Hola!! no es una ilusión ni un capítulo fantasma, en verdad es una actualización, yo les prometí que iba a terminar esta historia y lo voy a hacer, no los dejaré colgados.

Sé que no tengo "cara" para pedirles disculpas por la tardanza (o sea, dos años y dos meses es no tener vergüenza), pero, como se los prometí en cada nuevo fic, yo tenía escrita parte del capítulo, nada más que no se dejaba terminar, pero aquí está, con unas modificaciones a la idea principal, pero; me atrevo a asegurar; que con el mismo ritmo del resto de la historia.

Espero que aún quieran leerme, a pesar de todo lo que les hice esperar, y que la historia siga gustándoles.

Mil gracias si aún hay alguien que quiera leerme y un millón de trillones de disculpas por la tardanza.

Enjoy it!

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CAP 41 LAS COPAS, LA BODA Y LA NOCHE

– ¿Qué pasa? – preguntó Hermione topándose con su esposo al final de la escalera.

Harry le sonrió, deteniéndose un escalón debajo de ella – ¡Lo encontré! – dijo casi sin aliento, sosteniéndose del barandal con una mano, mientras con la otra seguía sosteniendo el libro, usando de separador su dedo índice.

– ¿El qué? – le preguntó aún preocupada, por la forma en que la había llamado a gritos momentos antes.

– ¡La solución! – decía sin dejar de sonreír – Pensé que no encontraría nada, pero ¡mira! – dijo abriendo el libro, lo sostuvo frente a ella y señaló con su dedo el final de la página.

Hermione observó con el entrecejo fruncido la hoja y se detuvo en la última definición, leyó dos veces para estar segura de que sus nervios no la habían traicionado y una tercera vez para asegurarse a ella misma que esa era la solución. Volteó a ver a su esposo con la sorpresa plasmada en su rostro – ¡Lo encontraste! – dijo sonriendo ampliamente.

Harry asintió también sonriendo y, dejando caer el libro, abrazó a su esposa, guiándola a su habitación.

– ¡Harry, el libro! – se quejó Hermione mientras lo veía deslizándose por las escaleras, pero su esposo no la dejó separarse de él.

– Por el momento no quiero saber nada de libros... sólo quiero estar con mi esposa – dijo antes de tomarla en brazos.

– ¡Harry, tus...!... ¡Harry, bájame! – se quejó sosteniéndose con firmeza del cuello de su esposo, que no dejaba de reír, entraron a la habitación y, luego de cerrar la puerta con un pie, Harry la acomodó gentilmente sobre la cama.

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Sonrió al sentir el pecho de su esposo contra su pecho desnudo, habían pasado una noche maravillosa, hacía tanto tiempo que no dormía en sus brazos de esa forma, y la hacía sentirse aún más feliz el que su hijo no hubiera tenido pesadillas esa noche.

Se acurrucó aún más en el abrazo de su esposo, cerrando los ojos para intentar volver a dormir o disfrutar por unos minutos más esa tranquilidad, y sonrió al sentirlo comenzar a moverse, acercándola más a él mientras aspiraba su aroma.

– Buenos días... – susurró su esposo besando su cabello y ella sonrió aún más.

– Buenos días, amor... – le respondió imitando su tono bajo y besó su pecho acariciando su abdomen con una mano – ¿Qué tal dormiste? – le preguntó volteándolo a ver y depositó un beso en su mandíbula.

Harry le sonrió y la besó pausadamente – ¿Qué tal dormiste tú? – preguntó acariciando su espalda baja y Hermione sonrió.

– ¡Perfecto!... hacía tanto que no dormía tan bien... – le dijo sonriendo – Y me alegra tanto que Anthony no haya tenido pesadillas... – decía sin dejar de sonreír, pero Harry negó.

– Vino en la noche... pero no quise despertarte – dijo volteando a ver a su hijo, que dormía a su lado.

Resopló ocultando su rostro en el pecho de su esposo – Me había alegrado tanto el creer que había logrado descansar... – dijo desanimada.

– Lo sé, pero ya no te preocupes, hablaré con Draco hoy para ver si nos puede aconsejar algo... – le dijo intentando animarla, y Hermione asintió reincorporándose.

– Iré a arreglarme... recuerda que tenemos que ir a buscar el libro y Sophie y Ron quedaron de venir a comer... – dijo antes de reincorporarse, y se cubrió con su bata para entrar al servicio.

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– ¡No puedo creer que haya sido tan sencillo encontrarlo! – exclamaba Hermione sorprendida, mientras preparaban la comida.

Tenían apenas unos minutos de haber llegado de una de las tantas librerías que habían visitado, Hermione y Harry esperaban tardar más buscando el libro 'Gingko Biloba y su contribución mágica', ellos creían que no les bastaría visitar las bibliotecas mágicas de Londres, pero con sólo llegar a menos de la mitad a las que Harry había ido días atrás encontraron el libro bajo otro montón de libros abandonados; Hermione lo había revisado más de tres veces, sin poder creer su suerte, y luego de asegurarse de que era el que necesitaban, lo compraron y regresaron a su casa.

– Tuvimos un poco de suerte... – le dijo Harry sonriendo, mientras tomaba el traste con la carne, para llevarla al jardín.

– ¿Un poco de suerte? – preguntó Hermione sorprendida, siguiéndolo con las verduras para preparar la salsa – Fue más que suerte, podríamos haber tardado meses en encontrar ese libro. ¿Sabes lo que significa?... ¡Si funciona con nosotros podría servirle a mucha gente! – decía emocionada, haciendo reír a Harry – No te burles, lo digo en serio... – se quejó observándolo con el entrecejo fruncido.

– Sé que lo dices en serio, pero ¿no crees que si esta poción o hechizo o lo que sea, fuera tan poderoso, lo habrían usado antes? – le dijo sin dejar de sonreír, ayudándola a acomodar las cosas en la mesa, junto al pequeño asador que tenían, y rió al ver a Anthony y a Catherine perseguir a Crookshanks dentro de la casa.

– ¿Quieres decir que no funcionará?... – le preguntó preocupada, pero Harry negó.

– No digo eso, estoy casi seguro de que funcionará, pero nuestro caso es bastante diferente; no nos borraron la memoria o algo parecido, sólo... bueno, lo olvidamos... y yo recuerdo parte de lo que pasó... – le dijo haciendo que dejara lo que estaba haciendo y la llevó a la jardinera, cerca de donde jugaban sus hijos.

– Mañana comenzaré a preparar la poción. Leí un poco de lo que se necesita y todo lo tenemos aquí, y necesito practicar un poco el hechizo... – le decía luego de sentarse en sus piernas.

– ¿Y yo qué haré? – le preguntó acariciando su vientre.

Hermione sonrió – Tú te tomarás la poción y recordarás – dijo antes de darle un beso en los labios – ¡Ya llegaron! – se separó de él sonriendo, y se reincorporó con su ayuda, para luego regresar a su casa detrás de sus hijos, que habían corrido a la puerta a recibir a sus tíos.

Vieron a Catherine abrir la puerta y recibir a sus tíos con pequeños saltitos de emoción, junto con Anthony; Harry se acercó abriendo completamente la puerta, mientras sus hijos abrazaban a Ron y a Sophie, y no tardaron en intentar llevar a Alexandra a jugar con ellos.

Ron dejó a su hija ir con los pequeños Potter y saludó a sus amigos – ¿Ya está lista la comida? – les preguntó sonriendo.

– Quedamos en que la prepararíamos cuando llegaran – se quejó Hermione observándolo con el entrecejo fruncido, antes de saludar a su amiga – Deberías hablar con tu marido antes de salir a la calle, para que sepa cómo debe comportarse cuando hay gente alrededor... – le dijo sonriendo, haciendo reír a Sophie.

– ¿Eso haces con Harry? – le preguntó Ron en burla, recibiendo una mirada molesta de Hermione – ¿Qué?, ¡tú empezaste! – se quejó, antes de entrar refunfuñando a la casa, guiado por su esposa, que sólo podía sonreír por el actuar de su esposo y su amiga.

Harry le sonrió a Hermione y la abrazó haciéndola regresar al jardín – No dejes que te moleste, Ron sólo está jugando – le dijo sin dejar de sonreír, acariciando su vientre, y Hermione asintió devolviéndole la sonrisa.

No tardaron en comenzar a preparar la comida, más que nada por la insistencia de Ron, él y Harry se dedicaban a asar y cortar la carne, mientras Hermione y Sophie preparaban las ensaladas, salsas y aderezos, y Anthony, Catherine y Alexandra jugaban en el jardín.

– ¿Cómo ha seguido...? – preguntó Sophie, recibiendo una mirada confundida de Hermione, pero enseguida entendió a quién se refería.

– Mientras está con nosotros o sabe que nosotros estamos cerca es el niño sonriente y travieso de siempre, pero tiene pequeños ataques de pánico cuando no nos ve cerca, hoy volvió a pasarse a nuestra cama en la noche – le dijo preocupada, observando a su hijo ofrecerles a su hermana y a Alexandra unas figuras de plástico con las que estaba jugando.

– Verás que se recuperará, sólo es cuestión de tiempo – le dijo Sophie intentando animarla, y Hermione le sonrió agradecida, aunque no dejaba de sentirse preocupada – Fue una experiencia dura para él, aunque Krum no lo haya lastimado, el haber sido separado de sus papás de esa manera puede afectar a cualquier niño, pero en cuanto Anthony se dé cuenta de que ya está todo bien, que sus papás siempre van a estar con él, se le pasará – la reconfortó acariciando su espalda.

– Espero que tengas razón, Harry habló con Draco y él vendrá mañana para examinarlo – le contó intentando continuar con lo que estaba haciendo.

Sophie la observó insegura – No es nada físico – le dijo intentando hacer que no se preocupara por eso y la castaña asintió.

– Lo sé, pero Draco cree que podría servir de algo – dijo encogiéndose de hombros – No soporto pensar que no puedo hacer nada por él – dijo intentando no llorar, recibiendo una mirada preocupada de Harry.

– Estás haciendo mucho por él, cualquier otro niño que hubiera pasado por lo que él pasó estaría pegado a su mamá, pero míralo, sólo necesita saber que están con él – le dijo logrando animarla un poco – Anthony es fuerte y cuando menos te lo esperes dejará de despertarse en las noches y hasta él mismo te pedirá quedarse con sus abuelos – le sonrió y ensanchó su sonrisa al sentir las manos de Ron sobre sus hombros.

– ¿Qué tanto cacarean? – les preguntó sonriendo, sentándose junto a Sophie, quien negó sabiendo lo que ocasionaría su comentario.

– ¡Eres un irrespetuoso! – lo reprendió Hermione – Tú y yo nos llevamos así, pero no deberías hablarle así a tu esposa –

– Sophie sabe que estoy bromeando, y a diferencia tuya, ella tiene sentido del humor – dijo robando una rodaja de pepino de la ensalada que preparaba su esposa.

– ¡Claro que tengo sentido del humor! – se defendió la castaña – Pero yo no suelo reír con los términos que usa la gente para ofender a las demás personas – dijo orgullosa y sonrió al sentir a Harry besar su cabeza, antes de sentarse a su lado.

– Tienes un alma vieja... pareciera que mi mamá es la que me regaña – dijo, recibiendo una mirada ofendida de Hermione.

– Cuida lo que dices – le advirtió Harry tomando la mano de su esposa, que intentaba no mostrarse demasiado dolida.

– Sabes que no lo digo en serio – intentó disculparse – Fue lo primero que se me ocurrió decir... sólo bromeo –

– Pues tienes una habilidad enorme de hacer sentir mal a las personas – se quejó sin dirigirle la mirada.

– ¿Te pagan por desquiciarme?, dime cómo la aguantas, Harry... – dijo desesperado el pelirrojo, haciendo que hasta Sophie lo observara molesta.

– A diferencia tuya él sí tiene sentido común y no he necesitado recriminarle nada – dijo con tono serio.

– Te tienen bien controlado, Harry – se burló el pelirrojo observando a su amigo con sorna.

– ¡Oh, Ron, cállate o te lanzaré un hechizo! – le advirtió Hermione fingiendo gesto enojado, pero no tardó en sonreír al ver la mirada preocupada de su amigo – ¡Niños, vengan a comer! – los llamó antes de intentar levantarse para llevar las salsas que había preparado, pero Harry la detuvo llevándolas él mismo – Gracias – le dijo sonriendo, viendo a Anthony y Catherine acercarse a ella.

– ¿Qué van a querer comer, chaparros? – les preguntó Harry acercándose a ellos, alejó un poco su silla de la de Hermione para dejar que sus hijos se acomodaran entre ellos – Ven, Caty – dijo cargando a su hija, que se había acercado a él – Ven, Tony – llamó a su hijo al ver que le pedía a su mamá que lo cargara, mientras él acomodaba a Catherine del lado contrario al que estaba Anthony.

– Trae una silla y te sientas a mi lado – le dijo Hermione sonriendo – No puedo cargarte, mi vida... tu- tu hermanito no me deja... – al ver su mirada suplicante se disculpó mostrándole el poco espacio que quedaba entre su vientre y la mesa, pero a la mención de su hermano Anthony pareció olvidarse del problema y jaló una silla arrastrándola hasta el pequeño espacio que había entre su mamá y Sophie, quien inmediatamente le pidió a Ron que se recorriera para darle espacio al pequeño Potter; quedando Ron casi frente a Hermione, que sonreía ayudando a su hijo a acomodar su silla.

Comieron entre una agradable plática, que se desplazaba entre el Quidditch, el futuro bebé Potter, el trabajo de Sophie y los cambios que habían tenido sus hijos desde que nacieron. Catherine se durmió en brazos de su papá después de haber comido; y la llevaron a la sala para que siguiera durmiendo; y Anthony y Alexandra siguieron jugando en el jardín.

– Creo que nuestras familias se unirán – bromeó Harry al ver lo atento que era su hijo con la pequeña Weasley; a pesar de sus cortas edades.

– Con que no siga el ejemplo de su papá y la emborrache para poder casarse con ella – Se burló Ron observando divertido a sus amigos.

Hermione se sonrojó al escucharlo, pero eso no evitó que lo amenazara falsamente con su varita; que había sacado para comenzar a recoger los trastes – Cuidado con lo que dices, Weasley, otra ofensa más y me obligarás a usarla – dijo blandiendo su varita frente al rostro de su amigo.

– No hay porqué ser agresivos, sólo bromeo – se disculpó alzando las manos intentándola calmar – No es mi culpa que sean tan impulsivos – dijo riendo, más calmado al ver a Hermione bajar su varita.

– ¿Cómo van con su investigación? – preguntó Sophie intentando cambiar el tema, pues no deseaba tener que llevar a su esposo a San Mungo de camino a casa.

– ¡Excelente! – dijo Hermione orgullosa – Encontramos una poción y un hechizo que nos pueden ayudar, y mañana comenzaré a preparar la poción – le contó, volviendo a tomar su varita para continuar con la limpieza de la terraza.

– ¿También le contarán a sus enanos cómo los procrearon? – preguntó Ron divertido, recibiendo una mirada molesta de Hermione – Me sorprende que no lo recuerdes, Harry – dijo sonriendo – Aunque dudo que hayas podido hacer gran cosa, con lo borracho que estabas – se burló, haciendo reír a Harry y recibiendo una palmada de Sophie en el brazo.

– Pues de esa no gran cosa, como tú le dices, quedé embarazada y de dos bebés – le respondió Hermione defendiendo a su esposo, que sólo sonreía y le agradeció pasando el brazo por sus hombros y acariciando su abultado vientre.

– Estoy seguro que fue una buena noche, porque después de eso no me la pude sacar de la cabeza – dijo Harry recibiendo una sonrisa de su esposa.

– ¡Y cómo ibas a hacerlo, si te tenía bien enganchado! – dijo Ron con gesto serio, pero no tardó en reírse – No te enojes Hermione, sabes que sólo bromeo y que nadie nunca sabrá que tú emborrachaste a Harry para llevártelo a la cama... aunque el terminar casados y embarazada ya fue un plus – dijo con tono bastante serio, recibiendo una mirada furiosa de Hermione, que se irritó más al escucharlo reír – Vamos, Herm, sólo es una bromit- –

Sin que alguien se lo esperara Hermione alzó la mano agitando su varita en el aire y, sin decir nada, apuntó a Ron, golpeándolo con un rayo dorado que lo hizo volar de su asiento al otro lado del jardín.

Al ver lo que había hecho, Hermione dejó caer su varita sobre la mesa mientras Harry y Sophie se levantaban de sus lugares para ir a ayudar a Ron, que se reincorporaba adolorido y confundido; observó a su amiga ayudarlo a caminar, mientras Harry sostenía en brazos a Anthony y a Alexandra, que observaban preocupados a Ron.

– Hermione, sólo bromeaba, no tenías que... – decía el pelirrojo bastante adolorido, pero la castaña negó fervientemente.

– ¡Yo no lo hice, lo juro! – dijo con sinceridad, pero eso sólo hizo enojar a Ron.

– Tú tenías la varita, y de esa varita salió el hechizo que me lanzó al otro lado del jardín – le reclamó molesto, pero Hermione siguió negando, intentando disculparse.

– Sí, yo tenía la varita, pero yo no lancé ningún hechizo... ¡Ni siquiera hablé! – se defendió observando preocupada a su amigo – Juro que no hice nada, mi mano se levantó como por un impulso – decía sin poder creerlo ella misma.

– ¿Le dices en serio? – le preguntó Ron incrédulo y Hermione asintió.

– Lo juro, si fuera lo contrario te diría que lo tenías merecido, pero yo no hice nada – dijo observando preocupada a Harry, que la observaba como intentando descifrar la verdad en su mirada – No lo hice... – susurró mirándolo a los ojos y se tranquilizó al ver su mirada comprensiva.

– Sí... ya había escuchado hablar de estos casos... – dijo Sophie con gesto emocionado.

– ¿Cuáles casos?, ¿donde la mejor amiga lanza a su mejor amigo por los aires y luego niega haber sido ella? – preguntó Ron con sorna.

Sophie negó con calma – Los de mujeres embarazadas que realizan hechizos sin proponérselo – explicó sin dejar de sonreír, mientras volvía a ocupar su lugar – Son casos muy raros, bastante raros... y al parecer se debe a que el bebé actúa por medio de la mamá... pero son casos muy aislados... yo no conozco a nadie; hasta hoy; que le hubiera pasado eso, supongo que es por los papás del bebé... – les decía, aunque más parecía estar explicándole a Hermione.

– ¿Y yo qué culpa tengo?, tu hijo no me quiere, Hermione – le recriminó a su amiga, sentándose junto a su esposa.

– Más bien es que estabas molestando a su mamá y la quiso defender – le dijo a modo de regaño, recibiendo una mirada ofendida de su esposo, que no tardó en sonreír.

– Pues parece que es un poco lento... – dijo divertido.

– Yo creo que le colmaste la paciencia – le dijo Hermione con tono serio, recibiendo una sonrisa de su amigo.

– Será un impulsivo igual que su padre – dijo divertido, pero se asustó al ver a Hermione alzar su varita – Oye, dile a tu hijo que se controle un poquito –

– No, esta vez sí voy a ser yo – le dijo la castaña observándolo amenazadoramente.

– Está bien... me comportaré – se rindió Ron tomando a su hija en brazos – ¿Qué pasa, nena, ya quieres ir a dormir? – le preguntó a su hija, que asintió frotándose los ojos con gesto somnoliento.

– Creo que esta es nuestra señal de salida – dijo Sophie sonriendo apenada.

– Está bien, Anthony también se está quedando dormido y yo estoy un poco cansada – dijo poniéndose de pie junto con sus amigos, observando a su hijo bostezar en brazos de su papá, que al parecer aún seguía sorprendido por lo que había pasado.

Observó a Hermione entrar a la casa junto a Ron y a Sophie, y entró detrás de ellos, pensando en lo que había pasado, realmente no podía creerlo; sabía que Hermione no lo había hecho, lo había visto en su mirada, pero no podía creer que su hijo fuera tan poderoso como para hacer algo así, estaba seguro de que sería un gran mago, pero ¿hacer magia a través de Hermione?... se le hacía bastante extraño.

Se despidió de sus amigos con un gesto, antes de entrar a la sala para cargar a su hija y llevarla a su cuarto. Al salir de la sala se encontró con Hermione, que lo observó un poco preocupada.

– No me crees, ¿verdad? – le preguntó insegura.

– Sí te creo, pero... es sólo que... jamás imaginé que un bebé pudiera hacer eso – dijo sorprendido, dirigiéndose a la planta alta, junto a Hermione.

– A mi también me sorprende, mañana hablaré con Draco, talvez él sabe algo... – dijo con calma y entró a la habitación de sus hijos detrás de Harry, lo ayudó a acostar a Anthony mientras él acostaba a Catherine – ¿Qué pasa? – preguntó con una media sonrisa, al escucharlo reír.

– Estaba recordando el sueño que tuve hoy... – dijo sin dejar de sonreír, cubriendo a su hija con una cobija.

– ¿Qué soñaste? – le preguntó Hermione sonriendo, mientras se acercaba a él.

Harry la volteó a ver a los ojos y luego bajó su mirada a su vientre, acariciándolo con una mano mientras la otra descansaba en su espalda baja – Soñé que teníamos... – volvió a reír – Soñé que tendríamos tres bebés en lugar de uno... – dijo, hasta cierto punto, apenado por su idea tan descabellada y Hermione lo observó sorprendida, alejándose un poco de él – Lo sé, es una locura, no entiendo porqué tuve ese sueño – dijo volviendo a acercarla a él besando su vientre – Pero por suerte, sólo fue un sueño, creo que nos volveríamos locos con tres bebés – dijo sonriendo y volvió a besar su vientre, sintiendo a Hermione acariciar su cabello – Vamos a acostarnos – le dijo volteándola a ver y Hermione asintió, se reincorporó para salir junto a ella de la habitación y entrar a la suya para poder dormir.

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Observó preocupada el reloj, Harry había ido a entrenar y no llegaría hasta dentro de un par de horas más, Draco no tardaría en llegar y ella intentaba mantener ocupados a sus hijos para poder seguir preparando la poción.

Bufó desesperada al escuchar que llamaban a su puerta, se aseguró de que sus hijos siguieran jugando en la terraza y fue a abrir. Sonrió al ver a Draco frente a ella y con un 'Hola', lo dejó pasar. Caminaron en silencio hasta la cocina y ahí le indicó que saliera al jardín.

– ¿Vas a envenenar a Potter? – le preguntó con una sonrisa burlesca al ver que estaba haciendo una poción.

Hermione lo observó confundida, pero al darse cuenta de lo que se refería, negó sonriendo – Jamás envenenaría a mi esposo, estoy preparando una poción para la memoria – le dijo con calma, mientras le ofrecía un lugar en la mesa de la terraza.

– Sabía que leer tantos libros no podía ser bueno para ti – dijo divertido, volteando a ver a los pequeños Potter jugar en el jardín.

– No es para mi, Harry la tomará para... para recordar nuestra boda... – le dijo con un leve rubor en las mejillas, que se acentuó al escuchar la risa de Draco – No te rías, te puedo asegurar que fue el mejor error que pude haber cometido – se defendió con tono orgulloso, y Malfoy negó levantando las manos a modo de defensa.

– Te creo... estoy seguro que de lo contrario te habrías separado de él, a pesar de estar embarazada – dijo recargándose en el respaldo, con los brazos cruzados bajo su pecho – ¿Está bien si hablo ahora con Anthony? – preguntó volviendo a observar a los hijos de Hermione, que lo observó un poco insegura, pues no sabía si necesitaba estar a solas con él, y si era así, dudaba que Anthony quisiera hacerlo – Hablaré con él aquí, que vea que tú estás cerca – le explicó con calma y Hermione asintió de acuerdo.

– ¡Niños, vengan! – los llamó con un tono dulce que sorprendió a Draco.

– En verdad te pegó la maternidad – le dijo con gesto sorprendido, mientras Anthony y Catherine se acercaban a ella.

Hermione le sonrió y recibió a sus hijos con una caricia para cada uno – ¿Se acuerdan del doctor Draco? – les preguntó sonriendo y ambos asintieron un poco inseguros – Vino a visitarme para asegurarse de que todo está bien con el bebé y ahora quiere platicar un ratito contigo, Tony, te dará unos consejos para que cuides muy bien de tu hermanito y de Caty – le explicó sonriendo y Anthony lo observó un poco más relajado.

– ¿Vas a estar conmigo? – le preguntó preocupado, y se preocupó aún más al verla negar.

– Yo voy a platicar con Caty, pero estaré aquí, te prometo que no me iré a ningún lado – le dijo acariciando su cabeza.

– Estaremos aquí, Potter – le dijo señalando el jardín, donde habían estado jugando él y Catherine, y recibiendo una mirada molesta de Hermione.

Anthony lo observó inseguro por unos momentos, pero observando a su mamá aceptó. Draco se levantó de su lugar y caminó junto al pequeño Potter hasta donde le había prometido que platicarían, Anthony volteó a ver a su mamá como para asegurarse de que ahí seguía, y se sentó frente a Malfoy.

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Draco y Anthony hablaron por bastante tiempo, al principio estaba un poco preocupada, pues su hijo se veía nervioso e incómodo, pero en cuanto lo escuchó reír se tranquilizó, entró a la casa para seguir preparando la poción y Anthony siguió platicando tranquilamente con Draco; no sabía de lo que hablaban, pero le bastó ver a su hijo tan relajado.

– Es un gran niño – le dijo Draco en cuanto entró a la cocina, y Hermione lo volteó a ver sonriendo – Está asustado, eso es todo... me contó que tiene miedo de que algo te pase a ti o a su hermanito – dijo señalando su vientre y la castaña lo observó confundida.

– Pero yo he hablado con él y nunca me ha querido decir nada – dijo con gesto afligido, olvidándose por completo de la poción.

– No te sientas mal, él lo único que quiere es protegerte. Es un niño, pero entiende más de lo que debería... se nota que es tu hijo – le dijo sonriendo, haciendo sonreír a Hermione – Sólo dale tiempo se recuperará antes de lo que imaginas – dijo con calma, sentándose frente a Hermione – Estás apunto de aliviarte, ¿no es cierto? – le preguntó revisando el periódico que había sobre la mesa, logrando que la castaña se sonrojara.

– Aún me faltan 4 meses... un poco menos – dijo sonrojándose de sobremanera, recibiendo una mirada sorprendida de Draco.

– ¿Cuatro meses? – le preguntó con gesto incrédulo, y Hermione asintió aún más apenada – Pero si... – decía confundido, pero no tardó en reírse – ¡Potter se va a desmayar! – dijo sin dejar de reírse.

– ¿Porqué me voy a desmayar? –

La voz de Harry casi hace a Hermione brincar en su asiento – Hola – fue lo único que se le ocurrió decir, mientras Draco la observaba divertido.

– Cuando veas lo inflada que quedará tu esposa – dijo dirigiéndole una corta mirada a Hermione, para darle una sonrisa burlesca a Harry, que frunció el entrecejo al escucharlo.

– Hermione no quedará inflada... y aunque lo quede, igual me va a seguir gustando – dijo antes de darle un beso en los labios a su esposa, que sonrió al escucharlo – ¿Cómo le fue a Tony? – preguntó mientras se sentaba junto a Hermione.

Draco sonrió – Muy bien, odio admitirlo, pero es un excelente chico. Muy fuerte e inteligente, y se recuperará muy pronto – les aseguró levantándose de su lugar – Lo mejor es que me vaya, Geri no tarda en salir del trabajo, pero si se presenta cualquier cosa, llámenme – les dijo sonriendo – No se preocupen, sé donde está la puerta – los detuvo al ver que se reincorporaban.

Harry y Hermione lo vieron salir con una sonrisa – ¿Así que todo está bien? – le preguntó el moreno.

– Sí, dijo que sólo está un poco asustado y preocupado, tiene miedo de que nos pase algo a mi o al bebé – le dijo con una sonrisa conmovida y Harry le sonrió abrazándola.

– ¿Ves?... todo estará bien, Tony es fuerte – le dijo sin dejar de sonreír, antes de besar su sien.

Hermione asintió y, dándole otro beso a Harry, se levantó de su lugar para seguir con la poción.

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Tardó una semana completa en terminar la poción y un par de días más en perfeccionar el hechizo, quería que todo saliera perfecto y no tenía ninguna intención en dañar a su esposo; Harry había insistido en que debía descansar más, pues pasaba mucho tiempo de pie junto al caldero, pero ella estaba más que emocionada preparando la poción y la simple idea de recordar lo que había pasado la hacía olvidarse del más mínimo cansancio. A veces tenía miedo, temía que hubiera sido sólo un arranque de locura y que ninguna de sus ideas o los pequeños recuerdos de Harry fueran correctos, sabía que parte de lo que había pasado sucedió sólo por causa del estado en el que estaban, pero tenía la esperanza de que en esa especie de inconciencia ella se hubiera dado cuenta de que estaba enamorada de su mejor amigo y sólo por eso lo había aceptado; pero no estaba segura de nada y a pesar del miedo tenía un enorme deseo de saber lo que realmente había pasado.

– ¿Estás seguro de que estás bien? – le preguntó a Harry mientras acomodaba su almohada y él se ponía la pijama, pues según decía en el libro pasaría toda la noche dormido – Recuerda que debes estar relajado para que funcione – le dijo a modo de advertencia.

Harry asintió sonriendo – Estoy perfectamente, algo emocionado, pero muy bien – dijo dándole un beso en la frente antes de acostarse en la cama – No te preocupes, todo va a salir perfecto – dijo dejándose consentir por su esposa, que lo cubría con la sábana, y la observó sentarse a su lado comenzando a acariciar su cabello – ¿Recuerdas lo que hablamos? – le observó con gesto serio – No importa si no fue un cuento de hadas, ¿está bien?, lo que tenemos ahora es lo que realmente importa – Hermione asintió aún un poco preocupada y la besó reafirmándole con eso de que nada iba a cambiar pese a lo que recordara.

Se volvió a recostar observando a Hermione caminar de un lado a otro buscando lo que necesitaría, se acercó a él con un pequeño tubito lleno de un líquido azuloso y la varita en su mano derecha – Recuerda, concéntrate en ese momento mientras tomes la poción – le dijo volviéndose a sentar a su lado y él asintió aceptando el tubito.

Respiró profundamente y pensó en todo o lo poco que recordaba de ese día: la vio a ella reír divertida mientras él le confesaba con una sonrisa que la amaba. Intentó no perder ese recuerdo y tomó el líquido de un solo trago. La escuchó pronunciar un complicado hechizo mientras él mantenía su mente en esa noche que había cambiado su vida por completo.

Sintió una especie de sensación relajante que lo recorrió desde la cabeza hasta la punta de los pies y su mente quedó en blanco, no pasaron ni dos segundos y la vio sentada a su lado, la vio preparando la poción, platicando con Draco, entre sus brazos al despertar, haciendo el amor, la besó mientras le pedía que lo ayudara a relajarse, y así siguió viendo una serie de imágenes de él con su familia, con sus suegros, sus amigos, su equipo de quidditch y demás momentos de su vida; sintió angustia al ver a Hermione llorar en sus brazos en la habitación de su bebé, al verse confesándole lo que había pasado y al ver a Anthony desaparecer en brazos de Krum; vio a Ron llegar a su casa herido y se vio a si mismo y a su amigo llegar a la madriguera golpeados, se vio cubriendo a Caty mientras varias cajas caían sobre él y Tony los observaba preocupado; sonrió mentalmente al verse junto a Hermione, luego de hacer el amor, y abrazándola cuando todo el malentendido de su engaño se aclaró y feliz de saber que sería papá de nuevo; y no pudo evitar sentir rabia al verla platicando con Krum en la casa de sus papás; pero su corazón se destrozó al escucharla pedirle el divorcio, los días angustiantes en que la había buscado sin saber nada de ella ni de sus hijos, y luego verse observando en el Profeta una foto suya con otra mujer; su vida continuó pasando como una película en su cabeza, sonrió el ver a sus hijos de apenas un año, sus suegros se veían bastante bien, Ron y Sophie se veían igual de felices que ahora y Hermione... Hermione era y siempre sería la mujer de su vida. Se sintió nervioso al verse bajando del avión al llegar a Francia; se vio observándola a través de una vitrina, y su corazón latió con fuerza cuando llegaron a casa de Ron la mañana siguiente a la boda de Ginny.

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Despertó con un ligero dolor de cabeza, como si acabara de pasar por una fuerte resaca, su garganta estaba seca y su estómago parecía querer regresar lo poco que recordaba haber comido.

Volteó a su derecha y vio a Hermione aún dormida, parecía que le había ganado el sueño, pues aún traía puesta la ropa del día anterior y no se había quitado los zapatos. Se reincorporó un poco y la cubrió con la manta que había usado para taparse.

Sonrió al verla arrugar la nariz – Buenos días – la saludó y besó su nariz cerca de su ojo, haciéndola sonreír.

– ¿Cómo te sientes? – le preguntó intentando abrir los ojos, y Harry ensanchó su sonrisa.

– Un poco mareado – dijo sin poder dejar de sonreír.

La castaña abrió los ojos y frunció el entrecejo – No te ves enfermo – dijo levantando una mano para tocar su frente – Tienes un poco de fiebre – dijo intentando reincorporarse, pero Harry se lo impidió.

– No importa, tengo razones más importantes para no hacerle caso a mi enfermedad – dijo sin dejar de sonreír, inclinándose para besara, pero Hermione lo detuvo.

– ¿Te hizo daño la poción? – preguntó preocupada y de nuevo intentó levantarse, pero Harry negó acariciando su rostro.

– Creo que es sólo la resaca de aquella noche – le sonrió antes de besarla.

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Pasaron todo el día juntos, parecían un par de adolescentes enamorados, Harry había pedido permiso para faltar ese día al entrenamiento y Hermione le había pedido a sus papás que cuidaran a Anthony y Catherine, mientras ellos pasaban el día simplemente en compañía del otro, habían visto un par de películas, caminaron por un parque que estaba a unas cuantas calles de su casa, comieron observándose como si acabaran de descubrir que estaban enamorados.

Harry le había contado lo que sucedió la noche que se casaron y, si bien no era un cuento de hadas, hizo sonreír a Hermione y los hizo darse cuenta de que sólo necesitaban un poco de "ayuda"; o talvez simplemente debían dejarse guiar por sus emociones y no por la razón, para darse cuenta de lo que sentían desde hacía mucho.

Cuando llegaron a casa de los señores Granger ya había oscurecido y fue hasta ese momento que Hermione notó el hecho de que su hijo había aceptado permanecer lejos de ella y no habían tenido que aparecerse en casa de sus papás por alguna de sus crisis nerviosas.

– Con todo esto tampoco me había dado cuenta – le dijo Harry deteniendo el coche frente a la casa de sus suegros, luego de que Hermione le contó lo que había comprendido – Pero es algo bueno, ¿no? – le dijo intentando animarla, al ver su mirada preocupada.

La castaña asintió sonriendo débilmente – Claro que es bueno, sólo que... me siento culpable por no haberme dado cuenta antes – dijo un poco apenada, recibiendo un beso de su esposo en la frente.

– Creo que fue mejor para Tony, si lo hubiéramos hecho notar, tal vez volvía a lo mismo – le dijo sonriendo – Vamos, aunque muero por tener una luna de miel como se debe, creo que en estos momentos deseo más estar con la prueba de nuestro amor – le dijo sin dejar de sonreír antes de besarla.

El moreno se apresuró a bajar del coche para ayudarla a salir del coche y juntos se dirigieron a la puerta. Cuando tocaron el timbre no tardaron en escuchar los gritos alegres de sus hijos, no dudaban que estuvieran ansiosos por verlos, pues, aunque no era la primera vez que estaban tanto tiempo separados, sabía que siempre ansiaban regresar con ellos.

Cuando Benjamin abrió la puerta, no tardaron en ver salir dos rostros sonrientes, que se colgaron de sus piernas – ¿Cómo están? – les preguntó Hermione mientras entraban, ella con Anthony aferrado a su cintura y Harry con Catherine colgada de sus piernas – ¿Se la pasaron bien? – preguntó mientras se dirigían a la sala y los dos asintieron – ¿Porqué no nos cuentan qué hicieron? – les dijo aún de pie, Harry había conseguido sentarse, pero Anthony no la soltaba – Hola, mamá, papá – los saludó con un beso.

– Mi abuelito nos llevó a comer helado, Anthony se comió dos – le contó Catherine sonriendo divertida.

– Así que andabas de tragón, eh, chaparro – le dijo Harry sonriendo, despeinando a su hijo, haciéndolo reír.

– Eran chiquitos – les dijo sonriendo sonrojado.

Hermione le sonrió acariciando su cabello – ¿Y cenaste? – le preguntó intentando no parecer tan severa.

El pequeño asintió orgulloso – Primero cenamos, ¿verda, abuelito? – dijo volteando a verlo, y el aludido asintió sonriendo.

– Verdad – lo corrigió Hermione – Oh, espero que puedas dormir – le dijo inclinándose para besar su frente.

El niño sonrió aprovechando la cercanía de su mamá para colgarse de su cuello, haciéndolos reír – Chaparro, tu mami no puede cargarte – le dijo tomándolo por la cintura, mientras la castaña intentaba reincorporarse – Vamos a casa porque su mamá y yo tenemos algo que contarles – les dijo sonriendo, antes de también tomar en brazos a tu hija.

Hermione, Harry y sus hijos se despidieron de los señores Granger y salieron con la promesa de regresar a comer la tarde siguiente.

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Hermione ayudó a Harry a acostar a sus hijos, aunque esa noche los acomodaron en la misma cama, pues su papá tenía un cuento para relatarles, y ellos estaban ansiosos por conocer esa historia.

– ¿De qué es? – les preguntó Catherine sonriéndoles emocionada, mientras Hermione deshacía las trenzas que peinaban su cabello.

– Es una historia que teníamos pendiente con ustedes – le dijo sonriendo – ¿Recuerdas que nos pediste que les contáramos cómo nos casamos tu papá y yo? – le preguntó pasando los dedos entre su cabello y la niña asintió emocionada – Bueno, pues hoy les contaremos cómo fue – le dijo antes de besar su cabeza, levantándose para permitirle a su esposo acercarse a ellos.

Observaron a sus hijos acomodarse con rostros expectantes y Harry les sonrió – ¿Recuerdan que su mamá y yo fuimos amigos por mucho tiempo, ¿verdad?, casi desde que nos conocimos – les dijo acomodándose junto a ellos, que asintieron observándolo con interés; recordándole a Hermione – Bueno, antes de casarnos salimos con otras personas y nos peleamos algunas veces, aunque suene sorprendente, su mamá era una neurótica – dijo fingiendo tono serio, y escuchó las risas de sus hijos cuando lo golpeó un cojín que le había lanzado Hermione desde la puerta de la habitación – Bueno, yo no le ponía las cosas fáciles, y andaba haciéndole al loco de allá para acá –

– ¿Salías con otras niñas? – le preguntó Tony con gesto confundido, y Harry asintió observándolo con culpabilidad.

– Me porté muy mal, era un muchacho que sólo quería divertirse, pero ella siempre estaba a mi lado ayudándome a seguir el camino correcto; aunque algunas veces yo no se lo pusiera fácil – les reveló con tono serio – Pero debo confesarles algo – dijo acercándose un poco más a ellos – Siempre estuve enamorado de ella, no quería aceptarlo porque era mi mejor amiga, pero siempre la encontré terriblemente bonita y no podía vivir sin ella – dijo volteando ligeramente a ver a su esposa, que sonreía con lágrimas acumulándose en sus ojos y sus hijos los observaron con amplias sonrisas.

– ¿Y le dijiste que fueran novios? – le preguntó Caty haciéndolo reír.

– No, debes recordar que los hombres somos torpes la mayor parte de nuestras vidas – le dijo sonriendo y recibió una mirada molesta de Anthony – Lo siento, hijo, pero así son las cosas, nos encanta complicarnos la vida, a nosotros mismos y a las personas que amamos, pero su madre es una santa y nunca me dejó solo. Creo que abusé un poco de su buena voluntad, pero la amaba y no podía apartarme de ella – aceptó con honestidad – Después vino la boda de su tía Ginny, su tío Ron ya se había casado, así que estábamos solos en la fiesta y yo tenía semanas intentando encontrar la mejor forma de decirle a mi mejor amiga que estaba enamorado de ella, pero nunca parecía la forma correcta o el momento adecuado, y ese día se veía especialmente hermosa, bailamos un poco y yo fui agarrando valor, y después de estar un rato con sus tíos decidimos irnos para poder platicar tranquilamente, ya saben en las fiestas no se puede platicar como se debe, así que estuvimos dando vueltas por la ciudad mientras yo seguía pensando en ella y en todo lo que significaba para mi, conversamos por horas y nos reímos muchísimo, y fue en ese momento que decidí que debía ser honesto con ella, cuando vi su sonrisa; no verla como vemos la tele todos los días, sino verla de verdad, de una manera profunda, parecía como si el tiempo se hubiera detenido permitiéndome admirarla y amarla más; y fue entonces que decidí que quería pasar toda mi vida con ella, que no permitiría que mis inseguridades y mis deseos de "divertirme" pospusieran mi verdadera felicidad –

– ¿Le pediste que se casara contigo? – le preguntó Anthony sorprendido – ¿sin ser novios? –

Harry sonrió asintiendo – Nos conocíamos perfectamente, habíamos compartido más cosas de las que cualquier pareja normal llegaría a compartir, y parecía lo más correcto – les dijo remarcando la parte de la relación verdadera y profunda que compartían, pues no tenía la menor intención de que su bebé se casara con el primer tonto que se lo propusiera – Y se lo pedí, y ella no pudo resistirse a mis encantos – dijo con una sonrisa, haciendo reír a Hermione – Bueno, me costó un poquititito convencerla, ya saben era un inmaduro, pero le demostre que la amaba y aceptó casarse conmigo – dijo sintiendo a su esposa acariciar su hombro.

– Después llegaron ustedes y nos hicieron los padres más felices del mundo – les dijo sonriendo, haciéndolos reír – Y ahora deben descansar por que mañana iremos con sus abuelitos – les dijo antes de darles un beso en la frente a cada uno.

– ¿Pero cómo le pediste que se casaran? – le preguntó Caty sonriendo.

Harry se rió y Hermione los observó nerviosa – Bueno, no fue la propuesta romántica que me habría gustado, y que estoy seguro le habría gustado a su mamá, pero fui muy sincero, le dije que la amaba y que la única razón por la que actuaba de manera inadecuada era por eso, porque estaba enamorado de ella, pero no me atrevía a decírselo porque si me aceptaba temía meter la pata y dañar nuestra amistad y lastimarla a ella, pero que haría todo lo que estuviera a mi alcance y voluntad para hacerla la mujer más feliz del planeta – dijo sonriendo, sentando a Hermione en sus piernas.

– ¿Y eres la mujer más feliz del planeta? – le preguntó Anthony, y la castaña negó con gesto serio, recibiendo miradas preocupadas de sus hijos.

– Soy la mujer más feliz del universo – dijo volviendo a sonreír, haciendo que sus hijos sonrieran de nuevo – Ahora sí, a dormir – les dijo intentando levantarse, pero Caty la detuvo.

– ¿Después nos cuentan cómo fue su boda? – les pidió con gesto ilusionado.

Harry sintió a su esposa moverse incómoda y él los observó un poco nervioso, pero sonrió al recordar algo – Les propongo algo mejor – les dijo sin dejar de sonreír, recibiendo miradas curiosas de sus hijos – Vamos a revivir la boda – Hermione lo volteó a ver confundida – Después de que nazca su hermanito quiero que su mamá se case conmigo – dijo con tono resuelto, recibiendo una sonrisa de Hermione, una mirada ilusionada de Catherine y un gesto confundido de Anthony.

– ¿Otra vez? – le preguntó con el entrecejo fruncido, haciendo reír a sus papás.

– Sí, quiero que renovemos nuestros votos – le dijo como si fuera el tema más conocido para sus hijos.

– Los votos son las promesas de amor que se hacen los esposos cuando se casan, y algunas parejas se vuelven a casar para reafirmar que se aman – les explicó Hermione al ver sus miradas confundidas, y ambos asintieron en señal de entendimiento – Bueno, ahora sí, sin excusas, a dormir – dijo reincorporándose, pero se detuvo al sentir una molestia.

Harry se acercó rápidamente a ella – ¿Qué pasa?, ¿te sientes mal? – le preguntó en susurro con preocupación.

– Tengo... Pero no puede ser, es demasiado pronto – dijo preocupada, sosteniéndose el vientre.

– ¿Contracciones? – le preguntó asustado y Hermione asintió – p-pero... ¡Es muy pronto! – dijo con un hilo de voz.

– Lo sé, pero... Merlín, d-duele – se quejó apoyándose en Harry.

– V-vamos al doctor – dijo intentando sostener a Hermione con un brazo mientras corría la cobija que cubría a sus hijos – Enanos tendremos que dormir más tarde, busquen sus abrigos, iremos al doctor porque parece que su hermanito quiere llegar antes – dijo intentando sonreírles, pero la preocupación golpeaba cada poro de su cuerpo.

Anthony y Catherine corrieron a buscar sus abrigos, luego de ponerse sus pantuflas, y Harry les indicó que salieran mientras ayudaba a Hermione a salir de la habitación – ¡Bajen con cuidado! – les advirtió la castaña haciendo reír a su esposo – El que tenga contracciones no evitará que me preocupe por mis hijos o te golpee – lo amenazó haciéndolo reír de nuevo – Debes hablarle a mis papás – le pidió bajando las escaleras con su ayuda, sin quitarle la vista de encima a sus hijos.

– ¿Porqué viene antes?, es muy tarde – les dijo Tony dirigiéndose a la puerta principal.

Hermione le sonrió deteniéndose junto al teléfono que estaba en el recibidor – Creo que deben saber que su hermanito no respetará mucho los horarios de dormir por algún tiempo – les explicó mientras Harry le hablaba a sus suegros, que parecía que se habían alterado tanto como él.

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– Todo está bien – les aseguró el doctor mientras checaba el monitoreo de Hermione – Sí tuvo contracciones, al parecer se alteraron un poco, pero tal parece que es sólo una falsa alarma, de cualquier manera preferiría que se quedara en observación esta noche – les explicó con calma, mientras la castaña lo observaba nerviosa y Harry tomaba su mano intentando darle ánimos.

– ¿Cuándo podré regresar a mi casa? – le preguntó ansiosa.

El doctor sonrió – Si todo sigue como hasta ahora mañana mismo puede irse, pero deberá permanecer en reposo el resto de su embarazo – le dijo con tono serio, pero con una sonrisa, recibiendo una mirada sorprendida de Hermione.

– ¿Todo mi embarazo? – preguntó sin aliento, haciendo reír al doctor y recibiendo una sonrisa comprensiva de su esposo.

– Sólo serán unas cuantas semanas – le dijo con tono amable, y Harry se rió por lo bajo, sabiendo en el problema en que se había metido por decir eso.

– ¿Unas cuantas semanas? – le preguntó Hermione con tono escandalizado – Claro, como no es usted el que debe quedarse en cama por más de dos meses – le dijo enojada, intentando levantarse, pero el moreno la detuvo sin dejar de sonreír – ¿Cree que podré estar en cama por casi tres meses teniendo dos hijos de cuatro años? – le decía señalándolo con un dedo amenazador, que surtía bastante efecto en él.

– Vaya a atender a sus demás pacientes – le dijo Harry sin dejar de sonreír, y el doctor salió asintiendo nervioso, y el moreno se rió a carcajada limpia – Pobre hombre, ¿porqué eres tan cruel con él?, puedes atender a tus hijos y seguir en cama, son unos buenos niños, seguro aprenderán a cocinar – dijo con calma, recibiendo una mirada sorprendida de Hermione, haciéndolo reír – Estoy bromeando, yo me haré cargo de todo y cuando vaya a entrenar tu mamá puede ayudarnos, también están Ron y Sophie, y Ginny, sólo serían un par de horas, estamos fuera de temporada, así que no habrá ningún viaje o encuentro – la intentó animar acariciando su mano – ¿Te parece si dejamos pasar a tus hijos que deben estar muriéndose de ganas por saber de su mami y su hermanito? – le dijo con una sonrisa y acarició su mejilla antes de darle un beso en los labios.

Hermione le sonrió y asintió respondiendo a su beso – ¡Pero deberás compensarme por esto! – le advirtió fingiendo tono amenazador y Harry se rió mientras salía de la habitación. Odiaba permanecer en cama más tiempo del necesario, pero por sus hijos haría lo que fuera necesario.

– ¿Y mi hermanito? – fue lo primero que preguntó Caty al entrar en brazos de su papá.

Hermione le sonrió estirando los brazos hacia ellos – Su hermanito todavía no llega y tardará un poco en llegar, parece que aún no está preparado – les explicó mientras acomodaba a sus hijos, uno a cada lado de ella.

– ¿Porqué no quiso llegar? – le preguntó Anthony confundido – ¿no quiere conocernos? – dijo con sentimiento, frunciendo el entrecejo.

La castaña le sonrió – Aún es muy pequeño y es muy pronto para que llegue, pero claro que los quiere conocer, está tan ansioso como ustedes – le explicó acariciando su cabello, y Tony sonrió satisfecho con la respuesta.

– ¿Cómo estás, cielo? – le preguntó su mamá acercándose a ella.

Hermione le sonrió – Bien, un poco nerviosa por todo esto, pero mientras permanezcan en su lugar todo estará bien – dijo mientras sus hijos comenzaban a quedarse dormidos.

– Creo que lo mejor es que nos los llevemos – dijo el Sr. Granger, acercándose a su nieto.

– ¿Nos podemos quedar contigo, mami? – le preguntó Caty, acurrucándose en su costado, mientras Tony la observaba con gesto suplicante.

Harry sonrió observando a su familia – Hoy no, chaparra, su mamá necesita descansar y ustedes deben dormir bien porque mañana me ayudarán a cuidarla – les dijo tomando en brazos a su hija – Despídanse de mamá – dijo acercando a su hija a Hermione.

La castaña le sonrió y acarició su rostro con su mano libre – Nos vemos mañana, ¿está bien? – le dijo antes de darle un beso – Pórtate bien con tus abuelitos – dijo antes de volver a besarla – Buenas noches, mi vida – le dijo a Tony dándole un beso en la frente – Pórtense bien – le dijo acariciando su mejilla mientras su papá lo cargaba.

– Buenas noches, hija, descansa – dijo el Sr. Granger antes de darle un beso en la frente.

– Buenas noches – se despidió Hermione recibiendo otro beso de parte de su mamá.

– Cuídala, Harry – le advirtió la Sra. Granger con tono serio.

El moreno sonrió asintiendo – Con mi vida – prometió pasando a Caty a brazos de su suegra – Buenas noches, chaparra – besó su nariz y luego se despidió con un beso de la mamá de Hermione – Nos vemos mañana, enano – le dijo antes de darle un beso en el cabello.

– Adiós, mami – se despidieron Tony y Caty mientras salían de la habitación en brazos de sus abuelos.

– Ahora tú debes descansar – dijo acercándose a Hermione con una sonrisa.

La castaña le sonrió estirando un brazo hacia él – No podré dormir sin mi marido – le dijo mientras Harry alcanzaba su mano y tiró de él hacia ella.

– Estaré aquí, si los doctores decidieran no entrar en toda la noche podría extender la cama y hacerte compañía – le dijo acariciando su rostro con la yema de los dedos, apartó el cabello de su frente besándola – Duerme, por favor, no me moveré de aquí y me aseguraré de que todo esté bien, pero debes descansar – le pidió sin separar los labios de su frente – Después podremos recordar nuestra noche de bodas – le dijo sonriendo, haciéndola reír y la besó en los labios.

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Sé que les prometí una noche de bodas, pero las historias siguen su curso como si tienen vida propia y esta siguió un rumbo un poquitín diferente al que tenía planeado.

Espero no volver a tardar dos años en actualizar, y creo que quedan dos capítulos, si mi musa se porta bien, quizá sean tres.

En fin, nos leemos en el siguiente capítulo o fic, lo que llegue primero.

Besos y un millón de disculpas

Pau