Regreso triste porque seguro Arissita me odia… jajaja no es cierto, bueno, sí me pesaría si alguien me odiara, pero desgraciadamente no se puede complacer a todo mundo; y tristemente lo comprobamos con el final de HP; así que aquí estoy con el final del fic… ay que fuerte. Nunca pensé que me fuera a pesar tanto subir el último capítulo… ay no, ¡prometo no llorar!

Les confieso que ya tenía el capítulo desde hace mucho tiempo, pero tenía la vana esperanza de que me llegaran más reviews, pero ¿díganme cómo puedo pedir más si yo les he dado tan poco?, les doy las disculpas más sinceras a Emma, Mekolin, Mily y HermionePotter90 (¿estoy loca o tienes cuenta en el foro de pottershots?), en verdad no quería hacerlas(os) esperar tanto, pero el tiempo se me fue de las manos y mi ambición contribuyó bastante jajaja

En fin, aquí está el último capítulo, ámenlo u ódienlo, es su decisión.

Gracias por estos… ¡4 años, 8 meses y 1 día!

CAP 44 YA SON MARIDO Y MUJER

Odiaba admitirlo, pero Malfoy había tenido razón, a la mañana siguiente de su visita su hijo Benjamin había dejado de necesitar la incubadora y desde entonces descansaba en brazos de su mamá, su abuelita, su abuelito, Ron y Sophie, y muy pocas veces en su cuna. Pero lo más sorprendente era que desde el momento en que Ben salió de los cuneros, su hija había comenzado a ganar fuerza, no había subido mucho de peso, pero el doctor les había asegurado que sus signos vitales estaban mejor que nunca y estaba tan fuerte como cualquier bebé único de su edad.

– ¿A qué hora dijo el doctor que podíamos ir por ella? – le preguntó Hermione con gesto ansioso.

Le sonrió ayudándola a ponerse de pie – Aún falta más de media hora – le dijo acariciando su cintura – ¿Has pensado en nuestra boda? – le dijo sonriendo, recibiendo una sonrisa de su esposa.

– Pensé que lo habías olvidado – le dijo emocionada, mientras caminaban por la habitación, pues la castaña ya estaba cansada de estar tanto tiempo acostada.

La hizo detenerse para poder observarla de frente – No estaba bromeando, Hermione, quiero volver a casarme contigo y que tus papás puedan acompañarte, y, tal vez no era el plan, pero tus hijos también estarán ahí y estoy seguro que serán unos hermosos pajes, también podrás compartir esta experiencia con tus amigos y si quieres también podríamos invitar a tus tíos y primos – le decía con una ligera sonrisa, antes de recibir un abrazo de su esposa.

– ¡Oh, Harry, no me importaría si estuviéramos de nuevo solos! – le dijo ocultando su rostro en su pecho, mientras el moreno la abrazaba también.

– Cuando regresemos a casa, y tengamos un poco de tiempo, te ayudaré a planear la boda – le aseguró sonriendo, antes de darle un beso en el cabello.

– Estoy segura de que cuando mi mamá se entere cerrará el consultorio para ayudarnos – lo volteó a ver sonriendo y recibió un beso en los labios – Te amo tanto – le dijo aún con los ojos cerrados, recibiendo otro beso.

– Me haces sentir como un adolescente enamorado – le dijo sonriendo, mientras la llevaba de regreso a la cama y la ayudó a acostarse – ¡Cómo deseo que te recuperes para poderte hacer el amor! – le dijo a escasos centímetros de su rostro, acariciando su cadera con una de sus manos, y se sobresaltó al escuchar a alguien aclararse la garganta – ¡Merlín, un día de estos me va a matar! – dijo en susurro, haciendo reír a Hermione.

– Hola papá – lo saludó sonriendo – ¿Y mamá? – le preguntó al ver que había llegado solo; mientras Harry se separaba de ella.

– Fue con los niños a ver a la bebé – le dijo con gesto serio, sin moverse de donde estaba.

Hermione le sonrió – Ayúdame – le pidió haciendo con un movimiento de manos que se acercara a ella – Hoy saldrá mi hija de la incubadora y tal vez hoy mismo podemos irnos – le dijo con gesto emocionado, logrando hacerlo sonreír, mientras la ayudaba a reincorporarse un poco para tomar en brazos a su bebé – ¿Puedes darle de comer a Ben? – le preguntó sabiendo que su papá tenía una gran debilidad por su nieto; estaba segura de que amaba a todos sus nietos, y que sería igual de consentidor con todos, pero sabía que había algo diferente con Benjamin, tal vez se debía a que llevaba su nombre o simplemente había un lazo especial entre ellos.

Y sin chistar el señor Granger se apuró a tomar en brazos a su nieto y preparar la leche como sabía que le gustaba, no muy caliente y sólo los mililitros necesarios.

– Hola – los saludó Jaquie al entrar a la habitación, y Harry y Hermione la observaron sorprendidos al verla llegar con su nieta en brazos.

– ¿Pudo salir antes? – preguntó Hermione sorprendida y su mamá asintió sonriendo, mientras se acercaba a ella, junto a sus nietos, que no dejaban de observar a su hermanita emocionados.

– Cuando llegamos las enfermeras ya la tenían fuera, creo que desde que salió no ha tocado una cuna, tiene una fuerza magnética sorprendente – le decía mientras la acercaba un poco a su hija para que pudiera verla.

– Tiene tus ojos, Harry – le dijo sonriendo, mientras su hija la observaba con gesto serio.

El moreno sonrió orgulloso, acercándose a ellos y tomó en brazos a Catherine y Anthony, que observaban ansiosos la espalda de su hermana – ¿Crees que se parezca a ella? – le preguntó un poco nervioso, y Hermione asintió.

– Será idéntica a tu mamá, sólo que de cabello castaño – le dijo sonriendo, haciéndolo sonreír.

– ¿Y cómo se llama? – les preguntó Catherine, haciendo que sus papás se voltearan a ver preocupados.

Hermione sonrió – Bueno, creo que ella podría llamarse Lilian – dijo observando a la bebé que tenía en brazos su mamá, haciendo que Harry sonriera.

– ¿En serio? – le dijo emocionado, y la castaña se rió asintiendo.

– Claro, es un nombre bonito y se parece mucho a tu mamá – le dijo sin dejar de sonreír – Y ella... – decía observando a su otra hija con seriedad.

– ¡Jane! – dijeron al mismo tiempo Catherine y Anthony, haciéndolos sobresaltarse, haciendo reír a Harry.

– Me gusta, se parece a una Jane que conozco – dijo sin dejar de sonreír, antes de inclinarse un poco para besar a su esposa.

OoOoOoOoO

Se rió al observar a su esposo dormido en el piso del cuarto de sus bebés. Habían regresado a su casa hacía unos días y lo primero que habían hecho era restaurar la habitación de sus hijos, que habían tenido que dormir en su dormitorio por un par de noches mientras Ron y Harry se encargaban de armar las cunas, roperos, columpios, dos mecedoras; que por la pura terquedad de ambos habían decidido armar ellos mismos; los moises capri que les habían regalado los papás de Hermione; que terminarían en el estudio o la sala; y los móviles con figuras de escobas y snitch que habían sido regalo de Sophie y Ron; y todo esto había tenido como resultado más de tres dedos vendados en la mano de Harry y dos en la de Ron, la espinilla golpeada del pelirrojo y otros dos dedos prensados del moreno.

Se acercó a él hincándose a su lado y acarició su rostro – Harry – lo llamó en susurro, casi no habían dormido y eso era más que obvio en las ojeras que portaban los dos orgullosos – Harry, ve a acostarte en la cama – le dijo moviéndolo un poco, haciéndolo sobresaltarse ligeramente.

– Oh, demonios, me quedé dormido – se quejó buscando con la mirada a su hijo.

Le sonrió ayudándolo a levantarse – Estoy segura de que lo acostaste antes de quedarte dormido – le dijo con calma, señalándole con un gesto que su hijo dormía plácidamente en su cuna.

– Vaya – dijo con la mirada cansada, haciéndola sonreír. Lo rodeó por la cintura guiándolo de regreso a su habitación – En verdad lo lamento – se disculpó mientras Hermione lo ayudaba a acostarse y lo arropaba – Yo debería hacer esto... – dijo con tono somnoliento.

La castaña sólo sonrió y, apartando el cabello de su frente, la besó para luego acostarse junto a él. Era absolutamente normal que estuviera tan cansado, la mayoría de las veces él insistía en atender a sus hijos y ella se levantaba sólo un par de veces, cuando; rara vez; dos de los pequeños exigían su atención, pues en la mayoría de las ocasiones parecía que se ponían de acuerdo para tomar turnos, pues lloraba uno e inmediatamente después de haber sido atendido comenzaba a clamar atención otro; y Harry era el que permanecía despierto hasta atender a los tres.

– ¿A qué hora llegará tu mamá? – le preguntó el moreno sin abrir los ojos, acercándose a ella.

Le sonrió abrazándolo, mientras él la rodeaba por la cintura, hundiendo el rostro en su cuello – Dentro de tres horas – le dijo rascando su cabeza, haciéndolo gemir ligeramente.

– ¿Han podido ver algo sobre la boda? – preguntó acercándola más a él, aún con los ojos cerrados.

– Muy poco, mi mamá ha visto algunos salones y mi papá habló con un ministro amigo suyo, pero creo que lo mejor es esperar unos meses, cuando las cosas se calmen y podamos dormir un poco más – dijo sonriendo, haciéndolo soltar una risa floja.

– Yo creo que seis meses será perfecto, podría ser un 18 de septiembre y festejar nuestra luna de miel un 19... – le dijo sonriendo, antes de comenzar a besar su cuello haciéndola reír.

– Me gusta tu idea – le dijo sin dejar de sonreír, alejándose un poco de él – Pero ahora debes descansar, yo me encargaré de los niños el resto de la noche… o madrugada – le dijo antes de darle un beso en los labios, que más que convencerlo de dormir, lo hizo acercarse más a ella, rodeándola por la cintura sin separarse de sus labios.

– Ni creas que he olvidado tu promesa de darme un baño – le dijo sonriendo, sin apartarse de sus labios, haciéndola reír.

OoOoOoOoO

Esa madrugada ni Harry ni Hermione habían dormido mucho, después de que la castaña lo ayudara a regresar a su habitación, el moreno no la dejó volver a dormir, ni a vestir nada más que la sábana hasta que llegó Jaqueline, que de seguro se había dado cuenta de todo al ver las enormes sonrisas; a pesar de las marcadas ojeras; en los rostros de su hija y su yerno.

Paseaba por el estudio con Jane en brazos, mientras Catherine lo seguía de cerca, seguro esperando a que su hermana llorara exigiendo su comida, pues no olvidaba la promesa que le había hecho su papá de "alimentarla la próxima vez que le toque comer".

Hermione les sonrió desde el sillón, donde descansaba recostada, con Benjamin durmiendo sobre su pecho – ¿Caty, porqué no vas a jugar con Tony?, está allá arriba solito – le dijo sin dejar de sonreír, sabiendo cuál sería la respuesta de su hija, que no tardó en negar.

– No está solito, está con Lily – dijo sin apartar la vista de su papá, con más precisión de su hermana – ¿Todavía no? – le preguntó con tono ansioso, haciendo reír a Harry.

– Aún no, ha pasado muy poco tiempo desde la última vez que comió – le respondió sonriendo – Deberías hacer caso a tu mamá y jugar con Tony, yo te avisaré cuando sea hora – le prometió acariciando su cabello, pero la pequeña se negó.

– Tony no quiere jugar conmigo, sólo platica con Lily – le dijo arrugando la nariz con gesto molesto, haciendo sonreír a su papá al recordarle a la castaña mandona que había conocido en un tren.

– ¿Platica con ella? – le preguntó su mamá con una mirada enternecida, y Catherine asintió. Sonrió tomando el parlante que estaba detrás de ella, no sabía cómo no se había dado cuenta de eso, subió un poco el volumen y lo acercó a su oreja, escuchando un murmullo, giró la perilla del volumen al máximo haciendo que se escuchara claramente la risa de su hijo mayor.

– Es muy divertido – lo escucharon decir con tono alegre – Mi papi me enseñó, pero si quieres, cuando no duermas tanto, yo puedo enseñarte, es facilísimo – rió ligeramente observando a su esposo, que ya se acercaba a ella junto a su hija – Pero debes volar cerquita del piso, porque si te caes te va a doler mucho – dijo con tono serio, volviendo a hacer sonreír a sus papás – A mi mami... – se rió apenado – También es tu mami – se corrigió – A ella no le gusta que volemos, no sé porqué, es muy divertido... tal vez ella se cayó de la escoba y le dolió mucho – lo escucharon meditar, mientras Hermione contenía los deseos de correr a abrazar a su hijo – Ella es muy buena, a Caty y a mi nos abraza y nos da besitos, también nos pone nuestros abrigos cuando tenemos frío y duerme con nosotros si soñamos feo, y le presta a Caty sus pinturas para que juegue ella también, tal vez a ti también te las presta, tiene muchas – Harry observó a su esposa, que contenía las lágrimas, mordiéndose el labio inferior con una sonrisa – Debes ser buena con ella, es muy bonita y te cuidó y dejó que durmieras en su pancita –

Hermione soltó una risa ahogada y se levantó del sillón entregándole el parlante a su esposo, acostó a su bebé en el moisés y salió del estudio subiendo rápidamente las escaleras.

– Nuestro papi también es bueno, siempre juega con nosotros y a veces nos lleva a verlo entrenar, él también nos abraza y nos da besitos – le seguía contando a su hermana, cuando la castaña entró a la habitación. Sonrió observándolo, tenía el rostro apoyado entre dos barrotes de la cuna, aferrando una de sus manos a uno de estos, mientras con la otra sostenía la pequeña mano de su hermana – Y quiere mucho a nuestra mami, siempre la abraza y le dice cositas bonitas, y se van a casar otra vez y vamos a poder verlos, porque Caty y yo queremos saber cómo se casaron – decía mientras Hermione se acercaba a él, y pudo ver a Lily observándolo atentamente, como si entendiera lo que le decía.

– También tus hermanos podrán estar en la boda – le dijo sonriendo, recibiendo una mirada sorprendida de su hijo, que no tardó en devolverle la sonrisa – ¿Vienen conmigo?, su papá, Caty, Jane y Ben están en el estudio – le dijo tendiéndole una mano, que Anthony no tardó en tomar.

– Lily quiere aprender a volar – le contó mientras Hermione tomaba en brazos a la bebé.

– ¿Ah, sí? – le preguntó sonriendo, volviendo a tomar la mano de su hijo, que asintió con una amplia sonrisa, haciéndola reír – Cuando sea mayor como tú, podrás enseñarle a volar – le prometió con una sonrisa, mientras salían de la habitación, y Anthony sonrió emocionado.

– ¿También pueden aprender Ben y Janie? – le preguntó sin apartar su gesto emocionado, mientras bajaban las escaleras.

Le sonrió asintiendo – Si ellos quieren aprender, podrán hacerlo, pero cuando sean mayores – le recordó y Tony asintió conforme.

Cuando entraron al estudio encontraron a Harry y Catherine sentados en el sillón, el primero con Ben en un brazo, mientras con el otro ayudaba a la segunda a sostener a Jane, a quien le daba de comer con una sonrisa. Y escuchó la puerta principal abrirse mientras ella y su hijo se acomodaban en el sillón.

– Esta podría ser una bonita foto familiar – les dijo Sophie mientras ella, Ron y Alexandra se acercaban a ellos – ¡No se muevan! – les advirtió, y antes de que pudieran decir nada, la rubia sacó su cámara y capturó las sonrisas de la familia Potter-Granger en una foto, en la que seguro se podría ver a Anthony abrazando por el cuello a su mamá, que reía sin poder ocultar su felicidad, a Harry junto a ella cargando con un brazo a Ben, mientras con el otro rodeaba por la espalda a su hija mayor, que sonreía sosteniendo el biberón con una mano y cargando a su hermana con dificultad.

OoOoOoOoO

Acarició la espalda de su esposo, y sonrió al escucharlo respirar profundamente – Buenos días, dormilón – susurró en su cuello, cerca de su oído, y lo pudo ver sonreír, deslizó las manos a lo largo de su espalda, y las coló bajo su camisa, acariciando su costado, y pudo sentir su piel erizarse a su contacto – Mis papás están con los niños… – volvió a susurrar en su cuello – Tenemos al menos una hora para nosotros – le dijo antes de besar su cuello, deslizando las uñas por su espalda, haciéndolo gemir.

– ¿En qué está pensando, señora? – le preguntó sonriendo, alzando un poco la cabeza antes de girarse para quedar de frente a ella.

Le sonrió y recorrió con las manos su pecho, abdomen y bajo vientre – Tal vez podría ser un buen momento para cumplir mi promesa – le dijo antes de besarlo, sintiendo las manos de su esposo en su espalda y su cadera.

– Un baño me caería perfecto en este momento – le sonrió y apartó el cabello de su rostro – ¿No tendrán problemas con los niños? – preguntó un poco inseguro y ella negó.

– Saben que estás durmiendo y me dijeron que podía relajarme sin preocuparme por nada, además Ron y Sophie no tardan en llegar – le recordó antes de volverlo a besar.

Correspondió a su beso rodeándola por la cintura, y la hizo acostarse junto a él, sin dejarla de besar – Una hora, ¿eh? – dijo sonriendo sobre su mejilla, antes de recorrer con los labios su cuello, haciéndola suspirar – ¿Quieres quedarte en la cama o prefieres ir a la tina? – le dijo deslizando las manos dentro de su pantalón, haciéndola sonreír de nuevo.

– Vine a cumplir una promesa – le dijo antes de volver a atrapar sus labios, y el moreno la tomó por la cintura, levantándola de la cama, sin dejar de besarla, y ella no tardó en envolver con las piernas sus caderas, haciéndolos gemir.

– Ha pasado mucho tiempo, bébé – le dijo sonriendo al ver su mirada sorprendida, haciéndola reír. Entraron al baño sonriendo sin dejar de besarse, mientras sentía a la castaña acariciar su cabello.

– Lo mejor es que me bajes, sino no podré hacer mi trabajo – le dijo Hermione sonriendo, terminando el beso, y el moreno la obedeció, comenzando a quitarse la ropa mientras ella preparaba en agua de la bañera.

– ¿Me harás compañía? – le preguntó mientras la rodeaba por la cintura y desabrochó el botón de su pantalón haciéndola reír – No me importaría compartir el baño contigo – le dijo sonriendo, acariciando su abdomen bajo su blusa.

Le sonrió volteando hacia él – No tenemos mucho tiempo – logró decir antes de que Harry comenzara a besarla, haciéndola reír bajo el beso – No más bebés, Harry – le dijo a modo de advertencia, mientras su esposo besaba su cuello, y lo escuchó balbucear un "Los que Merlín quiera" mientras levantaba su blusa, pero la castaña negó separándose de él – Harry, no podremos con cuatro bebés más – le dijo con tono serio.

Le sonrió acariciando sus mejillas – ¿Quién dice que tendremos cuatro más? – le preguntó acercándose a su rostro para besarla.

– Las estadísticas lo dicen – le dijo manteniendo su tono serio, cruzándose de brazos, pero no pudo evitar sonreír al recibir un beso de su esposo, que la apretó contra él rodeándola por la espalda.

– No más bebés – murmuró sobre sus labios haciéndola sonreír de nuevo, y se separó de ella mientras le quitaba la blusa, volviéndola a abrazar inmediatamente, sin dejar de besarla, acarició su espalda con las manos encontrando el seguro de su sujetador, que desabrochó sin necesidad de ver, y dejó en el olvido sintiendo la suavidad de la piel de su esposa bajo sus manos. La besó con calma, amando cada sensación, el calor de su boca, la calidez de su lengua y la dulzura de su sabor, así como amó poder estar a solas con ella, poder disfrutar verdaderamente de su compañía, realmente no le importaba su no hacían el amor; aunque no negaba que lo anhelaba; le bastaba con estar con ella, verla relajarse en sus brazos y escucharla hablar de ellos, de sus hijos y de lo feliz que eran.

Hermione le sonrió separándose de él – Vamos, amor, el agua está lista – le dijo haciéndolo caminar hacia la tina, provocando su risa – Yo te prometí un baño y eso tendrás – dijo intentando contener su sonrisa.

El moreno le sonrió divertido desde la tina, mientras la observaba preparar las botellas de shampoo y jabón – ¿Un baño es todo lo que voy a obtener? – le preguntó sin poder contener la sonrisa y la castaña asintió.

– Un baño es lo que prometí y yo cumplo mi palabra – dijo con tono solemne antes de dirigirse al vestidor – Mi mamá ya reservó el salón – le informó mientras se ponía una blusa vieja de tirantes y cambiaba su pantalón por unos calzoncillos de Harry – Te dije que estaba más emocionada que nosotros por la boda – le dijo al verlo sonreír.

– Me parece bien – le dijo sin darle verdadera importancia a lo que había dicho, mientras la observaba sin dejar de sonreír.

– ¿Qué? – preguntó sonriendo divertida, al ver la constante mirada de su esposo, que la hizo acercarse a él, haciéndola caer dentro de la tina, salpicando todo a su alrededor – ¡Harry! – logró quejarse antes de que el moreno la besara.

– Lo siento, pero fue tu culpa – se disculpó al terminar el beso, escuchando su risa – Te ves irresistible – decía observándola, aunque ahora estaba completamente mojada, a excepción de parte de su cabello.

Hermione le sonrió – Si seguimos jugando no tendremos tiempo de nada – le dijo antes de darle un suave beso en los labios, y se reincorporó con ayuda de su esposo, mojando todo a su paso.

– Te ves aún más irresistible – le dijo al darse cuenta de la forma en que la ropa se adhería a su cuerpo.

Hermione se rió observándose – Bueno, es tu culpa, nadie te dijo que me mojaras – dijo fingiendo su tono mandón, que sólo consiguió hacerlo reír, y decidió iniciar su tarea, acercándose a él por detrás, para poder mojar su cabello y aplicar el shampoo que usaba su esposo por elección de ella, pues hacía una mezcla realmente excitante con su olor natural.

Se rió al escucharlo ronronear ligeramente, mientras ella masajeaba su cuero cabelludo; se acercó a él y besó su hombro, haciéndolo recostarse contra el borde de la tina – ¿Estoy reponiendo todo lo que te hice pasar estos últimos meses? – le preguntó sonriendo, antes de besarlo.

El moreno le sonrió negando – No necesitas reponer nada, no fue ninguna clase de sacrificio para mi, pero si te preguntas ¿si lo estoy disfrutando?, realmente es así… creo que buscaré más formas de ganarme este tipo de recompensas – le dijo sin dejar de sonreír, recibiendo otro beso de su esposa – Deberías venir conmigo a la tina – le sugirió, acariciando su espalda ya de por sí húmeda.

La castaña sólo le sonrió apartándose de él, y se limitó a meter las piernas a la tina, colocándolas a los costados de su esposo, y se sentó en el borde, donde descansaba su cabeza – Si hicieras más de lo que haces terminaríamos viviendo en la tina – le dijo riendo ligeramente, haciéndolo reír, mientras se inclinaba hacia él, acariciando su pecho y abdomen dentro del agua – Pero creo que podemos encontrar otras formas de recompensarte – le dijo antes de darle un beso en la frente, volviendo a reincorporarse para enjuagar su cabello con el agua tibia – ¿Me harás frotar todo tu cuerpo? – le preguntó mientras lo sentía recostar la cabeza contra uno de sus muslos, y el moreno sonrió con los ojos cerrados mientras asentía – Está bien – dijo con una corta risa – Tendrás que apartarte un poco, sino no podré trabajar – le indicó sonriendo, y terminó de meterse a la tina, sentándose detrás de él, sintiéndolo inmediatamente deslizar las manos por sus piernas, intentó ignorar sus caricias; quería ir más allá de un simple baño, pero primero cumpliría con su palabra; y tomó la esponja vertiendo en ella un poco de jabón líquido – Mi mamá cree que necesitamos unas vacaciones – le comentó mientras comenzaba a frotar su espalda, haciéndolo sonreír.

– No podemos dejarlos con los niños… y yo soy feliz con un par de horas a solas con mi esposa – le dijo antes de apoyar su espalda contra el pecho de la castaña, que le sonrió deslizando la esponja por su brazo derecho.

– No creo que sea necesario, los niños se han portado muy bien y Caty y Tony son más maduros de lo que cualquiera podría imaginar, así que creo que pronto volverán a ser nuestras las noches – le dijo antes de darle un beso en la mejilla, comenzando a frotar su pecho.

El moreno buscó sus labios – No hablemos de los niños ahora – le dijo antes de besarla, girándose un poco para rodear su cintura con un brazo, y logró colocarla sobre él con un poco de ayuda de su esposa, que se amoldó a su cuerpo inmediatamente – Nuestras noches suenan más interesantes – le dijo sonriendo, a escasos centímetros de su rostro, y volvió a besarla mientras le quitaba con dificultad la blusa, que se adhería a su cuerpo a causa del agua – No te imaginas cuánto he extrañado besarte de esta manera – le dijo luego de haber sacado la blusa por su cabeza, arrojándola al otro lado del baño, y se aferró a su espalda besándola no sólo con todo el amor que sentía por ella, sino con toda la pasión que no había podido demostrarle esos meses, mostrándole la falta que le hacía estar con ella de esa manera. Con un poco de ansiedad buscó el borde de los calzoncillos y se deshizo de ellos con apenas un poco de esfuerzo y una chispa de magia, dejándolos bastante más alejados que la blusa.

Hermione le sonrió separándose un poco de él, y estirándose un poco sobre la repisa que estaba detrás de Harry, alcanzó su varita, permitiéndole apreciar unos de sus atributos femeninos que más disfrutaba y admiraba.

Rodeó su cintura, manteniendo el vientre de su esposa contra su pecho, y sus hermosos senos contra su rostro, haciéndola reír – También te extrañaron – murmuró con una sonrisa, acercándose a su rostro y lo besó brevemente, para luego hacer un sencillo hechizo que habría podido cambiar tantas cosas en sus vidas si lo hubieran usado cinco años atrás.

OoOoOoOoO

Caminó por el salón llevando de la mano a su hijo, que sonreía observando todo lo que ocurría a su alrededor. En unos minutos comenzaría la ceremonia y él aún no podía encontrar los zapatos de Anthony, que se los había quitado para no ensuciarlos, pero había olvidado dónde los dejó.

Él y su hijo vestían trajes elegantes, no sería una ceremonia muy grande, así que Hermione y su mamá decidieron que sería mejor un traje y no un smoking que sólo lo haría sentir incómodo. A ella no había podido verla mucho ese día, sólo porque quería darle una sorpresa; para ellos ya no existía esa superstición de que era de mala suerte ver a la novia antes de la boda.

– Tu mamá querrá matarme cuando se dé cuenta que perdimos tus zapatos – le dijo con gesto serio, antes de tomarlo en brazos, al menos sus calcetas eran negras y no se notaría mucho la ausencia de calzado, o eso esperaba.

– ¡Harry! – lo llamó su suegra, haciendo que la volteara a ver preocupado, llevaba a Jane en brazos; y la bebé no tardó en hacer aspavientos para llamar su atención – El ministro está listo para comenzar la ceremonia y Hermione te espera en la habitación – le informó antes de regresar para seguir con lo que estuviera haciendo.

– Esperemos que tu mamá no nos regañe – le dijo sonriendo a su hijo, y siguió los pasos de su suegra deteniéndose en el pasillo que dirigía a la habitación – Ve con tu abuelito, iré por tu mamá para que inicie la boda – le dijo sonriendo mientras lo dejaba de pie en el piso, Anthony asintió y se apuró hasta donde estaba su abuelito.

Siguió su camino por el pasillo y llamó a la puerta seguro de que Hermione querría hablar con él a través de ésta – Soy Harry – se identificó al escucharla indicarle que entrara.

– Lo sé, pasa –

Abrió despacio, sintiéndose un poco confundido y a la vez emocionado, se sentía nervioso como si fuera su primera boda y como si los cuatro años anteriores no hubieran pasado; no porque no le gustara lo que había vivido, al contrario amaba cada minuto que había pasado desde que se aceptaron como pareja, pero estaba tan nervioso y emocionado que parecía primerizo.

– Estoy aquí – escuchó su voz proveniente de la habitación contigua, era una habitación bastante grande, tomando en cuenta que el salón no era tan grande.

Su corazón dio un vuelco al verla, se veía... no podía encontrar una palabra para describirla, era como si Merlín y Morgana hubieran unido fuerzas para crear al ser más hermoso del planeta. Llevaba puesto un vestido sencillo, no era muy largo y dejaba al descubierto sus hombros, se entallaba un poco en su cintura, sólo lo necesario para marcar su figura, sin llegar a quedarle ceñido, y era de color hueso. Pero estaba seguro de que no era el vestido lo que la hacía ver hermosa, ni el maquillaje; que agradecía fuera sencillo; también agradecía que su peinado alto dejara al descubierto su cuello haciéndolo lucir largo y apetecible, pero no era ninguna de esas tres cosas las que la hacían lucir radiante; tal vez la combinación de las tres le ayudaban un poco a enaltecer su belleza, pero era algo en su sonrisa y en sus ojos lo que realmente la hacía ver aún más preciosa ese día.

– ¿Qué pasa? – le preguntó confundida, pero sin dejar de sonreír, estaba seguro de que había abierto la boca.

– Nada – dijo acercándose a ella, y la abrazó rodeándola por la cintura – Me dijo tu mamá que me hablabas – susurró hablando bastante cerca de su rostro, haciéndola sonreír de nuevo.

– Sí, quería esperar a que iniciara la ceremonia para que me vieras, pero hay algo que quiero decirte antes – le dijo acariciando su mejilla y Harry la acercó más a él incitándola a seguir – Estoy embarazada – le dijo con tono serio y él sintió que sus brazos iban perdiendo fuerza.

– ¿E-embarazada? – preguntó olvidando por un momento cómo hablar, y no estaba seguro si se había quitado los lentes en algún momento, pero ya no estaba seguro de seguir viendo correctamente.

La castaña se rió haciendo que Harry reaccionara – Estoy bromeando – dijo entre risas, recibiendo una mirada confundida de su futuro actual esposo – En serio, Harry, es broma – le dijo controlando su risa – Amo a todos mis hijos, pero creo que ya somos una familia bastante grande – le dijo sonriendo, mientras lo rodeaba por el cuello, él ya no la abrazaba.

– Aún nos faltan dos más para alcanzar a los Weasley – le dijo volviendo a sonreír divertido, haciendo que Hermione negara inmediatamente.

– Al paso que vamos, terminaremos teniendo dos más que los Weasley – le dijo con gesto serio, haciendo reír al moreno, que volvió a abrazarla.

– Entonces ¿qué era lo que querías decirme? – le preguntó antes de depositar un beso en la comisura de sus labios, haciéndola volver a sonreír.

Lo besó acariciando su mejilla y sonrió haciendo que se separara de ella al sentirlo intensificar el beso – Te amo – le dijo acariciando sus labios con los de ella – Mi papá habló conmigo cuando veníamos para acá, me dijo que encontró el terreno perfecto para construir nuestra casa y poner la escuela – le sonrió, recibiendo una mirada sorprendida de su esposo – Sé que es un hombre terco y finge seguir enojado contigo, pero mi mamá me dijo que no sabe cómo disculparse contigo por su terquedad... bueno, el dice que por su confusión, pero no es más que un terco – le dijo con gesto serio haciéndolo reír.

– Está bien, hablaré con él, aunque después de seis meses, creo que debería hacerme el ofendido – dijo fingiendo tono resentido, haciéndola sonreír – ¿Y dónde está ese terreno? – le preguntó acariciando su cintura, volviendo a acercarla a él.

– Cerca de Ottery St. Catchpole, al norte, pasando la colina Stoatshead – le informó sin dejar de sonreír – Ya no tendremos excusa para faltar a las reuniones de los Weasley –

Se rió negando – Me temo que no, pero seguro es un terreno excelente – le dijo intentando besarla de nuevo, pero la castaña lo detuvo – Iré a verlo con Ron, creo que él también está interesado en comprar un terreno cerca de la Madriguera – dijo recordando lo mucho que su amigo extrañaba a su familia, aunque estaban a sólo un chasquido de ellos, estaba seguro de que sería más sencillo para él estar cerca.

– Me parece bien, ahora creo que nosotros deberíamos salir o pensarán que nos fugamos – le dijo haciéndolo reír de nuevo.

– Creo que no pueden hacernos nada por eso, de cualquier forma ya somos marido y mujer – le dijo sonriendo, con la intención de atrapar sus labios, pero Hermione volvió a impedírselo.

– Te aseguro que mi mamá sí puede hacerte mucho – dijo riendo – Te odiará por el resto de tu vida si vuelves a quitarle la oportunidad de estar con su hija el día de su boda – se separó de él y lo guió a la puerta.

– Está bien, sólo porque sé que Jaquie podría matarme sin necesidad de armas muggles o mágicas – dijo caminando detrás de ella, tomados de la mano, y la escuchó reírse, seguro de que no había un sonido más hermoso que ese – Te tengo una sorpresa para mañana – le susurró al oído antes de salir de la habitación, recibiendo una mirada emocionada de su futura actual esposa – Tendrás que esperar a mañana – le dijo sonriendo, guiándola ahora él hacia el salón.

– ¡Eres injusto! – se quejó dándole un débil golpe en el brazo, que sólo ocasionó su risa – ¿Los niños están con mis papás? – le preguntó mientras caminaban y el moreno asintió deteniéndose antes de entrar al salón.

– Gracias por permitirme ser parte de tu vida – le dijo antes de besarla, y recibiendo una sonrisa cristalina de su esposa, entraron escuchando los murmullos detenerse inmediatamente.

Caminaron juntos hacia el ministro, no era el clásico recorrido hacia el altar, pero ellos estaban conscientes de que nada había sido lo esperado en su matrimonio, y estaban felices con los resultados. Sonrieron a sus amigos y familiares; o casi familia en el caso de Harry; y observaron a sus hijos mayores verlos emocionados; junto a Ron, Sophie; que tenía un embarazo ya bastante notorio; y Alexandra, y a los más pequeños en brazos de los señores Granger y Benny, quien estaba junto a su esposa, Ginny, con su bebé de unas semanas, en brazos.

Hermione le sonrió emocionada a sus papás, que le devolvieron la sonrisa igual de felices, y Harry agradeció en silencio poder estar junto a la mujer que era su esposa, la única que podría hacerlo sinceramente feliz.

El ministro le indicó a todos que tomaran su lugar y agradeció la presencia de Harry y Hermione, mencionando que era mejor un matrimonio a la luz de la noche y no a la luz del amanecer; ambos se sonrojaron ligeramente, pero no pudieron evitar sonreír, seguros de que sus papás habían platicado suficiente con él.

La ceremonia fue bastante rápida, el ministro les recordó la importancia de ser honestos y de dejar que su amor creciera y madurara junto a su matrimonio, y ellos intercambiaron sus votos una vez más, o tal vez por primera vez, frente a sus seres queridos.

– Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde, te amo directamente sin problemas ni orgullo: así te amo porque no sé amar de otra manera, sino así de este modo en que no soy ni eres, tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía, tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño – le dijo Harry sin poder contener los deseos de besarla, ella le sonrió bajo el beso, acariciando sus mejillas – Aquí estaré siempre, amándote y haciéndote feliz – le dijo pasando una de sus manos por su cintura, y pudo escuchar la risita emocionada de sus hijos.

Observó a Caty y Tony sonriéndoles ampliamente, recibiendo unas sonrisas igual de anchas y volteó a ver a su esposo – Hoy me vuelvo a casar con mi mejor amigo… – dijo sonriendo, haciendo reír ligeramente a Harry y a sus acompañantes – Ese con el que río y comparto los momentos asombrosos de la vida, mientras encontramos nuevas diversiones y experiencias. Vivo por él porque el mundo parece más brillante, mientras nuestras alegrías son mejores y nuestros problemas se hacen más ligeros. Me caso con él, el que amo con cada fibra de mi alma. Solíamos sentirnos incompletos, pero ahora que estamos juntos nada nos hace falta – le dijo Hermione sin apartar su mirada de la de él, a pesar de las lágrimas, y recibió otro beso de su pasado, futuro y actual esposo.

– Bueno… ya son marido y mujer – dijo el ministro sonriendo.

Anthony y Catherine no tardaron en aplaudir felices y se acercaron corriendo a sus papás – ¡Qué bonita boda, mami! – le dijo su hija abrazándola, haciendo que ambos se separaran, sin soltar sus manos.

Tomó en brazos a su hijo, mientras Hermione cargaba a Catherine, y ambos niños no tardaron en abrazarlos y besarlos – ¿Les gustó? – le preguntó a su hijo, que asintió inmediatamente.

– Mi mami se veía muy bonita – le dijo sonriéndole, y Hermione se acercó a él para darle un beso.

– Sí, mami, te ves muy bonita – le dijo Caty sonriéndole.

– ¿Y yo qué? – se quejó Harry haciéndolos reír.

– Tú también te ves bonito, papi – le dijo su hija, haciendo reír a Hermione.

– Tu papá se ve muy guapo – dijo antes de darle un beso en los labios, haciéndolo sonreír, y no tardaron en acercarse sus amigos y familiares para felicitarlos.

Recibieron abrazos de todos los presentes, y Harry hasta recibió un fuerte apretón de manos y unas palmadas en la espalda del papá de Hermione, que le recordó que debía hacerla feliz, como si él pudiera pensar en otra cosa. Ron y Sophie se acercaron con Lily y Jane en brazos; que llamaron su atención insistentemente, entre sonrisas y balbuceos.

– Amor, en un momento seré toda tuya – le decía Hermione sonriendo a Lily, y besó su frente, antes de que Ron la llevara a las mesas, llevando a Alexandra de la mano, y Sophie lo siguió – ¿Dónde están tus zapatos? – le preguntó a su hijo, al notar que sus pies sólo vestían sus calcetines.

Anthony sonrió apenado – No sé – dijo haciendo reír a Harry.

– Se los quitó mientras jugaba y no recuerda dónde los dejó – le explicó sintiendo a su hijo ocultar el rostro en su cuello – Tengo la esperanza de que se los haya quitado desde antes de salir de la casa y no me haya dado cuenta – le dijo encogiéndose de hombros, mientras seguían al resto de los invitados; luego de haberlos saludado y recibido sus felicitaciones.

– Está bien, seguro aparecerán, pero no puede estar descalzo toda la fiesta – dijo sin dejar de sonreír, no podía evitarlo, aunque lo intentara, su expresión no cambiaba.

Rodeó a su esposa por la cintura y besó su sien, no podía pedirle nada más a la vida, tenía unos hijos maravillosos, suficiente dinero para hacer lo que a él y a su esposa les placiera, amigos por los que daría la vida, suegros que harían lo que fuera necesario por su familia y una esposa a la que amaba y que lo amaba profundamente. No importaba lo que otros pudieran haber predicho para su vida, él había encontrado la felicidad verdadera al lado de su mejor amiga y no importaba si a algunos les pareciera sin sentido o ilógico, él la amaba y, aunque no se hubiera dado cuenta en ese entonces, siempre la había amado.

FIN!

Ok, ok, aún falta el epílogo, después de tantos años sin actualizar, creo que se merecen un epílogo, si les gustará, no sé, a mi me gustó, pero todos tenemos gustos tan diferentes… hablando de gustos, a alguien le gusta Twilight? Hay un foro muy bueno, a penas está empezando, pero es bueno jaja, de la saga, deberían pasar a checarlo es twilighters. us/ forums/ recuerden quitarle los espacios; por cierto, mi nick ahí es Ducky7 :p

En fin, espero, de corazón, que el fic les haya gustado, quitando esos dos años de ausencia, de verdad espero no haberlos decepcionado.

Gracias por su apoyo y mil gracias a los que estuvieron conmigo desde el principio. :)