Holas! Bueno, supongo que les sorprenderá ver un capítulo más tan rápido... bueno, creo que se lo merecen pues los dejé en uno de los momentos más desesperantes y no quiero que odien a Hermione, esa es mi última intención... aparte, como comentaron en un review, Harry se portó bastante mal al principio... se merece eso y más!! (jajajaja no se crean)... bueno aquí esta el nuevo capítulo, espero que lo disfruten!

Cap 8 NO TE PUEDO OLVIDAR

– vamos Ron, ya déjalo... Hermione se fue... lo superaré algún día! – decía Harry haciéndose el fuerte, aunque por dentro se sentía destrozado.

Ron negó – Harry, deberías buscarla... – le insistía a su amigo.

Harry se negó por quincuagésima vez – no Ron, ella tomó una decisión... y yo no estoy en ella... no puedo hacer nada al respecto... le dije lo que sentía, ella podía regresarse, pero no lo hizo... así que no hay vuelta a atrás... ella lo quiere así, yo no puedo obligarla... – decía Harry intentando no hacer notar su tristeza.

– por lo menos le escribirás? – preguntó Ron triste y preocupado por su amigo.

Pero Harry volvió a negar – creo que lo mejor será sacarla de mi vida... así como lo hizo ella con nosotros... está lejos, será más fácil! – decía Harry decidido.

– de verdad... lo dices enserio? – preguntó Ron sorprendido.

Harry asintió – es lo mejor... talvez encuentro a alguien que me haga olvidarla! – decía Harry resignado.

Ron lo observó un poco decepcionado – no lo puedo creer Harry, pensé que de verdad la amabas... –

Harry lo volteó a ver molesto – claro que la amaba!! Si no fuera así no me habría costado tanto decirle lo que siento!! Sabes lo que sentí cuando se fue?!!? Cuando le dije que la amaba y sólo me dirigió esa fría mirada!!! – decía comenzando a sentir que sus ojos se llenaban de lágrimas, pero como buen hombre, no dejaría que una sola lágrima cayera – por eso quiero olvidarla!! Porque ya no quiero sentir esto... no quiero sentir la opresión en el pecho que me quita el aliento... esa sensación que me asfixia porque no la tengo a mi lado – decía conteniendo las lágrimas.

Ron lo escuchaba sorprendido y preocupado – entonces no la olvides! Búscala!! – le animaba.

Pero Harry volvió a negar – no Ron, no tiene sentido que la busque... sólo me haría más daño... y le haría daño a ella... lo mejor es que la olvide! – dijo decidido. Ron no se atrevió a decirle nada más.

Pasaron dos meses, Harry había salido con varias chicas, seguía siendo el mejor buscador de todos los tiempos, era igual o más famoso que antes, había logrado hacer campeón a su equipo en el último mundial, en fin, su vida pintaba de lo mejor. Pero era eso, sólo una pinta.

Hermione había sido convencida, por una amiga que había logrado hacer en poco tiempo, de ir a visitar al doctor de vez en cuando, para asegurarse de que todo estuviera bien en su embarazo, y así lo hacía. El doctor le había pedido que lo visitara cada semana ya que quería asegurarse de que todo estuviera bien y que sus depresiones no hubiera causado problemas con el crecimiento del bebé.

Su amiga, Marianne, la había logrado reanimar un poco, salía de la casa de su tía constantemente, para ir de compras, comer o trabajar. Trabajaba en un centro comercial muggle, en una tienda de discos.

Un chico de 25 años, Gérard, la cortejaba desde que había empezado a trabajar en la tienda de discos, y ella había comenzado a salir con él.

Todo parecía estar bien, el chico sabía de su embarazo y no le importaba, su embarazo iba más que bien y su vida era más activa que en Londres, pero había algo que no estaba bien. Quería a Gérard, pero no estaba enamorada, no de él.

– qué pasa Harry? – le preguntó Ron al verlo entrar a su oficina.

– todo esta perfecto en mi vida, Ron, todo... tengo novia, soy el jugador más famoso, me acaban de subir el sueldo por haber hecho ganar a la selección, todo está bien!! – decía Harry no con tono feliz, sino con tono desesperado.

– entonces, cuál es el problema? – preguntó Ron sin entender.

– Ron, aquí no hay ningún problema! – decía Harry sonriendo con ironía.

– no te entiendo Harry... – decía Ron mientras se acercaba a él.

– mi problema no está aquí... no aquí en Londres... está en Francia! – decía Harry con tono desesperado.

Hermione había salido de compras con su amiga Marianne. A pesar de tener casi cinco meses, su embarazo comenzaba a notarse.

– bueno Hermione, me vas a decir o no? – le dijo su amiga mientras se detenían a descansar un rato, llevaban toda la mañana haciendo compras.

– a qué te refieres? – le preguntó Hermione sin entender.

– por favor Hermione, tendremos sólo dos meses de conocernos, pero en ese corto tiempo te he conocido más de lo que crees, y sé que me escondes algo... –

Hermione la observó por unos segundos – sigo sin entenderte... – mintió, sabía perfectamente a lo que se refería Marianne, pero no quería aceptar lo que pasaba.

– vamos Herm, sé que algo te pasa... puedes fingir pasártela muy bien con Gérard, hasta conmigo, pero sé que hay algo que no te deja ser completamente feliz... qué es? O más bien, quién es? – le preguntó Marianne. Hermione no le había contado nada a nadie sobre Harry, lo había preferido así para olvidarlo.

Hermione observó unos segundos a Marianne pensando qué tan conveniente sería decirle lo que pasaba o callárselo, pero sabía que de nada le serviría ocultarlo – no lo puedo olvidar... – dijo por fin.

– a quién? – preguntó Marianne preocupada al ver el ánimo de su amiga.

– hay ciertas cosas que no sabes... – dijo Hermione comenzando a relatarle todo lo que había pasado con Harry desde la noche de la boda de Ginny, hasta el día en que Harry le había confesado sus sentimientos.

– y porque no le dijiste nada? – le preguntó sin comprender.

– porque no me di cuenta lo que sentía por él hasta ese día... el día que estúpidamente lo dejé ir... – decía Hermione comenzando a llorar.

– entonces porqué sigues aquí?! – le preguntó Ron a Harry, después de que este repitió mas de diez veces "no la puedo olvidar!".

– qué?... qué quieres, que la vaya a buscar para que me vuelva a decir que no?... mas bien, para que se vuelva a quedar callada?! – decía Harry molesto.

– qué pierdes con irla a buscar?... sólo es ir y decirle que aún la amas, que no la has podido olvidar! – le decía Ron molesto.

– Ron, lo dices muy fácil porque Sophie te ama! Pero Hermione no me ama! Ella decidió irse... – decía Harry con tristeza, recordando el día que Hermione se había ido.

– no sabes lo que Hermione siente! Talvez sólo la agarraste por sorpresa... le entró el pánico y se subió al avión! – decía Ron deseando convencer a Harry de ir a buscar a Hermione.

– no sé Ron... creo que no soportaría ver de nuevo esa mirada fría en Hermione... – decía Harry dejándose caer en el sillón que tenía Ron en su oficina.

– estas seguro de que era una mirada fría?... y no una de desconcierto o sorpresa? – interrogaba Ron atinadamente.

Harry lo meditó unos segundos – de sorpresa no era... –

– vamos Hermione... si no lo has olvidado, y él te dijo que te ama, porque no lo buscas? Háblale, escríbele o ve a Londres y dile que lo lamentas, que fuiste una tonta por no haberle dicho tus verdaderos sentimientos, y sobre todo por haberle ocultado que va a ser papá! – le dijo Marianne más bien como regaño.

– ya ni me recuerdes eso... no puedo regresar a Londres porque mis papás se enterarían de mi embarazo... –

– entonces llámale o escríbele! – la animaba Marianne.

Hermione lo meditó por varios segundos – y si me odia?... si me odia por haberle roto el corazón?... no soportaría el rechazo de Harry... – decía Hermione nerviosa.

Marianne negó – no tiene porqué odiarte! Si te amaba de verdad jamás te odiaría! Vamos, estas hablando con una romántica de corazón! Que no los franceses nos distinguimos por nuestros conocimientos en el ámbito romántico... – le decía con una sonrisa orgullosa.

Hermione sonrió – está bien... le voy a escribir... pero necesito ir a mi casa... – decía con calma.

– pero porqué?... aquí hay una oficina postal... no tienes que redactar la gran carta, con tan solo decirle "perdón por ser una tonta y haberte ocultado mis sentimientos por tanto tiempo! Te amo!" – decía Marianne fingiendo voz de poeta.

Hermione rió – para ser una romántica de corazón te estas quedando muy fría! – le dijo en tono de burla – vamos, en mi casa te explico porqué necesito hacerlo allá! –

Y sin decir más se dirigieron a la casa de la tía de Hermione.

– entonces qué vas a hacer? – le preguntó Ron.

Harry encogió los hombros – no sé... talvez sólo la lastimo... – decía revolviéndose más su cabellera negra.

Ron sonrió – están hechos el uno para el otro... siempre preocupándose por el otro... vamos Harry, si no quieres no la vayas a buscar hasta Francia, pero escríbele o háblale! – le insistía Ron.

– no me vas a dejar en paz hasta que lo haga, verdad? – dijo Harry un poco molesto.

Ron sonrió de nuevo – tienes toda la razón!... ven, siéntate, escribe y yo te consigo una lechuza! – decía mientras llevaba a Harry hasta su escritorio y le daba un trozo de pergamino, una pluma y un tintero.

– y en dónde dices que les enseñan a estas lechuzas a llevar el correo? – preguntaba por cuarta vez Marianne al ver de nuevo a la lechuza que Hermione se había comprado en Francia.

– es en un lugar de Londres... no recuerdo bien cómo se llama... – decía mientras buscaba en su baúl los rollos de pergamino que había comprado para escribirle a sus papás.

– vaya! Tu sí que eres una romántica!... eso del pergamino es muy original!... como en las películas de caballeros dónde la princesa le declara su amor a un plebeyo en un trozo de pergamino! – decía Marianne con tono de enamorada.

Hermione sólo se rió un poco y continuó con lo suyo mientras Marianne revisaba un álbum de Hermione.

Mientras Marianne caminaba viendo los álbumes de Hermione cuando estaba pequeña, ella se limitó a redactar su carta.

Querido Harry:

Primero que nada quiero disculparme por la

forma en que actué cuando me confesaste que me amabas...

Debo aceptar que, como buena Premio Anual, le

hice más caso a mi cabeza que a mi corazón.

Espero que me puedas perdonar... sé que te hice

mucho daño con mi reacción, pero tenía tantas presiones

que no me atrevía dar marcha atrás a mi plan, yo quería

irme y olvidar todo lo que estaba pasando... pensé que si me

quedaba sólo les causaría problemas a ti y a... bueno, hay

algo importante que debemos hablar, pero no creo que lo

indicado sea hacerlo por medio de una carta.

La verdadera razón de mi carta es porque el día

que partí a Francia descubrí algo que jamás creí poder

sentir hacia ti... yo sólo te veía como mi mejor amigo...

pero creo que ciertas situaciones me llevaron a verte como

algo más que eso... Harry, he de confesarte que... que desde

que salí de Londres no he podido olvidarte, siempre estas

en mi mente... en mi corazón... Harry... te amo...

Tomó el pergamino y sin atreverse a volverlo a leer le sopló suavemente para que se secara la tinta mientras sentía su corazón latir muy fuerte y rápido.

Cuando comprobó que estaba seco lo doblo y se lo puso a su lechuza en la pata derecha.

– llévaselo a Harry!!!! – gritó Hermione al ver que su lechuza salía volando sin recibir indicaciones – creo que me estafaron con esta lechuza... jamás recibirá la carta! – decía molesta, pero cambió su expresión al ver lo que acababa de ver Marianne.

– ya? – le preguntaba Ron nervioso cada medio minuto.

– vamos Ron, si no te calmas jamás podré terminar la carta! – decía Harry molesto – a ver, que te parece esto... – dijo sonriendo y comenzó a leerle la carta...

Querida Hermione:

Espero que te encuentres bien cuando estés

leyendo esta carta. – lo siento, fue lo único que

se me ocurrió para empezarla... – dijo Harry al ver

la cara de Ron

Sé que la última vez que nos vimos no fue del

todo cómoda para ti, y lamento haberte dicho eso...

más bien lamento habértelo dicho justo antes de que

te fueras, mi cobardía y mi orgullo no me dejaron

expresar lo que sentía por ti... creo que temía mucho

a tu rechazo...

Pero debo decirte que aunque tu no sientas

lo mismo por mi, yo no te he podido olvidar... desde

que pasó lo que pasó la noche de la boda de Ginny

mis sentimiento hacia ti cambiaron drásticamente...

antes sólo te veía como mi mejor amiga, una chica

linda y nada más... pero desde ese día, te veo como la

mujer más bella de todas, no sólo te veo como mi

mejor amiga... ahora siento algo mas grande y más

fuerte por ti...

Hermione, a pesar de que ya han pasado dos

meses desde que te confesé mi amor, he de decirte que

no te he podido olvidar... y mucho menos he podido

dejarte de amar...

– oh Harry! Te amo!! – dijo Ron fingiendo voz de mujer y corrió a abrazarlo.

Harry lo observó con miedo – Ron, estas seguro de que estas enamorado de Sophie? – le dijo en broma.

– ya déjalo... la carta está muy bien... sólo queda enviársela! – dijo Ron sin dejar de sonreír – vamos la lechucería está abajo – le indicó Ron. Y ambos salieron de la oficina de este.

– Hermione, dónde te hicieron esto? – preguntó Marianne sorprendida mientras hojeaba uno de los álbumes que tenía Hermione de sus años en Hogwarts.