Confieso que no sé cómo sentirme en este momento, al menos les puedo decir que me siento realizada y que con este fic me he dado cuenta cómo ha cambiado mi forma de escribir (espero yo que haya mejorado) y que si me esfuerzo un poquito más puedo alcanzar/terminar todo lo que me proponga.
Muchas gracias a todas las personas que me leyeron a lo largo de estos cuatro años (y un poquito más), a los que han estado conmigo desde el principio y tuvieron la paciencia necesaria para esperarme y (a pesar de mi larga ausencia) seguirme leyendo. Mil gracias por todas sus palabras, me hacen sentir que vale la pena hacer ese pequeño esfuerzo y me ayudaron a creer un poco más en mi, en verdad, muchísimas gracias por estos cuatro años, son los mejores lectores que cualquiera podría llegar a desear.
Disfrútenlo!
EPLOGO
Dejó fuera de la habitación los baúles de sus hijas – ¿Lily, cariño, estás segura de que necesitas tantos libros? – le preguntó sabiendo que su baúl pesaba tanto por la cantidad de lectura que siempre le gustaba cargar a todos lados – La biblioteca de Hogwarts es bastante grande y tiene muchos libros – le aseguró despeinando su cabello.
– ¡Papá! – se quejó la castaña, aunque con el tiempo su cabello había adquirido un ligero destello rojizo – Esos libros son míos, podré leerlos cuando quiera sin tener que andar pidiéndolos en la biblioteca – le dijo con tono resuelto, mientras reacomodaba su cabello – ¿Ya está lista Jane?, siempre se tarda horas – se quejó antes de salir de la habitación.
Harry sonrió siguiendo a su hija, desde pequeña había sido muy correcta y seria, tenía una relación muy cercana con Hermione y protegía a sus hermanos de todas las formas que le eran posibles, aunque al menos una vez por semana peleara con ellos por cualquier razón, como estaba seguro de que sucedería en ese momento.
– ¡Jane, se nos hará tarde! – llamó a gritos a su hermana, pasando por la habitación de su hermana mayor. Harry y Hermione habían logrado construir la casa perfecta para su familia, era bastante grande para ellos, Catherine, Anthony y Benjamin tenían habitación propia, mientras Lily y Jane compartían una, que era suficientemente grande para que cada una tuviera su espacio, y él y su esposa tenían una habitación más grande de lo que la necesitaban, contaban con dos habitaciones de huéspedes, excelentes para las visitas de los papás de Hermione y de amigos ocasionales de sus hijos, así como un estudio-biblioteca que la castaña adoraba; al igual que Lily y Benjamin; una cuarto de recreación y lo básico como: la sala, el comedor, la cocina; bastante amplia; y los servicios necesarios para todos los que vivían ahí; en especial por las cuatro mujeres de la casa; y el ático, donde solía refugiarse Benjamin para "leer y planear"; eso era lo que siempre les decía cuando le preguntaban qué hacía tanto tiempo ahí.
– Lily, no necesitas gritar – le dijo Caty saliendo de su habitación – Jane estará lista, sino, la llevamos como esté – dijo riendo, haciendo reír a su hermana – ¡Tony! – se quejó cuando su hermano pasó corriendo a su lado entrando antes que ella al servicio y cerrándole la puerta en la cara – ¡Mamá! – gritó enojada y se sobresaltó al ver a su otro hermano llegar a su lado.
– ¡Anthony, deja que entre Caty! – gritó golpeando la puerta; Ben siempre adquiría el papel de intermediario entre Anthony y Catherine, aunque más bien parecía el abogado de su hermana, pues se ponía de su lado y terminaba peleando con su hermano mayor.
– Ben, no azotes la puerta – lo reprendió su papá apartándolo de ahí – Caty, puedes entrar al servicio de mi habitación – le dijo antes de bajar con sus hijos – Y dile a tu mamá que prepararé el desayuno – le pidió llegando a la planta baja – ¿Ya tienes tus cosas listas? – le preguntó a su hijo, que asintió con gesto molesto – No te enojes con tu hermano, ya sabes cómo es – le dijo despeinando su cabello – Además debe ponerse guapo para Ale – dijo haciendo reír a sus hijos. Ben y Tony solían discutir entre ellos más que con cualquiera de sus hermanas, y no era que fueran malos o tuvieran una mala relación, simplemente era debido a sus diferentes personalidades; mientras Anthony era muy similar a lo que suponía había sido su papá, Benjamin era más reservado, una combinación muy seria de él y Hermione.
Lily no tardó en ayudarlo a preparar sus almuerzos para el camino, mientras Ben le ayudaba con las bebidas y él preparaba la comida, y cuando Catherine, Anthony y Jane iban bajando, todo estaba listo.
– Gracias, Lil – le dijo Caty al pasar a su lado, rodeándola por los hombros y dándole un beso en la frente, tanto ella como Tony habían adoptado un papel protector con su hermana, y no dudaba que en Hogwarts estarían al pendiente de cualquier cosa que ocurriera con ella.
– Papá, me dijo Ted que su papá le compró la nueva Thunderlight – le dijo Anthony sonriendo mientras se sentaba junto a Jane, que comía con suma elegancia; definitivamente ella había heredado los modales de Hermione, pero estaba seguro de que era una pícara como su papá y le daría muchos dolores de cabeza.
– Tu escoba está en perfectas condiciones – le dijo con tono serio, mientras les servía su desayuno – ¿Va a bajar tu mamá? – le preguntó a su hija mayor, que asintió con gesto serio.
– Lo siento, Harry, buenos días – saludó la castaña dándole un beso a cada uno de sus hijos – Dejé el libro en tu baúl, cielo, anoche no pude dejarlo hasta que lo terminé – le dijo a Lily haciéndola sonreír – Hola, amor – lo saludó dándole un beso en los labios.
– En lugar de poner más libros en su baúl, debería sacar algunos – le dijo sonriendo, rodeándola por la cintura con un brazo mientras con el otro sostenía la sartén, y recibió otro beso de su esposa.
– Déjala llevar todos los libros que quiera, así podrá ocuparse en leer y no en meterse en problemas, como sus hermanos – dijo observando a sus hijos mayores, que sonrieron con gesto inocente – Aún no nos presentas a tu novio – le dijo sonriendo a su hija, que sonrió ampliamente – ¿Cómo me dijiste que se llama? – preguntó confundida, mientras se sentaba junto a su esposo, haciendo reír ligeramente a Jane y a Lily; las tres tenían una buena relación, y Catherine hacía lo posible por impedir que sus hermanas pelearan, pues la seriedad de Lily a veces exasperaba a Jane, aunque ellos sabían que adoraba a su hermana.
– No te he dicho cómo se llama, pero sí lo conocen – dijo Caty sin dejar de sonreír, recibiendo miradas confundidas de Harry, Hermione y Ben, mientras Anthony no prestaba atención, y Lily y Jane lo observaban divertidas – Es Ted – dijo conteniendo la risa, haciendo que su gemelo la volteara a ver sorprendido.
– ¿Ted? – preguntó exaltado – ¿Ted? – repitió, mientras su hermana asentía – ¿Mi amigo Ted? – preguntó boquiabierto y Catherine se rió.
– Lo siento, le dije que debía hablar contigo, pero él estaba muy seguro de que te parecería genial – dijo con gesto burlesco, haciendo reír ligeramente a sus papás.
– Oh, ese traidor – se quejó observando amenazadoramente hacia la nada.
Ben se rió – Jacob tuvo la misma reacción cuando comenzaste a salir con Ale – dijo sonriendo, haciendo reír a Harry.
– Es cierto, aunque creo que Jacob fue un poco más violento, lo que sirvió para que Ron se concentrara en detenerlo y no en venir él mismo a ajustar cuentas contigo – dijo sonriendo al recordar la reacción de su amigo, aunque justo en ese momento podía entenderlo, a él tampoco le agradaba mucho la idea de tener que permitir que su hija anduviera de novia en un castillo en el que sabía se podían hacer muchas cosas.
– Vamos, niños, apúrense o se nos hará tarde – los apuró Hermione y él le agradeció mentalmente que lo sacara de esos horribles pensamientos.
OoOoOoOoO
Como cada año la estación era un hervidero de gente, risas y voces, y ellos sólo podían pedir que el tren no los dejara. Se les había hecho tarde pues Jane los había hecho regresar ya que había olvidado su estuche de pociones, y un minuto después de haber reiniciado su viaje, Anthony los había hecho regresar, pues había olvidado su escoba, y al final, habían llegado corriendo a la estación.
– Espero que esto no se vuelva una tradición – dijo Hermione mientras revisaba con su varita el equipaje de sus hijos – Jane – la llamó con tono desaprobatorio, recibiendo una mirada confundida de la castaña – Sabes que los de primer año no pueden llevar escoba – le dijo con tono serio mientras abría el baúl de su hija.
– ¡Pero ya sé volar, mamá! – se quejó, y así era, muy a pesar de Hermione su hijo no había olvidado la promesa que le había hecho y había enseñado a volar a sus hermanos menores a la edad prometida, aunque todos habían aprendido, sólo Jane y Lily siguieron volando y jugando con él y Caty, ya que Benjamin había heredado su terror a las alturas y al estar a menos de dos metros le había exigido a su hermano que lo ayudara a bajar.
– Lo sé, pero el reglamento deja muy claro que los de primer año no pueden llevar sus escobas, si la llevas la confiscarán – le dijo mientras la sacaba ante la mirada molesta de su hija – No te enojes, puedes usar las de la escuela – le dijo intentando contentarla, mientras reducía la escoba guardándola en el bolsillo de su pantalón.
– Ahí sólo tienen vejestorios, Tony me lo dijo, lo mejor que tienen es una Nimbus 2000 – dijo con gesto molesto, haciendo que su papá se quejara.
– Más respeto, que yo usé una de esas cuando tenía tu edad, y no estoy tan anciano – le dijo haciendo reír a sus hijos.
– Ya llegó Ale, voy a ayudarla a subir sus cosas – dijo su hijo antes de alejarse de ellos.
– Debes aceptarlo, papá, esa escoba no es nada comparado con la nueva Thunderlight, y ya ha pasado bastante tiempo desde que estuviste en Hogwarts – le dijo Caty sonriendo, recibiendo miradas ofendidas de sus papás – No te preocupes, Jane, si McGonagall lo permite, yo puedo prestarte mi escoba – consoló a su hermana rodeándola por los hombros.
– ¿Y Lily? – preguntó Hermione observando a su alrededor, sabía que Ben estaba buscando un compartimiento vacío y que Anthony estaba con Alexandra, pero su hija había desaparecido sin que ella se diera cuenta.
Harry la observó preocupado – Estaba aquí hace un segundo – dijo estirando su cuello para ver sobre la gente.
– Por favor, que no sea ella – murmuró Hermione al ver un alboroto al final del tren y ella, Harry, Jane y Caty corrieron al lugar del altercado y en el camino se les unieron Anthony, Ron, Sophie, Alexandra, Jacob y Arthur; el hijo menor de sus amigos – ¡Lily! – le llamó la atención al verla de pie frente a un niño; que se veía un par de años mayor que ella; con gesto asustado, temblando en el suelo.
– ¡Golpeó a Ben! – se defendió antes de lanzarle una mirada de advertencia al niño, que seguía sin moverse del piso; no entendía cómo una niña tan pequeña podía llegar a ser tan amenazadora, pues la castaño-rojiza había seguido siendo más pequeña que sus hermanos, y que muchos niños de su edad, a pesar de que estaba saludable y fuerte.
Buscó a su hijo con la mirada y lo encontró escondido entre la gente; Harry se apuró a alcanzarlo – ¿Qué pasó? – le preguntó con gesto preocupado, pero Hermione no le dio oportunidad de responder.
– ¿Estás bien? – preguntó preocupada y su hijo asintió con gesto impasible – ¿Por qué te golpeó? – lo cuestionó poniéndose en cuclillas para estar a su altura.
– Ofendió a Caty, intenté golpearlo, pero no pude – dijo apenado, recibiendo una mirada sorprendida de su hermana mayor.
– Agh, es hermano de Callahan – se quejó al voltear a ver de nuevo al niño.
– ¡Oh, ese idiota verá! – dijo Anthony molesto, recibiendo una mirada severa de su mamá – ¡Ha estado molestando a Caty desde que llegamos a Hogwarts! – se defendió.
Suspiró observando a su esposo, que le sonrió ligeramente – Está bien, entiendo que hayas defendido a tu hermana y que tú hayas defendido a tu hermano, pero no lo hagan una costumbre – dijo con tono suplicante, observando a Lily y Ben – Aún no empieza el curso y estoy segura de que la directora se enterará de lo que pasó, así que intenten no meterse en más problemas en el camino a Hogwarts, y eso va para todos – dijo observando a sus demás hijos, que asintieron sonriendo.
– Si nos provocan no esperes que nos quedemos de brazos cruzados – dijo Anthony con gesto divertido, haciendo suspirar a su mamá, y se alejó junto a Alexandra para subir sus cosas al tren.
– Parece que están pagando todo lo que hicieron en el colegio – les dijo divertido Ron, haciendo reír a Harry.
– Deberías preocuparte, tú estabas junto a nosotros cuando hicimos todo eso por lo que estamos pagando – le recordó Hermione con gesto burlesco haciendo reír ahora a Sophie y a Harry, mientras su amigo se ponía colorado.
– Vamos a despedirnos de Ale, el tren no tarda en partir – le dijo la rubia, tomando de la mano a su hijo menor, y se despidieron de ellos con un gesto.
– ¿Cuándo voy a poder ir a Hogars? – escucharon la pregunta ansiosa de Arthur, mientras sus amigos se alejaban.
Rodeó a su hija por los hombros – Intenta controlar tu magia – le pidió antes de darle un beso en la frente.
– Lo estaba haciendo, pero estaba amenazando a Ben, no iba a dejar que lo volviera a lastimar – dijo con el seño fruncido, haciendo sonreír a su mamá.
Benjamin le sonrió a su hermana – Le faltó poco para ensuciar sus calzoncillos – dijo haciendo reír a sus hermanas y a su papá, y haciendo que Hermione le dirigiera una mirada sorprendida, que fallidamente intentaba contener una sonrisa.
– Vamos, necesitan subir sus cosas al tren – les dijo Harry mientras rodeaba a su esposa por la cintura, caminando detrás de sus hijos, que se iban riendo, y la observó sonreír sin apartar la mirada de sus hijos, sabía que estaba tan orgullosa de ellos como él lo estaba; sí les daban algunos dolores de cabeza y los hacían renegar de vez en cuando, pero no tenían ningún reproche hacia ellos, eran buenos chicos, los más grandes eran buenos alumnos y no dudaba que los chicos también lo fueran, estaban dispuestos a ayudarse siempre que lo necesitaran; sin importar que tres minutos atrás se hubieran peleado; y todos saltaban a ayudar, defender o cuidar a su mamá.
Ayudó a Lily a subir su baúl, caminando detrás de Ben y Jane, que lograron conseguir un compartimiento libre – Chicos, prometan que se portarán bien – les dijo con tono serio, luego de subir las cosas de sus hijos a los maleteros.
Jane le sonrió – Papá, si Anthony se ha portado bien, creo que nosotros lo podemos hacer – le dijo con gesto burlesco, haciéndolo reír.
– Prefiero no llevarme sorpresas – le dijo sonriendo y observó a sus hijos – Sigo esperando su promesa – dijo con tono serio, haciéndolos reír.
– Te prometemos que nos portaremos bien – le dijeron al mismo tiempo a modo de cantaleta.
Se rió asintiendo – Está bien, creo que para mi es suficiente – dijo sonriendo y les indicó que salieran – Vayan a despedirse de su mamá – salió detrás de ellos, y al llegar a la plataforma se encontraron a Hermione observándolos ansiosa.
– Pensé que ya no bajarían a despedirse – les dijo mientras se acercaba a ellos, y sus hijos no tardaron en abrazarla.
– No podíamos irnos sin despedirnos de ti, ma – le dijo Ben, abrazándola por el costado.
– Ay, los voy a extrañar mucho – les dijo apretándolos contra ella, haciéndolos reír – Por favor, pórtense bien… y si tienen problemas ayúdense… o hablen con sus hermanos – les decía llenando de besos sus rostros.
– También te vamos a extrañar, mami – le dijo Lily, abrazándola por la cintura – Te escribiré todos los días – le prometió sonriendo.
– Yo no te prometo hacerlo todos los días, pero sí una carta por semana… mínimo – le dijo Jane, haciéndola reír.
– Está bien, sólo no se olviden de nosotros – les dijo antes de volver a darles un beso en la frente a cada uno – Anden, suban o los dejará el tren – los apuró haciendo que se separaran de ella, al escuchar el silbato del tren.
Los tres le dieron un beso en la mejilla y corrieron a despedirse de su papá, que los recibió con los brazos abiertos, y casi pierde el equilibro cuando Jane saltó colgándose de su cuello y enrollando las piernas en su cintura y Lily y Ben se impactaron con fuerza contra él, justo cuando Anthony y Catherine salían del tren.
– Nos vemos en Diciembre, mamá – se despidió Tony abrazándola – Si nos extrañas demasiado, no me molestaría que nos fueran a visitar – le dijo sonriendo antes de darle un beso.
Hermione sonrió correspondió a su abrazo, besando también su mejilla – Pórtate bien y cuida a tus hermanos – le pidió antes de darle otro beso, su hijo asintió separándose de ella, mientras Caty tomaba su lugar – Cuídate, hija, no dejes que Lily se meta en problemas – le dijo en susurro, haciéndola sonreír.
– La tendré bien vigilada – le dijo sonriendo y besó la mejilla de su mamá – ¿Irán a vernos jugar? – le preguntó separándose de ella.
Asintió sonriendo – Claro que sí, sólo manténganos informados del calendario – le dijo antes de depositar un beso en su frente.
La castaña asintió y se separó de su mamá para despedirse de su papá – Nos vemos, papi, cuida a mi mamá – le pidió antes de darle un beso, y Harry asintió sonriendo.
– Cuídense y no se metan en demasiados problemas – se despidió mientras sus hijos subían al tren, recibiendo una mirada molesta de su esposa – Sabemos que se meterán en problemas, así que es mejor pedirles que los hagan mínimos – le dijo sonriendo, haciendo que Hermione girara los ojos.
– No creo que permitirles meterse en pocos problemas sirva de algo – le dijo negando, pero no tardó en sonreír al sentirlo abrazarla.
– ¡Adiós, mamá, papá! – se despedían sus hijos entre los gritos de los demás alumnos, mientras el tren se alejaba – ¡Nos vemos en Diciembre! –
Agitaron la mano despidiéndose de ellos, mientras observaban cómo se iba perdiendo de vista el tren – Es la primera vez que estaremos solos – le dijo sonriendo, mientras la rodeaba por la cintura, acercándola más a él, Hermione le devolvió la sonrisa pasando los brazos por su cuello.
– Es la primera vez que estaremos solos desde que nos casamos – le dijo sonriendo, recordando que la noche que habían decidido vivir juntos, sus hijos decidieron llegar a su vida – Te amo, Harry, y nada que haya pasado antes o pueda pasar a partir de hoy, hará que deje de amarte – le dijo antes de besarlo.
Correspondió al beso de su esposa, sabiendo que así sería, no importaba lo que hubiera pasado cuando se casaron, o cuando estaban estudiando, ellos estarían juntos siempre porque se amaban y no conocían otra forma de ser felices, que estando uno junto al otro.
¡FIN!
Espero que hayan disfrutado el fic tanto como yo lo hice, y nos vemos en otra historia :D
¡¡GRACIAS!!
