Hola! Dios ahora sí... la tardanza se está haciendo parte de mi... pero (si alguien entra al foro de Warner ya sabrá) estuve de lleno en los finales y el trabajo no ayudaba mucho, además comencé un fic, que mi idea era hacerlo corto, pero al final resultaron alrededor de 60 paginas en word... espero que me puedan comprander... prometo publicar pronto el otro fic se llama: Déjame decir que te amo (título de una canción de Ricardo Arjona, pero esta vez no me basé en la canción, sólo tomé el título)... En fin, aquí está por fin el capítulo 37... me fue bastante difícil escribirlo... espero que les guste... Y mil gracias a todos por su paciencia y por seguir leyéndome!

Cap 37 DESAPARICIÓN

Hermione estaba en el estudio leyendo bastante concentrada el libro muggle que le había regalado su papá unos días atrás, mientras Harry jugaba con sus hijos; Anthony llevaba la correa que Harry tenía atada al cuello y Catherine iba montada en su espalda como si fuera un caballo.

– ¡vamos, papi-caballi! – decía Anthony tirando de la correa para hacer que su papá avanzara, mientras este se reía siguiendo a su hijo por todo el estudio.

– ¡sostente bien, Caty! – dijo Hermione como advertencia, levantando la vista de su lectura para observarlos pasar frente al escritorio; Harry ya no tenía en el rostro ni una sola marca de aquella pelea, a pesar de haber dejado que sus heridas se curara de la forma muggle.

– no te preocupes, usé un hechizo de protección – le dijo Harry con calma, mientras daba vuelta, guiado por su hijo, para pasar detrás de su esposa.

– te quedarás con ellos¿verdad? – le preguntó Hermione mientras se levantaba de la silla para llevar el libro que estaba leyendo al librero que estaba al lado derecho del escritorio, por donde paseaban su esposo y sus hijos.

Harry asintió volteándola a ver – pero aún no entiendo porqué pasará Ginny por ti¡yo soy el que debería acompañarte! – dijo con tono inconforme, haciendo sonreír a Hermione, mientras Anthony tiraba de la correa intentando hacer que siguiera caminando.

– parece que al fin decidieron tener hijos – dijo sin dejar de sonreír acercándose a ellos – ¡se portan bien con su papá, eh! – les indicó a sus hijos acariciando sus mejillas, y ambos asintieron – ¡y lo cuidan! – les dijo haciéndolos reír.

– ¿cuándo es tu próxima cita?... ¡Yo quiero ir por lo menos a una!– le preguntó Harry intentando levantarse, pero al erguirse completamente Anthony quedó colgado de la correa, haciendo que Hermione se inclinara rápidamente para tomarlo en brazos – gracias... – dijo con gesto de dolor, pasándose la mano por el cuello, mientras que con la otra sostenía a Catherine.

– ¿estás bien? – le preguntó Hermione preocupada, acercándose para observar su cuello, que estaba un poco rojo – ven, te pondré una pomada... – le dijo tomándolo de la mano, pero Harry negó.

– no es nada... mejor te acompaño a la puerta... no hay que hacer esperar a la señora Tribbiani – dijo sonriendo, antes de rodearla por la cintura, y la guió hacia la puerta, que no paraba de sonar – creo que la señora Tribbiani está de mal humor... – dijo antes de abrir la puerta, topándose con Ron, y al verlo no pudieron evitar mostrarse preocupados.

– ¿qué te pasó? – le preguntó Hermione bastante preocupada, tomando a su amigo de un brazo y haciéndolo pasar, pero al dar un paso el pelirrojo casi se va de bruces.

– ¡cuidado! – dijo Harry sosteniéndolo con un brazo, y Hermione no tardó en tomar a Catherine en brazos para que su esposo pudiera ayudar a su amigo con libertad.

El pelirrojo tenía heridas y golpes por todo el cuerpo, y aunque parecía que tenía bastante tiempo que habían sido hechas; pues había sangre seca en ellas; algunas aún sangraban; así como algunas de sus prendas estaban desgarradas y manchadas de sangre.

– ¿qué tene mi tío? – le preguntó Anthony, bastante preocupado, a su mamá, soltando la correa que aún estaba atada al cuello de su papá.

– tu tío tuvo un accidente...vamos, se quedarán aquí unos momentos... – les dijo mientras los dejaba en el amplio corral que les habían hecho para cuando ambos estuvieran ocupados; y sus dos hijos asintieron.

– acuéstate aquí... – le indicó Harry a su amigo ayudándolo a acomodarse en el sillón más amplio del estudio – ¿qué pasó? – le preguntó preocupado, sentándose en la mesa que estaba frente al sillón.

– voy a... a manchar el sill-ón... no creo que... a Hermione le gus-te eso... – dijo Ron con una media sonrisa, intentando reincorporarse.

Harry sonrió impidiéndole levantarse – olvida eso, estoy seguro que Hermione te dará oportunidad de que te recuperes antes de golpearte... – le dijo haciéndolo sonreír dolorosamente – lo siento... – dijo sonriendo apenado – vamos, dime ¿qué pasó? – le insistió saber, mientras Ron intentaba acomodarse mejor en el sillón.

– antes de hacerte hablar necesitamos curarte esas heridas... – dijo Hermione mientras entraba al estudio cargando tanto su botiquín muggle como el mágico.

– tu mujer me quiere matar... – dijo Ron preocupado al ver el enorme frasco de alcohol.

– no quiero matar a nadie – le dio Hermione con tono serio – es necesario emplear el método muggle para muchas de tus heridas... – dijo manteniendo su tono serio, mientras se hincaba en la alfombra entre Harry y Ron; y este último no pudo evitar mostrarse preocupado al ver a su amiga sacar un enorme trozo de algodón y bañarlo en alcohol.

– puedo preguntarle mientras lo curas¿no?... – le preguntó Harry a su esposa, sintiéndose bastante ansioso por saber qué le había pasado a su amigo, y Hermione asintió mientras desinfectaba con cuidado las heridas de su rostro. – bien... ¿qué demonios te hicieron? – preguntó Harry en una mezcla de enojo y preocupación, recibiendo una mirada sorprendida de su esposa.

– se más cortés... – lo reprendió Hermione antes de voltear de nuevo hacia Ron – ¿te asaltaron? – le preguntó mientras volvía a poner su atención en las heridas de su amigo, pero el chico negó – ¿entonces?... no creo que tú hayas ido a buscar pleito... por lo menos no solo... – dijo haciendo un enorme esfuerzo por no decir el nombre de su esposo, y el chico volvió a negar.

– fueron a-a buscarme a-l Ministerio... me esperaron e-n el callejón... donde suelo ocultar mi coche... esperar-on a que abriera la... puerta... – les contaba hablando con dificultad – después me atac-aron dos tipos... intenté sacar m-i varita, pero alguien más me lo impidió... no pude ver nada... sólo... me dijeron que n-no me volviera a meter con... Krum... – dijo observando preocupado a Harry, como intentándole decir que eso no era todo, y el chico de mirada verde lo entendió perfectamente.

– ¿cómo pudo hacer eso? – preguntó Hermione bastante molesta – ¡esto no se puede quedar así! – decía sacando un par de ungüentos mágicos, para usarlos en los hematomas del rostro y el tórax de su amigo.

– ¡claro que no se va a quedar así!... ¡lo voy a matar! – dijo Harry poniéndose de pie y dando un paso dispuesto a salir del estudio, pero Hermione lo detuvo tomándolo rápidamente por el tobillo.

– tú no vas a matar a nadie, mejor ve con tus hijos mientras termino de curar a Ron... – le dijo con tono molesto, observándolo con seriedad, y Harry asintió derrotado, saliendo del estudio– ¡de paso atiende la puerta! – dijo al escuchar que llamaban a esta – ¿qué le dirás a Sophie? – le preguntó preocupada.

– no quiero preocuparla... le diré que me asaltaron... – dijo con gesto preocupado, hablando con más facilidad, gracias a los ungüentos que estaba usando su amiga.

– me parece bien... se preocupará si se entera que hay otro loco detrás de ustedes... – dijo Hermione haciendo reír a su amigo – ¡lo digo enserio!... yo me moriría si veo llegar así a Harry... y más sabiendo que en parte es mi culpa... – le dijo bastante preocupada, pero Ron negó.

– tú no tienes la culpa de nada... ese imbécil no entiende que tú estás casada y que amas a tu esposo... sólo él tiene la culpa... pero no te preocupes, en cuanto demostremos que usó una maldición imperdonable¡lo meteremos a Azkaban! – dijo sonriendo.

– muy bien... sólo no lo vuelvan a buscar a él... sería más fácil y menos peligroso que buscaran a Matt... – le dijo Hermione con su común tono mandón – y por favor... ¡intenta ya no ir al Ministerio en coche! – le dijo haciéndolo sonar más a orden que a petición, y Ron asintió.

– Hermione, te buscan... – dijo Harry entrando al estudio.

– ahora voy... consigue un poco de poción murtlap, ayudará a que tus heridas sanen rápidamente – le sugirió a su amigo mientras acomodaba sus botiquines con ayuda de Harry, y salió de ahí sin decir nada más.

Harry se aseguró de que Hermione ya no estaba cerca, antes de sentarse de nuevo frente a su amigo – ¿cómo te sientes? – le preguntó un poco preocupado, y Ron asintió con calma – bien... ¿qué más te dijeron esos idiotas? –

Ron se reincorporó un poco volteando hacia la puerta del estudio para asegurarse de que no había nadie cerca y se volvió a acostar observando preocupado a su amigo – me dijo que te advirtiera que cuidaras a tu familia... – le dijo en susurro, pero Harry lo escuchó perfectamente, y no pudo evitar mostrarse bastante preocupado, mientras comenzaba a negar.

– no... ¡no, él no puede hacerle nada a Hermione y a mis hijos... ¡no sería capaz!... – dijo levantándose de la mesa y comenzando a caminar por todo el estudio – ¿sería capaz? – preguntó volteando a ver a su amigo, quien se encogió de hombros, también visiblemente preocupado – digo, que se meta conmigo... que tome venganza conmigo... o contigo... nosotros lo fuimos a buscar y a golpear... pero ¿Hermione?... ¿Catherine y Anthony?... ¿ellos qué demonios tienen que ver! – decía bastante preocupado.

– sí... sólo espérame un segundo... – escucharon la voz de Hermione, lo que los hizo callarse y aparentar que nada pasaba – Harry, me voy a ir con Ginny... Caty y Tony se quedaron dormidos, por favor cuídalos... – dijo antes de acercarse a él y darle un beso en los labios – prometo que no me tardaré... – le dijo sonriendo – no olvides conseguir la poción... – le dijo con su común tono mandón a su amigo, quien asintió sonriéndole débilmente, y salió del estudio.

Harry y Ron se quedaron callados por unos segundos, hasta escuchar que cerraban la puerta de la entrada – ¡tengo que hacer algo! – dijo Harry con tono decidido, volteando a ver a su amigo, quien asintió con gesto serio.

– ¿estás seguro que no hay problema? – le preguntaba Hermione mientras ayudaba a su hijo a arreglarse – es el primer entrenamiento después de ese receso – le dijo antes de darle un beso a su hijo – ¿te portarás bien? – le preguntó sonriéndole y Anthony asintió.

Habían pasado ya un par de semanas desde que Ron había llegado herido a su casa y por fin iba a regresar a sus entrenamientos – no te preocupes, Tony es muy profesional – dijo sonriendo mientras tomaba a su hijo en brazos – nos vemos, bébé – dijo dándole un beso en los labios – adiós, chaparra... – se despidió de su hija, que los observaba desde su cama, y le dio un beso en la frente.

Bajó con su hijo en brazos y salió de la casa para ir a su entrenamiento en coche.

– ¿vamos a volar? – le preguntó Anthony emocionado, y Harry le asintió sonriendo – ¿y voy a poder volar yo solito? – le preguntó aún más emocionado, pero su papá negó.

– sabes que a mamá no le gusta que vueles solo... – le dijo con tono serio, y no pudo evitar sonreír al ver el gesto molesto de su hijo – prometo dejarte atrapar la Snitch – le dijo haciéndolo sonreír de nuevo.

Manejó por casi media hora, intentando entretener a su hijo contándole sobre sus partidos cuando estaba en Hogwarts. Cuando comenzó su entrenamiento no hubo necesidad de decirle a Anthony que se quedara en la banca, junto al equipo suplente, pues en cuanto salieron de los vestuarios, el pequeño corrió a ocupar el mejor lugar para poder ver a su papá. Estuvo muy atento al entrenamiento y cada que veía a su papá volar en busca de la Snitch aplaudía emocionado, en una ocasión hasta se paró sobre su lugar al verlo volar en picada.

– muy bien, equipo... no olviden, mañana entrenaremos en la madrugada, se acerca el primer partido y no queremos estar fuera de condición... – les decía Alan mientras bajaban de sus escobas, y Anthony no tardó en acercarse a su papá sonriendo ampliamente.

– ¿quieres volar? – le preguntó Harry sonriendo, y su hijo asintió estirando sus brazos hacia él – muy bien, chaparro... ¡vamos! – dijo montándolo en la escoba, delante de él y, dando una patada en el césped, se elevó lentamente.

– ¡rápido, papi, rápido! – le pedía inclinándose sobre el palo de la escoba, haciendo sonreír a Harry, quien se inclinó un poco para aumentar la velocidad.

– ¿quieres atraparla? – le preguntó mostrándole la pequeña Snitch dorada que llevaba en su puño, y Anthony asintió sonriendo ampliamente – muy bien... observa cuidadosamente... – le dijo mientras abría su mano dejando que la Snitch desplegara sus alas, y no tardó en comenzar a volar, siendo seguida por la vista de los dos Potter.

Jugaron por más de una hora, en la cual Anthony localizó él mismo la Snitch dos veces, y Harry sólo lo ayudaba guiando la escoba hacia dónde su hijo se lo indicaba o hacia donde él se lo sugería.

– vaya, vaya... que tierrno... ¡padrre e hijo volando juntos! – decían con tono burlesco.

Harry volteó inmediatamente al reconocer al dueño de aquella voz – ¿qué haces aquí Krum? – le preguntó enojado, sosteniendo de manera protectora a su hijo, haciendo reír al Búlgaro.

– tu hijo no me interesa, Potter... – dijo sin dejar de sonreír, mientras montaba su escoba – ¿quieres demostrarle a tu hijo quién es mejor buscador?... ¿quién realmente se merece estar con su mamá? – le preguntó con una sonrisa desdeñosa, haciendo que se tensaran los músculos del rostro de Harry y se pusiera rojo al instante.

– el Quidditch no demuestra nada, pero si quieres que te ponga en ridículo... ¡vamos! – decía enojado, y se acercó a las gradas, para dejar a su hijo ahí – espérame aquí, chaparro – le dijo bajando a su hijo de la escoba y el pequeño asintió.

– ¡demóstrale que eres el mejor buscador! – le dijo frunciendo el entrecejo, pero con tono orgulloso, haciendo sonreír a su papá.

Voló hasta donde se encontraba Krum y lo encaró – ¿estás listo para ser humillado? – le preguntó con gesto serio, y el Búlgaro se rió.

– deberría serr yo el que te prregunta eso... ¿estás listo parra serr humillado frrente a tu hijo? – le preguntó con una sonrisa desafiante, haciendo que Harry se enojada más.

– jamás sucederá eso... – dijo antes de dejar ir la Snitch, y los dos buscadores emprendieron el vuelo, en busca de la pequeña esfera dorada.

Llevaban más de media hora buscando la Snitch, y no había rastro de la pequeña pelotita, Harry debía ganarle, no podía permitir que lo dejara en ridículo frente a su hijo. Aguzaba la vista, observando cada rincón del campo, debía atrapar la escurridiza esfera antes que aquel Búlgaro.

Sintió como si de repente se formara un hueco en su estómago y una sonrisa se dibujó en su rostro, la había encontrado, ahí estaba la Snitch, a tan sólo unos metros de donde estaba sentado Anthony, quien no le apartaba la mirada de encima. Y voló a gran velocidad, pegando su cuerpo al palo de la escoba.

– ¡vamos, papi! – comenzó a gritar emocionado Anthony, al ver que su papá había localizado la Snitch.

Y Harry alcanzó a ver a Krum acercarse a él volando rápidamente, pero Harry estaba a sólo dos metros de la esfera... uno... lo iba a conseguir, su hijo vería que era el mejor... cerró su puño aprisionando la pequeña esfera¡lo había logrado!.

– ¡sí! – dijo dando un golpe en el aire, sin darse cuenta de que Krum no se había acercado a él – ¿qué tal se siente ser humillado? – le preguntó buscándolo con la vista, sin dejar de sonreír, pero un grito lo alertó.

– ¡papi! – gritó Anthony asustado, mientras Krum lo tomaba por la cintura con un brazo y se elevaba mientras el pequeño seguía llorando, clamando la ayuda de su papá.

– ¿qué haces, imbécil!... ¡deja a mi hijo en paz, él no tiene nada que ver! – le gritaba Harry mientras los seguía volando detrás de ellos – ¡imbécil, déjalo!... – gritaba desesperado, volando unos cuántos centímetros detrás de ellos, se estiró lo más que pudo, pero apenas alcanzaba a rozar con la punta de sus dedos las ramitas de la escoba, y sin que se lo esperara, desaparecieron.

Estuvo más de dos horas en el estadio, intentando encontrar alguna pista que lo llevara a donde fuera que tuviera a su hijo o esperando que Krum se apiadara de él o de Hermione regresando con su hijo, no podía hacerles eso.

Regresó a su casa sin saber qué hacer, su hijo no podía desaparecer así como así... ¿cómo se lo diría a su esposa?... le habría gustado no regresar a su casa hasta haberlo encontrado, pero eso la preocuparía más.

Subía las escaleras mientras comenzaba a hacerse audible la voz de su esposa, reía divertida, y al escuchar la risa de su hija quiso salir de ahí, tener a Krum frente a él y matarlo por lo que estaba apunto de hacerle a su esposa.

– ¿quieres usar este?... ¿segura? – le preguntaba a su hija con tono alegre, mientras la pequeña intentaba quitarle el labial.

– no, amor... ¡te queda mejor este! – le dijo mostrándole otro labial, y al ofrecérselo a su hija pudo ver a su esposo parado en el umbral de la puerta – ¡Harry!... cielos, no te oí llegar... ¿cómo les fue?... tardaron más de lo normal, seguro Tony quedó rendido... ¿dónde está? – le decía mientras recogía su maquillaje – se quedó dormido¿no es así?... sabía que regresaría agotado... –

– Hermione... –

– ... y sobre todo ahora que tardaron más de lo normal... – decía sin dejar de sonreír, ignorando los débiles murmullos de su esposo – iré a darle las buenas noches... estoy segura que no se despertará hasta mañana... – dijo acercándose a la puerta, y estuvo apunto de pasar al lado de Harry, pero la detuvo – ¿qué pasa? – le preguntó confundida, pero sin dejar de sonreír.

– Hermione yo... Tony... nosotros estábamos... – decía preocupado sin saber cómo decirle lo que había pasado.

– ¿le pasó algo?... ¿se cayó de la escoba?... ¡oh, Harry, te dije que tuvieras cuidado!... – le decía bastante preocupada e intentó ir de nuevo a la habitación de sus hijos, pero Harry se lo volvió a impedir.

– no está aquí... – le dijo en susurro, recibiendo una mirada asustada de Hermione.

– ¿está en el hospital?... ¡Dios!... ¡vamos ahora mismo! – decía alterada, regresando por su hija, pero Harry la volvió a detener.

– no... no está en el hospital... él... Krum se lo llevó... – dijo sin atreverse a mirarla a los ojos.

– ¿có-cómo que se lo llevó?... – le preguntó confundida, buscando la mirada de su esposo.

– nosotros estábamos... Krum me retó... jugamos Quidditch y... Tony estaba muy entusiasmado... – decía sentándose en la orilla de la cama sin levantar la mirada – yo... no me di cuenta cuando lo tomó en brazos... intenté alcanzarlos, pero desapareció con Tony... – dijo llevándose las manos al rostro – yo... lo siento, Hermione... no... no quería... jamás imaginé que haría algo así... – decía con los ojos llenos de lágrimas – no quiero que le pase nada a Tony... – dijo sin poderse contener más y enseguida sintió la manitas de su hija tomar su mano y enjugar su mejilla.

– no llores, papi... Tony está bien... – le dijo mientras lo abrazaba, y Hermione se hincó frente a él abrazándolo, y Harry no tardó en corresponderle.