Julio 20 de 2006
En estos momentos me encuentro en su habitación, no se por qué me habrá llamado, ella ahora se esta bañando, estamos en el mundo del dios Poseidón, Atena vino a tratar unos asuntos con él, nosotros la escoltamos hasta aquí, ella vino porque Atena la estima mucho y yo porque mi hermano es un general de Poseidón.
Al llegar, mi hermano y Poseidón fueron quienes nos recibieron, lo malo de estar allí era que iba a estar Sorrento, y desde aquella vez en el lago note como quedo de interesado en Amy.
Ella después de haber obtenido su armadura, se rehusó a seguir usando su máscara, la diosa acepto y el Patriarca también, pero lo guardo en una caja bañada en oro, - "Él me la dio como obsequio de cumpleaños, así que pienso deshacerme de ella" – dijo cuando le preguntaron que haría con ella, para mi ese fue un gran halago que solo me hizo dar cuenta de cuanta dicha me causaba ella.
Mi hermano y Poseidón la felicitaron por su adquisición y como querían una demostración, llamaron a Tetis otra de las marinas de Poseidón, para que pelee con ella, Amy la derroto con cierto esfuerzo, pero su victoria fue elegante.
Luego en la tarde estuvimos paseando con mi hermano, mostrándole los alrededores del palacio, cuando Poseidón y Atena solicitaron a la Dríada para hacerle unas preguntas sin importancia.
Sorrento fue quien vino a avisarle, ella ya sabía el camino a los aposentos de Poseidón a si que rauda y veloz se apresuro a ir con los dioses desde ese momento no la vimos en toda la tarde, algo que en parte me preocupo, fue que el marina de la Sirena decidió ir tras ella, hubiera ido yo tras él pero se que ella se sabe cuidar y
Hace unos momentos, he interrumpido mi escritura por ella, salió del baño solo con una toalla que la cubría desde su pecho hasta un tanto arriba de las rodillas.
Su cabello estaba mojado y goteaba, cubría sus ojos, se acerco, quitó mi brazo con el que escribía, para sentarse luego en mi regazo.
La verdad no entendía por qué lo hizo, pero simplemente sentía que se estaba sintiendo triste o mejor dicho culpable.
Puso sus manos en mi pecho y oculto su rostro en mi hombro, sentía que debía darle la protección que pedía, y lo hice, la abrace con delicadeza y de repente rompió a llorar, la mire con cierto asombro y miedo, yo jamás la había visto de esa manera, lloraba desconsoladamente.
Traté de saber la causa, pero cada vez que se lo preguntaba ella escondía más su rostro, - "Te amo no lo olvides nunca" – al decir esto ella se tranquilizó un poco, esas palabras salieron de mi boca, jamás pensé que tendría el valor de decírselas, pero lo hice aunque no me sentí del todo bien pues ella aún sollozaba, cuando descubrí asombrado la causa de aquello.
En su cuello había una pequeña marca roja, pero no una marca cualquiera, era la… ¡de unos labios! Pero quien pudo hacer eso, ella lo suficientemente hábil como para evitarlas, la cargue entre mis brazos y fui a la cama, me senté y la acomode en mi regazo.
Simplemente no lo entendía, o tal vez si, era algo que la verdad no quería creer, ella y Sorrento… no, no podía ser, la abracé con fuerza y ella paso sus brazos por mi cuello pegándose más a mi cuerpo.
Levanto la vista y me vio con tanta tristeza que solo atine a abrazarla una vez más y decirle "te amo" una vez más.
Todo ese silencio era cómodo pero inquietante, todo se vio interrumpido después cuando alguien entro a su habitación, era mi hermano, parecía molesto y apenado, vino y se sentó a mi lado, ella siempre tenía el cabello sujeto, pero en esta ocasión no le importo que los demás la vieran con el cabello suelto.
Mi hermano la miraba con ternura y algo de culpa, yo la bese en su cabeza y sentía el aroma de su shampoo, su cabello aún seguía mojado.
La verdad es que todo era una gran confusión, nadie dijo nada ni hizo nada, - "Hay alguien que quiere hablar contigo Saga" – ambos miramos a mi hermano, supuse saber de quien se trataba – "Entra ya Sorrento" - esa fue la orden de mi hermano que una vez dicha, el mencionado abrió la puerta y al entrar la cerró tras de sí.
Amy volteo la cabeza para verlo, Sorrento evitó su mirada, pude ver alguna que otra pequeña herida en su rostro, algún que otro morado causado por continuos golpes, al ver de nuevo hacia mi hermano me di cuenta de que él era el responsable de aquellas heridas y golpes.
Ella aún seguía en mi regazo, no quería soltarla, pero nada podía hacer así que, como si fuera una niña pequeña, se la pase a mi hermano que la recibió con cierto cariño, y ella fue hacia su regazo con cierta oposición.
Me levante y me dirigí hacia Sorrento, la verdad es que hubiera sido capaz de matarlo en ese momento, la verdad es que estuve a punto de hacerlo, pero ella me miraba desde los brazos de mi hermano y se que a ella no le gusta que yo haga ese tipo de cosas.
Sorrento me explicó lo que había pasado, ella trato de evitarlo pero él la engaño y la beso en el cuello, se lo había comentado a mi hermano, y como él sabía lo yo que sentía, golpeo a Sorrento una y otra vez para que lo entendiera, luego se acerco a Amy que tenía una mirada algo triste – "Perdóname" – ella cambio su mirada por una más tierna y solo asintió, luego me las pidió a mi antes de irse.
Me dirigí a la cama, me senté y extendí mis brazos para que viniera conmigo, ella obediente lo hizo y volvió a sentarse en mi regazo, - "Bueno con su permiso me retiro" – y mi hermano se fue.
Pasamos otro momento en silencio, volví a besar su frente, por el frío y porque ella solo estaba con la toalla, la deposite en la cama, le pase su ropa para dormir, me fui al baño, al volver ella ya estaba dentro la cama, cuando me acerque a la puerta para irme escuche que alguien me llamaba – "Saga…" – lo dijo muy delicadamente, me voltee y me acerque – "¿Qué pasa?" – le dije con ternura mientras retiraba con cariño un mechón de su cabello.
Se quedo callada unos, lo que me dijo después me sorprendió un poco – "Quédate conmigo esta noche" – Luego me abrazó por el cuello, y con todo gusto accedí.
Ahora en este momento me encuentro a su lado, la veo dormir, es como un ángel, "mi" ángel.
Lo que pienso hacer ahora es recostarme a su lado, abrazarla, y brindarle la protección que tanto deseo darle, bueno… mejor me acuesto, pues nunca antes estuve tan deseoso de que la noche durara eternamente.
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CONTINUARA…
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