Cap 26 ¿FELIZ CUMPLEAÑOS?
El tiempo pasó rápido para Harry y su familia, y cuando menos se lo imaginaron, sus hijos ya iban a cumplir un año.
Harry había vuelto al equipo de Inglaterra como buscador titular, de nuevo.
Hermione cuidaba a sus hijos en la mañana mientras Harry iba a entrenar. Y Harry lo hacía en las tardes mientras Hermione trabajaba. Y en las noches era cuando estaban los cuatro juntos, y los fines de semana que ninguno de los dos trabajaba.
– no puedo creer que ya tengan un año! – decía Hermione sin dejar de sonreír mientras se arreglaba.
– ya me siento viejo! – bromeó Harry mientras cargaba a Anthony – ya estamos viejitos, verdad? – le preguntó a su hijo asintiendo y este lo imitó – vaya! Mi propio hijo me dice que ya estoy viejo! –
– bien dicen que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad! – se burló Hermione mientras le pedía a Harry que subiera el cierre de su vestido.
– claro! Veamos... y que opinas de tu mamá? Verdad que también está vieja? – le preguntó también asintiendo, pero en esta ocasión Anthony negó haciendo que Hermione se riera.
– te lo dije! Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad! – volvió a bromear Hermione mientras cargaba a su hijo y salía del cuarto mientras Harry se dirigía al vestidor para comenzar a arreglarse.
– mira nada mas! Tu hermana no se ha despertado aún... qué hacemos, eh?... la dejamos dormir otro ratito? – le preguntaba Hermione a su hijo al ver a Catherine aún durmiendo en su cuna.
– ¡Caty! – le llamó Anthony a su hermana.
– oh, quieres que ya despierte, ¿eh? – decía Hermione sonriendo mientras paraba a Anthony sobre su roperito para cambiarlo.
Anthony asintió – ¡Caty! – la volvió a llamar.
– vamos, déjala dormir un ratito más... mejor dime... cual quieres? Este o este? – decía mostrándole dos pantalones diferentes. Uno era azul marino de vestir y el otro era café como de manta.
– oh vamos, tiene que ser uno de estos... – le dijo luego de ver la mirada de desacuerdo de su hijo – recuerda que hoy es su fiesta y van a venir tus tíos y abuelitos, tienes que verte guapo! – le decía Hermione sonriendo – entonces dime, cuál quieres? – le volvió a preguntar mostrándole de nuevo los pantalones.
– si estuviera en tu lugar, escogería el azul con la camisa de pollito que tanto te gusta! – escuchó la voz de Harry a sus espaldas.
Anthony sonrió y asintió – pollito! Pollito! – repetía sin dejar de asentir.
– esta bien... te pongo la amarilla... – dijo Hermione sonriendo mientras buscaba en el ropero de Anthony la camisa.
– no! Llilla no! Pollito! – decía Anthony con el entrecejo fruncido.
– ay no! Tu mamá no sabe nada... ven, vamos a enseñarle! – dijo Harry burlonamente mientras cargaba a Anthony.
Hermione sonrió mientras los observaba salir del cuarto.
– ma! – escuchó una vocecita somnolienta.
– por fin! La bella durmiente ha despertado de su largo sueño! – dijo Hermione sonriendo mientras se acercaba a la cama de su hija – lista para tu fiesta? – le preguntó sin dejar de sonreír.
Catherine la observó por varios segundos y luego sonrió – oh sí, claro vas a disfrutar de ella, pero antes te voy a dar un baño! – dijo Hermione mientras cargaba a su hija y se dirigía al cuarto de baño.
– qué te parece? No es todo un galán? – dijo Harry entrando al cuarto de baño con Anthony en brazos, vestido con una falda de Catherine, la camisa de su pijama mal abotonada y unos calzoncillos en la cabeza.
– vamos Harry! No juegues! Se nos está haciendo tarde y tu jugando... – lo regañaba Hermione mientras él y Anthony se reían.
– bah! No la escuches, todavía tenemos mucho tiempo! – le dijo Harry sonriendo, a Anthony, mientras salía del baño.
Hermione terminó de bañar a Catherine e inmediatamente la vistió con unos pantaloncitos pesqueros naranja pálido y una blusita sin mangas del mismo color con detalles verdes y amarillos, y un gorrito.
– ¡eres una belleza! – le dijo sonriendo cuando la terminó de peinar con dos coletas que controlaban; con ayuda de una poción; el cabello enmarañado que había heredado de ella.
– ¡pero qué veo! ¡Dos bellezas juntas! ¡Esto es algo insólito! ¡Vamos Anthony, el profeta debe enterarse de esto! – dijo Harry sonriendo al ver bajar a Hermione con Catherine de la mano.
– ¡pues mis dos hombres no se quedan atrás, eh! ¡Son todos unos galanes! – dijo Hermione terminando de bajar las escaleras a pasos lentos para ir al ritmo de Catherine.
– todavía no está arreglado el jardín, ¿verdad? – le preguntó Harry mientras cargaba a Catherine.
Hermione negó – no, ahora voy para allá – dijo sonriendo luego de recibir un beso de su esposo.
– no, si quieres tu quédate con los niños y yo lo arreglo – dijo mientras hacía ademán de entregarle a Catherine, pero Hermione lo detuvo.
– no, después de ver como lo arreglaste para nuestro aniversario... prefiero hacerlo yo – decía sonriendo preocupada.
– ¡oh, vamos! ¡Era la primera vez que lo hacía! – se excusó Harry.
– prefiero hacerlo yo... ¡digo, para no llevarme sorpresas! – dijo sonriendo mientras entraba a la cocina para salir al jardín.
– ¡vaya! ¡A tu mamá le encanta trabajar! – le dijo Harry a Catherine sonriendo – ¿vamos con tu hermano? Está viendo los libros que les trajo tío Ron de Italia – dijo mientras caminaba hacia el estudio y Catherine asentía y balbuceaba palabras que Harry no entendía.
Después de casi una hora ya estaban comiendo en el jardín en compañía de Ron, Sophie y Alexandra; su hija;, Ginny y Benny, Molly y Arthur, y Jacquie y Ben.
– ¿y cómo se sienten en su primer año de papás? – les preguntó Ron sonriendo, con Alexandra en brazos.
– ¡me siento viejo! – repitió Harry en broma, ocasionando la risa de Ron, Sophie y Hermione, mientras le pasaba el brazo a su esposa por la espalda – no, se siente bien... ser papá te hace madurar bastante –
Hermione lo observó fingiendo incredulidad y luego sonrió – sí, te hace ser más responsable, porque ahora ya no sólo ver por ti, sino por otra personita... aunque en mi caso yo debería de ver por dos, ¡pero veo por tres! – dijo dándole unas palmadas a Harry en el pecho.
– ¿qué insinúas? – le preguntó Harry con el entrecejo fruncido y aire ofendido.
Comenzaba a oscurecer pero tanto Anthony como Catherine tenían cuerda para rato.
Sophie platicaba con Ginny sobre el último kit de maquillaje que habían visto en Madame Magnifique.
Los papás de Ron y de Hermione hablaban sobre sus mundos.
Y Harry, Ron, Benny y Hermione hablaban sobre el nuevo ministro del Ministerio de Magia.
– ¡no entiendo como un cabeza hueca como McPhee pudo quedar como Ministro! – decía Ron con tono incrédulo.
– vamos Ron, siempre ha sido así... quien puede acomodarse queda dónde quiera – decía Hermione, quien no apartaba su vista de Anthony y Catherine que jugaban al final del jardín con el pastor inglés de Harry.
– bueno, sí... pero esos eran otros tiempos, Herm... ahora no cualquiera puede quedar tan fácil... – argumentaba Ron.
– ¡tu mismo te estas dando la respuesta! No cualquiera puede quedar tan fácil... ¿pero si tiene influencias?... ¡con influencias todos quedan! –
– yo estoy de acuerdo con Hermione... ¿si no fue por eso, porqué mas podría ser? – la apoyó Benny.
– bueno, pero tu deberías saber algo, ¿no? ¡Trabajas en un buen puesto en el Ministerio! – le preguntó Harry.
Benny negó – sabes que el departamento de regulación contra el uso incorrecto de objetos muggles nunca ha sido bien visto, y pues no nos toman tanto en cuenta como para poder enterarnos de eso... – explicó con tono de no darle mucha importancia al asunto.
– ¡eso se me hace completamente injusto! Yo creo que su departamento es tan importante como el de Deportes o cualquier otro... ¡mira que hacen bastante con controlar todas las cosas que se les ocurre inventar a los chiflados esos que nada mas quieren dañar a los muggles! ¡Te aseguro que si cualquiera de otro departamento hiciera su trabajo por un sólo día, no lo soportaría! – decía Hermione casi sin tomar aire.
– ¡vamos Herm, tómatelo con calma! – le dijo Ron con tono burlón – no entiendo que haces trabajando con muggles, ¡tu deberías ser la que estuviera de Ministro en lugar de ese cabeza hueca! –
– bueno... creo que me va mejor... en lo que... – decía entrecortadamente ya que se había descuidado por unos segundos y había perdido de vista a Anthony – ¿Harry, y Anthony? – le preguntó con tono preocupado sin dejar de buscar a su hijo con la vista. Hasta que... – ¡ANTHONY! – gritó al verlo caer de la jardinera que bordeaba un árbol.
Tanto Hermione como Harry se levantaron de sus lugares de golpe y corrieron hacia su hijo. Harry llegó primero a él e inmediatamente lo cargó.
– ¡bebé! ¡¿Qué tiene?! – preguntó Hermione alterada intentando arrebatarlo de los brazos de Harry.
– espérate... aquí no veo nada... – decía Harry con tono preocupado ya que no podía ver si su hijo estaba inconsciente o no.
– ¡Harry, no respira! ¡No está respirando! – decía Hermione con los nervios de punta al darse cuenta que su hijo estaba consciente e intentando llorar, pero sin lograr emitir ni un sonido.
– vamos hija... ¡hay que llevarlo al hospital! – le indicó Jacquie que estaba alrededor de ellos junto con los demás invitados.
Sin decir nada Harry y Hermione caminaron hacia la puerta de la cocina, pero Hermione se detuvo a medio camino...
– ¡Caty! – dijo buscándola con la mirada, aún más preocupada.
– vamos, aquí la tengo yo... – le indicó Ron mientras se acercaba a ella.
Hermione la tomó en brazos y le besó las mejillas y la frente susurrando palabras, con gesto preocupado, que sólo ella podría entender.
Todos salieron de la casa y se dirigieron al hospital más cercano, el hospital del Norte.
Cuando entraron al hospital Hermione se sentía un poco menos preocupada, aunque no lo dejaba de estar, porque cuando había entrado al carro Anthony ya podía respirar.
– ¡Señores Potter, cuanto tiempo! – les saludó Kyle al verlos llegar a la recepción.
– ¡Kyle, un doctor, por favor! – suplicó Hermione con lágrimas en los ojos.
– ¿qué pasa? – preguntó alarmada Kyle, pues no había visto a Anthony, quien tenía una herida profunda al lado de la ceja izquierda.
– Anthony, mi hijo... ¡Kyle, por favor! – suplicaba Hermione.
En ese momento Kyle pudo ver a Anthony y el vestido de Hermione que tenía un poco de sangre. Inmediatamente les indicó que la siguieran mientras con un algodón bañado en alcohol limpiaba la mejilla de Anthony.
– fue mi culpa... ¡yo lo descuidé! No debí apartarme de ellos... – lloraba Hermione mientras daba vueltas en la sala de espera, con Catherine en brazos.
Harry estaba con Anthony mientras le cosían la herida y le hacían diferentes estudios para ver si no había sido algo más grave.
– no, Herm... tu no tuviste la culpa de nada... los accidentes pasan todo el tiempo... no tienes porqué sentirte culpable – le decía Ginny intentándola calmar.
– ¡Mamá! – chilló Hermione al ver llegar a sus papás – mamá, me descuidé por un segundo... yo no... – lloraba Hermione en brazos de Jacquie.
– bébé, no te preocupes, no fue tu culpa... – le decía su mamá mientras la abrazaba – ven... vamos a sentarnos... – le dijo dándole un beso en la frente y la llevó a las bancas, dónde estaban Ron, Sophie; con Alexandra en brazos;, Benny, Ginny y su papá quien se acababa de sentar.
– vamos hija, no te preocupes, ya verás que el niño esta bien... – le decía su papá mientras la rodeaba por los hombros.
– ¿porqué tardan tanto? – decía Hermione con voz nerviosa y preocupada ya que ya había pasado casi una hora desde que habían llegado.
– mira hija, si hubiera sido algo malo, ya lo sabríamos... no te preocupes – le decía su papá frotándole los brazos en un intento por animarla.
– ¿Herm, quieres tomar algo? ¿Te traigo un café o algo? – le preguntó Ron, quien estaba sentado al lado del papá de Hermione.
Para ese momento Molly y Arthur ya tenían casi media hora ahí.
– no gracias... – dijo Hermione sin muchos ánimos y sin siquiera voltearlo a ver.
– tráele un té – le pidió Jacquie sólo moviendo los labios.
– bien... vamos gorda... ¿quieres un dulce? – le invitó Ron, refiriéndose a Catherine, y esta asintió.
Ron se alejó con Catherine en brazos en dirección a la cafetería.
Después de alrededor de 15 minutos salió Harry.
Hermione al verlo inmediatamente se levantó de su lugar – ¡¿cómo esta?! – le preguntó acercándose a él.
– él esta bien, no te preocupes... le tuvieron que poner tres puntos... y Malfoy quiere que se quede toda la noche... – le explicaba Harry mientras la abrazaba.
– ¡¿toda la noche?! ¡¿Porqué?! ¡¿Tiene algo?! – le pregunto Hermione alarmada.
Harry negó – es sólo por seguridad... – le dijo con calma volviéndola a abrazar – ¿quieres caminar un poco?... él ahora está durmiendo – le dijo Harry al oído.
Hermione asintió y juntos caminaron por los pasillos .
– nena, sabes que no fue tu culpa, ¿verdad? – le decía Harry quien la había escuchado, en el trayecto de su casa al hospital, culparse.
– pero yo... – decía Hermione pero Harry la interrumpió.
– Herm, no puedes estar al pendiente de cada uno de sus movimientos... los accidentes van a ocurrir en todo momento... ni tu ni yo podemos evitarlo... – le decía Harry parándose frente a ella y acariciando su mejilla.
– oh Harry... es que sólo me descuidé un segundo y... – lloraba Hermione en el hombro de Harry.
– no hermosa... no sigas culpándote... sólo fue un accidente... él está bien... – le decía Harry abrazándola y le besó el cabello.
