Cap 28 ¡LECHUZA!

– ¿cómo estas, hija? – le preguntó su mamá por teléfono – ¿cómo van las cosas con Harry? –

Ya había pasado año y medio desde su pelea, Anthony y Catherine acababan de cumplir tres años y se la pasaban jugando todo el tiempo.

– bien... – mintió Hermione, ya que no era del todo cierto que su relación con Harry fuera de lo mejor.

bébé a mi no me puedes engañar y lo sabes... ¿cómo van las cosas con Harry? – le volvió a preguntar su mamá.

– no están del todo bien... hemos tenido un par de problemas... últimamente nuestro humor no es el mejor... talvez se debe a que cuando llega, yo estoy un poco fatigada por estar de arriba a abajo con los niños y él, pues ni se diga, se la pasa entrenando... siempre llega deshecho... y sea el problema que sea que hayamos tenido en la mañana, siempre terminamos desquitándonos con el otro – decía Hermione con tono triste.

– ay, Hija... pero no te preocupes... son problemas comunes, apenas están comenzando su matrimonio... cuatro años no es tanto tiempo como parece... verán que pronto aprenden a controlar esas discusiones – le animaba su mamá.

– eso espero... no quiero seguir así... ¡de verdad lo amo! – le aseguró – hola – dijo saludando a Harry que acababa de llegar.

– ¿Harry? – le preguntó su mamá.

– sí, acaba de llegar – le confirmó Hermione después de haberle dado un beso a su esposo.

– ¿cansado? – volvió a preguntar su mamá y Hermione volvió a asentir – bien... te dejo, en media hora tengo una cita... luego paso a visitarlos – se despidió Jacquie.

– esta bien, hasta luego, mamá... – se despidió Hermione antes de colgar.

Se acercó a Harry; quien estaba acostado en su cama; y se acostó a su lado, pero al hacerlo Harry se dio media vuelta quedando de espaldas a Hermione.

– ¿qué pasa? – preguntó Hermione confundida por la reacción de su marido.

– estoy cansado... – contestó simplemente.

Hermione lo observó ofendida – perdón... no quería incomodarte – dijo y levantándose de la cama salió del cuarto.

Hermione no entendía porque últimamente habían tenido tantos problemas, la mayoría de los días de la semana se la pasaban peleando y no entendía porqué. No le echaba toda la culpa a Harry, sabía que él estaba cansado, así como también ella ocasionaba varios de los pleitos. Pero seguía sin entender porqué.

Esa tarde no se hablaron en todo el día ya que Harry se había quedado dormido desde que había llegado, y Hermione se la pasó cuidando a sus hijos, y por más que intentó despertar a Harry para que comiera, él se negó excusando que estaba demasiado cansado, así que Hermione optó por dejarlo seguir durmiendo hasta el siguiente día.

En la mañana como siempre, Hermione se levantaba a prepararle su café a Harry y claro, para poder despedirse de él como Dios mandaba.

Pero ese día cuando Hermione se despertó, Harry ya no estaba en la casa. Se le hizo demasiado extraño, pero no le dio mucha importancia ya que a veces se iba desde la madrugada, por aquello de que tenían que entrenar a cualquier clima. Así que siguió con lo suyo.

Se metió a bañar y se arregló, y; como siempre; a los cinco minutos de que lo había echo, Anthony ya estaba reclamando atención; pero ahora como dormían en camas individuales, la seguía a todos lados.

– mami... ¿y papá? – le preguntó mientras la observaba escoger su ropa.

– ya se fue a trabajar – le explicó Hermione con calma – ¿este? – le preguntó a su hijo mostrándole unos pantalones cortos negros, y Anthony asintió.

– ¿y porqué no se despidió de mi? – le preguntó su hijo mientras se ponía el short que le había dado su mamá.

– tal vez tenía mucha prisa y no quería despertarte – le dijo Hermione sonriendo mientras le sacaba una playera con el sello de superman en el pecho.

– oh... – dijo únicamente Anthony mientras se ponía su playera – ¿puedo desayunar? – le preguntó sonriendo mientras Hermione le abrochaba las agujetas de sus tenis.

Hermione le sonrió y asintió – ahora te preparo tu desayuno – le dijo mientras lo tomaba de la mano y salían de su cuarto en dirección a la cocina.

– ¡lechuza! – le informó Anthony, mientras Hermione le preparaba un emparedado, al ver entrar a una lechuza por la puerta del patio trasero.

Hermione se dio media vuelta, dejando el emparedado a medio preparar sobre la barra y se dirigió hacia la lechuza, sacando; de su bolsillo delantero del pantalón; 5 knuts – ¡gracias! – dijo antes de que saliera la lechuza por la puerta.

Hermione tomó lo que había llevado la lechuza y lo desenrolló, era el Profeta. Se había vuelto a inscribir al profeta, ya que estaba en busca de empleo y de alguna escuela a donde pudiera llevar a sus hijos.

Comenzó a hojear el diario en busca de alguna información necesaria para ella, cuando se encontró con algo que jamás se habría imaginado que podría encontrar.

En una hoja completa estaba una foto de Harry, sin contar la parte en la que estaba el encabezado de la nota.

Pero no era ni cualquier nota, ni cualquier foto.

El puro encabezado daba a entender a lo que se refería la nota, así como la foto.

"Potter INFIEL" decía encabezando una foto en la que Harry aparecía besándose con una chica, pero esa chica no era Hermione, si no una a la cual Hermione nunca había visto antes con Harry.

Sintiendo sus ojos llenarse de lágrimas y, un nudo comenzando a formarse en su garganta, se dispuso a comenzar a leer, aún no sabía porque lo hacía, pero lo hizo.

"Así como lo leen y lo pueden ver, Potter engaña a su esposa Hermione...

La mañana del día de ayer se le vio andando en el Callejón Diagon con una chica; no identificada; con la cual se mostró muy cariñoso y demás.

Anduvieron por el Caldero Chorreante, Madame Malkin túnicas para todas las ocasiones, Flourish & Blotts; seguramente quería comprarle un libro a su esposa para no sentirse culpable; y hasta en Gringotts...

Al parecer tuvieron una buena tarde (como lo pueden ver en la foto)...

Sé que esto baja a Harry del pedestal en que lo teníamos, ya que lo creíamos un chico bueno... pero vemos que no es así.

Tu dolor es el nuestro Hermione, a pesar de todo lo dicho en el pasado, nadie merece esto..."

Hermione terminó de leer la nota incrédula, y talvez no la creería de no ser por todas las discusiones que habían tenido desde hacía meses atrás.

Levantó la vista, sintiendo correr varias lágrimas por sus mejillas y se encontró con la mirada preocupada de su hijo.

– Anthony... sube a tu habitación... – le pidió Hermione con la voz temblorosa.

– ¿qué tienes?... – le preguntó preocupado.

– no es nada... – dijo intentando sonreír – vamos... sube a tu cuarto... ahora te llevo tu desayuno... si se levanta tu hermana dile que no salga del cuarto... ahora voy para allá – dijo manteniendo una sonrisa forzada.

Anthony asintió y obedeció a su mamá, dejándola sola.

Y sin poderlo soportar más, Hermione comenzó a sollozar.

Estuvo ahí por mas de una hora, sola, llorando. No quería que sus hijos la vieran así, pero tampoco se sentía capaz de dejar de hacerlo.

Cuando por fin se calmó terminó de prepararle su emparedado a su hijo y le hizo otro a su hija y, asegurándose que no quedaban marcas de sus lágrimas, subió a dejárselos.

– ¡hola, nena! Por fin despiertas – dijo Hermione sonriendo forzadamente al ver a su hija jugando con Anthony.

– ¡mami! – dijo Anthony levantándose del lugar en el que jugaban y, corriendo hacia su mamá, la abrazó.

– oh, nene... – dijo Hermione sintiendo de nuevo ganas de llorar, mientras se ponía en cuclillas y abrazaba a su hijo.

– ¿ya no lloras, mami? – le preguntó su hijo sin dejarla de abrazar y Hermione negó, luchando contra ella misma para no llorar.

– vamos... – dijo separándose de su hijo – coman... ahora busco tu ropa, nena... – dijo observando a su hija, quien estaba de pie a su lado, y la abrazó dándole un beso en la sien.

Sus hijos la obedecieron y comenzaron a comer, mientras ella buscaba ropa para su hija.

Después de hora y media sus hijos estaban jugando en el jardín con Crookshanks y Torch; el pastor inglés de Harry; mientras ella esperaba a Harry en el comedor. Sabía que no iba a llegar en ese momento, pero no sabía que otra cosa hacer o mejor dicho, no deseaba hacer otra cosa.

Después de estarlo esperando por más de media hora, en la que no pudo evitar llorar de nuevo, cambió de decisión.

– ¡Anthony... Catherine! – los llamó desde la puerta del patio – vamos... ¿quieren ir con su abuelita Jacquie? – les preguntó intentando sonar alegre.

Sus hijos asintieron y corrieron hacia ella.

Después de recoger un poco de ropa, tanto de ella como de sus hijos, salió de su casa rumbo a la de sus papás.

– ¡hola, hija! – saludó a Hermione su papá al abrir la puerta – ¡¿niños, cómo están?! – dijo sonriendo hacia sus nietos sin darse cuenta que Hermione tenía marcas de haber llorado.

– hola, papá... ¿podemos pasar? – preguntó Hermione con tono triste.

– claro, pasen... ¡me da gusto verlos tan pronto! – dijo Ben sin dejar de sonreír – ¿cómo han estado Tony? ¿Caty? – dijo mientras se agachaba a saludar a cada uno de sus nietos.

Ninguno de los dos dijo nada, así como ninguno se apartaba de las piernas de su mamá.

– Ben... ¿quién es? – se escuchó la voz de Jacquie acercándose a la entrada.

– es Hermione... ¡y los niño! – le informó Benjamín mientras se levantaba.

– ¡oh, hija! ¿Cómo estás? – le preguntó su mamá sonriente, pero a diferencia de Ben, Jacquie sí pudo notar el estado de ánimo de su hija – ¿bébé, qué pasa? – le preguntó con tono preocupado.

Hermione la observó por unos segundos, y conteniendo los nuevos deseos de llorar contestó – ¿podemos hablar adentró? – preguntó sintiendo que sus ojos se llenaban de lágrimas.

Jacquie asintió haciéndoles paso para que entraran.

– ¿Ben, puedes llevarlos al cuarto de Hermione? – le pidió Jacquie refiriéndose a sus nietos.

Benjamín asintió, pero ni Anthony ni Catherine se separaron de su mamá.

Hermione los separó un poco de ella y se hincó enfrente de ellos – suban con su abuelito, ¿si? En un momento voy con ustedes, ¿esta bien? – les dijo intentando sonar tranquila y ambos asintieron – ¡los quiero mucho! – dijo abrazándolos y luego besó a cada uno en la frente.

Benjamín los tomó de las manos y los llevó hacia la planta alta, al cuarto de Hermione.

Al verlos subir Hermione se dirigió al sillón más grande y en cuanto se sentó comenzó a llorar.

– ¿bébé, qué pasa? ¡Me asustas! – le dijo su mamá visiblemente preocupada.

Hermione intentó hablar un par de veces pero de su boca no salían mas que sollozos.

– Hija, cálmate... ¿quieres que le hable a Harry? – le preguntó su mamá aún preocupada.

Hermione negó – yo... enseguida... enseguida te explicó... – decía entre sollozos intentando calmarse.

Jacquie la observó con preocupación por varios minutos hasta que Hermione logró controlar sus lágrimas.

– ¿estas bien? – le preguntó al verla más tranquila. Hermione asintió – bien, ahora dime... ¿qué pasó? –

Hermione observó hacia la nada por varios segundos y luego tomando aire comenzó a hablar – Harry me engaña... – dijo no queriendo escucharse así misma, deseando que fuera una mentira.

Jacquie la observó boquiabierta, jamás habría creído eso de su yerno.

– mamá, por favor no me veas así... yo tampoco lo creía de él... pero ya ves... ¡sólo se oculta tras su máscara de ángel! – decía Hermione ahora mas que triste, molesta.

– vamos hija... te preparo un té... – decía Jacquie levantándose del sillón e invitando a Hermione con la mano extendida.

– no... gracias, mamá... sólo venía a informarte de lo sucedido... me voy a casa de Ginny, ya hablé con ella... pero por favor no me busques allá y mucho menos le vayas a decir a Harry que estoy con ella... – le pidió Hermione mientras se levantaba del sillón, aunque; claro; no le había dicho nada a Ginny sólo que estando ahí se había dado cuenta que ese sería el primero lugar en el que Harry la buscaría.

Su mamá asintió y la observó subir las escaleras, al poco tiempo volvió a bajar acompañada de sus hijos.

– ¿Hija, estas segura que estas bien? – le preguntó Jacquie ya en la puerta de su casa.

Hermione asintió y sin decir nada se subió a su coche. Harry se lo había dado de regalo por su segundo aniversario.

Manejó por casi una hora sin rumbo, no tenía idea de a dónde iba a ir.

– mami, tengo hambre... – decía Catherine desde su silla porta bebés en el asiento de atrás.

– yo también – dijo Anthony mientras se frotaba su estómago.

Hermione los observó por el retrovisor – ahora comemos... aguanten un poco mas, ¿si? – les pidió Hermione volviendo a tomar un rumbo exacto.

– ¿a dónde vamos? – preguntó Anthony luego de cinco minutos de haber permanecido callados.

– vamos a un hotel... será divertido – dijo Hermione con calma.

– y ¿va a ir papi? – le preguntó Catherine sonriendo.

Hermione sonrió decaída, no quería alejar a sus hijos de su papá, después de todo ellos no tenían la culpa de nada, pero en ese momento no quería ver a Harry – no, nena... papi no puede venir... – dijo con pesar – tiene mucho trabajo... – les mintió.

Después de casi media hora llegaron a la entrada del Caldero Chorreante. Hermione no sabía si hacía bien en ir ahí o no, pero no se le ocurría otro lugar, así que ayudó a sus hijos a bajar y se dirigió a la entrada del local.

– Hola, Tom... – saludó Hermione al viejo dueño.

– ¡Oh, señora Potter!, ¿Cómo esta? – la saludó Tom con una amplia sonrisa – ¡vaya!, ¡Veo que los pequeños Potter han crecido bastante! –

Hermione sonrió desganada – ¿me podrías dar un cuarto? – le pidió intentando irse rápido de ahí. Al parecer la mitad de la gente que estaba ahí ya estaba enterada del engaño de Harry, pues no dejaban de ver a Hermione.

Tom asintió y sacó una llave del bolsillo del mandil que llevaba – ¿tiene equipaje? – le preguntó observando alrededor de Hermione.

Hermione negó – sólo me quedo un par de días... pero... ¿podría pedirle un favor? – dijo esto último en susurro.

Tom asintió – lo que guste... – dijo con tono amable.

– ¿podría no comentarle a nadie que estoy aquí?... y si llegara a venir mi esposo, no le diga nada, por favor... – suplicó Hermione en voz baja, recargándose en el mostrador para que la pudiera escuchar bien.

Tom asintió con una sonrisa – no se preocupe, señora... Tom nunca vio nada – le dijo con tono confidente y sin más le entregó su llave.

OoOoOoOoO

Ok acabo de ver que tengo muchas cosas que corregir (gramática), pero creo que eso tendrá que ser después sino nunca volveré a subir estos capítulos :p