No sé si disculparme o quedarme calladita... creo que no tengo ningún derecho a dar excusas, aunque también creo que tienen derecho a saber porqué tardé tanto. Ahora no fue la escuela, porque he tenido tiempo de escribir otras cosas (Déjame decir que te amo, Truco o Beso, un fic en el que estoy trabajando que se llama ;tentativamente; Come What May y un song fic de la canción Mi Vestido Azul de la novela Floricienta), sólo fue un bloqueo creativo en ese fic... tenía toda la idea de lo que pensaba hacer en mi cabeza, pero no sabía cómo escribirla, no sé si le haya pasado algo así a alguno de ustedes. Así que mientras me inspiraba, me puse a escribir otros fics... espero que me puedan disculpar (cielos, no sé cómo les puedo pedir eso después de que los hice esperar por tanto tiempo...)
Bueno, ya, sin molestarlos más, aquí les dejo el capítulo...
Cap 38 DOS DÍAS
Hermione caminaba por toda su casa, entraba y salía de las habitaciones buscando quien sabe qué cosa, mientras los murmullos se hacían escuchar desde el estudio.
– ¡maldita sea! – se quejó golpeando la puerta de la habitación que habían decidido sería para su futuro bebé, y se sentó en el piso llevándose ambas manos al rostro, intentando no llorar – Harry... Harry... ¡Harry...! – lo llamaba sintiéndose desesperada y su esposo no tardó en llegar a la habitación, hincándose inmediatamente a su lado.
– mi vida, no... – le dijo preocupado, abrazándola, dejando que ocultara su rostro en su pecho, mientras ella se aferraba a su camisa comenzando a sollozar – perdón, mi vida... prometo que lo vamos a encontrar... no... no le... Tony estará con nosotros pronto, lo prometo... – le dijo acariciando su cabello, mientras ocultaba su rostro en su hombro, intentando ser fuerte, por ella, por su hija... por Tony.
– ehm... ¿Harry...?... – lo llamó Ron, pero Harry no se separó de su esposa, quien no dejaba de llorar aún aferrada a su camisa – Caty pregunta por ustedes... está un poco asustada... – les dijo preocupado.
Acomodó el cabello de su esposa con una mano, mientras la hacía reincorporarse – sé que no es justo que te lo pida, pero debemos ser fuertes, Caty nos necesita también... – le dijo observando sus ojos irritados por las lágrimas, mientras él mismo intentaba no llorar.
Hermione asintió, sintiendo a Harry enjugar sus mejillas – vamos con Caty... – dijo, y se llevó rápidamente una mano a la boca, ahogando un sollozo, no quería que su hija la escuchara llorar, eso sólo la asustaría más.
Harry la volvió a abrazar – te prometo que lo encontraremos, amor... no me importa tener que buscarlo yo mismo por todo el mundo... ¡lo encontraremos!... ya hay autoridades mágicas y muggles buscándolo... lo vamos a encontrar... – decía sin poder evitar que una lágrima resbalara por su mejilla – ahora bajamos, Ron... – dijo sabiendo que su amigo aún estaba en el umbral de la puerta esperándolos.
– si... si le hace algo... son tres días, Harry... yo... jamás debí... no debí confiar en él... – decía Hermione entre lágrimas, hablando contra el pecho de Harry, quien negó inmediatamente sin dejar de abrazarla.
– esto no es tu culpa, mi amor... esto... lo mataré si se atrevió a tocarlo... – decía desesperado y Hermione se separó de él, mirándolo a los ojos; esforzándose por no volver a llorar; y le dio un beso en los labios, intentándole decir que ella estaba a su lado, que siempre iban a estar juntos y que se solucionaría lo que estaba pasando, todo eso en ese sencillo y dulce beso.
Se reincorporaron en silencio y bajaron juntos, intentando mostrar calma ante su hija, que los esperaba junto a los papás de Hermione.
La casa de los Potter había estado llena de gente desde que Harry le había informado a su mejor amigo lo que había pasado. No dejaban de enviar lechuzas y hablar con las autoridades mágicas de otros países; Benjamín, el papá de Hermione, era el que se había encargado de informar a las autoridades muggles, estaban ahí para apoyar a su hija, para ayudarla a cuidar a Caty y, al igual que sus amigos, atender las cartas o llamadas que podrían ser buenas o malas noticias.
– gracias, mamá... – le agradeció Hermione observándola a varios metros de distancia, mientras su hija corría hacia ella – hola, nena... ¿cómo estás? – le preguntó a su hija, sentándose frente a ella, mientras la pequeña la abrazaba.
– tengo miedo... – le dijo con voz llorosa, ocultando su rostro en el cuello de su mamá.
Hermione la sentó sobre sus piernas, acomodándola de manera que no le incomodara su vientre, mientras la abrazaba acariciando su espalda – ¿qué pasó, nena?... ¿porqué tienes miedo? – le preguntaba en susurro, mientras su hija la abrazaba con fuerza.
– se ríe mucho y... no abre la puerta... – decía comenzando a llorar.
Levantó la mirada en busca de su marido, que estaba a sólo unos metros de ellas escuchando lo que le decía Sophie – ¿Harry?... – le habló casi con un murmullo, no podía creer que no hubiera pensado antes en eso, después de todo los gemelos muggles solían sentir lo que sentía su gemelo, y Caty y Tony eran cuates, pero eran magos, debían tener una conexión especial – ¡Harry!... – lo llamó con más insistencia, captando la atención de su marido.
– ¿qué pasa? – le preguntó preocupado, acercándose a ellas.
– Caty tiene miedo... – le dijo sin dejar de abrazar a su hija, recibiendo una mirada confundida de su esposo – dice que se ríe mucho y no abre la puerta – dijo esperando que Harry le entendiera perfectamente, y al principio lo dudó pero no tardó en entenderle.
– ¿quieres decir que ella... ellos? – decía sorprendido y Hermione asintió.
– Tony también tiene miedo... – dijo preocupada, intentando no llorar mientras Harry la ayudaba a reincorporarse – Harry... ¡tiene miedo! – decía al borde de las lágrimas, recibiendo un abrazo de su esposo.
– tranquila, mi vida... estoy seguro que está bien... creo que si le hubiera pasado algo Caty lo habría sentido... – dijo observando a su hija, que ahora dormía recostada en el hombro de su esposa, aún llorando un poco.
Hermione asintió intentando convencerse de que lo que decía su esposo era cierto su hijo estaba bien, sólo tenía miedo, Krum no le había hecho nada, sólo quería hacerlos sufrir a ellos, a ella por su rechazo y a él por... a Harry porque ella lo amaba a él y no a Krum.
Caminaron juntos hasta el estudio, donde estaban los señores Weasley, Ron y Sophie, Ginny y Benny y los papás de Hermione. Sus amigas se acercaron rápidamente a ella y la guiaron hasta donde estaba su mamá, quien la abrazó dejando que se recostara en su hombro, sin dejar de abrazar a su hija, quien dormía en su regazo.
– tiene miedo, mamá... – dijo angustiada, intentando de nuevo contener los deseos de llorar. No podía creer que Krum pudiera ser tan cruel, cómo podía haberle hecho eso, se había aprovechado de que su hijo no podía defenderse de un mago preparado como él, deseaba tenerlo en esos momentos frente a ella – lo odio, mamá... ¡lo odio!... ¿cómo puede hacer sufrir a un niño de esa manera?... no sé dónde quedó el chico amable que conocí en el colegio... – decía con coraje, mientras su mamá la abrazaba luego de que Ginny tomara en brazos a Catherine.
Observó toda la habitación, Ginny y Sophie platicaban en voz baja mientras la pelirroja arrullaba a Catherine, Ron y Benny atendían llamadas y recibían las lechuzas con gesto preocupado, y su papá y el señor Weasley hablaban con Harry, quien observaba el escritorio con gesto ausente, a penas parpadeando, una mano en la cintura y la otra en la cabeza, revolviéndose más el cabello, y se levantó de su lugar para acercarse a él.
– vamos a comer algo... – le dijo tomando la mano que tenía en su cintura, recibiendo una mirada un poco confundida de su esposo – ven... – dijo en susurro, alejándolo de su papá y el señor Weasley, caminaron hasta la cocina, donde se dio cuenta de que Harry seguía observándola confundido – tú hijo tiene hambre... – le dijo acariciando su vientre con una mano, aún tomando la mano de su esposo, quien sonrió débilmente.
– te prepararé algo de comer... – dijo antes de acercarse a ella y, tomándola con suavidad por la nuca, le dio un beso en la frente.
– sí... no se preocupen... – les dijo Harry a Ron y Sophie mientras les abría la puerta de la entrada. Ya era más de media noche y aún no tenían noticias de su hijo o de dónde estaba.
– de verdad, Harry, nos quedaríamos pero Alexandra está enferma y los papás de Sophie no la pueden cuidar toda la noche... – se disculpó con gesto apenado.
Harry asintió con gesto abatido – lo sé, Ron... no te preocupes... y... gracias... – dijo dándole unas palmadas en la espalda, antes de regresar a la sala, donde estaban sólo Hermione, cargando a su hija, y los señores Granger.
– ¿ya se fueron? – le preguntó Hermione con gesto triste, mientras acariciaba el rostro de su hija, quien la observaba con seriedad, y Harry asintió.
– iban por Alexandra, está con los papás de Sophie... – dijo antes de sentarse a su lado y tomó la mano con la que abrazaba a Catherine mientras la rodeaba por la espalda, haciendo que se recargara en su pecho – duerme un poco... debes descansar... – le dijo luego de besar su cabello, dejándola refugiarse en sus brazos.
– no puedo más, Harry... necesito, por lo menos, saber que está bien... ¡necesito verlo!– lloró mientras Harry las abrazaba con fuerza, acomodando a Caty sobre sus piernas y dejando a Hermione ocultar su rostro en su pecho.
– lo volveremos a ver, mi vida, te lo juro... – decía sin dejarla de abrazar, para luego darle un beso en la frente.
– vayan a descansar, nosotros nos quedaremos aquí por si llama alguien o llega alguna lechuza... – les dijo Ben y Harry asintió con gesto serio.
– vamos... – le dijo a su esposa, mientras se levantaba, cargando a su hija con un brazo y abrazando a Hermione con el otro – bajaré en unos momentos... – dijo dirigiéndose a sus suegros y subió hasta su habitación con su esposa e hija.
– no te vayas... – le pidió Hermione al ver que Harry iba salir, luego de haber acostado a Caty a su lado.
La volteó a ver un poco confundido y se acercó a ella – necesito bajar... si llega alguna lechuza o... – decía, pero Hermione lo interrumpió.
– por favor, no nos dejes solas... – le pidió con lágrimas acumuladas en los ojos. Harry la observó preocupado y se acostó a su lado abrazándola.
– nunca las dejaré solas... – dijo dándole un beso en el cabello – descansa, mi vida... – se levantó de la cama tomando una manta para cubrirlas y se volvió a acostar acomodándose junto a su hija acariciando su espalda con una mano – los amo... – dijo antes de acercarse a su esposa y darle un beso en los labios.
Estuvo acostado con ellas por varios minutos, su hija dormía tranquilamente y en ocasiones; o cuando él se movía; arrugaba su nariz, acercándose a su mamá, quien, a pesar de estar dormida, mantenía un gesto tenso en su rostro. Se levantó con sumo cuidado, luego de haberle dado un beso en la sien a su hija, se acercó a su esposa y se sentó a su lado antes de darle un beso en los labios, al cual ella respondió.
– quédate aquí, por favor... – le pidió con gesto adormilado, mientras pasaba sus dedos entre sus cabellos haciéndole una caricia.
– sólo iré a ver si tus papás necesitan algo, no tardaré – le dijo en susurro y Hermione asintió alejando su mano de su cabello, para acostarse sobre su costado, abrazando a su hija y seguir durmiendo.
Harry la observó por algunos segundos, sabía que no le gustaba que la dejara sola, pero necesitaba estar al pendiente de todo lo que sucedía, debía enterarse; sin importar la hora; de cualquier noticia que pudiera llegar a su casa. Le dio un beso en la sien antes de levantarse y salir de la habitación con rumbo al estudio.
– Harry, llegó una lechuza –
Fue lo primero que escuchó al entrar al estudio, volteó hacia el dueño de aquella voz e inmediatamente bajó la mirada al escritorio, en donde estaba una lechuza negra.
– intentamos quitarle el pergamino, pero no nos dejó – le informó la mamá de su esposa, mientras revisaba las heridas que tenía su esposo en las manos.
Se acercó rápidamente a la lechuza y desató el pergamino con cuidado, dejando ir a la lechuza. Leyó con avidez el contenido, sintiendo la respiración cada vez más pesada y su gesto esperanzado cambió por uno enojado.
– ¿qué pasa, Harry? – le preguntó Ben observándolo confundido, pero Harry sólo negó.
– voy con Hermione y Caty... pueden dormir en el cuarto de visitas... – dijo antes de salir del estudio deseando tener a Krum frente a él, pero ya lo vería.
– ¿vas a hacer lo que te dice ese idiota? – le preguntó Ron en susurro, fingiendo leer unos pergaminos, al igual que Harry, en un rincón del estudio, bastante alejados de los demás.
– no tengo otra opción... talvez lleve a Tony, así sabré que está bien... – decía con gesto tenso, observando constantemente su reloj.
– podría ser una trampa – le dijo con tono serio, dirigiéndole una mirada desaprobatoria.
– ¿y qué va a hacer?... ¿secuestrarme a mi también? – dijo con tono irónico, dándole la espalda a su amigo con la intención de regresar junto a su esposa.
– ¡podría matarte! – le dijo molesto, haciendo que Harry se detuviera.
– si Voldemort no me mató, él tampoco lo hará... – dijo bastante tenso.
– está bien... talvez tienes razón, pero te acompañaré – le dijo con gesto decidido, intentando dar por terminada la conversación.
– no... ¡no! – dijo entre dientes, al ver que Ron intentaba reclamarle – necesito que entretengas a Hermione... intentaré no tardar demasiado, pero necesito que te quedes con ella el tiempo que no esté aquí... – le pidió con gesto serio y el pelirrojo asintió derrotado – ¡gracias! – le dijo sonriendo antes de desaparecer.
– ¿y Harry? –
La voz de Hermione lo hizo sobresaltarse.
– ¿qué? – le preguntó fingiendo confusión.
– ¿dónde está Harry?... hace unos segundos estaba platicando contigo... – le dijo Hermione con gesto serio.
– oh... él... le habló Alan... tenía que ir a entrenar... – mintió, recibiendo una mirada bastante sorprendida de su amiga.
– ¿a entrenar?... Alan sabe lo que está pasando¿cómo se atreve a decirle que vaya a entrenar? – preguntó enojada.
– ehm... ¡sí!... Harry también se enojó, por eso fue a hablar con él... – dijo bastante nervioso – ¡me habla Sophie! – dijo señalando hacia donde estaba su esposa platicando con Benny y se alejó rápidamente de Hermione, quien lo observó confundida, sin creer mucho su historia.
Se acercó a su mamá, que platicaba con su hija, quien sonreía divertida, y el verla sonreír la hizo sentirse bien por unos momentos – hola, nena – dijo aún sonriendo, antes de darle un beso en la frente a su hija.
– tengo hambre, mami... – le dijo Caty, abrazando a su mamá, que acababa de sentarse a su lado.
– ¡Ben! – dijo Jacquie interrumpiendo a su hija, y su esposo se acercó a ellas – ¿podrías hacerle de comer a Caty? – le preguntó tomando en brazos a su nieta, mientras se ponía de pie.
Benjamín asintió tomando a Caty de los brazos de su esposa y se alejó de ellas sin decir nada más.
– ven... – le indicó a si hija, tomando su mano.
Hermione se levantó del sillón y salió junto con su mamá al jardín – ¿qué pasa? – le preguntó sin poder evitar preocuparse.
– bueno... ayer Harry... pues... – decía sin saber cómo explicarle lo que había sucedido, pues ni ella sabía qué tan importante era.
– ¿qué pasó? – le preguntó desesperada, temiendo lo peor.
– ayer llegó una lechuza... cuando estaban en su dormitorio, pero ni tu papá ni yo pudimos verla... Harry fue el que la leyó y le preguntamos que qué era porque se veía un poco alterado, pero no nos dijo nada... – le dijo un poco preocupada, recibiendo una mirada sorprendida de su hija.
– entonces eso es... por eso no está... – decía entre preocupada y molesta – ¡tengo que buscarlo! – dijo decidida, con la intención de regresar a su casa, pero su mamá la detuvo.
– no puedes salir, Hermione... necesitas estar con tu hija y no creo que estés en condiciones de ir a buscar problemas... Harry ya está grandecito y sabe lo que hace – le dijo su mamá con gesto serio.
– tiene menos de dos meses que fue a pelearse a golpes con Krum... a veces actúa sin pensar en las consecuencias... sé que si... si ve a Tony lo pensará dos veces antes de hacer cualquier cosa... pero si no... me da miedo que le pase algo... – decía preocupada.
– no te preocupes, hija... Harry ha pasado por demasiadas cosas y ha sabido librarlas... ¿no terminó con ese loco que quería matarlo? – le preguntó intentando tranquilizarla, y Hermione asintió – Caty te necesita aquí... espéralo un poco, si se tarda más de lo necesario, estoy segura que Ronald y Benny podrían ir a buscarlo, seguramente Ronald sabe a donde fue – le decía mientras entraba junto a su hija a la casa.
Harry llegó al estadio de Quidditch, donde lo había citado Krum, con la esperanza de recuperar a su hijo, pero con los deseos de hacerle pagar al búlgaro todo lo que le estaba haciendo pasar a su familia.
Entró al área de los vestidores buscando con mirada tensa alguna señal de la persona que más odiaba en esos momentos, y sólo le bastó dar la vuelta hacia la salida al campo y lo vio, no estaba solo. No dudaba que tuviera miedo.
– ¡Potterr! – dijo fingiendo tono alegre, dando unos pasos hacia él, con los dos tipos que lo acompañaban caminando detrás de él – ¿cómo has estado? – le preguntó sin dejar de sonreír.
Contuvo los deseos de irse sobre él, antes de matarlo necesitaba saber dónde estaba su hijo, necesitaba saber que estaba bien, y estaba seguro que si hacía algo, Krum no haría ningún trato con él, como se lo había dicho en el mensaje que le había enviado – ¿qué es lo que quieres? – le preguntó intentando no escucharse desesperado, aunque eso era bastante difícil.
– calma, Potterr... mejorr cuéntame... ¿cómo está tu linda esposa? – preguntó manteniendo su sonrisa.
– ¡no metas a Hermione en esto! – le dijo con tono amenazador, dispuesto a sacar su varita a la siguiente provocación.
– ¿que no la meta?... si Herrmione es la prrincipal en esto – le dijo con gesto serio, olvidando por completo su sonrisa alegre.
– ¿qué es lo que quieres?... ¿dinero¿eso quieres?... ¡te doy todo lo que tengo!... ¿quieres que deje de jugar Quidditch?... ¿qué admita que eres mejor jugador que yo?... lo hago¡sólo dime qué es lo que quieres! – le decía desesperado, dando un par de pasos hacia el búlgaro, quien soltó una corta risa burlesca al escucharlo.
– no me interresa nada de eso, Potterr... estoy segurro que tengo más dinerro que tú... no tengo duda de que soy mejorr jugadorr que tú... y no me imporrta si sigues jugando o dejas de jugarr por el rresto de tu vida... – le decía con gesto altanero – sólo me interresa Herrmione –
Harry lo observó boquiabierto, seguro de que no había escuchado bien – ¿qué dijiste? – le preguntó intentando recuperar su postura.
– que quierro a Herrmione, rrecuperrarrás a tu estúpido hijo sólo si Herrmione se va conmigo a Bulgarria... ¿porrqué te sorrprrendes¡deberrías saberr que Herrmione siemprre debió serr mía! – le decía con gesto posesivo.
Intentó hablar, negarse, golpearlo o matarlo en ese mismo momento, pero no podía hacer nada, se sentía como petrificado, se sentía perdido¿qué iba a hacer, no podía permitirle llevarse a Hermione, era su esposa y la amaba, era parte importante de su vida, pero necesitaba, tenía que recuperar a su hijo. Debía encontrar otra salida.
– tienes dos días para despedirte de tu esposa... – le dio unas palmaditas en la mejilla haciéndolo voltear a verlo aún bastante sorprendido – nos vemos en dos días... sólo trae a mi futura esposa, no necesitas guardaespaldas... – le dijo sonriendo, antes de desaparecer, dejando solo a un Harry bastante desesperado.
CONTINUARÁ...
