Ahora estoy muy carrereada porque ya empiezo exámenes, así que por favor discúlpenme por no contestar los reviews, ni explicarles qué va a venir en el siguiente capítulo!! Pero de ante manos les agradezco a todos por seguirme apoyando!! Espero no defraudarlos.....
Cap. 4 VERDADES, SENTIMIENTOS, SENSACIONES
Pasaron varios días, más de un mes. Harry y Hermione no se habían visto desde aquella vez que habían ido a casa de Ron.
Harry había logrado deshacerse de los rumores que corrían alrededor de él y Hermione en la prensa, y al parecer todo estaba tranquilo e igual que antes en su vida y carrera deportiva.
Hermione había arreglado sus problemas con sus papás, su mamá le hablaba igual que antes, y aunque su papá todavía la trataba con frialdad, había logrado hacer que le volviera a dirigir la palabra. Pero ahora ese no era la mayor preocupación de Hermione, ahora por lo que se preocupaba y había estado preocupándose desde días atrás, era la llegada de Matt. Esa tarde iba a llegar de Italia.
– bébé apúrate, se nos hace tarde... – le gritaba su mamá desde el recibidor.
– mamá no puedo... no puedo hacerle esto... lo quiero mucho y no quiero lastimarlo... – decía Hermione mientras bajaba las escaleras.
– tienes que afrontarlo... se puede enterar por cualquier medio y creo que lo mejor es que se entere por ti... – le decía su mamá mientras le pasaba un brazo por los hombros para darle ánimos y así la llevó hasta su auto.
En todo el camino hacia el aeropuerto Hermione fue en silencio, meditando qué palabras eran las más correctas para decirle lo que había pasado, aunque de ante mano sabía que aunque preparara el mejor de los discursos, iba a terminar por decir otras cosas, pero eso no le importaba mucho, sólo pensar en una "linda" forma de decirle lo que había pasado la hacía sentir más segura.
Llegaron por fin al aeropuerto, había mucha gente, extranjeros e Ingleses, niños y señores, mujeres y hombres.
Hermione se dirigió, sola; ya que su mamá tenía que trabajar; a la sala de espera de los vuelos que venían del extranjero. Tuvo que esperar alrededor de media hora para escuchar la llegada del vuelo de Matt.
Cuando escuchó "pasajeros del vuelo 320 Italia – Londres arribando por la puerta 9-C" sintió que su corazón comenzó a latir a mil.
"no puedo... no puedo... no puedo..." se repetía una y otra vez mientras caminaba nerviosa hacia la puerta indicada.
Estaba parada observando cómo entraba la gente que bajaba del vuelo 320. Vio bajar a mucha gente, pero no a Matt.
Por un momento se sintió relajada y, hasta cierto punto, feliz. Si no llegaba Matt en ese vuelo podría tener más tiempo para pensar en lo que le iba a decir. Pero, sin saber en qué momento, sintió que la sangre se le fue hasta los pies.
Matt salió por la puerta 9-C junto con las azafatas y los pilotos; sabía que a Matt le fascinaba todo lo relacionado con la aviación.
Por un momento sintió ganas de correr hacia él y abrazarlo, imaginarse que no había pasado nada, pero no podía hacerlo, ni siquiera se sentía capaz de dirigirle la palabra y mirarlo a la cara. Decidió que lo mejor era esperar a que él la viera.
Pero no tuvo que esperar mucho, casi desde que salió por la puerta Matt cruzó su mirada con la de Hermione, y sin perder tiempo; disculpándose con los pilotos y las azafatas; se dirigió hacia ella.
Matt era un chico alto y fuerte, de tez bronceada, ojos azules, cabello dorado, nariz afilada y labios delgados.
Hermione lo esperaba nerviosa desde dónde estaba parada. Matt se dirigió a ella a paso apresurado. Cuando estaba a poco más de un metro de ella soltó las maletas mientras seguía caminando y cuando estuvo enfrente de ella la abrazó levantándola del suelo.
Hermione no pudo evitar abrazarlo, se sentía mal y necesitaba de él pero sabía que después de que le dijera lo que había pasado, ya no iba a contar con él.
– Matt, tenemos que hablar – le dijo Hermione con seriedad mientras pedía; con un movimiento de manos; que la bajara.
– sí, tengo que contarte muchas cosas! – dijo Matt emocionado mientras la bajaba.
– yo también... vamos a la cafetería... – dijo Hermione queriendo sonar tranquila.
Sin decir más se dirigieron a la cafetería, Matt tomó sus cosas y se dirigió; junto con Hermione; a la cafetería. Matt la llevaba de la mano, mientras Hermione iba con la mirada clavada en el suelo.
Llegaron y Matt le acomodó la silla para que se sentara, y luego de que ambos estuvieron sentados Hermione pidió un café y Matt un refresco.
– Bien preciosa, qué querías decirme? – le preguntó Matt mientras tomaba su mano derecha y jugaba con ella, pero hubo algo que lo hizo interrumpir a Hermione antes de que comenzara a hablar – Y esto? – preguntó sin dejar de sonreír mientras veía con detenimiento el anillo que llevaba puesto Hermione sobre el que él le había dado.
"si serás lista!" pensó con sarcasmo "No te lo podías haber quitado?!" – Matt, de eso quiero hablarte... – dijo sin poder evitar que su voz temblara.
Matt la observó preocupado – te encuentras bien?... si quieres lo dejamos para después... – le dijo con tono amable y preocupado.
"Sí por favor!" pensó Hermione con cierta emoción – No, es importante que hablemos cuanto antes – dijo queriendo sonar tranquila y segura, pero no lo logró.
– Bien, te escucho – le dijo Matt con seriedad.
Hermione tomó aire y comenzó – Matt, recuerdas la boda de mi amiga? – preguntó comenzando a temblar, y Matt asintió – Bien, pues en esa fiesta tomé mas de la cuenta... junto con uno de mis mejores amigos y... después de la fiesta... él y yo... pues... cometimos una de las estupideces mas grandes de nuestras vidas... – decía casi sin voz, pero Matt la escuchaba clara y atentamente.
– Bien, y qué estupidez fue esa? – preguntó Matt, intentando controlar sus celos, al ver que Hermione no proseguía.
– Pues él... ves este anillo? – preguntó poniéndose cada vez más nerviosa. Matt asintió despacio – pues... él... él me lo dio cuando... cuando nos casamos... – dijo con voz débil y entrecortada, pero Matt sí la escuchó.
Hermione observó cómo se acomodaba Matt en la silla, su rostro no expresaba nada, pero Hermione sabía que estaba enojado, que tenía ganas de gritarle, pero también sabía que Matt jamás le levantaría la voz.
– Matt, dime algo... por favor! – suplicó Hermione sintiéndose más mal por el silencio de su todavía novio.
– Entonces cuanto tienes casada? – le preguntó con frialdad.
Hermione tuvo que hacer un esfuerzo para no llorar – Un mes... – dijo con un hilo de voz.
Matt dio un manotazo a la mesa haciendo que Hermione diera un brinquito asustada – y con quién estas casada? – decía cada vez más alterado.
Hermione lo observó con miedo, no creía que fuera muy buena idea decirle quien era su "esposo" – No tiene sentido... él y yo no... no nos hemos visto desde entonces... si fuera por nosotros ya nos habríamos divorciado – decía Hermione sin dejar de temblar.
– Pero no pueden!! – dijo levantando la voz – sabes que tienen que esperar por lo menos un año... –
– Pero... yo no... yo te quiero!! – decía Hermione sin poder contener más sus lágrimas.
– Yo también te quiero, pero no puedo... no puedo esperarte un año... – decía calmando su tono, pero ahora se escuchaba triste.
– por favor, yo... – decía Hermione comenzando a llorar.
– lo siento Hermione, te amo pero no puedo estar contigo sabiendo que estas casada... creo que lo mejore es que terminemos... – dijo Matt con la voz temblorosa.
Hermione lo volteó a ver incrédula, quería pedirle que no terminaran, que ella lo quería, pero sabía que no le quedaba – bien... creo que la decisión es sólo tuya... lamento haberte hecho daño... – le dijo Hermione derramando más lágrimas mientras se quitaba los dos anillos que traía y le entregó el que él le había dado – lo siento – dijo levantándose de la silla y saliendo del lugar.
Salió del aeropuerto y sin pensarlo dos veces tomó un taxi hacia su casa. Durante el camino sintió los mareos que había sentido desde dos semanas atrás, pero no les hizo caso, suponía que era sólo causa de sus nervios.
Entró a su casa y se dirigió a su cuarto.
Se sentía mal, culpable por haber lastimado a Matt, se sentía triste por haber terminado con él, y sentía unos horribles mareos que no la dejaban en paz.
– Mamá, no me siento bien... – se quejó Hermione cuando su mamá entró a su cuarto para ver cómo le había ido con Matt.
– quieres hablar? – le dijo Jacqueline con tono dulce, y Hermione asintió – bien... qué pasó bébé... – le dijo mientras se sentaba en su cama y acariciaba el cabello de Hermione.
– terminamos... y lo entiendo... yo tampoco aceptaría que él estuviera casado con otra... pero lo quiero tanto... – decía con tono triste mientras derramaba más lágrimas silenciosas.
– bébé, sabías que esto iba a pasar... – le dijo con el mismo tono dulce y maternal que había usado desde el principio mientras le indicaba a Hermione que se recostara sobre su pierna.
– sí mami, pero me duele demasiado... no les había dicho, pero él quería casarse conmigo – dijo mientras se acostaba sobre la pierna de su mamá y la abrazaba comenzando a llorar con amargura y culpabilidad.
– oh bébé... no te pongas así, te va a hacer daño... – le decía mientras se agachaba y le daba un beso en la sien – te he visto muy decaída todos estos días... y demasiado pálida... creo que lo mejor sería que te llevara al doctor... – decía con tono preocupado mientras limpiaba las mejillas húmedas de su hija.
Hermione negó – no es necesario, sólo es causa de todo esto... me he sentido mareada y... – decía pero no continuó, sin decir nada se levantó de su cama y corrió en dirección al baño.
Su mamá la observó preocupada y la siguió.
– bébé, te encuentras bien? – preguntó mientras entraba al cuarto de baño.
Y una arcada de Hermione le respondió que no se encontraba nada bien.
– hija, definitivamente vamos a ir al ver al doctor... – le dijo con tono preocupado mientras la ayudaba a levantarse.
Esta vez Hermione no se negó. Salieron del cuarto de baño y Jacqueline ayudó a Hermione a regresar a su cuarto.
– voy a hacer la cita, bébé... descansa... – le dijo su mamá mientras la cubría con una frazada y le daba un beso en la frente.
Hermione asintió y se acomodó para dormirse, pensó que con eso se le pasaría.
Pasó una semana y desde ese día Hermione no había sabido nada de Matt, no se había levantado de su cama desde entonces y si lo hacía era para comer o tomar unas pastillas para sus mareos. No había ido a ver al doctor porque después de eso pensó que ya no era necesario, pero siguió con los mareos.
Harry había salido con una chica guapa, una modelo, su nueva pareja.
– y siempre eres tan galante con todas las chicas guapas? – decía la nueva pareja de Harry mientras se dirigían a una comida del equipo de Quidditch.
Harry le dirigió una sonrisa sexy – sólo con chicas tan guapas como tu! – le dijo con voz de galán.
– oh! Eres tan galante! – decía riendo tontamente la modelo.
– y tu tan linda, Hermione... – le dijo queriéndola besar, pero la chica lo detuvo.
– espera... yo me llamo Lucy... – dijo ofendida.
Harry la observó sin entender – sí, ya lo sé... – dijo con calma.
– entonces porque me llamaste así? – preguntó Lucy molesta.
– así cómo? – dijo Harry sin entender.
– me llamaste Hermione... sé quien es esa chica! – le dijo con el seño fruncido.
– qué?!... no, yo no... no te llame así! – decía Harry alarmado.
Lucy asintió – sí, así me llamaste... mira si sigues coladito por esa chica creo que lo mejor es que la vayas a buscar... según supe terminó con su novio... – decía con calma.
Harry la observó incrédulo – y cómo sabes eso? –
Lucy sonrió – todo el mundo lo sabe, salió en el Profeta hace unos días... creo que después de la nota que sacaron de los dos, no la han dejado en paz... –
– y... q-qué decía? – preguntó Harry sin saber porque se sentía nervioso.
– si quieres nos olvidamos de la fiesta y vamos a mi casa, allá te lo muestro – le dijo con una sonrisa coqueta.
– Esta bien... – dijo Harry más interesado en el diario que en la chica.
Dando una vuelta en U se regresó a la casa de su pareja.
– quieres algo de tomar? – le preguntó Lucy a Harry cuando estuvieron en su casa.
– ehm... un refresco nada mas... – dijo Harry ansioso por leer el periódico; Harry había dejado de tomar después de lo que había pasado con Hermione.
Lucy asintió y dejó a Harry sólo en la sala de estar, y regresó a los pocos minutos con un vaso con refresco en una mano y el Profeta en la otra y le entregó ambos a Harry.
Éste dejó su refresco en la mesa de centro y tomó el ejemplar del profeta con ambas manos.
En la primera página no veía nada de Hermione, sino hasta la tercera página.
– "Granger y sus lágrimas de cocodrilo" – leyó Harry con enojo.
Una foto de Hermione levantándose de una mesa de cafetería, con lágrimas en los ojos y entregando un anillo, ilustraban la corta nota.
"Descubrimos a la chica Granger llorando amargamente cuando su novio terminó con ella, según sabemos ella fue a recibirlo al aeropuerto y a rogarle que volvieran ya que el joven Potter se deshizo de ella.
Bueno, creo que una imagen dice más que mil palabras..."
– No lo puedo creer! – dijo Harry molesto cuando terminó de leer la pequeña nota.
– sí, yo tampoco lo podía creer... esa chica parecía lista, pero veo que solo es una oportunista... – dijo mientras se acercaba suntuosamente a Harry.
Harry quiso decir algo, pero Lucy lo detuvo dándole un beso en los labios. Al principio quiso resistirse, pero se dejó llevar pensando que talvez así olvidaría todo lo que rondaba por su mente.
Lucy se acostó sobre Harry aún besándolo mientras desabotonaba su camisa y Harry soltaba las cintas que sujetaban el vestido de Lucy.
– dime que me amas Harry! – le pidió Lucy cuando ya estaban casi sin ropa.
– sí... te amo... Hermione... – dijo Harry mientras la besaba con los ojos cerrados.
– qué!? – gritó Lucy aventando a Harry contra el sillón – contigo no se puede! – decía alterada.
– pero ahora qué hice?! – decía Harry, quien no se había dado cuenta de lo que había dicho.
– que qué hiciste?! – repitió Lucy enojada – simplemente me llamaste de nuevo Hermione! "te amo Hermione"... eso fue lo que dijiste! – decía ofendida y enojada.
– qué?!... pero que me pasa?... perdón Lucy yo... – decía Harry confundido, pero Lucy no dijo nada, sólo le aventó la ropa encima, se dio media vuelta y se fue.
Harry se cambió, aún confundido y salió de casa de Lucy, pensando en todo lo que había pasado, en dirección a su casa.
Llegó a su casa con toda la intención de hablarle a Hermione, no podía seguir con eso. Sin pensarlo dos veces se dirigió a su cuarto y marcó a la línea de Hermione.
