• Declaimer: Anime/Manga Naruto pertenece a Kishimoto Masashi ©. Pero la historia es mía.
Género: Drama - Romance - Angustia
Advertencia: Tortura/Violación.
SasuSaku 'n NaruHina
••• MAS QUE UN REGRESO •••
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XX: Ordenes… Son órdenes.
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- Llevar con urgencia a Sai donde Hokage-sama. - Menciono el Hyuga con cierta intranquilidad mal disimulada en su voz, no podía evitar inquietud al no entender exactamente el porqué. Simplemente no tenía sentido.
- ¡¿Qué?! - Exclamó con sorpresa ante la orden de Hokage-sama. - Esa vieja. - Emitió carraspeando los dientes con cólera.
- ¡No entiendo hasta ahora que está pasando! - Gritó el Inuzuka para llamar la atención, se había dado cuenta que los únicos que sabían algo sobre lo que estaba pasando en ese instante eran solamente Naruto, Sasuke, y Sakura. Pero se desespero porque esos tres no habrían la boca para decir nada. - ¿¡Y bien!? - Exigió nuevamente, de impotencia, chocando sus colmillos contra su labio inferior.
- Cálmate, Kiba. - Pidió la oji chocolate, ella tampoco podía dar una respuesta concreta.
- ¡¿Cómo quieres que me calme?! - Pregunto gritando a la vez del desespero. - ¡Dímelo, Naruto! - Demando furioso.
El rubio frunció el ceño levemente, - Kiba habla en serio. - Fue lo que pensó puesto a que lo llamó por su nombre. Se dio cuenta, que "todos" lo observaban a él, exigiendo respuesta a la demandona pregunta del Inuzuka. - No hay tiempo para eso. - Murmuró suavemente, pero todos lo escucharon.
- ¡Entonces se breve, Naruto-kun! - Exclamo con preocupación, Lee.
- ¡No hay tiempo! - Grito de exasperación el oji azul. - Si no vamos pronto, ¡algo podría pasar a Hinata e Ino!
Todos callaron instantáneamente. El silencio los rodeó fríamente, ¿Qué tienen que ver Hinata e Ino con Sai? - Fue la pregunta que cruzaba por la mente de casi todos.
- ¡Maldición!, ¡maldición!, ¡maldición! - Gritaba desoladamente el rubio en su interior.
- ¿¡Que tiene que ver Hinata-sama en esto, Naruto!? - Pregunto con preocupación el Hyuga.
- ¡Maldición! ¡¿No pueden entender que no hay tiempo?! - Se estaba comenzando a des-esperar, algo no común en el. - Sasuke, Sakura, ayúdenme con ~
Sepulcral silencio; eso fue lo que ser formo, cuando se dieron cuenta que Sasuke y Sakura ya no estaban con ellos.
- Tienes que estar jugando, Sasuke… - Dijo para el viento el Uzumaki con furia, rechinando con cólera sus dientes.
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- Listo. - Emitió triunfante la Yamanaka al verse quitado con dificultad las cuerdas que amarraban sus manos. - ¿Terminaste, Hinata? - Preguntó para asegurarse.
- Si, Ino-chan. - Dijo asintiendo con levedad.
- Ahora, - Comenzó, acercándose a la Hyuga para planear una manera para librarse del oji negro y de paso, con suerte, llevarlo ante la Hokage, ella sabría qué hacer con él. - el puto ese está en su habitación. - Dijo señalando la última puerta del corredor que llevaba al cuarto del pintor. - Tenemos que aprovechar, Hinata.
- Si. - Mencionó con decisión en voz baja.
- Bien…
Yamanaka se levanto levemente, no quería hacer ningún mínimo ruido, puesto a que sabía que Sai no es cualquier clase de ninja. Caminaba lentamente, no se escuchaba ni sentía nada, como si no tocara el piso.
Hyuga, quien observaba expectante a la rubia, su rostro estaba brilloso por las pequeñas gotas de sudor por la ansiedad. Cada paso que presenciaba de Yamanaka podría ser un paso en falso, y… No sería nada bueno. Sai no sería nada complaciente con ellas si se da cuenta que tratan de escapar.
La rubia se apego a la pared, por el rabillo del ojo distinguió al pinto en su habitación, - El muy bastardo dejo la puerta abierta… Mierda. - pensó con cólera, tal vez la habitación del peli negro esta hasta el fondo del corredor. Pero para salir de la casa, necesitaban pasar por la cocina… Y para llegar a la cocina se necesita el corredor.
- No voy a sentirme inútil esta vez. - Se dijo para sí con valentía. Tenía miedo, no lo iba ni podía negar. - No voy a dejar que Ino-chan lo haga todo. - Se levanto con rapidez, no se escucho, inclusive ni la rubia se había dado cuenta. E igual, camino paso por paso, con parsimonia. Dentro, algo dentro de ella le decía que corriera despavoridamente hasta la puerta, pero no, se sentiría como una cobarde.
Yamanaka giro sobre si, se sorprendió al ver a la peli azul a tan solo unos cuantos pasos de ella. Sonrió con satisfacción. Tal vez huir de fácil sería más fácil de lo que pudo creer. La rubia comenzó a llamar a la Hyuga, mediante señales con las manos, aumentaba la velocidad con cada segundo, se comenzaba a des-esperar puesto a pudo notar que la oji perla se acababa de perder en su mundo.
- ¡Basta! No puedo, no debo seguir así. No es el momento. - Se recriminaba mentalmente con cólera.
La Yamanaka se estaba desesperando, no era el instante para perder su valioso tiempo. ¡No lo era!, de la nada, por inercia volvió su rostro hacia el pelinegro. "… ¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste, Sai?" - Cruzo esa pregunta por su mente. Sonrió crudamente, una traviesa lagrima surco su blanquecino rostro.
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Su mirada no denotaba nada. ¿Hasta dónde había sido capaz de llegar?, no expresaba nada, ni tristeza, ni odio, ni rencor, ni siquiera el temor. Solo observaba al vacio. Todo se acabo, todo, ya nada quedaba, era obvio que le pasaría… Lo mínimo que se merecía era que lo maten de la manera más cruel.
- La muerte más lenta… Exacto. Me lo merezco. - Sonrió con tranquilidad. Pero, no podía hacer nada, no pudo hacer nada. Era inevitable. No se podía negar, no debería, no debe, no pudo. - No debe existir los sentimientos en el mundo Ninja, - Se decía intranquilamente, la calma que tenía en momentos antes se perdió en aquel momento. - fui entrenado para no tener sentimientos… Pero… De nada me sirvió. Fue todo en vano. Una pérdida de tiempo. - No miraba hacia un punto fijo, se perdía entre las paredes que le rodeaban, se sentía solo. Solitario. Esa era una palabra perfecta para describirlo en esos instantes.
Gruesas lagrimas salieron de sus negros ojos, culpable y solitario… Así se sentía. Solitario, porque nadie lo ayudaría, nadie entendería el porqué, nadie… Culpable. - Por lo que hice. Nadie me ayudará porque no entenderían. - Dijo vagamente, sin importarle más nada.
- Lo siento mucho, Sakura…
Lágrimas salieron de sus ojos negros brillando por las gruesas gotas saladas.
- Lo siento… Lo lamento… Nunca… No quise, no fue por mí…
Se arrodillo con pésame.
Fueron las palabras susurradas con verdadero sentimiento; siendo escuchadas por la persona que le estaba espiando en ese instante.
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- Sasuke-kun. - Lo llamó por no recordaba cuantas veces, ¿es que no entendía que la desesperaba?, - ¿¡A donde me llevas Sasuke-kun!? - Le gritó, y por fin le hizo caso.
- ¡¿Hmp?! - Emitió con sorpresa, se le había olvidado totalmente que la peli rosa estaba en su espalda. Sonrió levemente complacido; es realmente ligera y sentía con levedad su tersa piel. Re-cobro su mirada seria. - A la casa de ese bastardo.
Su corazón se estrujo. Pánico. Tembló con levedad, pero… No quería que le hicieran daño a 'el', y ella no entendió el por qué. Había suficiente motivo para querer, desear, ordenar que lo matasen; ya en su sub-consiente sabia que Uchiha Sasuke y Uzumaki Naruto lo harían si ella se los pidiese, y eso que ellos ya lo estaban queriendo hacer.
Frunció el ceño. La sentía temblar, - Mierda… - masculló con furia.
- Sasuke-kun, detente, por favor. - Pidió con voz suave, pero también tímidamente.
No se detuvo, hizo caso omiso a su petición.
Ella frunció el entre cejo. Su temor se le estaba llendo. - Sasuke-kun… Por favor.
Se detuvo contra su voluntad. - Tsk! - Emitió en son de queja. Se arrodillo lentamente para que asi Haruno se bajara de su espalda. - ¿Qué quieres? - Habló fríamente. Casi no parecía una pregunta por el tono frio de su voz.
Ya frente a frente, lo miro fijamente. Desvió la mirada. - No quiero…
Alzo una ceja, confundido. No entendió.
- No le hagan daño… - Pidió, lagrimas salían de sus ojos jades.
Comprendió. Su sangre empezó a drenar con fuerza por sus venas, su rostro se estaba tornando rojo por el rencor, frunció el ceño, alzo su mirada fría hacia la peli rosa. - No digas estupideces. -
- ¡No son estupideces! - Alegó frustradamente.
- ¡Claro que sí! ¿En mierda estas pensando?, ¡¿que vaya a hablarle como buenos amigos?! - Reclamo colérico, la peli rosa lo saco de quicio, ¿acaso lo perdono?, el Uchiha lo negaba rotundamente.
Sollozó. - ¡Tu no entiendes!, ¡tú o Naruto no lo conocen como yo! - Gritó exasperada.
- No… Obviamente, ¡Naruto y yo no lo conocemos como tú lo conoces! - También gritó frustrado mientras la miraba fijamente a los ojos. - Claro, porque. TU lo 'conoces' muy bien, ¿no? - Bajo la voz, diciendo eso sarcásticamente.
Se dio cuenta; las palabras pronunciadas por el azabache tuvieron doble sentido. Lloró con cólera, ¿Cómo podía seguir amándolo? No entendía. - Tu… Al parecer… - Titubeó ligeramente. - No sabes… ¡No sabes cómo me duelen tus palabras, idiota! - Gritó, y exclamó con fuerza la última palabra.
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- No… No puede ser… ¿Qué mierda está pasando? - No entendía, no comprendía. ¿Sai, llorando? - ¿Cómo es eso posible? - Se preguntó mentalmente. Una incomparable confusión invadía cada instante su mente. Que se merecía la muerte más lenta; si, si se lo merecía por lo que había hecho. Pero, ¿cómo era eso que se disculpaba? - No te entiendo, Sai. - Aseguró con basta debilidad en su voz.
- Ino-chan.
El escalofrió surco su espalda. Milagrosamente no grito; y no supo porque. - Hinata, ¡casi me matas de un susto! - Le grito con voz baja en manera de reproche.
- Lo siento. - Se disculpó agachando levemente la cabeza.
- No, no hagas eso. - Le dijo sin importancia.
- ¿Ahora qué? - Preguntó con exasperación. Ya quería irse de ese lugar.
- Escucha, Hinata. Ahora tenemos que~ - No prosiguió. Lo escucho sollozar, su corazón se redujo. Se maldijo a si misma miles de veces. Se alejo unos pasos de la Hyuga, acercándose más al pasillo y comenzó a oír.
La oji perla no entendía. - ¡¿Qué está haciendo Ino-chan?! - Pensó escandalizada. Temiendo que el peli negro la descubriera y todo el 'plan' para escapar fuera en vano. Cada segundo sentía que su corazón iba a explotar y no exactamente por qué el rubio estuviera junto a ella. Sentía pavor; no lo negaría. Suspiro con alivio al observar a la rubia acercándose a ella; pero… El alivio se esfumo rápidamente al ver la cara de la rubia. - ¿Ino-chan, que te pasa?
- Sakura… Su violación… - Murmuraba, estaba en shock.
- ¿Qué paso con Sakura-chan? - La oji perla comenzó a samaquear con cuidado a Yamanaka.
- Hinata… - La llamó, ella solo presto suma atención. - La violación de Sakura…
Fue una orden de… Danzou-san…
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Bueno aqui esta el capi, espero que les guste.
=D, sin mas, cuidence, aiioz!
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