Muy bien... aquí estoy de nuevo, intentaré ser más rápida en publicar capítulos nuevos, pero necesito que me hagan un favor... necesito saber qué les está pareciendo el fic, ok?... por que si no les está gustando no tiene sentido que lo siga publicando (aclaro, lo digo por los capítulos que siguen, por que intentaré ponerlos muy seguidos, pero necesito saber qué opinan... y agradezco sus alentadores comentarios de los capítulos anteriores :p)

Espero que sigan disfrutando el fic!

Cap 9 HAY QUE HABLAR; HAY QUE ACTUAR

– bueno yo... pues... lo... – decía Hermione nerviosa.

– no creo que sean hechos a computadora... necesitan pantalla y todo eso y esto es papel! Vamos, cómo lo hiciste? – le preguntaba Marianne emocionada.

– verás... te he ocultado algunas cosas... – decía Hermione aún nerviosa.

– respecto a qué? – le preguntó Marianne sin entender.

– respecto a mi y a mi mundo... – dijo Hermione sin saber si era lo correcto decirle, pero ya no había marcha atrás – primero que nada debes darme tu palabra de que todo lo que te vaya a decir aquí, no se lo vas a contar a nadie... absolutamente a nadie... – decía Hermione sin poder controlar sus nervios.

– lo prometo... – dijo Marianne con seriedad.

– bien, talvez no me creas, pero aquí voy... – dijo y tomó aire – soy una bruja... – dijo cerrando los ojos por temor a la reacción de su amiga.

Pero Marianne no se sorprendió ni se asustó, al contrario comenzó a reírse.

– y ahora a ti que te pasa? – dijo molesta Hermione.

– pues, qué es eso de que eres una bruja?... creo que tu autoestima esta muy mal... – decía entre risas.

– no es cosa de físico! – decía Hermione molesta – es de verdad... hago magia y todo eso! También tengo un caldero... los pergaminos y la tinta son con lo que acostumbramos escribir... la lechuza es nuestro medio postal... tengo una varita! –

Marianne se había quedado seria, no asomaba en su rostro ni una pequeña sonrisa – estás hablando enserio? – preguntó nerviosa.

Hermione asintió – muy enserio... – dijo con seriedad.

– wow... jamás imaginé que todo eso podría ser real... – decía sorprendida.

– pues es más real que Mickey Mouse – dijo Hermione sonriendo.

Marianne rió a carcajadas – y podrías hacer algo? – preguntó luego que se le pasó la risa.

– mmm.... – lo meditó por unos segundos – esta bien... – dijo sin dejar de sonreír y se agachó para buscar en su baúl su preciada varita – aquí esta! – dijo sonriendo ampliamente.

– vaya!... puedo verla? – dijo Marianne como si fuera una joya hermosa, algo único.

Hermione asintió y se la entregó – trátala con cuidado que ya está muy vieja... –

Marianne asintió, la tomó con sumo cuidado, como si cualquier cosa pudiera dañarla. La observó detenidamente y luego se la entregó a Hermione – bien... quiero ver porqué te dieron ese premio que traías en una de las fotos – le dijo Marianne sin dejar de sonreír por la emoción.

– bien... – dijo concentrándose para ver que sería lo mejor hacer. Y después de meditarlo unos segundos – sonorus! – dijo apuntándose la garganta.

Marianne Se acercó a ella y la observó con detenimientos – qué hiciste?... yo no veo nada... – decía con tono decepcionado.

Hermione sonrió – ES QUE NO TIENE PORQUE VERSE! LO DEBES ESCUCHAR! – su voz se amplificó por lo menos 10 veces, por lo que Marianne tuvo que taparse los oídos – quietus! – susurró – perdón... – dijo Hermione sonriendo.

– no importa... – dijo Marianne acercándose de nuevo a Hermione – podrías hacerlo conmigo? Me encantaría gritarle unas cuantas verdades a tu vecina! – dijo sonriendo con malicia.

Hermione negó – no creo que sea buena idea... – dijo con calma.

– mm... esta bien – dijo no muy conforme – bueno, por lo menos dime quien es el famoso Harry! – dijo sonriendo de nuevo.

Hermione rió con ironía.

– qué es lo que te causa tanta gracia? – preguntó Marianne.

– pues que Harry sí es famoso... desde pequeño fue famoso... – dijo Hermione sonriendo al recordar sus años en Hogwarts.

– y porqué? – preguntó Marianne interesada.

– pues primero porque venció a uno de los magos más temidos de todos los tiempos cuando tenía tan solo un año... y después por ser el jugador más joven en nuestro deporte, el Quidditch – le contaba Hermione.

– el qué? – preguntó Marianne sin entender.

– el Quidditch... es un deporte mágico... se juega volando en escobas – le explicaba Hermione sin dejar de sonreír – creo que tengo una foto de él jugando... y otra cuando atrapó la snitch... – decía mientras se sentaba en su cama y agarraba el álbum que había estado viendo Marianne minutos antes.

–y bien?... dónde está la foto? – decía emocionada.

– espera... aquí esta! – le dijo Hermione sonriendo. Le entregó el álbum mostrándole una foto en dónde Harry volaba a toda velocidad siguiendo un rayito dorado – esta fue en la final de la copa de nuestro último año... aquí es cuando la agarró – decía señalando una foto en dónde Harry salía disparado de su escoba a unos diez metros del suelo, y agarraba algo para luego sostenerse de su escoba, que había regresado, con la otra mano.

– siempre es tan arriesgado? – preguntó Marianne sin dejar de ver la foto sorprendida.

Hermione sonrió – la mayoría de las veces... una vez una blu... una pelota le rompió el brazo... – decía pensando que sería mejor que no supiera absolutamente todo sobre el mundo mágico.

– pues de qué estaban hechas? – preguntó alarmada.

Hermione sonrió, pero no contestó – mira... este es el día de nuestro baile de graduación! – dijo sonriendo apenada al recordar cómo se había puesto esa noche.

Había una foto, dónde estaban Harry, ella, Ron y Parvati vestidos con túnicas elegantes.

– vaya! Si no tienes mal gusto! – le dijo Marianne sonriéndole pícaramente – qué te pasó?! – preguntó alarmada al ver una foto dónde Harry llevaba a Hermione en brazos, muy pálida.

Hermione sonrió apenada – pues, se me pasaron un poco las copitas... mas bien nos jugaron una bromita... Seamus consiguió una botella de tequila y se lo echó al ponche... todos se dieron cuenta... menos yo... – decía mientras adquiría un tono rosado en las mejillas.

Marianne se rió – y seguro te lo tomaste todito! – dijo entre risas.

Hermione negó – no, al tercer vaso, ya me había desmayado... yo no sé tomar... por eso pasó lo que pasó esta última vez que tomé... –

– tienes suerte de que no haya pasado nada desde el día de su graduación! – le dijo Marianne en burla.

Hermione se rió sarcásticamente – ya déjalo... mejor nos arreglamos porque ya tenemos que ir a trabajar... – dijo Hermione cerrando el álbum.

Otro mes había pasado, Hermione tenía seis meses de embarazo y su pancita ya era notoria. Había decidido decirle a Gérard que no podía andar con él porque quería a otra persona, ella sabía que no era justo para él que anduviera con alguien que no lo quería de igual forma.

Seguía con su trabajo en la tienda de discos y seguía viendo a Marianne muy a menudo. Pero no tenía noticias de Harry, y su lechuza no aparecía por ningún lado.

Harry ya no andaba con nadie, siempre metía la pata y les decía el nombre de la chica que realmente ocupaba su corazón, Hermione.

En la selección tenía un receso, en esos días no había ni un partido, solo de vez en cuando iba a entrenar.

Y seguía sin recibir noticias de Hermione, y tampoco había regresado la lechuza que Ron le había prestado.

– vamos Harry, puede estar en cualquier parte de Francia, no es muy fácil hacer un vuelo de Londres a Francia sin saber a dónde tiene que ir exactamente – le decía Ron para tranquilizarlo mientras comían.

– lo sé, pero ya tiene un mes! O más... necesito saber de ella! – decía Harry sin probar bocado.

– porqué no le hablas? Ve a su casa y pídele el teléfono a sus papás! – decía Ron con calma.

Harry lo observó detenidamente y luego sonrió – es la mejor idea que se te ha ocurrido en toda tu vida!! – decía sin dejar de sonreír – muchas gracias Sophie... estuvo delicioso! – dijo levantándose de la silla y se fue.

– vaya, si le había repetido diez veces lo mismo! – decía Ron mientras lo observaba salir.

Harry salió de la casa de Ron a toda velocidad en dirección a su coche, lo encendió y se puso en marcha hacia la casa de Hermione.

Después de veinte minutos llegó a su destino y sin dudarlo bajó de su coche y corrió hacia la puerta de la casa de Hermione.

Tocó con nerviosismo el timbre y esperó muy poco para que le abrieran. Pero quien le abrió no era nadie conocido para él.

– disculpe, están la señora o el señor Granger? – preguntó temiendo que se hubieran cambiado de casa.

La señora que le había abierto no dijo nada, sólo se metió y cerró la puerta. Harry la observó sorprendido "y ahora qué le hice?" pensaba molesto.

Cuando estaba apunto de tocar de nuevo el timbre, la puerta se abrió.

– sí? – dijo una voz femenina.

Harry la observó y la reconoció inmediatamente – señora Granger! Buenas tardes! – dijo educadamente.

– buenas tardes... qué desea? – le preguntó Jacquie sin lograr reconocerlo.

– me preguntaba si me podría dar el teléfono de dónde se encuentra Hermione? – decía Harry nervioso – la he intentado localizar, pero no lo he conseguido –

Jacquie lo observó detenidamente por unos segundos – Harry? – dijo cuando lo logró reconocer.

Harry asintió, pero después se arrepintió de haberlo hecho.

– pasa, tenemos que hablar! – le dijo Jacquie con seriedad.

Harry la obedeció, temiendo la razón por la cual tenían que hablar, y la siguió.

Cuando estuvieron en la sala Jacquie le ofreció asiento y Harry la obedeció pero primero esperó a que ella se sentara.

– bien... según me dijo Hermione, tu y ella están casados, verdad? – decía Jacquie con seriedad.

Harry asintió – sí... tenemos 6 meses... – dijo casi sin voz.

– vaya! Llevas la cuenta... pensé que no te importaba mi hija... – le dijo con tono molesto.

Harry la observó sorprendido – no es así señora... su hija de verdad me importa! Solo que... al principio estaba muy confundido... no descubrí lo que sentía por ella hasta que pasó todo el asunto de la boda... – decía Harry con sinceridad.

– y entonces porqué no la buscaste? –

– sí lo hice... no desde el principio, pero cuando acepté que realmente estaba enamorado de ella decidí buscarla y decírselo, pero siempre había algo que me lo impedía... hasta que se lo dije el día que se fue a Francia... – decía Harry con tono triste al recordar lo que había pasado ese día.

– y entonces porque no te dijo ella a dónde iba exactamente o siquiera darte el teléfono? – decía Jacquie dando a entender que no le creía.

– porque se lo dije justo cuando iba a subir al avión... yo no sé que es lo que siente Hermione por mi... pero le juro que yo la amo! Y estoy dispuesto a todo por ella... haría cualquier cosa por encontrarla... –

Jacquie lo observó detenidamente y meditó unos segundos su respuesta – serías capaz de ir a Francia por ella? –

Sin dudarlo Harry asintió – iría a dónde fuera necesario, por ella! –

– bien... – dijo Jacquie con calma – espérame un momento – Harry asintió y la observó salir de la sala.

Después de algunos minutos regresó con un papel en la mano.

– toma, aquí están la dirección y el lugar en el que esta... – le dijo con una sonrisa.

Harry sonrió – gracias!! – dijo emocionado – de verdad muchas gracias! – repitió antes de salir de la casa.

Antes de subir a su coche guardó el papel con la dirección de Hermione en su cartera para no perderlo y se puso en marcha.

Se dirigió a su casa, en cuanto llegó subió a su cuarto para hacer unas llamadas, primero habló al aeropuerto.

– buenas tardes... disculpe, hay vuelos para Francia hoy? – preguntó inquisitivamente.

– un momento... – le pidió la telefonista. Harry la esperó ansioso y en menos de un minuto – bueno? – dijo para asegurarse de que Harry seguía ahí.

– sí? – dijo nervioso.

– hay un vuelo en tres horas... – dijo con calma la telefonista.

Harry estaba más que feliz, pronto volvería a ver a Hermione, pidió su boleto y en cuanto colgó se dispuso a hacer otra llamada.

– bueno? –

– bueno?... Sophie, está Ron? – preguntó Harry sin poder ocultar su emoción.

– sí, ahora te lo paso... –

Harry esperó unos segundos y luego – bueno? – escuchó la voz de Ron.

– Ron!! Me voy para Francia! – le dijo emocionado.

– sí?!?! Ya tienes la dirección?! – preguntó Ron igual de emocionado.

– sí... tuve una pequeña conversación con su mamá... le dije que amaba a Hermione... –

– vaya! Entonces va enserio la cosa? – le dijo en broma Ron.

– pues qué creías?!... bueno Ron, te dejo, tengo que arreglar unas cosas... me voy en tres horas!! – decía sin poder dejar de sentirse feliz.

– suerte amigo! – le deseó Ron antes de colgar.

Cuando colgó, Harry arregló sus maletas e hizo otra llamada para disculparse con su entrenador de Quidditch.

Después de una hora ya tenía todo listo, salió de su casa camino al aeropuerto.