Agosto 27 de 2006
Me siento triste e inmensamente solo, mi corazón esta roto en mil pedazos, debí haber muerto cuando vi que podía ser así, pero la promesa que le hice no me permitía aquello, aún siento mis lágrimas resbalar por mis mejillas, desde esta mañana no me he detenido, no paro de llorar, por pensar que esta… muerta.
Todos me lo dicen, pero yo tercamente no quiero entender, y la verdad es que siento que es mentira, a pesar de que me digan que alucino, aún siento su cosmos cerca pero a la vez lejos.
Estoy en Asgard, en el palacio de Hilda, la representante de Odín en la tierra, estoy en la habitación que me han asignado, aquí también están Mü, Camus y Shaka.
Hela la diosa del inframundo en Asgard, ha tratado de matar a Hilda, sus dioses guerreros apenas pudieron sobrevivir a la batalla.
Atena le tiene una gran estima a Hilda, por aquella razón nos mando a nosotros, porque nuestras habilidades eran necesarias, pero no éramos solo nosotros cuatro, Amy también vino, cuando Atena nos indico cual era nuestra misión, le entregó a ella una pequeña cajita dorada, - "¿Qué es?" – Le pregunte terminada la reunión, -"Las alas de Niké" – me respondió.
Las alas de Niké eran solo utilizadas, para peleas aéreas de grandes magnitudes, el Nidhogg no se sabía si era un guerrero o una bestia dominada por Hela, lo único que se sabía era que fue lo suficientemente fuerte para derrotar a todos los dioses guerreros juntos, tenía alas así que de esa manera se hizo más que evidente para saber porque se las había dado.
Llegamos a Asgard de la manera más rápida, Mü nos materializó hasta aquí, el palacio de Hilda estaba rodeado de seres mitológicos de la mitología nórdica, estaba rodeado de Trolls, y el palacio se sitúa cerca de un precipicio.
Había algunos lanzadores de hachas por esos lugares, el lugar estaba bien protegido, cuando planeábamos una estrategia para entrar, algo salió de las sombras del bosque, era Sigfried, estaba muy malherido.
Nos explico la manera en la cual peleaba el Nidhogg, nos dijo que era un dragón de la mitología nórdica, Hela lo domo hace mucho tiempo, si un grupo lo enfrentaba, encerraba a la mayoría y peleaba uno por uno, el Nidhogg era sumamente poderoso, él nos pidió dejarlo para ir a combatirlo.
Aún sin desearlo lo hicimos, dejamos a Sigfried y nos dirigimos al palacio, estábamos al borde de un acantilado, cruzándolo llegaríamos al palacio, pero ahí nos esperaba alguien que acabaría con lo que yo más amo.
El Nidhogg apareció, nos encerró a los cuatro para pelear con ella, ¡¿Por qué con ella! ¡¿Por qué no conmigo o con cualquiera de los demás!
Ella abrió la cajita donde se encontraban las alas de Niké, no puedo negar que cuando le crecieron esas alas, era imponente y hermosa, su armadura relucía con la escasa luz que había.
El Nidhogg emprendió vuelo y ella lo siguió, ambos eran veloces y poderosos, pero el aliento del Nidhogg quemaba, aunque fuera solo un suspiro, a pesar de su fortaleza, le estaba costando mucho trabajo combatirlo.
Ella apenas podía esquivar los ataques del Nidhogg, hasta que la atrapo, nosotros estábamos encerrados en una especie de jaula de cristal transparente lo vimos todo, tratamos de romperla, pero nuestros ataques eran inútiles.
Ya no lo soportaba, lágrimas empezaron a escapar de mis ojos, simplemente estaba destrozándome poco a poco.
El Nidhogg sacó una espada que empleo para herir brutalmente a Amy, pero la armadura de la Dríada tenía un secreto que solo los dos conocíamos, poseía unos abanicos muy filos que podía cortar lo que sea.
Con aquello pudo defenderse, pero estaba perdiendo mucha sangre y veía que se sentía muy cansada, el Nidhogg se había cansado también con el esfuerzo para atraparla y todo.
Al final ella cayó y él la siguió, podía ver como se sentía satisfecho por acabar con ella, más Amy jamás se dio por vencida, trato de levantarse pero su brutal oponente empezó a golpearla sin piedad.
Algunas lágrimas salieron de sus ojos, y sangre de su boca, cuando apenas se levanto, un rodillazo en el estómago, la hizo escupir demasiada sangre, algo que siempre me maravillo de ella, fue su manera de improvisar las cosas.
Al caer tomo la espada que el Nidhogg había dejado caer, y con esfuerzo la clavó en su cuello.
Una vez que el Nidhogg murió, ella nos liberó, la ayudamos a mantenerse de pié, estaba débil y muy malherida, -"Vayan… que yo… los distraigo…" – dijo escupiendo más sangre, -"¡No en ese estado, debes descansar!"- pero ella no quiso, - "¿Me… esperarás?" – me pregunto tristemente.
No entendía a lo que se refería, - "Claro que te esperare, pero ¿por qué lo preguntas?" – "Espérame, por favor… prométeme… que me… esperaras…" – cuando asentí para confirmarlo ella se separó de mi, alzó vuelo y se alejó.
Fue horrible verla caer de esa forma, al estar cerca del palacio, los lanzadores de hacha empezaron a atacarla sin piedad, y como toda ave en su esplendor, golpeada por una piedra, cayó por el acantilado gritando de dolor, y caería donde seguramente encontraría su muerte.
Lo vi todo, no lo creía, ella había caído, caí de rodillas y mis lágrimas empezaron a escapar, como en este momento.
Mü, Camus y Shaka sintieron un gran pesar, pero aún teníamos que rescatar a Hilda, - "Saga… lo siento… pero debemos continuar" – dijo Camus que no pudo retener una lágrima.
Terminada la misión, ayudamos a los dioses guerreros, quise ir a buscarla, pero Mü y Shaka me detuvieron, durante el resto del día, hasta ahora no he salido de esta habitación.
La seguiré esperando, cumpliré mi promesa porque la amo, más que a mi vida, mañana volveremos al Santuario donde estoy seguro, que ella llegará y mi espera terminará.
Hasta entonces mantendré mi esperanza en alto y mi promesa también.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
CONTINUARA…
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
