es la Universidad donde estudia Sota, aquí se prepara para convertirse en Médico- Dijo bajando del auto y quitándose los lentes oscuros que llevaba- ¿Quieres venir? Solo voy a dejarle unos libros que me pidió-
-Eh…No, no mejor… aquí te espero-
-Ok, no tardo nada ¿Si?- Rin se quedo pasmada en el auto, observando a Kagome caminar a gran velocidad sobre un par de delgados y altos tacones blancos, traía una falda negra algo corta, además de la clásica bata blanca de doctor que le merecía las miradas de varios jóvenes del campus, la negra cabellera la llevaba en una cola de caballo y el fleco estaba recogido con una diadema.
Luego de 5 minutos Kagome estuvo de regreso en el auto solo para aparcarlo un par de cuadras después de la escuela.
-Ahora si llegamos, Rin- Dijo orgullosa-
-¿Aquí es donde trabajas? - Pregunto observando el edificio color hueso igual de alto que el de Sota-
-Así es, bienvenida al "St. Mercy West" - Rin bajo del auto sin bajar la vista, jamás había visto algo similar a nada de lo estaba viendo, ni siquiera el palacio de su amo era tan alto; además había tantos humanos por doquier, era irónico lo extraña que se sentía en algo que debería resultarle tan común -¿Qué opinas?- Preguntó Kagome sacándola de su contemplación-
-Es… gigantesco-
-Eso es porque somos el cuarto mejor hospital de toda la ciudad; adelante señorita-Kagome la llevo con las demás doctoras y la presento como una prima que estaba de visita, la invitó a recorrer por los amplios pasillos todo el hospital explicándole las tareas que debía realizar, los pacientes que veía, entre otras cosas demostrando en un par de emergencias que realmente era una excelente doctora.
Más tarde llevó al laboratorio para hacerle un examen de sangre.
-¿Y esto dices que sirve para…?-Preguntó Rin cerrando los ojos para no ver cuando la gruesa aguja la pinchara en la vena-
-Para conocer tu grupo sanguíneo; es importante por si hay alguna emergencia y se deba hacerte una transfusión- Contó Kagome sujetando el brazo de la joven – ¡Listo!- Dijo una vez terminado el proceso- ¿Te dolió?-
-No…- Mintió-¿Qué harás con eso?-
-Lo colocaré aquí para que lo examinen mañana a primera hora- Sujeto el tubo de ensayo con ligereza colocándolo en un enorme refrigerador al fondo del laboratorio- En unos días tendremos los resultados- Miró su reloj- Bien, unos minutos más y podremos irnos, solo hay que pasar a mi consultorio por unas cosas. Espero no te hayas aburrido- Dijo mientras caminaban hasta el pequeño cubículo –
-Para nada, fue muy… emocionante y…-Comentó Rin siguiéndola-
- Oh-oh –
-¿Qué pasa?-
-Ese libro es de Sota-Levantó el libro de gruesa tapa verdosa que estaba sobre el escritorio- Lo necesita para su clase de las 7:00 ¿Cómo puede olvidarlo? que torpe, ahora tendré que…
-"Doctora Higurashi, a urgencias, Doctora Higurashi, a urgencias"-
-Rayos- Dijo con fastidio al oír la mecánica vos retumbar por las paredes- Sota va a matarme, pero no puedo llevárselo-
-Yo lo haré- Kagome se volvió a verla asombrada-
-¿En serio?- Lo pensó un momento- Pero Rin ¿Y si te pierdes?-
-No me perderé, es el enorme edificio que vimos primero ¿Verdad?- Dijo tomando el libro en brazos-
-Si, ese es… ¿Estás segura? Porque podría terminar con esto pronto y…-
-"Doctora Higurashi, a urgencias, Doctora Higurashi, a urgencias"-
-No te preocupes, estaré bien, no está lejos y si tengo dudas, regresaré aquí-
-"Doctora Higurashi, a urgencias, Doctora Higurashi, a urgencias"-
-¡Ya oí!- Gritó caminando fuera del pasillo- Que molesto-A Rin- Entonces nos vemos al rato, cuando vuelvas espérame en el consultorio ¿Si?-
-Claro, ¡Suerte!- Apenas se fue Kagome, salió del consultorio y luego, bajando por las escaleras salió del hospital hasta la calle, que seguía repleta de personas tan o más apuradas que ella. Dio vuelta a la esquina y una cuadra después llegó con la Facultad.
-Bien, aquí voy…-Suspiró y aferrándose al libro con fuerza para darse ánimos, entro por el enorme portal para caminar por la explanada principal hasta la entrada del edificio- Ya pasó lo difícil- Se dijo- Pero ahora…-Miró en derredor a los miles de estudiantes que la rodeaban- ¿Cómo lo voy a encontrar?-
Cerca de ahí…
-¡Que cansancio!- Comentó un chico de amarilla cabellera y ojos café apoyado en una ventana- Como desearía que terminara el semestre mañana mismo-
-Eso quisiéramos todos... ¿O tu que opinas Higurashi?-
-Lo que yo opine- Comentó Sota sin despegar la vista de un esquema de los globos oculares que tenía en la mano- No importa, aún faltan meses para las vacaciones, ¿Por qué en lugar de quejarse no se ponen a estudiar?-
-Solo si nos dejas ir a tu casa a estudiar…- Comentó el otro con pícara mirada-
-Si y que tu bella hermana nos de clases de anatomía…-
-…Pero que se ponga una de esas minifalditas que se le ven tan…-
-…Siiiiiiiiiii…Te aseguro que así le voy a poner mucha atención a la respetable Doctora Higurashi…-
-¡Ca..ca…Cállense! ¡N… no…No hablen así de mi hermana!- Gritó Sota igual de colorado que un tomate, mientras sus amigos se atacaban de risa sin avergonzarse ni un poquito- Irrespetuosos- Dijo entre dientes asomándose por la ventana, cuando de pronto algo en la explanada del campus llamó su atención… y la de sus "respetuosos" condiscípulos-
-Oye Sota, son las 20 tazas de café que me tome o…-Señaló a una esbelta joven que vestía jeans, zapatos negros sin tacón y camiseta amarilla-¿Esa que está ahí parada es tu hermana?- Sota la observó, de verdad parecía Kagome, la misma estatura, el mismo color de pelo y lo más extraño ¡Hasta la misma ropa que casi no usaba desde casada!-
-¡MIREN! ¡Está mirando hacia acá!- La joven agitó la mano con una gran sonrisa-
-¡SOTAAA! ¡Aquí estoy!-
-¡Hey, esa no es tu hermana!-
-No, pero esta igual de preciosa; solo mira que cinturita…-
-¡Cállate!-
-Uy, cálmate ¿Pues quién es esa chica? ¿Tu novia?-
-¡¿Tienes NOVIA y no nos contaste?!-
-Nnn- Sota enrojeció- Nn….nno es mi novia, es… (una amiga que viene del pasado) mi prima…-
-¿TU PRIMA?-
-Jujujujuuuuu; pues es casi lo mismo, recuerda que "A la prima…-
-… Se le arrim…"-
-¡Cállense!-Grito al borde del colapso- ¡Rin, no te muevas, en seguida bajo!- Apenas recogió sus cosas del salón, salió disparado por las escaleras incrédulo de lo que acababan de ver sus ojos ¡Rin estaba allí parada llamándolo! Era como un sueño, pues desde la última vez que la había visto, no dejaba de pensar en ella- Disculpa el retraso- Dijo cuando estuvo frente a ella-
-No importa, pero qué bueno que llegas, me estaba empezando a poner nerviosa porque no podía encontrarte entre todos estos humanos-Rin sonrió- Vine a traerte esto- Entregó el libro-
-Ah, muchas gracias, es para mi clase de hoy…-Sota no salía de su asombro- Rin ¿Cómo llegaste hasta aquí?- Eso era lo de menos, necesitaba un pretexto para reponerse de la impresión-
-Es que Kagome me trajo a conocer su mundo y decidí que lo primero que deseaba conocer era el hospital donde trabaja…-Explicó-
-Ah, ya veo-No supo que mas decir, está feliz de verla de nuevo, el como había llegado era lo que menos importaba-
-Bueno, me voy, antes de que olvide como regresar…-
-¿Te vas? ¿A dónde?-
-Al hospital, le prometí a Kagome que volvería…-
-No te vayas- pidió sujetando su muñeca inconscientemente- Em… lo siento…-Dijo cuando la soltó- Es que yo…quería eh…-Tenía que pensar en algo rápido no podía desperdiciar la oportunidad para estar con ella y más si recordaba que la última vez solo había estado en su casa unos minutos… Y ahí estuvo, fue como si una luz celestial hubiese iluminado la enorme "W" que estaba en la esquina- …Invitarte a cenar-
-¿Eh?-
-Si, verás es que, bueno… yo ejem… con tanto estudios pues… ni siquiera eh desayudado hoy y me estoy muriendo de hambre… ¿Qué dices? ¿Me acompañaras a cenar?-Repitió sintiendo su cara arder de vergüenza-
-¿Qué no tenías clase hoy?-
-Ehh…si pero no..es decir, el maestro avisó que no vendría- Mintió-
-Pero Kagome me espera y…-
-No te preocupes por Kagome, vamos, será divertido… Por favor- Pidió en tono suplicante-
-…Bueno, esta bien…¿A dónde iremos?-
-Al mejor lugar de la ciudad…-
CONTINUARA…
