¿TRAICION?

La mañana siguiente, el Montero zarpó, seguido a prudente distancia del Degollador, la nave de John Harper.

En cuanto pudo, Jack visitó secretamente a Kate.

- ¿Y bien? –

- ¡No esta! – reprochó ella, enojada, detrás de los barrotes.

- ¡¿Que?! –

- ¡Que no esta! – repitió Katherine – ¡Tu brújula no sirve! –

- Si sirve… estas segura de lo que más deseas es recuperarlo? –

Kate arqueó una ceja.

- Porque tal vez, lo que más deseabas era encontrar esta nave –

- Tendría sentido – suspiró la mujer, vencida.

- Averiguare lo que pueda. Mañana por la mañana, nos iremos –

- Muy bien –

Jack salió apresuradamente de las celdas. Ninguno percibió que escondido entre las sombras, un pirata había oído su conversación.

………………………………………………………………………

Aun no había anochecido, aun que faltaba poco, pero Kate se encontraba durmiendo. La noche anterior no había podido conciliar el sueño, pero ahora se encontraba soñando plácidamente;

Una joven de unos recientemente 17 años cumplidos se encontraba sentada en una humilde habitación. Reflexionaba melancólica lo que seria de su vida.

- Que entretenida eres, Katherine… -

Kate se volteó, sorprendida. Sentado desde la ventana la observaba un moreno joven, un par de años mayor.

Llevaba su corto y azabache cabello escondido tras un pañuelo escarlata. Sus prendas constaban de un pantalón oscuro y una simple camisa blanca demasiada abierta y holgada, por lo que dejaba ver completamente su delgado y aun juvenil torso.

Ella frunció el ceño.

- Sabes que no me gusta que entres así, Jack –

- Justamente por eso lo hago – sonrió Jack mientras entraba completamente a la habitación y se dirigía hacia ella.

Y sabes que a papá menos – remarcó Kate – Y menos que menos si no sabe que estas aquí en mi cuarto solo conmigo –

- Ah, tu papá no me tocaría ni con una pluma – sonrió Jack mientras se sentaba a su lado - Lo tengo comiendo de mi mano –

- ¿Eso crees? –

Jack titubeo antes de asentir algo inseguro. Ella suspiró resignada.

Permanecieron un instante en silencio, hasta que Jack carraspeó incomodo.

- Y… ¿que te hizo el exterior como para que prefieras estar dentro y malgastar este hermoso día encerrada? –

Kate miró el suelo.

- Papá decidió que lo mejor seria que yo lo acompañara en sus viajes – dijo melancólica ante la idea de dejar todo lo que conocía y amaba atrás.

Jack abrió los ojos como platos.

- Pero… tu padre siempre esta de viaje… solo vuelve por un mes cada año… –

- Y aun peor – replicó ella, sin levantar su vista de sus pies – Como mamá ha muerto y yo iré con el, no ve razón para volver a este puerto –

Jack abrió su boca para protestar, pero nada salió de ella. Kate no pudo soportarlo mas y se lanzó a los brazos de Jack para comenzar a llorar, mientras él, luego de tardar unos segundos en reponerse a su sorpresa, le palmeaba torpemente la espalda, intentando tranquilizarla.

- Te voy a extrañar mucho – lloriqueó.

Jack tomó su tiempo para responder.

- En cuanto pueda, te iré a buscar –

Despertó. El día de su sueño había creído morir por haber perdido a su mejor amigo. Pero Jack había cumplido su promesa, seguramente no apropósito, pero aun así se habían reencontrado un par de años más tarde en Tortuga. Y continuaron encontrándose en aquella ciudad durante 5 años, hasta que no volvieron a verse hasta ese día (el "actual")

Repentinamente, comenzó a oír en cubierta un gran alboroto.

- ¿Que ocurre? – preguntó, exaltada.

El pirata que los había oído y que, justamente era el encargado de vigilar a los presos, le sonrió con malicia.

- Descubrimos a un traidor –

Kate palideció.

- ¿…traidor? – repitió.

- Así es. Un traidor. Lo más gracioso es que no duro en esta nave ni 24 horas –

- Y… ¿que ocurría con él? –

- Eso lo decidirá el Capitán –

La mujer tragó sonoramente saliva.

- ¿Ya lo sabe el Capitán? –

- Si. Lo ha dejado con los muchachos. Ellos se están entreteniendo un poco con él –

- Quiero hablar con el Capitán – pidió Kate.

El hombre la miró, sorprendido.

- No puedes –

- ¿Por que no? –

- Eres una esclava. Por eso –

- No le hare perder tiempo. ¿Que más puedes estar haciendo en la nave? ¿Mirando el techo, tal vez? –

- Muy bien, muy bien. Si te callas, le iré a preguntar. Pero no te atenderá –

Salió y a los pocos minutos volvió con cara de pocos amigos. En una mano, llevaba un arma, y en la otra, las llaves.

- Sal – le ordenó a Kate mientras con el arma mantenía a las otras mujeres dentro de la celda.

La llevó al camarote de O'Connor, quien la esperaba sentado en su ordenado escritorio.

- ¿De que quiere hablar? – preguntó fríamente Alfred.

Kate tomó aire profundamente mientras cerraban la puerta detrás de ella.

- Capitán O'Connor, como sabrá en esta nave, tiene un… - no quería decir traidor. No ayudaría si lo hacia –… un hombre que usted cree que no es de fiar –

- No creo, Srta, que yo crea que "no es de fiar". No es de fiar. Usted debería saberlo mejor que yo. Después de todo, ambos se conocen –

- Lo conozco, si. Pero solo eso, es un conocido – mintió.

- ¿Y por eso le aseguró que escaparían de mi nave? – arqueó una ceja Alfred.

- Allí es donde malinterpreta –

- Ah… ya veo… he creído que ambos son más que conocidos y que piensan huir pero en realidad no es así – sonrió O'Connor sarcástico.

Kate miró el suelo, frustrada. No podría hacer cambiar de parecer a O'Connor y ambos lo sabían.

- Muy bien. No es así – dijo - Pero Jack aun no lo ha traicionado. No puede mandar ahorcar al ladrón que aun no ha robado. Lo mismo ocurre aquí; no puede culparlo de traidor si aun no ha traicionado –

O'Connor la escuchaba atentamente.

- Ese intento fue mejor que el primero – sonrió – Pero solo eso fue; un intento –

Katherine apretó las mandíbulas y los puños.

- Seria injusto – volvió a intentar.

- Somos piratas. No buscamos justicia. Para eso está la Armada – replicó Alfred – Nosotros buscamos nuestro beneficio… –

- Pues esto no lo beneficia en nada –

-… y diversión – sonrió malévolamente.