Hola! Lo siento, sé que me tardé demasiado, pero he comenzado a trabajar y ya no tengo tanto tiempo como antes, apenas si pude escribir. Muchas gracias por leer mi fic y darme sus opiniones, realmente valoro sus reviews...

Cap 33 LÁGRIMAS DE RABIA

A la mañana siguiente se levantó sonriendo ampliamente, cómo no lo había hecho en mucho tiempo.

En cuanto despertó se arregló lo más rápido que pudo, no podía esperar a que llegara Harry. Tan pronto lo viera le pediría perdón, y después, con más calma, le informaría que va a ser papá por tercera ocasión. Las cosas no podían estarle saliendo mejor.

Luego de arreglarse bajó a la cocina y se preparó un tazón de cereal, no tenía mucho apetito, lo único que quería era que Harry llegara pronto.

– ¿por qué tan sonriente, bébé? – le preguntó su mamá quien también se preparaba su desayuno en esos momentos.

Hermione volteó a ver a su mamá sin dejar de sonreír – ayer me dieron una magnífica noticia – dijo antes de llevarse un bocado a la boca – bueno, dos... – corrigió con tono poco entendible, tapándose con una mano pues tenía comida en la boca.

Jacquie sonrió – ¿y se puede saber que noticias son esas? –

Hermione sonrió aún más y pasándose lo que tenía en la boca contestó – bueno, las dos son igual de importantes para mi, pero la principal es que... – decía sintiendo un nudo formarse en su garganta, pero no era un nudo de aflicción, si no de sentimientos de alegría que querían salir – bueno... ¡que Harry nunca me engañó! – dijo con una amplia sonrisa.

Jacquie la observó un poco confundida – ¿cómo que Harry no te engañó? – le preguntó con el entrecejo fruncido.

Hermione asintió – así como lo escuchas. Todo fue un engaño de la escritora esa... creo que toda esa familia me tiene mala fe... – decía recordando a Rita Skeeter – pero en fin, el punto es que Ron investigó en los lugares en que supuestamente estuvo Harry, y ahí le dijeron que no lo habían visto desde hace bastante tiempo... – le explicaba sin poder dejar de sonreír – lo único que falta averiguar es cómo le hicieron para que Harry apareciera en la foto... – dijo frunciendo un poco el entrecejo, pero al escuchar la pregunta de su mamá, volvió a sonreír.

– ¡pues me da mucho gusto escuchar eso! – dijo Jacquie con tono alegre – ¿y la otra noticia?... ¡digo debe ser una gran noticia como para que creas que es igual de importante que la que me acabas de dar! –

– pues la otra noticias es que... – decía pero se detuvo al ver entrar una lechuza a la cocina – vaya, cada día son mas puntuales... ¡gracias! – dijo Hermione mientras tomaba el nuevo número del Profeta y dejaba 5 knuts en el morralito que traía la lechuza, y después de esta acción el ave salió volando de la cocina.

– ¿y¡Sigo esperando tu otra buena noticia! – le preguntó Jacquie interrumpiendo la lectura de Hermione.

Hermione le sonrió débilmente, pero no dijo nada.

– ¿qué pasa hija?... ¿volvió a salir algo sobre Harry? – le preguntó Jacquie al ver que su hija no dejaba de leer el diario.

Hermione negó – no... no hablan de él... – dijo con un tono que Jacquie no pudo distinguir si era enojo, decepción o tristeza.

– ¿entonces¿Porqué estas así? – le preguntó preocupada.

Hermione colocó el diario en la mesa dejando a la vista de Jacquie una foto de Hermione llorando y negando varias veces, como lamentándose algo.

– ¿qué es eso? – le preguntó su mamá viendo la foto.

– bueno, la otra noticia que tenía que darte era que estoy embarazada de nuevo... – le informó Hermione, ya sin saber si sonreír, llorar o enojarse.

– bien... ¿pero eso qué tiene que ver con lo que salió en el periódico? – le preguntó Jacquie, que al igual que Hermione no sabía si mostrarse preocupada o alegre por la noticia.

– pues aquí dice que yo no quiero al bebé que espero, y dice cosas que yo jamás diría... ni aunque estuviera en la peor situación con Harry... – decía Hermione comenzando a llorar de rabia – dice que yo quiero deshacerme del bebé... que quiero perderlo... y eso no es verdad... ¡yo deseo a este bebé tanto como amo a mis hijos! – decía entre lágrimas de rabia.

– vamos hija, no te pongas así... – decía su mamá abrazándola para brindarle apoyo – no debería importarte lo que diga ese periodiquillo... no tiene fundamentos... –

Hermione se separó de su mamá limpiándose las mejillas y asintiendo – en cierta forma sí los tiene... yo le dije a Ginny que estos momentos no eran los mas indicados para haber quedado embarazada, pero lo dije no porque no deseara tenerlo, lo deseo más que a nada, si no porque no creía que a Harry le fuera a dar mucho gusto esto... pero cuando me enteré que estaba embarazada, aún no sabía que Harry nunca me había engañado... y en cuanto lo supe, en cuanto supe la verdad sobre el reportaje ese, pude ver de diferente forma mi embarazo y me alegré... – decía aún llorando, pero ahora sintiéndose un poco culpable pues sentía que hasta cierto punto, Julia Skeeter tenía razón – mamá, yo jamás dije nada de eso... yo jamás deseé perderlo... – lloraba de nuevo en brazos de su mamá.

– hija, a mi no tienes que decirme nada de eso... yo sé que jamás dirías ni una sola de esas incoherencias... vamos, no te pongas así... tu sabes que eso es mentira... – la animaba su mamá, pero se detuvo al escuchar que alguien llamaba a la puerta. Y dándole un beso a su hija en la frente se separó de ella para ir a atender.

Harry había pasado un buen día con sus hijos, se la habían pasado en la playa y en la alberca del hotel en que se habían hospedado. Todo había estado perfecto, menos sus últimos minutos ahí.

Un poco antes de que Harry tomara el trasladador con sus hijos, recibió su; ya cotidiano; número del Profeta. Y mientras esperaba a que llegara el momento de partir, se puso a hojearlo, cuando en una de esas pudo ver una foto de Hermione llorando, y preocupado comenzó a leer la nota.

"Granger no sale de una cuando ya está en otra"

Era lo que se podía leer en el encabezado de la noticia.

"Así como lo escuchan, la pobre Granger no puede terminar de reponerse del engaño de su marido, cuando ya le llega otra mala noticia.

Apenas en la noche de ayer, lloraba con su amiga Tribbiani por el engaño de su marido, cuando a media plática sintió un fuerte mareo, y dudando un poco de la causa del mareo, 'No te preocupes, seguro es por todo lo que está pasando', se dio cuenta que la verdadera causa era que estaba embarazada de nuevo.

¡Sí! Como lo escuchan, Potter no se conformó con engañarla, si no que encima también la dejó embarazada.

Y ante esta noticia, Granger rompió en un mar de llanto, deseando no estar en ese estado, 'yo no lo quiero... no ahora...', '¡porqué tuvo que pasarme esto ahora, yo no deseo a este niño!', y peor aún '¡deseo perderlo!'.

Granger, entendemos que estés en una mala situación, pero no creo que sea como para querer perder a un bebé que no tiene la culpa de nada."

Después de leer la nota, Harry se sintió bastante enojado con Hermione, como nunca lo había estado. Él entendía que ella pensara que la había engañado y que no quisiera estar con él, pero llegar al punto de querer perder a su bebé sólo por problemas de ellos, no tenía nombre.

– ¿Esta Hermione! – le preguntó con tono molesto a Jacquie en cuanto esta le abrió la puerta.

– sí, pasa... creo que necesitan hablar... – dijo Jacquie mientras cargaba a Catherine y llevaba de la mano a Anthony hacia el interior de la casa, ya que Harry había entrado sin decir nada.

– ¿en dónde esta? – preguntó regresando a dónde estaba Jacquie.

– en la cocina... – le informó – ¡Harry! – lo detuvo antes de que se diera media vuelta para ir en busca de Hermione.

Harry se detuvo y sin decir nada quedó viendo a su suegra esperando escuchar la razón por la que lo había detenido.

– no creerás todo lo que dice el diario ese¿verdad?... porque supongo que estas así porque ya lo leíste... – le dijo Jacquie con calma mientras bajaba a Catherine de sus brazos, y Harry estaba apunto de contestar, pero lo detuvo – digo, después de haber dicho una gran mentira en tu contra, yo creo que todo lo que escribe esa reportera son puras patrañas... – dijo pasando al lado de Harry con sus nietos tomados de sus manos.

Harry se quedó ahí parado sin hacer nada, simplemente reflexionando las palabras de su suegra. Y tenía razón, no sabía cómo había podido creer en lo que había escrito Skeeter, siendo que ya había dicho una grandísima mentira en su contra.

Y después de meditarlo un poco, caminó más tranquilo hacia la cocina. En cuanto abrió la puerta se encontró con la mirada triste de su esposa.

Esta al darse cuenta de su presencia lo observó apenada, pues estaba segura que ya había leído la nota.

– ¿es verdad? – le preguntó Harry con tono serio, parado en el marco de la puerta.

Hermione lo observó dudando qué decir – ¿es verdad, qué?... – preguntó apenada.

– lo que dice el Profeta... – dijo Harry sin dejar su tono serio.

Hermione apartó la mirada de su esposo y asintió lentamente – pero no todo... – dijo apenas con voz.

Harry la observó y acercándose un poco a ella – ¿qué parte es cierta? – le preguntó y se detuvo frente a ella.

– la parte en la que dice que... que estoy embarazada... – dijo sin atreverse a ver a Harry.

Harry sonrió – ¿y lo demás? – dijo conservando su tono serio.

– si te refieres a lo que dice que quiero perderlo... no es verdad... ni aunque te odiara desearía perderlo... por ninguna razón lo desearía... – decía Hermione derramando un par de lágrimas.

– ¿entonces porqué llorabas? – le preguntó Harry tomándola de la barbilla y levantando su rostro.

Hermione lo observó con ojos llorosos – porque en ese momento aún creía que me habías engañado... y la situación me hizo recordar lo que pasó hace cuatro años y me hizo creer que tú no lo querrías... – dijo entre lágrimas.

Harry le sonrió – ¿cómo pudiste haber pensado eso, hermosa? – le dijo mientras la abrazaba.

Hermione le sonrió – por tonta... pero no es así... no deseo perderlo... – le dijo al oído.

– ya lo sé, hermosa, no te preocupes... creo que demandaremos a esa reportera de segunda – le dijo sonriendo sin dejarla de abrazar.

– sí... ¡y más por haberte calumniado así! – dijo Hermione sonriendo.

Harry se separó de ella y la observó sorprendido.

– sí, ya me di cuenta que todo era mentira... Ron me hizo verlo... perdón... – se disculpó Hermione con tono apenado.

– no te preocupes... ¿cuántas veces no me he equivocado yo? – le dijo sonriendo y luego la abrazó de nuevo – te amo... no quiero separarme de ti otra vez... – le dijo antes de besarla.

Aquel beso fue como el primero para los dos, después de no haber probado sus labios desde hacía un mes, sumado con las ganas que tenían de besarse de nuevo, lo había hecho bastante especial.

Al separarse ambos se sonrieron – ¡yo también te amo! – le dijo Hermione sin dejar de sonreír – ¡y por nada del mundo deseo volverme a separar de ti! – dijo y lo volvió a besar.

– ¡Vaya¡Me alegra ver que se han reconciliado! – dijo Jacquie sonriendo mientras entraba a la cocina; tomada de las manos de sus nietos; interrumpiendo el beso de su hija y su yerno.

Harry y Hermione le sonrieron – bueno, no es la única que se alegra de esto... ¡ya deseaba estar de nuevo con mi familia! – dijo Harry sin dejar de sonreír mientras cargaba a su hija y Hermione a su hijo.

– pues espero que así sigan – les dijo Jacquie con una sonrisa mientras lavaba los trastes que había usado para desayunar – bueno¿gustan quedarse a comer? – les preguntó luego de estar en silencio unos segundos.

Harry y Hermione se voltearon a ver sonriendo – gracias mamá, pero preferiría ir a mi casa... después de todo tenemos que darle una noticia a nuestros hijos... – dijo sonriendo.

– bien... por lo pronto yo hablaré con tu papá... creo que debe saber la verdad antes de encontrarse de nuevo con Harry... – le dijo Jacquie sonriendo un poco apenada.

Hermione sonrió mientras acariciaba la mejilla de su esposo – pobre de mi maridito... ¡por todo lo que lo hago pasar! – le dijo antes de darle un corto beso.

Y después de un corto silencio salieron de la cocina para recoger las cosas de Hermione y sus hijos.

– ¿mami, papo va a dormir en tu cuarto? – le preguntó Catherine mientras le indicaba con las manos a su papá que se acostara a su lado.

Hermione sonrió negando – vamos a regresar a la casa... nuestras vacaciones se han terminado – les dijo sin dejar de sonreír.

– ¿papo, puedes venir con nosotros de vacaciones? – le preguntó su hija sonriendo.

Harry asintió – para la próxima ocasión prometo acompañarlos... – le dijo sonriendo mientras la abrazaba.

– ¿qué tienes, chaparro? – le preguntó Hermione a su hijo al ver su seriedad.

Anthony, aún en silencio, se bajó de la cama y se acercó a su mamá pidiéndole que se agachara, y así lo hizo, se hincó en el suelo para quedar más a la estatura de su hijo.

Anthony le dijo algo al oído a Hermione, ocasionando una sonrisa conmovida de su mamá y recibió un abrazo de ella.

– no, bebé, ya no voy a llorar más... no ahora que papi está con nosotros... – le dijo sonriendo y conteniendo las lágrimas que le habían provocado la preocupación de su hijo.

Harry observó a su esposa sin entender muy bien aquella escena, recibiendo una mirada llorosa y un "luego te explico" de su esposa.

Después de casi media hora ya se encontraban de regreso a la "residencia Potter", luego de haber ido a un paseo en familia. Hermione llevaba en brazos a su hijo, Harry iba manejando y Catherine iba completamente dormida en el asiento de atrás.

– ¿y cómo se la pasaron en Norwich? – le preguntó Hermione a Harry.

Harry sonrió – los niños se divirtieron bastante... no querían salir del agua... aún no puedo creer que naden tan bien – le dijo con tono sorprendido.

Hermione sonrió – pues de algo tienen que servir sus clases de natación¿no? – dijo mientras limpiaba la mejilla de su hijo, pues estaba comiendo un helado y se había ensuciado.

– pues sí, pero si los vieras... se ve realmente extraño... – decía Harry sin dejar de sonreír.

Hermione le sonrió y se inclinó hacia él para darle un beso en la mejilla – ¿y eso? – le preguntó sorprendido por el detalle de su esposa.

– ¿que no puedo besar a mi marido? – le preguntó Hermione fingiendo tono molesto, pero sin poder dejar de sonreír – además, creo que tengo que recompensarte... – le dijo borrando su sonrisa y usando tono apenado.

Harry la volteó a ver por unos segundos con mirada seria y tomó su mano mientras volteaba hacia el frente de nuevo – no tienes que compensarme por nada... no fue tu culpa lo que pasó... además no fui el mejor marido días antes de lo sucedido, así que si alguien tiene que compensar, ese soy yo – le dijo sonriendo.

Hermione sonrió – ya sé cómo me puedes compensar... – le dijo con tono pícaro.

Harry, ante el comentario de su esposa, la volteó a ver sorprendido.

Hermione se rió un poco por la reacción de su esposo, pero no dijo nada al respecto – puedes invitarme a cenar a algún lugar romántico, dejo a los niños con mi mamá y después podemos hacer otras cosas... – le dijo continuando con su tono pícaro.

Harry iba a decir algo, pero fue interrumpido por su hijo.

– no... yo no quiero ir con mi abue... yo quiero estar contigo... – decía con el entrecejo fruncido.

Hermione le sonrió a su hijo – vamos nene, tu papi y yo queremos estar un rato a solas... – le decía con tono serio.

– pero yo quiero estar contigo – pedía Anthony haciendo un puchero en señal de enojo.

– vamos Chaparro, hoy estarás con nosotros... y mañana te prometo llevarlos a ti y a tu hermana al estadio y después van con su abuelita – le dijo Harry.

Anthony guardó silencio por unos segundos y luego asintió – ta bien... ¡pero también quiero otra nieve! – les condicionó.

Hermione abrió la boca por la sorpresa ante la condición de su hijo – eso no, ya lo sabes Tony... – le decía con el entrecejo fruncido, pero al recibir miradas contradictorias de Harry cambió su expresión – sólo te la daremos si te portas bien mañana cuando vayas con tu papá¿esta bien? – le dijo mientras intentaba acomodar el cabello de su hijo inútilmente.

Anthony le sonrió y asintió – ¡ta bien! – dijo volteando a ver a su mamá y luego de unos segundos se recostó sobre su pecho, totalmente agotado.

Hermione lo acomodó en sus brazos y lo tapó con una manta que llevaba en la mochilita donde guardaba la leche de sus hijos.

– tendremos que contarles más tarde lo de su hermanito – le dijo Hermione a Harry sonriendo.

En minutos llegaron a su casa, en todo el camino Anthony había ido muy inquieto, pero Hermione no le dio demasiada importancia.

– descansa, mi niño... – le dijo Hermione a su hijo mientras lo acostaba en su cama.

– ¿qué te parece si adelantamos lo de mañana? – le preguntó Harry a su esposa, con tono pícaro, luego de haber acostado a Catherine en su cama.

Hermione sonrió mientras se acercaba a Harry – pues... podría preparar algo de comer y después... podríamos irnos a acostar temprano... – decía con una sonrisa coqueta mientras lo rodeaba por el cuello.

Harry sonrió y besó a su esposa – vamos a comer... – le dijo cuando se separaron.

Hermione lo tomó de la mano y lo guió a la salida del dormitorio de sus hijos.

– mami... – los detuvo Anthony.

Hermione volteó hacia la cama de su hijo – ¿qué pasa, chaparro? – le preguntó mientras se acercaba a él – ¿qué tienes, bebé? – le preguntó preocupada pues Anthony aún estaba dormido, pero tenía un par de lágrimas en las mejillas. Sin pensarlo mucho tomó en brazos a su hijo – bebé, no llores, mami esta contigo... – dijo mientras mecía a su hijo en sus brazos.

– ¿qué tiene? – le preguntó Harry preocupado, sentándose al lado de su esposa.

Hermione se encogió de hombros – ¿gordo, qué pasa? – le preguntó a su hijo al verlo abrir los ojos.

Anthony inmediatamente se refugió en el pecho de su mamá – mami... – dijo comenzando a llorar.

– bebé, aquí estoy... – le dijo Hermione abrazándolo – creo que tendremos que posponer nuestra comida... – le dijo a Harry con una sonrisa débil.

Harry le sonrió y negó – no te preocupes, ya habrá muchas otras comidas – le dijo antes de hacerle una caricia a su hijo.

– hacía tiempo que no tenía pesadillas – le dijo Hermione a Harry mientras preparaba algo de comer, aún con Anthony en brazos – ¿seguro que no vio nada en Norwich? – le preguntó con calma.

Harry negó – no, no me separé de ellos ni un minuto... talvez lo alteró un poco el viaje por trasladador – dijo mientras se servía un poco de comida.

Hermione se encogió de hombros y asintió dándole la razón a su esposo, pero sin estar muy segura, al igual que él.