¡Hola!
Después de casi 4 meses, por fin traigo el capítulo 40... Como ya les había dicho antes, el fic está pronto a terminar, no podría decirles exactamente cuántos capítulos faltan, pero ya no es mucho. Espero que siga siendo de su agrado y mil gracias a todos los que me han apoyado a lo largo de estos casi dos años. ¡MIL GRACIAS! Son unos excelentes lectores.
Y como última, y única, advertencia, este capítulo contiene una pequeña escena no apta para mmm... bueno, no puedo decir que para menores de 18 años porque es una escena, se puede decir, inocente... bueno, el caso es que quiero que quede advertido y mencionado que hay una escena algo subidita de tono.
CAP 40 GINGKO BILOBA
Harry sonreía, a pesar del dolor, no podía borrar la sonrisa de su rostro. Krum había sido apresado por los magos del ministerio, no sabía qué harían con él y no le importaba, talvez sólo lo entregaban al ministerio de su país y le prohibían acercarse a su familia, aunque no negaba que le encantaría saber que lo habían encerrado en Azkaban. Hicieran lo que hicieran con él, no le importaba, sólo quería recuperar toda la calma que habían perdido esa semana, compensaría a su hijo por no haberlo sabido proteger y se encargaría de devolver la alegría a los ojos de su esposa, quien ahora lo regañaba por haber peleado como "un pandillero muggle".
– ¿crees que me gustó ver como Krum casi te mata? – le dijo entre dientes, pues sus hijos estaban en la misma habitación.
No le importaba que Hermione lo regañara, adoraba que fingiera estar enojada para así ocultar su preocupación. Y al voltear a ver a sus hijos no pudo evitar ensanchar su sonrisa, pues llegó a su mente la imagen de Catherine corriendo a brazos de su hermano, feliz por verlo de nuevo.
– ¡le diste duro, papi! – dijo Anthony emocionado, recibiendo una mirada sorprendida de su mamá y una corta carcajada de su papá.
– no estuvo bien lo que hizo tu papá – le dijo Hermione con tono serio, mientras untaba con sumo cuidado una pomada en el cuello de su esposo.
– ¡se lo merecía! – se quejó Anthony con gesto indignado – te estaba lastimando¡a ti y a mis hermanitos! – dijo cruzándose de brazos con el entrecejo fruncido.
– ¿hermanitos? – preguntaron al mismo tiempo Harry y Hermione, con la confusión y la sorpresa impregnada en sus rostros, respectivamente.
– sí... yo quiero tener un hermanito y una hermanita – dijo con tono resuelto, haciendo sonreír a sus papás.
– bueno, no sabemos si será niño o niña, chaparro – le dijo Harry con calma, mientras Hermione recogía su botiquín, que esperaba no volver a usar en mucho tiempo, ya que sabía que la palabra "nunca" no existía en el vocabulario de los Potter cuando se trataba de esos casos.
– aún así, Anthony – dijo volviendo al tema – no me agradan lo pleitos – le dijo con tono serio, mientras se acostaba al lado de su esposo.
Anthony negó con gesto serio antes de acercarse a ella para abrazarla a la altura de la cintura y besar su vientre abultado – ¡yo le enseñaré a mis hermanitos que no se debe pelear! – dijo con tono decidido mientras recostaba su cabeza en el vientre de su mamá, sin dejar de abrazarla.
Hermione sonrió acariciando su cabeza – estoy segura de que harás un gran trabajo – dijo sin dejar de sonreír, mientras Harry tomaba en brazos a Catherine y la acostaba a su lado, y Anthony se acostaba entre su mamá y su papá.
Permanecieron en silencio por varios minutos, sólo estuvieron ahí haciéndose compañía, hasta que Catherine rompió el silencio.
– ¿mami, nos cuentas cómo se casaron tú y mi papi? – la pregunta de su hija los dejó congelados, sabían que algún día podían llegar a preguntárselo, pero esperaban poder recordar algo o, por lo menos, que no fuera tan pronto.
Hermione balbuceó cosas inentendibles mientras Harry le dirigía una mirada tensa – bu-bueno... su papá y yo... pues... – decía mientras su cerebro trabajaba a mil por hora intentando crear un plan o una mentira que los sacara de ese apuro. No podían decirles que se habían casado una madrugada en medio de una borrachera, no, sus hijos esperaban escuchar una historia tierna como las de los cuentos que solían leerles.
– verán... – intentó explicar Harry, captando la atención de sus hijos y su esposa, quien sabía que recordaba un poco más que ella y esperaba que le pudiera contar algo a sus hijos, pero estaba en la misma situación de su esposa, no recordaba lo suficiente como para poder crear un "cuento de hadas" para sus hijos.
Suspiraron aliviados al escuchar la voz de la mamá de Hermione, quien la llamaba seguramente para despedirse de ellos.
– vamos, su abuelita quiere despedirse de ustedes – dijo Harry mientras se reincorporaba, tomando en brazos a su hija, y Hermione lo imitó e iba a cargar a su hijo, pero su esposo la detuvo, tomándolo en brazos él mismo.
Hermione le sonrió y salió junto con él de la habitación, agradecida de escuchar a sus hijos hablando de otro asunto, demostrándole que, por el momento, habían olvidado el tema de su boda, aunque ella tenía bastante claro que debían buscar una forma de acordarse de lo que había pasado ese día, pues no dudaba ni un poco que sus hijos volverían a sacar el tema a relucir hasta saber qué era lo que había pasado.
– ¿están todos bien? – les preguntó Jacquie, pues cuando llegaron a la casa apenas hablaron con los que los esperaban con impaciencia y Ron les había explicado muy poco.
– sí, mamá... mejor que nunca – dijo Hermione sonriendo mientras peinaba el cabello de su hijo.
– me alegra escuchar eso, no quiero que le den preocupaciones a su mamá, eh... – le advirtió a sus nietos fingiendo gesto severo, y ambos niños asintieron inmediatamente – y menos tú, Harry, debes poner el ejemplo... – dijo observando con seriedad a su yerno, quien sonrió dándole a entender que no tenía porqué preocuparse por eso – ahora no sólo debe preocuparse por uno – advirtió como si Harry no supiera aquello, y Hermione no tardó en alejarse para asegurarse de que su papá no estuviera reorganizando su biblioteca.
– lo sé, Jacquie, no tienes porqué preocuparte, cuidaré muy bien de Hermione y de nuestro hijo o hija – le dijo sonriendo con calma, mientras dejaba a Anthony y Catherine ir detrás de su mamá, y Jacqueline sonrió de manera especial.
– me alegra saber eso – dijo con tranquilidad, mientras seguían los pasos de sus nietos.
– ¿dudaba que fuera así? – preguntó bastante sorprendido y, hasta cierto punto, ofendido, entrando al estudio.
– ¿porqué pelan? – preguntó Benjamín ignorando los regaños de su hija, quien insistía en que no debía mover los libros de su lugar.
– ¡papá, desordenarás todo! – se quejó Hermione intentando quitarle los libros de las manos.
– Benjamín, deja en paz la biblioteca de tu hija, ella es la encargada aquí, tú no tienes nada que corregir o cambiar – le dijo su esposa con calma mientras se sentaba junto a sus nietos, que observaban divertidos a su mamá y su abuelito pelear.
– vamos, papá, los libros están bien así, sé en qué lugar está cada libro, además, los tengo divididos por mágicos y muggles – decía con calma mientras acomodaba los libros que había cambiado de lugar su papá.
– está bien, está bien – dijo con tono derrotado, antes de darle un beso en la sien a su hija – creo que es mejor que tu mamá y yo nos vayamos, seguro quieren estar solos – dijo recibiendo un abrazo de su hija.
– tu padre tiene razón... cuídense, angelitos – dijo antes de darle un beso en la frente a sus dos nietos, y se acercó a su hija para despedirse.
– los acompaño a la puerta... – dijo separándose de su papá, pero Jacqueline negó.
– conocemos perfectamente dónde está la puerta, quédate con tus hijos – le dijo con calma, antes de darle un beso en la mejilla y salir seguida por su esposo, luego de despedirse de su hija y sus nietos.
Hermione sonrió y fue a sentarse entre sus hijos, sintiéndolos inmediatamente acercarse a ella para abrazarla.
– está muy grande tu panza, mami – dijo Catherine acariciando el vientre de su mamá, haciéndola reír.
– sí... debe crecer para que haya espacio suficiente para los bebés de las mamás... – dijo forzando un poco su sonrisa, volteando a ver a Harry, quien terminaba de acomodar los libros.
– ¿y yo puedo ser mamá? – preguntó Catherine sonriendo, y enseguida pudieron escuchar el golpe sordo que había provocado el libro que dejó caer Harry al escuchar lo que había dicho su hija.
– ¡no! – dijo inmediatamente con tono bastante serio, haciendo reír a Hermione.
– ¡claro que puedes ser mamá! – dijo con gesto divertido, jamás había visto a Harry tomar el papel de papá celoso – puedes ser mamá cuando conozcas a un hombre al que quieras mucho y que te quiera mucho, y, por supuesto, cuando se casen – dijo observando a su esposo, sin dejar de sonreír.
– ¡no es gracioso! – dijo entre dientes, recogiendo el libro que había dejado caer momentos antes.
Hermione volvió a reír mientras acomodaba a Anthony en el sillón, pues comenzaba a quedarse dormido – no entiendo porqué te pones así, Caty está demasiado pequeña como para pensar en todas esas cosas que tu mente sucia se está imaginando – dijo manteniendo su gesto divertido, abrazando a Catherine y acariciando la cabeza de Anthony.
– ¿qué haremos? – preguntó Hermione en cuanto lo vio salir del servicio secándose el cabello con una toalla, mientras ella se acomodaba bajo las sábanas.
Harry la observó confundido – dormir¿no?... ¿o tienes algún otro plan? – le preguntó sonriéndole con picardía, antes de regresar al servicio para colgar la toalla que había usado y escuchó la risa de su esposa.
– no, Harry, hablo de Anthony y Catherine... – dijo sin dejar de sonreír, pero su semblante no tardó en cambiar por uno preocupado – estoy segura que no olvidarán el asunto de nuestra boda – Harry la observó igual de preocupado mientras se acostaba a su lado.
– lo sé, también estaba pensando en eso... pues creo que tenemos que decirles la verdad – Hermione se acomodó en su pecho, sintiendo los brazos de él rodearla por la espalda y la cintura – no creo que sea lo mejor mentirles... son demasiado listos y no me sorprendería que se dieran cuenta que no es verdad – dijo sintiendo el vientre de su esposa contra su pelvis.
Hermione asintió jugando con un botón de la camisa de Harry – pero no podemos decirles la verdad, no tal cual... – dijo un poco preocupada – nosotros les hemos enseñado que lo más importante es el amor, que la base del matrimonio es el amor... no creo que lo más conveniente sea que les digamos que nos casamos en una borrachera porque no teníamos nada mejor que hacer – decía con tono serio, intentando recordar lo que había pasado esa noche.
– creo que lo mejor será que busquemos una manera de recordar lo que pasó... no puede ser tan malo¿o sí? – dijo un poco preocupado, sin poderse hacer a la idea de que el mejor romance de su vida hubiera iniciado de mala manera.
Hermione se encogió de hombros – no sé, Harry... talvez no fue malo, pero puede que no haya sido tan romántico como creo que lo imaginan nuestros hijos... – dijo con un suspiro, recostando su cabeza en el pecho de su esposo – a veces lamento no haber podido disfrutar nuestra boda... – dijo en tono bajo, sintiendo a Harry acariciar su espalda con una mano y con la otra el brazo con el que rodeaba su pecho.
– siempre podemos casarnos de nuevo... – dijo como quien dice que la luz ilumina – digo, en nada afecta que nos volvamos a casar... podríamos esperar a que nazca nuestro hijo o hija y después casarnos... – decía con calma, aún acariciando la espalda y el brazo de su esposa – estoy seguro de que será igual de importante y especial que una primera boda... – dijo antes de recibir un beso de su esposa, quien se reincorporó un poco sobre su brazo para poder alcanzar los labios de su marido, que la rodeó por la cintura con ambos brazos acercándola más a él, de ser posible.
– encontraremos una forma de recordar lo que pasó... pero aunque lo logremos, quiero que te vuelvas a casar conmigo – le dijo Harry viéndola a los ojos, aún a escasos centímetros de su rostro, sin dejar de abrazarla.
Sonrió sintiendo el corazón inundado de la emoción que le habían causado las palabras de Harry, sintiendo como si fuera la primera vez que se lo pedía, aunque ya llevaran cuatro años casados – ¡me encantaría volverme a casar contigo! – le dijo sin dejar de sonreír, antes de volverlo a besar, transmitiéndole en ese beso la emoción que sentía en esos momentos.
Harry le devolvió la sonrisa, para luego bajarla un poco y así besar su frente – en cuanto nazca nuestro bebé organizaremos todo – le decía sin dejar de sonreír, mientras Hermione se acomodaba a su lado, recostándose en su hombro.
– espero que tengamos tiempo... estoy segura que nos exigirá mucha atención... – decía entrelazando sus dedos con los de la mano de su esposo.
– si ya pudimos con dos, creo que uno será pan comido – dijo con calma, respondiendo a las caricias que hacía Hermione en su mano, y la sintió detener sus movimientos.
– Anthony y Catherine fueron unos verdaderos ángeles, puede que ahora no sea igual... – dijo con una mirada aprensiva, y sintió a Harry soltar su mano sólo para volverla a rodear con ambos brazos.
– ¿cuánta dificultad puede representar un bebé?... no creo que sea muy diferente a Caty y Tony – decía con calma, aún sonriendo, pero no tardó en arrugar la frente – aunque creo que ahora subiste un poco más de peso que con ellos... cuando te fui a buscar a Francia tenías 7 u 8 meses y tu vientre no estaba tan abultado como ahora... – dijo observándola bastante confundido.
Hermione se removió en los brazos de su esposo – talvez... talvez he comido un poco más que en mi primer embarazo... – dijo con un tono y una mirada que intentó ser ofendida, relajándose al escuchar la risa de su esposo.
– está bien, no te enojes... sólo se me hizo un poco extraño... – dijo antes de volver a besar su frente – me alegra que ahora sí te estés alimentando... estabas muy flaquita hace 4 años... – dijo acomodándose de manera que Hermione pudiera seguir recostada en su brazo y él la pudiera abrazar acostándose sobre su costado.
Acomodó otra pila de libros junto a las que ya había dejado en el asiento trasero de su coche, llevaba alrededor de 30 libros de toda clase de pociones y hechizos curativos; contando los que estaban en el asiento del copiloto; que había encontrado en Flourish & Blotts y toda biblioteca mágica que había encontrado en su camino, aunque aún le faltaba ir a Hogwarts, sabía que ahí encontraría algo de ayuda, pero no podía ir hasta la siguiente semana, así que empezaría con los libros que llevaba.
Ya era un poco tarde, y sabía que Hermione estaría preocupada por él, pues no le había dicho que se retrasaría. Se subió a su coche, luego de despedirse con un movimiento de mano y un "hasta luego" de Tom, y se alejó rápidamente.
Llegó hasta la puerta de su casa dando tumbos, causados por el peso de los libros, y abrió con gran dificultad, intentando no tirar ni un solo libro, pero de nada le sirvió aquello, ya que al entrar, ni con toda la agilidad del mundo habría podido evitar que Hermione lo hiciera tirarlos, quedándose con sólo dos en la mano derecha y uno en la izquierda, de los casi 20 que llevaba consigo.
– ¿dónde demonios estabas¡me tenías con el alma en un hilo! – lo reprendió mientras lo apresaba en un fuerte abrazo, sin importarle derribar la muralla de libros que la separaban de su esposo – tus hijos estaban preocupados y yo no sabía qué decirles porque estaba igual o más preocupada que ellos – decía al punto de las lágrimas, y Harry no tardó en dejar caer los libros que aún sostenía, para poder corresponder completamente a su abrazo, acariciando su cabello con una mano y su espalda con la otra.
– lo siento, en verdad... estuve buscando libros de pociones o hechizos que nos puedan servir para recordar nuestra boda... – le decía en susurro, sin dejar de abrazarla, y besó su cuello.
– ¿estuviste buscando libros? – le preguntó con un deje de sorpresa, tallándose los ojos para borrar cualquier asomo de lágrimas, mientras lo volteaba a ver.
– sí, después de entrenar pasé a algunas librerías, creo que entre más rápido empecemos a buscar, más rápido recordaremos lo que pasó – decía aún rodeándola por la cintura con un solo brazo, mientras ella apoyaba sus manos sobre su pecho.
– ¡eres increíble! – dijo sorprendida, mientras se separaba de él para comenzar a levantar los libros – aún logras sorprenderme, yo pensaba pedirte que me llevaras mañana al callejón Diagon, antes de tu entrenamiento – decía hincándose, pues le era un poco incómodo permanecer en cuclillas.
Harry se hincó frente a ella, quitándole los libros que tenía en la mano, para comenzar a apilarlos a su lado – bueno, así te ahorras el viaje; además, preferiría que no salieras de la casa, no quiero que les pase nada a ti o a los niños – decía preocupado, ayudando a su esposa a reincorporarse, para luego hacer levitar los libros con un hechizo, dándose cuenta de que eso le habría facilitado el trabajo en un principio.
– ah, no, ni creas que me tendrás aquí encerrada... – se quejó mientras se dirigían al estudio – además, mañana tengo cita con el ginecólogo – dijo con calma, recibiendo una mirada ansiosa de su esposo.
– ¿puedo ir contigo? – le preguntó con gesto esperanzado, pero la negativa de Hermione lo desanimó – ¿porqué? – preguntó cabizbajo.
– porque mañana estarás entrenando cuando yo vaya a mi cita – le dijo con calma, sentándose en la silla que estaba frente a su escritorio.
Suspiró resignado mientras dejaba los libros en el escritorio – está bien, pero... ¿con quién dejarás a Tony y Caty? – preguntó parándose a su lado.
– no te preocupes, mi mamá vendrá por ellos y ella me pasará a dejar al consultorio... después me veré con Ginny en la cafetería que está a unas cuadras del consultorio... – le explicaba con calma, mientras hojeaba uno de los libros.
– vaya, parece que ya hiciste tus planes... – dijo con gesto resentido, alejándose de ella para sentarse en el sillón, que estaba a unos cuantos pasos del escritorio, de espaldas a la puerta del estudio.
Hermione sonrió conmovida y se acercó a él – no te pongas así, Ginny me pidió que la acompañara a su cita, Benny estará trabajando y no quiere ir sola – dijo sentándose a su lado.
– ¡es injusto, soy el único que no ha podido ver a sus hijos! – se quejó cruzándose de brazos y frunció el entrecejo, haciendo un gesto de niño enojado.
– ¿olvidas que me acompañaste en Francia? – le preguntó divertida por el gesto molesto que había hecho su esposo.
Harry negó aún molesto – ese doctor fue un fraude, ni siquiera sabemos si fue real el ultrasonido que te hicieron, él jamás se dio cuenta de que ibas a tener dos bebés – se quejó manteniendo sus brazos cruzados y su entrecejo fruncido.
– bueno, en eso tienes razón... ehm... ¡te prometo que me podrás acompañar en otra ocasión! – le dijo rodeándolo por la cintura, esperando lograr contentarlo, y no se equivocó, Harry no tardó en sonreírle y corresponder a su abrazo – ¿ya no estás enojado? – preguntó acariciando su pecho y Harry negó sonriendo.
– no podría estar enojado contigo por más de cinco minutos – dijo antes de darle un beso en la frente, sin dejar de sonreírle.
– te extrañé demasiado hoy... – susurró Hermione, recostando su cabeza en el hombro de su esposo.
Harry le sonrió – yo también, moría por regresar, pero necesitaba conseguir esos libros... – le dijo acariciando su costado – hace tanto que no tenemos tiempo para nosotros... – besó su frente haciéndola sonreír.
– ahora tenemos tiempo para nosotros – lo volteó a ver de manera sugerente – Caty y Tony están dormidos desde hace rato... – dijo sin dejar de sonreír y, viendo sonreír a Harry, recibió un beso de su parte.
Acarició su mejilla recordando que hacía tanto no disfrutaban de esa intimidad que les gustaba, profundizó el beso sintiéndola aferrarse a su camisa, como pidiéndole en silencio que no se alejara, y la ayudó a recostarse en el sillón, pero Hermione lo detuvo.
– ¿qué pasa? – preguntó observándola preocupado, pensando que había hecho algo mal o la había lastimado.
Le sonrió intentando tranquilizarlo – ¿recuerdas que hace cuatro años intentamos hacer lo mismo y terminamos en el piso? – Harry asintió pensando que talvez preferiría ir a su habitación, pero al ver sus intenciones, Hermione lo detuvo – creo que es mejor que nos evitemos un golpe y vayamos directo al piso – dijo con una mirada pícara.
Harry sonrió ampliamente al escucharla y no tardó en invocar unas mantas para hacerlo más cómodo para Hermione y poderse cubrir.
La castaña sonrió mientras lo observaba acomodar un par de mantas junto al sillón y no tardó en obedecer al gesto de su esposo, que le indicaba que se acostara a su lado, y la abrazó volviéndola a besar, mientras apoyaba parte de su cuerpo sobre ella, acariciando su costado con una mano y sosteniendo con suavidad su cabeza con la otra.
Lentamente le fue quitando su bata, le gustaba ver sus piernas torneadas, su vientre abultado que sólo la hacía ver más hermosa, y sus pechos, que a causa del embarazo habían crecido un poco; y, después de despojarla completamente de su bata, se acercó y los besó con delicadeza, pues sabía que estaban un poco más sensibles, los besó saboreándolos lentamente como a un dulce que no se quiere que se termine, haciéndola ahogar varios gemidos, aferrando sus manos a su espalda y a la cobija que descansaba debajo de ellos.
Continuó su camino hacia el vientre de su esposa, mientras una de sus manos viajaba por sus piernas reconociendo la piel que tanto amaba tocar y besar. Besó su vientre amándolo aún más, mientras sentía las manos de Hermione despeinar su cabello y acariciar sus hombros.
Se separó de su vientre para observar su rostro, se veía hermosa, sus ojos brillaban de una manera especial y sus mejillas estaban sonrojadas a causa de la agitación; se acercó a ella y la besó, acariciando con delicadeza uno de sus senos, pero se tuvo que alejar un poco de ella, pues Hermione no tardó en quitarle la camisa.
– alguien tiene prisa... – dijo Harry sonriendo, mientras ella intentaba aflojarle el cinturón, pero no tardó en dejar su tarea para observarlo con una sonrisa burlesca.
– creo que tú me pusiste el ejemplo... – le dijo a modo de reclamo, pero fue interrumpida por un beso de su esposo, quien no tardó en ayudarla a deshacerse de su cinturón, para así poderse quitar el pantalón y llevarse el bóxer en el proceso – ¡y yo tengo prisa! – sonrió Hermione antes de volverlo a besar para así evitar que le contestara.
Harry sonrió a medio beso, haciéndola acostarse sobre su costado, para poder acercarla más a él, y se separó de ella sólo para comenzar a besar su cuello, mientras ella besaba su cabello y acariciaba su espalda y su costado; lo hizo voltear hacia ella con una caricia en la mejilla.
– te amo... – susurró antes de darle un beso en la punta de la nariz. Harry le sonrió acariciando su cabello sin dejar de abrazarla.
– y yo a ti, mi vida... – dijo volviéndola a besar en los labios, profundizando el beso mientras deslizaba sus manos por su espalda y su cintura, hasta sus caderas para así deshacerse de su ropa interior, acariciando sus piernas en el acto y besó su pecho, su abdomen, su vientre, su pierna y su pantorrilla, acarició sus pies, besando la punta de estos. Acarició sus piernas de un extremo al otro, separándolas suavemente mientras él se acomodaba entre ellas, Hermione lo observaba mordiendo su labio inferior, mientras sentía una opresión en su pecho al percibir, en sus caricias, todo el amor que le profesaba Harry, y mordió con un poco de fuerza su labio al sentirlo entrar en ella, cerró los ojos percibiendo su calor y no tardó en sentir su boca besando su cuello, y correspondió a sus caricias, mientras él lentamente entraba y salía en ella.
– te amo, Hermione... te amo... – le susurró con un débil aliento, comenzando a besar su rostro, mientras se apoyaba sobre sus codos, preocupándose por no lastimarla.
Hermione le sonrió acariciando su rostro con una mano, mientras seguía recibiendo besos en todo el rostro – te amo, mi amor... – le dijo con la voz ahogada por un débil gemido, que fue callado por un beso.
Acarició su pecho con una mano y presionó sus dedos en él al sentirlo apretar su entre, mientras volvía a besar su cuello y ella se aferraba con su otra mano a su cabello, que se relajó al sentirlo suavizar sus movimientos; entrelazó los dedos en su cabello y deslizó su otra mano de su pecho a su espalda, acariciando toda su columna con la punta de sus dedos, provocando un escalofrío en él.
– me gusta cuando haces eso... – le dijo Harry con una media sonrisa, volviéndola a besar antes de acostarse a su lado – eres maravillosa... – le dijo dándole otro beso mientras acariciaba su mejilla y Hermione le sonrió antes de recostarse en su hombro – ¿crees que tus papás puedan cuidar a Tony y Caty el sábado? – le preguntó luego de un largo silencio, acercándola más a él para abrazarla – me gustaría que fuéramos a cenar, la última vez que lo hicimos fue cuando nos reconciliamos... creo que ya es tiempo de tener otra noche sólo para nosotros dos... – dijo sonriendo mientras Hermione lo abrazaba asintiendo.
– mañana le comentaré a mi mamá... – decía besando su hombro – ¿a dónde me llevarás a cenar? – le preguntó con tono coqueto, acariciando su pecho.
– oh... eso es una sorpresa, señora Potter... – dijo Harry sonriendo, recibiendo un beso de su esposa en los labios, y no tardó en sentir su peso en la pelvis.
– ¿y no podrías adelantarme un poco de esa sorpresa? – preguntó mientras se pasaba por la espalda una de las mantas para cubrirse, y Harry negó – vamos... sólo una pequeña pista – suplicó con tono divertido, sintiendo a Harry acariciar su cadera mientras negaba – ¡eres malo! – se quejó fingiendo gesto molesto, pero no tardó en reír – está bien... seré paciente... – le dijo sonriendo.
– ¿mami?... –
La voz de su hijo la hizo borrar la sonrisa de su rostro y no tardó en cubrirse con la cobija volteando hacia la entrada del estudio, y, asomándose sobre el sillón, pudo ver a su hijo, que la observaba desde el umbral – ¿qué pasa, bebé? – preguntó preocupada, observándolo acercarse a ellos.
Se reincorporó sentándose junto a su esposo, mientras él se cubría con otra de las mantas, y Anthony apareció al lado del sillón, junto a la cabeza de su papá.
– ven, amor... – le indicó Hermione extendiendo sus brazos, y su hijo no tardó en acercarse a ella, sentándose en sus piernas mientras su mamá lo abrazaba – ¿qué pasó? – le preguntó preocupada, sintiendo los bracitos de su hijo aferrarse a ella, pero no contestó, se limitó a ocultar su rostro en su pecho.
Observó a su esposo con gesto preocupado, y Harry se reincorporó acercándose a ellos – ¿qué es, chaparro?... ¿tuviste un mal sueño? – le preguntó acariciando su cabeza, y Anthony asintió aferrándose aún más a su mamá – ya no te preocupes, bebé, estamos aquí... – dijo acercándose más a él y le dio un beso en la coronilla.
Anthony asintió aún ocultando el rostro en el pecho de su mamá, mientras ella intentaba arrullarlo besando constantemente su cabeza – ya está todo bien, amor... – susurraba intentando tranquilizarlo, mientras sentía los brazos de Harry abrazarlos.
– vamos arriba... – le dijo antes de recuperar su ropa interior y reincorporarse para ayudar a su esposa – ven, chaparro – lo llamó extendiendo los brazos hacia él, y no tardó en cargarlo dejando libre a Hermione para reincorporarse con un poco de su ayuda.
No recordaba haberse sentido tan estresada en su embarazo anterior, y el tener que cuidar ella sola, por algunas horas, a sus hijos, no ayudaba, sumado al tener que evitar que Harry fuera con ella a sus citas con la ginecóloga y el hecho de que estaba subiendo demasiado de peso y su esposo se lo hacía saber, esa mañana al despedirse de ella había usado el término: gordita, como seudónimo, y no era que a ella le preocupara mucho el tener una figura escultural, pero no podía evitar consternarse por ese aspecto.
– ¿te encuentras bien? – le preguntó su mamá, sacándola de sus pensamientos.
Iban en el coche de su mamá, rumbo al consultorio de su doctora, sus hijos iban en el asiento trasero y ella pensaba en lo que había pasado esa mañana. Asintió suspirando.
– te ves demasiado aturdida para estar bien... – observó dirigiéndole cortas miradas – ¿pasó algo con Harry?... ¿se pelearon? – preguntó un tanto preocupada, pero Hermione negó.
– Harry se ha portado maravilloso... hoy fue bastante tierno... él mismo preparó el desayuno y vistió a los niños... – decía con aire ausente, recibiendo una mirada confundida de su mamá – ¡me dijo gorda! – se quejó con tono preocupado, y su mamá la volteó a ver sorprendida – bueno, no me dijo gorda... bueno sí, pero no con la intención de ofenderme... cuando se iba me dio un beso y me dijo: nos vemos, gordita... – dijo con gesto ofendido, recibiendo una corta risa de su mamá como respuesta – ¡no es gracioso! – se quejó molesta – no es que me importe, pero... tú sabes que nunca me ha importado eso, pero no puedo evitar preocuparme... – decía contrariada.
– aún no le dices nada¿no es así? – le preguntó su mamá volviendo a su gesto serio, y Hermione negó – deberías hablar con él – le dijo más que como consejo, como orden, pero la castaña negó.
– no sé cómo se lo vaya a tomar... prefiero esperar... – dijo decidida, y abrió la puerta luego de que su mamá detuvo el coche – cuídalos, por favor... Harry pasará por ellos cuando salga del entrenamiento... – le decía mientras bajaba – no vemos, chaparros... – dijo dándole un beso en el cabello a su hija, para luego acariciar la mejilla de su hijo, quien sonrió, pero al verla alejarse comenzó a negar con gesto angustiado.
– ¡mamá!... ¡mamiii!... – la llamaba en un intento desesperado por liberarse del cinturón de seguridad del coche – ¡no me dejes, mami! – gritaba desesperado mientras sus mejillas eran bañadas por gruesas lágrimas.
Hermione regresó inmediatamente al escuchar el llanto desesperado de su hijo, y preocupada abrió la puertezuela entrando al coche – ¿qué pasa, bebé? – le preguntó asustada mientras Anthony la rodeaba por el cuello, llorando, decidido a no separarse de ella – calma, bebé... aquí estoy... – intentaba tranquilizarlo aún con la preocupación impregnada en su rostro y su voz. Lo liberó del cinturón y lo abrazó dejándolo refugiarse en su cuello. Bajó del coche con su hijo en brazos, mientras su mamá se paraba a su lado.
– ¿qué pasó? – le preguntó preocupada y Hermione se encogió de hombros – creo que es mejor que lo lleves contigo, yo me llevo a Catherine... – le dijo intentando tranquilizarla y Hermione asintió.
– nena, irás con tu abuelita a su consultorio¿está bien? – le preguntó inclinándose un poco y Catherine asintió sin apartar su mirada preocupada de su hermano – no te preocupes, tu hermanito estará bien... – le dirigió una corta sonrisa y se alejó con Anthony luego de volverse a despedir de su mamá.
Detuvo un poco su trayecto para intentar observar el rostro de su hijo, alejándolo un poco de su cuello; aún tenía los ojos llorosos y la observaba un poco asustado – está bien, mi vida... ya está todo bien... – le dijo dándole un beso en la mejilla y Anthony asintió enjugándose los ojos – vamos, acompáñame a ver cómo está tu hermanito... – le decía mientras lo dejaba de pie en el suelo, sin soltar su mano y caminó junto a él hasta el consultorio de su doctora.
Anthony recargó su cabecita en su brazo mientras esperaban sentados a que la doctora llamara a Hermione para iniciar con su revisión – ¿quieres esperarme aquí un momento mientras voy con mi doctora?... – le preguntó en susurro, pero su hijo negó – mira, puedes dibujar... – dijo señalando los libros y los colores que estaban sobre la mesa, frente a ellos, pero Anthony volvió a negar.
– quiero entrar contigo... – le dijo aferrándose a su mano, temiendo que su mamá lo fuera a dejar.
Hermione le sonrió acariciando su rostro con su mano libre y negó – no te preocupes, entrarás conmigo... – dijo sintiéndolo besar su brazo – vamos, nos toca entrar... – le dijo sonriendo antes de reincorporarse y se dirigió al consultorio junto a su hijo, se adelantó un poco a él y habló unos segundos con su doctora antes de volver a tomar la mano de Anthony y entrar juntos.
Lo veía divertida observar todo lo que había en el consultorio, observó asombrado las réplicas y láminas del interior del cuerpo femenino, y no pudo evitar reír al verlo abrir bastante los ojos al ver un pequeño bebé de plástico dentro de un extraño cuerpo.
– ¿así está mi hermanito en tu pancita? – le preguntó con gesto serio, sin apartar la mirada de la réplica.
Hermione asintió sonriéndole, y se acercó al camastro sin soltar la mano de su hijo, quien caminaba a su lado sin dejar de observar todo lo que había en el consultorio.
– mira, Anthony, ella es la doctora Emily, ella se está encargando de asegurarse que todo esté bien con tu hermanito – le explicaba soltando su mano para ir detrás del biombo de tela para poder cambiarse, mientras dejaba que su hijo saludara a su doctora.
– ¿y ha cuidado bien de mi hermanito? – lo escuchó preguntar con tono serio, haciéndola sonreír.
– ¡claro, para mi son muy importantes... tu mamá y tu hermanito han estado muy bien –
Salió de detrás del biombo luego de haberse puesto la bata y se acercó a su hijo, quien estaba dispuesto a hacerle todo un interrogatorio a la doctora para asegurarse de que su hermanito estuviera bien.
– bueno, iniciaremos la revisión – dijo Emily al ver a Hermione acercarse – ven, Anthony... – le indicó acercándolo a un pequeño banco mientras la castaña se acostaba en el camastro – puedes pararte aquí para ver mejor – decía amablemente, ayudándolo a subirse al banco.
Hermione le sonrió al verlo a su lado y tomó su mano, no pudo evitar sentirse emocionada por el hecho de que su hijo estuviera con ella, de alguna forma era como si estuviera Harry ahí.
– ¿qué es eso? – preguntó observando el extraño televisor que acercaba la doctora a la cama en la que estaba su mamá.
– este es una pantalla, y este es el transductor, que sirven para que podamos ver a tu hermanito – Emily le explicaba con calma – al pasar éste... – dijo señalando el transductor – por la pancita de tu mamá, podremos ver a tu hermanito en la pantalla –
Anthony sonrió ampliamente al escucharla – ¿es como magia? – preguntó observando a su mamá, quien palideció por unos segundos.
– sí, como cuando los magos hacen aparecer conejos en sus sombreros, yo haré aparecer a tu hermanito en la pantalla – le dijo Emily sonriendo, haciendo que Anthony ensanchara su sonrisa.
– ¡entonces eres bruja! – dijo entusiasmado, haciendo reír a la doctora, quien asintió divertida.
– algo así... – dijo sin dejar de sonreír, mientras tomaba el gel para untarlo en el vientre de Hermione.
– ¿para qué es eso? – preguntó con curiosidad, observando la ahora brillante panza de su mamá.
– sirve para mejorar el contacto del transductor con la piel de tu mamá y así poder ver mejor a tu hermanito – Anthony sonrió y tocó con curiosidad el vientre de su mamá, quien sonrió feliz de que su hijo estuviera con ella.
– ¿podemos verlo ya? – preguntó ansioso, haciendo reír a ambas mujeres.
– claro que sí – dijo la doctora antes de encender la pantalla mostrando sólo imágenes borrosas.
– ¿está descompuesto? – preguntó preocupado, temiendo que no pudieran ver a su hermanito.
Emily negó sonriendo con calma – así es como se debe ver, es difícil conseguir que la imagen se vea clara¿ves aquella lámina? – Anthony asintió observando seriamente la imagen – hay diferentes cosas, entre la pancita de tu mami y tu hermanito, que obstruyen la recepción del transductor y hacen que la imagen se vea borrosa en la pantalla –
Hermione observó nerviosa la pantalla, esperando la reacción de su hijo ante la visión de su hermanito.
– ¿qué es eso¿qué es eso? – preguntó entusiasmado al ver una mancha diferente.
Emily y Hermione sonrieron – esa es la cabecita de tu hermanito – le informó la doctora manteniendo el transductor en el mismo lugar.
– ¿y eso? – preguntó observando otra mancha extraña.
– eso es... es el cuerpo del bebé... – dijo volviendo a sonreír – ¿quieren saber qué será? – les preguntó moviendo un poco el transductor.
Hermione la observó sorprendida – ¿p-podemos saber? – preguntó contrariada y Emily asintió – ¿quieres saber si será niño o niña? – le preguntó a su hijo, quien asintió inmediatamente.
Emily tomó el asentimiento de Anthony como respuesta y ensanchó su sonrisa observando a Hermione – ¡será un niño! –
Hermione se acercó a la puerta de su casa acompañada de un Anthony sonriente, que no dejaba de repetir a son de canto que tendría un hermanito mientras caminaba con pequeños saltos de alegría. Había ido a tomar un té con Ginny, conteniéndose los deseos de contarle que tendría un niño, para después acompañarla a su cita con la ginecóloga y regresar a su casa ansiosa de contarle a su esposo que tendrían otro niño.
– Anthony, necesito pedirte un favor... – le dijo Hermione con tono serio, deteniéndose frente a la puerta de su casa, y su hijo la observó con atención – me gustaría que me dejaras decirle a tu papá que tendrás un hermanito, tú le puedes contar a Catherine mientras yo hablo con tu papá... ¿está bien? –
Anthony asintió sonriendo y tomó la mano de su mamá con ambas manos, esperando ansioso por entrar y contarle a Catherine que tendrían un hermanito.
– ¡Harry! – lo llamó al entrar a la casa, cerrando la puerta detrás de ella, para luego dejar su abrigo en el perchero – ¡Harry! – lo volvió a llamar, mientras Anthony se acercaba con pasos acelerados a las escaleras, seguido por su mamá, quien subió sonriente detrás de él.
Se acercaron a la habitación de sus hijos, y al asomarse por la puerta los pudieron ver sentados en el suelo jugando con unos pequeños dragones.
– ¿Harry, puedo hablar contigo? – le pidió fingiendo gesto serio.
El moreno la volteó a ver un poco preocupado por su tono y se reincorporó disculpándose con su hija, para después acercarse a su esposa.
Hermione tomó su mano y en silencio lo guió hasta su habitación, dejando que Anthony le contara a su hermana, mientras ella le contaba a su marido.
– ¿pasó algo? – le preguntó preocupado, pero como toda respuesta obtuvo un abrazo de Hermione – ¿está todo bien? – preguntó aún más preocupado, sin darse cuenta del verdadero significado de aquel abrazo, y enseguida sintió los labios de su esposa besar los suyos. Sabía que ese no podía ser un indicio de que algo andaba mal, así que decidió dejar de preocuparse y disfrutar de aquel dulce beso.
– ¿ahora sí me puedes decir qué pasa? – le preguntó sonriendo un poco atontado por el beso, aún rodeándola por la cintura, y Hermione sonrió ampliamente.
– tendremos un hijo... – le dijo con calma, recibiendo una corta risa de Harry.
– creo que eso ya lo sé – dijo sonriendo, mientras acariciaba su espalda con los pulgares.
Hermione negó riendo – tendremos un hijo – le dijo poniendo un énfasis especial en la última palabra, que Harry tardó en captar, pues volvió a reír divertido por la actitud de su esposa, pero su risa fue sustituida por una mirada completamente sorprendida.
– ¿te-tendremos... tendremos un hijo? – preguntó totalmente fuera de lugar y no tardó en volverla a abrazar – ¡tendremos un hijo! – dijo emocionado antes de besarla de nuevo – ¡te amo! – le dijo por demás emocionado, sin dejar de abrazarla y volviéndola a besar, pero detuvieron el beso al escuchar a sus hijos entrar a la habitación, cantando que tendrían un hermanito.
Harry se separó de Hermione observando a sus hijos con una sonrisa, y no tardó en tomarlos en brazos – vamos a comer... – dijo volteando a ver a su esposa, quien los observaba sin dejar de sonreír. Y con una última mirada salieron de la habitación, hasta la cocina, y en el camino sólo escucharon lo emocionados que estaban sus hijos con la noticia de que tendrían un hermanito.
Hermione ayudó a su esposo a preparar la comida mientras sus hijos jugaban en el jardín con Crookshanks y Torch. No tardaron en terminar de prepararla y comieron dentro de una tranquila plática, en la que el tema principal era el nuevo varón Potter que llegaría a la familia en unos cuantos meses.
– ¿podemos ir a jugar con pelitos y Coshanks? – les preguntó Anthony al terminar su helado.
Hermione asintió sonriendo – tengan cuidado... – les advirtió mientras los veía caminar rápidamente hacia el jardín, pero su sonrisa no duró mucho, pues había recordado lo sucedido horas atrás con su hijo.
– ¿qué pasa? – le preguntó Harry al ver su mirada preocupada.
Hermione suspiró un poco angustiada, mientras recogía los trastes que habían usado, con ayuda de su esposo – me preocupa Anthony... – dijo permaneciendo de espaldas a él, quien la observó confundido.
– ¿qué pasa con él?... – preguntó acercándose a ella, dejó los trastes a un lado para poder rodearla por la cintura.
– creo que... hoy que mi mamá me llevó a mi consulta me despedí de ellos y ya que me iba entró en una especie de ataque de pánico... gritó y lloró... tenía miedo de que lo dejara... y se negó a separarse de mi el resto de la mañana... – le contó intentando no parecer muy preocupada, aunque en verdad lo estaba.
– ¿crees que tenga algo que ver con todo lo que pasó? – le preguntó con gesto serio, haciendo que lo volteara a ver, y Hermione asintió.
– creo que tiene mucho que ver... – dijo sin poder evitar escucharse angustiada.
– calma... seguro aún está un poco asustado por la pesadilla que tuvo – le dijo con calma, mientras la abrazaba, pero Hermione negó.
– estoy segura que fue más que eso, se aferró a mi como si temiera no volverme a ver, y cuando le sugerí que me esperara fuera del consultorio, me tomó de la mano con angustia, negándose a que lo dejara – le decía cada vez más preocupada.
– vamos, Hermione, creo que estás exagerando un poco – le dijo sonriendo, mientras se separaba de ella para seguir recogiendo la mesa.
– no estoy exagerando... creo que Anthony necesita ayuda, no podemos dejarlo pasar así como así¡fue secuestrado! – decía sorprendida de que su esposo no le diera la importancia debida a lo que sucedía.
– no lo creo, mira, ahora está muy tranquilo jugando allá afuera y no está pegado a ti como dices... – dijo con calma, antes de hacer un movimiento de varita y comenzar a lavar los trastes.
Hermione frunció el entrecejo – está en su casa, por eso se siente tranquilo, el estar aquí lo hace sentir protegido – decía intentando mantener el control, no iba a pelear con Harry, talvez tenía razón y ella estaba sobreactuando, pero nada perdería si intentaba asegurarse de que su hijo estaba totalmente bien y ella sólo exageraba.
– estoy seguro que está bien... no te preocupes por eso... – le dijo luego de acercarse a ella y le dio un beso en la sien.
– ¡vamos, Harry, se nos hará más tarde! – lo apremiaba Hermione mientras salía de la casa junto con sus hijos.
Ya había pasado poco más de una semana desde que Anthony había regresado y habían procurado pasar juntos el mayor tiempo posible, aunque en ocasiones Harry debía ausentarse pues necesitaba asistir a sus entrenamientos, pero fuera de eso, no había momento en el que no estuvieran juntos, aunque un par de noches Anthony había pasado la noche con ellos, pues seguía teniendo pesadillas.
– lo siento, no encontraba mi corbata... – se disculpó mientras entraba al coche. Irían a dejar a sus hijos con los papás de Hermione para después ir a cenar y pasar una noche sólo para ellos dos.
Hermione le sonrió – está bien... vamos o perderemos la reservación – le dijo con calma, alisando la falda de su vestido.
En poco tiempo estuvieron frente a la puerta de la casa de los señores Granger, ambos bajaron para ayudar a sus hijos a salir del coche y se dirigieron a la casa; Hermione llevaba a su hija de la mano y Harry a su hijo, junto con sus cosas.
Esperaron unos momentos para ser atendidos, luego de haber llamado a la puerta.
– ¿no están? – preguntó Anthony un poco inquieto.
– sí están, pero seguro están ocupados... – le dijo Harry con calma, mientras Hermione observaba a su hijo con gesto preocupado, pero apartó la mirada de Anthony al escuchar la puerta abrirse.
– Hola, papá – saludó Hermione mientras entraba junto a su hija, sin poder apartar de su mente el gesto inquieto de su hijo.
– hola, bébé¿cómo están? – preguntó antes de darle un beso en la mejilla, para enseguida inclinarse y saludar a sus nietos.
– muy bien, papá... ¿no está mamá? – preguntó observando al interior de la casa, mientras Harry; luego de saludar a su suegro; acompañaba a sus hijos a la sala.
Ben negó – salió para comprar la cena – dijo guiando a su hija a la sala, en donde estaban Catherine y Anthony intentando derribar a su papá, quien reía divertido por los intentos fallidos de sus hijos; y el velos así tranquilizó a Hermione – ¿porqué? – le preguntó Ben llamando su atención.
– oh... bueno, quería decirles que Anthony ha tenido pesadillas y ha estado durmiendo con nosotros... – decía con gesto serio, hablando en tono bajo para no llamar la atención de sus hijos – no ha sido diario, pero si llega a suceder... bueno, preferiría que nos hablaran... – dijo sin poder evitar mostrarse preocupada.
Su papá le sonrió con gesto amable, tomando su mano – no te preocupes por eso, seguro Anthony estará bien, veremos un par de películas y se quedará profundamente dormido... – le dijo con calma, guiándola a la cocina, mientras Harry tomaba a Anthony por la cintura elevándolo y Catherine se colgaba de su brazo.
– espero que sea así... ha estado un poco inquieto desde que... desde que regresó – decía aún sin poder ocultar su preocupación.
– es normal, no debe haber sido nada fácil para él todo lo que vivió, pero te aseguro que aquí estará bien... – le sonrió su papá, dándole un beso en la sien, y Hermione asintió agradecida con él.
– ¿nos vamos, bébé? – le preguntó Harry al entrar a la cocina, cargando a sus hijos, que no dejaban de reír, uno en su hombro y la otra en su brazo.
Hermione asintió y se despidió de su papá, antes de que este tomara a sus nietos en brazos – nos vemos mañana... – dijo despidiéndose de sus hijos, intentando ignorar la opresión en su pecho al despedirse de su hijo, quien la observó un poco confundido. Y salió de la cocina.
– nos vemos, chaparros... hasta mañana, Ben – se despidió Harry despeinado el cabello de sus hijos, y estaba dispuesto a seguir a su esposa, pero una pequeña mano lo detuvo – ¿Anthony? – dijo confundido al ver que su hijo era el que lo había detenido – chaparro, se nos hace tarde... mañana vendremos por ustedes... – dijo intentando liberarse de la mano de su hijo, que lo tomaba con fuerza del saco – vamos, hijo, tu mamá y yo debemos irnos... – dijo haciendo que lo soltara, saliendo rápidamente de la cocina.
– ¡no!... ¡no me dejen!... –
El grito angustiado de su hijo lo hizo detenerse de golpe.
– ¡papi, no me dejes! – le pedía intentando safarse de las manos de su abuelo – ¡papi, por favor! – decía llorando con desesperación, y Harry no tardó en regresar a la cocina – ¡papi, papi! – lo llamaba con las mejillas empapadas por las lágrimas.
Harry lo observó bastante preocupado, pero no tardó en tomarlo en brazos, apretándolo contra él, intentando así protegerlo y eliminar la angustia que sentía. Y Hermione llegó poco después de él a la cocina, y no dudó ni un poco en acercarse a ellos.
– bebé... bebé, aquí estamos... – le decía acariciando su cabello, mientras Harry acariciaba su espalda intentando calmarlo y él ocultaba su rostro en el cuello de su papá.
– nos quedaremos contigo... – le dijo Harry en susurro, aún acariciando su espalda.
– ¿qué tiene? – le preguntó Ben preocupado, al igual que su nieta.
Hermione se encogió de hombros – no sé... no sé... – decía al punto de las lágrimas, con tono preocupado, y Harry no tardó en abrazarla a ella también.
– buscaremos ayuda, mi vida... y él estará bien... – le dijo dándole un beso en la frente, sintiendo a su hijo comenzar a relajarse – regresemos a casa... – dijo volviéndola a besar en la frente, y se separó de ella sólo para tomar a su hija en brazos – nos vemos, Ben... y, de cualquier modo, gracias... –
– nos vemos, papá... – se despidió Hermione aún un poco nerviosa, y le dio un beso en la mejilla.
– cualquier cosa, llámenos – le dijo haciéndole una caricia en el cabello.
Hermione asintió y salió de la cocina junto a su esposo, tomó de la sala la mochila que habían llevado con la ropa de sus hijos, y salieron de la casa.
– estará bien... – le dijo Harry con tono serio, luego de acomodar a sus hijos en el asiento trasero, y la abrazó – perdón... debí creerte, pero pensé que era algo sin importancia... jamás pensé que... – Hermione asintió indicándole que no necesitaba seguir, que lo entendía; lo abrazó ocultando su rostro en su pecho.
– iré atrás con ellos... – dijo separándose de él, Harry asintió y le dio un suave beso.
– perdóname – le dijo manteniendo su frente unida a la de ella, sintiéndose realmente culpable por habérselo tomado tan a la ligera cuando ella se lo dijo.
Hermione le sonrió débilmente mientras asentía y lo volvió a abrazar dándole otro corto beso, antes de entrar al coche sentándose junto a su hijo, que no tardó en abrazarla.
Harry hojeaba lentamente el libro, fijándose en cada palabra escrita, en cada poción que indicara alguna ayuda para recuperar la memoria. Se revolvió el cabello con gesto estresado, los últimos días no habían sido fáciles; ¿o debía decir, últimas noches?; Anthony se había levantado a media noche con pesadillas y, si Hermione no dormía con él o lo dejaban dormir con ellos, no volvía a pegar un ojo, aunque en ocasiones lograba pasar toda una noche tranquilo, no sabían porque, pues Hermione hacía lo mismo todas las noches, se acostaba a su lado y esperaba hasta que se durmiera, prometiéndole que se quedaría a su lado.
Le dio otra vuelta a la página, a momentos perdía toda esperanza, talvez nunca recordaría lo que había pasado, pero cada vez que leía: recobrar la memoria o recuerdos perdidos, una pequeña chispa de esperanza se prendía en su pecho y continuaba leyendo con más ahínco.
Cerró el libro con deseos de aventarlo tan lejos como pudiera, le frustraba el no encontrar nada, pasaban los días y se iba quedando sin libros y no había nada que los ayudara, y ahora más que nunca quería recordar, cómo un loco arrebato había hecho que su vida volviera a tener sentido, habían concebido a sus hijos, había aceptado que amaba a su mejor amiga; aunque fuera por unas pocas horas y después se comportara como un completo idiota; por eso, aunque Hermione nunca le reprochara su actitud luego de enterarse de que estaban casados, quería demostrarle que se habían casado por amor y no sólo por que no tenían nada mejor que hacer, quería demostrarle que esa noche sí había existido el amor.
– ¿has encontrado algo? –
La voz de su esposa lo hizo levantar la mirada del nuevo libro, y negó con gesto serio – parece que todos los libros que traje son inservibles – se quejó dándole la vuelta a otra hoja más.
– no digas eso, seguro son libros muy útiles, pero lo que queremos hacer es algo complicado – dijo mientras se sentaba en su regazo, dándole una oportunidad a Harry de descansar la vista, lo hizo recostarse en el respaldo acariciando su cabello, mientras él la rodeaba por la cintura con un brazo y con la otra mano acariciaba sus piernas – estoy segura de que encontraremos algo... – le dijo antes de besar su frente.
Harry asintió comenzando a acariciar sus caderas – ¿crees que puedes ayudarme a relajarme? – le preguntó girando un poco la cabeza para besar su mano que seguía acariciando su cabello.
Rió por lo bajo – me encantaría ayudarte, pero les prometí a Anthony y a Catherine que subiría inmediatamente, sólo venía a darte las buenas noches... – dijo con una corta risa que fue interrumpida por un beso de su esposo.
Acarició su mejilla, sin apartar su otra mano de su cadera y, sonriendo a causa de la risa contenida de su esposa, se separó de ella – podrías decirles que su inútil padre no puede hacerse de cenar y tuviste que ayudarlo... – dijo fingiendo tono serio, antes de volverla a besar, impidiéndole responderle.
Hermione se rió, pero aún así aceptó gustosa el beso de su esposo, rodeando su rostro con las manos y se separó de él atrapando por unos segundos su labio inferior con los dientes – tu hijo bajará y aún no tengo la intención de explicarle exactamente cómo se hacen los bebés – le dijo sonriendo antes de volver a besarlo suavemente – vendré en cuanto se duerman tus hijos... – le aseguró intentando levantarse, pero Harry la retuvo volviéndola a besar.
– subiré en un momento... – la dejó ir, la observó sonreírle y darse media vuelta para salir del estudio, antes de volver su completa atención al libro: Hierbas y sus propiedades mágicas.
Luego de otra hora más dejó caer su cabeza, cansado, sobre el libro; se talló los ojos bajo las gafas (que había acostumbrado volver a usar), y con un resoplido volvió a enfocar las letras de las páginas.
– "Gingko Biloba: Comúnmente usado por los muggles para tratar la amnesia y el Alzheimer, pero hace más de 500 años la bruja Gunhilda de Gorsemoor logró crear una poción, que lleva como ingrediente principal hojas de Gingko biloba, que; en compañía de un hechizo; ayuda a recordar ciertos momentos de la vida que la memoria del mago o la bruja ha dejado en el pasado.
Para mayor información sobre el hechizo o la poción, consúltese el libro Gingko Biloba y su contribución mágica". – leyó Harry desganado y cambió de página– "Betacaroteno: vitamina que mejora la memoria y... ¿ayuda a recordar? – reaccionó regresando la página – "ayuda a recordar ciertos momentos de la vida que la memoria del mago o la bruja ha dejado en el pasado" – releyó – ¡cielo santo!... ¡esto es...!... ¡Hermione! – llamó a su esposa tomando el libro entre sus manos mientras se reincorporaba – ¡Hermione! – levantó la voz dirigiéndose a la puerta del estudio – ¡HERMIONE! –
Bueno, pretendía poner en este cap el recuerdo de la boda y la noche de bodas, pero me extendí un poco y si lo hubiera escrito el capítulo hubiera quedado enorme y me hubiera tardado mucho más, porque, sinceramente, esa parte la encuentro realmente difícil de escribir.
Aún así, para el próximo capítulo sabrán qué pasó en la boda de Harry y Hermione, y también habrá algo de la noche de bodas, creo que muchos quieren saber cómo fueron concebidos Anthony y Catherine, aunque creo que la principal interesada es Hermione, lo haré del conocimiento de todos ustedes.
Muchas gracias por leerme y por no quedarse dormidos sobre el teclado... y sobre todo, por tenerme tanta paciencia.
