Hola! Síííí! Creo que he superado mi propio record en actualizaciones... bueno, creo que sí me tardé el mes, pero ya no se compara con el medio año que tardé con el capítulo pasado!... sólo espero no decepcionarlos, y pronto volver a hacer capítulos tan largos como antes... aunque este está un poco más largo que el pasado... en fin, disfruten el fic! Y un millón de gracias a todos los que se siguen tomando la molestia de dejarme reviews! Les advierto que pronto publicaré otro fic (bastante corto) , advierto que será rated T o M (o sea, es un lemmon) para todos aquellos a los que les gusten esa clase de fics, que no tienen nada de malo cuando son escritos y leídos sin morbo. Ok ahora sí los dejo que lean el nuevo cap!
CAP 39 DOS DÍAS (2° parte)
¿Qué iba a hacer, no podía aparecerse en su casa y fingir que todo estaba bien. Primero había perdido a su hijo y ahora perdería a su esposa... necesitaba encontrar otra salida, talvez una poción multijugos, él se podría hacer pasar por Hermione y Ron se haría pasar por él... esa podía ser buena idea, y de paso podría hacerle pagar todo el daño que les estaba haciendo a él y su familia.
Talvez esa era la mejor opción, no podía llegar y decirle a su esposa que debía irse con el idiota ese porque sólo así recuperarían a su hijo. Él no quería perderla... no le permitiría llevársela.
– ¿Ron, lo encontraste? – le preguntó Hermione desesperada, al verlo entrar a su casa.
El pelirrojo negó cabizbajo – lo busqué por todo el estadio... le pregunté a los vigías, pero ninguno lo había visto – le dijo preocupado.
Sintió a alguien tomarla por los brazos en el momento en que sus piernas perdieron fuerza. Podía aguantar muchas cosas mientras Harry estuviera a su lado, pero si lo perdía... si lo perdía a él también se volvería loca.
– calma, Hermione... sabes cómo es Harry, talvez necesitaba estar un momento a solas... – le decía Ron intentando tranquilizarla, sirviéndole un poco de té.
– Ron... tiene más de 4 horas que se fue... no es normal... – decía preocupada, intentando contener las lágrimas.
– no te preocupes, estoy seguro que está bien... ya verás que llega en cualquier momento... – le dijo intentándole sonreír para tranquilizarla, pero Hermione no dejaba de verse preocupada.
Y no tardó en levantarse de su lugar al escuchar un alboroto fuera de la cocina, y no tardó en ver a Ginny entrar.
– ya llegó Harry – le dijo con gesto serio.
No se detuvo a escuchar nada más, sólo salió temiendo que algo le hubiera pasado o que estuviera herido, pero al verlo siendo regañado por su mamá se tranquilizó por unos momentos.
La mirada preocupada de Harry la buscó con desesperación y en cuanto la localizó se acercó rápidamente a ella.
– ¿dónde estabas? – le preguntó molesta, dándole la espalda para regresar a la cocina, donde seguían Ron y Ginny, quienes al verla no dudaron ni un segundo en salir.
– eh... ¿no te dijo Ron? – le dijo buscando desesperado a su amigo, quien iba saliendo de la cocina.
– sí, yo le dije que habías ido a hablar con Alan porque... – decía Ron nervioso, pero Hermione lo interrumpió.
– ¡no lo protejas, Ron! – le dijo enojada, recibiendo una mirada preocupada de su amigo – déjanos solos, por favor – le pidió manteniendo su gesto tenso, y el pelirrojo asintió y salió sin decir nada – ¿dónde estabas? – le volvió a preguntar alejándose de él al ver su intención de tomar su mano.
– ya te dijo Ron... fui a hablar con Alan... – le dijo fingiendo gesto impasible.
– ¿crees que soy tonta? – le preguntó mostrando más su enojo.
– yo nunca dije eso... sólo fui a hablar con Alan... está preocupado y quiere ayudar – le mintió intentando, fallidamente, acercarse de nuevo a su esposa.
– no me dirás nada¿no es así? – le preguntó apretando las mandíbulas.
– ¿qué quieres que te diga?... ¿acaso quieres que te mienta? – le dijo desesperado, no podría ocultar más su preocupación.
– me gustaría que, por una vez en tu vida, no me ocultaras las cosas – dijo con gesto ofendido antes de salir de la cocina, ignorando los llamados de su esposo.
Lo que menos quería en esos momentos era pelearse con Harry, pero no podía soportar que le ocultara las cosas.
Tenía más de media hora acostado, esperando a que llegara Hermione y poder arreglar las cosas con ella, pero ella no había hecho más que ignorarlo desde su pelea y parecía que no pensaba entrar a su habitación hasta asegurarse de que él ya estaba dormido.
A lo largo de la tarde intentó hablar con Ron para pedirle su ayuda, pero no habían podido estar ni un momento solos. No tenía más que esperar y pensar en una buena solución sin que Hermione se enterara de nada de eso, lo que menos quería era que ella se metiera en problemas por su culpa, y menos estando embarazada.
Al verla entrar se reincorporó sobre su cama, la observó sacar de uno de los cajones su pijama y, para su sorpresa, entró al baño; se le hizo bastante raro porque Hermione, normalmente, se cambiaba en su habitación, sin necesidad de esconderse de él.
Cuando Hermione salió del baño intentó hablarle, pero no sabía qué decirle, sólo logró abrir y cerrar la boca un par de veces y elevar una mano hacia ella, pero ni siquiera lo volteó a ver.
– ¿podemos hablar? – le preguntó cuando se acostó a su lado, aunque bastante separada de él y dándole la espalda – ¡Hermione, por favor, no hagas esto! – le pidió con tono suplicante, pero su esposa siguió sin responder.
Se acercó más a ella y acarició su hombro, pero Hermione no tardó en apartar su mano con un movimiento brusco – bébé, ahora es cuando debemos estar más unidos... – le dijo intentando volver a acercarse a ella, pero Hermione se levantó de la cama dirigiéndole una mirada furiosa. Harry entendía, sabía que estaba ofendida porque no le quería decir nada, pero no podía hacerlo¿cómo decirle que la única forma de recuperar a su hijo era que ella se fuera con Krum?.
La observó salir del cuarto sin siquiera volverlo a ver. Odiaba que Hermione se enojara con él pero debía aguantar hasta que pudiera resolver todo.
– ¿sigues enojada con Harry? – le preguntó su mamá mientras observaba a Catherine dormir, quitando el cabello de su rostro con una caricia.
Guardó silencio por unos segundos, sólo observando a su hija, que le recordaba tanto a su hijo y a su esposo, a pesar de parecerse a ella – sí... – murmuró sin apartar la mirada del rostro de Catherine – odio que me oculte las cosas, y más si se trata de algo que tenga que ver con mi hijo – dijo molesta.
– lo sé, pero estoy segura que Harry no te ocultaría cosas si no tuviera una razón – le dijo su mamá intentando hacer que lo comprendiera, pero Hermione no pensaba aceptarlo así de fácil.
– no quiero vivírmela peleada con él, y menos en estos momentos, pero me molesta demasiado que me oculte cosas así... debe saber que cuenta conmigo para todo¡siempre ha sido así! – decía desesperada. Más que enojada estaba dolida, le dolía demasiado que Harry no le tuviera la suficiente confianza.
– y él lo sabe – le dijo sentándose a su lado – ¿qué ganas enojándote con él, eh? – preguntó acariciando su cabello, y Hermione se recostó en su hombro.
– odio que te pongas de su parte... – dijo con una media sonrisa, sintiendo a su mamá darle un beso en la frente.
– ¿hablarás con él? – le preguntó pasando un brazo por su espalda, mientras Hermione la rodeaba por la cintura.
– no ahora... sólo pelearemos más... – le dijo con tono serio – hoy dormiré con Caty –
– creo que ya le había dicho a mi nieta que dormiría con ella – le dijo fingiendo gesto apenado, y no tardó en sonreír – no tiene más de dos meses que se reconciliaron, no vuelvan a separarse... menos en estos momentos – le aconsejó con gesto serio, y Hermione asintió separándose de ella.
Se inclinó hacia su hija y besó su frente, antes de levantarse de la cama y salir de la habitación con un: "Buenas noches", pero no regresó a su cuarto, prefirió bajar y relajarse un poco en el jardín, pero al ver a su esposo ahí regresó sobre sus pasos esperando no ser vista.
Se maldijo mentalmente por no querer estar con su esposo, pero prefería evitarlo por unos momentos a volver a pelearse con él. Sabía que estaba haciendo mal, nada ganaba con ignorar a Harry, pero no quería que le ocultara cosas y menos si se trataban de su hijo, como estaba segura que era.
Nunca le había gustado pasar toda una mañana sin hablar con Harry, pero ella no quería pelear y él parecía evitarla, talvez era por eso que no le quitaba la mirada de encima, o porque estaba segura que le diría algo a Ron sobre lo que había pasado un día antes. Lo veía nervioso y preocupado, y podría jurar que estaba buscando una oportunidad para hablar con su amigo; eso la hizo sentirse aún más dolida.
Lo vio entrar al comedor y, cuando estaba apunto de acercarse, vio entrar a Ron, que observó preocupado hacia el estudio y cerró la puerta luego de asegurarse de que "nadie" lo había visto. Caminó despacio hacia el comedor y se detuvo junto a la puerta; sacó su varita, haciendo un rápido movimiento señaló su oído y la puerta, y todo lo que ocurría dentro, lo escuchaba como si ella estuviera ahí.
– ...calmarte... – escuchó la voz nerviosa de su amigo.
– ¿que me calme? – ahora era su esposo, que hablaba con ironía – quiero matarlo¡eso es lo que quiero hacer!... ¿cómo...?... quiere que... – decía desesperado.
El corazón de Hermione comenzó a latir rápidamente, había visto a Krum... lo había visto y no le había dicho nada... llegaron a un acuerdo y no quería decirle nada.
– ¿qué te dijo?... – le preguntó Ron con tono ansioso.
Hizo un movimiento, con gesto ansioso, como incitándolo a seguir, como si ella estuviera frente a él.
– quiere que... el imbécil ese sólo aceptará regresarnos a Anthony si... si... ella... si Hermione se va... con él... – aunque lo último lo había dicho casi como un murmullo, Hermione lo había escuchado claramente.
Su respiración se hizo más pesada, mientras un nudo se formaba en su garganta, sintiendo la sangre caer súbitamente a sus pies. Debería saberlo, ella jamás haría algo así por voluntad propia, pero era su hijo, prefería aceptar irse con él a que su hijo estuviera sólo con ese intento de ser humano. Sabía que algo se les podría ocurrir una vez que Anthony estuviera a salvo. Harry debía saberlo.
– ¡Hermione! –
Alguien la llamó justo cuando estaba apunto de entrar al comedor – finite – dijo con un rápido movimiento de varita y regresó al estudio sintiendo una fuerte palpitación en el pecho, necesitaba hablar con Harry.
Entró al dormitorio con gesto desencajado, ella estaba sentada sobre el lado de su cama, acababa de dejar un libro sobre la mesilla de noche que estaba a su lado. Lo observó en silencio mientras se desvestía para ponerse su pijama y después se acostó a su lado, con la misma distancia que habían mantenido la noche anterior, dándole la espalda.
Lo observó en silencio por varios minutos, sabiendo que seguía despierto, pues su respiración pesada y su espalda tensa se lo demostraban. Esperaba que dijera algo, que le confesara que había visto a Krum y que le había pedido que...
– ¿cuándo piensas decírmelo? – le preguntó con tono serio, observando su nuca, y Harry no tardó en voltearla a ver con gesto confundido, y se sorprendió al verlo usar de nuevo sus lentes.
– ¿de qué hablas? – le preguntó intentando ocultar su mirada de la de ella.
– no me vengas con eso ahora, te escuché hablando con Ron, sé que viste a Krum y sé que... sé lo que quiere... – decía intentando sonar firme, quería parecer molesta para así evitar mostrar el miedo que tenía, pero la fuerte opresión en su pecho la hizo perder la voz.
– no debiste escuchar... – le dijo Harry en tono bajo frotándose los ojos, bajo los lentes.
– fue la única forma de saber lo que pasaba... Anthony también es mi hijo, Harry... –
– lo sé, pero... – le intentaba explicar.
– ¡no!... ya no quiero más excusas, Harry, estoy cansada... – decía con gesto estresado.
– no quiero perderte a ti también... – le dijo Harry con voz ahogada – no te había dicho porque sabía que te preocuparías aún más, porque sé que querrás aceptar lo que dice ese idiota sólo por ver a Anthony de nuevo... – le dio la espalda pues las lágrimas comenzaban a agolparse en sus ojos y no quería que lo viera quebrarse – pero no puedo permitirlo, no te quiero perder... no por ese idiota que quiere tenerte de cualquier manera... no puedo permitir que... que... – no pudo continuar hablando, y se cubrió el rostro con una mano, levantándose de la cama dispuesto a alejarse, pero las manos de Hermione lo detuvieron, haciéndolo voltear hacia ella; apartó su mano de su rostro y enjugó sus lágrimas.
– no me vas a perder... – le dijo acariciando sus mejillas, mientras que de sus ojos emanaban lágrimas constantemente – vamos a salir de esto juntos... – le dijo antes de sentir los brazos de Harry rodearla por la cintura, ocultando el rostro en su cuello, intentando impedir que los sollozos salieran de su garganta.
Acarició su espalda y cabeza intentando reconfortarla, mientras ella se aferraba a la camisa de su pijama – no permitiré que vayas... buscaremos otra solución... – le dijo sabiendo lo que Hermione quería hacer, y al sentirla alejarse de su pecho volteó a ver su rostro.
– pero... Anthony... – le dijo con voz ahogada y Harry negó observándola con seriedad, aún con los ojos húmedos.
– tiene que haber otra solución... – dijo negando, mientras acariciaba su mejilla enjugando sus lágrimas.
No recordaba haberse sentido tan tenso en su vida, ni cuando luchó la última batalla se había sentido tan nervioso, tan preocupado, y es que el quedarse hablando con Hermione hasta casi el amanecer no había sido de ayuda, pues su esposa había insistido en ir y hacerle frente al "bastardo" (según palabras de Hermione) que se había llevado a su hijo.
Y ahora había decidido irse a escondidas, trataría de recuperar a Anthony a maldiciones si era necesario, pero no dejaría que Hermione se fuera con él.
– recuerda no salir a menos que veas que todo se complica... – le susurraba a su amigo mientras caminaban hacia los vestidores del estadio de Quidditch.
– sí, lo sé... – decía Ron un tanto nervioso, mientras caminaba a su lado debajo de la capa invisible, no quería fallarle a su amigo.
– calma, todo saldrá bien mientras al imbécil ese no se le ocurra traer a más gente... – decía bastante tenso, intentando ignorar el hormigueo en su cuello, causado por el estrés y la desesperación que sentía desde hacía casi una semana.
Al dar vuelta por un pasillo lo logró ver y no pudo reprimir un gruñido al darse cuenta que no estaba solo, pero un sentimiento de alivio golpeó su pecho al ver a su hijo junto a Krum, observando a todos lados con gesto preocupado, mientras estrujaba sus manitas y el Búlgaro lo retenía tomándolo por el hombro.
Apretó los puños al darse cuenta de la mirada débil de su hijo, pero no pudo evitar sonreír al toparse con su mirada, Anthony correspondió a su sonrisa intentando acercarse a él, pero Krum lo detuvo apretando su hombro, provocando el gesto de dolor en el rostro de su hijo.
– ¿dónde está Herrmione? – preguntó con gesto molesto, alejando a Anthony de Harry.
– no puedo creer que hayas pensado que la traería... esas no son maneras de conquistar a una mujer, no ganarás nada de ella apartándola de su familia – le dijo Harry con tono serio, intentando parecer calmado, pero no lo estaba, necesitaba gritarle, golpearlo por hacer sufrir a su familia, vengarse de todo el daño que les estaba causando.
– ¡no me imporrta¡ella tiene que serr mía! – le dijo furioso – lo siento, crreo que no tenías deseos de rrecuperrarr a tu hijo – dijo alejándose y llevándose a Anthony con él.
– ¡papi! – gritó su hijo asustado, intentando separarse de Krum, pero el búlgaro lo detuvo tomándolo en brazos.
– ¡Víktor! –
La voz de Hermione los sorprendió a todos, Harry la volteó a ver preocupado, deseando que no estuviera ahí aunque, muy a su pesar, ese era el plan que habían acordado.
Krum sonrió al ver a la castaña – ¡vaya!... entonces sí erra verrdad tu embarrazo – dijo al ver el ya abultado vientre de Hermione.
– ya estoy aquí, Víktor, deja a mi hijo en paz – dijo con gesto seguro, deteniéndose al lado de Harry.
– siemprre supe que erras inteligente – dijo sin dejar de sonreír, mientras dejaba de pie a Anthony, aún tomándolo por un brazo – quierro tenrrte junto a mi antes de dejarrlo irr – dijo con tono serio.
Hermione negó con gesto impasible – déjalo ir, no me pienso ir contigo hasta saber que mi hijo está a salvo – sentenció con tono serio.
– porr eso me gustaste siemprre, erres tan segurra – le dijo volviéndole a sonreír.
– ¡déjate de tonterías! – dijo molesta.
– está bien... anda... – dijo haciendo caminar a Anthony para acercarse a ellos y al estar a poco más de un metro soltó su brazo, dejándolo correr hacia su mamá, quien se agachó para abrazarlo.
– ¿mi vida, cómo estás? – le preguntó abrazándolo, sin dejar de besar su rostro, mientras Anthony lloraba en sus brazos – ya estás bien, cielo... estás con nosotros... – le decía en susurro, enjugando sus mejillas con una caricia y Anthony asintió intentando volver a abrazarla, pero no tardó en sentir un jalón que la alejó de su hijo.
– ¡ahorra vendrrás conmigo! – le dijo Krum con gesto triunfal.
– ¡mami! – lloró Anthony al sentir que la alejaban de él.
Por un momento Harry se quedó inmóvil, por una milésima de segundo sintió que se iba su vida, no supo que hacer, hasta que vio la mano de su esposa estirada hacia él, pidiendo su ayuda, no dudó en tomarla, sólo para asegurarse de que no la perdería, y se acercó rápidamente a ellos para no lastimar a su esposa.
Al ver lo que sucedía Krum intentó golpearlo, pero Harry fue más rápido y logró hacer que perdiera el equilibrio.
– ¿creíste que destruirías mi familia! – le dijo Harry furioso mientras apartaba a Hermione y se iba sobre Krum, sin darse cuenta de que los dos tipos que acompañaban al Búlgaro se acercaron rápidamente, e intentaron alejarlo de él, mientras Harry lo golpeaba.
– ¡Herrmione!... ¡vayan porr ella, imbéciles! – decía furioso al ver que entre los dos intentaban separar a Harry de él, sin tener éxito, pues Harry aún seguía zarandeándolo.
Se preocupó al escuchar aquello y ver que uno de los tipos lo dejaba para obedecer las órdenes de Krum, pero confiaba en que Ron cumpliría su parte, y no se equivocó, enseguida lo escuchó lanzar hechizos. Y momentos después escuchó la voz de Hermione lanzando un hechizo aturdidor, para después dejar de sentir la presión en los hombros del Búlgaro que intentaba alejarlo de Krum.
Aún no se recuperaba de la sorpresa cuando sintió en su cuello unas manos que le impedían respirar correctamente, intentó liberarse, pero el Búlgaro lo sostenía con fuerza, haciendo que un fuerte ardor se extendiera desde su nariz hasta la boca de su estómago, mientras su vista comenzaba a nublarse. Desesperado golpeó el rostro de Krum logrando hacer que lo soltara, intentó recuperarse de la asfixia, pero Víktor no desaprovechó la oportunidad de regresarle cada uno de los golpes que había recibido, poniendo a Harry contra el suelo mientras partía su labio de un puñetazo.
– ¡DESMAIUS! – gritó Hermione desesperada al ver la situación, haciendo que Krum cayera sobre Harry – ¡Harry! – dijo asustada acercándose rápidamente a él, para librarlo del cuerpo pesado de Víktor – ¡oh, Harry!... ¿estás bien? – preguntó preocupada, y se tranquilizó al verlo sonreír.
– ¿qué haría sin ti?... – le dijo sonriendo con gesto adolorido.
Hermione le sonrió con lágrimas en los ojos mientras lo ayudaba a reincorporarse, Ron se acercó a ellos con Anthony en brazos; quien le pedía que lo bajara, y al estar de pie no tardó en acercarse a su papá y abrazarlo con gesto preocupado.
– tranquilo, chaparro, ya estamos todos bien... – le dijo sonriendo con dificultad, y enseguida vieron a más de 5 magos aparecerse a su alrededor.
Gracias por seguirme leyendo, espero no defraudarlos nunca!
