• Declaimer: Anime/Manga Naruto pertenece a Kishimoto Masashi ©. Pero la historia es mía.
Género: Drama - Romance - Angustia
Advertencia: Tortura/Violación.
SasuSaku 'n NaruHina
••• MAS QUE UN REGRESO •••
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XXI: Perdón, ni siquiera miles disculpas alcanzaran…
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Ubicó con velocidad sus manos sobre sus temblorosos labios, ahogó el grito, se atoró en su garganta, he inclusive la oji perla no pudo entender porque no se desmayo. – N-no…, es-estas… El. – Titubeó, ni pudo pronunciar palabra alguna, su lengua no le dejaba hablar como si estuviese en un traba-lengua difícil inclusive de pronunciar lo más mínimo.
- Danzou-san. – Pronunció la rubia con cólera, con frustración. – Por su culpa, Sai lo hizo, lo que no quería. – Pensó, su furia estaba comenzando a crecer comprensivamente. Sus lágrimas comenzaron a caer, ¿Cómo miraría a Sai a la cara?, no confió en el. - Maldito bastardo. – Susurro con todo su odio.
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Sentía como el frio viento pasaba con suavidad su espalda que dejaba atrás mientras saltaba de árbol en árbol; antes no sentía que tan frio se encontraba el clima por el hecho que cierta persona mantenía su espalda caliente, pero no solamente mantenía su cuerpo cálido; sino también en cierta manera... su alma… Pero, ahora, se sentía frio. Su maldita conciencia no lo dejaba en paz las palabras mencionadas por la peli rosa le quedaron incrustadas con pesadez en sus fríos pensamientos. "¡No sabes cómo me duelen tus palabras, idiota!" - esa completa frase resonaba, no paraba de molestarlo.
- ¡Ugh!
El azabache volteó como por inercia ante el quejido de dolor que escuchó. - ¡Sakura! - La llamó, no la veía. Su corazón se acelero, comenzó a sudar con fuerza, frustración porque no la podía encontrar con la mirada.
- ¿Sasuke-kun…? - Gimió su nombre por el dolor.
El Uchiha solo se sonrojó con violencia por el tono en cual se torno la voz de la peli rosa. Negó fuertemente para quitarse el sonrojo, no era el momento. Lo consiguió. – Maldición, ¡en qué demonios estaba pensando! – Se recriminó mentalmente con cólera a lo que buscaba a la peli rosa.
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- ¿Qué paso? - Preguntó secamente por exterior, pero internamente la preocupación le carcomía hasta las entrañas.
Un leve sonrojo apareció entre sus pómulos, rio con nerviosismo. - Nada, nada. - Respondió, no podía negarlo, se hubiese avergonzado ante la verdadera respuesta.
- Te caíste. – Aseguró fríamente.
Asintió levemente, avergonzada. - Que no me pregunte. ¡Que no me lo pregunte! - Eran los pensamientos de la oji jade.
- Párate. - Ordenó con frialdad.
La fingida sonrisa se desvaneció rápidamente. Agachó su cabeza, su rostro se tono rojo violentamente. – Aun… Aun me sigue doliendo… - Respondió, pero no lo dijo, fue mentalmente.
Suspiró pesadamente – ¿Aun así lo quieres perdonar? – preguntó irónicamente, pero no sonrió. – Tú… ¿Puedes seguir…?
Se dio cuenta, era obvio, era como si el Uchiha hubiese leído sus pensamientos. – Tengo que llegar antes que Naruto, Sasuke-kun…
- Tsk!
Volvió a agachar la cabeza. – ¿Acaso volveré a ser una molestia? – Pensó frustrantemente. Frunció el entre cejo.
- Vamos. – Fue la orden.
- ¿Eh? – Alzó la mirada hacia el azabache, se sonrojo. – Sasuke-kun…
El Uchiha estaba al frente de la peli rosa, arrodillado de espaldas. – Sube. – Ordenó a Haruno con un leve sonrojo que, esta se percato.
- Sasuke-kun, gracias…
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- Llegamos. – Mencionó con disgusto, a unos considerables metros de la casa.
- ¿Ahora qué?, aun no entiendo nada. – Alegó cortantemente el Inuzuka, nuevamente. - ¿Y? ¡Vas a decirnos de una vez, ¿Naruto?! – Demandaba nuevamente lleno de impotencia. ¿Cuánto tiempo el rubio demoraría en decirles que está pasando?, ¿acaso no se daba cuenta que la duda los consumía poco a poco?, el suspenso los mataba cada segundo que pasaba.
- ¡No es necesario saberlo, Kiba-kun! – Gritó con alegría. – ¡Tsunade-sama sabe lo que hace, y hará con Sai-kun! – Intento convencer, pero fue en vano. Nadie apoyo sus palabras, todos con la duda. Quedándose en silencio demostraron que el comentario de Lee se le llevaba el viento. Mirada de triste decepción apareció en los saltantes y brillantes ojos de Rock Lee.
- ¡Es Hinata e Ino!, ¡Miren! – Exclamó con una gran luz de esperanza confirmada por sus ojos. Y aun no podía creer lo que sus vivos ojos podían apreciar en ese justo momento.
- ¿¡Huh!? – Emitierón todos con cierto desesperante tono. Pero, aun impactados, especialmente los que no entendían que "tan" peligroso podría ser Sai, no se movieron. Dos de todos ellos tuvieron las fuerzas para liberarse de su estado de shock y hacer mover sus brazos y piernas.
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- Lo hicimos… Lo hicimos. – Claramente se podía denotar en su quebrante voz que, no era un festejo. Su mirada mostraba una mezcla de frustración y decepción contra sí misma.
- ¿Qué haremos ahora…? – Preguntó. Jugó con sus dedos tiernamente por su preocupación, miraba con dirección al piso, ¿Qué deberían hacer?, ¿decir a la Hokage?, ¿les creerán?, es decir, después de todo… El que está envuelto total y directamente es… Danzou.
- No lose. – Mencionó deliberadamente. – Pero de algo estamos totalmente seguras. – Le dijo, la Hyuga entendió y solo asintió decididamente, la rubia sonrió. – Por lo menos sabemos, que es lo que no debemos de hacer ahora.
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- ¡Ino!, ¡Hinata-chan!
- ¡Hinata-sama!, ¡Yamanaka!
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Las dos mencionadas giraron rápidamente como sus cuerpos les pudieron permitir, sus ojos brillaron intensamente, cristalinas lágrimas salieron de sus ojos; resbalando libremente por sus sonrojadas mejillas; cayendo hasta el frio piso, corrieron instantemente, casi por inercia hasta el rubio y el Hyuga que estaban yendo hacia ellas; así es, los únicos que se movieron de todo el grupo fueron ellos dos…
El Hyuga y Uzumaki ayudaron a las jóvenes hacia el grupo a paso lento.
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- ¿Están bien? – Preguntó el Aburame, aunque, el tampoco entendió porque pregunto eso. Solo pudo pensar que fue por inercia al ver a su compañera de equipo y a la rubia, al igual que él; ellas dos también tenían dudas en sus miradas, aunque lo que más noto fue: Rencor en los ojos, ahora inexpresivos, de la rubia.
La oji perla dudo en contestar, miro hacia los lados, todos tenían las miradas bien puestas sobre ellas. – Si, estamos bien. – Calmaba, o lo intentó, pero no lo consiguió.
- No, no es así. – Aseguró el otro Hyuga. – Um, ¿qué está pasando aquí? – Cuestionó, pero más pareciese que estuviera demandando una respuesta convincente.
Todos fijaron sus miradas desde el oji perla, pasando por la Hyuga, luego por el rubio oji azul, terminando por la rubia. Y no… Se negaban a responder, pero, Uzumaki frunció el entre-cejo. Era hora que se enteren la clase de basura que era Sai.
- Es… Todo esto… – Las palabras no le salían al rubio, no era su gran vocación hablar malas cosas de alguien, especialmente si te habías acostumbrado en cierta manera a la presencia de ese alguien y había tenido que compartir tiempo de "calidad" como buenos amigos, o buenos compañeros de un mismo equipo. – fue culpa de S-Sa…
Yamanaka se dio cuenta a donde el rubio quería llegar con todo esto, y no quería ni permitiría que se hable mal de alguien quien no es culpable. No sería justo, no para él. Si fuese posible, la rubia patearía al jinchuriki para que no completara el nombre que quería decir. – ¡Maldición! – Pensó, quería hablar, pero por alguna razón no podía, sentía una tembladera que se extendía desde su garganta hasta su rojizo labio.
- ¿¡De quien!? – Presionó con fiereza el Inuzuka, su tormento de curiosidad moriría en este momento.
Desesperación, el rubio no pudo guardárselo mas. – ¡Esto fue culpa de Sa!- – No le permitieron continuar.
- ¡Te equivocas!
Todos, todos quienes miraban dubitativamente al rubio, rodaron sus ojos hacia la chica que había desmentido al rubio. Se sorprendieron.
- ¿Hi-Hinata-chan? – Dijo estupefactamente el rubio.
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- Sasuke-kun. – Lo llamó.
- ¿Hmp? – Emitió dudosamente. Ella entendió que debía de proseguir.
- Cuando, cuando. – Dudó, se pregunto miles de veces por su cabecita si estaría bien preguntarle eso, pero tenía que hacerlo, debía de saber su respuesta. – Cuando me dejaste en la banca…
Solamente esas palabras fueron totalmente suficientes para que el azabache se detuviera. – Demonios. – Pensó levemente enfurecido. – A este paso, nunca llegaremos a la casa de ese mal-nacido. – Finalizó lo que pensaba. – ¿Qué pasa sobre eso? – Le pregunto en cierto tono frio, des-interesado. Intentando restarle importancia a ese tema que, interiormente le incomodaba recordar.
- ¿Por qué…? Um… ¿Por qué me dijiste "gracias"?
Le cayó como balde de agua fría, bien no se esperaba esa pregunta. Lo primero que pensó que la oji jade le preguntaría sería algo como, ¿Por qué me dejaste en la banca?, ¿le diste importancia a lo que te dije esa noche?, o ¿Por qué no me llevaste contigo después que te profese todo mi amor?, ¿crees que aun te sigo amando después de la humillación que me hiciste?, inclusive pudo pensar en un ¿intentaste por un momento matarme o aniquilarme en vez de desmayarme? – ¿Que supuestamente le tengo que decir ahora…? – Abarcaba en sus pensamientos esa ligera pregunta, ya que por su mala suerte, no era ninguna de las que se había formulado.
- ¿Sasuke-kun? – Casi murmuro, sabía muy bien que esos instantes Sasuke no la escuchaba ya que estaba profundamente metido entre sus pensamientos, en una respuesta coherente para el "gracias" que ella recibió cuando él les dejo. – ¿Acaso querrá mentirme? – Se pregunto con temor, ¿cualquier palabra que diga el Uchiha ella le creerá?, ¿será capaz?, las dudas comenzaron a ocupar más que la confianza en la mente de la peli rosa para con el Uchiha.
- Vámonos. – Mandó débilmente el Uchiha, su voz fue realmente baja, pero al fin a cabo, fue una orden. Des-ilusión, eso apareció en el rostro de la joven, el Uchiha lo noto, no tendría que ser adivino lo que tal vez la kunoichi pudiese estar pensando, pero ¿Qué podría responderle en ese momento?
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La rubia agradeció mil veces a la Hyuga por detener al Uzumaki, ya que de su boca no salía ni una mínima silaba.
- El, el no es el culpable como, como ustedes creen. – Confesó en un hilo de voz. Sin haberse dado cuenta comenzó a jugar con sus dedos al darse cuenta de las miradas confundidas de los presentes en ella.
- Hinata-chan. – Fue lo único que logro susurrar el rubio.
- Yo sigo sin entender, pero aun así. – La oji chocolate volvió a ver a sus compañeros de equipo. Se lo suponía, Lee no entendía al igual que ella, pero, ella podía jurar que el Hyuga ya estaba atando los cables sueltos a este asunto. – No podemos perder más tiempo, necesitamos seguir con nuestra misión.
- ¿Misión?, ¿Cuál misión? – Comenzó a cuestionar la preocupada rubia.
- ¡Llevar a Sai con Hokage-sama! – Expreso a todo pulmón la bestia verde de Konoha.
Hyuga e Yamanaka, ambas, abrieron sus ojos de par en par.
- ¡No! – Exclamo, lagrimas comenzaron a recorrer sus ojos. – ¡No pueden, no deben! – Aseguraba con amargura que, los demás no entendían el por qué de su comportamiento. – ¡Demonios! – Pensó para sí, tembló. – Si Tsunade-sama piensa que Sai violo… A Sakura por voluntad… ¡Ella lo matara! – Se paró, miró hacia su alrededor tratando de hallar la cabellera rosada, pero, decepción. No la llego a hallar. - ¡¿Dónde está Sakura?! – Preguntó desesperadamente en un chillido.
Al rubio los ojos se le pusieron en blanco, ¿cómo se le pudo olvidar? – ¡Maldición!, ¡Tenemos que encontrar a Sasuke! – Alarmó a todos, para recordarles.
- ¿Qué?, ¿Qué pasa? – Preguntó alarmándose como los demás la Yamanaka.
- ¡Si no encontramos a Sasuke, el matara a Sai! – Dijo en un grito exasperadamente. Ante eso, exalto a los demás.
- ¿¡Porque!? – Demandó Yamanaka, agitándose de sobre-manera ante tantas preguntas que hacía.
- ¡Por lo que le hizo Sai a Sakura, maldición!
Todos se intimidaron en ciertas maneras, pero no la rubia ya que esta le seguía retando la cólera del rubio. Temieron levemente puesto a que, ver a Uzumaki Naruto simplemente, no es normal, no algo normal en el.
- Sobre la violación de Sakura no es culpa de Sai!
Miedo, eso fue lo que sintió la oji chocolate, no podía ser lo que dijo la rubia. Hyuga se percato del leve temblor en el frágil cuerpo de la chica, tomo la mano de la chica en señal de que se tranquilizara; él se sonrojo, ella también.
Lee tembló, lagrimas salieron de sus ojos por impotencia. – Violaron a mi flor de cerezo… Y no pude evitarlo. – Se tomo la cabeza, dio un grito exasperado. Nadie hizo ni dijo nada, no era el momento, puesto a que no era un misterio lo que Lee siente por Sakura.
Inuzuka en cierta manera sintió culpabilidad, eso era por lo que estaba pidiendo, esa era la respuesta de sus dudas, eso era lo que había estado pidiendo…
- ¿Qué? – Emitió sorpresivamente el Aburame, ¿Cómo demonios podría ser eso cierto?
- … Sai… Sai violó a… Sakura. – Pronunció el rubio en un leve susurro entre-cortadamente pero que todos escucharon. – Pero… ¿Entonces?, ¿Ino?
- Todo fue culpa de las órdenes. – Aseguró con lágrimas, la rubia.
La incógnita se les formo a todos, inclusive al oji azul que estaba informado de todo lo que estaba pasando, ¿las 'ordenes' que tenían que ver en todo esto?
- Dinos, ¡qué demonios tratas de decirnos! – Exigió con vehemencia el rubio, ya harto que no entendía la situación de la que hablaba Yamanaka y que estaba seguro que, la Hyuga también estaba enterada.
- Que… Que… ¡Todo fue culpa de Danzou-sama! – Lo gritó a los cuatro vientos, disgustada por lo que salió de su boca.
- Explícate mejor. – Dudando, temió. Dentro de sí, no quería escuchar lo que la rubia le diría, estaba más que seguro de que, lo que dirá Yamanaka, no será nada bueno… Para nadie.
- La violación de Sakura. – Comenzó, desvió su mirada hacia otro lado, pidiendo ayuda a la oji perla para completar la oración.
La Hyuga entendió, parpadeo varias veces antes de proseguir. – Fueron… ¡Fueron ordenes de Danzou-sama! – Tenía que gritarlo, o si no, no hubiese tenido el valor de decir eso.
El rubio rio, todos miraron confundidos. – Vayan, y busquen a Sasuke…
- ¿Y tú?, ¡¿Naruto?! – Preguntó un molesto Hyuga.
Mostro colmillos en su sonrisa. – ¿Yo?, Yo… A ese Danzou… ¡Yo lo mato!
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Lose, me tarde, pero... O.o, muchas fiestas xD. Navidad, Anio Nuevo, el cumple de mi abue xD
En fin, espero que les aya gustado =p, leve-SasuSaku 3 nwn
Sin mas, cuidence, =) Aiioz!
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