Cap 31 VISITAS
– ¿qué haces aquí? – le preguntó Hermione con tono molesto.
Harry pudo ver como los ojos de su esposa se llenaban de lágrimas – necesitamos hablar... ¡aclarar una estúpida calumnia que nos está separando! – le dijo con tono serio y seguro.
Hermione lo observó, no sabía qué hacer, lo había extrañado tanto. Deseaba abrazarlo y besarlo, pero la había estado engañado quien sabe desde cuando – no creo que sea ninguna calumnia, ¡yo vi la foto! Sé que estuviste aquí con no sé quien... sé que anduviste paseándote con ella por todo el callejón... ¡sin importarte el daño que nos pudieras hacer a mi o a tus hijos! – decía con tono enojado.
– sé que esa nota les hizo daño... ¡pero créeme, jamás te haría eso! ¡Nunca! ¡Primero muerto que lastimarte de esta forma! ¡No sé de dónde sacaron esa foto, pero yo jamás te engañaría! ¡Yo estaba entrenando! ¡Hay más de quince personas que te lo pueden confirmar! Y no... – le explicaba Harry, pero fue interrumpido por Hermione.
– ¡a mi no me importa a cuanta gente le hayas pagado para que me aseguraran que estuviste entrenando! Yo sólo quiero... – decía enojada – quiero... ¡quiero que me des el divorcio! – le pidió, y sin poderlo evitar comenzó a llorar.
Harry la escuchó sorprendido – no... nunca te lo voy a dar... ¡tu no quieres eso! – decía sintiéndose destrozado.
Hermione asintió – sí... quiero el divorcio... yo no quiero vivir con un hombre que sólo se ha burlado de mis sentimientos... ¡que sólo ha jugado con mi fidelidad y mi amor! – decía sin dejar de llorar.
– ¡no! ¡Yo nunca he jugado contigo! ¡Te he sido fiel todos estos cuatro años! ¡Para mi no hay otra mujer que tú! ¡Nadie más me importa que tú! ¡Y no deseo estar con otra más que contigo! No pienso darte el divorcio – sentenció Harry.
Hermione lo observó, aún no sabía si enojarse o no. Lo amaba tanto, pero la forma en que la había lastimado no tenía perdón – ¡pues haz lo que quieras, yo no pienso regresar contigo! ¡Y ni pienses que los niños se van a ir a vivir contigo! ¡No quiero que te vean con esa golfa! – decía sin dejar de llorar.
– Hermione, yo jamás... – decía Harry, pero fue interrumpido.
– ¡no tienes idea de todo el daño que me has hecho! De todo lo que he llorado por tu engaño, porque, talvez tu no, pero ¡yo sí te amaba! ¡Te amaba de verdad! ¡Pero tu sólo jugaste conmigo! ¡Te burlaste de mi! ¡Y esto me esta destrozando por dentro como no tienes idea! – lloraba Hermione entre sollozos.
– Hermione, no... no llores por favor... escúchame, jamás me atrevería a hacerte pasar por esto... ¡porque verte así me destroza! ¡Porque te amo! – decía Harry intentando acercarse a Hermione, pero esta se dio media vuelta y caminó hacia la ventana – Hermione, nena... ¡por favor, déjame explicarte! Deja... – le decía siguiéndola, pero Hermione lo volvió a interrumpir.
– ¡¿qué quieres explicarme?! ¡¿Qué sólo fue una aventurita y que ya no va a volver a suceder?! ¡¿Eso es lo que quieres decirme?! ¡Te escucho! ¡Pero ten por seguro que no pienso volver contigo! – dijo caminando de nuevo hacia la puerta.
– no, Hermione... no digas eso... ¡créeme! ¡Te juro que jamás te engañé! ¡Y no me voy a cansar de decirte que jamás te dañaría de esa forma! ¡De ninguna forma! ¡Te amo, hermosa! Te amo... ¡no quiero perderte por una mentira! ¡No quiero perderlos! – decía Harry y sin poderse contener volvió a mostrar sus sentimientos, pero ahora ante Hermione.
Hermione lo observó sorprendida, jamás lo había visto llorar, ni una sola vez en todos los años que llevaba de conocerlo.
– nena, por favor, déjame demostrarte que no te engañé... ¡no puedo estar más tiempo lejos de ti! ¡Cada minuto sin ti me destroza el alma! ¡Por favor! ¡No me vuelvas a pedir el divorcio porque sin ti no soy nada! – le pedía Harry tomando las manos de Hermione y acercándolas a su pecho.
– Harry... no llores por favor... – le pidió Hermione sintiéndose mal consigo misma porque ahora más que nunca creía, aunque sea un poco, en que Harry no la había engañado, aunque aún tenía sus dudas.
– nena, no me importa sufrir... no, si tu estas a mi lado, porque sé que teniéndote a mi lado nada más me importa que tu bien... que el de ellos... – dijo viendo a sus hijos quienes no se inmutaban por nada del mundo mientras dormían.
– Harry... quisiera creerte, pero el reportaje... la foto... ¡Harry, no sé qué creer! – decía Hermione también derramando varias lágrimas.
– yo jamás te mentiría, hermosa... eso deberías de saberlo... si quieres no me creas ahora, pero te lo voy a demostrar... ¡de verdad, no quiero perderte! – decía Harry sin atreverse a abrazarla, pero sintiendo unos enormes deseos de hacerlo.
– ¡yo tampoco! – chilló Hermione mientras abrazaba a Harry por el cuello, llorando como una pequeña.
Harry correspondió a su abrazo deseando no volverse a separar de ella.
Pasó una semana desde que Harry fue en busca de Hermione al Caldero Chorreante y desde entonces Hermione vivía con sus papás. Por más que quería creerle a Harry le era un poco difícil, talvez se debía a la razón que le había dado ella a Harry "si no hubiéramos tenido tantos problemas desde meses atrás, no dudaría ni un segundo en tu palabra".
Harry aceptó la decisión de Hermione con la condición de que pudiera visitarlos a ella y a sus hijos, y Hermione muy poco convencida aceptó.
Hermione estaba terminando de arreglar a sus hijos, cuando...
– ¡Hija, tienes visita! – le informó Jacqueline al pie de la escalera.
– ¡voy! ¡Pásalo a la sala, por favor! – pidió Hermione con un grito desde la puerta de su cuarto – vamos, seguro es su papá... aunque es un poco temprano... – decía mientras apuraba a sus hijos, quienes estaban terminando de lavarse las manos.
– ¡me asombras! ¡Cuando anduvimos nunca fuiste tan puntual! – dijo Hermione con un tono coqueto en broma mientras bajaba las escaleras tomada de las manos de sus hijos, sin siquiera voltear a ver quien era.
– ¡yo siemprre fui puntual! – dijo una voz ronca y de acento audiblemente extranjero.
– ¡no es papi! – dijo Anthony molesto mientras observaba a quien los esperaba de pie en la sala.
Hermione lo volteó a ver sorprendida – ¿Víktor... qué haces aquí? – le preguntó mientras cargaba a Catherine en brazos mientras esta jugaba con sus coletas negro azabache que lograban controlar su cabello enmarañado.
– supe lo que te hizo Potterr y querría saberr cómo estabas – le dijo Krum con una sonrisa que molestó bastante a Hermione.
– ¡Harry no me hizo nada! – aseguró Hermione sin dudarlo, aunque no estaba segura de porqué lo había hecho si sabía que ella misma seguía dudando de él.
Krum se sorprendió al escucharla – vaya... me da gusto saberrlo... sólo quierro tenerr clarro algo... ¿porr qué vives con tus papás y no con tu marrido? – le preguntó con un deje altanero.
– bueno, creo que eso es algo que no te incumbe... esas son cosas entre Harry y yo – decía Hermione molesta.
– lo siento... no querría incomodarrte... – se disculpó Krum – ¿quierres salirr?... podrríamos llevarr a tus hijos a una heladerría – les invitó.
Y a pesar de que la propuesta era demasiado tentativa para los niños, ninguno de los dos cambió su expresión molesta ante Krum.
– lo siento, pero mi marido no tarda en venir... tal vez si hubieras venido en otro momento – decía Hermione intentando safarse de Krum, pero sin llegar a ser muy grosera.
– ¡oh bien! ¡Vengo mañana! ¿A qué horra puedes? – le preguntó Krum con una amplia sonrisa.
– mañana no puedo... tengo muchas cosas que... – se excusaba Hermione, pero fue interrumpida.
– mmm... ¿que tal pasado mañana?... u otrro día... cuando tu puedas –
– ¡Víktor! Estoy casada... no sé si lo olvidaste... pero yo amo a mi esposo – decía Hermione con tono firme aunque no dejaba de haber en el un deje de molestia.
– si él te engañó, ¿porr qué tu no lo haces también? ¡Se lo merrece! – le animaba Krum con una sonrisa.
Hermione negó – no sé que tipo de mujeres sean las que conoces, pero yo no soy así... ¡yo confío en Harry, y lo amo! – le aseguró.
– ¿lo dices enserio? – preguntó una voz a espaldas de Hermione.
Hermione volteó sorprendida para ver quien le hablaba – Harry... yo... – no sabía que decir, en gran parte le estaba diciendo todo aquello a Krum para librarse de él; ya que realmente no quería ver a nadie más;, pero por otra parte, también seguía queriendo a Harry, lo amaba como a nadie, pero la había lastimado demasiado, tanto que su orgullo no la dejaba perdonarlo.
– ¡papi! – interrumpió Anthony al darse cuenta que era Harry el que estaba fuera de la sala.
– hola, chaparro, ¿cómo estas? – le preguntó Harry mientras se acercaba a él con una amplia sonrisa e inclinándose para darle un beso en la mejilla revolvió más su cabello castaño.
– bien... te estraño... y mami también... – dijo su hijo sonriendo.
El comentario de Anthony ocasionó que Hermione se sonrojara un poco ya que era verdad, pero le era difícil aceptarlo frente a Harry.
– ¿los vas a llevar al Callejón Diagon como les prometiste? – preguntó Hermione haciéndose la desentendida del comentario de su hijo.
Harry la observó un poco dolido y asintió – siempre cumplo lo que digo... – dijo con un poco de resentimiento en la voz – vamos, gorda... – le indicó a su hija extendiendo su brazo para que se colgara de él como acostumbraba.
– ¿no vas, mami? – le preguntó Catherine desde el cuello de Harry.
Hermione negó – tengo visita... – dijo refiriéndose a Krum.
Harry salió de la sala sin decir nada con Catherine colgada de su cuello y tomando de la mano a Anthony, quien le dirigió su mirada verde a Hermione con una expresión triste.
– bien... ¿tenías algo que decirme? – le preguntó Hermione a Krum con tono seco volteando hacia él.
Krum la observó con una amplia sonrisa – ¡sal conmigo! – le pidió.
Hermione lo observó sorprendida – ¡no puedo y lo sabes! – le dijo con tono serio y decidido mientras se dirigía a la puerta de la casa de sus papás.
– ¡oh, vamos! Acabo de verr la rrelación que llevas con Potterr, ¡he visto parrejas divorrciadas que se llevan mejorr! – le aseguró Krum mientras la seguía.
– Harry y yo sólo tenemos problemas... eso es todo... – dijo Hermione con calma abriendo la puerta e indicándole a Krum que saliera – sabes que odio ser descortés con la gente, pero tengo cosas que hacer... –
– bien... perro volverré a buscarrte, eso tenlo porr segurro – dijo mientras salía de la casa y justo cuando iba a agregar algo más...
– ¡adiós! – dijo Hermione cerrándole la puerta en la cara.
En cuanto cerró subió a su habitación, enojada con Harry, con Víktor y con ella misma. Estaba siendo demasiado orgullosa y eso la estaba separando de su marido, pero Harry no había hecho nada por demostrarle que no era verdad lo de su engaño, no había hecho nada más que hablar con ella, y Hermione no dudaba de su palabra, pero estaban el artículo del Profeta y sus pleitos pasados, y eso estaba venciendo a la palabra de Harry, y haciendo que su orgullo la separara cada día más de su verdadero amor.
