Hola! Bueno ya volví :p... gracias por su paciencia... aquí seguiré con la historia... no tengo mucho que decir de este capítulo, sólo que... bueno, comprendan a Hermione... no es tan fácil cuidar a dos niños inquietos!

Espero que lo disfruten y me den su más sincera opinión!

Cap 27 POR UN POSTRE

El tiempo pasó volando, el accidente de Anthony no había traído consecuencias y ahora sólo tenía de recuerdo de aquel accidente una pequeña cicatriz.

Tanto Anthony como Catherine ya tenían todos los dientes del frente y sus balbuceos habían cambiado por palabras más entendibles, aunque aún no hablaban bien ya que sólo contaban con un año y nueve meses.

Hermione se había olvidado un poco de su trabajo pues con la edad que tenían sus hijos no se les podía dejar solos ni por un minuto ya que querían andar de arriba para abajo y no quería darle demasiada carga a su mam� ya que Harry entrenaba en las mañanas y las tardes.

– ¡Papi! – gritaron al mismo tiempo Catherine y Anthony al verlo llegar, dejando a Hermione sentada en el suelo con un montón de juguetes mágicos que usaba para entretenerlos.

– ¿cómo están, chaparros? – los saludó Harry inclinándose para darle un beso a cada uno en la frente.

– bien... ¡mami nos enseñó a volar! – le informó Anthony sin dejar de sonreír mientras se abrazaba de la pierna de Harry imitando a su hermana, quien estaba abrazada de la otra pierna de Harry.

– ¡oh, bien! Y, permítanme hacer memoria, pero ¿qué no alguien me había prohibido hacerlo? – dijo Harry con el entrecejo fruncido y caminando a pasos lentos, pues le era un poco difícil caminar con sus dos hijos colgados de sus piernas, hacia Hermione, quien se acababa de levantar del suelo.

– sí, lo sé... te pedí que no lo hicieras, pero luego de que este par de pillos no me lo dejaban de pedir... cedí... – le explicó Hermione mientras se acercaba a él.

– oh bien... ¡aquí tenemos una mamá con poco carácter! – bromeó Harry mientras abrazaba a Hermione por la cintura.

– ¡si los hubieras visto no dirías que tengo poco carácter! – le dijo Hermione con el entrecejo fruncido.

– ¿papi, podemos visitar a mi tío don? – le pidió Catherine mientras volteaba hacia arriba para poderlo ver.

Harry la volteó a ver y sonrió – no podemos ir ahora... él y tu tía Sophie están de viaje – le informó sin dejar de sonreír.

Hermione sonrió por la expresión de enojo de su hija – ¿quieren comer? – les preguntó mientras tomaba en brazos a su hija.

Catherine y Harry asintieron, mientras Anthony negaba.

– a ver chaparro¿porqué no quieres comer? Ya es hora... – decía Harry mientras lo cargaba y se dirigían al comedor.

Anthony le dijo algo al oído y Harry sonrió.

– se comió las galletas que trajo Molly¿verdad? – le preguntó Hermione a Harry y este asintió – ¡creo que alguien se va a quedar sin postre! – dijo con tono serio.

Anthony al escucharla dio un pequeño brinquito, en los brazos de Harry, negando – mami, no... yo quero potre... – le pedía haciendo un pucherito.

– no, señor, te dije que no comieras las galletas... y ¿me hiciste caso? No¿verdad? – lo reprendía Hermione; sin levantar la voz, pero con tono serio; y Anthony negó con semblante triste que enmarcaba con un puchero – entonces, te quedas sin postre... – sentenció.

– vamos Hermione, dime¿quién se puede resistir a las galletas que prepara Molly? – le decía Harry mientras se sentaban en la mesa.

– no se trata de eso Harry, tiene que aprender a obedecer – decía Hermione conservando su tono serio mientras sentaba a su hija en su silla para bebé – y si no obedece obtiene a cambio un castigo, así de fácil... ahora vamos a comer, no quiero escuchar sobre el asunto – dijo dando por terminada la corta discusión, aunque en toda la discusión Hermione nunca vio a los ojos a Harry ni a su hijo, realmente le dolía ser tan dura, pero creía que era lo mejor.

Cuando terminaron de comer Harry sirvió los postres y, mientras Hermione recogía la mesa, le sirvió también a Anthony.

– ¡papi, bueno! – celebró Anthony al ver que le había dado postre a él también.

Harry sonrió por la expresión de su hijo pero, al contrario, Hermione lo volteó a ver; primero sorprendida e inmediatamente al darse cuenta de lo que pasaba; molesta.

– Harry, te dije que no iba a comer – le dijo con la mirada ceñuda.

– vamos Hermione, es sólo un niño... para la próxima no lo hace¿verdad? – dijo esto último volteando a ver a su hijo, quien asintió sonriendo mientras comían de su gelatina.

– no, Harry, yo ya le había dicho algo¡si no me quiso hacer caso, tiene que aceptar su castigo! – dijo Hermione comenzando a enojarse por la acción de Harry.

– oh, vamos Hermione, una gelatina no le hace daño a nadie – decía Harry como no queriéndole dar mucha importancia.

– ¡oh, claro que lo hace¡Yo ya había dicho que no iba a comer postre y tiene que ser así¡Si no, nunca me van a hacer caso! – decía Hermione comenzando a ponerse roja del coraje de que hubiera pasado por alto su palabra.

– Hermione, por favor, es sólo un postre... para la otra si vuelve a desobedecerte lo castigamos – decía Harry continuando con su tono calmado.

– ¡para ti es muy fácil¡No pasas todo el día con ellos! Pero yo sí y si seguimos así¡nunca voy a conseguir que me obedezca¿Crees que no es cansado cuidarlos¡Quédate un día con los dos! – decía levantando su tono de voz.

– vamos, nena, no te enojes... déjalo que se coma su gelatina – Decía Harry observando a su hijo, quien había dejado su postre a un lado, ya que se había percatado de que él era el causante del pleito.

– ‚?sí, claro! Y al rato yo voy a ser la mala del cuento¿verdad¡A mi es a quien van a odiar, mientras a ti te van a adorar porque les cumples todos sus caprichos! –

– claro que no te van a odiar... pero sólo déjalo comerse su gelatina... anda Anthony... cómela... – decía Harry animando a su hijo.

Hermione fulminó a Harry con la mirada – ¡haz lo que te plazca! – gritó enojada mientras salía del comedor.

– ¡Hermione! – la llamó Harry, pero Hermione lo ignoró.

– mami, ya no la como... mira... – decía Anthony dejando su gelatina en la mesa.

Harry le sonrió con tristeza.

– vamos, gordos... – dijo Harry mientras cargaba a sus hijos.

– ¿mami esta nojada? – le preguntó Catherine mientras jugaba con el cuello de la camisa de su papá.

Harry asintió – pero no se preocupen, ahora hablo con ella... mientras ustedes espérenme aquí¿sí? – dijo Harry mientras los dejaba en su corralito. Sus dos hijos asintieron y se sentaron en el piso de este.

Harry se dio media vuelta y subió hacia su cuarto.

– Hermione... – la llamó Harry mientras entraba en su cuarto. Pero Hermione no estaba ahí. Entró más al cuarto y alcanzó a escuchar unos sollozos que venían del baño – ¿Hermione?... – la volvió a llamar, pero esta no respondió – vamos, nena... hablemos... – le decía Harry con calma, pero Hermione siguió manteniendo su silencio.

Harry quiso abrir la puerta del baño, pero esta estaba cerrada con seguro. Llamó a la puerta pero no obtuvo respuesta alguna, así que optó por usar su varita y diciendo "Alohomora" abrió la puerta.

– Hermione... – la llamó tocándole el hombro, pero Hermione se hizo para adelante haciendo un movimiento con el hombro en señal de que no quería escucharlo – vamos nena... – Harry no sabía como disculparse, ni siquiera estaba seguro de haber hecho mal, pero Hermione tenía razón, debió haber respetado su decisión – nena, discúlpame... – dijo abrazándola de la cintura por la espalda.

– ¡no, Harry! – dijo con tono enojado quitándose los brazos de Harry de la cintura con sus manos – ‚?no me tomaste en cuenta¡Me hiciste a un lado como si no fuera nadie en esta casa¡Y lo seguiste haciendo a pesar de todas mis explicaciones! – decía derramando varias lágrimas, pero aún con tono enojado.

– Hermione, yo no quise... de verdad... jamás creí que fuera tan malo que le diera su postre a Anthony... – decía Harry con tono apenado e intentando acercarse de nuevo a Hermione, pero esta lo volvió a evitar y lo interrumpió.

– ¡desde hace mas de diez minutos que dejó de tratarse del postre de Anthony¡Ya no se trata de un postre, Harry¡Se trata de que pasaste mi decisión como si nada y encima la pisoteaste¡no me tomaste en cuenta!–

– Hermione, yo jamás quise... en verdad, sólo lo vi como un postre... perdóname, nena... – le decía Harry tomándola de las manos, pero Hermione volvió a alejarse.

– no... no puedo... ¡me dolió mucho que me ignoraras¡Y desde ahora mis hijos me van a ver como la mala! – lloraba Hermione con enojo.

Harry negó – no... ellos están... – decía, pero lo interrumpió.

– por favor, salte... – le dijo Hermione volteando hacia la puerta. Harry quiso hacerse el desentendido y se quedó en el mismo lugar – Harry, salte por favor... – decía señalando ahora con la mano, pero Harry se negó – ¡que te salgas! – le gritó molesta ahora señalando con el dedo, con el brazo estirado.

Harry la observó sorprendido y sin decir nada salió del baño cerrando la puerta tras de sí.

Al verlo salir, Hermione se sentó sobre la tapa del inodoro y comenzó a sollozar. Ella no había querido ser así de grosera con Harry, pero se sentía ofendida e ignorada.

Estuvo encerrada en el baño alrededor de una hora. No quiso salir hasta haberse calmado, y haberse dado cuenta que hasta cierto punto había exagerado.

Salió del baño y, al no ver a Harry en su cuarto ni en el de sus hijos, bajó. Lo buscó en la sala, el comedor, la cocina y el jardín, pero no estaba.

– Harry... – dijo con tono apenado cando lo vio sentado en el sillón que estaba en el estudio.

Harry la volteó a ver y, contrario a la reacción que esperaba Hermione que tuviera, le sonrió – ven... – le dijo indicándole con la mano que se sentara a su lado y así lo hizo.

Se sentó al lado de Harry y se quedó callada, jugando con las costuras de su pantalón. Se sentía apenada por su reacción, pero no sabía cómo pedirle perdón.

Harry la observó y luego sonrió – no digas nada... yo me equivoqué – le dijo sin dejar de sonreír y luego tomó su mano.

Hermione negó – yo no debí de haberme alterado así... y no debí de haberte gritado – decía volteándolo a ver aún apenada – perdón... –

Harry le sonrió y luego la abrazó mientras Hermione correspondía a su abrazo – no tengo nada que perdonarte... los dos nos equivocamos... eso es todo... – dijo antes de darle un beso.

Hermione sonrió y lo abrazó con más fuerza.