Agosto 30 de 2006
Ahora más que nunca en toda mi vida soy feliz, yo la amo y ella me ama, de eso estoy muy seguro, pues ella me ha entregado todo su ser, esta noche esta aquí conmigo, las cosas que pasaron hoy, me hicieron dar cuenta de lo mucho que la amo.
Ella resulto estar viva después de todo, al verla a mi lado, a veces creo que todo esto es un sueño del cual no quiero despertar, cubro su cuerpo desnudo para que no sienta frío y este cálida.
Seguía esperando por ella, aquí en el Santuario, todos trataron de hacerme entender que era muy posible que ella no hubiera sobrevivido a semejante caída y aún con todo lo malherida que estaba.
A pesar de solo haber pasado tres días después de aquello, mis esperanzas se estaban esfumando y la verdad es que ya no sabía que hacer, la extrañaba tanto, muchas veces me sorprendí llorando desconsolado, quería morir ya no aguantaba estar sin ella.
Todos mis colegas trataron de animarme pero todo fue inútil, no podía ser feliz amenos que ella estuviera aquí.
Todos en el Santuario no tardaron en enterarse, mis amigos y conocidos venían también a animarme, pero no lo consiguieron, - "Estoy arto de tu comportamiento, ¿y qué si esta muerta? Sabes bien que a ella jamás le gusto verte así, no deberías recordarla con tristeza sino con alegría, hasta tú mismo lo dijiste, que ella era tu mayor alegría" – a pesar de decírmelo fríamente, mi hermano tenía razón, pero no lo conseguía, simplemente no podía sonreír.
Pero aún cuando me decían que estaba muerta, como aquella vez en Asgard sentía su cosmos, y eso era lo único que mantenía a mi esperanza con vida.
Aunque lo peor de todo fue cuando Ally se enteró de lo que paso, a pesar de como actuaba como si estuviera apenada, yo ya conocía lo hipócrita que era, hizo de todo para que le pusiera atención.
Hasta que lo sentí, el cosmos de Amy que estaba cerca, sonreí y se lo comente a Ally, pero al pronunciar su nombre ella reaccionó de mal modo – "Seguro que la extrañas tanto que por eso dices esas tonterías" – dijo con hipocresía mientras tomaba mi mano que se encontraba en mi rodilla – "Yo te puedo ayudar a olvidarla pronto" – dijo melosamente, soltando mi mano y sentándose en mis piernas.
Se acurruco en mi pecho y estaba tan confundido ya que estaba a punto de dejarme llevar, por ella, eso hubiera pasado si no se hubiera escuchado el rechinar de mi puerta.
Ambos nos quedamos con la boca abierta, Amy… Amy estaba allí de pie cuando se abrió la puerta, me levante de tal manera que no me había dado cuenta de había tirado a Ally al piso.
Cuando pretendía acercarme ella se alejo, cuando note la causa de aquella acción, ¡nos había visto! – "Perdonen… continúen con su romance… - dijo y se dio media vuelta para salir corriendo en dirección a la sala del Gran Maestro.
Yo la seguí a toda velocidad, pero al llegar a Libra, Dohko me detuvo – "Te sugiero que le des tiempo… supongo que lo que vio, la sorprendió bastante y creo saber que fue" – dijo el antiguo viejo maestro – "Pero no sabes cuanto deseo abrazarla" – "Dale tiempo, deja que hable con Shion y Atena, cuando terminen habla con ella" – "¿Me darías un consejo?" – "¿Qué tipo de consejo?" – "Sobre como saber si me ama" – "Te ama, si no hubiera estado llorando por que le rompiste el corazón no te lo diría" – la verdad es que al principio no entendí y al ver mi expresión añadió – "El corazón no se ve pero existe… ahora puedes irte" – dijo por último, me despedí y fui directo hasta la puerta del salón.
Escuchaba las voces de los ahí presentes, la diosa le daba la bienvenida y el Patriarca daba orden de preparar un banquete en su bienvenida, cosa que la diosa denegó porque ella parecía estar cansada.
Me quede esperando unas dos horas, ya eran las cinco y media de la tarde, cuando salió, me vio ternura y me dio una sonrisa algo débil, se dirigió a los jardines del Santuario donde algunas veces sabíamos irnos a hablar.
Cuando se sentó en una banca hecha de mármol me miro y me hizo un ademán para acercarme – "Supongo que… han estado juntos todo el tiempo en el cual estaba ausente" – dijo mirando al horizonte con una sonrisa triste.
No le mencioné nada respecto a mi conversación con Dohko, solo me acerque pero no mucho y… -"Esa y yo no tuvimos nada" – "Pero… ibas a besarla" – dijo mirándome con tristeza, me acerqué, le explique lo que había pasado, menos mal que lo entendió.
No lo aguantaba más, fui directo a ella me arrodillé, y la mire directo a los ojos, ella me miró sin comprender, baje la cabeza y rompí a llorar, ella rápidamente reaccionó y me abrazo de manera en que mi cabeza este contra su pecho, ella empezó a llorar también y me dio un tierno beso en la cabeza.
Estuvimos juntos hasta que cayó la noche, nos separamos y nos miramos profundamente, se levantó y me ayudó.
Bajamos hasta mi templo y fue cuando los encontramos a todos, incluyendo a Ally, cuando volteo a vernos se puso en posición de combate y lo mismo hizo Amy, como su primer combate ambas salieron disparadas.
Solo que esta vez Ally se encontraba en grandes apuros, pues Amy había mejorado tanto que le resultaba un juego de niños el pelear con Ally.
Todos nos quedamos viendo el combate que no duro mucho – "No lo entiendo… ¿por qué te amaría a ti teniéndome a mi?" – Dijo jadeando de cansancio – "Porque ella siempre fue lo que buscaba" – respondí, cosa que la distrajo y perdió.
Mis colegas se la llevaron y ella vino corriendo directo a mis brazos, cuando la recibí, una vez más nos vimos profundamente, pero esa vez fue diferente, nos besamos – "Ahora te lo puedo decir: Saga… Te amo" – dijo cuando nos separamos un momento.
Esas dos palabras hicieron latir mi corazón al máximo, ella sonreía cuando lo escucho – "Deseas estar vivo" – me dijo – "Claro, teniéndote a ti, como no querer estar vivo" – y volvimos a besarnos.
Lo demás solo lo podría expresar en este poema que he escrito para ella:
Mujer
Dios te bendiga en esta hora desnuda del crepúsculo,
En que las violetas cubren el cielo cárdeno
De nubes pelirrojas y sonrosadas de pudor.
Dios te bendiga en las pupilas de tus senos;
Estrellas de tu cuerpo áureo y blanco cual nieve,
Con tules que cubren los cabellos de tu inocencia.
Dios te bendiga en el ciervo de tu vientre tierno,
Formados sobre el monte del placer celeste;
¡En los mares de tu gloria y libertad de mujer!
Lo que haré mañana es darle este diario, deseo con toda mi alma que lo lea, que sepa lo que he escrito por ella, lo que siento y sentiré por el resto de mis días.
