Hola de nuevo, no pensaba tardarme tanto, ya tengo más de una semana con el capítulo terminado, pero se me juntó la tarea del diplomado con mi examen final de inglés, y no tuve tiempo de pensar correctamente con tanto estrés jajaja

Pero bueno, aquí está el penúltimo capítulo, y creo que pronto traeré el último, ya casi está terminado.

Gracias a HermionePotter90, Ilona Potter, Arissita y Paola por sus reviews , y una amenaza semi implícita de cierta personita jaja.

En fin, aquí tienen el cap.

Enjoy it!

CAP 43 MAGIA

Intentó tranquilizarse, por sus hijos, no quería que lo vieran así, pero no podía dejar de pensar en Hermione, ni de culparse. Desde donde estaba podía escuchar los lamentos de su esposa y era su culpa, él había presionado su vientre, él había hecho que algo se rompiera dentro de ella, por eso se había adelantado el parto.

Habían llegado hacía apenas unos minutos y sus suegros y sus amigos habían llegado pisándoles los talones.

– Va a estar bien – le aseguró Sophie intentando confortarlo, y él intentó sonreír, pero sólo consiguió hacer un gesto.

Se talló el rostro empujando sus lentes sobre su cabeza y sintió a alguien abrazar su pierna – Hola, chaparro – lo saludó acariciando su cabello.

– ¿Qué tiene mi mami? – le preguntó Anthony observándolo preocupado.

E intentó volver a sonreír – Ella está bien, sólo... se complicaron un poquito las cosas con tu hermanito, pero estarán bien – le explicó hincándose a su lado y correspondió al abrazo de su hijo.

– Harry, ve con ella – le dijo Ron con tono serio – Tus hijos estarán bien, ahora debes estar con Hermione – le dijo a modo de regaño y él sabía que tenía razón de enojarse, pero no quería entrar y hacer más daño del que ya había hecho – Vamos, Tony, Alexandra quiere algo de comer, ¿me acompañas a comprarle unos dulces? – le dijo sonriendo y el pequeño asintió separándose de su papá.

Los observó alejarse y se puso de pie sintiendo las rodillas flojas mientras caminaba hacia el quirófano, intentando no prestar demasiada atención a sus suegros, y fingiendo no haber visto a su suegra derramar lágrimas silenciosas mientras su esposo la abrazaba intentando reconfortarla. Al entrar al pasillo que lo llevaba al quirófano no tardó en acercarse a él una de las enfermeras.

– Señor, no puede estar aquí – lo detuvo intentando hacer que saliera.

Negó señalando hacia la otra habitación – M-mi esposa... Soy el señor Potter, mi esposa... quiero estar con ella – dijo con gesto preocupado, recibiendo una mirada de comprensión de la enfermera.

– Está bien, pero necesito que se ponga esto – le dijo guiándolo a una estantería llena de cajas y gavetas – Tome, puede cambiarse ahí y en cuanto esté listo puede pasar – le dijo entregándole la bata verde y señalándole una pequeña habitación al otro lado del pasillo.

Se puso la ropa que le habían entregado y caminó hacia el quirófano recordando la última vez que había tenido que usar uno de esos trajes, había sido casi cuatro años atrás, en una situación bastante parecida. En cuanto entró se topó con la mirada de su esposa, que lo observaba con una mezcla de dolor y pena.

– Lo siento tanto, Harry, no quería que las cosas se volvieran a complicar – le dijo cuando llegó a su lado.

La observó con el entrecejo fruncido, ¿porqué se disculpaba? – Está bien, Hermione, no es tu culpa – le dijo tomando su mano – ¿Te duele mucho? – le preguntó con gesto preocupado y la castaña intentó sonreírle.

– Soy fuerte – susurró dándole un apretón a su mano, y Harry le devolvió el gesto inclinándose para besar su frente.

– Eres eso y más – le susurró acercando su mano a su rostro.

– Señora Potter, vamos a comenzar – le informó el doctor y la castaña asintió cerrando los ojos.

– Lo siento tanto, Harry – dijo aún con los ojos cerrados.

– ¿Porqué? – le preguntó confundido, y la vio sonreír aún con los ojos cerrados – Por favor, no me digas ahora que quieres separarte de mi, porque no creo poder soportarlo – le dijo intentando sonreír, haciéndola reír.

– No es eso, sólo temo que tú quieras divorciarte de mi – dijo volteándolo a ver – De verdad que intenté encontrar una forma de decírtelo, y quería que fuera antes de esto – le decía con tono fatigado y él no entendía nada.

Observó a los doctores y por sus ojos pudo ver que sonreían, haciéndolo entender menos, pero el que sonrieran lo aliviaba un poco, pues significaba que no había peligro.

– ¿Cómo estás Hermione? – le preguntó la doctora Emily, observándola con lo que parecía una sonrisa, pues a causa del cubreboca sólo podía ver sus ojos, y la castaña sonrió a modo de respuesta – Todo está bien, chicos, no necesitan preocuparse – los tranquilizó, observando ahora a Harry.

– Señor Potter, en unos minutos podrá conocer a sus hijos – le dijo el doctor que estaba asistiendo a Emily.

Harry sonrió emocionado, acariciando la mejilla de Hermione con una mano, mientras con la otra seguía sosteniendo la de su esposa, pero no tardó en voltear a ver confundido al doctor – ¿Hijos? – se rió nervioso – Creo que tengo una regresión – volvió a reírse observando nervioso a Hermione.

– Señor Potter, su esposa no tiene esta panza por obesidad y un bebé no hace esto – le dijo el doctor sin dejar de sonreír, recibiendo una mirada estupefacta de Harry, que los hizo reír, mientras la castaña lo observaba apenada.

– No diga que son dos – dijo cerrando los ojos, no estaba preparado para eso, había dejado su empleo pensando que tendrían sólo un hijo, no estaba seguro si podría reacomodar sus ahorros para otro hijo más, aunque tampoco quería que Hermione pensara que no le gustaría tener un hijo más, por el contrario él no quería que este fuera su último hijo, pero no había planeado las cosas así, necesitaba tiempo para aceptar otro hijo más.

– No señor – le dijo el doctor sonriendo y Harry volvió a respirar – Tendrá tres hijos – dijo con calma, y el cerebro del moreno se desconectó al mismo tiempo que su vista se nublaba y golpeaba el piso.

OoOoOoOoO

Intentó recordar porqué le dolía tanto la cabeza, no le había dolido tanto desde su última resaca y de eso ya hacía bastante tiempo, aunque ambos dolores no se parecían en nada. Abrió los ojos lentamente y lo primero que vio fue el techo blanco, volvió a cerrar los ojos mientras los recuerdos volvían a él. Estaba con Hermione en el quirófano, su hijo estaba a punto de nacer... su hijo... no era hijo, eran hijos, el doctor le había dicho que tendrían tres hijos.

Abrió los ojos de golpe y en su intento por levantarse de la cama y correr a buscar a su esposa, sólo consiguió caerse.

– ¿Harry, estás bien? – escuchó la voz preocupada de Hermione.

Volteó hacia arriba confundido, ¿qué hacía ahí?, ella debería estar descansando; pero al levantar suficientemente la vista pudo ver que lo estaba haciendo, en una cama junto a la de él – Err... sí – dijo despeinándose el cabello de la nuca y pudo sentir la pequeña protuberancia que había provocado el golpe.

– ¿Podemos hablar? – le pidió con gesto preocupado, y él asintió acercándose a ella, sabía de lo que quería hablar pero no estaba seguro de qué le diría él – Lamento... – comenzó, pero Harry la detuvo negando.

– ¿Cómo estás? – le preguntó evitando su mirada, y la castaña asintió.

– Bien, todo salió bien – le dijo intentando alcanzar su mano – Quería decírtelo... – intentó explicarle de nuevo.

– ¿C-cómo están? – le preguntó interrumpiéndola de nuevo, estaba seguro de que la haría llorar y no deseaba lastimarla, pero en esos momentos sentía una extraña mezcla de enojo, amor, adoración, felicidad y confusión.

– Harry, necesitamos hablar... – le dijo con tono suplicante – En verdad lo lamento, sé que debí habértelo dicho, pero cuando me enteré sucedió lo de Anthony y no encontré el momento adecuado y cuando se solucionaron las cosas no parecía adecuado haber dejado pasar tanto tiempo y... por favor perdóname – le explicó mientras las lágrimas ya comenzaban a mojar sus mejillas.

– No pude disfrutar de ellos... es como si... me hiciste lo mismo que nos hizo ese enfermero de segunda en Francia – le dijo con gesto molesto y soltó una corta risa irónica – ¿Te la pasaste bien cuando te conté sobre mi sueño?, "¡Qué tontería, tres hijos!" – recordó con gesto burlón – Buscabas cualquier pretexto estúpido para no dejarme acompañarte a tus citas – se alejó de ella ignorando su mirada dolida.

– ¡Por favor, Harry, perdóname! – le pidió mientras lo veía alejarse – No arruines este día – le dijo intentando levantarse, pero se detuvo al ver la mirada molesta de su esposo.

– ¿Yo lo voy a arruinar? – le preguntó enojado, pero no quiso decir más, estaba molesto con ella, pero; a pesar de lo que podía suponerse; no deseaba lastimarla, no más de lo que ya lo estaba haciendo. Salió de la habitación e ignoró la mirada de sus amigos y sus suegros, de seguro ellos ya lo sabían desde hacía meses. Caminó sin saber muy bien a dónde iba y, sin planearlo, terminó llegando a los cuneros.

Sintió su corazón latir acelerado, era un idiota, él sabía que Hermione no lo había hecho con la intención de burlarse de él u ofenderlo de alguna manera, ella simplemente no había encontrado el momento adecuado para decírselo, y viendo cómo había reaccionado, él tampoco habría encontrado el momento.

Buscó con la mirada a sus hijos, pero ninguno parecía ser suyo o de Hermione, tal vez los habían llevado a su habitación, como la última vez, y él ni cuenta se había dado. Confundido sonrió a la enfermera que lo saludaba, e intentó descifrar sus aspavientos, parecía señalarle algo; se acercó un poco más y los pudo ver, eran realmente pequeños, no recordaba que Catherine y Anthony hubieran sido tan pequeños, pero eso no fue lo que le preocupó.

Buscó con la mirada una puerta, necesitaba entrar para asegurarse de que realmente veía lo que estaba viendo, pues sus hijos estaban en incubadoras, los tres; dos de ellos con respirador. Era un verdadero idiota, se había tomado la libertad de ofenderse y enojarse con Hermione, mientras ella aguantaba sus reclamos guardándose la preocupación por sus hijos.

Golpeó el vidrio con suavidad y llamó a la enfermera, que le indicó que se acercara a la puerta – ¿Cómo están? – le preguntó en cuanto la enfermera abrió.

– Se repondrán, señor Potter, es normal que necesiten estar un tiempo en las incubadoras, han respondido muy bien y seguro en unos cuantos días estarán fuera, el único que podría tardar un poco más es el pequeño – le explicó intentando tranquilizarlo.

– ¿El pequeño? – preguntó confundido y la enfermera asintió sonriéndole.

– Así es señor, su esposa tuvo dos niñas y un niño – le informó y él sintió que sus rodillas volvían a fallarle.

– Dos niñas – dijo con una sonrisa ladeada – Un niño – se rió llevando ambas manos a su cabello – Sólo tú Hermione – dijo sin dejar de sonreír e, ignorando la mirada confundida de la enfermera, regresó sobre sus pasos hasta la habitación de su esposa, y se sintió el peor hombre sobre el planeta al verla llorando mientras era consolada por su mamá, que con todo el derecho le dirigió una mirada envenenada al verlo entrar – ¿Hermione, puedo hablar contigo? – le preguntó sabiendo se merecía el rechazo de su esposa si ella decidía correrlo de ahí, pero ella jamás haría algo así.

La castaña asintió y con una mirada le pidió a su mamá que los dejara solos – Está bien, mamá – le dijo al ver la mirada resentida que le había dirigido a su esposo.

Se apartó de la puerta dejándola pasar y en cuanto la escuchó salir se acercó a Hermione – Soy un idiota, bébé, un verdadero idiota – le dijo acercándose hasta la cama, atreviéndose a tomar su mano – Yo sé que estos meses no fueron los más fáciles para ti y no me detuve a pensar. Sólo... cuando el doctor lo dijo sólo pude pensar que te habías burlado de mi, y sé que es una idiotez porque jamás harías algo así, pero no pude evitarlo, sabes que eso de ser bruto se me da muy bien – le sonrió un poco avergonzado, recibiendo una ligera sonrisa de su esposa, sabía que ella no lo odiaba; aunque debería hacerlo – No te merezco – le dijo inclinándose un poco para besar su mano – Por favor perdóname tú a mi, no debí haber arruinado tu día de esta forma – le dijo acercándose a su rostro, apoyando su brazo libre en la cama; alrededor de su cabeza, y cerró los ojos al sentirla acariciar su mejilla – Son tan pequeños – le dijo aún con los ojos cerrados, pero no tardó en volver a abrirlos al escucharla contener el aliento.

– ¿Los viste? – le preguntó con gesto ilusionado y el moreno asintió – ¿Cómo están?, deseo tanto verlos –

Le sonrió soltando su mano para acariciar su rostro – Están en incubadoras y dos de ellos tienen respirador, pero la enfermera dijo que se repondrán, sólo el pequeño está un poco delicado – le explicó intentando tranquilizarla.

– ¿El pequeño? – preguntó y Harry asintió – Oh, Ben – dijo con tono decaído, recibiendo una mirada confundida de su esposo, haciéndola sonrojar – Oh... lo siento, es sólo que, cuando me enteré que al menos uno era niño pensé en nombrarlo Benjamin, como mi papá – le explicó un poco apenada y el moreno le sonrió.

– Me agrada – le dijo sonriendo antes de besarla.

– Gracias – le dijo Hermione sonriendo con los ojos cerrados – Necesito verlos – repitió acariciando su cuello – No puedo esperar hasta que la herida sane, en verdad necesito verlos – le dijo con tono suplicante – Me porté bien todo un mes – dijo haciéndolo reír – ¡Hagamos trampa! – dijo como si se le acabara de ocurrir – No sería tanto así como trampa, porque la vez pasada esperé hasta que la herida sanó, pero ahora no me pidas que lo haga, por favor llévame a verlos – le pidió rodeándolo por el cuello, haciéndolo reír.

– Calma, bébé, en este momento no puedes ir, acabas de salir de cirugía – le dijo haciendo que lo soltara – Hablaré con el doctor y... – decía, pero Hermione negó fervientemente.

– Hagamos trampa – volvió a decir sonriéndole – Aún tengo poción murtlap en la casa, podría usar un poco... sólo un poco para que la herida sane más rápido – le decía con gesto suplicante, y él le sonrió asintiendo.

– Le pediré a Ron que la traiga, y usaremos lo que sea necesario para que puedas ver a tus hijos, pero yo no me haré responsable si el doctor nota algo raro – le dijo fingiendo desinterés, pero no tardó en sonreírle – Serás la mujer con cicatrización a la velocidad de la luz – le dijo sin dejar de sonreír, haciéndola reír.

– No seas exagerado – le dijo entre risas y él no se pudo sentir más feliz, definitivamente sólo Hermione podía hacerlo sentir completo, sólo ella podía hacer su vida mejor día con día.

Besó su frente – Te amo, bébé – le dijo antes de besarla en los labios – Voy a hablar con Ron – le dijo sin separarse de ella, haciéndola reír – Está bien, está bien, ya voy – dijo volviendo a besarla y se separó de ella saliendo de la habitación, buscó a su amigo con la mirada, pero se sobresaltó al ver el rostro de su suegra frente a él – Jaquie... – dijo intentando recuperarse, recibiendo una mirada molesta.

– ¡Espero que estés feliz! – lo regañó – Arruinaste uno de los días más importantes en la vida de mi hija – lo reprendió acorralándolo contra la pared.

Intentó alejarse de ella, pero parecía que tenía el mismo poder congelante de la mirada de Hermione – Sé que actué como un idiota, ya hablé con ella, vamos a buscar la forma de que pueda ir a ver a nuestros hijos lo antes posible – le dijo escurriéndose entre la pared y ella y apresuró sus pasos hacia la sala de espera, escuchando un "¡No hemos terminado!" de su suegra; definitivamente podía llegar a intimidar tanto como su hija.

– ¡Ron! – lo llamó al verlo junto a Sophie y sus hijos, que corrieron hacia él al escucharlo.

– ¿Papi, cómo está mami? – le preguntó Catherine colgándose de su pierna.

– ¿Ya podemos conocer a mi hermanito? – le preguntó Anthony también abrazándolo.

Les sonrió y los hizo separarse de él nada más para cargarlos – Su mamá está bien y seguro muere por verlos, y su hermanito... bueno, hablaremos con ustedes sobre algo – les dijo sin dejar de sonreír, estaba seguro que la noticia de tres hermanitos no les afectaría tanto como a él, pero creía mejor hablar con ellos junto a Hermione, tal vez ella podría explicarlo mejor – ¿Ron, podrías ir a la casa? – le pidió volteando a ver a su amigo, que se cruzó de brazos observándolo con expresión molesta – ¿Qué pasa? – le preguntó confundido, y el pelirrojo alzó las cejas.

– ¿Que qué pasa? – dijo con tono molesto – Pasa que eres un idiota, Harry – lo reprendió recibiendo una mirada sorprendida de su amigo – ¿Cómo se te ocurre tratar de esa forma a Hermione justo hoy? – lo empujó ligeramente clavando su dedo índice en el pecho del moreno.

Bajó a sus hijos temiendo que las cosas se salieran de control – Cometí un error, Ron, pero... – intentó explicar, pero el pelirrojo no lo dejó seguir hablando, callándolo con un golpe.

– ¡Ronald! – escuchó a Sophie reprenderlo, mientras él intentaba recordar porqué estaba ahí parado, bueno, inclinado a punto de caer al suelo – Sí es un idiota, pero no tenías que pegarle, no enfrente de los niños – lo siguió reprendiendo su esposa, y pudo sentir unas manos ayudándolo a reincorporarse.

– Estoy bien... – balbuceó, ¿se había mordido la lengua? – Estoy bien – repitió al sentir las manos de sus hijos tomar las suyas, e intentó volver a enfocar la vista en algún objeto fijo, pero todo parecía estar moviéndose.

– ¿Harry, estás bien? – le preguntó Sophie con tono preocupado y asintió mientras era llevado a la sala que daba vueltas – Harry – lo llamó y él intentó encontrar su rostro, escuchó un chasquido frente a él, seguido por un aplauso que lo hizo recobrar la conciencia – ¿Harry? – lo volvió a llamar con tono preocupado y ahora sí pudo ver su rostro.

– Lo siento, amigo, pero Hermione no debería estar llorando hoy, no por esa razón – se disculpó Ron, sentándose en la mesa de centro, frente a él, que asintió aún un poco aturdido.

– ¿Papi? – escuchó la voz preocupada de Catherine.

Volteó a verla sonriendo, pero temiendo asustarla, sentía como si su rostro hubiera sido volteado – Estoy bien, nena – le dijo acariciando su mejilla – Ron, podrías ir a la casa, Hermione necesita un poco de poción murtlap – dijo recordando porqué había dejado sola a su esposa y estaba ahí recibiendo golpes.

El pelirrojo asintió – ¿Quieres que te traiga algo? – le preguntó un poco apenado.

Harry sonrió – Un rostro nuevo – dijo levantándose del sillón – Vamos, enanos, su mamá quiere verlos – dijo tomando las manos de sus hijos y se alejó de ahí aún viendo el piso moverse.

– ¿Te duele? – le preguntó Anthony con gesto preocupado y él negó – Toma, se te cayeron – le dijo entregándole los lentes, y sonrió, tal vez eso le ayudaría a estabilizar todo un poco más.

– Gracias, enano – dijo poniéndose las gafas, todo parecía más claro – Su mamá y yo debemos darles una noticia – les dijo sonriendo, deteniéndose en la puerta de la habitación de su esposa – Deben ser buenos con su mamá, está cansada y un poco dolorida – les explicó antes de abrir la puerta, y ambos asintieron a modo de entendimiento – Bien, entonces entremos para que saluden a su mamá – dijo sonriéndoles y entraron a la habitación, escuchando a Hermione hablar tranquilamente con su mamá.

– Él está consiente de eso, me pidió disculpas; aunque no necesitaba hacerlo – le decía con tono tranquilo, y les sonrió al verlos entrar, y estuvo a punto de saludarlos, pero se detuvo al observar a su esposo – ¿Qué te pasó? – le preguntó preocupada y el moreno sonrió.

– He pagado mis deudas – dijo riendo, acercándose a ellas junto a sus hijos, recibiendo una mirada preocupada de su suegra – Ron creyó correcto hacerme pagar – le dijo encogiéndose de hombros, mientras tomaba en brazos a sus hijos.

– Oh, Ronald me va a escuchar – dijo molesta, pero Harry negó tranquilizándola.

– Lo merecía – le dijo con calma – Será como un recordatorio, así cuando vaya a ser un idiota de nuevo, recordaré el golpe y me detendré – dijo haciéndola reír.

– Hola mami – la saludó Anthony, y Harry lo acercó un poco a ella para que pudiera darle un beso, lo mismo con Catherine.

– Hola, amor, ¿cómo están? – les preguntó la castaña sonriendo, deseando poder abrazar a sus hijos.

– Bien, quiero conocer a mi hermanito – le dijo sonriendo, haciendo que Hermione le dirigiera una mirada preocupada a su esposo.

– Los dejo para que hablen – les dijo Jaquie antes de salir de la habitación.

Harry acercó una silla para que se sentaran sus hijos y ayudó a su esposa a levantarse un poco – ¿No les has dicho nada? – le preguntó Hermione en susurro y el moreno negó.

– Les dije que teníamos algo que hablar con ellos pero no tienen idea de qué se trata – le dijo acomodando las almohadas a su espalda y una vez que estuvo cómoda, se sentó junto a ella, observando la mirada atenta que les dirigían sus hijos.

– Su hermanito está un poco enfermo y debe permanecer en una cuna especial mientras se recupera, y... bueno, tenemos una sorpresa que darles – les intentaba explicar Hermione, dirigiéndoles una sonrisa nerviosa.

– En lugar de un hermanito, tienen tres – les dijo Harry sonriendo, sintiendo un golpe de Hermione en la espalda, que lo hizo reír.

– ¿Tres? – le preguntó Catherine confundida.

– ¿Tres hermanitos? – preguntó Anthony frunciendo el entrecejo, y la castaña asintió.

– Bueno, es un hermanito y dos hermanitas – aclaró Hermione, recibiendo una mirada sorprendida de sus hijos.

– ¿Tenías tres bebés en tu pancita? – le preguntó su hija, observándola sorprendida, y su mamá asintió.

– ¿Por eso tu pancita estaba tan grande? – le preguntó sonriendo Anthony, haciéndolos reír.

– Sí, por eso estaba tan grande – dijo sonriendo.

– ¿Y cuándo van a venir?, queremos conocerlos – dijo su hijo emocionado, haciéndolos sonreír.

Harry se acercó a ellos, tomándolos en brazos – Ellos también quieren conocerlos, pero ahora no pueden venir, como les dijo su mamá, su hermanito está un poco enfermo y sus hermanas necesitan estar en reposo un tiempo – les explicó sentándose a los pies de Hermione, con sus hijos en las piernas.

– ¿También están enfermitas? – le preguntó Catherine observándolo preocupada.

– Un poco – le respondió Hermione – Pero se pondrán bien en poco tiempo – les aseguró sonriéndoles – Si quieren su papá puede llevarlos a conocerlos – ambos asintieron sonriendo emocionados.

– Es mejor que esperemos para ir con mamá – dijo observando apenado a su esposa, que negó.

– Está bien, Harry, llévalos, han esperado mucho por conocerlos – dijo sonriendo con calma.

El moreno se acercó a ella, dejando en el suelo a sus hijos, que corrieron emocionados a la puerta – Tú también has esperado mucho – le dijo acariciando su mejilla y besó su frente – Ya le pedí a Ron que fuera por la poción, en cuanto llegue comenzaré a aplicártela – le prometió antes de darle un beso en la frente y los labios – Regresamos en un momento – dijo antes de salir de la habitación junto a sus hijos – Vamos a ver a los bebés – le informó a su suegra, que asintió antes de entrar, seguida por su esposo, que decidió ignorar a Harry.

Tomó las manos de sus hijos, siguiendo su camino a los cuneros; cuando estuvieron ahí tomó en brazos a sus hijos – Ahí están sus hermanitos – dijo señalando con un poco de dificultad las tres incubadoras que estaban al fondo.

– Están muy chiquitos – dijo Anthony sorprendido, y pudo ver a Catherine asentir con el mismo gesto sorprendido – ¿No pueden salir a jugar? – preguntó preocupado y Harry negó riendo.

– No, deben estar un tiempo ahí, y aún están muy pequeños para jugar – les explicó sin apartar la mirada de sus hijos más pequeños.

– ¿Qué tienen en la boca? – le preguntó su hija con gesto confundido.

Harry la observó un poco preocupado – Es un tubito que los ayuda a respirar – les explicó esperando no confundirlos más.

– ¿No pueden respirar solitos? – preguntó Anthony observándolo sorprendido.

Los dejó en el suelo hincándose frente a ellos para quedar a su altura – ¿Recuerdan cuando su mamá les dijo que los bebés debían estar en las pancitas de las mamis por nueve meses? – les preguntó y ambos asintieron – Bueno, deben estar ahí nueve meses para poder crecer sanos y fuertes, pero sus hermanitos sólo estuvieron siete meses en la pancita de su mamá, así que están un poquito débiles y necesitan medicinas y otro tipo de ayuda para recuperarse y estar suficientemente fuertes para poder salir a jugar – les explicó recibiendo miradas serias de sus hijos, y temió que no le hubieran entendido, pero no sabía a qué le temía, eran hijos de Hermione.

– Quiero verlos otra vez – le dijo Anthony sonriendo, y volteó poniéndose de puntitas, intentando alcanzar la ventana, pero su cabello a penas si alcanzaba el borde de esta.

Sonrió y volvió a tomar a sus hijos en brazos – Sólo un ratito, debemos regresar con su mamá – les dijo sin dejar de sonreír y ambos asintieron.

– Necesitan ponerse fuertes, hermanitos, para que puedan ir con nosotros a casa y jugar con pelitos y coshans – dijo su hijo haciéndolo reír.

– Muy bien, vamos con mamá – dijo Harry apartándose de la ventana, y Anthony y Catherine se despidieron a gritos de sus hermanitos – No griten, despertarán a todos los bebés – dijo riendo, recibiendo una sonrisa apenada de sus hijos.

– ¿Y de quién son todos esos bebés? – preguntó Catherine observándolos sobre su hombro, mientras se alejaban de ahí.

– De muchas mamis, que se están recuperando como su mamá – les dijo alejándose por completo de los cuneros.

OoOoOoOoO

Habían pasado apenas un par de días desde el nacimiento de sus hijos y Hermione ya estaba completamente curada, los doctores no podían explicarse qué era lo que había pasado y ellos fingían mostrarse tan impresionados como los médicos, que se habían tranquilizado con cortas intervenciones de Jaquie, que aseguraba que "Hermione siempre había gozado de una rápida cicatrización", y que a ella no le sorprendía en lo absoluto que ya estuviera repuesta. "Estoy segura que no es la primera mujer que se recupera tan rápido", había dicho haciendo reír a Harry al ver la mirada del doctor, que había comprendido que si no aceptaba que Hermione era un milagro de la medicina, probablemente terminaría sin licencia ni las herramientas corporales para seguir practicándola.

– Vuélveme a decir cómo son – le pidió su esposa con una sonrisa, mientras la ayudaba a ponerse su bata, sólo para evitar que alguien; además de él; pudiera ver el hermoso cuerpo de su señora, que dejaba al descubierto el pedazo de tela que los hacían vestir en los hospitales.

Le sonrió ayudándola a sentarse en la silla de ruedas – Ben es el más pequeño de los tres, tiene el cabello negro y ojos cafés, se parece mucho a Anthony cuando tenía su edad, pero creo que tiene tu nariz – le dijo mientras le sostenía el espejo, para que pudiera terminar de arreglarse, apoyado en la silla a los pies de Hermione – ... – sonrió – Creo que necesitamos encontrar un nombre para tus hijas – le dijo sin dejar de sonreír – Una de ellas, la más grande, tiene el cabello castaño y los ojos cafés, no hay duda de que será idéntica a ti, pero ella heredó mi boca – dijo con tono orgulloso, haciéndola sonreír – Y nuestra otra hija... hay algo especial en ella, bueno, en los tres, pero ella irradia algo, creo que es magia, estoy seguro de que es la que mantuvo vivos a sus hermanos y la que lanzó a Ron al otro lado del jardín – dijo sonriendo – Se parece mucho a... – sonrió al sentir a Hermione acariciar su mejilla – Se parece a mi mamá, bueno, eso creo, aún es muy pequeña, y tiene el cabello castaño – le dijo antes de reincorporarse, colocándose detrás de la silla, mientras su esposa dejaba el estuche de cosméticos en la cama.

– ¿Y sus ojos? – le preguntó la castaña con tono ilusionado, haciéndolo reír.

– Sabes que son verdes – le dijo inclinándose un poco para depositar un beso en su mejilla.

Le sonrió acariciando su mano – Me gusta volver a escucharte describirlos – le dijo antes de besar su mano, para luego soltarla, permitiéndole empujar la silla.

– En unos momentos dejarás de necesitar de mi descripción para poder verlos en tu cabeza – le decía mientras se dirigían a los cuneros.

En esos días su hija había dejado de necesitar el respirador y su hijo parecía ir ganando un poco más de peso, mientras Anthony y Catherine pasaban las noches y parte de la mañana en casa de sus abuelos, que habían tenido que cancelar todas sus citas por un par de semanas.

– ¿No ha cambiado nada sobre el día de salida de los niños? – le preguntó con gesto esperanzado , pero el moreno negó.

– Hoy me dijo que han respondido tan bien como lo esperaban, pero cree conveniente que se queden hasta la fecha fijada – le dijo sabiendo que eso la decepcionaría un poco – Debemos pensar en el lado positivo, tú ya estás bien y podrás venir a visitarlos cuantas veces quieras –

Hermione le sonrió, pero no tardó en impacientarse al ver lo que claramente era el área de cuneros, intentó estirarse un poco para ver, pero se detuvo al sentir un ligero dolor en el abdomen; pues a pesar de que su herida había cerrado aún necesitaba esperar a que sanara la herida interna.

– No te esfuerces demasiado – le advirtió mientras se acercaban a la puerta – No quiero que vuelvas a estar aquí, bébé, necesitas tomarlo con calma – besó su mejilla antes de abrir la puerta.

– Buenos días señor Potter – lo saludó la enfermera que se encargaba de cuidar a los bebés en el turno de la mañana.

– Hola, Katie, te presento a mi esposa, Hermione – le dijo sonriendo, empujando la silla hacia las incubadoras.

– Mucho gusto, señora Potter – la saludó sonriente la enfermera – Qué gusto que venga usted también, porque les tenemos una sorpresa – les decía mientras se acercaba a ellos, recibiendo miradas confundidas de ambos – Lo siento, por favor, conozca a sus hijos, en un momento les daré la noticia – se disculpó sonriendo apenada.

Harry le sonrió y terminó la distancia que separaba a Hermione de sus hijos. La observó contener la respiración, llevándose una mano a la boca, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, y se pudo dar cuenta de que no había mujer más feliz que ella.

– Son perfectos – dijo sonriendo, mientras una lágrima resbalaba por su mejilla – Y tienes razón, hay algo especial en ella – susurró colocando una mano sobre la incubadora, donde dormía su hija más pequeña.

– ¿Lo sentiste? – le preguntó sonriendo y la castaña asintió, sabía que todos sus hijos tendrían magia, pero había algo en ella que la hacía irradiar su poder hacia los demás.

– La pequeña de ojos cafés puede salir de la incubadora – les dijo la enfermera, recibiendo miradas sorprendidas de Harry y Hermione – Me dijo Anne, la enfermera que cubre el turno de la noche, que no paró de moverse en toda la noche, y parece que está lista para tomar un poco de leche – les informó haciéndolos sonreír – Sólo puede tomar unos mililitros, y... creo que será la primera en irse a casa – dijo feliz de poderles dar esa noticia.

Hermione volteó a ver a su esposo, que en un segundo ya estaba a su lado – Quiero cargarla, Harry – le dijo ya con más de un par de lágrimas brotando de sus ojos.

La enfermera se acercó a ellos y con sumo cuidado tomó en brazos a la pequeña; que pareció no darse cuenta del cambio, pues siguió durmiendo tan tranquila como lo había estado haciendo; y la acomodó en los brazos de su mamá, para después alejarse dándoles privacidad.

– Hola, mi amor – la saludó la castaña, enjugándose las mejillas con su mano libre – No tienes idea de cómo ansiaba conocerte a ti y a tus hermanos – le dijo sonriendo, a pesar de sus lágrimas, y pudo sentir a su esposo acariciar su espalda – Iremos a casa muy pronto y conocerás a tus demás hermanos, que están ansiosos por enseñarlos a volar – dijo sonriendo, haciendo reír a Harry, que acariciaba el rostro de su hija – ¿Cómo sigue Ben? – preguntó un poco preocupada y la enfermera sonrió.

– Benjamin también ha mejorado bastante, ya casi alcanza el peso de su hermana, creemos que en cuestión de días dejará de necesitar el respirador – les informó haciéndolos sonreír – Pero, la que nos preocupa es la otra pequeña, no ha vuelto a necesitar el respirador, pero casi no ha subido de peso, Benjamin ya está más grande que ella – les dijo con gesto serio.

Hermione volteó a ver preocupada a Harry, que intentó tranquilizarla con una caricia – Necesitamos hablar con Draco, él... tal vez sabe algo de... tal vez él pueda ayudarla – susurraba con gesto alarmado – Debe saber un poco de medicina mágica – dijo entre dientes, y él asintió intentando tranquilizarla.

– No te preocupes, bébé, ella estará bien – le aseguró acariciando su mejilla, y la castaña asintió derramando otro par de lágrimas; estaba seguro de que su esposa tenía una revolución de emociones en su interior – Hoy mismo hablaré con él y le pediré que venga a revisarla – le prometió antes de besarla – ¿Puede ir con nosotros? – le preguntó a Katie, que asintió sonriendo débilmente.

– Llenaré su informe – les dijo sonriendo, y ambos asintieron antes de salir, no sin despedirse de sus hijos; con la promesa de que estarían ahí más tarde.

– Gracias, Katie – se despidió Harry de la enfermera, y en silencio regresaron a la habitación.

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Observó a Hermione alimentar a su hija con un pequeño biberón, había comido ya dos veces esa mañana, aunque apenas si había logrado terminar un cuarto de la botella; y habían estado pensando en nombres para sus hijas, pero ninguno parecía ser adecuado para ellas.

– ¿A qué hora te dijo Draco que vendría? – le preguntó la castaña sin dejar de observar a su bebé.

Le sonrió acercándose a ellas – No debe tardar, tenía trabajo, pero dijo que en cuanto se desocupara vendría – le dijo pasando un dedo por el cabello de su hija, que apenas parpadeó al sentirlo.

– Revisará a los tres, ¿verdad? – le preguntó observándolo un poco preocupada, y él asintió.

– No dejó de reírse de mi – dijo frunciendo el entrecejo, haciendo que la castaña se sonrojara – ¿También él sabía? – preguntó un poco sentido.

Negó observándolo apenada – Yo no le dije nada, pero imaginó que sería algo parecido, cuando llegó a ver a Anthony pensó que estaba a punto de aliviarme y cuando le dije que me faltaban cuatro meses, sacó la conclusión de que sería más de un bebé – le explicó aún ligeramente sonrojada.

Le sonrió – Está bien, puede burlarse todo lo que quiera, nada logrará quitarme la felicidad que me has dado – le dijo antes de besar su frente, haciéndola sonreír.

– Es horrible – dijo de repente, recibiendo una mirada confundida de Harry – Siempre lo vemos cuando uno de nuestros hijos está enfermo – dijo con el entrecejo ligeramente fruncido – Cuando nacieron Catherine y Anthony, llegó porque Caty estaba enferma, después cuando Tony tenía ataques de ansiedad, y ahora porque algo extraño pasa con nuestra bebé – decía sin dejar de observar a su otra hija – Creo que ya no quiero volver a verlo – dijo con tono molesto, haciendo reír a su esposo.

– Sé que no es nada agradable que tengamos que verlo, en especial por esas razones – dijo haciéndola reír – Está bien, sólo por eso, pero debemos aceptar que es un buen doctor y que gracias a él Caty mejoró rápidamente, y tal vez suceda lo mismo con la bebé – le dijo haciéndole una caricia en la mejilla.

– Espero que Draco pueda ayudarla – dijo apoyándose en el pecho de Harry, mientras él la rodeaba por la espalda.

– Aún no hago milagros, pero sí sé un poco de medicina mágica, así que creo que algo podré hacer – los interrumpió Draco sonriendo, haciendo reír a Harry y sonreír a Hermione – Creo que nunca me habían recibido con tanta felicidad –

– Nos ha costado cuatro años llegarte a apreciar – le dijo el moreno sonriendo, mientras le daba la mano.

– ¿Cómo has estado, Hermione? – le preguntó saludándola también con un apretón de manos.

– Yo estoy perfecta, mis bebés son los que me preocupan – le dijo con gesto serio, y pudieron ver a Draco transformar su gesto inmediatamente.

– Ella es la que se ha recuperado más rápido, ¿no es así? – les preguntó pidiéndole a Hermione con un gesto que le permitiera cargar a la bebé. Ambos asintieron y le explicaron que era la única que no había necesitado respirador y que había estado bastante despierta. Lo observaron revisarla, tanto con su equipo muggle, como con el mágico – Bien, está en perfecto estado, ha crecido tanto como es de esperarse y todos sus signos vitales están... vitales – dijo sonriendo – Ahora iré a revisar a los otros dos – dijo y se rió observando a Harry – Sólo tú Potter puedes ser tan despistado – dijo antes de salir.

El moreno lo observó con el entrecejo fruncido – Si no fuera porque se hará cargo de mis hijos, lo habría golpeado – dijo con gesto molesto, haciendo reír a su esposa – Iré a asegurarme de que no le impidan revisarlos – dijo tranquilizándose, y Hermione asintió aún sonriendo.

Cuando llegó a los cuneros lo primero que escuchó fue la voz molesta de Draco, que peleaba con la enfermera. Se acercó a ellos rápidamente, escuchando a la enfermera exigirle que se fuera – Katie, está bien, es amigo nuestro – le dijo un poco apenado.

– Lo siento, señor Potter, pero no pueden pasar mas que los papás – se disculpó la enfermera sin moverse de la puerta.

– Lo sé, pero el doctor Hart ha sido pediatra de nuestros hijos desde que nacieron y también será el de los bebés – le explicó intentando hacer que Draco dejara de empujar la puerta.

– Lo siento, pero si quiere ver los expedientes de los bebés tendrá que hablar con el doctor Smith – dijo apartándose de la puerta y regresando a su pequeño escritorio.

– Sólo los revisará, le comentamos lo que está pasando con la bebé y quiere revisarla, sólo para asegurarse de que no es algo más... Sólo serán unos minutos, nadie se dará cuenta de que estuvimos aquí – le pidió con tono suplicante, y le sonrió.

– Señor Potter, hará que me despidan – le dijo con tono molesto, mientras se levantaba para sacar los expedientes de los bebés Potter – Si mi supervisora se llega a enterar – murmuraba molesta, mientras Draco le dirigía una mirada burlesca al moreno, que intentó ignorarlo.

– Nadie se enterará, lo prometo – dijo mientras ambos se acercaban a ella.

– ¿Porqué no vas a asegurarte de que nadie venga? – le dijo Draco, recibiendo una mirada molesta de la enfermera.

– Ignóralo – le dijo Harry sonriendo, aceptó los expedientes y alejó al rubio de Katie, pues estaba seguro que si hacía un comentario más le arrancarían la cabeza – Vamos, Malfoy, haz lo que tengas que hacer – le dijo entregándole los archivos y se alejó un poco de él, sólo para asegurarse de que Katie no se acercara demasiado.

– ¿Es magia? – le preguntó el rubio en susurro, observándolo confundido.

– También lo sentiste – dijo sonriendo orgulloso, y Draco asintió.

– Creo que sé qué es lo que pasa – dijo observando de nuevo a la bebé.

Harry se acercó a él observándolo confundido – ¿Tan pronto?, aún no has hecho nada – le dijo observando también a su hija, mientras el rubio sonreía.

– Estoy suponiendo, la revisaré, pero estoy casi seguro de que es lo que imagino – le dijo haciendo que el moreno se volviera a apartar.

Volteó hacia la enfermera y la vio observando nerviosa hacia la puerta, mientras fingía leer una revista; sonrió volviendo a concentrarse en Malfoy, que revisaba con gesto serio a sus hijos, y en menos de cinco minutos estaba guardando sus cosas y leyendo los expedientes.

– Es lo que suponía, Potter – dijo sonriendo, mientras regresaba al escritorio de Katie – Gracias – le dijo con tono amable antes de salir, seguido por un Harry confundido.

– ¿Me vas a decir o quieres que adivine? – le preguntó con tono molesto, caminando detrás de él, haciéndolo sonreír.

– Me gustaría ver que lo intentaras, aunque no creo que aciertes – dijo con gesto burlesco – Y preferiría hablarlo en la presencia de tu esposa, no me gusta repetir las cosas – dijo dando vuelta al pasillo que los llevaba a la habitación de Hermione, mientras Harry lo seguía con gesto molesto.

Cuando entraron ya estaban en el cuarto los papás de Hermione y sus hijos mayores, que corrieron a saludar a su papá – ¿Cómo están? – les preguntó sonriendo, mientras los tomaba en brazos.

– Bien – le dijo Anthony sonriendo ampliamente – Ya cargamos a mi hermanita – dijo con tono orgulloso, haciéndolo sonreír.

– Ah, me parece perfecto, porque ustedes nos ayudarán a cuidarla – le dijo mientras se acercaba a su familia – Buenos días, Jaquie – saludó a su suegra con un beso y con un gesto que no tomó forma intentó saludar a su suegro, pero Benjamin no le hablaba desde que habían nacido sus hijos.

– ¿Cómo están? – preguntó Hermione intentando ignorar la actitud de su papá.

Draco le sonrió – Están bien, estoy seguro que tu hijo pronto saldrá de la incubadora, no me sorprendería si lo hace hoy mismo – les informó sin dejar de sonreír, recibiendo amplias sonrisas de las familias Potter y Granger – Y tu hija está bien, es normal que no esté creciendo mucho, me sorprendería que se desarrollara tan bien como sus hermanos – dijo, mientras dejaba su maletín sobre la mesa de noche.

– ¿Porqué? – preguntó Hermione confundida.

El rubio volvió a sonreír – Al parecer se está encargando de que sus hermanos se recuperen – dijo con calma, recibiendo miradas confundidas de los cuatro adultos, mientras los pequeños no dejaban de observar embelesados a su hermanita – La magia que se siente al estar cerca de ella la está liberando para ayudar a sus hermanos, bueno, ahora sólo le queda ayudar a su hermano –

Hermione lo observó boquiabierta y Harry por poco deja caer a sus hijos – Tenías razón – dijo volteando a ver a su esposo – Ella fue la que mantuvo vivos a sus hermanos y, no tengo la menor duda, ella fue la que lanzó a Ron al otro lado del jardín – dijo sonriendo, haciendo reír a Malfoy.

– Vaya, ya me cae bien esa niña – dijo sonriendo, haciendo reír a Harry y Hermione – Lo más probable es que ella haya hecho todo eso, no se preocupen, en cuando su hijo logre dejar la incubadora, ella se recuperará – los tranquilizó.

– Muchas gracias, Draco – le dijo Hermione sonriéndole ampliamente, haciéndolo sonreír con gesto malicioso.

– No te preocupes, amo mi trabajo – dijo sin dejar de sonreír, y volteó a ver a Harry – Sólo dile a tu esposo que deje de coquetear con las enfermeras – dijo como despedida, haciendo que Jaquie volteara a ver sorprendida a Harry, Hermione se riera y Benjamin observara molesto a su yerno.

– ¡No le estaba coqueteando! – se quejó, haciendo reír a sus hijos.

– Lo sé – le dijo la castaña con calma – Estoy segura de que ella es una mala mujer que te obligó a sonreírle – dijo con gesto divertido, recibiendo una mirada sorprendida de su esposo.

– Vamos, sólo fue para que dejara entrar a Draco – dijo ligeramente sonrojado, haciendo reír a su esposa y su suegra, aunque su suegro no se veía muy feliz.

– Papá, estamos bromeando, Harry no me engaña – le dijo Hermione con calma, acostando a su hija a su lado, permitiendo que sus hijos pudieran acercarse a verla – Si sigues con esa actitud hacia mi esposo, creo que tendré que prohibirte ver a tus nietos – le dijo sin darle mucha importancia, recibiendo una mirada sorprendida de su papá y unas preocupadas de sus hijos – A sus hermanitos – les dijo en susurro, tranquilizándolos.

Harry se rió – No te preocupes, entiendo que esté molesto – dijo restándole importancia, pero la castaña negó.

– Ya es suficiente, mi mamá ya te gritó, me pediste disculpas y Ron te golpeó, creo que has pagado cualquier error que podrías haber cometido – decía acariciando el pecho de su hija, que dormía tranquilamente, y pudo ver a su papá cruzarse de brazos y sentarse en el sillón con gesto enfurruñado – Es tu problema, papá – dijo sonriendo ligeramente, y besó la cabecita de su hija, siendo imitada por Anthony y Catherine, con un poco de ayuda de su papá.

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Lamento mucho si decepcioné a alguien, sufrí de cierta presión psicológica para hacer algunas cosas, pero bueno, a mi me gustó el resultado y, repito, lamento si decepcioné a alguien, pero ya no puedo cambiar lo que escribí, la historia tomó este rumbo y, bueno, no puedes pelear contra ella.

Yo pensé que era absurdo el caso de Hermione, pero navegando por Internet descubrí que no tiene nada de absurdo, hay tantos casos similares, así que eso tranquilizó mi conciencia jajaja, y me ayudó a encontrarlo aún más lindo porque, a fin de cuentas, son bebés Potter-Granger, qué más da si fueron 3 o si sólo hubiera sido uno, son igual de hermosos.

En fin, nos leemos en el siguiente capítulo, bueno, los que aún me quieran seguir leyendo.

Besos

Pau